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	<title>Diarios de Futbol &#187; Juan_Carlos_Garrido</title>
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		<title>Garrido y el aroma perdido</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Feb 2010 14:34:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/02/tn_1265041436-300x172.jpg" alt="" title="" width="300" height="172" class="izquierda" />Basta ver al filial amarillo. Prohibido el pelotazo, obsesión por el toque. En torno al ancla de Marcos Gullón, la pausa y el dominio de Matilla, las diagonales de Cristóbal y Jefferson Montero, el control de la situación a base de abusar de la pelota, el juego entre líneas de aroma clásico, y nueve en el que todo termina, Marco Ruben, y que casi todo lo emboca. Basta verlo, para definir el sello amarillo, el que se perdió, contra pronóstico con los nuevos mecanismos que chirriaron con Valverde, el que antes se gestó, en parte, en la cantera que dirigió <strong>Juan Carlos Garrido</strong>, hasta dedicarse de pleno al <strong>Villarreal B</strong>, y bañarlo de plata, y colocarse en la lanzadera a la aristocracia de los entrenadores de fútbol. Baste verlo en un rato, apenas, para comprender la apuesta de <strong>Fernando Roig</strong>, que se sinceró ante el micro de Canal+, aún caliente en el palco de Mestalla tras la derrota, siempre dolorosa ante el rival: &#8220;así no juega el Villarreal&#8221;, la frase, la sentencia definitiva para Valverde, de hace un par de semanas.</p>
<p>Garrido debuta dentro de un rato en un banquillo de Primera División, para que el Villarreal juegue como entiende su presidente que debe jugar. Garrido no fue futbolista profesional, comenzó de corresponsal de regional en <a href="http://www.levante-emv.com/portada-castello/2010/02/02/garrido-pasa-corresponsal-levante-emv-dirigir-villarreal-primera/675185.html">Levante-EMV,</a> y labró después su reputación en el fútbol valenciano, hasta caer en el proyecto del Villarreal, donde escuchó y aprendió, primero, trabajó y opinó, después y, al final, simplemente, <strong>esperó</strong> una oportunidad que recién le llega, con las cenizas de un vestuario revuelto, con la lección bien aprendida de lo que quiere el club, porque nadie es más del club allí que el propio Garrido.</p>
<p>Empapado de una filosofía de cuya creación se siente partícipe, la misión primera del nuevo técnico es levantar el ánimo de un equipo, presentado en verano como el mejor Villarreal de la<strong> historia</strong>, que no ha sabido competir durante toda la temporada. Comenzando con la debilidad defensiva, el agujero en el lateral derecho, los problemas de ajuste de Marcano, o el nefasto arranque de Gonzalo, coleccionando expulsiones, hasta llegar a la indefinición de la delantera, sin referencia goleadora entre rotaciones y altibajos, pasando por el martirio de lesiones de su jugador franquicia, Cazorla, y el ocaso de Marcos Senna, todo eran síntomas (la forzada salida de Eguren) de dispersión, tras el lustro feliz con Pellegrini, que dejó justo el mismo aroma, el del filial, el amarillo, que ahora se pretende recuperar con Garrido. </p>
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