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	<title>Diarios de Futbol &#187; Gaizka Toquero</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Así fue la Liga: Athletic Club (6º)</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2011 18:48:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga]]></category>
		<category><![CDATA[Borja Ekiza]]></category>
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		<category><![CDATA[Gaizka Toquero]]></category>
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		<description><![CDATA[Temporada extraña en San Mamés. La que ha sido la cuarta temporada de Joaquín Caparrós al frente del banquillo del Athletic Club de Bilbao comenzó con la exigencia de dar un paso hacia adelante. Tras no conseguir arañar plaza europea en la pasada campaña, los rojiblancos afrontaban el nuevo ejercicio con la necesidad de no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/06/ekiza.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/06/ekiza-227x300.jpg" alt="" title="ekiza" width="227" height="300" class="izquierda_sinmarco" /></a>Temporada extraña en San Mamés. La que ha sido la cuarta temporada de <strong>Joaquín Caparrós</strong> al frente del banquillo del <strong>Athletic Club de Bilbao</strong> comenzó con la exigencia de dar un paso hacia adelante. Tras no conseguir arañar plaza europea <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/05/20/asi-fue-la-liga-athletic-club-8%C2%BA/">en la pasada campaña</a>, los rojiblancos afrontaban el nuevo ejercicio con <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/09/11/athletic-club-mejorar-el-producto/">la necesidad de no estancarse en la medianía y de seguir creciendo</a>. Quizá suene extraño para el aficionado ajeno al equipo, pero la sensación en la capital vizcaína es de que hay plantilla como para dar un salto en las aspiraciones iniciales. En este sentido, el hecho de haber conseguido mantener en la plantilla a futbolistas como <strong>Fernando Llorente</strong> o <strong>Javi Martínez</strong> debe ser un argumento de peso para forzar la máquina del crecimiento de este Athletic. Seguir reteniendo a jugadores como los nombrados sin ofrecer un proyecto con aspiraciones a cambio puede ser una tarea imposible.</p>
<p>Y decíamos que ha sido una temporada extraña porque el juego desplegado por el equipo ha sido, en prácticamente todo el campeonato, inferior al que indicaba su posición en la tabla. Sin embargo, el sexto puesto final debe ser convenientemente valorado. Al Athletic le costó echar el ancla en la zona europea. El arranque de temporada fue tremendamente irregular. A un buen resultado en el fortín de La Catedral, le seguía un tropiezo lejos de Bilbao. Con ese bagaje, el equipo se mantenía en zona de nadie, a pocos puntos de los puestos europeos pero inmersos en un océano de intrascendencia que amenazaba con engullir las aspiraciones rojiblancas. Afortunadamente para los intereses bilbaínos, el equipo enderezó el rumbo en el último tercio del campeonato, encaramándose hasta el final en las plazas que daban acceso al continente.</p>
<p>En lo que respecta a la confección de la plantilla, el equipo cambió muy poco, casi de manera insignificante, con respecto al de la campaña anterior. Con las limitaciones de mercado autoimpuestas desde Ibaigane, sólo aparecieron en el grupo las incorporaciones de <strong>Ibai Gómez</strong> (Sestao) y de <strong>Igor Martínez</strong> (Alavés), dos fichajes de perfil bajo que apenas han sumado. El primero permaneció prácticamente inédito por culpa de una lesión de rodilla (aunque tampoco había participado hasta la jornada 7ª, en la que se lesionó), y el segundo apenas participó de manera discreta en media docena de partidos. Con todo, el bloque del equipo continuo ofreciendo notable rendimiento. </p>
<p><strong>Fernando Llorente</strong> funcionó como referencia ofensiva hasta que pasó a disiparse un poco en el último tercio del campeonato. El riojano firmó un total de 18 goles, 15 de ellos entre las jornadas 1 y 26. A <strong>Javi Martínez</strong> le costó bastante retomar el ritmo ideal de competición. El joven motor navarro acusó en exceso su convocatoria mundialista y, exprimido físicamente, dejó un primer tercio de Liga muy discreto. </p>
<p>Merece capítulo aparte el rendimiento ofrecido por dos jovencísimas promesas, ya casi realidades. Con <strong>Iker Muniain</strong> ya se contaba. El pequeño extremo canterano se afianzó como indiscutible en el once a medida que avanzaba la temporada. Siempre dispuesto a dinamitar los partidos, su protagonismo fue en aumento hasta que dejó de ser el primer cambio de Caparrós para pasar a convertirse en jugador decisivo en el juego de los bilbaínos. En su debe cabe destacar que quizá deba mejorar algo su pobre capítulo goleador. Cinco dianas se antojan insuficientes para su potencial. Con <strong>Borja Ekiza</strong>, sin embargo, no se contaba. El central pamplonica apareció casi por sorpresa en la jornada 18 en La Rosaleda ante la necesidad de cubrir las bajas de Amorebieta (discreta temporada la suya) y Ustaritz y desde ese día no se cayó del once, convirtiéndose, no es exageración, en uno de los mejores jugadores de la temporada. Sobrio, seguro, rápido y contundente, Ekiza no aparenta los 22 años que tiene. Un central de futuro.</p>
<p>En el capítulo negativo cabe destacar el progresivo retroceso del que ha sido el otro habitual en el eje de la zaga, <strong>Mikel San José</strong>. Traspasado definitivamente del Liverpool el pasado verano, el joven central navarro fue decreciendo en su nivel hasta terminar la temporada perdiendo una titularidad que parecía inamovible. Ofrece la sensación de que un exceso de confianza, precisamente por saberse titular indiscutible, le ha llevado a perder el punto de concentración necesario para el buen desempeño de cualquier defensa central. Debe mejorar. No debemos pasar el capítulo de lo negativo sin hacer mención al bajón en el rendimiento de <strong>Markel Susaeta</strong>. El prometedor extremo canterano vio como una serie de actuaciones intrascendentes lo llevaban sin remisión al banquillo mediada la temporada. Su hundimiento coincidió además con el mejor momento de forma, probablemente desde que llegase a Bilbao, de su competidor natural por el puesto, el riojano <strong>David López</strong>, decisivo en varios partidos del tramo final del torneo.</p>
<p>El resto de la plantilla cumplió, a grandes rasgos, con lo esperado. La regularidad de futbolistas como <strong>Andoni Iraola</strong>, un seguro de vida en la lateral derecho, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/09/30/gurpegui-senalado/"><strong>Carlos Gurpegui</strong></a> o <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/01/31/un-extrano-anda-suelto/"><strong>Gaizka Toquero</strong></a> fue la mejor noticia posible para la afición bilbaína. Sin estridencias, sin rendimiento de súper estrella mediatizada, pero cumpliendo sin fisuras con su parte del guión. Por contra, y aunque quizá no en todos los casos sea justo señalar al futbolista, cabe reseñar los problemas, ya casi endémicos, padecidos por <strong>Joaquín Caparrós</strong> en un lateral izquierdo al que parece no encontrar inquilino estable (<strong>Aurtenetxe</strong>, <strong>Koikili</strong>, <strong>Xabi Castillo</strong>, <strong>Balenziaga</strong> o incluso <strong>Amorebieta</strong> pasaron por allí) que, unidos a las dificultades para encontrar alternativas ofensivas a un Llorente que necesitará gozar de más minutos de descanso en el futuro (a la prueba de su rendimiento en el tramo final de la Liga nos remitimos), suponen a día de hoy el principal quebradero de cabeza en lo que a confección y equilibrio de plantilla se refiere.</p>
<p>No quiero caer en este resumen somero de la temporada rojiblanca en lo que vengo manteniendo desde hace ya varias temporadas. No creo que sea el momento de volver a incidir en los pros y contras que implica el contar con un entrenador como <strong>Joaquín Caparrós</strong> en el banquillo. Para unos, es un excelente &#8216;exprimidor&#8217; de plantillas y un maestro en la consecución de resultados. Para otros, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/03/03/mis-motivos-con-joaquin-caparros/">entre los que, como muchos saben, me incluyo</a>, tiene más de limitado, empequeñecido y timorato que de genio motivador. Como digo, no es el momento. San Mamés ya expresó de manera vehemente su posición mayoritaria cuando en la penúltima jornada liguera el equipo renunció a la quinta plaza final por encerrarse a defender un empate frente a un Málaga con diez jugadores, en una exhibición de conformismo inadmisible en La Catedral. Sobre el futuro se abren muchas dudas acerca del utrerano. <a href="http://www.elathleticclub.com/2011/06/12/caparros-sera-la-baza-de-garcia-macua/">Parece que continuará</a> si <strong>Fernando García Macua</strong> sale reelegido en la presidencia. Quién sabe, con el equipo funcionando relativamente quizá valga más lo malo conocido que lo bueno por conocer&#8230;</p>
<p><strong>Lo mejor:</strong> De nuevo en Europa. El rendimiento de los pesos pesados de la plantilla. La irrupción de Ekiza y la confirmación de Muniain. El equipo se queda en el punto ideal para seguir creciendo.</p>
<p><strong>Lo peor:</strong> El conformismo exhibido en muchos partidos. &#8216;Extraña&#8217; gestión de plantilla de Joaquín Caparrós. La caída de San José y Susaeta. La mala suerte del <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/12/23/se-avecina-partidazo-en-la-catedral/">emparejamiento con el Barça</a> en Copa.</p>
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		<title>Un extraño anda suelto</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 15:45:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Gaizka Toquero]]></category>

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		<description><![CDATA[Es atípico. Ni siquiera tiene hechuras de futbolista profesional. Es calvo, poco corpulento, discreto. Podría pasar perfectamente por tu vecino, tu primo o un amigo al que perdiste la pista hace algunos años y que ahora, de pronto, lo ves triunfando en Primera división. Gaizka Toquero (Vitoria, 1984) representa el triunfo desde la modestia. Surgido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/toquero.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/toquero.jpg" alt="" title="toquero" width="380" height="180" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Es atípico. Ni siquiera tiene hechuras de futbolista profesional. Es calvo, poco corpulento, discreto. Podría pasar perfectamente por tu vecino, tu primo o un amigo al que perdiste la pista hace algunos años y que ahora, de pronto, lo ves triunfando en Primera división.</p>
<p><strong>Gaizka Toquero</strong> (Vitoria, 1984) representa el triunfo desde la modestia. Surgido prácticamente de la nada, el delantero vitoriano se incorporó a la plantilla del <strong>Athletic Club</strong> en el verano de 2008, tras un par de buenas temporadas, primero en el Lemona y después en el Sestao River. De primeras, encajaba con el reciente modelo habitual de fichaje del club de Ibaigane: jugador joven y con una incipiente carrera en clubes modestos del País Vasco. Tardó en entrarle por el ojo al siempre complicado Caparrós. De hecho, sus primeros meses los pasó fuera de San Mamés, <a href="http://archivo.marca.com/edicion/marca/futbol/2a_division/eibar/es/desarrollo/1155055.html">cedido en el Éibar</a>, por aquel entonces aún en Segunda división. Pero sus buenas actuaciones con los armeros junto a las carencias ofensivas de aquel Athletic (que acababa de desprenderse en verano de Aritz Aduriz), propiciaron su retorno a Bilbao en el mercado de invierno de la temporada 2008/09. Modestia, dificultades imprevistas en el camino, físico común,&#8230; Lo tenía todo para ser el espejo de la afición.</p>
<p>Siempre sostuve que el principal valor de Gaizka Toquero residía en que, precisamente, era un futbolista atípico. Ni es un delantero de área, ni es un colosal rematador, ni mucho menos un prodigio técnico. Su relación con el gol es, digámoslo así, complicada. Es difícil encontrar un delantero en la Liga BBVA con tantos minutos jugados y tan pocos tantos anotados. Toquero es un punta que juega al margen del gol. No se obsesiona con la portería rival, porque sabe que ese papel estelar ya está adjudicado a otros compañeros (que no son calvos, tienen un físico imponente, y no llevan el dorsal número &#8220;2&#8243; a la espalda). Y así, desde esa posición, cumple. Cumple con lo que su técnico le ordena, y cumple con lo que la grada de San Mamés exige. Puedes ser el futbolista más dotado técnicamente de la plantilla rojiblanca pero, amigo, si no hay esfuerzo e implicación ciega, estás condenado. Y de eso Toquero anda sobrado.</p>
<p>Hace tiempo que dije que Toquero, como delantero de Primera división, debía replantearse su especial relación con el gol. No es de recibo que un punta, o un segundo punta como es el caso, que habitualmente goza de la titularidad en un equipo de la zona media alta de la tabla tenga unos registros anotadores tan paupérrimos. Sin gol, no hay delantero, podrían pensar muchos. Pero lo hay. Atípico, inusual, pero útil. Su esfuerzo y su derroche físico, inagotables durante el tiempo que se le requiera, son una virtud de incalculable valor, máxime en un equipo como el Athletic. Y así lo entienden tanto Caparrós como buena parte de la afición.</p>
<p>Y como, pese a todo, pese a su prácticamente indiscutible titularidad en el equipo, Toquero sigue siendo un futbolista extraño, sus goles casi siempre llegan en momentos imprevistos, o de manera imprevista. Gaizka <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/05/13/el-barca-claro-campeon-1-4/">abrió el marcador en la Final de Copa del Rey del 2009</a>, suyo fue el 0-1 que sorprendió al intratable Barça en Mestalla. Fue el hombre que, al menos durante media hora, dio alas a la ilusión de la afición bilbaína en aquella imborrable noche. Ayer, Toquero volvió a disfrutar de su particular día de gloria. Su segundo doblete como futbolista de Primera división (el anterior fue hace poco menos de un año, <a href="http://www.as.com/futbol/articulo/doblete-toquero/20100308dasdaiftb_41/Tes">frente al Valladolid</a>) sirvió para que los rojiblancos bilbainos se impusieran a los madrileños en el Vicente Calderón (0-2). El extraño se coló de imprevisto en las cocinas de la ribera del Manzaneras y sacó la mejor tajada posible para su equipo. Sin siquiera parecer un futbolista.</p>
<p>Foto: <a href="http://www.athletic-club.net/web/main.asp?a=0&#038;b=0&#038;c=0&#038;d=0&#038;idi=1">www.athletic-club.net</a></p>
<p><a href="http://www.twitter.com/borjabarba"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_borjabarba3-300x51.jpg" alt="" title="bt_borjabarba" width="350" height="59" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Gaizka Toquero y la ocasión</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Apr 2010 22:01:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Gaizka Toquero]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín-Caparrós]]></category>

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		<description><![CDATA[Reza el dicho castellano que la ocasión la pintan calva. Esta extraña expresión, que a primera vista puede parecer cuando menos extravagante, tiene su origen en el hecho de que en la iconografía clásica a la diosa de la oportunidad se le representaba como una mujer completamente calva, excepto por un mechón de pelo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/03/toquero-299x203.jpg" alt="toquero" title="toquero" width="299" height="203" class="izquierda" />Reza el dicho castellano que la ocasión la pintan calva. Esta extraña expresión, que a primera vista puede parecer cuando menos extravagante, tiene su origen en el hecho de que en la iconografía clásica a la diosa de la oportunidad se le representaba como una mujer completamente calva, excepto por un mechón de pelo en la frente. Este modo de representarla venía a ilustrar el hecho de que cuando se presenta una oportunidad, hay que estar presto a atraparla –de frente, del mechón-, pues una vez que pase, no conseguirás retenerla, pues no tiene de dónde asirla. Obviamente, el dicho “cuando pase la ocasión, ásela por el mechón”, tiene el mismo origen.</p>
<p>El caso es que en el <strong>Athletic Club</strong>, desde hace ya un tiempo, la ocasión también la pintan calva. Hablamos, por supuesto, de <strong>Gaizka Toquero</strong> y no nos referimos precisamente a la temprana alopecia del delantero vitoriano, sino al modo en que ha emergido en el imaginario colectivo <em>athleticzale</em> hasta convertirse en uno de los jugadores más queridos, sino el más, de la afición rojiblanca, hasta el punto de que casi no hay partido ya en el que <strong>San Mamés</strong> no termine, por una razón u otra, coreando su nombre. </p>
<p>Y es que la historia de Toquero es digna de mención. Llegado al Athletic Club procedente del <em>fútbol barro</em> de la Segunda División B en mayo de 2008, Toquero hizo la pretemporada pasada con el club rojiblanco, en la que apenas tuvo minutos, para ser cedido después al <strong>Eibar</strong> -club con el que tenía un precontrato antes de firmar por el club de Ibaigane-, en principio por una temporada. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en enero de 2009 <strong>Joaquín Caparrós</strong> optó por repescarlo. Llegó, así, Toquero a San Mamés, en un ambiente mitad de incertidumbre mitad de desconfianza. Incertidumbre, porque era un auténtico desconocido para la afición rojiblanca; desconfianza, porque parecía un experimento más del entrenador utrerano, una probatura, un dado lanzado al aire en búsqueda de un número que más que probablemente no saliera. </p>
<p>Sin, embargo, salió el dos en aquel dado, y Toquero pronto comenzó a hacerse un hueco en el corazón de la grada de San Mamés. Lo hizo a través de la carta de presentación que siempre le ha acompañado y siempre le acompañará, su seña de identidad: la lucha, el esfuerzo, la entrega. Cada balón disputado es para el vitoriano la única meta a alcanzar. Cada instante sobre el verde, el último. </p>
<p>Al principio, sin embargo, parte de la grada fue severa con él. No pocos opinaron que no bastaba con la entrega, que hacía falta mucho más para merecerse la zamarra rojiblanca. Esto, sin embargo, nunca fue un hándicap para Toquero. Al contrario, reconoció en alto sus limitaciones y lo hizo con voluntad de mejora: las formuló para superarlas. Las invocó para terminar con ellas. Y a buena fe que lo está haciendo. Cada nuevo partido, Toquero termina con más escépticos, convirtiéndolos al <em>toquerismo</em> no sólo ya con entrega –decían que con eso no bastaba-, sino con criterio en los desmarques, con calidad conduciendo el balón, con espléndidos remates, con regates efectivos… y con goles. Hasta tal punto ha sido esto así que costará encontrar hoy un solo espectador de la Catedral que ose dudar de esta fe. Y si lo hace será porque abraza algún fundamentalismo extraño, será porque no tiene ojos. </p>
<p>Nos preguntaremos: ¿cuál ha sido de Toquero? ¿Qué le ha diferenciado de otros jugadores que nunca triunfaron? No lo sé, pero sospecho que ha sido una cuestión capilar: Toquero ha sido consciente desde el primer minuto de estar frente a la diosa ocasión, ante la deidad de la oportunidad. La cogió del mechón y dudo mucho de que la suelte ya, aferrado como está a su escaso cabello, a sabiendas de que si hubiera pasado de largo, calva como es, no podría haberla asido, a sabiendas que que como la suelte, quizá nunca vuelva. </p>
<p>Foto: <strong><a href="http://www.athletic-club.net">Página Web Oficial del Athletic Club</a></strong> </p>
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		<title>Caparrós manda callar</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Sep 2009 06:26:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Llorente]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="izquierda size-full wp-image-12263" title="jokin" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2009/09/jokin.jpg" alt="jokin" width="293" height="192" /></p>
<p>Es inevitable sentir antipatía por algunos de los personajes que deambulan por el mundo del fútbol. Es hasta legítimo odiar la transformación de goleador a mafiosote de <strong>Mijatovic</strong>, o cargar contra <strong>Eto´o</strong> por ser un <em>bocachancla</em>, o incluso poner en tela de juicio sistemáticamente al otrora siete de España, <strong>Raúl</strong>. Es dificil luchar contra la ojeriza. De entre todas mis íntimas fobias hay una con la que estos días convivo con cierta incomodidad, la del entrenador utrerano <strong>Joaquín Caparrós</strong>. El fulgurante comienzo liguero del <strong>Athletic </strong>avala, por el momento, su planificación y sus métodos de trabajo. Para mí sólo existe un Caparrós, por más éxitos que atesore, siempre pensé en él como un entrenador ideal para Tercera División, de los que arengan más que mandan, desubicado cuando el reto es ambicioso pero cómodo en las pequeñas gestas.</p>
<p>Demagogo y provocador, su perfil público me espanta. Cuando se sienta a hablar ante los micrófonos su cerebro sólo piensa en amedrentar al contrario, amenazas veladas de juego duro, asunción de que por técnica difícilmente podrá ganar partidos y que lo que sus chicos harán será ir al límite. Así fue en <strong>Sevilla</strong>, eso intentó en <strong>A Coruña</strong> y es la mentalidad que parecía convenirle en su tortuosa estancia en <strong>Bilbao</strong>. Hoy podemos afirmar que esa filosofía plana y cuartelera le ha llevado a aguantar el envite inicial de <strong>Madrid</strong> y <strong>Barça.</strong> No es ninguna tontería. Se puede ganar jugando bien como con Guardiola, se puede ganar jugando mal como con Pellegrini, o se puede ganar sin jugar al fútbol como Caparrós.</p>
<p>Es su sello, eso es innegable, y con él ha conseguido lo que ha conseguido. Fútbol rácano, de contención, de <em>kick &amp; rush</em>. El Sevilla consiguió la excelencia prescindiendo de él –aunque cuenta la leyenda que el esqueleto del equipo campeón de Juande era el del utrerano-, con <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/08/29/real-club-deportivo-de-la-coruna-jovenes-y-espanoles-para-volver-a-ser-grandes/">el <em>Babydepor </em></a><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/12/03/coloccini-no-lo-ve-claro/">hizo aguas</a>, rozando el descenso y arrastrándose por la máxima categoría de nuestro fútbol.</p>
<p>Y después llegó al <strong>Athletic</strong> en el que tras pasar dos años de apuro y ansiedad en las últimas jornadas consigue, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/06/04/asi-fue-la-liga-athletic-club-13%C2%BA/">en la pasada temporada</a>, alcanzar <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/05/14/caparros-y-el-vendaval-azulgrana/">la final de la Copa del Rey</a>. Un chitón en toda regla a los que, como yo, desconfiamos de su capacidad para entrenar en Primera División. Tras el comienzo liguero de este año y tras superar, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/08/06/un-futuro-sobre-cesped-artificial/">con problemas pero con final feliz, las rondas previas de la Europa League</a>, la figura de <em>Jokin </em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/08/30/athletic-club-con-la-vista-en-europa-y-en-el-descenso/">ha ganado adeptos</a>. Nos ha cambiado el concepto: de malo a eficaz, de defensivo a estratega, de sucio a intenso.</p>
<p>¿Los motivos del cambio? <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/08/30/athletic-club-con-la-vista-en-europa-y-en-el-descenso/">Un equipo hecho a la medida de su fútbol</a>. Con <strong>Llorente, Toquero </strong>y<strong> Javier Martínez</strong> como artífices del milagro –presión, efectividad, fuerza-, y con <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/09/14/impacto-muniain/">Muniaín</a> como primera revelación de la temporada –un oasis de técnica entre tanto jornalero-. No sé cuanto durará el fenómeno. Puede ser la anécdota del campeonato o quien sabe si un cambio de tendencia cuasi-mesiánico en los equipos del entrenador sevillano.</p>
<p>En todo caso, digno sería darle su parte de responsabilidad al <em>míster</em>. Yo al menos así lo haré, de momento, hasta que la fuerza de la lógica devuelva al pobre <strong>Athletic</strong> a la brega y a la batalla, condena inseparable con el bueno de Caparrós guiando a las tropas. Como yo no deseo el mal a nadie, y por más que me sorprenda, expondré la realidad: hasta el día de hoy este Athletic co-líder<strong> </strong>es suyo, tiene su firma, y cuenta sus partidos por victorias.</p>
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		<title>Crónica sentimental de la final de Copa</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 18:23:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Copa del Rey]]></category>
		<category><![CDATA[Bojan-Krkic]]></category>
		<category><![CDATA[Gaizka Toquero]]></category>
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		<description><![CDATA[Uno se entiende a sí mismo como muy mayor para determinadas cosas. Es la asunción de la madurez: hay gestos que cuando eras niño te puedes permitir, pero hoy, adulto como eres, te los vetas a ti mismo: no son de recibo, no son propios de alguien maduro. Sin embargo, también es cierto que hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="izquierda" title="athletic" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2009/05/athletic-300x200.jpg" alt="athletic" width="300" height="200" />Uno se entiende a sí mismo como muy mayor para determinadas cosas. Es la asunción de la madurez: hay gestos que cuando eras niño te puedes permitir, pero hoy, adulto como eres, te los vetas a ti mismo: no son de recibo, no son propios de alguien maduro. Sin embargo, también es cierto que hay momentos en los que nos sorprendemos a nosotros mismos. Por más que creamos que ante determinada situación actuaremos de una manera, cuando llega el momento, somos como no nos imaginamos. Esto fue lo que me sucedió a mí el pasado miércoles, en las gradas de Mestalla. Jamás habría podido imaginar lo que iba a acontecer cuando, con el gol de Bojan, se certificó la definitiva e irrevocable derrota del Athletic Club. Jamás había llorado en un campo de fútbol, nunca me había imaginado a mí en tal situación. Incluso, cuando había visto a otros llorando tras un partido, no terminaba de comprender cómo se podía llegar a tal extremo de sentimientos por algo como el fútbol. Pero he aquí que, tras aquel gol, rompí a llorar. No fue un llanto desgarrado. Al contrario, fue contenido, tenso. Apenas cuatro lágrimas recorrieron mi rostro. Suficientes, sin embargo, para hacerme pensar mucho.</p>
</p>
<p>Esta es la crónica sentimental de esas lágrimas.</p>
<p>Todo comenzó hace algo más de dos meses. Fue en una noche increíble, en la que volví a revivir sentimientos que guardaba en lo más profundo de mi memoria, anclados en la infancia. Aquella noche, el Athletic Club, en una conjunción con su afición como jamás había visto, consiguió volver a clasificarse para una final de Copa del Rey. A partir del día siguiente, y hasta ayer, no se ha hablado en nuestra ciudad de otra cosa que no sea la dichosa final.</p>
<p>Salí en coche hacia Valencia el martes por la mañana. Hay otras opciones de viaje, más cómodas, sí, pero menos románticas. En mi mente habitaba todavía el recuerdo de un viaje a Madrid hacía veinticinco años en el que una caravana rojiblanca animó cada kilómetro. No podía resistirme a revivir aquello. El recorrido no defraudó. Cada pocos metros, adelantábamos a una furgoneta, un coche o una moto en la que una bandera o una bufanda del Athletic vibraba al ritmo del viento de la velocidad. Los bocinazos hicieron de saludos entre iguales: éramos una comunidad en procesión</p>
<p>Ya en la ciudad, el recuerdo fue superado por la realidad. El miércoles Valencia amaneció teñida de Athletic. Por cada hincha culé éramos cientos rojiblancos. Hasta tal punto era abrumadora la mayoría que, en el Barrio del Carmen, el cántico de la mañana del día del partido fue “Uno del Barça, he visto uno del Barça”, entonado por decenas de rojiblancos señalando a uno o dos blaugranas. Los culés se lo tomaban con sentido del humor. Se intercambiaron bufandas, halagos y cánticos.</p>
<p>Allí comenzamos a ver a los primeros amigos. Como si estuviéramos en el mismo centro de Bilbao, nadie se sorprendía de ver a su vecino a setecientos kilómetros del paisaje rutinario en el que día a día se saludan. Abrazos, besos y palmadas de ánimo nos acompañaron toda la mañana.</p>
<p>Por la tarde, nos desplazamos a los alrededores del estadio. La sorpresa cuando llegamos fue monumental. A pesar de que durante la mañana no vimos sino a amigos vestidos de rojiblanco, la cantidad de gente que habitaba la carpa del Athletic Club era impresionante. Treinta, cuarenta mil personas ataviadas con colores rojiblancos teñían todo cuanto se podía ver. Cánticos y más cánticos de ánimo al Athletic ensordecían cualquier otro sonido. Allí, nos reunimos con más amigos y compartimos tragos y sueños con los seguidores culés, en perfecta armonía.</p>
<p>Llegó la hora del partido. Antes de entrar a Mestalla, como los amigos que allí nos encontramos estábamos en localidades diferentes del estadio, quedamos en un punto determinado de los aledaños al finalizar el mismo</p>
<p>- Quedamos aquí mismo después de la victoria –dijo I., un buen amigo, señalando una esquina de la plaza del Valencia CF-.</p>
<p>Nótese que no dijo “después del partido”, sino “después de la victoria”. Tal era nuestro estado de ánimo: sabíamos que con el apoyo desbordante de esta afición no se podía perder.</p>
<p>Entramos: lo que ahí acontecía no lo había visto nunca. He estado en cientos de partidos, en decenas de estadios, pero jamás había visto un panorama así. Lo sorprendente: a pesar de que en teoría las aficiones debían de estar al cincuenta por ciento, tres cuartos del campo eran nuestros. Los cánticos rojiblancos ensordecían a los culés. Un desconocido sentado a mi lado contemplaba en éxtasis las gradas del estadio.</p>
<p>- Ganamos fijo –fueron sus únicas palabras. No me las decía a mí. Las repetía una y otra vez mirando la grada-. Ganamos fijo.</p>
<p>Comenzó el partido. A pesar de la euforia con la que llegamos al campo, el ver a los dos equipos sobre el césped nos recordó a muchos la casi imposibilidad de la victoria. Se trata, el culé, de un equipo que este año ha destrozado records y rivales casi sin despeinarse. Aún cuando mi desconocido compañero de asiento continuaba con su sorda cantinela –“ganamos fijo, ganamos fijo-, entonada a modo de rezo, mis reticencias aumentaban por momentos.</p>
<p>En realidad, los dos meses anteriores habían sido para mí de reticencias. No creía, he de confesarlo, plenamente en la victoria. Pensaba –aunque no lo decía en alto- que la lógica se impondría.</p>
<p>Y aquí llegó, sin embargo, el gol de Toquero, para encender a la afición, y, de paso, mis ánimos, hasta cotas insospechadas. Fue en el minuto ocho de encuentro. Entonces me maldije a mí mismo y mi falta de fe. En ese instante, comprendí, que estaba aconteciendo algo histórico, que la lógica no sirve en fútbol y que cualquier previsión se puede venir abajo en un segundo.</p>
<p>Entonces, ya sí, me entregué plenamente. Grité como nunca he gritado, esperando que mi voz llegase al campo y diera fuerzas renovadas a los míos. Aplaudí como nunca, hasta que mis manos se tornaron rojas como la sangre. Soñé cada minuto, aún a pesar del gol de Touré, que se antojó solamente una piedra en el camino.</p>
<p>En esas llegó el descanso. La gente comenzó a dudar, pero yo no; para ese momento, yo ya estaba completamente convencido de nuestra victoria. No había lugar para la duda, no debía haber lugar para la duda. Comencé a entonar el cántico de mi desconocido compañero de asiento: se gana fijo, se gana fijo. Así se lo dije a un amigo, con quien me encontré en los túneles interiores de Mestalla. Él expuso su duda, pero yo fui firme</p>
<p>- Vamos a ganar dos a uno. Marcaremos al final, sin darles tiempo a reaccionar. Debes tener fe, joder. ¡Ten fe! Mírame a los ojos y escucha: ganamos fijo. Recuerda después lo que te he dicho, cuando estemos celebrándolo.</p>
<p>Comenzó la segunda parte y lo que pasó desde ese momento ya es historia. Sí, aplaudí hasta el final, como todos. Pero doy fe de que mis aplausos fueron mucho más amargos que los de los demás. Porque yo, que no creía terminé creyendo… hasta el gol de Bojan.</p>
<p>Siete horas tuve ayer para pensar en el cambio de ánimo repentino que desencadenó mis cuatro lágrimas, dos rojas, dos blancas. Siete horas de regreso a casa en coche, en las que a ratos pensaba que fui un iluso y a ratos bendecía la ilusión de esos minutos.</p>
<p>Hoy en Bilbao aún siguen siendo visibles los elementos que hinchada e instituciones sacaron a la calle para apoyar al equipo en la distancia. Los balcones lucen las banderas rojiblancas de antes de ayer. Mientras caminaba al trabajo, al ver todo esto, sentí lo que debe de sentir un hombre abandonado al que todo le recuerda a su amada que se ha ido. Solo espero que esta amada, la Copa, no tarde otros veinticinco años en aparecer por casa. Y, si lo hace, joder, que esta vez sea para quedarse.</p>
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		<title>Caparrós y el vendaval azulgrana</title>
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		<pubDate>Thu, 14 May 2009 10:36:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Juan F. Cía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
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		<category><![CDATA[Copa del Rey]]></category>
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		<description><![CDATA[El Barcelona demostró anoche, bajo la luna de Valencia, que es un equipo imponente. No es una novedad, lleva casi toda la temporada en un estado de forma envidiable, sorprendente por su intensidad y continuidad, por su dominio absoluto del balón, por su capacidad para tejer juego en el espacio de una baldosa a una velocidad demoledora&#8230; Después de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="izquierda" title="caparros" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2009/05/caparros.jpg" alt="caparros" width="250" height="250" /><strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/05/13/el-barca-claro-campeon-1-4/" target="_self">El Barcelona demostró anoche</a></strong>, bajo la luna de Valencia, que es <strong>un equipo imponente</strong>. No es una novedad, lleva casi toda la temporada en un estado de forma envidiable, sorprendente por su intensidad y continuidad, por su dominio absoluto del balón, por su capacidad para tejer juego en el espacio de una baldosa a una velocidad demoledora&#8230; Después de conocer cuál sería la final, casi todos esperábamos que los leones de San Mamés dieran mucha guerra al once de <strong>Pep Guardiola</strong>, pero <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/05/14/desde-la-perspectiva-de-la-derrota/" target="_self">la realidad se impuso con toda crudeza</a></strong> (<strong>resultado final: 1-4</strong>).</p>
<p>Pero, aunque la superioridad blaugrana fue evidente, es necesario llevar el análisis un poco más lejos. El Barcelona estuvo brillante durante tres cuartas partes del choque y, ciertamente, hubiera sido realmente complicado derrotar a un equipo de ese nivel para cualquier entidad del mundo. De todas formas, el Athletic Club de Bilbao no supo, casi en ningún momento, <strong>qué necesitaba el partido</strong> y <strong>cómo llevarlo a cabo para sufrir menos</strong>. Ni siquiera tras el primer gol de <strong>Gaizka Toquero</strong>, que le colocaba en el escenario deseado. Sólo al inicio &#8216;mordió&#8217; al Barcelona.</p>
<p>Tras el primer tanto, los rojiblancos se acularon atrás, a la espera del zarpazo culé. En ese momento, hubiera sido vital mantener algo más la posesión del balón, hacerle daño al Barcelona, adelantar las líneas para que el juego directo planteado sobre <strong>Fernando Llorente</strong> fuera eficaz y no pillara al delantero a más de 40 metros de <strong>José Manuel Pinto</strong>. <strong>Joaquín Caparrós</strong> pidió una y otra vez a sus hombres que tocaran algo más el balón, que buscaran una mayor profundidad en banda, pero no obtuvo respuesta. Pero <strong>tampoco lo hicieron tras el descanso</strong>. </p>
<p>A veces los partidos se tuercen, empiezan bien pero continúan peor. De ahí la importancia del intermedio. Los jugadores van a la caseta y descansan, respiran, se dan ánimos y escuchan a su entrenador. Él es el encargado de transmitir a sus futbolistas <strong>una radiografía completa de lo que ha sido el primer tiempo</strong> e incidir en cuáles son los detalles a mejorar. Evidentemente, la charla técnica no fue revitalizadora. Los futbolistas del Athletic saltaron al campo en el reinicio con las mismas carencias y los mismos vicios de la primera parte.  </p>
<p>¿Es imputable a Caparrós esta ausencia de reacción? Posiblemente sí. Lo más lógico es que el Barcelona hubiera terminado con la copa en su poder, aunque el Athletic se hubiera presentado con algo más de intensidad en el segunda tiempo. Pero ni siquiera hubo <strong>el más mínimo amago de enmienda</strong>, <strong>de predisposición para la batalla</strong>, de <strong>una nueva actitud para contrarrestar el abuso</strong> al que le sometió el once barcelonista. Caparrós <strong>no pudo activar un plan B</strong>, <strong>ni recuperar el estado anímico de sus chicos</strong>, <strong>ni cambiar la dinámica del partido</strong>. Sólo compareció a medias a la cita.</p>
<p>Sí funcionó el plan A durante los primeros veinte minutos del encuentro. La líneas del Athletic estaban juntas, Llorente y Toquero se encontraban todavía cerca de la puerta de su rival, <strong>Francisco Javier Yeste</strong> tenía influencia en el juego con algunos pases en diagonal de mucho peligro y el mediocampo y la línea de cuatro rojiblancos tenían perfectamente cegados los pasillos interiores que tan bien aprovechan <strong>Samuel Eto&#8217;o</strong>, <strong>Lionel Messi</strong> y <strong>Xavi Hernández</strong>. Además, el Athletic tenía controlado, relativamente, al extremo argentino y su intensidad no se había transformado en una agresividad excesiva. Pero el partido se torció y <strong>Caparrós no supo enmendarlo</strong>.</p>
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