Si en la primera parte de la entrada recordábamos el papel de Dragan Stojkovic, Dejan Savicevic y Robert Prosinecki en la historia reciente del fútbol y su paso por la selección yugoslava en Italia’90, en esta segunda entrega nos centraremos en futbolistas como Sinisa Mihajlovic, Darko Pancev, Predrag Spasic, Srecko Katanec, Alen Boksic, Robert Jarni o Davor Suker. Un elenco de jugadores que dieron mucha altura a aquella generación y que merecen una mención especial.
Mihajlovic es un ilustre del fútbol yugoslavo. Aunque nació en Vukovar (Croacia), entonces territorio de la República Federal Socialista de Yugoslavia, él siempre se sintió yugoslavo y más tarde serbio. Su padre era serbio y su madre croata y cuando tuvo que escoger entre jugar para Croacia o para Yugoslavia (más tarde Serbia), eligió hacerlo con la segunda elástica. Cuando la OTAN decidió bombardear Belgrado, algunos jugadores serbios mostraron, en tono beligerante, su rechazo rotundo contra la medida. Mihajlovic, entonces futbolista del Lazio de Roma, aseguró: ”Todos estamos orgullosos de nuestro presidente (en referencia a Slobodan Milosevic). Estamos todos con él, mi pueblo está a la espera de los bombardeos de la OTAN“.
La temporada 2008-2009 se recordará por el cierre de obra definitivo del camino de baldosas azulgranas. Ya nunca más existirán dudas sobre cuáles deben ser los principios que tienen que regir cualquier proyecto deportivo en el Barcelona, aunque haya momentos de dudas por la falta de talento en la cantera. Pep Guardiola, entrenador culé, cierra el círculo, confirma las ventajas del plan entregado por Johan Cruyff a la casa azulgrana y las corrobora con tres títulos (Liga, Copa y Champions).
Luis Milla, el propio Pep Guardiola, Xavi Hernández, Andrés Iniesta… son los referentes evidentes de una forma de entender el fútbol, de un modelo, de una idea global, de una filosofía, de una identidad. La historia reciente del Barcelona prueba que el club suele estar más cerca del éxito en la medida en que no se aleja de ese camino, mientras que ha fracasado estrepitosamente cuando ha renunciado a sus valores y ha optado por unas baldosas de otro color. Incluso, jugadores como Albert Celades, Cesc Fábregas o Mikel Arteta exportaron, en líneas generales, este modelo, ayudados por otros profesionales que entienden el fútbol de la misma forma.
Como aperitivo para el partidazo que nos espera este miércoles, os invitamos a repasar los posts que a lo largo de estos años hemos dedicado a las finales de la Copa de Europa (o Liga de Campeones) disputadas por el Barcelona y el Manchester United. Los azulgranas han disputado cinco veces el gran duelo del fútbol de clubes, con dos victorias (ante Sampdoria y Arsenal) y tres derrotas (Benfica, Steaua y Milan). El Manchester United cuenta sus finales por victorias: tres. Como se puede apreciar, la suerte ha sido un aliado fundamental para los ‘Red Devils’ en todas ellas.
Hace un tiempo escribí un artículo sobre cómo afecta el paso del tiempo al mundo del fútbol. Cómo quien hoy se encuentra codeándose con los grandes, jugando competición europea o aspirando a altas cotas, pasado mañana es sólo un lejano recuerdo que deambula por Segunda División B, recordando tiempos mejores. El Deportivo Alavés parece empeñado en entrar en ese grupo de clubes para la nostalgia.
Ocho años después de asombrar a toda Europa con aquella inolvidable Final de la Copa de la UEFA ante el Liverpool, que con tanto cariño recuerdan en Sé Deportivo, el equipo vitoriano parece encaminado a dar un nuevo disgusto a sus aficionados. A falta de quince puntos por disputarse en Segunda División, los babazorros se encuentran a cuatro de la salvación. No parece mucha distancia en lo que a puntos se refiere, pero la dinámica negativa de los albiazules, que rondan posiciones de descenso desde hace mucho tiempo, hace presagiar un triste final.
Porque nadie dude por fin de la vigésimocuarta Copa. Por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. Por la gabarra. Por la ilusión que alimenta Lezama. Por San Mamés, el santo y el Arco. Por la Santa y Real Casa de la Misericordia. Por Mister Pentland y su bombín. Por aquellas camisetas del Blackburn Rovers, y por las del Southampton. Por la camiseta de algodón con el ‘7′ de Dani cosido a mano. Por Javi Clemente, el futbolista y el entrenador. Por la última e incomprendida perla de Lezama. Por las campas de Lamiako. Por Don Diego López de Haro. Por los zuritos en Pozas y los pintxos en García Rivero. Por Rompecascos y su txapela. Por la amatxu de Begoña. Por los viajes a Turín, o a Lieja, o a Trondheim. Por Doña Casilda de Iturrizar, el parque y los patos. Por el subcampeonato de Liga de Luisfer. Por los triángulos del Eme y las hamburguesas del Florida. Por Rafael Moreno ‘Pichichi’ y las flores que adornan su busto. Por el león del Museo. Por ‘Bala Roja’ y el ‘Gamo de Dublín’. Por el ‘Chopo’, Zubi, Carmelo y toda una estirpe legendaria de guardametas. Por las miles de camisetas que tiñen de rojiblanco los patios de cualquier colegio de Vizcaya. Por el penalty de Ezquerro. Por toda una historia en Primera División. Por el infranqueable Puente de San Antón. Por las bilbainadas y las cuadrillas de txikiteros. Por la camiseta ‘Ketchup’ y los que tuvimos que padecerla. Por el baldosín de Bilbao. Por ‘La Catedral’ y el futuro San Mamés Barria. Por una filosofía discutida y polémica. Por Roberto Bertol, la imagen del león. Por los recuerdos de aquel mes de mayo del 84, sobre el abarrotado Puente de Deusto. Por los que sufrimos cuando no se guardaban minutos de silencio. Por recuperar un prestigio y un orgullo que hace tiempo que muchos pretenden enterrar. ¡Aupa Athletic!
Ha pasado un cuarto de siglo desde la última vez que el Barcelona se enfrentó al Athletic en la final de Copa, así que parece un buen momento para repasar las últimas apariciones del equipo azulgrana en el partido más bonito del fútbol español.
1986. Barcelona-Zaragoza (0-1). Se presentaba el Barça a este partido como vigente campeón de Liga, pero ya presto a ceder el testigo al emergente Madrid de la Quinta; la estrella del equipo era un Bernd Schuster en gran momento, secundado por gente como Alexanco, Víctor o el bravo Migueli, modelos de carácter que proporcionaban al equipo de Venables gran consistencia física. El Barça dominó el partido, pero el buen ejercicio defensivo de los Casuco, García Cortés o Juliá –Juan Carlos jugó prácticamente de libre- cortocircuitó las líneas azulgranas e inmovilizó el marcador hasta el descanso. Los maños lograron su objetivo en un tiro lejanísimo de Rubén Sosa a la hora de partido, y la inminencia de la derrota llevó al Barça a un festival de pelotazos en la media hora final que crearon más incertidumbre que daño hicieron. Al final, tercera Copa para los blanquillos –primera tras los Magníficos- y comienzo de una etapa negra en Can Barça.
A buen seguro que la Final que mañana disputarán Athletic y FC Barcelona traerá aromas de déjà-vu para muchos de vosotros (aquellos nacidos antes del 80, sin duda). Hace 25 años (el pasado martes celebrábamos su aniversario), azulgranas y rojiblancos dirimieron sobre el césped del Bernabéu una de las finales más recordadas, aunque por motivos no puramente deportivos, de la historia de nuestra Copa del Rey.
Viviremos esta noche la nueva reedición del gran clásico europeo de los últimos años –con permiso del Liverpool-Chelsea- así que resulta pertinente un repaso de los protagonistas que elevaron pasados enfrentamientos a la categoría de rivalidad mítica y ancestral.
Ronaldinho. El hombre que cargó sobre sus espaldas el retorno de un Barcelona agonizante a la élite mundial consolidó su leyenda en estos enfrentamientos, en los que siempre dio el rendimiento esperado en un crack de su nivel. La famosa trivela, el remate con tres dedos con el que volvió a meter al Barça en una eliminatoria que parecía perdida, es ya historia de la Copa de Europa: suyo fue el slalom vertiginoso que puso el sello en el Camp Nou al pase a cuartos de 2006; y suya también, cerca ya del ocaso, la penetración por izquierda plena de potencia y fe, y la asistencia teledirigida con el exterior de la bota. Una estrella fugaz, de acuerdo, pero con un brillo incluso insoportable en su máximo esplendor. Seguir leyendo »
El ruido mediático provocado por la vergonzosa agresión de Pepe en el Bernabéu ha oscurecido una circunstancia curiosa de carácter disciplinario que igualmente tuvo lugar esta jornada: en el partido Osasuna-Málaga, el colegiado Carlos Clos Gómez cogió su fusil y desencadenó un rosario de expulsiones en un partido, todo hay que decirlo, bastante lejano a los deseables parámetros del fair-play. Se despidieron del Reyno antes de tiempo Gámez, por el equipo malacitano, y Vadócz, Josetxo, Puñaly el entrenador Camacho por el cuadro local, con lo que los rojillos jugaron bastantes minutos con ocho jugadores y, cosa bastante natural en estas circunstancias, acabaron entregando el partido.
Surge entonces de forma natural la pregunta de cuál es el mínimo de jugadores con los que puede quedarse un equipo para que el partido se siga disputando. Según la FIFA, se trata de una norma potestativa de cada Federación, aunque la International Board recomienda que en ningún caso continúe un partido en el que alguno de los dos equipos se haya quedado con menos de siete futbolistas. Este es el criterio que rige en España actualmente y también en la mayor parte de los países, y es ya tradicional el caso del equipo reducido a siete jugadores en el que uno de los restantes se hace el lesionado para provocar la suspensión y minimizar los daños hipotéticos de la inferioridad numérica.
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press en el nuevo escudo del real madrid! aer que os parece,a mi,personalmente,me encanta,si quereis mirar en el video lo que significa,es la historia del escudo.ha...