Recibo el balón pegado a la línea, como a mí me gusta. Acomodo la pelota con el pie izquierdo, delicado, privando a la línea de banda del placer de besar el cuero. Sobre mí, cincuenta mil pares de ojos se clavan en mis botas. Hay un murmullo constante, pero no lo escucho. Sólo escucho lo que quiero. Los latidos de mi corazón acelerándose, el deslizar de la pelota sobre el césped, el golpe seco del interior de mi bota en el control, los pasos del lateral que me acecha, … No quiero mirar hacia adelante. No estoy para nadie. Lo voy a intentar. Una vez más. Ésta sí, va a ser la buena. Acompaño mi arrancada con una serie de movimientos antinaturalmente interrumpidos, casi espasmódicos. El engaño. Sé que esta vez me va a salir. Amago. Hacia dentro, hacia fuera de nuevo. Concentrado en mi ejercicio no sé ni lo que tengo a mi alrededor. Ya está, he agotado la maniobra, es el momento del cambio de ritmo, de dejar atrás a mi marcador, de exprimir mi punta de velocidad. Lo intento. Me voy, disparado hacia la línea de fondo, confiado. Siento que levito. Lo único que veo es el balón, cosido a mi bota, y al fondo una línea blanca, amenazante, que se acerca cada vez más rápido. Se me acaba el tiempo, se me agota el espacio. Siento la respiración del defensor en mi cogote, no he conseguido engañarle. Está encima de mí. Ahora sí que puedo oírlo todo. Escucho el murmullo ronco de la grada. Percibo incluso algún silbido de reproche. También me llegan las voces irritadas de un compañero, indicándome lo inmejorable de su posición. Me voy al suelo. Derrotado. He perdido una vez más.
Otras Ligas
Redención |
nov
24 |
Partido de estantería |
nov
19 |
El delantero germano Heiko Herrlich colgó las botas en 2004. Ya no hay arquero que le muerda. El incisivo Oliver Kahn aguantó cuatro años más. La imagen que ilustra el post data del 3 de abril de 1999. Es una de las diez magníficas fotografías que ha seleccionado la web de la Bundesliga para explicar los enfrentamientos entre Bayern de Múnich y Borussia Dortmund. A la escena romántica la acompañan un resultado extravagante (11-1 a favor del Bayern en 1971), Matthäus y Effenberg en situaciones embarazosas, un gigante checo que va al suelo y un último par de imágenes que podrían resumir el duelo. El brazo en alto de Thomas Müller y una suave rosca de Nuri Sahin que se convertiría en gol. Competición y belleza. No hay mejor elección este sábado por la tarde (18.30h) que fijar toda nuestra atención en el encuentro del Allianz Arena.
Cada semana, y de la mano de bwin, os ofrecemos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las apuestas on-line.
Mónaco, regreso al pasado |
nov
16 |
“Si en estos momentos se hiciera un sondeo saldría como claro favorito el Barça, pero yo continúo creyendo en las posibilidades del Mónaco. Estoy seguro de vencer hoy, aunque es cierto que ellos nos superan en los extranjeros, pues disponen de cuatro de grandísimo nivel. Pero, no obstante, soy optimista, y si estamos al cien por cien les podemos superar. Además, estoy convencido de que dentro de 2 o 3 años el Mónaco estará a la misma altura que el Barcelona”.
Son declaraciones de Arsène Wenger en abril de 1994, entonces técnico del Mónaco. Las hemos recuperado gracias a la hemeroteca de Mundo Deportivo. El optimismo le definía antes de la visita del conjunto azulgrana al principado. Analizaba a su adversario y le veía más débil que dos años antes. Creía que los espacios reducidos, en comparación con el Camp Nou, del estadio monegasco jugarían a su favor, pero tampoco esperaba un rival excesivamente alegre: “Cruyff ha sido realista en la Liga de Campeones y ha aparcado cualquier tipo de romanticismo”. Esa noche, abarrotado el Louis II con 16.000 espectadores, un solitario tanto de Hristo Stoichkov daría la victoria a los visitantes.
Unión en Berlin |
nov
09 |
Algún día os explicaremos el nuevo método de organización interna que hemos adoptado en DDF. Solo anticipo que lo hemos bautizado como Método Gustems y que funcionaría aun mejor si tipos como yo cumpliesen debidamente con el cuadrante. Así que a la carrera, ahí va hoy lo que debería haber ido el lunes…
Unos que son infinitamente menos vagos que yo son los hinchas del Union Berlin. En Köpenick, un suburbio al sureste de Berlín, nunca se le han caído los anillos a nadie por aparcar la legaña camino de un duro día de pesca o de trabajo robótico en la acería. Tampoco cuando ha tocado arrimar el hombro para ayudar al equipo local, el Union Berlin. En 2008 (lo conté aquí en su día) la hinchada obrera del Union acarreó piedra podrida, acondicionó las gradas y limpió a conciencia su decrépito estadio para conseguir la adecuación a los reglamentos de la federación alemana. Anteriormente había donado incluso su propia sangre para rescatar al club. Estaban en tercera división, hoy en segunda el “An der Alten Försterei” necesita una grada y la parroquia echará de nuevo un cable.
Después de Pauleta |
oct
22 |
El compañero Sergio Cortina admitía hace algún tiempo que su simpatía por el Paris Saint Germain se debe únicamente a su camiseta. Utilizaba palabras como ‘refinado’, ‘suave’, ‘inteligente’, y todas ellas servirían para definir la azulona, roja y blanca. A menudo pensamos que los colores, las líneas, cada trazo de una camiseta, han sido elegidos por algún motivo concreto que coincide con las características de nuestro equipo y casa perfectamente con nuestra forma de pensar. Que el blanco o el celeste tienen algún significado previo al que después les atribuimos. La elección de París es la elegancia, y Pedro Pauleta es un ejemplo de lo que representa cuando relacionamos la ciudad francesa con el deporte. El centro histórico, sus emblemas, lo que se percibe en lo más alto de la Torre Eiffel y lo que siente un hincha del equipo de fútbol en el Parque de los Príncipes. Una enorme sensación de amplitud, de delicadez, de espacios maravillosos en el foco mediático. La pierna izquierda de Mustapha Dahleb que describía Sergio y las definiciones sutiles de Pauleta. Eso es el PSG.
Conversaciones casi privadas: sobre Neymar |
sep
24 |
Todos los habituales de Diarios de Fútbol conocéis ya como dentro del blog habitan diferentes sensibilidades, y cómo somos capaces de tirarnos dialécticamente los trastos a la cabeza sin perder la sonrisa ni el buen humor. Ya sea en el propio blog, en Twitter o en nuestra lista privada, un comentario inofensivo o una noticia intrascendente prende la chispa y los teclados comienzan a echar humo. Ayer ocurrió, a propósito de que Marca publicase que el Real Madrid va a pagar 60 kilos por los servicios del amigo Neymar da Silva Santos Júnior. Este fue el resultado:
[Sergio Cortina] A mí me ha bastado ver a Neymar en un par de partidos y otros tantos resúmenes para ver que es un fiera. El Madrid no tiene un solo futbolista – igual Benzema- que maneje la pelota como él.
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Secciones: Conversaciones Casi Privadas, Debates, Otras Ligas, Personajes, Real Madrid |
Ribéry, salida en falso |
sep
15 |
Los héroes predestinados siempre son puntuales. Algunos incluso aparecen antes de hora. Frank Ribéry llegó un poco más tarde. A los veintiún años, el extremo francés recorría los bares de la ciudad norteña de Metz, como había hecho anteriormente en las noches de Alès o de Boulogne-sur-Mer, su ciudad natal, en la punta izquierda del hexágono. Lo hacía con una pena menos que ahogar. Había debutado en primera división, cumplido un sueño que imaginaba irrealizable desde que le echaron de la cantera del Lille unos años antes. Sin embargo, su vida seguía desordenada, perturbada por los conflictos que le ocasionaban sus salidas nocturnas. Mientras tanto, los mejores futbolistas de su generación esperaban la fama en el sitio adecuado, bajo el cobijo de los grandes clubes del continente. Para ellos el sueño tenía una forma concreta. Para Ribéry ir más allá no era siquiera un pensamiento lejano.
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Secciones: Diarios de Futbol, Otras Ligas, Personajes |
Adiós, Lukaku! |
ago
09 |
Unos vienen y otros se van. Hace sólo siete días Romelu Lukaku le abría las puertas del Anderlecht al serbio Milan Jovanovic. Lo hacía como el mejor embajador del fútbol belga, y también de su club, el más grande del país. Ahora, quien ejerció de anfitrión, coge la puerta y cierra una etapa, la de un futbolista maduro encerrado en un cuerpo de dieciocho años. La aventura londinense, en la exigente prueba del Chelsea, no llega pronto. Está preparado. Sin embargo, la competición no. Su salida supone un golpe durísimo para la Jupiler Pro League, que esperaba presumir de estrella durante algún tiempo más. La marcha estaba cantada, pero ha acontecido a contrapié, con la competición ya empezada, juntándose además con otros casos preocupantes. Steven Defour, el mediocampista del Standard de Lieja, hace cuatro semanas que está listo para jugar. Eso dice, pero no aparece en las alineaciones. No se sienta tampoco en el banquillo. Su técnico, José Riga, ya no responde a preguntas sobre el futbolista en las ruedas de prensa. La fuga de Lukaku ha sido un hachazo inesperado. De besar la camiseta el viernes, en la celebración de su último gol como púrpura ante el Malines, al anuncio de su fichaje el sábado. La historia de Defour es la de una partida más lenta. Dicen que hacia Moscú, o puede que hacia Udine.
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Secciones: Otras Ligas |
¿A qué nivel está Götze? |
ago
07 |
Hay un momento en la carrera de un joven futbolista donde se convierte la promesa en realidad. Mario Götze ya fue un talento real la pasada campaña, importante en el esquema del Borussia Dortmund en la consecución del título de la Bundesliga. Sin embargo, ese cambio de dinámica se ha dado ahora, con el inicio de una nueva campaña, sin Sahin en la medular y sus galones a repartir entre otros compañeros. Götze, como cualquier otro canterano que despunta, era alguien a quién pasar el balón con la jugada lanzada y esperar que hiciera algo fresco e inventivo. Era una solución, un añadido. Ahora ha dado un paso adelante, es parte del núcleo de juego. El grupo que decide el tempo del partido y, entre otras labores, a qué joven futbolista hay que dar el balón para esperar alguna invención desacomplejada. Mario Götze, mediapunta, 19 años, protagonizó el viernes la actuación futbolística más maravillosa del verano, superando cualquier destello de la Copa América o exhibiciones que haya podido haber en torneos de selecciones inferiores. En el primer partido de la Bundesliga, Dortmund – Hamburgo, jugó a otra cosa, a un nivel escandaloso.
Las comparaciones son odiosas y los escenarios diferentes, pero nos hemos pasado unos meses analizando si este, aquél, o aquél otro, eran futbolistas válidos para los grandes de la Liga. Si los cuatro recortes de un extremo chileno justificaban su precio, si dos regates de un delantero brasileño ante Paraguay eran suficientes para consolidar su valía. Siempre había dudas. Con Götze, en el análisis más simple posible: viendo lo que hace y cómo juega, no hay ninguna. Es un fenómeno.
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Secciones: Otras Ligas |
Bienvenido, Jovanovic! |
ago
04 |
Un recibimiento caluroso es todo lo que puede ofrecer Romelu Lukaku el martes posterior al arranque de la liga en Bélgica. El robusto delantero centro del Anderlecht es una víctima más de la seductora adicción a las redes sociales. Es un usuario muy activo. A menudo intercala su idioma nativo, el neerlandés, con el inglés, por eso de la promoción de su marca. De este modo brinda un primer saludo a su nuevo compañero, el serbio Milan Jovanovic, un futbolista que vuelve al país que le vio brillar con el Standard de Lieja. De su etapa a orillas del río Mersey poco puede rescatarse.
Lukaku bien podría recibir un plus en su salario por parte del departamento de comunicación del club. Se encarga puntualmente de anunciar cuántas sesiones de entrenamiento habrá en el día. Una, doble o nada. Entusiasmo en todas, salvo que no aguanta madrugar. Del partido del pasado fin de semana en Leuven, Lukaku no dedica un solo carácter en la lengua más internacional. Erró un penalti; no siempre los obuses por el centro son garantía de éxito, su forma de lanzarlos es algo así como la antítesis de la panenka; marcó un gol y mandó callar al graderío. Triplete a un público que se había regodeado con el fallo en la pena máxima. Habría sido una tarde perfecta para el nuevo Didier Drogba -éste sí, un parecido razonable tanto en el físico como en la calidad-, si no fuera porque el Anderlecht se apuntó después otro trío, el de los despropósitos: un expulsado, empate en propia puerta y derrota en el tiempo de descuento.
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Secciones: Otras Ligas |
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