Y ahora, algo completamente diferente: el futbolista comediante.
Vuelco los cromos de culto sobre la mesa y los revuelvo. Entonces, solapándose unos con otros, asociándose como jamás lo harían en un campo, se me juntan el juerguista, el chupón, el negro, el que murió trágicamente, el homosexual, la maquina de enchufar goles, el bigotudo, el de cristal y uno raro que destaca sobre el resto. Es Charlie Williams, de los primeros futbolistas negros en ganarse el pan en Inglaterra pero sobre todo el único de la historia en triunfar después como cómico de éxito. Pero eh, no como Julito Salinas o el Lobo Carrasco, Williams era un profesional del humor de pies a cabeza. Así, uno de los primeros humoristas negros que vio la tele inglesa fue un futbolista.




La última vez que Madrid y Barcelona se enfrentaron en una final de Copa del Rey fue en 1990 y fue, también, en Valencia. Sin embargo, la historia era muy diferente. Era el Barcelona el que llegaba envuelto por las dudas y las urgencias, y era el Madrid quien se presentaba con la corona del jerarca. No en vano, en esa temporada ganó su quinta Liga consecutiva, una detrás de otra, con una autoridad inapelable. El Barça, en cambio, mezclaba incertidumbre diaria con un tinte de fatalidad casi permanente. Pero esa noche en Mestalla, sin que nadie entonces pudiera sospecharlo, se produjo un punto de inflexión determinante.




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