Pape de Sarajevo. Con la misma cara de leñador que sus paisanos de Zavidovići, curtido a los 30, se regateó a Francia entera en el PSG ochentero con Dhaleb y Luis Fernández en la banda. Magic Sušić que opacó a Ardiles en el Parque de los Príncipes con milimétricos pases y, siempre, siempre, un regate de más. Por el que merecería la pena una vida de litigios engorrosos con la Federación Yugoslava. Sušić goleador, que dio una liga al PSG cuando una liga lo era todo. El ídolo de los mostrencos del Kop. Safet Sušić, el orgullo de Bosnia, al que un Goran Bregović niño aplaudió frente a la catedral de Sarajevo con la misma devoción que a un dios cuando ni siquiera sabía lo que era una guitarra. Todo lo hacían, los curas no encontraban nada extraño en ello. El yugoslavo de seda, artista en un equipo inventado únicamente para albergarlos, es un jugador que ya no importa.
Ligue 1
Jugadores que ya no importan: Éric Di Meco |
ene
17 |
Aquel cabrón era heavy metal. Pero no el ‘Master of Puppets’; Éric Di Meco fue el disco negro cascando hachazos en cada giro del vinilo sin atender a florituras. El volumen siempre al 10. Wenger lo vio claro en el Nancy ¿Por qué desperdiciar en el extremo zurdo a un tío con tanto talento para machacar tobillos? Di Meco obedeció al que sabía y agarró la guadaña para dedicarse a segar su parcela tras los medios por siempre jamás. El aprendiz de Karlheinz Förster fue dios durante una década en el Velodrome. Se hinchó a ganar en Francia y en Europa y mosqueó a todas las aficiones del país (con especial eficacia a la del odiado PSG) Di Meco cortaba más que el Mistral que sopla desde la costa y se te mete en los huesos cuando estás comprando la entrada para el partido en el Boulevard Michelet. Pero es un jugador que ya no importa.
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Jugadores que ya no importan: José Touré |
ene
08 |
José Touré nunca habría ganado un balón de esos. Si acaso el de acodarse en la barra e inclinarse sobre las tapas de los inodoros con algo en la mano. Pero el negro que lideraba el ataque del Nantes en los setenta era un genio. Genio. La palabra goma se inventó para escribir metáforas sobre los tobillos de señores como Touré, hijo del marfileño Baku, al que apodaban el brasileño por algo. José descarriló cuando llegó al Monaco y 800.000 francos al mes no eran suficiente fajo en las noches calientes de Saint-Tropez. La Costa Azul fue blanca y un sumidero para aquel artista que ya había pintado sus mejores cuadros. Brilló más que la imposible camiseta del Nantes, ganó la liga con el gran Burdeos de finales de los ochenta y faltó, por naturaleza propia, a las grandes citas con la selección francesa. Clase, regate, potencia y puntería. Esa fue su obra y un golazo al PSG en la final de Copa que merece la pena ver como nos lo enseña este vídeo furtivo. Perdiéndose en un mar de píxeles, ruido y malos encuadres va José Touré, un jugador que ya no importa.
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Secciones: Jugadores que no importan, Ligue 1 |
Realistas e iluminados |
ago
11 |
El campeón de Francia sigue viviendo en la Tierra. Uno podía esperar que le subieran los humos, por eso del título, pero el Montpellier sigue estando en su sitio, en el sureste, lejos de la iluminación cegadora de París. René Girard, el técnico que condujo al equipo a la gloria, dijo hace unos días que era imposible hacerlo mejor que la temporada pasada. Como queriendo decir que lo más normal es hacerlo peor. Y nadie se ha molestado porque saben lo que hay. Los partidos no son más fáciles después de levantar una liga. No para un equipo que hizo algo sobrehumano: ganar con una plantilla justita, por debajo de otras más capacitadas. Por suerte Girard (58) viene preparado. En la previa del estreno liguero contra el Toulouse, un equipo que no tiene pizca de talento pero es capaz de amargar la noche a cualquiera, se alejó tanto de la pregunta del millón de petrodólares, esa de “¿Podrá su equipo competir con el París Saint Germain?”, que casi se sale del guión. Bien, algo sí se salió. Sabedor que su equipo solo puede vivir sufriendo, se encargó de bajar del cielo a cualquiera que anduviera cerca: “Jugar contra el Toulouse es el partido de mierda por excelencia”, dijo. Iba a ser un encuentro incómodo, muy difícil, contra uno de los rivales que mejor se defiende. Y su sentencia fue a misa. El primer partido del Montpellier en la nueva temporada fue un triste empate a uno, en casa, con tres expulsados entre los dos equipos. Los mismos que disparos decentes a portería.






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