Willie Todd es hoy un tranquilo nonagenario que apura los últimos sorbos de su intensa y prolífica vida en Paisley, una pequeña ciudad residencial a apenas 7 millas de la bulliciosa Glasgow. Suponemos que como cualquier persona de su edad y condición emplea sus días en leer la prensa, disfrutar de la compañía de sus amistades y apretarse de vez en cuando algún whiskycito, que para eso vive donde vive. Sin embargo, Willie Todd tiene un pasado que ningún otro hombre en el planeta iguala. Willie Todd, ex chairman del Saint Mirren, ostenta el curioso ‘honor’ de ser la única persona que ha destituido de su cargo como técnico a Sir Alex Ferguson.
¿Sabías que Alex Ferguson fue destituido una vez en su carrera como técnico? |
may
08 |
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Secciones: Personajes, ¿Sabías que... |
Alex Ferguson dice adiós |
may
08 |
Anoche nos acostamos con la incredulidad que provoca una noticia como el posible, entonces todavía posible, adiós de Sir Alexander Chapman Ferguson al banquillo del Manchester United. Por mucho que el viejo Fergie supere ya los setenta años y que lleve batallando desde la banda de Old Trafford desde el año ¡1986!, su figura enfundada en ese inconfundible y elegante abrigo de paño, sus mejillas sonrosadas y su rictus entre adusto y guasón parecían eternos, inmarcesibles. Sir Alex alcanzó un estatus único en el fútbol moderno, prácticamente de otra era, como si se tratara de una anomalía espacio-tiempo incrustada en un ambiente voraz, como un heredero directo del poso del fútbol de preguerras. El técnico escocés ha marcado a varias generaciones de aficionados al fútbol que no alcanzamos a comprender la dimensión del Manchester United si no es en su compañía, porque ha representado un papel que sólo el ha sido capaz de representar. Esta mañana la web oficial de los red devils anunciaba que sí, que el rumor lanzado anoche por el Telegraph era cierto: Sir Alex Ferguson dirá adiós a los banquillos al finalizar la actual temporada. Y lo hará desde lo más alto. Siete títulos de Liga en más de un siglo coleccionaba el United hasta su llegada. Trece más conseguidos desde entonces. Toda leyenda tiene un final y pocos resúmenes mejores que ése podrían hacerse.
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Secciones: Personajes, Premier League |
FA Cup Final: El Wigan paranormal |
may
08 |
El Wigan de Roberto Martínez no tiene permitido vivir las cosas de una forma más o menos ordinaria. Ayer tuvo la ocasión de salir de la zona de descenso ante un equipo que no se jugaba nada, el Swansea, y cómo una victoria local habría satisfecho a los quinielistas, habría sido lo más normal, cualquiera lo habría pronosticado como la opción más probable, no se produjo. Eso es el Wigan. El más difícil todavía como leitmotiv.
Este equipo se ha caracterizado por moverse cómodamente en situaciones límite durante los últimos cuatro años. A este equipo no le des un Arsenal – Wigan en la jornada 12, dáselo en la 37. Sorprende que anoche, en el DW Stadium, los nervios sí aparecieran, sobre todo en un tercer gol que retrató a una defensa improvisada, ausentes los tres centrales titulares. “Creamos nuestros propios problemas”, dijo al acabar el técnico de Balaguer. Esa es otra. Parece sacado de un guión de, no sé, Samuel Beckett, demasiado absurdo incluso para él. En el partido clave de la temporada, el ex equipo de Roberto Martínez le mojó la oreja a su actual plantilla. No solo eso. El gol que encendió la mecha fue de Ángel Rangel, al que Roberto trajo a los swans. No marca muchos durante el año, es lateral derecho, pero ayer le salió un disparo de delantero centro. Para más inri, los otros dos goleadores del Swansea fueron el israelí Itav Shechte y el holandés Dwight Tiendalli. Ambos anotaron por primera vez esta temporada, como quién selecciona un día exacto para fastidiar lo más posible. Previamente el Wigan se había adelantado por dos veces, gracias a Espinoza y McCarthy (2-3).
FA Cup Final: Los años de Kanu |
may
07 |
Manchester City y Wigan juegan esta noche sus partidos pendientes de Premier League. Ninguno viaja, juegan en casa. Guardan la travesía para el sábado, hacia Wembley, hacia la final de la FA Cup. El partido de esta noche del Wigan en el DW Stadium es uno de los más importantes de la temporada. Puede competir perfectamente con lo que viene el sábado, ya que de ganar hoy al Swansea, que no se juega nada más que el prestigio, el Wigan saldría de la zona de descenso a falta de dos jornadas para la conclusión. De hecho, creo que el seguidor latic responsable tendría que firmar antes la permanencia que el título de Copa, más cuando sin necesidad de ganar la final ya tiene el billete a Europa asegurado. El Manchester City recibe en el Etihad al West Bromwich Albion. En principio Roberto Mancini tiene un mejor escenario -y recursos, claro- para distribuir su plantilla. Como esta final nos apasiona bastante, vamos a dedicarle una atención especial en el blog, con un post diario mezclando como llegan ambos equipos con anécdotas de finales pasadas. Hoy, la de 2008. La de Nwankwo Kanu.
Drama, capítulo 2 |
may
06 |
Para entender lo que viene a continuación hay que conocer el inicio de la historia, lo que ocurrió hace algo más de una semana en el campo del Brentford.
Si ya lo conoces, sigamos.
El Brentford quedó encuadrado en una semifinal a doble partido con el Swindon Town y quien ganase tenía un billete asegurado para Wembley. En la ida, a domicilio, quedaron 1-1. Ganar en Wembley significa subir a Championship, pero en Brentford todavía lo veían bastante lejos. Demasiado lejos. Era mejor ser cautos.
Celebrar en Glasgow |
may
06 |
Una y media de la madrugada. Una pelea en un club bajo la oscura y húmeda noche de Glasgow. Ruido, gritos, alguna que otra botella volando y algo de sangre salpicando los adoquines. La noche y el alcohol tienen estas cosas, que uno ve enemigos detrás de cualquier esquina, particularmente en la antipática Glasgow. El garito ha echado la persiana. Algunos han quedado dentro, otros fuera continuan profiriendo insultos, incapaces de controlar la borrachera. Quieren más. Entre ellos, y aunque no destaque especialmente por su físico entre la fauna local, hay un bigardo de metro noventa, cuerpo marmóreo y pelo intimidatoriamente cortado. Está muy borracho. Lo suficiente como para que todo le dé igual. Había salido a divertirse y celebrar, y no sabe muy bien cómo ha terminado con la camisa rasgada y un golpe en el pómulo que ahora no le duele, pero que mañana por la mañana le atormentará con crueldad recordándole qué es lo que no se debe hacer un día de fiesta por la noche. Un panorama que no tendría por qué ser particularmente anormal.
O sí.
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Secciones: Personajes |
El ego más grande |
may
06 |
Ocurrió el pasado viernes. Con la resaca por la tercera caída consecutiva en semifinales de la UEFA Champions League aún golpeando duro en la cabeza y el estómago del madridismo, José Mourinho decidió poner los puntos sobre las íes. Y cuando José Mourinho decide poner los puntos sobre las íes, cuando José Mourinho enchufa el ventilador de su hiriente locuacidad a la máxima potencia, más vale estar a cubierto. Hubiera sido más digestivo para la afición blanca encontrarse con un técnico asumiendo sus errores, con un técnico llamando a la calma del colectivo, aportando un punto de sensatez en mitad del dolor por la derrota. Pero no. Mourinho quiso salir airoso del envite, quiso salvar el pellejo y saltar el primero antes de que el barco empezase a hundirse irremediablemente. Pero no fue lo único. Mourinho, el capitán, el ideólogo, el mandamás, decidió abandonar la nave a la deriva colocando varias cargas explosivas en las bodegas del buque. Saltar, sí, pero asegurándose primero de que todo se vaya a pique.
Casi gol |
may
05 |
Todavía se arrepiente de su error y tiene que disculparse uno a uno ante los aficionados del Everton que va conociendo. “¡No lo han olvidado!”, se excusa él. Pues no, colegui, evidentemente que no lo han hecho. Y la verdad es que tampoco me extraña. Graham Poll armó una muy seria hace más de una década.
Era el minuto 91:45 de partido.
Todo estaba visto para sentencia. Un 0-0 rancio, partido por la noche y día lluvioso. Falta a favor del Liverpool, los jugadores del Everton vuelven a su campo y Westerveld se dispone a ejecutar el último lanzamiento del encuentro, ese que suele permitir el árbitro para pitar el final. Coge carrerilla y chuta con tan mala suerte -ya hay que ser poco iluminado- que rebota en la espalda de un evertonian que pasaba por allí, Don Hutchinson, y el balón se cuela en su propia portería sin que nada pueda hacer. Westerveld corre para detrás, así como disimulando un poco, y cuando se da la vuelta se encuentra con que Graham Poll ha pitado el final del partido. “Cuando el portero chutó yo soplé el silbato pero con el ruido que había nadie lo escuchó”.
El sueño de Atticus |
may
03 |
Atticus es un niño de ocho años, de lacia melena pajiza y mirada vivaracha, que vive en Portland. Como cualquier niño de su edad, pasa su vida entre el colegio y los entrenamientos de su equipo de soccer, The Green Machine, porque es un enamorado del fútbol. Pero no es un niño como la mayoría. A Atticus Lane-Dupre le fue diagnosticado un cáncer hace tan solo unos meses. El tratamiento le obligó a alterar su ritmo de vida habitual. Dejó de acudir a los entrenamientos de su equipo. Se perdió varios partidos de la temporada. Dejó de disfrutar de lo que más le gustaba en compañía de sus amigos. Pero la vida, que tan complejos obstáculos había plantado en el último año ante él, decidió darle un pequeño respiro.
Un partido fantástico |
may
02 |
Palabras de un aficionado.
“El primer partido del West Ham al que asistí fue hace unos 12 años. Yo sólo tenía 8. El encuentro se jugó en Upton Park y el West Ham ganó 5-4 al Bradford City“.
Quienes lo vivieron en directo y quienes lo vieron por televisión ahora lo colocan en el ránking de los diez mejores partidos que han visto en su vida. Era un West Ham donde la figura indiscutible era Paolo Di Canio y donde los jóvenes empezaban a tomar responsabilidades. Estaba Rio Ferdinand en el centro de la defensa, Frank Lampard en el centro del campo y Joe Cole, el más niño de todos, correteando por tres cuartos. En el partido de la primera vuelta habían goleado al Bradford City por 0-3 y para Upton Park estaba previsto que fuera bastante similar: un saco de goles.
Pero no lo fue.
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