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	<title>Diarios de Futbol &#187; Vinnie Jones</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Frases de fútbol</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 20:38:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
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		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
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		<description><![CDATA[Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg" alt="" title="Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez" width="209" height="320" class=derecha class="alignnone size-full wp-image-24902" /></a> Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo que trasciende más allá del mero contacto entre el instrumentista y el artefacto, o entre la piel y la madera: los sonidos que rasgan corazones, una íntima comunión entre músico y oyente, y los recuerdos, reales o inventados, que evoca el mero tránsito de notas y que siempre, sin excepción, nos hacen más humanos y dotan a nuestra vida de un poco más de color. Tan diferentes son las dos acciones, que para lo primero existe un verbo aparte, quizá más preciso, sin duda más rotundo: “interpretar”. </p>
<p>No tenemos en castellano una palabra que codifique la idea “leer sobre fútbol”, pero cuando nos enfrentamos a un texto sobre nuestro deporte favorito, y la cosa marcha, lo que percibimos –y sentimos- en medio de la vorágine lectora dista mucho de lo que puede ofrecernos cualquier novela común. Basta con que se nombre un partido que hemos visto para que la imaginación viaje no sólo al partido, sino a los amigos con quienes lo compartimos, las lágrimas o risas que surgieron tras el lance definitivo, o incluso la rubia, allí al fondo del bar, a la que guiñábamos el ojo entre saque y saque de puerta. El cóctel de memoria compartida, ilusiones de grandeza y momentos irrepetibles que evocan estos tipos vestidos de corto es dinamita emocional, y cuando abrimos el libro con el balón en la portada –siempre hay alguno, compruébenlo- sabemos que de él pueden salir dardos que incendien dentro de nosotros regiones que ni conocíamos. Abismos de la memoria y el sentimiento que la mayor parte de las novelas convencionales ni siquiera sueñan con rozar.</p>
<p>Sin embargo, como siempre que se manipula material sensible, el autor del libro de fútbol debe ser muy cuidadoso. Basta un poco de sesgo medio malintencionado –o ni siquiera eso- en un sentido o en otro para que un mundo de lectores se sienta dolido, ofendido y, a menudo, incluso ultrajado; este tipo de persona no sólo declarará que el libro es una bazofia, sino que hará campaña activa contra él y, si se lo permites, te lo arrancará de las manos y lo lanzará a la hoguera cual Savonarola hooligan. Sin llegar a esos extremos, si el manuscrito anda lleno de obviedades y tópicos, se descartará sin piedad por vulgar e inane; y si en lo que consiste es un listado o aglomeración sucinta de situaciones, anécdotas o historias más o menos conocidas, los recuerdos que evoque en el lector andarán ya manidos, desprovistos de encanto por la repetición, y el libro, si es que se termina alguna vez, caerá rápido en el olvido.</p>
<p>Quizá no de modo tan explícito, pero todas las ideas anteriores anidaron en la cabeza el arriba firmante cuando tuvo noticia de que el compañero <strong>Miguel Gutiérrez</strong> escribía un libro cuyo hilo conductor serían frases futboleras. Fundador de éste y otros blogs relacionados con el deporte y pionero en España en la dignificación consciente de la relación entre literatura y fútbol –especialmente a través de Internet- era cuestión de tiempo que alguien confiara en él y le abriera la puerta de toriles que conduce al ruedo de la letra impresa. El desafío era notable, y si bien el conocimiento del sujeto descartaba que el asunto fuera tratado con forofismo, y a la vez garantizaba la saludable distancia que suele ser su marca de fábrica, no excluía la aridez que suele acompañar a los libros cuyo subsuelo es un listado, y que exigen, por tanto, un tratamiento especialmente delicado del contexto. Asimismo, se corría el riesgo ya explicado de que el afán de totalidad obligase a incluir demasiado material excesivamente conocido, y que el folklore acabase llevando el libro al terreno de lo prescindible.</p>
<p>Devorado <a href="http://www.frasesdefutbol.com/el-libro">el libro</a> en las pocas horas que una primera lectura exige –vendrán más- podemos afirmar que el autor ha logrado sortear las dificultades mencionadas trascendiendo el clásico concepto de envoltorio de frases de dos maneras diferentes. En primer lugar, las frases constituyen el armazón sobre el que se sustenta el libro, pero el fin último de éste pasa a ser la descripción de personajes y situaciones que las han generado a puñados. Así, el libro se convierte en una sucesión de semblanzas, tan vivas como documentadas, de algunos de los tipos alrededor de los cuales se han vertebrado más de cien años de fútbol. Nombres inevitables como <strong>Maradona</strong> o <strong>Cruyff</strong> conviven junto a otros menos evidentes como <strong>Vinnie Jones</strong>, <strong>Shankly</strong> o <strong>Toshack</strong>, y en todos ellos se busca, siempre a través de sus frases o las de sus coetáneos, a la persona que habita detrás del tópico que todos repetimos, y la historieta reveladora y oculta más que la ampliamente conocida. La técnica alcanza su cenit en la descripción de la pugna <strong>Menotti</strong>-<strong>Bilardo</strong>, quince páginas de duelo a fuego lento que podría haber firmado Sergio Leone.</p>
<p>En cuanto a la segunda dificultad, el demencial fondo de armario de <a href="http://www.frasesdefutbol.com">frases de fútbol</a> con el que uno puede encontrarse en cuanto investiga un poco, el principio es tajante: un libro se hace tanto con lo que se deja como con lo que se mete, y muchas frases quedan fuera por imposibles de encajar en la estructura general. Una filosofía que desagradará a los amantes de lo exhaustivo, que los hay, pero que agradece la obra, aligerada de un lastre que no le corresponde. Unas pocas páginas de miscelánea al final nos señalan lo que podría ser todo el libro si se hubiera estructurado de ese modo; está bien cerrar un gran banquete con un pastel de tiramisú, pero si la comida hubiese consistido en cinco kilos de dulzaina, poca gente se lo hubiera acabado. Y estarían en el servicio.</p>
<p>No es el caso. Miguel Gutiérrez ha logrado ese milagro de tan rara consecución, que la digestión sea tan sencilla como enriquecedor el contenido. El profano encontrará en su libro una deliciosa historia del fútbol de bolsillo a través de los bocazas que lo han ido llenando de picante, mientras que los que nos consideramos futboleros sacaremos de ellas un puñado de historias que seguramente no conocíamos, y unos perfiles que dibuja mejor que nunca una de las plumas más afiladas que diariamente escriben sobre fútbol en España. Una novedad refrescante hoy, pues, y una referencia estándar mañana. <strong>Imprescindible</strong>.</p>
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		<title>Camisetas clásicas: aquel Wimbledon campeón</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jan 2011 19:31:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Camisetas Clásicas]]></category>
		<category><![CDATA[Dennis-Wise]]></category>
		<category><![CDATA[FA-Cup]]></category>
		<category><![CDATA[Vinnie Jones]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada quince días y de la mano de Classic Football Shirts: la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey. A la relación de sucesos que seguramente tienen más de tradicionales o maravillosos que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/Wimbledon88.jpg"><img class="izquierda_sinmarco size-full wp-image-20268" title="Wimbledon88" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/Wimbledon88.jpg" alt="" width="300" height="272" /></a></em></p>
<p><em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/Wimbledon88.jpg"></a>Cada quince días y de la mano de <strong><a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/">Classic Football Shirts</a>:</strong> la tienda online especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente. Lo hacemos desde las camisetas con las que se ha construido la historia del deporte rey.</em></p>
<p>A la relación de sucesos que seguramente tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos le llamamos leyenda. Y resulta reconfortante que algunas permanezcan impermeables a la realidad. La del <strong>Wimbledon </strong>campeón habla de como el equipo más chapucero de la historia fue capaz de birlarle la FA Cup al todopoderoso Liverpool. De como una criatura de alcantarilla se asomo al mundo real y mordió cuanto se puso en su camino.</p>
<p>Era 1988 y el templo del tenis aparcó por un momento el deporte de alto copete para recibir a una panda de operarios que regresaban al barrio con el trofeo más codiciado bajo el brazo. La leyenda dice que lo hicieron con el <em>kick and rush</em> más cerril entre ceja y ceja, que los goles sucedían con la gracia aleatoria con la que se acumulan puntos en el pinball. ¿Nunca jugó bien aquel Wimbledon? Claro que sí pero es difícil pararse a pensar en ello teniendo en las manos aquella camiseta.</p>
<p>Comandado por un presidente  que prometió comprarle un camello a su delantero estrella si era capaz de anotar 20 goles durante la temporada, aquella anomalía en azul y amarillo se presentó en Wembley. Allí estaban Dave Beasant, primer portero en lucir brazalete de capitán en una final de Copa y el primero en atajar un penalti en la cita trascendental, Goodyear, Phelan, <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/02/07/cinco-tonterias-sobre-de-vinnie-jones/" target="_blank">Vinnie Jones</a></strong>, Eric Young, apodado el Ninja por su destreza en el centro de la zaga, Thorn, Terry Gibson, Alan Cork, el recordado John Fashanu, Lawrie Sánchez y el gran <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/09/23/el-swindon-echa-mano-de-las-viejas-glorias/" target="_blank">Dennis Wise</a></strong>.Imaginen como sería el cuadro, las expectativas, que tan solo <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/07/15/laurie-cunningham-la-tragica-vida-de-la-perla-negra/" target="_blank">Laurie Cunningham</a></strong>, que había ganado Liga y Copa con el Real Madrid ocho años antes, sabía lo que era levantar un título. No importó.</p>
<p>Once sibaritas de la patada y el barullo frente a un señor equipo configurado a base de brillantes cromos como Alan Hansen, Peter Baerdsley o John Barnes. Nadie daba un duro por los de azul. <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZtK1bZ8_oLY&amp;feature=player_embedded" target="_blank">Hasta el minuto 37</a></strong>. Entonces Beasant mandó la pelota a ochenta metros de su propia área y el balón se acostó en el corner izquierdo. Terry Phelan arañó un tiro libre y Dennis Wise, un tipo tan competente para la patada como para engendrar fútbol, supo barnizar de delicadeza el duelo con un centro medido que Lawrie Sánchez peinó al fondo de la portería. A partir de ahí, después de aquel maravilloso minuto 37 en Wembley, un tobogán. El Wimbledon aguantó, presionó, rascó, levantó el único título de tu miserable historia, le prohibieron pasear su diferencia por Europa y languideció hasta desaparecer por la misma alcantarilla de la que había salido. Just Wimbledon, ¿Pura leyenda?.</p>
<p><strong>Puedes comprar <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/non-league/wimbledon/1986-88-wimbledon-home-shirt-s-boys.html" target="_blank">esta </a>camiseta y cientos más en <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/">Classic Football Shirts.</a></strong></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Cinco tonterías sobre (de) Vinnie Jones</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 07:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
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		<description><![CDATA[Seguro que, como al resto de editores de este blog, os resulta apasionante la historia de Vinnie Jones. Todos recordamos al otrora peón de albañil, con aquella jeta de auténtico orate coronada con el corte de pelo militar, liderando a base de plantillazos y malas artes al paradigma del fútbol cárcel que fue el Wimbledon [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="centro size-full wp-image-13724" title="vinnie_jones_leeds" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/02/vinnie_jones_leeds.jpg" alt="vinnie_jones_leeds" width="450" height="224" /></p>
<p>Seguro que, como al resto de editores de este blog, os resulta apasionante la historia de Vinnie Jones. Todos recordamos al otrora peón de albañil, con aquella jeta de auténtico orate coronada con el corte de pelo militar, liderando a base de plantillazos y malas artes al paradigma del <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/04/23/vuelve-el-futbol-carcel/" target="_blank"><strong>fútbol cárcel</strong></a> que fue el Wimbledon de los noventa. Jones fue el corazón de uno de los equipos más chapuceros y al tiempo irrepetibles de la historia, el de los goles a empujes, lució con orgullo aquello del Crazy Gang en el pecho de la camiseta y luego lo embadurnó de barro y sangre para acabar haciendo carrera como actor más o menos apreciable. La figura de Vincent Peter Jones es, en definitiva, toda una bofetada de realidad en la época del fútbol marketing que por su singularidad merece este breve recordatorio.</p>
<p>1. ¿Conocen esas pelotas blandas fabricadas para ejercitar los músmulos de la mano y proporcionarnos relax? El cinco de los Dons también y en 1998, durante un partido contra el Newcastle, decidió que <strong>los testículos de Paul Gascoigne</strong> podían ser un buen sustituto de dichas bolas. <em>Gazza</em> confesó más tarde que Jones no dejó de acosarle y escupirle durante todo el encuentro. El cafre también propuso en la tele una maravillosa idea para un reality show que lamentablemente ningún productor se atrevió a financiar: soltar a Gascoigne en una isla desierta para ver como se las apañaba. &#8220;Pensé que sería bueno para su cuerpo y su mente&#8221;, declaró.</p>
<p>2. La mala bestia de Watford también atesora el record a<strong> la expulsión más rápida en la liga</strong>. Fue durante su etapa en el Chelsea, durante el transcurso de un encuentro contra el Sheffield United en el que salió desde el banquillo para hacer historia. Su <em>partenaire </em>en tan legendario momento fue el extremo rival Dane Whitehouse que, disciplinado secundario como pocos, se limitó simplemente a desempeñar su papel y recibir. Fue una más de las doce expulsiones que jalonaron la carrera del internacional galés.</p>
<p>3. A Howard Wilkinson, por entonces entrenador de un Leeds United que luchaba por abandonar la Segunda División, se le ocurrió que sería buena idea contratar a la estrella del Wimbledon para añadir un poco más de mordiente al equipo. Y lo consiguió. Durante el primer día de entrenamientos el delantero Bobby Davison se llevó a casa <strong>un puñetazo en los morros</strong> cortesía del bueno de Vinnie. Aun así, Jones continúa siendo uno de los  favorito para el graderío de Ellan Road.</p>
<p>4. Una para los aficionados al Liverpool. Son rumores claro, pero se comenta que en los prolegómenos de un Liverpool-Wimbledon el hombre duro por excelencia del fútbol inglés <strong>perfeccionó la tradicional manera de cruzar el tunel de vestuarios de Anfield</strong> escupiendo en la legendaria placa y espetándole en la cara a todo un Kenny Dalglish que le iba a arrancar la cabeza y cagarle encima. Angelito.</p>
<p>5. Lo suficientemente cafre pero nunca lo bastante bueno como para integrar la selección inglesa Vinnie Jones logró jugar al menos unos cuantos partidos en el combinado de Gales  gracias a que su abuela materna era galesa. Jimmy Graves, leyenda del fútbol británico y analista futbolístico durante el vento, describió cínicamente la situación. &#8220;Que me apedreen. Tenemos la cocaina, la corrupción, incluso el Arsenal marcó dos goles en casa el otro día. <strong>Pero justo cuando piensa que no te queda nada por ver en el fútbol Vinnie Jones se convierte en internacional</strong>&#8220;.</p>
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