No es la única joya de la charla, aunque quizá la que más se ajusta al estilo en el que la gente tiende a encajar al técnico guipuzcoano. Juanma Lillo reflexiona sobre lo divino y lo humano en As, y nos deja frases como para estar varios días comentando y debatiendo. Quizá los árboles impidan ver el bosque, pero me da la sensación de que tras las palabras de Lillo se esconden no pocas verdades.
Personajes
9 Febrero 2010
Lillo, una frase lapidaria en sí mismo
¿Quién discute ahora a Míchel?
Estigmatizado por un pasado intenso, de esos que nunca dejarían indiferente a nadie, José Miguel González Martín del Campo, Míchel, nunca partió con el favor de los medios ni del grueso de la afición. Dueño de una marcada personalidad, extrovertido y con un ‘algo’ fuera del césped que le diferenciaba (y le distanciaba) del resto de sus compañeros de profesión, Míchel siempre fue un objetivo demasiado visible. Acosado por las aficiones rivales, discutido incluso por la grada del Bernabéu, su carrera estuvo trufada de anécdotas idóneas para ser escupidas en la cara del más pintado. Desde el ‘¡me lo merezco!‘ contra Corea del Sur en Italia’90, hasta la defensa de un córner más recordada de la historia. Hechos que nunca dejarían a nadie indiferente.
Con semejante trayectoria como futbolista a sus espaldas, a la que deberíamos unir su no menos comentada faceta como comentarista de TVE, formando inolvidable tándem con José Ángel de la Casa, era de suponer que su posterior carrera como entrenador no iba a ser precisamente un camino de rosas. A la vuelta de cada esquina, después de cada derrota, iba a tener una sombra acechante dispuesta a sacudirle un mazazo. Una y otra vez. Sin perdón.
7 Febrero 2010
Cinco tonterías sobre (de) Vinnie Jones

Seguro que, como al resto de editores de este blog, os resulta apasionante la historia de Vinnie Jones. Todos recordamos al otrora peón de albañil, con aquella jeta de auténtico orate coronada con el corte de pelo militar, liderando a base de plantillazos y malas artes al paradigma del fútbol cárcel que fue el Wimbledon de los noventa. Jones fue el corazón de uno de los equipos más chapuceros y al tiempo irrepetibles de la historia, el de los goles a empujes, lució con orgullo aquello del Crazy Gang en el pecho de la camiseta y luego lo embadurnó de barro y sangre para acabar haciendo carrera como actor más o menos apreciable. La figura de Vincent Peter Jones es, en definitiva, toda una bofetada de realidad en la época del fútbol marketing que por su singularidad merece este breve recordatorio.
6 Febrero 2010
Sol Campbell, un ídolo de regreso

Dicen que los ídolos, los verdaderos ídolos, son inmortales, eternos. Aquellos que se construyen sobre pedestales putrefactos, con barro o arcilla, suelen durar poco en sus ficticios olimpos. Al poco de desaparecer de las portadas, se derrumban y acaban sepultados bajo miles de nuevas vivencias que les llevan a ser olvidados por aquellos aficionados que un día los encumbraron.
Cuando Sol Campbell (Newham, Londres, 1974) decidió dar el difícil paso de abandonar el Tottenham Hotspur, club en el que se había formado como futbolista y con el que había alcanzado la internacionalidad con sólo 20 años, muchos de sus más fieles seguidores se vieron ‘obligados’ a la práctica de la iconoclastia con quien había sido su ídolo durante tantos años. Campbell no sólo había tomado la decisión de abandonarles, sino de hacerlo para recalar en las filas de un Arsenal que, por aquel entonces, le ofrecía mayores posibilidades de éxito y reconocimiento internacional que sus queridos Lillywhites. Había traicionado a sus seguidores con su más irreconciliable enemigo. Su ídolo había caído.
3 Febrero 2010
El capitán inmarcesible
Anda Inglaterra, tanto la futbolera como la otra, bastante revolucionada en las últimas fechas con las historias surgidas alrededor de John Terry, insigne capitán del Chelsea y de la selección de los Three Lions. Como ya sabrán la mayor parte de nuestros lectores, resulta que al implacable central londinense le han destapado un engorroso asunto de faldas que le implicaría con la pareja de su ex compañero, actualmente en el Manchester City, Wayne Bridge, habitual de las convocatorias de la selección inglesa. El affaire del capitán Blue con Vanessa Perroncel, así se llama la susodicha, ha desatado una oleada de críticas hacia el portador del brazalete nacional.
Al parecer, para la opinión pública inglesa, tan necesitada de amarillismo como su selección nacional de un nuevo éxito que reemplace al del 66, la ha tomado con Terry no por el hecho de haber caído en una infidelidad (recordemos que está casado y es padre de dos gemelos), sino por haberlo hecho, precisamente, con la pareja de un compañero de equipo. Lo grave no es el fondo, sino las formas.
2 Febrero 2010
La vuelta de Onésimo
En medio de la polvareda por la despedida de Mendilibar, ha pasado casi desapercibida la personalidad del sustituto del entrenador vasco. Quizá para las nuevas generaciones el nombre de Onésimo Sánchez no signifique nada, o tal vez sólo se asocie a un entrenador de carrera meritoria pero aún corta en Segunda B, pero lo cierto es que el pucelano fue, durante muchos años, uno de los clásicos de la Liga, y seguramente uno de los mejores dribladores puros que jamás haya dado el fútbol español.
Onésimo empezó su carrera en los juveniles del Valladolid, y pronto su fútbol eléctrico y diferente lo llevó al primer equipo de la capital castellana. Una gran actuación contra el Barça llevó a Cruyff a fijarse en él y a llevarse a Cataluña al joven extremo; antes, un año en el mítico Cádiz del milagro anual, y una sociedad con Mágico González para el recuerdo, dos diablos dentro y fuera del campo. En esa época comenzó a forjarse una fama de juerguista y amante de la noche que le persiguió durante toda su carrera, aunque él siempre negase la mayor parte de las historias que circulaban sobre él.
1 Febrero 2010
Edad de veterano, acciones de juvenil
Vaya por delante mi admiración absoluta por el Andrés Palop futbolista. Incansable y tenaz luchador en sus años como portero del Valencia, relegado a un desagradable rol de eterno suplente, Palop miraba la vida pasar mientras los (supuestamente) mejores años de su carrera deportiva pasaban sin miramientos ante sus ojos, excepción hecha de dos buenas temporadas cedido en un Villarreal que no terminaba de arrancar. La oportunidad del Sevilla, un equipo en construcción pero con hechuras de grande, llegó como llovida del cielo. Andrés tuvo que bajar la cabeza y aceptar que su única salida profesional era el destierro.
Su historia de superación no puede dejar a nadie indiferente. A sus 36 años, es una de las figuras de un Sevilla que aspira a todo. Se ha reinventado a sí mismo. Ha conseguido pasar de ser considerado como un portero segundón, un Monchi o un Pedro Jaro, a toda una referencia en su puesto. Su concurso en el equipo hispalense se antoja fundamental a día de hoy. Se ha ganado a pulso y tras grandes dosis de esfuerzo, la ‘canonización’ por parte de la grada del Sánchez Pizjuán. Tanto es así, que incluso el Valencia se planteó la posibilidad de repescarlo hace ahora dos temporadas.
Y Guti se convirtió en eterno
A estas alturas de la película, tras tres lustros en el Real Madrid, con 33 años en el Documento Nacional de Identidad y, sobre todo, ante un futbolista tan visceral y estereotipado como José María Gutiérrez, nadie va, ni pretende, convencer de nada a nadie. Posicionados todos, sin medias tintas, se trata pues de disfrutar simplemente de la belleza, placer estético, de una acción inverosímil, un alarde sublime, valiente y preciso del juego por el juego, en un desafío inconsciente y monumental a una de las básicas reglas del balompié. Donde sólo cabe la conclusión, Guti contra natura, en el momento del clímax de la jugada, donde no hay (o había) marcha atrás posible inventa de veras, retando a lo conocido, en el reino de lo ya inventado. Nunca se vio nada igual (en un estadio), ni siquiera imaginamos nada igual jamás (en sueños), y esa anhelada e impagable sensación virginal aparece, en la vida de uno, cada demasiado tiempo.
Ante el vértigo y las entrañas instintivas del futbolista que huele el gol, se elevó la estampa única del taconazo zurdo para la eternidad de un rubio irrepetible, y también incorruptible. Guti morirá siendo Guti, y yo soy de los que se lo agradece. No jugará jamás un Mundial, ni siquiera una Eurocopa y quizá tampoco una final de la Champions, al contrario que muchos otros pero, ¿cuántos han logrado en décadas algo semejante a lo de Riazor?
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29 Enero 2010
De fiascos y sorpresas

Fiascos. Robinho abandonará el Manchester City para apurar los meses pre-mundialistas en el Santos. El propio futbolista adelantaba hace unos días, con la precisión matemática de la que adolece su propio desempeño en el campo, que la operación retorno visos de fructificar al 90%. Ahora la huida se ha confirmado. Así pues el artista antes conocido como Firuletinho, Pequeño Robo o Veletinha pasará a engrosar la infame lista de los jugadores más decepcionantes que hayan pisado la Primera División inglesa en los últimos tiempos. Quién sabe si en Brasil, por casualidades del puente aéreo hacia la pachanga, podrá jugarse unos piques con otros ilustres del club del chasco Premier como Taibi, la brujita Verón, Shevchenko o Tomas Brolin. Mientras trabaja en lo de convertirse en el mejor jugador del mundo, claro. Y hablando de buenas cosas mal dispuestas…
Mutu, el redentor

Cientos de miles de niños pateando un balón sobre tierra amarilla. Camisetas descoloridas, el dorsal borroso tras los lavados, interminables viajes en autocar, calcetas remendadas, vender lotería del club a los vecinos, el peso de las derrotas infantiles, los amigos que siempre juegan mejor, el minuto de gloria que no llega mientras el sol enciende el banco metálico donde pasas las tardes del sábado esperando el momento de entrar al campo, el momento de demostrar algo de lo que todos dudan. Recoger los balones después, ducharse, pensar en el partido del próximo fin de semana. Año tras año, ídolo tras ídolo, soñando con debutar en un campo de césped ante la afición ruidosa, salir en los cromos, imaginar tu apellido en el pro o en una esquina del periódico. El fútbol es un viaje intenso que casi nunca conduce a nada. Es estadística. Son pocos los que se visten de corto sabiéndose protagonistas de un juego global. Todos hemos fantaseado con vestir la camiseta de nuestro club y trabajamos con ese objetivo, más o menos duramente, en nuestra niñez. Por eso cuando ayer leí que Mutu había decidido bajarse voluntariamente del Olimpo futbolístico, sólo pude sentir rechazo, aversión irracional, espanto. Ni censura por su dopaje, ni pena por las consecuencias de su acto, ni la más mínima consideración hacia un futbolista que logró llegar alto y que ahora desciende, escalón a escalón, de un status privilegiado.
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