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	<title>Diarios de Futbol &#187; Watford</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Tony Meola, el portero de la coleta</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2009 05:45:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Gutiérrez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como es sabido, la celebración de la Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos fue un (baldío) intento de la FIFA de lanzar su producto en un gigantesco mercado por explorar. Durante algunos días, los que tardó la selección local en caer eliminada a manos de Brasil, los jugadores estadounidenses fueron discretas celebridades en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="derecha_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2009/06/meola1.jpg" alt="meola1" title="meola1" width="250" height="180" class="alignnone size-full wp-image-11056" />Como es sabido, la celebración de la <a href="http://www.archivoddf.com/2006/06/13/1994-brasil-tetracampeon-sin-brillo/">Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos</a> fue un (baldío) intento de la FIFA de lanzar su producto en un gigantesco mercado por explorar. Durante algunos días, los que tardó la selección local en caer eliminada a manos de Brasil, los jugadores estadounidenses fueron discretas celebridades en su país, aunque no fuera por motivos del todo deportivos. En aquel grupo sobresalían <strong>Alexi Lalas</strong>, el central pelirrojo de la barba de chivo, y <strong>Tony Meola</strong>, el portero corpulento de la larga coleta.</p>
<p>Antonio Michael Meola es un claro ejemplo de la falta de arraigo del fútbol en Estados Unidos. Nacido en Nueva Jersey, disputó un centenar exacto de partidos internacionales. Tomó parte en dos Copas del Mundo (aunque viajó a tres) y antes de su retirada fue incluido en el mejor once de la historia de la liga profesional norteamericana. Sin embargo, su carrera es sinuosa y poco, muy poco ortodoxa.</p>
<p>Cuenta la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Tony_Meola">Wikipedia</a> que Tony heredó de su padre la afición por el fútbol. Vincent Meola jugó en la Serie B italiana con el modesto Avellino, la humilde ciudad sureña en la que se hundían las ficticias raíces de la familia de otro célebre Tony italoamericano, <a href="http://www.hbo.com/sopranos/">Soprano</a>. En sus años de instituto, Tony Meola jugó al fútbol y al baloncesto. Sin embargo, cuando tocaba fútbol, alternaba los guantes con la delantera. Años más tarde, cuando comenzó sus estudios en la Universidad de Virginia, compaginó el fútbol con el béisbol. Sus méritos con el bate, no con la pelota, le hicieron ganarse una <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Varsity_letter">&#8216;varsity letter&#8217;</a>; es decir, una de esas letras enormes que tantas veces hemos visto en el cine adornando las cazadoras de los universitarios estadounidenses, generalmente bien acompañados.</p>
<p>Aún así, Meola eligió el fútbol. En 1987 disputó el <a href="http://es.fifa.com/tournaments/archive/tournament=104/edition=191161/overview.html">Mundial juvenil de Chile</a> (el de la espectacular Yugoslavia de <strong>Prosinecki</strong>) y tres años más tarde, a la edad de 21, fue convocado por primera vez para la Copa del Mundo. Fue titular en los tres partidos que disputó su equipo en Italia 90, pero su carrera tomó mínimo impulso. Se marchó a Inglaterra. Fichó por el <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/09/brighton-hove-albion-historia-de-un-homeless/">Brighton &#038; Hove Albion</a>, en el apenas jugó una decena de partidos. En cuestión de meses fue traspasado al Watford, donde le fue peor todavía. Sin hueco en el equipo y sin permiso de trabajo, se vio abocado a regresar a su país.</p>
<p>Jugó una temporada en los Strikers de Fort Lauderdale, un enclave turístico del estado de Florida. Eran los años en los que se gestaba la actual Major League Soccer, y Estados Unidos era un páramo futbolístico. Mientras la MLS tomaba forma, Meola se mantuvo en la seleccion. Se hizo indiscutible a las órdenes del nuevo técnico, Bora Milutinovic. El trotamundos serbio se enfadó mucho con él cuando, nada más acabar el Mundial 94, Meola le comunicó que iba a probar suerte como kicker (pateador) de fútbol americano. Estuvo a prueba en los Jets de Nueva York, que le descartaron. Milutinovic tampoco le volvió a llamar, y la broma le salió cara. No regresó a la selección hasta 1999.</p>
<p>Tras el desencanto de los Jets, aún en 1994, Meola fichó por el Buffallo Blizzard, un equipo de fútbol indoor. Allí, por supuesto, era titular, pero abandonó sólo un mes más tarde. La oferta tentadora no procedía de otro club, sino de Broadway. Meola se incorporó al reparto del musical <a href="http://www.tonylovestina.com/">&#8216;La boda de Tony y Tina&#8217;</a>, una comedia sobre los estereotipos italoamericanos que entonces llevaba ya siete años en cartel.</p>
<p>La experiencia también duró poco. De nuevo un mes después, Meola fichó por los Rough Riders de Long Island para disputar un campeonato denominado USISL. Era la última temporada antes de que echara a rodar la MLS. Cuando eso ocurrió, aceptó la oferta de uno de los equipos con mayor mercado, los MetroStars de Nueva York. Allí encontró al fin cierta estabilidad. Jugó tres temporadas y luego seis más en los Wizards de Kansas, a los que fue traspasado junto a su compañero y amigo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alexi_Lalas">Lalas</a>. En Kansas lo consiguio todo: en el año 2000 fue portero del año, jugador más valioso y campeón de Liga. Cuando Lalas se convirtió en director general de los MetroStars, ya convertidos en New York Red Bulls, le reclutó para la causa. Sin embargo, sus mejores años habían pasado ya. Jugó en Nueva York dos años más antes de regresar al fútbol indoor. Y, aunque hace algunos meses <a href="http://bleacherreport.com/articles/89942-con-40-aos-tony-meola-quiere-volver-a-la-mls">amenazó con volver</a>, ya con 40 años, hoy más que nunca contemplamos a Tony Meola como lo que siempre ha sido: un vestigio de aquel colorido equipo del Mundial 94.</p>
<p>Más | <a href="http://es.fifa.com/worldfootball/statisticsandrecords/players/player=174765/index.html">Sus estadísticas</a></p>
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		<title>Al Bangura consigue el permiso de trabajo</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jan 2008 11:24:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
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		<description><![CDATA[La historia que conmocionó a todo el mundo del fútbol en Inglaterra y de la que Dadan Narval nos hizo partícipes tras su brillante artículo en DDF parece ya inevitablemente encaminada hacia un final feliz. Alhassan Bangura, el joven futbolista del Watford, nacido en Sierra Leona, sobre el que pesaba una orden de extradición tras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La historia que conmocionó a todo el mundo del fútbol en Inglaterra y de la que Dadan Narval nos hizo partícipes tras su <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/12/17/ala-no-esta-obligado-la-historia-de-alhassan-bangura/">brillante artículo en DDF</a> parece ya inevitablemente encaminada hacia un final feliz. <strong>Alhassan Bangura</strong>, el joven futbolista del Watford, nacido en Sierra Leona, sobre el que pesaba una orden de extradición tras habérsele vencido su condición de refugiado, ha conseguido finalmente <a href="http://news.bbc.co.uk/sport2/hi/football/teams/w/watford/7179542.stm">obtener el permiso de trabajo</a> que le permitirá seguir jugando al fútbol en Inglaterra y, sobre todo, le permitirá seguir viviendo. Finalmente, el <a href="http://www.homeoffice.gov.uk/"><em>Home Office</em> británico </a>(una suerte de Ministerio de Justicia y Asuntos Sociales) ha accedido a la petición de Bangura, concediéndole el citado permiso de trabajo por el que había estado litigando durante los últimos meses. </p>
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		<title>Alá no está obligado: la historia de Alhassan Bangura</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Dec 2007 12:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
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		<description><![CDATA[Birahima es un niño de diez o doce años –no sabe su edad, su madre decía una y su abuela otra- que nació en Togobala, Costa de Marfil. Tras quedarse huérfano, marchó en busca de su tía Mahan a Liberia, pero fue reclutado por los guerrilleros, que hicieron de él un niño soldado. Nos habla [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/010400349782900.jpg' title='010400349782900.jpg'><img src='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/010400349782900.jpg' alt='010400349782900.jpg' class=derecha /></a><strong>Birahima</strong> es un niño de diez o doce años –no sabe su edad, su madre decía una y su abuela otra- que nació en Togobala, Costa de Marfil. Tras quedarse huérfano, marchó en busca de su tía Mahan a Liberia, pero fue reclutado por los guerrilleros, que hicieron de él un niño soldado. Nos habla y se excusa por no ser elegante ni amable, porque, dice, está “perseguido por los ñamas de muchas personas […] Ñama es la sombra que se queda después de la muerte de un individuo. La sombra que se convierte en una mala fuerza inmanente y persigue al autor del crimen contra una persona inocente. […] Yo he matado a muchos inocentes en Liberia y Sierra Leona donde hice la guerra tribal, donde fui niño soldado, donde me drogué con drogas duras. Estoy perseguido por los ñamas, en consecuencia todo se estropea en mí y conmigo”. Reconoce que su vida es una mierda, un infierno, una tortura sin salida, pero que nadie es culpable de ello. Ni siquiera Dios, pues “Alá no está obligado a ser justo en todas las cosas de aquí abajo”. </p>
<p>Birahima es el triste protagonista de la novela <strong>“Alá no está obligado”</strong>, del escritor costamarfileño <a href="http://www.evene.fr/celebre/biographie/ahmadou-kourouma-3713.php"><strong>Ahmadou Kourouma</strong></a>, pero su historia, aún ficción, es absolutamente real, pues está inspirada en los casos de miles de <a href="http://www.unicef.org/spanish/infobycountry/sierraleone_34552.html">niños del este de África que son obligados a combatir en las guerras tribales que han asolado países como Liberia o Sierra Leona</a>. La mayoría de estos niños no pueden hacer nada para escapar de su destino. Son secuestrados, torturados y drogados hasta que en ellos no queda el más mínimo atisbo de resistencia. A veces, son obligados a matar a un inocente como prueba de fidelidad a su bando y se les convence, cuando están drogados, que son inmortales, que en su pequeño cuerpo las balas enemigas rebotarán como en una coraza de acero. Morir, para ellos, la mayoría de las veces es un mal menor.</p>
<p>Este bien podía haber sido el destino de <strong>Alhassan Bangura</strong>. Nacido en <strong>Sierra Leona</strong> en 1988, Alhassan era hijo de un miembro de la Sociedad Secreta Poro, una especie de sociedad masona presente en el país desde tiempos inmemoriales, vinculada a la rebelión antiinglesa que se produjo en el país a finales del s. XIX y presente en las decisiones políticas de Sierra Leona durante todo el s. XX. Una secta que tiene entre sus costumbres la de tatuar y mutilar el cuerpo de sus miembros y someterles a una suerte de ritual iniciático de muerte. Cuando tenía tres años, la guerra estalló en el país debido a la implicación de su presidente, Joseph Momoh, en la guerra civil de la vecina Liberia. Un año después, su padre fue asesinado. </p>
<p>Alhassan creció viviendo en un apartamento de una sola habitación con su madre y sus dos hermanas pequeñas, jugando al fútbol en las calles de la capital, Freetown, con el sonido de los disparos y las bombas de fondo. Aún cuando fueron tiempos terribles, Alhassan se libró de los reclutamientos de las guerrillas ya que, cada vez que las cosas parecían torcerse en su barrio, huía con su familia a la vecina Guinea. En el campo de refugiados de Guinea conoció a un francés de unos cuarenta años llamado Pierre. Solía ir a ver los partidos de fútbol que se disputaban en el campo de refugiados y con él Alhassan entablaba largas conversaciones sobre el balón, en las que hablaba de su sueño de ser un día un futbolista de nivel mundial.</p>
<p>En 2002 se llegó a una más que inestable paz en Sierra Leona y la familia de Alhassan regresó definitivamente a Freetown. Atrás quedaron más de cincuenta mil muertos, cientos de miles de refugiados y miles de niños que, inservibles ya para la guerra, vagaban abandonados por todo el país. El destino de Alhassan, con todo, no había sido el peor de los posibles. Otros, sin duda, lo habían pasado mucho peor. Sabía de lo que se había librado, y, en ese sentido, daba gracias a Dios. Todo se torcería, sin embargo, un año después, cuando en 2003, unos hombres acudieron a casa de la madre de Alhassan a recordarle que era obligación del niño la de ocupar el puesto que el padre tenía en la secta Poro. La madre de Alhassan le advirtió de los rituales que la secta practicaba y le instó a tomar la única salida que tenía: huir. Si se quedaba en la ciudad y se negaba a entrar en la secta, sería asesinado. El niño, que tenía entonces sólo quince años, decidió aceptó, entre lágrimas, su destino. Se despidió de su madre y hermanas  y marchó de nuevo a Guinea, en busca de su amigo Pierre.</p>
<p>Cuando le encontró, éste le prometió ayuda. Le dijo que le llevaría a Inglaterra y que le ayudaría a sobrevivir. Alhasan reconoce que no sabe cómo lo hizo, pero que poco después tenía los papeles en regla para emigrar a Europa. Junto con Pierre viajó primero a Francia y, poco después, a Londres. Allí Pierre le dejó en un piso y le dijo que en un rato volvería. Pasadas un par de horas, dos hombres entraron en el piso e intentaron violar a Alhassan. Consiguió zafarse de sus agresores y salió corriendo del edificio con los pantalones por las rodillas. Sin saber siquiera dónde estaba, vagó llorando por las calles de un desconocido Londres durante unas horas, hasta que un hombre se le acercó preguntándole si necesitaba ayuda. Alhassan le contó lo sucedido y aquel hombre le acompañó hasta una oficina de inmigración. Allí, Alhassan solicitó el estatuto de refugiado y, tras ello, fue internado en un albergue. </p>
<p>Las primeras semanas en el albergue fueron terriblemente duras. Alhassan reconoce que lloraba todas las noches y que rezaba por poder volver a su casa, aún a riesgo de ser asesinado por los miembros de la secta Poro. Si he de morir, se decía, al menos que sea viendo por última vez a mi madre y hermanas. Un tiempo después, sin embargo, fue cambiado de albergue y allí encontró a un grupo de refugiados de Sierra Leona con los que hizo rápidamente amistad.</p>
<p>Su destino cambiaría completamente cuando una tarde, jugando al fútbol con sus amigos en un parque londinense fue visto por un ojeador del <strong>Watford</strong>. Éste, sorprendido por las cualidades de aquel niño de dieciséis años, le invitó a hacer una prueba con el equipo y en ella, Alhassan impresionó a los entrenadores de las categorías inferiores del club. Así, firmó un contrato semiprofesional con el club. Pero todo estaba pendiente de la situación legal en Inglaterra de Alhassan. La buena nueva no tardó en llegar: al ser menor de edad, se le concedían los papeles hasta que cumpliera los dieciocho años, cuando se revisaría el caso. Dos años por delante, pues, de tranquilidad. </p>
<p>Así, Alhassan Bangura, en adelante Al, se convirtió en jugador del Watford. El manager del equipo, Aidy Boothroyd reconoce que Al impresionó inmediatamente a los técnicos, no sólo por sus cualidades como mediocentro sino por su madurez y saber estar, sobre el campo y fuera de él. En el club, empero, desconocían la historia que Al, poco hablador, tenía detrás.</p>
<p>Poco a poco, Al se convirtió en una de las perlas de la cantera del modesto club de Hertfordshire y así, a finales de la temporada 2004/05, debutó con sólo diecisiete años en un crucial partido ante el Stoke en el que el Watford se jugaba eludir el descenso a la First Division, sustituyendo al lesionado Gavin Mahon. El Watford ganó 0-1 y con esos tres puntos, certificó su permanencia.</p>
<p>La temporada siguiente fue increíblemente exitosa para el Watford y para Al. El equipo terminó en tercera posición en el Championship y, consecuentemente, jugó el play-off de ascenso. Tras destrozar al Cristal Palace en semifinales, el Watford jugó la final en el Millennium Stadium de Cardiff frente al otrora poderoso Leeds United al que venció por un irrebatible tres a cero. Al jugó aquella temporada nada menos que treinta y ocho partidos de liga con el Watford, anotando el único gol que hasta la fecha ha marcado con la camiseta amarilla. Cuando habla de aquel año, Al reconoce que el día del ascenso es probablemente el mejor de su vida. Esa temporada, además, fue nombrado por los fans de su equipo Jugador Joven del Año. </p>
<p><a href='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/bangura.jpg' title='bangura.jpg'><img src='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/bangura.jpg' alt='bangura.jpg' class=izquierda /></a>La temporada siguiente, el Watford volvió a descender a la First División, siendo el colista de la Premier League. Al jugó dieciséis partidos. La experiencia personal, empero, fue positiva. Jugar en una de las mejores ligas del mundo con sólo dieciocho años, cuando tres años antes huías de un país asolado por la guerra, sin un destino conocido, no está, reconozcámoslo, nada mal. </p>
<p>La presente temporada comenzaba para Al como la de su confirmación en el once inicial del Watford. A pesar de comenzarla lesionado, Al confiaba en poder hacerse definitivamente con un hueco en el equipo titular. El equipo confiaba en él, y fruto de esa confianza fue la <a href="http://news.bbc.co.uk/sport2/hi/football/africa/6673097.stm">renovación de su contrato</a>, firmada en mayo. Sin embargo, en noviembre, Al recibía la noticia por parte de las autoridades británicas de que, por ser mayor de edad, se le cancelaba su estatuto de refugiado. A pesar de tener contrato con el Watford, al estar Sierra Leona por debajo del puesto setenta del ranking FIFA y no haber representado Bangura en ninguna ocasión al mismo país en partidos oficiales, su permiso temporal de trabajo también era rechazado. La extradición pesaba sobre él. </p>
<p>Pronto los dirigentes y fans del equipo, así como el resto de jugadores mostraron su apoyo a Al, que, además, acababa de ser padre de un niño. El jugador apeló contra la decisión de las autoridades inglesas, afirmado que Inglaterra es su país, allí donde tiene su vida, sus amigos y su familia, en sus palabras “la gente del Watford”. El once de diciembre pasado, sin embargo, su apelación fue rechazada, por lo que el expediente de extradición sigue abierto. </p>
<p><a href='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/010400349783100.jpg' title='010400349783100.jpg'><img src='http://www.diariosdefutbol.com/images/2007/12/010400349783100.jpg' alt='010400349783100.jpg' class=derecha /></a>Este sábado el Watford jugaba su partido de liga frente al Plymouth. En el descanso del mismo, los fans de ambos equipos mostraron retratos de Al Bangura en apoyo al jugador. Al cogió un micrófono y mostró su agradecimiento a todas las personas que le están ayudando en estos difíciles momentos. No pudo aguantar las lágrimas y rompió a llorar. Un llanto probablemente debido, a medias, tanto a la tristeza por la difícil situación que ahora vive, como a la alegría de comprobar cómo, a pesar de la ley, las personas están con él. </p>
<p>El gesto de los fans del Watford, pero sobre todo los del Plymouth, es de esos que te reconcilian con el fútbol. Si cada semana atendemos a casos en los que grupos de idiotas disfrazados de hinchas abuchean a jugadores negros por el color de su piel y entontan cánticos insultantes, hoy disponemos de un contraejemplo que muestra cómo el fútbol sirve también para ayudar a las buenas causas, cómo sirve de vínculo de unión y no sólo, como algunos creen, de enfrentamiento. Ojalá que el caso de Al Bangura se solucione pronto, y para bien. Y ojalá que, de paso, la justicia inglesa -y la de todos los gobiernos- y los hinchas de todo el mundo aprendan algo de este asunto. La justicia, que detrás del frío concepto de inmigrante, de extranjero, se encuentra siempre una historia humana de lucha y superación de la adversidad. Los hinchas, que tienen el poder de cambiar algunas cosas para bien. Porque si, como dice Birahima, “Alá no está obligado a ser justo en todas las cosas de aquí abajo”, nosotros, los hombres, sí lo estamos.  </p>
<p>Imágenes: <a href="http://www.watfordfc.premiumtv.co.uk/">Página web del Watford</a><br />
<a href="http://www.thepetitionsite.com/1/save-al-bangura"><br />
Para firmar en contra de la extradición de Al Bangura</a><br />
<a href="http://www.watfordfc.premiumtv.co.uk/page/NewsDetail/0,,10400~1189357,00.html">Para mandar un email de apoyo a Al Bangura</a></p>
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