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	<title>Diarios de Futbol &#187; Historia</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Charlie Williams, humor negro</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 16:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>

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		<description><![CDATA[Y ahora, algo completamente diferente: el futbolista comediante. Vuelco los cromos de culto sobre la mesa y los revuelvo. Entonces, solapándose unos con otros, asociándose como jamás lo harían en un campo, se me juntan el juerguista, el chupón, el negro, el que murió trágicamente, el homosexual, la maquina de enchufar goles, el bigotudo, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/02/cw.png"><img class="derecha_sinmarco size-full wp-image-26544" title="cw" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/02/cw.png" alt="" width="300" height="399" /></a>Y ahora, algo completamente diferente: el futbolista comediante.</p>
<p>Vuelco los cromos de culto sobre la mesa y los revuelvo. Entonces, solapándose unos con otros, asociándose como jamás lo harían en un campo, se me juntan el juerguista, el chupón, el negro, el que murió trágicamente, el homosexual, la maquina de enchufar goles, el bigotudo, el de cristal y uno raro que destaca sobre el resto. Es Charlie Williams, de los primeros futbolistas negros en ganarse el pan en Inglaterra pero sobre todo el único de la historia en triunfar después como cómico de éxito. Pero eh, no como Julito Salinas o el Lobo Carrasco, Williams era un profesional del humor de pies a cabeza. Así, uno de los primeros humoristas negros que vio la tele inglesa fue un futbolista.</p>
<p>A Charlie Williams, que nació cerquita de la mina en Barnsley, el negro no le venía del hollín sino del adn paterno, un barbadeño que se había buscado la vida en  Inglaterra alistándose en el ejército. Minero a los 14 lo primero relevante que hizo Charlie en su vida fue labrar una consistente carrera como central en el Doncaster Rovers. Durante once años corrió como un negro para sobrevivir como un blanco. Pateo la pelotita al cielo, se jugó los dientes, saltó, metió, estrujo las medias cargadas de barro y todas estas cosas a las que suelen dedicar su vida los defensas de segunda y tercera división. Hasta que le llegó el retiro y entonces ¿qué hizo Charlie?</p>
<p>Un futbolista puede ganarse la vida como entrenador, como comentarista deportivo (esta es buena porque no hace falta saber expresarse) o comerciando con las carreras de los que en su día fueron sus compañeros de profesión. A unas malas puede hasta vivir de las rentas. No faltan opciones pero Williams tenía otros planes. El tipo sabía de su raro talento y se dedicó a peinar los baretos de Yorkshire buscando trabajo en el showbusiness. Como se daba cierta maña con los gorgoritos probó de cantante hasta que comprobó que sus discursos ácidos entre coplas volvían loco al personal. Cambio el registro del micro y acabó dedicando su vida a la comedia.</p>
<p>Charlie lo buscó con ahinco en los garitos de media Inglaterra. Tanto que finalmente acabó convirtiéndose en cara familiar para las familias inglesas desde su atalaya en &#8220;The Comedians&#8221;, un programa de humoristas amateurs de stand-up que gozó de los favores del respetable a principios de los 70. Entre inglesazos cascándose chistes gruesos sobre pakis y sexo aparecía un negro de Barnsley amenazándoles con mudarse al lado de sus casas si no se portaban bien. Esta era una de sus bromas recurrentes. Otra era dar las gracias a dios porque aquel día no le habían deportado.</p>
<p>Todo esto en pleno auge del Frente Nacional. Antes de que el ska y el reagge jamaicanos asomaran por la radio británica hubo un negro que fue la bomba.  Se llamaba Charlie Williams y por lo que contaba y como lo contaba nunca hubieras dicho que había sido futbolista.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Sobre la tragedia en Egipto</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 16:28:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>

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		<description><![CDATA[“Siempre hemos estado con vosotros cuando nos habéis necesitado. Ahora que os necesitábamos nosotros, no os hemos encontrado”. Con esta pancarta los hinchas de Al Ahly egipcio recibieron a sus jugadores tras el primer partido de fútbol que su equipo jugó tras el derrocamiento de Hosni Mubarak. La frase revelaba una herida abierta entre la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/02/Imagen1.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/02/Imagen1.jpg" alt="" title="Imagen1" width="598" height="330" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>“Siempre hemos estado con vosotros cuando nos habéis necesitado. Ahora que os necesitábamos nosotros, no os hemos encontrado”. Con esta pancarta los hinchas de <strong>Al Ahly</strong> egipcio recibieron a sus jugadores tras el primer partido de fútbol que su equipo jugó tras el derrocamiento de Hosni Mubarak. La frase revelaba una herida abierta entre la afición más fiel y el equipo más importante no solo de Egipto, sino probablemente de toda África. ¿Qué había sucedido? Que mientras los hinchas del Al Ahly se manifestaron como tales desde el comienzo de las revueltas de la <strong>Plaza Tahrir de El Cairo</strong> y lucharon con sus camisetas rojas por el derrocamiento del dictador (“afrontando las balas de goma, los potentísimos gases lacrimógenos e incluso el fuego real con la tranquilidad de quienes llevan años haciéndolo” <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/Egipto/desangra/futbol/elpepudep/20120202elpepidep_6/Tes">explica Enric González en El País</a>), los jugadores del equipo no aparecieron públicamente durante las dos semanas en las que una mezcla indescriptible de incertidumbre y esperanza que emanaba desde esa plaza se hizo con el país y, me atrevo a afirmar, con todo el mundo.   </p>
<p>Hay que tener en cuenta que la herida tenía su sentido. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/04/24/al-ahly-el-equipo-del-pueblo/">El Al Ahly es conocido como “equipo del pueblo”</a>. La gran mayoría de la población (fundamentalmente las clases más desfavorecidas) se sienten representadas en su camiseta roja y la significación del club y su carga simbólica explotan, precisamente, esa unión con el pueblo. ¿Cómo era entonces, que ahora que el pueblo les necesitaba, los jugadores desaparecieran? </p>
<p>Se podrá argumentar que los actores del fútbol no deben tomar partido en asuntos políticos. Pero el argumento falla en la medida en que lo acontecido el pasado año en Egipto empapó a absolutamente todos los estamentos sociales. Incluido, por supuesto, el fútbol. Sí se manifestó, así, pero en sentido contrario, el entonces seleccionador nacional egipcio <strong>Hassan Shehata</strong>, quien apareció en primera fila de las movilizaciones pro-Mubarak que intentaban demostrar lo indemostrable: que el pueblo estaba con el dictador. Tras la caída del opresor, ese explícito apoyo, junto a los malos resultados recientes de “Los Faraones” le costó el puesto. Tras su cese, su destino no podía ser otro: el <strong>Zamalek</strong> le acogió como el héroe que para el equipo de los ricos de El Cairo siempre ha sido. </p>
<p>Desde el derrocamiento de Mubarak la tensión en el fútbol egipcio se ha disparado. Siempre ha existido la tensión entre Zamalek-Al Ahly, que se podía traducir perfectamente en una dicotomía dirigentes-oprimidos, y así se extendía a otros campos en una traducción de la brecha que separaba a todo el país: los (pocos, aún poderosos) que apoyaban la salvaje dictadura y los (muchos, aún por diversas razones) que ayudaron a terminar con la misma. </p>
<p>La tragedia de ayer, por lo que nos informan, no fue sino precisamente una consecuencia de la actual fractura social que vive Egipto, llevada a un estadio de fútbol (donde esa tensión siempre ha estado latente). Todo parece indicar que los hinchas del <strong>Al-Masry</strong>, equipo tradicionalmente cercano al régimen de Mubarak, organizaron una encerrona contra los jugadores y seguidores del Al-Ahly, en una manera particular de vengarse contra los acontecimientos que hace un año terminaron con el dictador al que ellos sí apoyaban. El resultado es la tragedia humana que conmueve hoy al mundo entero y ante la que poco podemos decir.     </p>
<p>Sí afirmaremos, no obstante, que realizar una lectura del hecho en clave profiláctica, afirmando la necesidad de separar fútbol y política, es caer en un error recurrente. El fútbol (en particular el estadio del Al Ahly) fue durante los últimos años de la dictadura uno de los pocos espacios en los que la población egipcia podría expresarse con relativa libertad. Es precisamente la represión de la libertad la que provoca estos actos, y no el hecho de que unos hinchas u otros demuestren una determinada identidad (también política) en sus cánticos, pancartas y lemas. </p>
<p>Así quienes hoy aprovechando la sensibilidad ante las imágenes que las televisiones nos ofrecen afirman que no es bueno mezclar fútbol y política, les queremos responder solamente que lo que no es bueno son las dictaduras y los posos de odio, miedo y violencia que dejan tras de sí. </p>
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		<title>What&#8217;s the french for Va Va Voom?</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Jan 2012 14:01:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[Arsenal]]></category>
		<category><![CDATA[Thierry-Henry]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="440" height="253"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/OJuWDsJkYLc?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/OJuWDsJkYLc?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="440" height="253" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p><strong><em>Va va voom</em>*</strong>. ¿Qué es <em>Va va voom</em>? <em>Va va voom</em> es haber salido de un <em>banlieu</em> parisino para acabar jugando al fútbol como los ángeles en Islington, en el Camp Nou o incluso en Nueva York. <em>Va va voom</em> es deslumbrar al planeta con una de las zancadas más elegantes y gráciles que se recuerdan sobre un campo de fútbol. <em>Va va voom</em> es tener 34 años, estar de vuelta de todo y disfrutar del fútbol como un imberbe que está a punto de debutar con el equipo de sus sueños. <em>Va va voom</em> es ser campeón de Europa con el Barça y haber elevado a Francia a los altares del cetro mundial. <em>Va va voom</em> es haberse convertido en leyenda en el <strong>Arsenal</strong>, ser un hito en la historia <em>gunner</em>. <em>Va va voom</em> es haber convencido a Inglaterra entera de que, a pesar de ser francés, es algo más que un indeseable <em>froggy</em>. <em>Va va voom</em> es volver después de haber dicho adiós para siempre, colocarse el cañón de su vida en el pecho, saltar al campo y anotar de nuevo un gol, casi cinco años después, como quien solo salió a pasear al perro y dejó la puerta de casa abierta.</p>
<p><strong>*</strong> <em><strong>Va va voom</strong> fue el eslogan comercial acuñado por la francesa Renault en el Reino Unido a mediados de la década pasada, en pleno apogeo de la figura de <strong>Thierry Henry</strong>, para la presentación del nuevo Clio. El spot, que pretendía convencer al espectador del significado de la expresión &#8216;Va va voom&#8217;, se convirtió en todo un hit en el país. Tanto fue así, que la expresión fue finalmente recogida por el Concise Oxford Dictionary <a href="http://news.bbc.co.uk/cbbcnews/hi/uk/newsid_3876000/3876685.stm">en su ampliación del año 2004</a> con el significado de &#8220;cualidad de excitante, enérgico o atractivo&#8221;.</em></p>
<p>En DDF| <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/25/thierry-henry-feliz-navidad/">Thierry Henry, Feliz Navidad</a><br />
En DDF| <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/07/15/henry-recordar-lo-esencial/">Henry, recordar lo esencial</a><br />
En DDF| <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/08/11/en-que-lugar-se-perdio-henry/">En qué lugar se perdió Henry</a></p>
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		<title>Camisetas clásicas: Dennis the menace</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 07:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Camisetas Clásicas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Chelsea]]></category>
		<category><![CDATA[Dennis-Wise]]></category>

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		<description><![CDATA[Oh Dennis Wise, Scored a fucking great goal, In the San Siro, With ten minutes to go&#8230; Pequeñajo, malencarado, protestón… Un tipo capaz de montar una pelea en una habitación vacía, como llegó a definirle Alex Ferguson tras una de sus innumerables trifulcas sobre el césped. Dennis Frank Wise (Kensington, Londres, 1966), tuvo una escuela [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/chelsea/1995-97-chelsea-home-shirt-wise-11-xl.html"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/chelsea-95-home-wise-e1325574346550.jpg" alt="" title="chelsea-95-home-wise" width="400" height="324" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p><em>Oh Dennis Wise,<br />
Scored a fucking great goal,<br />
In the San Siro,<br />
With ten minutes to go&#8230;</em></p>
<p>Pequeñajo, malencarado, protestón… Un tipo capaz de montar una pelea en una habitación vacía, como llegó a definirle Alex Ferguson tras una de sus innumerables trifulcas sobre el césped. <strong>Dennis Frank Wise</strong> (Kensington, Londres, 1966), tuvo una escuela de formación inmejorable en aquel hormonal <strong>Wimbledon</strong> de la <strong>Crazy Gang</strong>. Siempre con el carnet de pendenciero en la boca, al menudo Wise le sobraba con su metro sesenta y seis para partirse la cara con cualquiera, exhibir cicatrices de peleas de pub a modo de tarjeta de visita y coleccionar ejemplares sanciones por sus repetitivas conductas antideportivas.</p>
<p><em>De la mano de <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk"><strong>Classic Football Shirts</strong></a>, la tienda especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente, desde los uniformes con los que se ha construído la historia del deporte rey.</em></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/DENNISWISE2.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/DENNISWISE2.jpg" alt="" title="DENNISWISE2" width="306" height="391" class="derecha_sinmarco" /></a><em>‘No me preocupa lo grande que sea, si alguien en el campo me intenta hacer algo, voy a devolvérselo’</em>. Y tanto. Las tuvo tiesas con gran parte de sus contemporáneos, en aquellos años en los que el fútbol inglés no olía tanto a delicatessen y a paladar fino. Y no solo anduvo a la gresca con rivales. A <strong>Bobby Gould</strong>, su técnico en el <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/league-two/wimbledon/1988-wimbledon-39-fa-cup-winners-39-away-shirt-xl.html">Wimbledon campeón de la FA Cup</a>, le partió una costilla en dos con un crochet de izquierdas para zanjar una discusión de vestuario. Gould, un tipo que se jactaba de dirimir sus diferencias con sus futbolistas a puño descubierto, se había opuesto públicamente a su inminente traspaso al <strong>Chelsea</strong>. Sabía de la importancia del temperamental <em>Wisey</em> en su plantilla.</p>
<p>Pero, por encima de ser un tipo duro, Wise fue un excelente futbolista. Lo demostró con <a href="http://www.youtube.com/watch?v=TMx6is6OW_c">aquel memorable gol ante el Milan</a> en San Siro, en la liguilla de la Liga de Campeones 1999/2000., gracias a un pie izquierdo infinitamente más delicado que su puño. Lo suficientemente bueno como para convertirse en capitán y leyenda del Chelsea de los noventa, aquel del gran desembarco europeo protagonizado por los Gullit, Vialli, Desailly, Zola, Lebouef o Di Matteo. Lo suficientemente impactante como para ser escogido como mejor jugador Blue en los años 1998 y 2000. Lo suficientemente inolvidable como para, aún hoy, ser recordado como un futbolista legendario.</p>
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		<title>Andreas Thom Primero</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 00:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[alemania]]></category>

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		<description><![CDATA[I follow the Moskva Down to Gorky Park Listening to the wind of change ¿Cuando me entregará el Trabant que acabo de encargarle? Dentro de seis años ¿Me paso por la tarde o por la mañana? Para eso aun faltan seis putos años, ¿En serio necesita saberlo ahora? Pues me vendría de perlas, jefe, porque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/Andreas-THOM-Panini-Bayer-LEVERSKUSEN-1991.png"><img class="izquierda_sinmarco size-full wp-image-26108" title="Andreas THOM Panini Bayer LEVERSKUSEN 1991" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/Andreas-THOM-Panini-Bayer-LEVERSKUSEN-1991.png" alt="" width="249" height="320" /></a></em><em>I follow the Moskva<br />
Down to Gorky Park<br />
Listening to the wind of change</em></p>
<p>¿Cuando me entregará el Trabant que acabo de encargarle? Dentro de seis años ¿Me paso por la tarde o por la mañana? Para eso aun faltan seis putos años, ¿En serio necesita saberlo ahora? Pues me vendría de perlas, jefe, porque justo ese día me viene el fontanero.</p>
<p>Las baladas jevis son las mejores incluso las que nos llegan del otro lado. Los Scorpions petan tanto el radiocassette que podrían abrirlo por la mitad y yo llevo un peinado como para currar de pipa en sus conciertos. Me llamo Andreas Thom y soy el primer futbolista de la RDA que va a jugar en la Bundesliga. Es el 1 de enero de 1990, Europa ha muerto y yo quiero dinero.</p>
<p>Hoy se cumplen 22 años del hito. Thom, delantero estrella del Dinamo de Berlin comenzaba a trabajar para el Bayer Leverkusen casi dos meses después de la caída del muro. Entre medias, y esa fue la novedad tangible, tres millones y medio de marcos. A Thom le siguieron algunos de compañeros en el Dinamo, Rainer Ernst, Frank Rhode y Thomas Doll, luego los chavales de Dresde, Ulf Kirsten y el inolvidable Mathias Sammer y después muchísimos más. Cortes de pelo imposibles, acero alemán que por fin iba a fundirse con el de los hermanos occidentales.</p>
<p>Cambiamos de año, con el futuro en el aire y me ha apetecido recordar un momento fugaz del infrafútbol europeo. Sube el volumen al diez, los Scorpions anuncian vientos de cambio.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La entropía subsahariana</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/28/la-entropia-subsahariana/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 15:41:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[África]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada cerebro se ramifica en ciento. Sobre los campos de tierra los músculos son más importantes que las posiciones. La entropía del fútbol africano es fundamental para entender la elasticidad compungida del fútbol periférico. Por motivos psicosociales, el pre-viejo continente aporta poco o nada al grueso balompédico de las capitales. Salvo en la mineralizante plantilla parisina, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/africa.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-26003" title="africa" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/africa.jpg" alt="" width="492" height="285" /></a>Cada cerebro se ramifica en ciento. Sobre los campos de tierra los músculos son más importantes que las posiciones. La entropía del fútbol africano es fundamental para entender la elasticidad compungida del fútbol periférico. Por motivos psicosociales, el pre-viejo continente aporta poco o nada al grueso balompédico de las capitales. Salvo en la mineralizante plantilla parisina, donde el desorden equitativo siempre es bienvenido, ni en Madrid, Berlín o Londres ha tenido la displasia categorizante un buen punto de partida.</p>
<p>Para entender el fenómeno hay que buscar en las hemerotecas. En 1912 un joven de Uganda recorrió media Europa con su delirante y laxa técnica. Ni el <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/05/10/el-sans-club/" target="_blank">Sans Club</a></strong> lo quiso ni el Burgos lo tuvo en cuenta. Importante analizar la negación sistemática del fútbol castellanoleonés al jugador escorado tipo liebre repentina de la vetusta escuela marsellesa. De ahí el embudo en su mediocentro y la falta de pindoración de sus esquemas. Sobre la tabla verde del césped cualquier recurso es bueno si no obedece al orden sino al pandemonium. Un entrenador que supo entenderlo fue <strong>Miguel “Cachito” Sotola</strong>. Él le dio la oportunidad a <strong>Redgal Okello</strong> en su seminal <strong>Espanyol</strong>, y ahí nació la leyenda de “La pantera de Kampala”. De ahí al <strong>Club Brugge</strong> donde volvió a brillar levantando la liga como capitán y desde donde saltó al gran <strong>Oldham Athletic</strong>, acabando la temporada empatado a goles con <strong>Bobby Parker</strong> y rivalizando en popularidad con la otra estrella del equipo, el turconoruego nacionalizado irlandés <strong>Oleg O´Celik Papazoglu</strong>.</p>
<p>El juego africano tiene ahí a su pionero. La pantera sólo abrió el camino para otros cientos de futbolistas que dieron a sus equipos una viveza cuneiforme que aún perdura, de forma residual, en los clubes costeros del sur francés, del norte italiano y la mesocampiña turca. Decía que la entropía futbolística es necesaria en el encorsetado juego periférico español. Aquella visión periquita caló muy cerca, en La Masía. La reclutación de futbolistas argelinos a principios de los setenta ya era fundamental para la planificación arancelaria y socioportuaria de <strong>Francesc Villarrosa</strong>. Con él la cantera culé se creció, y mientras que los argelinos –y algunos extratunecinos- no dieron lo que se esperaba de ellos, y gracias a la apertura mirótico-política de los paises limítrofes, pudieron brillar jugadores congoleños y hasta keniatas. Fueron cinco años de gloria que sirvieron para que el <strong>Barcelona B</strong>, por entonces <strong>Catalonia Sportivo</strong>, lograse cuatro de las cinco <strong>CracketCup</strong> disputadas. Vetusta competición internacional de canteras europeas celebrada durante julio en los campos de entrenamiento de <strong>BrownDart Albion</strong>, Manchester.</p>
<p>Cuando pensamos en Amunike a veces olvidamos que fue su padre, <strong>Suil Amunike Jr</strong>. el que sacó a <strong>Weah </strong>del <strong>Brotons Wanderers</strong> liberiano para llevarlo a Europa. Tan ávido de entropía estaba el fútbol europeo que la plástico-liberal situación aduanera no fue suficiente handicap para la intromisión canterana en el territorio virgen de la meliope zona subsahariana. Con el consiguiente perjuicio al muy boyante fútbol marroquí, donde equipos como el <strong>B.B. Saldou</strong> o el <strong>BarricBier Promesas</strong> se quedaron en el camino de esa panliga norafricana-surespañola-surlusa que tanto atraía a los aficionados malagueños o portimonenses.</p>
<p>Para entender el impacto de la pantera de Kampla y sus posteriores herederos hay que analizar el fútbol que nos ha tocado vivir. Un fútbol de banda refleja, con posibilidades pero sin artilugios, un fútbol de mayestático-centralismo con ninguna capacidad de carrera libérrima. Con el toque, toque que instauró <strong>Iñaki Sáez</strong> en todas las categorías de nuestro fútbol y que, ni con <strong>Donato </strong>ni <strong>Catanha</strong>, pudimos romper. La entropía es eso, una sucesión inarmónica de momentos “uy”. De suspiros a pie de grada. Si en vez de en las ruedas de prensa los técnicos españoles estuvieran pendientes de la conoflexión de su juego, de los automatismos dromedarios de sus onces, del daño que jugadores como <strong>Xavi</strong>, <strong>Matar Diop Martins</strong> o <strong>Pepe Díaz</strong> han hecho a nuestro fútbol; sólo entonces podremos alcanzar a entender esta mixta laceración sobre el césped de nuestros campos.</p>
<p><a href="http://twitter.com/antonioagredano target="><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_antonioagredano-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Mofletudos FC</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 15:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio-Cassano]]></category>

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		<description><![CDATA[Chapoteando como un gorrino por la morralla futbolística austral encontré el siguiente titular: &#8220;Tradicional São Bento promete multar jogadores gordinhos&#8221; Según lo ví supe que tenía tema para la entrega de los lunes en Diarios de Fútbol. Resulta que el presidente del muy infrafutbolero São Bento, club que milita en la tercera división paulista, ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/280.png"><img class="derecha_sinmarco size-full wp-image-25925" title="280" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/280.png" alt="" width="280" height="280" /></a>Chapoteando como un gorrino por la morralla futbolística austral encontré el siguiente titular: <strong>&#8220;Tradicional São Bento promete multar jogadores gordinhos&#8221;</strong> Según lo ví supe que tenía tema para la entrega de los lunes en Diarios de Fútbol.</p>
<p>Resulta que el presidente del muy infrafutbolero São Bento, club que milita en la tercera división paulista, ha anunciado que multará a todos los jugadores que regresen de las francachelas navideñas con sobrepeso. Se vigilará si el botón de la camisa aun es capaz de reprimir la lorza y el que se vaya de punto con los mantecados deberá abonar una multa de dos reales por cada kilo sobrante. Hasta aquí todo normal, lógico, casi occidental. Lo curioso de la historia es que lo recaudado en multas se invertirá en una barbacoa para toda la plantilla. Si tenemos en cuenta que el castigo asciende a un euro por kilo nos podemos figurar el grado de compromiso que se le supone a los angelitos. Genios, como estos tres artistas del comer, estos tres paradigmas del buen diente.</p>
<p>Míticos zampabollos fueron  los chavales del <strong>Arsenal </strong>pre-Wenger. Nada de dieta, nada de abstinencia, nada de vergüenza&#8230; Hambrienta de algo más que de éxitos, la plantilla de aquel Arsenal noventero que entrenaba George Graham fue tan famosa por la glotonería de sus integrantes como por la racanería de su juego. &#8220;Solíamos hacer concursos de comida antes de los partidos&#8221; Al aparato el insigne <a href="http://www.archivoddf.com/2006/03/17/paul-merson-dijo-adios">Paul Merson</a>. &#8220;Ya sabes, sobre quien podía comer más pasteles en el autobús de camino a Newcastle o sitios similares&#8221;</p>
<p><strong>Mark Bosnich</strong> siempre andaba metido en harina. Cuando no le agarraban dando positivo por cocaína le cazaban escamoteando un bollo escondido tras la espalda. Figura memorable del fútbol inglés de los noventa, el portero del Manchester United, Chelsea y Aston Villa era un tragón impenitente. Lo demuestra la notoria silueta que paseó por las áreas chicas de toda Inglaterra y caprichos como el que tuvieron que complacer los responsables del catering en la BBC antes de una intervención en directo. Dos bocadillos de bacon y cinco capuchinos se empujó la criatura de una sentada.</p>
<p>Acabamos con el cromo señero en lo que a glotonería se refiere, Antonio Cassano. Hay tantas y tan buenas del Talentino&#8230;A mi me pierde especialmente la anécdota gastronómico-ferroviaria. Y es que el italiano devoró las reservas de aperitivos del AVE volviendo de Córdoba tras un intrascendente partido de Copa con el Real Madrid. Imaginen a ese pibe de Bari, mofletudo, amontonando bolsas y bolsas de ruffles bajo el chándal hasta hincharse como el muñeco de Michelín o mejor, hasta parecer un Rafa Benítez de la última época, y no les quedará otra que sonreir.</p>
<p>Por cierto, felices fiestas, felices pitanzas a todos los lectores de DDF.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Camisetas clásicas: Reggae Boyz</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 05:26:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Camisetas Clásicas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Jamaica]]></category>
		<category><![CDATA[Theodore Whitmore]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno se imaginaba poco menos que una banda de desarrapados vestidos con chándales de colores llamativos. Una colección desordenada de rastas hasta la cintura, barbas desaliñadas, mucho ritmo metido en el cuerpo y una festiva querencia por ciertas sustancias poco aconsejables para la práctica deportiva profesional. De todo, menos un equipo profesional, vaya. Eran la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/classic-world-cups/france-1998/1998-00-jamaica-home-shirt-l-75471.html"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/jamaica-shirt-e1324193286630.jpg" alt="" title="jamaica shirt" width="420" height="361" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Uno se imaginaba poco menos que una banda de desarrapados vestidos con chándales de colores llamativos. Una colección desordenada de rastas hasta la cintura, barbas desaliñadas, mucho ritmo metido en el cuerpo y una festiva querencia por ciertas sustancias poco aconsejables para la práctica deportiva profesional. De todo, menos un equipo profesional, vaya. Eran la apoteosis del exotismo. Y arrastraban consigo la simpatía generalizada que siempre despierta el teórico débil. Era <strong>Jamaica</strong>, debutante en un Mundial. Nunca antes el pequeño país caribeño se había colado entre los mundialistas. Y nunca jamás, desde entonces, ha vuelto a hacerlo. Corría el año 1998 y el mundo entero se preparaba <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/classic-world-cups/france-1998/1998-00-jamaica-away-shirt-s-19710.html">para disfrutar al ritmo alegre y despreocupado</a> de los <em>Reggae Boyz</em>.</p>
<p><em>De la mano de <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk"><strong>Classic Football Shirts</strong></a>, la tienda especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente, desde los uniformes con los que se ha construído la historia del deporte rey.</em></p>
<p>A los jamaicanos les sentó como un tiro su debut mundialista. Cayeron derrotados por tres goles a uno (con <strong>Robbie Earle</strong> anotando el primer gol en la historia de su país en un Mundial) ante la <strong>Croacia</strong> de Šuker, Jarni y Prosinečki en su primer partido. En el segundo, <strong>Argentina</strong> hizo su mejor partido del torneo francés y le cascó cinco golitos a la débil selección caribeña, en una colosal actuación personal del goleador Gabriel Batistuta. La efervescencia del exotismo se suavizaba. El soniquete machacón, cansino y repetitivo del reggae se apagaba en la lejanía.</p>
<p>No ocurrió hasta el tercer partido. <strong>Jamaica</strong> ya sabía que su odisea mundialista acababa en aquella estación de Gerland. Sus derrotas ante Croacia y Argentina le mandaban directamente de vuelta a la isla. Sin embargo, cuando todo parecía encaminado a que los <em>reggae boyz</em> se fueran del torneo con el dudoso honor bajo el brazo de ser la selección más floja de las treintaidós presentes, emergió imponente la figura fibrosa y estilizada de <strong>Theodore Whitmore</strong>, un elegante y habilidoso mediapunta zurdo que nunca había salido de su Jamaica natal y al que nadie jamás había prestado atención hasta aquel instante. Primero lo hizo cazando un balón suelto en el área japonesa. Acomodó el cuerpo y, ante la inocencia de la zaga nipona, encontró el hueco idóneo para colar un ajustado disparo en la portería del mítico <strong>Kawaguchi</strong>. El segundo tanto, para culminar el mejor partido de su vida, llegó ya en la segunda mitad. Con Japón volcada sobre el área caribeña, surgió de nuevo la estela de ébano, con maneras de velocista y <em>dreadlocks</em> al viento, para irrumpir con velocidad en el área japonesa y culminar una contra con un latigazo imparable para el portero asiático. </p>
<p>Con la inesperada victoria jamaicana, Lyon se tiñó de amarillo, verde y negro, la historia del fútbol reservó para siempre un huequecito pequeño y discreto para Whitmore y <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/catalogsearch/result/?q=jamaica">la extravagante camiseta de los <em>Reggae Boyz</em></a> se convirtió, desde aquel mismo día, en un preciado objeto de deseo.</p>
<p><em>Puedes comprar esta camiseta y cientos más en <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk"><strong>Classic Football Shirts</strong></a>.</em></p>
<p><object width="440" height="328"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/0TwBBuJFqmQ?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/0TwBBuJFqmQ?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="440" height="328" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>Sócrates y el fútbol como relato</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 17:18:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>

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		<description><![CDATA[La lógica imponía que fuera en un domingo y así fue, finalmente. El domingo se nos fue Sócrates y una enorme pena se hizo con muchos de nosotros. A mí me afectó especialmente. Es normal, en alguien a quién le apasionan por igual fútbol y filosofía, y que cree que ambas disciplinas pueden (y quizá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/socrates1.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/socrates1-300x152.jpg" alt="" title="socrates1" width="500" height="250" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>La lógica imponía que fuera en un domingo y así fue, finalmente. El domingo se nos fue Sócrates y una enorme pena se hizo con muchos de nosotros. A mí me afectó especialmente. Es normal, en alguien a quién le apasionan por igual fútbol y filosofía, y que cree que ambas disciplinas pueden (y quizá deben) ayudar a la mejora social. Pero, fundamentalmente, me dolió por una cuestión más íntima. Sócrates es uno de los jugadores que conocí gracias a los relatos de mi padre. </p>
<p>A los más jóvenes quizá os cueste comprenderlo, pero las generaciones que crecimos antes de la actual época de la sobreinformación conocimos el mundo (y el fútbol es parte del mundo) de una manera muy distinta a como hoy se hace. No existía Internet, la televisión satélite estaba aún por inventar, apenas teníamos dos (luego cinco) canales de televisión, los viajes al extranjero tenían precios prohibitivos y las revistas (a parte de caras) eran lo que eran. En ese contexto, la información descansaba sobre el relato. </p>
<p>Expliquémoslo con un ejemplo, un país, no sé… Bulgaria. ¿Qué era Bulgaria para un niño de los ochenta? Apenas una entrada en la enciclopedia (información caduca que para cuando la consultabas quizá nada tenía que ver ya con la realidad), un dibujo coloreado de azul en el mapamundi, unas líneas en los libros de texto, tres o cuatro minutos, con suerte, de vez en cuando en el Telediario. Pero un día conocías a alguien que había estado allí (o tenía un primo que había estado allí) y entonces escuchabas lo que de ese país él te narraba con la atención de quien está descubriendo un mundo nuevo. Por supuesto, te señalaba más los contrastes que las coincidencias (el relato tiene su propia lógica) y exageraba algo las anécdotas. Tú apuntabas mentalmente cada frase (volverías a ellas después), engarzando lo aprendido con lo que ya sabías, ensamblando esa nueva información con los apuntes sueltos recabados en los libros y la televisión y de esa mezcolanza surgía un mosaico que pretendía ser el retrato de ese país. ¿Era un retrato fiel? Probablemente no… pero tenía una ventaja: lo habías hecho tú. No era una foto, no era una instantánea, que te dan para que la observes, sino un dibujo en el que habías recorrido personalmente cada línea, cada trazo. Lo que así aprendías, no lo olvidabas fácilmente, porque pasaba a formar parte de ti. </p>
<p>Con el fútbol sucedía lo mismo. Hoy podemos consultar en segundos la plantilla actualizada al instante de cualquier equipo del mundo, ver fotos y videos de cualquier jugador en cuestión, repasar la historia de un club, su palmarés, sus fichajes de los últimos años. Hoy llegamos a la Copa Toyota (o como se llame) con decenas de analistas explicándonos en nuestro idioma la alineación titular y modo de juego no ya del Liga de Quito… ¡sino hasta del Mazembe! Hoy afrontamos un Mundial con toneladas de información e imágenes de cada uno de sus jugadores. </p>
<p>A veces no nos damos cuenta de lo que esto supone. Hace no mucho releíamos una y otra vez las plantillas de los equipos extranjeros a principios de temporada (solo los grandes ingleses, italianos, alemanes y con suerte franceses, el resto del mundo no existía) que  Don Balón a veces incluía (para ver cómo había cambiado una plantilla de una temporada a otra debías compulsar dos revistas distanciadas un año). De los jugadores más importantes del mundo apenas teníamos unas cuantas fotos que amarilleaban poco a poco, luciendo grapadas en las paredes de nuestros cuartos. ¿Videos? Con suerte habíamos conseguido grabar uno o dos partidos en nuestro viejo Betas o VHS, que desgastábamos de tanto verlos una y otra vez. Si no, nos conformábamos con Estudio Estadio y con imágenes sueltas que de vez en cuando la televisión nos concedía. Llegábamos al Mundial desconociendo todo de casi todas las selecciones participantes. Incluso en Brasil, Alemania o Argentina había jugadores de los que oíamos por primera vez su nombre al leerlo en la convocatoria final. ¡Qué decir de esos equipos del este de los que desconocíamos absolutamente todo!</p>
<p>El mundo del fútbol era un lugar construido a base de retazos, de trozos de información. </p>
<p>Pero a todo esto hay que sumarle lo fundamental, lo más importante, eso que unía una foto, un gol visto en televisión, las frases sueltas de las revistas y lo dotaban de sentido…. Hablo de los relatos que nos regalaban nuestros padres, nuestros compañeros de equipo y escuela, nuestros profesores, las narraciones mágicas, fantásticas, maravillosas, de quien había-visto-una-vez, de quien recordaba, de quién había atendido a su vez a otro relato verídico. </p>
<p>El fútbol entonces se contaba, más de lo que se veía. Y aquí recupero a Sócrates. El otro día me hice esta pregunta: ¿cuántas veces he visto jugar a Sócrates? Pocas, apenas cuatro o cinco, que no recuerdo en directo, sino que fueron tiempo, mucho tiempo después de su retirada, cuando mis ojos ya observaban a ese altísimo jugador de barba con absoluta admiración. En propiedad, le vi jugar cuando ya era mi ídolo. Entonces, ¿cómo llegué a ese estado de idolatría? A través de mi padre. </p>
<p>A mi padre nunca le gustó demasiado el fútbol. De hecho, sigue sin gustarle. A mí sin embargo me apasionaba hasta la obsesión. Me fastidiaba que esa pasión no fuera compartida. Y por eso, cada vez que le oía mostrar su admiración por uno u otro jugador, yo me convertía de inmediato. Me decía: “joder, si a aita, que no le gusta el fútbol le gusta tanto este jugador es que debe ser bueno, muy, muy bueno” y desde ese día estaba atentísimo a cualquier texto, imagen, retazo de información de ese jugador. Me pasó con Miguel Sola (mi gran ídolo de aquel Athletic de principios de los ochenta). Me pasó con Jean Tigana (mi padre nos llevó a ver el Francia-Inglaterra del 82 en San Mamés y durante el viaje nos habló de los jugadores bleus, subrayando que el mejor, sin duda era Tigana). Y me pasó, sobre todo, con Sócrates.</p>
<p>Antes de que mi padre me hablara de él, algo ya sabía. Había visto algunas imágenes sueltas en televisión y había leído (mil veces) la entrada que la Enciclopedia del Fútbol que me regalaron (en realidad, un libro medio publicitario de Phillips adaptado por Josep Casanovas de uno preexistente en Alemania). Pero hasta que mi padre no me sentó a su lado en el sofá y me dijo que me fijara bien en el barbudo, que era el mejor jugador del mundo, mucho mejor incluso que Maradona o su compañero de selección Zico, no se gestó en mí la leyenda. Hasta que no aconteció ese momento de intimidad, Sócrates no devino lo que luego fue. Recuerdo intermitentemente las exclamaciones de admiración de mi padre, y cómo yo le observaba alucinado. No sé ni qué partido fue. No tengo ni idea, y él tampoco lo recuerda. Pero desde ese momento, Sócrates fue tan grande que no habría para él elogio suficiente. </p>
<p>Ay, la memoria. Os cuento que hace poco vi de nuevo las imágenes de Sócrates marcando en un entrenamiento un gol de penalti lanzado de tacón. ¡Qué decepción! Yo las recordaba en partido oficial, las había convertido en partido oficial. Tantas veces habíamos narrado mis amigos y yo aquellas imágenes que crecieron independientemente en nosotros hasta convertirse en algo distinto, mucho más grande, mucho más mágico. </p>
<p>Pero es que antes era así. Conversábamos en el patio y de pronto un amigo nombraba un jugador desconocido, no sé… ¡Giresse!, y todos escuchábamos boquiabiertos sus descripciones, otorgándole el crédito que tiene el viajero que ha estado en un lugar para ti desconocido. Luego tú (después de ver a penas unos minutos, con suerte, o sin ver nada, qué más da) repetías la operación, con otros amigos, y nombrabas a Giresse y repetías lo que tu amigo, que tú convertías en voz autorizada, había relatado previamente. A veces, incluso lo exagerabas un poco. Y Giresse, tan bajito, iba creciendo y creciendo, hasta convertirse en mucho más que un jugador de fútbol, hasta convertirse en un mito.</p>
<p>No quiero pecar de nostálgico. Creo que lo que hoy tenemos es mejor que lo de entonces. La información en nuestra mano no puede ser mala. Pero cómo vivíamos el fútbol en aquellos años… eso también era maravilloso. Quizá una comparación ilustre mis sentimientos al respecto. El pasado que he intentado describir es como el primer amor. Has vuelto a él tantas veces en tu memoria que has terminado por convertir un beso probablemente tímido y torpe, adolescente, en un final de película de Hollywood. Sabes que sin duda lo que hoy tienes es mejor y que si ese primer amor es bello es porque quedó atrás, que hoy sería distinto. Sin embargo, qué fácil es relatar ese primer amor y qué difícil es narrar tu felicidad actual. </p>
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		<title>Adiós, Doctor</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/04/adios-doctor/</link>
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		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 20:10:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Sócrates]]></category>

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		<description><![CDATA[Descanse en paz un maestro del fútbol y la vida. Miguel Gutiérrez &#124; El mejor de los mejores Martí Perarnau &#124; El fútbol presocrático Jordi Quixano &#124; El demócrata del fútbol El País &#124; Un jugador de época]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe width="450" height="337" src="http://www.youtube.com/embed/m7dFeY6kl1k" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Descanse en paz un maestro del fútbol y la vida.</p>
<p>Miguel Gutiérrez | <a href="http://bit.ly/t1xhca">El mejor de los mejores</a></p>
<p>Martí Perarnau | <a href="http://t.co/KvrQMjBs">El fútbol presocrático</a></p>
<p>Jordi Quixano | <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/Muere/Socrates/democrata/futbol/elpepudep/20111203elpepudep_22/Tes">El demócrata del fútbol</a></p>
<p>El País |<a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/jugador/epoca/elpepudep/20111204elpepudep_7/Tes"> Un jugador de época</a></p>
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		<title>Un extraño Barça-Rayo</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 21:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga]]></category>
		<category><![CDATA[Rayo Vallecano]]></category>
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		<category><![CDATA[José Luis Núñez]]></category>
		<category><![CDATA[Pep-Guardiola]]></category>
		<category><![CDATA[Ronaldo]]></category>

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		<description><![CDATA[No fue la última vez que el Rayo visitó el Camp Nou, pero por kafkiana y surrealista, ha resultado de las más difíciles de olvidar. Transcurría la temporada 1996-97, y seguramente, hasta los últimos años, nunca habían dispuesto Madrid y Barça de plantillas tan potentes y tan superiores al resto de los clubes de Primera. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/barsarayo.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/barsarayo.jpg" alt="" title="barsarayo" width="500" height="380" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25547" /></a></p>
<p>No fue la última vez que el Rayo visitó el Camp Nou, pero por kafkiana y surrealista, ha resultado de las más difíciles de olvidar. Transcurría la temporada 1996-97, y seguramente, hasta los últimos años, nunca habían dispuesto Madrid y Barça de plantillas tan potentes y tan superiores al resto de los clubes de Primera. <strong>Lorenzo Sanz</strong> había dado el pistoletazo de salida con los fichajes de <strong>Mijatovic</strong> y <strong>Suker</strong>, pero su homólogo barcelonista no le anduvo a la zaga, y acabó completando una plantilla de ensueño en la que refulgían nombres como <strong>Figo</strong>, <strong>Stoichkov</strong>, <strong>Luis Enrique</strong>, <strong>Nadal</strong>, <strong>Giovanni</strong>, <strong>Popescu</strong> o un tal <strong>Pep Guardiola</strong>; a la cabeza de todos, <strong>Ronaldo</strong> en su versión extraterrestre, inalcanzable para nadie.</p>
<p>La morrocotuda inversión de <strong>Núñez</strong> no obedecía sólo a la necesidad de equipararse al archirrival, sino también al deseo directivo de borrar la omnipresente figura de <strong>Cruyff</strong>, santo y seña del club, y despedido meses atrás frente a la opinión mayoritaria de la culerada, que lo adoraba. Reluctante a contratar otra personalidad que pudiese hacerle sombra, el <em>president</em> trajo en cambio a <strong>Bobby Robson</strong>, tan simpático, amable y bonachón como desconocido para el gran público –era pre-parabólica, no lo olvidemos-. El hombre tenía una carrera a sus espaldas como para empapelar medio Camp Nou y en Inglaterra ejercía de institución, pero la prensa lo trató como un abuelete medio chalado que entre chanza y chanza se cascaba sus dieciocho hoyos o se dedicaba a regañar a<strong> Amunike</strong> por no tirar a gol en los saques de banda. No importó que en su año se viera al mejor Ronaldo, al mejor <strong>Iván de la Peña</strong> o casi al mejor Figo, que a final de temporada hubiera tres copas más en la vitrina del museo, o que el equipo batiera récords de goles y por momentos resultase una máquina. Como tantas veces, lo bueno era por los jugadores y lo malo por el <em>coach</em>.</p>
<p>En este ambiente enrarecido se presentó el equipo vallecano en el coliseo de la Diagonal, con mitos del infrafútbol tipo <strong>Cota</strong>, <strong>De Quintana</strong> o <strong>Guilherme</strong> formando con la zamarra rayada. El partido recordó esencialmente al final de La Gran Evasión: a cada rato se abría la puerta y un jugador del Barça tiroteaba al pobre <strong>Contreras</strong>. Primero Luis Enrique de cabeza, después Sergi de un trallazo, más tarde el inevitable Ronaldo… así hasta un 6-0 de esos que suelen celebrarse con algarabía y jolgorio. Sin embargo, esa tarde todo resultó diferente; en los escasos momentos en que el equipo no estaba celebrando un gol o su rival sacando de centro, el aire de Barcelona se llenaba de silbidos. Una protesta cósmica, extraña y definitivamente increíble, que sólo se puede explicar desde una situación muy particular, y que punteó a un equipo que sobrevivió en Liga casi hasta el final, ganó dos veces al Madrid –una para apearle de la Copa- y que no repetiría gloria europea hasta muchos años después. Silbidos condicionados e injustos, despiadados e insensibles, veleidades de ricacho que sólo se escuchan en campos donde el respetable ha probado poco la cara más amarga del fútbol. Pongan ustedes los nombres, ejemplos hay, en España y fuera. </p>
<p>Robson salió a final de temporada como un delincuente, pero en el recuerdo, que da y quita razones, ha sobrevivido algo que lleva la etiqueta equipazo. Para el arriba firmante, uno que le haría frente sin problema a la rutilante y adorada versión azulgrana de la actualidad. Y algo tendría que ver el entrenador.</p>
<p>DDF | <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/05/06/historia-reciente-del-banquillo-cule-el-bueno-bobby-robson/">Historia del banquillo culé: Bobby Robson</a></p>
<p>DDF | <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/08/11/te-echaremos-de-menos/">Te echaremos de menos</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Futbolista, héroe, persona</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 15:57:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Gary Speed]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gary-speed-.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gary-speed--e1322495381369.jpg" alt="" title="Wales Training And Press Conference" width="420" height="272" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>El tardío desayuno del domingo veintisiete de noviembre fue algo peculiar. Como cada día, frente a la taza y las galletas abrí la edición online de los periódicos y lo aderecé con la ventana de Twitter. Fue allí donde me enteré. A los 42 años de edad, había fallecido <strong>Gary Speed</strong>. No voy a engañar a nadie, mi imagen de Gary Speed aparecía borrosa por el paso del tiempo. Sabía de su incorporación hace apenas un año al banquillo de la selección de <strong>País de Gales</strong>, pero se me perdía en lo más profundo de la memoria su brillante carrera como futbolista. Fueron varios fogonazos en forma de recuerdos: la implacable media del último <strong>Leeds</strong> campeón (Strachan, Batty, McAllister, Speed), el <strong>Newcastle</strong> de principios de la pasada década en Liga de Campeones&#8230; poco más. Después, con el devenir del tiempo y el ocaso de su carrera, le perdí la pista. Sin embargo y pese a esa lejanía, ayer, cuando empezaron a dispararse los rumores de que Speed había decidido colgar su cuerpo de una cuerda, le sentí cercano. </p>
<p>Le intenté comprender. Intenté hacerme a la idea de qué es lo que lleva a un hombre a atentar contra su propia existencia. Recordé aquellas sabias palabras de <strong>Dadan Narval</strong>, el día después del <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/11/12/robert-enke-y-el-absurso-de-la-existencia/">trágico suicidio de <strong>Robert Enke</strong></a>. &#8216;<em>Quizá lo tengan todo, pero la tristeza ilimitada es una y común, tanto para el rico como para el pobre</em>&#8216;, decía. Seleccionador de su país con una inhabitual racha de cuatro victorias en los cinco últimos partidos, leyenda en varios de los más importantes clubes de Inglaterra, padre de dos hijos, apuesto y pletórico de salud física&#8230; Pero, al parecer, entre los éxitos hubo un resquicio de debilidad para que se colara la amargura y la tristeza. Una brecha a partir de la cual todo se desmoronó. La amargura por vaya usted a saber qué. Supongo que es algo con un componente irracional lo suficientemente fuerte como para no obviarlo. Por eso humanicé a Speed. Quizá porque hacía tiempo que le había perdido la pista como hombre de fútbol. Porque para mí el fallecido <a href="http://www.mirror.co.uk/news/top-stories/2011/11/27/gary-speed-1969-2011-my-hero-is-dead-writes-robbie-savage-115875-23593232/">ya no era un héroe</a>, no era un futbolista, ni siquiera un seleccionador nacional. Era un hombre, un trabajador, un padre de familia. Como si los futbolistas no pudieran ser ninguna de esas tres cosas&#8230;</p>
<p>Y, es curioso, por muchos kilómetros que nos separen, por mucha distancia física o social que se interponga, la muerte de un futbolista (o exfutbolista) siempre nos toca cercana. Estoy convencido de que, por muy dolorosa que hubiese sido, ninguna muerte de un desconocido me hubiese tocado tan de cerca en la mañana de ayer como la de <strong>Gary Speed</strong>. En el fondo, me sentí algo culpable. Me sentí culpable de que el simple hecho de que se tratase de un hombre del fútbol me hubiese llevado a una reflexión. Cientos de personas se quitan la vida cada semana en el mundo y ninguna de ellas me incita a recapacitar sobre sus motivos, sobre lo oscuro de sus situaciones personales o sobre las terribles consecuencias de sus actos. Pobres. Porque ninguna de ellas tiene relación con el fútbol profesional. Porque ninguna de ellas, en ningún momento de sus vidas, ha sido héroe antes que padre o futbolista antes que persona. Con ninguna de ellas habría cometido la torpeza de considerarla intocable e inmune al dolor. La desgracia es que tenga que ocurrir algo como lo de Gary para meternos de una vez en la cabeza que ellos también son humanos.</p>
<p><em>Gary Speed &#8211; RIP</em></p>
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		<title>En los campos de Flandes</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 23:18:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>

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		<description><![CDATA[Al teniente coronel John McCrae se le partió el alma en dos cuando recibió la amarga noticia de que su amigo y exalumno de la academia militar, Alexis Helmer, había caído en el frente de Ypres, en las praderas sembradas de trincheras del oeste de Flandes. Era el 2 de mayo de 1915. La Primera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/poppies.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/poppies.jpg" alt="" title="poppies" width="460" height="276" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Al teniente coronel <strong>John McCrae</strong> se le partió el alma en dos cuando recibió la amarga noticia de que su amigo y exalumno de la academia militar, <strong>Alexis Helmer</strong>, había caído en el frente de Ypres, en las praderas sembradas de trincheras del oeste de Flandes. Era el 2 de mayo de 1915. La <strong>Primera Guerra Mundial</strong> no había hecho más que estallar y aún quedarían tres duros y larguísimos años hasta la firma del armisticio. McCrae, a cargo de un hospital de campaña, afrontó con entereza la pérdida de su joven colega. Se dice que fue la tarde del día en el que habían enterrado el cuerpo de Helmer. McCrae, recogido en sí mismo y reflexionando sobre lo que aún estaba por llegar, se sentó en un momento de descanso frente a la campiña que hacía las veces de improvisado cementerio de guerra. Fue allí, observando la monotonía del paisaje que ofrecían las cruces erigidas en memoria de muchos de sus compañeros y amigos, donde observó como la explosiva primavera ofrecía un inoportuno guiño a lo terrible de la situación bélica. Entre aquellas cruces, desafiando al tétrico panorama, asomaban unas manchitas rojas salpicando el verde del prado. Eran amapolas. Inocentes amapolas. Ajenas al drama bélico, las delicadas flores salpicaban de pequeñas gotas rojas hasta allá donde alcanzaba la vista del teniente coronel. No eran pétalos, eran las <a href="http://dianesj.ho8.com/wordpress/wp-content/uploads/2011/05/story_of_the_poppy.jpg">gotas de la sangre derramada en los campos de Flandes</a>. Así lo entendió McCrae y así lo plasmó en apenas quince versos.</p>
<p>Quince versos que hoy, casi un siglo después de haber sido escritos, siguen contando con una vigencia plena. No es tanto por su nivel literario, sin duda discutible, sino por su valor simbólico. Las amapolas a las que hacía referencia McCrae en su desesperado poema pasaron a convertirse en el símbolo del <strong>Remembrance Day</strong> (<em>El día del recuerdo</em>), día en el que se recuerda, en los países miembros de la Commonwealth, a todos los caídos en el frente de batalla desde aquella Primera Guerra Mundial. Y tal fecha coincide con el 11 de noviembre. El mismo día en el que, hace hoy 93 años, se firmó el armisticio que ponía fin al primer gran conflicto armado del siglo XX.</p>
<p>Convertida en todo un símbolo social en Inglaterra, el fútbol no es ajeno a la imagen de la pequeña amapola de fieltro o papel en la solapa. Lo habrán podido ver en las últimas jornadas de la Premier League. Lo que empezó siendo una costumbre entre algunos entrenadores y cuerpos técnicos ha acabado extendiéndose a los terrenos de juego desde hace un par de temporadas. Raro es el club que no ha lucido la <em>poppy</em> (amapola) en sus camisetas. Nadie ha querido quedarse al margen de una celebración que entronca directamente con lo que muchos han querido ver como la lucha de sus antepasados por la defensa de los derechos y las libertades. Es el respeto por el honor de los que dieron su vida en la defensa, equivocada o no, de un país. Algo con fortísimo arraigo en los países anglosajones pero que en una España con un concepto de identidad nacional no tan bien definido no termina de ser visto de la misma manera.</p>
<p>Pero a la repentina, al menos en el mundillo futbolero, fiebre por la <em>poppy</em> le ha salido un contrincante peleón. La <em>Football Association</em> inglesa había anunciado en días pasados su intención de que el combinado de <strong>Inglaterra</strong> luciera en su camiseta oficial un parche conmemorativo con la imagen de la amapola, al estilo de <a href="http://news.bbcimg.co.uk/media/images/56496000/jpg/_56496486_cole.jpg">lo que ya han venido haciendo los clubes en la competición liguera</a>. Pero la idea se topó con la inicialmente inflexible oposición de la FIFA: si los futbolistas ingleses saltaban al césped de Wembley con la amapola en sus uniformes, se establecería un precedente para iniciativas similares en cualquier rincón del planeta, poniendo en peligro la neutralidad del fútbol. Así pues, el árbitro del choque tenía la orden tajante y expresa de no dar comienzo al partido en el supuesto de que la FA desoyese la negativa de la FIFA a portar el emblema.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/poppy.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/poppy.jpg" alt="" title="poppy" width="320" height="253" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Sin embargo, y así lo comenta <strong>Santiago Segurola</strong> en su columna de Marca, con lo que no contaba el máximo organismo del fútbol mundial era con la innata y desarrolladísima facilidad de los ingleses para sortear las imposiciones. Se mueven como pez en el agua ante la dictadura de los convencionalismos. Ante un país en el que se conduce por la izquierda, en el que pasan del euro y en el que se le saca la lengua de manera burlesca a una Unión Europea a la que pertenecen de manera <em>sui generis</em>, la FIFA, habitualmente inflexible hasta el desaliento, ha tenido que ceder. El revuelo político y social levantado por la prohibición de lucir la <em>poppy</em> en el partido ante España (hasta el Príncipe Guillermo <a href="http://news.bbc.co.uk/sport2/hi/football/15643295.stm">solicitó al organismo que recapacitara en su decisión</a>) ha terminado forzando la &#8216;matización&#8217; de dicha prohibición. <strong>Inglaterra lucirá la amapola</strong>, finalmente. No en el pecho, como se había pensado desde un principio, sino en el brazalete, y al estilo de los brazaletes negros en señal de duelo. Inglaterra sonríe satisfecha y ufana. FIFA mira para otro lado. España, a lo que le toca. Aunque ahora haya que luchar contra tres leones y una amapola.</p>
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		<title>Las cuatro puertas</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 22:32:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades&#8220;. Patrick Rothfuss Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg" alt="" title="puerta" width="300" height="300" class=derecha_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25108" /></a></p>
<p>&#8220;<strong>Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades</strong>&#8220;. </p>
<p><em>Patrick Rothfuss </em></p>
<p>Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. No puede ser que un futbolista controle un balón, dé una vuelta de vals en otra dirección y, milagrosamente, se encuentre la bola un año después para ajusticiar a un portero. Ni que el gol que todos hemos ejecutado alguna vez en un sueño, controlando en tu campo a la que no mancha y regateando a un ejército antes de empujar a puerta vacía, lo repitieran idéntico dos tipos a los que une un hilo de plata en tiempos y lugares diferentes. Y mucho menos lo que siempre llevamos en el fondo del corazón, y que repetimos una y otra vez en ese espejo de fantasía que son los videojuegos: tomar el equipo de tu barrio, de tu pueblo o de tu pequeña ciudad, y en un parpadeo hacerlo campeón de Europa. No puede ser. Y si ese tipo seductor se llama Sueño, Morfeo, Oneiros o Sandman, igual podemos conocerlo por Dennis, Armando, Leo o Brian. Qué sabemos nosotros.</p>
<p>Hasta aquí lo que se refiere a esos hermosos momentos en que sonreímos con los ojos cerrados y despertamos felices, dispuestos a exprimir el nuevo día o el nuevo lunes. Pero hay momentos terribles en los que todo parece ir al revés, las grietas resquebrajan las promesas de alegría, y percibimos entre la desazón y la angustia el mar negro e infinito que se anuncia detrás. Pongamos que nuestro club va por delante en el descuento de la final de la Copa de Europa, y la pierde en un minuto. O que morimos por ese equipo que es pequeño pero orgulloso, que se enfrenta al titán en la final, va perdiendo y consigue empatar, y vuelve a ir perdiendo y vuelve hacerlo, marca un gol, dos, tres, cuatro, se queda con diez y aguanta, se queda con nueve y sigue resistiendo, y que, con Ítaca ya a la vista, acaba condenado por un gol en propia puerta de su gran capitán. Cuando el dolor es excesivo, corren las lágrimas y el simple recuerdo regala un martillazo, no hay más solución que cruzar la Puerta del Olvido. Aunque parezca tan lejana que lleguemos a creer que no existe, en algún lugar nos espera para aliviarnos. ¿Dónde está Alesia?</p>
<p>Luego llegan los estados superiores. Si estos sueños o pesadillas siempre nos contemplan como espectador, más o menos implicado, muchas veces demasiado, momentos puntuales nos lanzan al paroxismo. Los minutos más intensos de la vida, los que sentimos con el cerebro, el corazón y el hígado, el borde de las pestañas y las puntas de los pies. Segundos en los que estamos viviendo tanto, sintiendo tanto, celebrando tanto, que el marciano que llegase del exterior saldría despavorido advirtiendo a sus compañeros de la irracionalidad y los sonidos desgarradores capaces de proferir los extraños bichos que habitan en este pequeño planeta. Nadie recuerda nada al cruzar la Puerta de la Locura, esa que por ejemplo reventó el disparo de un pequeño vampiro, y cerró suavemente un santo de barba venerable levantando al cielo seis kilos de gloria dorada. ¿Alguien podría describir qué ocurrió en esos minutos que definen la mente en blanco?</p>
<p>Pero todo acaba. Lo bueno, lo malo, lo alegre y lo duro, felicidad, gravedad y desesperación. La multitud marchándose tras el partidazo, esa tristeza infinita de las gradas sin nadie de la que hablaba Galeano. Nada puede sustituir al fútbol, Kevin, cuando toca la campana de la retirada, y las piernas niegan lo que en la cabeza han dibujado el talento y la experiencia. Un ruido sordo a derribo que nos llega de los fantasmas de Highbury, Sarriá o el auténtico Wembley, catedral desaparecida. El rumor de los que defendieron camisetas que ya no existen, clubes enteros perdidos en el océano de la codicia, la ineptitud o el tiempo. Y sobre todo, por encima de todo y de nosotros, la leyenda de los que nos dejaron: las flores en la Plaza de los Héroes recordando a Pancho, las multitudes despidiendo en Belfast a George Best mientras sentían en su interior mutar la admiración en añoranza; y la otra cara, Juanito en una carretera anónima, Escobar viendo un cañón, o Sindelar Dios sabe cómo. Aunque se fueron, siempre estarán aquí. ¿Por qué entonces, siendo inmortales, tuvisteis que cruzar la Puerta de la Muerte?  </p>
<p>El fútbol es eterno.</p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Andiamo a Berlino</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 00:17:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/3def10bb48e1d119d179e73f0b69af98_extras_albumes_0.jpg" alt="" title="" width="512" height="414" class="centro_sinmarco" />Duele confesarlo, pero a veces uno quiere lo que tuvieron sus mayores. Quizá porque no hay nada más evocador que la nostalgia, sobre todo cuando es ajena y selectiva, durante demasiado tiempo, para mí, el Mundial no era tan grande por lo vivido como por lo leído, lo escuchado, lo diferido. No sólo por las ediciones en blanco y negro, prácticamente ciegas en lo televisivo, alimento sencillo de mitos y misterios, también por ese par de décadas previas a los noventa, cuando cada cita dejaba al menos un partidazo memorable. Pienso en el éxtasis de las prórrogas de Francia, de sus cruces con Alemania, o de ésta con Italia, o de la otra con Brasil&#8230; Un éxtasis que sólo vi en redifusiones, en vídeos, con el filtro de la retina de mis primos, de mis tíos, de mi padre. Un éxtasis que yo interioricé como el Mundial verdadero, y no encontré en Italia, de refilón, ni en Estados Unidos, el descubrimiento, ni en Francia, la primera gran decepción, ni en Corea y Japón, menos ingenuo. Lo encontré, ese éxtasis, ese vértigo de sentir que el juego se eleva a otra dimensión, en una noche calurosa, en uno de los últimos partidos en el sofá de la casa familiar. Ya ves. Tanto tiempo después. El Mundial puro, desatado, vivero de valientes y épica futbolística. El que sabes que es Historia mientras lo vives en el presente. El que no necesita del pasado, ni de la filia partidista, para resultar trascendental.</p>
<p>La prórroga del Alemania-Italia de 2006 significó todo eso. Dos selecciones históricas. Un campo lleno. Semifinal. Calor, verano, noche. Un partido igualado que deviene en explosión de furia y talento. Un anfitrión que sufre con el entrecortado aliento del país entero, con la obligación ancestral de aplicar el rodillo. Un visitante que crece y crece contra marea, contra la adversidad, contra la inercia y contra su propia genética. En la hora de los valientes, hombres que demuestran su arrojo, sin alardes, sin abrir la boca. Nadie se achica en un brutal duelo a garrotazos. Pelean, crean, caen y se levantan. Fútbol. Lippi junta a Pirlo, Del Piero, Totti, Iaquinta y Gilardino, rompiendo clichés. Italia embiste de veras, en un tiempo extra colosal, que justificó un campeonato, una vigilia, muchas cosas. El baile de Gilardino que frustra el palo, el latigazo de Zambrotta que revienta el travesaño. Los centros cruzados alemanes, el bombardeo que sostiene Cannavaro. El drama que asoma en cada jugada. La gloria, que también. Buffon, Lehmann. El río que suma caudal y desemboca en un final inolvidable. El córner, la pausa sabia de Pirlo, el zurdazo primero (luego vendría otro, en la final) de la vida de Grosso, iluminado. Los dos últimos intentos de la moribunda Alemania, los dos despejes del capo Cannavaro, omnipresente, el segundo, estirado en el rechace, que caza Totti, que alarga para Gilardino, que espera a Del Piero, artista, que exhibe toque y clase para curar unas cuantas cicatrices. Italia que sobrevive para matar, la bestia que es bella cuando se desboca, y nos paga una deuda que se alargaba. Por fin, Mundial, la inmensa Copa del Mundo. En mayúsculas. El orgullo de nuestros padres.</p>
<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/kIdZXDKCewM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>foto: publispain.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Tony Adams: la gestión de un fracaso</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/11/03/tony-adams-la-gestion-de-un-fracaso/</link>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 12:51:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Arsenal]]></category>
		<category><![CDATA[Arsene-Wenger]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
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		<description><![CDATA[Dicen, aunque suene difícil de creer, que todo surgió como consecuencia de un penalti. De un penalti fallado, para ser más precisos. Era la tarde del 26 de junio de 1996. Sobre el césped de Wembley, ante los ojos de millones de europeos y bajo la inquisitoria mirada de una afición sedienta de gloria, Gareth [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/tony-adams.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/tony-adams.jpg" alt="" title="tony-adams" width="343" height="374" class="derecha_sinmarco" /></a>Dicen, aunque suene difícil de creer, que todo surgió como consecuencia de un penalti. De un penalti fallado, para ser más precisos. Era la tarde del 26 de junio de 1996. Sobre el césped de Wembley, ante los ojos de millones de europeos y bajo la inquisitoria mirada de una afición sedienta de gloria, <strong>Gareth Southgate</strong>, el mítico capitán del Aston Villa, encaraba el lanzamiento decisivo de una tanda que debía de llevar a Inglaterra a una final, en este caso de una Eurocopa, treinta años después de la única disputada hasta la fecha por el país de los creadores del fútbol. El tiro fue raso, potente, hacia el costado izquierdo pero quizá demasiado centrado. <strong>Andreas Köpke</strong> atajó y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=VwZB6CEU_1k">se llevó por delante el sueño de toda Inglaterra</a>. El sexto penalti alemán, convertido por Andy Möller, terminaba de confirmar la debacle. Alemania estaría en la gran final, en detrimento de la anfitriona. </p>
<p>Sobre aquel mismo césped, a varias decenas de metros de las celebraciones de los alemanes, un hombre, un capitán, se hundía bajo el peso de la palabra <em>&#8216;DEFEAT&#8217;</em> (derrota). Así, en mayúsculas. <strong>Tony Adams</strong> (Romford, Essex, 1966) no pudo soportar la presión del fracaso. Las expectativas depositadas por los ingleses sobre aquella &#8216;su&#8217; Eurocopa eran tan gigantescas que nadie concebía cualquier resultado que no fuese alzarse con el campeonato. Una generación extraordinaria, con futbolistas como <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/01/05/paul-gascoigne-genio-atormentado/">Gascoigne</a>, Platt, Shearer, Ince, Sheringham o el propio Adams, sucumbió (una vez más) bajo el implacable rodillo teutón. Nada extraordinario, si nos atenemos a la Historia. Quizá un revés insoportable, para la mentalidad del legendario capitán del Arsenal.</p>
<p><strong>Tony Adams</strong> vio como el ocaso de su carrera había reservado para él un trago tan amargo como el sufrido en aquella tanda de penaltis ante Alemania. No lo esperaba. Su idea era otra. Una carrera incontestable y trufada de títulos en aquella zaga del <strong>Arsenal</strong> que cualquier aficionado era capaz de repetir de carrerilla (Dixon-Adams-Bould-Winterburn), la capitanía con Inglaterra, la posibilidad de levantar la Euro en Wembley&#8230; Merecía otro epitafio. </p>
<p>El golpe de realidad hizo tocar fondo a Adams. A lo largo de su prolífica carrera había logrado compaginar su actividad como futbolista profesional de primer nivel con una querencia por el alcohol cada vez más inaplacable, una práctica no demasiado inhabitual en la Inglaterra futbolística de los 80/90. Son numerosos, y algunos muy sonados, los incidentes protagonizados por el capitán <em>gunner</em>. Una vez se cayó por unas escaleras, completamente borracho, y necesitó 29 puntos para suturar una brecha en su cabeza. Tuvo varios encontronazos con la justicia a causa de la conducción. Condenado en vía penal por cuadruplicar la tasa de alcohol permitida, tuvo que realizar servicios para la comunidad en 1990. En 1994 admitió haber jugado un partido de liga con el Arsenal encontrándose bajo los efectos de veinte cervezas. El propio jugador reconocía en su autobiografía (<a href="http://www.amazon.co.uk/Addicted-Tony-Adams/dp/0002187957"><em>&#8216;Addicted&#8217;</em></a>, publicada en 1998) haber llegado a entrenarse con el cuerpo cubierto de bolsas de plástico bajo la ropa para expulsar el alcohol a través del sudor. Pero, por extraño que pareciese, Adams siempre supo manejar la situación. Llevando una doble vida, capitán del Arsenal de día y alcohólico incurable por la noche, consiguió que tan grave adicción no incidiese demasiado en su rendimiento deportivo.</p>
<p>Pero el problema existía. Se cuenta que cuando, en el otoño de 1996, <strong>Arsène Wenger</strong> se hizo cargo del Arsenal el panorama que allí se encontró era deportivamente desolador. El estilo de vida de aquella plantilla distaba mucho de ser el idóneo para un deportista profesional. Juergas continuas, alimentación descontrolada, innumerables desmanes alcohólicos&#8230; En aquel insano hábitat, jugadores como <a href="http://www.archivoddf.com/2006/03/17/paul-merson-dijo-adios"><strong>Paul Merson</strong></a>, <strong>Kenny Sansom</strong>, <strong>Ray Parlour</strong> o el propio <strong>Adams</strong> convirtieron sus carreras en espirales ingobernables. Vidas de pendencieros vestidos de futbolista. La llegada del alsaciano supuso una catarsis en ese aspecto. </p>
<p>Un mes antes, el 14 de septiembre de aquel 1996, <strong>Tony Adams</strong> había admitido públicamente su problema con el alcohol. Se confesó adicto. Admitió haber convertido su vida en un laberinto sin salida y aceptó someterse a tratamiento para vencer su adicción. Fue el principio de su nueva vida, su segunda fecha de nacimiento. Bajo el manto de Wenger, comprensivo y oportuno como pocos con el gran capitán <em>gunner</em>, Adams recondujo su vida. Aprendió a tocar el piano como parte de su programa de rehabilitación, reformó sus abruptos modales y se convirtió en la persona reflexiva y sosegada que nunca había sido. Un nuevo hombre. Como él mismo afirmó en cierta ocasión, &#8220;<em>si el viejo Tony se hubiese encontrado con el nuevo habría pensado &#8216;¡menudo gilipollas!&#8217;</em>&#8220;.</p>
<p>A <strong><em>Mister Arsenal</em></strong> aún le dio tiempo para alzar dos nuevos títulos ligueros (con el de 1988/89, los dos de la década de los 90 y el de 2001/02 se convirtió en el primer futbolista en levantar, como capitán, el trofeo liguero en tres décadas diferentes), crear una fundación para la rehabilitación del alcoholismo, la drogadicción y los problemas derivados del juego en deportistas y ser reconocido, con todos los honores, como Miembro de la Orden del Imperio Británico. Un central imponente, durísimo, capitán del Arsenal con únicamente 21 años, maestro en el oficio de defensor y valiente. Valiente por encarar su problema, reconocerlo, afrontarlo y vencerlo. Adams supo aprovechar su momento. Supo convivir con el salvajismo y los innumerables excesos de la loca década de los 80. Pero, sobre todo, supo ver el final. Supo darse cuenta de que su vida no tenía fundamento y de que había caído en una red de la que, sin ayuda, iba a ser incapaz de salir. Puede que todo fuese por un penalti lanzado con potencia, raso, y ligeramente hacia el costado lado izquierdo. Por un bendito penalti fallado.</p>
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		<title>Sobre la muerte de un deportista. Recordando a Hermán Gaviria.</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2011 14:52:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Freddy-Rincon]]></category>
		<category><![CDATA[Herman Gaviria]]></category>
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		<description><![CDATA[Alguien afirmó que la literatura nació el día que se inventó la expresión &#8220;mientras tanto, en otro lugar&#8230;&#8221;. Y en cierto sentido es así: para contar una historia a veces basta con relacionar dos hechos aislados. Hagamos un ejercicio de ese estilo. Viajemos en el tiempo y volvamos, por ejemplo, a las 20:30 horas del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/gaviria-hermann-1994.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/gaviria-hermann-1994.jpg" alt="" title="gaviria, hermann 1994" width="200" height="273" class="derecha_sinmarco" /></a>Alguien afirmó que la literatura nació el día que se inventó la expresión &#8220;mientras tanto, en otro lugar&#8230;&#8221;.  Y en cierto sentido es así: para contar una historia a veces basta con relacionar dos hechos aislados. Hagamos un ejercicio de ese estilo. Viajemos en el tiempo y volvamos, por ejemplo,  a las 20:30 horas del 24 de julio de 1992, un día antes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona y desplacémonos al Estadio de Mestalla, donde las selecciones olímpicas de España y de Colombia juegan su primer partido de los Juegos. Ahí, en el centro del campo, en ese mismo instante, el balón bota y dos jugadores se lo disputan. Uno es <strong>Pep Guardiola</strong>, un joven centrocampista del <strong>FC Barcelona</strong> que muchos afirman que hará historia con el cuatro a la espalda (nadie se atreve siquiera a sospechar que una vez cuelgue definitivamente la camiseta comenzará otra historia, aún más grande). El otro es <strong>Hermán Gaviria</strong>, centrocampista defensivo del <strong>Atlético Nacional</strong> del que en <strong>Colombia </strong>hablan maravillas. Ese balón se lo lleva Gaviria, pero tampoco importa demasiado, pues el partido acabará con victoria española por un inapelable 4-0. </p>
<p>Pasemos los años como si fueran hojas de un libro. El deslumbrante destino de Guardiola (hasta el momento) ya lo conocemos. Sigamos pues, a Gaviria. Su equipo pierde ese encuentro y los periodistas españoles se preguntan si realmente Colombia tiene tanto futuro futbolístico como se le supone. Encontrarán la respuesta algo más de un años después, cuando los cafeteros se hacen con el  Monumental de Buenos Aires machacando a Argentina por un 0-5 que aún se recuerda con nostalgia en cada esquina del país. Después de aquello, todos creen en el fútbol colombiano. Sin embargo, una página después, un año después, el sueño se rompe. Colombia llega a USA`94 como inédita favorita y se la pega con todo el equipo. Otra historia que también conocemos: Andrés Escobar es asesinado supuestamente por su autogol ante los norteamericanos y su muerte es el símbolo del fin de un sueño tan bello como breve. Desde entonces, muchos ansiamos volver a ver un equipo colombiano como aquel y pensamos que, en cierto sentido, la historia debe a Colombia la posibilidad de resarcirse de aquel sueño que terminó en pesadilla.</p>
<p>Pero sigamos con Hermán Gaviria. Él fue quien marcó el primer gol de la única victoria de Colombia en aquel Mundial (2-0 ante Suiza). Crecido a la sombra de otros nombres como Valderrama, Higuita, Rincón, Aristizabal, Lionel Álvarez y un largo etcétera, Gaviria no tuvo el reconocimiento que probablemente merecía. Así, siempre jugó en su país, excepto un año en la exótica liga japonesa. Sin embargo, en las conversaciones que entonces teníamos los futboleros de mi generación, emergía recurrentemente. Si hacemos un paralelismo, Gaviria sería a aquella generación de jugadores colombianos lo que Roger de La Fresnaye al movimiento cubista. Quizá el público general desconozca su relevancia, pero quienes recuerdan aquel equipo, no olvidan su papel en el mismo. </p>
<p>Hermán Gaviria. Para un futbolero de mi generación, es un nombre de familia, de alguien cercano. Poco a poco fueron pasando los años, Gaviria desapareció de la selección y de ese modo, fuimos olvidándolo…  hasta que el  24 de octubre de 2002, un rayo impactó en el campo de entrenamiento del club Deportivo Calí segando la vida de dos de sus jugadores: Giovanni Córdoba y… Hermán Gaviria. </p>
<p>Recuerdo el momento preciso en que los informativos dieron la trágica nueva. Y recuerdo que en el instante me sentí profundamente triste. ¿Por qué? De Gaviria a penas había visto una docena de partidos, el último unos cinco años atrás. Y, sin embargo, la noticia en el momento me afectó. Algo parecido sucedió el domingo con Marco Simoncelli. ¿Por qué nos duele tanto la muerte de un deportista? Probablemente, porque es un símbolo de la muerte de todos nosotros, de nuestra condición efímera y el desconocimiento de cuándo llegará nuestro último momento. Como decía con sorna Voland, el Diablo de “El maestro y Margarita”, nuestra condición mortal es solo la mitad del problema. La otra mitad es que “morimos de repente”. La desaparición de un icono que encarna la vitalidad, la juventud, el triunfo y el futuro abierto, como un deportista de élite nos afecta precisamente porque nos recuerda esa segunda mitad del problema de nuestra esencial condición mortal. Con Simoncelli el domingo, con Gaviria hace nueve años, lo que sentimos es el absurdo de la propia existencia, del vivir evitando la consciencia de que en cualquier momento, sin previo aviso, llega el final. Es como una película que se corta cuando la trama no está sino comenzando a apuntarse. Uno ve las imágenes de Simoncelli mostrando la dirección de su nueva página web una hora antes de morir y no puede evitar afirmar que todo esto es una soberana estupidez, una comedia sin gracia, una película cuyo director es un perfecto idiota.  </p>
<p>Pero también es cierto que hay una pequeña parcela a la que conseguimos que la muerte no llegue. Es un territorio enano, insignificante, que sirve de poco, es cierto, pero es todo nuestro. Hablo de la memoria colectiva, ese ejercicio de recuerdo común con el que conseguimos que alguien nunca desaparezca del todo. De alguna manera, estaremos aquí mientras alguien nos nombre. Por eso el lunes cuando estaba con un buen amigo futbolero, le dije: </p>
<p>- ¿Te acuerdas de Hermán Gaviria?  </p>
<p>- Sí, claro. Joder, ¡qué bueno era!</p>
<p>Y los dos nos quedamos un buen rato recordando partidos de aquella Colombia que un día vimos que con ilusión desbordada. Sé que es poco, que de nada sirve, pero en ese momento me sentí un poco reconfortado, al saber que mi amigo también recordaba a aquel centrocampista cuyo nombre siempre sonará en mis oídos como el de un familiar lejano, pero querido: Hermán Gaviria. </p>
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		<title>Un domingo</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 16:47:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[La tristeza llegaba anunciada por los tres pitidos que el árbitro entonaba en el minuto noventa y algo. Cuando después de dar por terminado el encuentro con aquel sonido, el trencilla se giraba y estirando ambos brazos señalaba el túnel de vestuarios y los jugadores lo enfilaban en consecuencia (felices o cabizbajos, dependiendo del resultado), [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/gol3000yb8.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/gol3000yb8-300x218.jpg" alt="" title="gol3000yb8" width="300" height="218" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>La tristeza llegaba anunciada por los tres pitidos que el árbitro entonaba en el minuto noventa y algo. Cuando después de dar por terminado el encuentro con aquel sonido, el trencilla se giraba y estirando ambos brazos señalaba el túnel de vestuarios y los jugadores lo enfilaban en consecuencia (felices o cabizbajos, dependiendo del resultado), a mi mente acudía la imagen que me esperaba al día siguiente: los niños desfilando por el pasillo a través del cual se accedía al colegio. Entre ellos yo. Pero a diferencia de los jugadores de fútbol, nuestra actitud no dependía del resultado. Los lunes a las ocho de la mañana siempre se estaba derrotado.  </p>
<p>De ese modo, en cierto sentido el final del partido en San Mamés anunciaba el regreso inevitable de la rutina del día a día. Era un sentimiento complejo. El camino de ida hacia el estadio, a donde nos llevaba mi abuelo, estaba teñido de alegría absoluta. Mientras subíamos Artxanda y antes de llegar a ver desde allí la panorámica de Bilbao con las luces de San Mamés ya encendidas aitite nos comentaba cómo llegaba el equipo al encuentro, qué nos jugábamos realmente, lo buenos que eran los rivales de ese día (los rivales siempre eran buenos para él), la historia de enfrentamientos históricos que precedía aquel choque. Después, la entrada a San Mamés siempre era mágica. Uno nunca se acostumbraba a ver a sus ídolos tan cerca, allí calentando antes del partido. También ojeábamos a los rivales, intentando adivinar cuál de ellos sería el mejor, el más peligroso, comentábamos la talla del portero, la mirada de los jugadores –si era temerosa o confiada-. Todo ello hasta que se hacía atronadoramente presente el himno de nuestro club, que cantábamos a voz en grito al tiempo que nuestros jugadores emergían al verde prometiendo una tarde épica. </p>
<p>Una vez comenzado el partido, te implicabas intensamente en el devenir del juego, celebrando o lamentando los goles –según fuera su color-, maldiciendo las ocasiones erradas, protestando al árbitro su siempre discutible actuación. A veces, este trance duraba noventa minutos, la tensión llegaba hasta el último suspiro. Pero otras, el encuentro se sentenciaba –a favor o en contra- mucho antes de que terminara el partido y desaparecía la pasión por el juego. Entonces, el tiempo transcurría con lentitud, pesado, aplastante. En esas ocasiones, se abría una brecha de realidad en estadio, y el lunes se colaba por aquella rendija. Cuando esto pasaba, los minutos del colorido marcador Mitsubishi Electric (todavía canturreo a veces su publicidad) no solo marcaban lo que quedaba de partido, sino que era la cuenta atrás hacia la odiada rutina. </p>
<p>Y así llegaban los funestos tres silbidos, y con ellos, el abatimiento total, la consciencia de la inmediatez del lunes, al que uno nunca se acostumbraba.  </p>
<p>Después, cuando volvíamos a casa, la tristeza contrastaba con la felicidad de la ida. Solía ser ya de noche. En el coche de mi abuelo siempre estaba presente la radio deportiva, que yo escuchaba con la cabeza apoyada en el cristal de la ventanilla, sintiendo así la carretera en la sien. Como narra el escritor Jordi Puntí en su cuento “Los niños” (incluido en el volumen “Voces”, editado por Anagrama), el desfilar de resultados de la jornada era una música llena de melancolía. Pero era una melancolía extraña, pues estaba jalonada de sobresaltos, como una etapa de un tour con puertos de montaña. No eran tiempos de globalización informativa, del iphone, de conexión total, por lo que cuando comenzaban a dar los resultados, aún los desconocíamos. Era cierto que en San Mamés un sonido chirriante y metálico precedía un dibujo en el marcador que rezaba “Gol en….” y el lejano estadio en cuestión, y tras el que salía un resultado que se recibía en la grada con indiferencia, aplausos o silbidos. Pero no era un método fiable. A veces no atendías al marcador, porque el juego lo impedía, otras la acumulación de goles en varios partidos impedía que el responsable de subirlos a la pantalla atendiera a todos. Así, llegábamos al coche ansiosos por saber qué habría sucedido en otras tierras, en otros campos. </p>
<p>Qué tensión aquella. Comenzaba el desfilar de nombres y números, y nosotros conteníamos la respiración, intentando retener todos los marcadores, posponiendo los comentarios para después, pues la radio exigía total atención. El narrador decía Real Madrid 0 Málaga 1 y en el coche se procedía una contenida exclamación de sorpresa, que debía durar lo justo para no solapar el siguiente resultado. Sólo después de que la radio terminara con la segunda división comentábamos todo, las sorpresas, las decepciones, los resultados de los rivales directos. Para ello, reconstruíamos los resultados en grupo, pues nadie había conseguido memorizar toda la jornada completa. ¿Cómo había quedado la Real? Unai se acordaba. ¿Y el Betis, qué ha hecho? 2-2, ¿no? ¿Con quién? Era curioso: todos sabíamos que el Betis había empatado a dos goles, pero ninguno de los tres era capaz de recordar contra quién. Por eliminación, intentábamos dar con el rival. </p>
<p>Llegábamos a casa, finalmente, y el domingo a su fin. Quedaban aún unas horas –cena, baño, ¡los deberes!-, pero esas eran ya de lunes, por mucho que el calendario las considerara aún festivas. Cuando te acostabas, pensabas que ojalá todavía estuvieras todavía en el campo, buscando a aitite con la mirada en la grada superior, riendo con tu primo Unai, cantando Athletic, Athletic, con toda la fuerza de tu ser, ondeando la bandera que tanto quieres y que ahora descansaba plegada al lado de tu cama. Pero no, para volver a San Mamés todavía faltaban al menos quince días. Y dos semanas, cuando apenas tienes doce años de vida, es mucho, demasiado tiempo.  </p>
<p>Pero por suerte, siendo niño también olvidas pronto. Las penas son más intensas, pero también más leves. Así, al día siguiente, cuando llegas a casa tras el colegio, al tiempo que devoras la merienda lees la clasificación en el periódico hasta aprenderla de memoria, ojeas los resultados de toda la temporada en el recuadro a modo de crucigrama que tanto te gusta, soñando con los partidos que vendrán y evocando los pasados. Y lo haces de prisa, rápido, porque en un rato toda la tristeza del lunes se evapora, el peso del mundo desaparece, justo en el momento que vestido de rojiblanco pateas un balón en el parque soñando que San Mamés al unísono corea tu nombre.  Eres un niño, y lo bueno que tiene ser un niño es que, si quieres cualquier día de la semana lo puedes convertir en un domingo. </p>
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		<title>El método Pentland</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Oct 2011 21:01:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Teníamos prohibido gritar un gol de penal porque un gol de penal lo hace cualquiera&#8221; Al aparato César Luis Menotti contándonos detalles sobre la finísima filosofía de juego que funcionaba en Rosario Central cuando él comenzaba a dar las primeras patadas como profesional de la pelotita. Si hasta Pelé, que sin embargo no tuvo remilgos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/image044.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-24322" title="image044" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/image044.jpg" alt="" width="560" height="271" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/image044.jpg"></a>&#8220;Teníamos prohibido gritar un gol de penal porque un gol de penal lo hace cualquiera&#8221; Al aparato <strong>César Luis Menotti</strong> contándonos detalles sobre la finísima filosofía de juego que funcionaba en Rosario Central cuando él comenzaba a dar las primeras patadas como profesional de la pelotita. Si hasta Pelé, que sin embargo no tuvo remilgos en fabricar su milésimo gol desde los once metros, pensaba que marcar de penal era de cobardes&#8230; No nos queda otra que asumirlo y el menos hacerlo bonito.</p>
<p><strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=MJHN1mN5SCg" target="_blank">Cruyff y Olsen</a></strong> inventando el circo eficaz en el Ajax de los 80, la paradinha eterna de Antonin Panenka congelando la escena para birlarles a los alemanes la Eurocopa 76. Lo que la mayoría resolvería a base de fuerza y cálculo unos pocos genios se lo ventilaron con sofisticación y estilo. Y entre los que pulieron la suerte del penalti también hay que incluir a un oviedista. En ese saco genial cabe Fred Pentland.</p>
<p>Jugador cuando el fútbol comenzaba a vestirse de fútbol y pionero del asunto en España, Pentland fue el primer entrenador en la historia del Real Oviedo. Duró un año pero dejó su marca aconsejando un sistema para la ejecución del penalti tan original como desconcertante para los porteros rivales. Con Pentland los penaltis se lanzaban a ciegas. Entre la portería y el balón, completamente de espaldas al arco y sin ofrecer la más mínima señal al rival, el lanzador esperaba el toque de silbato. Al escuchar la señal se giraba repentinamente y chutaba. Puro showtime en el protofútbol.</p>
<p>Y ahora sí, imagínense por un momento la escena. Es 1926 en Oviedo y orbaya con gracia sobre el barro del antiguo campo de Teatinos. Todo está nublado menos la mente de Fred Pentland mientras al fondo un par de chavales de de corto lanzan penaltis a ciegas. En la banda, un tipo larguísimo y bigotón que no abandona ni por un segundo su bombín sonríe satisfecho con la ocurrencia.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Georges Santos y la batalla de Bramall Lane</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/09/29/georges-santos-y-la-batalla-de-bramall-lane/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Sep 2011 17:25:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta historia de odio y venganza comienza el 10 de marzo de 2001. El partido de la League One (actual Championship) entre el Sheffield United y Nottingham Forest está sentenciado. 1-3 vencen los visitantes y Bramall Lane, que ha registrado la mejor entrada de la temporada (25.673 espectadores, nada menos) guarda un silencio áspero. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe width="520" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/DUeLs4FSu7A?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Esta historia de odio y venganza comienza el 10 de marzo de 2001. El partido de la League One (actual Championship) entre el <strong>Sheffield United</strong> y <strong>Nottingham Forest </strong>está sentenciado. 1-3 vencen los visitantes y Bramall Lane, que ha registrado la mejor entrada de la temporada (25.673 espectadores, nada menos) guarda un silencio áspero. En el minuto 85, cuando ya nada relevante había de suceder, el local <strong>George Santos</strong> y el visitante <strong>Andy Johnson</strong> disputan un balón aéreo y el codo del segundo impacta en el rostro del primero. El internacional por Cabo Verde se revuelve en el suelo de dolor, con las manos tapándose el rostro. </p>
<p>Quizá por lo abultado del resultado adverso, quizá porque nadie vio intención –al fin y al cabo los Blades son el típico equipo inglés duro, rudo, arisco-, ni el público local ni los jugadores del Sheffield United protestaron excesivamente la acción. Probablemente, si supieran las consecuencias de la jugada habrían mostrado al menos cierta indignación. Estas consecuencias son: George Santos sufre una rotura del tabique nasal y doble fractura de los huesos de la órbita del ojo, que requirieron una operación de cinco horas y media en la que al jugador se le implantó una placa de titanio para recomponer la estructura ósea. En términos deportivos, adiós a la temporada y quizá algo más, pues George Santos es un jugador limitado, peleón, eficiente, pero sin un fútbol en sus botas que le garantice seguir en un equipo, si no es peleando el puesto día a día. </p>
<p>Una semana después, Santos abandona el hospital. Se muestra indignado. Pone el caso en manos de sus abogados y afirma que ha pasado los peores días de su vida. Los médicos afirman que probablemente sea necesaria otra operación. </p>
<p>Tras el ruido inicial, poco a poco los medios olvidan la historia, la sustituyen por otras de tantas de las que ocurren en el terreno de juego Pasa el tiempo. Santos se recupera y continuará una temporada más en el United. Por su parte, el internacional galés Anddy Johnson firma por el W.B.A. tras finalizar su contrato con el Forest. </p>
<p>Y he aquí que llega el 16 de marzo de 2002, justo un año después, nos encontramos con un Sheffield United-WBA en el calendario. La temporada enfila su tercio final. El <strong>W.B.A.</strong> se juega el ascenso en las próximas semanas, mientras que el Sheffield United ansía que una temporada insulsa y decepcionante termine cuanto antes. Se encuentra en la decimoquinta posición, sin posibilidades ya de ascender y sin la soga del descenso amenazando. </p>
<p>Empieza el partido. Minuto 9: el portero local,<strong> Simon Tracey</strong>, es expulsado por tocar el balón con la mano fuera de su área. Minuto 18: el W.B.A. se adelanta con gol del escocés <strong>Scott Dobie</strong>. 0-1 y con un hombre menos. El horizonte se presenta aburrido para los hinchas de los blades. Cuando en el minuto 63 el también escocés <strong>Derek McInnes</strong> convierte el 0-2, algunos espectadores no aguantan más y abandonan sus asientos. </p>
<p>En ese momento, sin embargo,<strong> Neil Warnock</strong>, actual entrenador del <strong>Q.P.R.</strong> y entonces en el Sheffield United, hace dos sustituciones con intención, suponemos, de cambiar el partido. Entran en el campo el ex <strong>FC Barcelona B Patrik Suffo</strong> y <strong>George Santos</strong>. Y vaya que si cambió el transcurso del juego… pero en un sentido distinto al esperado por el bueno de Warnock. </p>
<p>Pasaun minuto largo y tenso. Durante el mismo, no pocos espectadores caen en la cuenta de que sobre el campo vuelven a coincidir Santos y Andy Johnson. Unos se preguntan en alto cuál sería la reacción de los jugadores cuando la trayectoria del balón una de nuevo sus destinos. Otros vien a Santos excesivamente nervioso, vigilando con el rabillo del ojo a su rival. Todos, sin embargo, se sorprenden con lo que va a suceder. </p>
<p>Minuto 65, el W.B.A. contemporiza el juego con el resultado a favor. Toca y toca el balón en corto, hasta que llega a las botas de Andy Johnson en el mismo centro del terreno de juego. Johnson no lo ha visto, pero desde el momento en que la pelota parece que puede a acercarse a su zona de juego, Georges Santos ha comenzado una carrera veloz y fatal, en la que concentra toda su sed de venganza, acumulada durante un largo año. Quién sabe si en esas décimas de segundo Santos recordó su tiempo en el hospital, la complicada operación, el miedo a perder su puesto de trabajo, la rabia por la impunidad de la acción de Johnson hacía un año… pero sin duda todo eso y más se puede ilustrar con la violencia de la entrada, calificada por muchos entonces como la más fea de cuantas se habían visto en un campo de fútbol. </p>
<p>De las imágenes sorprende la frialdad con la que Santos afronta su expulsión del campo, mientras el resto de sus compañeros se las tienen en una refriega con el equipo rival. Suffo también fue expulsado (¿sería la primera vez que dos jugadores son expulsados tras solo un minuto sobre el terreno de juego?), él por cabecear a un rival. Después, los locales <strong>Michael Brown y Robert Ullathorne (mítico ex Osasuna)</strong> cayeron lesionados y el árbitro tuvo que aplicar el reglamento dando por finalizado el encuentro. </p>
<p>La polémica atravesó las semanas, centrada en la entrada de Santos. El resultado, sin embargo, fue menor para quién la sufrió que para quien la ejecutó. Andy Johnson se perdió cuatro partidos –que su equipo venció, sumando para el ascenso que a la postre lograría-, que quizá incluso pudieron ser menos. Para el agresor, sin embargo, aquella acción fue fatal. Fue inmediatamente expulsado no solo del campo, sino del equipo. Neil Warnock afirmó que Santos jamás volvería a vestir la camiseta rojiblanca de los Blades, y cumplió firmemente con su amenaza (también apartó definitivamente a Suffo, por cierto). Aquella acción fue el punto final a su trayectoria en Bramall Lane (su partido 61) y le dio una fama que le acompañó el resto de su carrera. Nueve, nada menos, fueron los equipos británicos en los que Santos jugó después de aquello y en cada presentación la prensa le preguntó por aquel partido, que pasó a ser conocido como la Batalla de Bramall Lane. </p>
<p><strong>Bola Extra</strong>: <a href="http://www.bedworthliberalfc.co.uk/club/51705/Players/view/1939122">¿Sabíais que Patrik Suffo sigue en activo en un equipo de amigos?</a> </p>
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		<title>Frank Worthington: rock &amp; gol</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Sep 2011 23:23:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Frank Worthington]]></category>
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		<description><![CDATA[1972. En la enfermería del Liverpool Bill Shankly desestima la contratación del genio que borda el fútbol todos los domingos para el Leicester. Hace medio mes le pidió que se lo tomara con calma unos días, aquella tensión arterial era más propia de un drogadicto que de un profesional de la pelotita, antes de volver [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/frank.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-24205" title="frank" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/frank.jpg" alt="" width="600" height="298" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/frank.jpg"></a>1972. En la enfermería del Liverpool <strong>Bill Shankly</strong> desestima la contratación del genio que borda el fútbol todos los domingos para el Leicester. Hace medio mes le pidió que se lo tomara con calma unos días, aquella tensión arterial era más propia de un drogadicto que de un profesional de la pelotita, antes de volver a pasar el reconocimiento médico. El tipo le hizo caso, se ha largado a Mallorca de fiesta y ha vuelto más perjudicado que la primera vez.</p>
<p>1979. Tac, tac, tac. Tres toquecitos como en la calle, un sombrero de espaldas y el hasta luego a medio equipo rival antes del zurdazo inalcanzable al rincón derecho. La defensa del Ipswich solo puede hacer lo mismo que el resto aquella tarde en Burnden Park, lo mismito que Shankly hace siete años, abrir la boca ante <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=W0z_arXZ8nM" target="_blank">la última ocurrencia</a></strong> de <strong>Frank Worthington</strong>.</p>
<p>Casi 300 goles, 26 años de carrera y 24 equipos en la hoja de servicios. Como <strong>Le Tissier</strong>, alguna que otra convocatoria con una nacional que huye del talento anómalo. Amor por el fútbol. &#8220;George Best no era el único que tenía buena reputación con las mujeres. En mi libro cuento como me las arreglé para engatusar a una adolescente sueca y a su madre. Fueron grandes días&#8221; Rock and roll, la obsesión por Elvis, los coches rápidos y la buena vida&#8221; Justo en el día en que <strong>Enric González<a href="http://www.jotdown.es/2011/09/enric-gonzalez-lo-que-busca-el-periodico-deportivo-es-masturbar-al-lector/" target="_blank"> nos recuerda</a></strong> que en al fútbol le han extirpado el romanticismo me ha apetecido hablar de <strong>Frank Worthington</strong>.</p>
<p>Foto | <a href="http://www.mirrorfootball.co.uk/">http://www.mirrorfootball.co.uk</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>GNK Dinamo Zagreb: orígenes</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 15:29:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Liga de Campeones]]></category>
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		<description><![CDATA[Once temporadas desde su última participación, el GNK Dinamo Zagreb vuelve esta noche a la fase de grupos de la Liga de Campeones. Dominador absoluto del fútbol croata en la última década con ocho títulos ligueros en once temporadas, el equipo de la capital recibe en el Maksimir a un Real Madrid hambriento y con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/dinamo-zagreb.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/dinamo-zagreb-300x300.jpg" alt="" title="dinamo-zagreb" width="300" height="300" class="derecha_sinmarco" /></a>Once temporadas desde su última participación, el <a href="http://www.gnkdinamo.hr/"><strong>GNK Dinamo Zagreb</strong></a> vuelve esta noche a la fase de grupos de la Liga de Campeones. Dominador absoluto del fútbol croata en la última década con ocho títulos ligueros en once temporadas, el equipo de la capital recibe en el Maksimir a un <strong>Real Madrid</strong> hambriento y con ganas de demostrar por qué los segundos años de Jose Mourinho al frente de un equipo siempre son los mejores. Quizá sea el Dinamo croata un rival que ha pasado desapercibido (sobre todo en comparación con Ajax y Olympique de Lyon, los otros dos integrantes del grupo). Sin estrellas internacionales, a los más avezados apenas les sonarán los nombres de los veteranos <strong>Igor Bišćan</strong>, <strong>Josip Šimunić</strong> o el argentino <strong>Leandro Cufré</strong>. Sin embargo, y pese a la aparente ausencia de nivel en sus filas, la historia del equipo croata bien merece un repaso en el día de su retorno a la máxima competición continental.</p>
<p>Como muchos otros equipos de la antigua Europa del Este, el Dinamo es un club relativamente joven, con origen, tal y como lo conocemos hoy en día, en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Fundado en 1945, el Dinamo procede de la fusión surgida tras el desmantelamiento por parte del antiguo <strong>Partido Comunista Yugoslavo</strong> de Josip Broz Tito, de tres antiguos clubes del Zagreb de preguerra: el <strong>HŠK Građanski Zagreb</strong>, de fuerte identidad croata, el <strong>HŠK Concordia</strong> y el <strong>HAŠK</strong> (Hrvatski Akademski Športski Klub), encarnizado rival del mencionado Građanski. Tras la reunificación bajo la enseña del Dinamo, la mayor parte de los futbolistas pertenecientes a estos equipos terminaron jugando en el nuevo club. </p>
<p>Reunidos bajo el color y el escudo del popular Građanski (el actual escudo del Dinamo tiene su inspiración en el del extinto club), los jugadores del Dinamo formaron una especie de selección de Zagreb, cuyos éxitos a nivel competitivo no se hicieron esperar. En el primer año de existencia, consiguieron el subcampeonato en la antigua liga yugoslava, sólo por detrás del Partizán de Belgrado. Un año más tarde, el Dinamo se convirtió, tras los cinco títulos del Građanski, los dos del Concordia, dos del Hajduk Split y uno del HAŠK, en el &#8216;quinto&#8217; club croata en alzarse con el torneo yugoslavo. Fue el primero de sus cuatro campeonatos, lejos aún de los nueve entorchados del Hajduk Split, su encarnizado rival croata.</p>
<p>No fue hasta la desmembración de la antigua Yugoslavia, en el año 1991, y tras la creación de la <strong>Prva HNL</strong> (liga nacional croata), cuando el equipo de la capital comenzó a recuperar terreno y afianzar su posición de dominio. Primero bajo la denominación de <strong>Croatia Zagreb</strong> (en un evidente intento de romper cualquier tipo de recuerdo o vinculación con su pasado comunista y, al mismo tiempo, reivindicar la identidad nacional croata del club) y ya desde el año 2000, retomando de nuevo la antigua denominación de Dinamo, los Plavi de Zagreb acumularon trece títulos ligueros y once torneos de Copa, convirtiéndose con el inicio del nuevo siglo en el principal club, por trascendencia y palmarés, del fútbol croata.</p>
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		<title>The Damned Leeds</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 15:29:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Billy Bremner]]></category>
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		<description><![CDATA[Parece ser que anoche la emisión de The Damned United alcanzó un 1,6 de share en la 2, una cifra no especialmente llamativa. Sin embargo, esta mañana nos hemos encontrado la sorpresa de que el título de la película era trending topic en Twitter en España. Algún avezado sociólogo podrá sacar sus conclusiones sobre la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe width="600" height="480" src="http://www.youtube.com/embed/tvyJKWF5Q74" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Parece ser que anoche la emisión de The Damned United alcanzó un 1,6 de share en la 2, una cifra no especialmente llamativa. Sin embargo, esta mañana nos hemos encontrado la sorpresa de que el título de la película era <em>trending topic</em> en Twitter en España. Algún avezado sociólogo podrá sacar sus conclusiones sobre la intersección entre los conjuntos de televidentes e internautas, pero nosotros nos quedamos con la impresión de que muchos de los que pasan un ratito a visitarnos en DDF tuvieron tiempo ayer tarde (o noche) para dedicarle una frase o dos o tres al entrenador más capacitado, bocazas, soberbio, polémico y genial que dio nunca la cuna del fútbol. Como de <strong>Cloughie</strong> ya se ha dicho prácticamente todo, os dejamos aquí un pequeño recuerdo de los angelitos con los que tuvo que lidiar el amigo durante esos 44 días que le marcaron a fuego las entrañas. Un documento de ocho minutos sobre una descomunal paliza al Southampton, con un caudal desbordante de fútbol en los siete primeros, y un epílogo para caracterizar con trazo firme la catadura moral de los <strong>Bremner</strong>, <strong>Lorimer</strong> y compañía. Pocos equipos han generado tanta admiración, y también tanto odio. Ambas cosas con razón.</p>
<p>DDF | <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/01/21/recordando-a-brian-clough/">Recordando a Brian Clough</a></p>
<p>DDF |<a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/10/06/el-maldito-brian-howard-clough/"> El maldito Brian Howard Clough</a></p>
<p>DDF | <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/09/17/santi-segurola-brian-clough-y-los-44-dias/">Santi Segurola, Brian Clough y los 44 días </a></p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>El primer héroe homosexual</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 12:08:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[- ¿A dónde vas si quieres comprar el pan? - A la panadería, supongo. - ¿Y si quieres comprar una pierna de cordero? - A la carnicería, ¿no? - Entonces, ¿por qué demonios sigues yendo a ese club de maricones? Cuentan que el grito hizo temblar los cimientos del viejo City Ground. Se hizo el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>- ¿A dónde vas si quieres comprar el pan?<br />
- A la panadería, supongo.<br />
- ¿Y si quieres comprar una pierna de cordero?<br />
- A la carnicería, ¿no?<br />
- Entonces, ¿por qué demonios sigues yendo a ese club de maricones?</em></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/biografias-capitulo-i-justin-fashanu-L-98I6Ry.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/biografias-capitulo-i-justin-fashanu-L-98I6Ry-205x300.jpg" alt="" title="biografias-capitulo-i-justin-fashanu-L-98I6Ry" width="205" height="300" class="derecha_sinmarco" /></a>Cuentan que el grito hizo temblar los cimientos del viejo City Ground. Se hizo el silencio. Todos sabían que algo serio ocurría. En la cabeza de <strong>Brian Clough</strong>, superdotada para eso de la pelotita y el cientocinco por setenta pero quizá algo limitada para otras cuestiones algo menos mundanas, no cabía semejante disparate. ¿Un futbolista homosexual? ¿Y en su propio equipo? Impensable. En el corazón de Inglaterra, en la dura década de los 80, en un fútbol tan rudo y áspero, la sola idea de un futbolista que no respondiese al tradicional modelo de hombre aguerrido apestando a sudor y linimento no tenía cabida. No, por ahí no iba a pasar el viejo <em>Cloughie</em>&#8230;</p>
<p>La carrera de <strong>Justin Fashanu</strong> (Londres, 1961) no había hecho más que empezar. Un par de buenas temporadas en el Norwich le convirtieron en el <a href="http://www.kgbanswers.co.uk/who-was-the-first-million-pound-black-football-player/2685930">primer futbolista negro en alcanzar el millón de libras</a> por su traspaso, cuando Brian Clough se encaprichó de su talento para rubricar su obra magna en el <strong>Nottingham Forest</strong> bicampeón de Europa. A sus veinte años recién cumplidos, todo apuntaba a trayectoria exitosa. </p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/fashanu-norwich.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/fashanu-norwich-252x300.jpg" alt="" title="fashanu norwich" width="252" height="300" class="izquierda_sinmarco" /></a>Inconmensurablemente talentoso sobre el césped, Fashanu cometió la &#8220;torpeza&#8221;, y entrecomíllese la palabra tantas veces como fuera necesario, de ser excesivamente transparente con su vida privada. Antes de que declarase públicamente su homosexualidad en aquella entrevista en <em>The Sun</em> de elocuente titular en portada (<em>&#8216;Futbolista de un millón de libras: Sí, soy homosexual&#8217;</em>), la condición sexual del delantero londinense era sobradamente conocida entre sus compañeros. Nada le hacía suponer que algo tan indiferente para su rendimiento deportivo como su inclinación sexual fuera a marcar de tal manera su carrera profesional.</p>
<p>Cuando el implacable y particularísimo Clough descubrió que los rumores que corrían sobre su futbolista eran ciertos, no dudó en recriminárselo a gritos. Lo expulsó del entrenamiento del equipo y le obligó a buscar acomodo al otro lado del Trent, en el vecino y rival <strong>Notts County</strong>. Sirvió de poco. 20 goles en tres temporadas con los <em>Magpies</em> eran una escasísima cifra para un delantero que prometía marcar una época. Sin éxito, recaló en el Brighton &#038; Hove Albion. En la costa sur, y por si fuera poco con los problemas que le acarreaba su homosexualidad en no pocos campos de fútbol, una grave lesión de rodilla truncó su aventura con la camiseta de los <em>Seagulls</em>. </p>
<p>Su solución: operar la maltrecha rodilla en Estados Unidos. Su salto al otro lado del charco devino en una espiral de recaídas, partidos con equipos norteamericanos semidesconocidos (Los Angeles Heat, Edmonton Brickmen, Hamilton Steelers&#8230;) y una preocupante sensación de haber perdido el norte, tanto personal como deportivo, en su vida. Fueron años complicados, en los que sus cambios de equipos se sucedían sin mayor trascendencia (en tres años llegó a alinearse hasta con ¡¡diez!! equipos diferentes). Con treinta años cumplidos, pudo asentar su vida en la tranquilísima población de <strong>Torquay</strong>, jugando al fútbol con cierta asiduidad y convirtiéndose, en sus últimos años en Plainmoor, en <em>player-manager</em> del equipo costero. </p>
<p>Su inesperada salida de Torquay, en donde por fin había encontrado una vida, una ocupación y una tranquilidad que se le había negado durante toda su carrera fue lo que probablemente le hizo tocar fondo. Deambuló por varios equipos de segunda fila en Escocia, e incluso por el Trelleborg sueco, pero para entonces su estado psicológico ya era irreversible. Sumergido en una ingobernable espiral de mentiras, falsos rumores de relaciones homosexuales con importantes personajes públicos difundidos por él mismo, actos vandálicos&#8230; Fashanu se vio obligado a abandonar el Reino Unido. Australia, Nueva Zelanda y de nuevo Estados Unidos. Su alma estaba perdida y no encontraba acomodo ni paz en ningún sitio.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/justin-fashanu_www-dagbladet-nosport20060413463571-html.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/justin-fashanu_www-dagbladet-nosport20060413463571-html-211x300.jpg" alt="" title="justin-fashanu_www-dagbladet-nosport20060413463571-html" width="211" height="300" class="derecha_sinmarco" /></a>La carrera del que fuera prometedor delantero estuvo siempre marcada por la permanente hostilidad del entorno hacia su condición sexual. En semejante clima de constante tensión, su habilidad y su talento quedaron sepultados bajo la gigantesca lupa con la que eran examinados cada uno de sus movimientos, tanto dentro como fuera del campo. No cabe duda de que su tormentosa relación con Brian Clough marcó su vida. Sin embargo, curiosamente, y en contra de lo que el viejo <em>Cloughie</em> entendía que implicaba la condición de homosexual, Fashanu era un futbolista duro, aguerrido, acostumbrado a partirse los pómulos o las cejas contra los codos de las defensas rivales. Jamás tuvo miedo al contacto y a las defensas más violentas. Sus escarceos como boxeador en su juventud (se dice que prometía más entre las doce cuerdas que con el balón) y una infancia sin concesiones (se crió junto a su hermano John, también futbolista, en una casa de acogida para niños de familias sin recursos) le forjaron un carácter introvertido pero muy duro ante las adversidades. Sin embargo, la vida de Justin estuvo siempre marcada por el rechazo: el que, sin duda, debió de sentir cuando sus padres tuvieron que depositarlo en el centro de acogida siendo solo un niño y, sobre todo, el que sintió y padeció desde que se atrevió a vivir su homosexualidad sin miedo ni restricciones. </p>
<p>Fue demasiado. El 3 de mayo de 1998 el cuerpo sin vida de <strong>Justin Fashanu</strong> fue encontrado colgando de una soga en un garaje abandonado en Shoreditch, al norte de Londres. Dos meses antes, aún en Estados Unidos, un joven de 17 años sediento de fama y dinero había acusado a Justin de haberle emborrachado y forzado sexualmente. Cuando la policía se presentó en el apartamento del exfutbolista, él ya había salido huyendo hacia Inglaterra con la idea de poner fin a su existencia.</p>
<p><em>&#8216;Me he dado cuenta de que ya me han condenado como culpable. No quiero seguir siendo una carga para mis familiares y amigos. Espero que el Jesús que amo me dé la bienvenida y, por fin, encuentre la paz&#8217;</em>. Fue su nota de despedida, encontrada junto a su cuerpo inerte. Tenía 37 años. Lo había matado la homofobia.</p>
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		<title>Camisetas clásicas: black is the colour</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 00:17:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Camisetas Clásicas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Eric Cantona]]></category>
		<category><![CDATA[Manchester-United]]></category>

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		<description><![CDATA[Trencilla, juez, colegiado, referí, &#8230; El hombre de negro. De entre todas las múltiples maneras de referirse a un árbitro pocas hay tan sonoras, justificadas y representativas como la que lo identifica con el particular color de su uniforme. El negro es el color de lo que no se quiere ver. Un color infausto, asociado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/man-united-93-away-use_16.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/man-united-93-away-use_16-300x254.jpg" alt="" title="man-united-93-away-use_16" width="300" height="254" class="derecha_sinmarco" /></a>Trencilla, juez, colegiado, referí, &#8230; <strong>El hombre de negro</strong>. De entre todas las múltiples maneras de referirse a un árbitro pocas hay tan sonoras, justificadas y representativas como la que lo identifica con el particular color de su uniforme. El negro es el color de lo que no se quiere ver. Un color infausto, asociado casi siempre a la tristeza, a las trabas, a la ausencia de esperanza&#8230; Vamos, el color ideal para un árbitro. O así, era, hasta que en la temporada 1992/93, y coincidiendo con el arranque de la Premier League, la <em>Football Association</em> inglesa tomó la inolvidable decisión de introducir nuevos pasos dentro de la gama cromática en los uniformes oficiales de sus árbitros colegiados.</p>
<p>Así, y coincidiendo con la primera temporada de la nueva liga inglesa, empezaron a aparecer por los campos ingleses manchas grises, amarillas, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/non-league/other-non-league-clubs/1996-99-premier-league-referee-shirt-l-56864.html">rojas</a>, blancas, doradas, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/non-league/other-non-league-clubs/1996-99-premier-league-referee-shirt-l-56861.html">azules</a> o incluso rosas, todas ellas en convivencia con <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/non-league/other-non-league-clubs/1996-umbro-cup-referee-shirt-l.html">el tradicional negro</a>, para conseguir una total diferenciación con las equipaciones de los clubes contendientes.</p>
<p><em>De la mano de <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/clearance.html"><strong>Classic Football Shirts</strong></a>, la tienda especializada en camisetas antiguas, nos acercamos al fútbol con una perspectiva diferente, desde los uniformes con los que se ha construído la historia del deporte rey.</em></p>
<p>Lo que la FA no sabía era que con su histórica decisión acababa de abrir un nuevo horizonte a los diseñadores de las marcas deportivas que equipaban a los grandes clubes del país: el negro. Tras el levantamiento del veto a los equipos vestidos de negro, enseguida empezaron a aparecer, en aquella misma temporada 1992/93, equipaciones con el tradicional color arbitral como base.</p>
<p>Pionero, como en tantas otras cosas, fue el <strong>Manchester United</strong>. Los <em>red devils</em>, aún de la mano de Umbro, conquistaron el ojito de sus aficionados con <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/manchester-united/1992-2002/1993-95-manchester-united-away-shirt-xl-49175.html">una recordada camiseta negra con ribetes amarillos y azules</a>. Fue una camiseta inolvidable: la primera equipación negra de la historia del club&#8230; y la camiseta con la que <strong>Eric Cantona</strong> decidió exhibir sus dotes para el kung-fu en la banda de Selhurst Park.</p>
<p><a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/liverpool/2009-10-liverpool-away-shirt-xl-60929.html"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/liverpool-09-awayj_1_2_5-300x266.jpg" alt="" title="liverpool-09-awayj_1_2_5" width="300" height="266" class="izquierda_sinmarco" /></a>Pero no fue el único club que decidió aprovechar la oportunidad de vestirse de negro. La nueva moda pronto se extendió entre la gran mayoría de los clubes ingleses. Quien más quien menos, todos los principales equipos han contado con alguna equipación en color negro desde aquella temporada 1992/93. <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/aston-villa/2000-01-aston-villa-away-shirt-l-7005.html">Aston Villa</a>, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/blackburn/1994-95-blackburn-away-shirt-l-42624.html">Blackburn Rovers</a>, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/newcastle/2000-01-newcastle-away-shirt-xl-39049.html">Newcastle</a>, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/other-uk-clubs/championship/southampton/1999-01-southampton-away-shirt-xl-18274.html">Southampton</a>, <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/premiership-clubs/chelsea/2002-04-chelsea-away-shirt-l-35946.html">Chelsea</a>, &#8230; La corriente tardó poco en saltar al continente (el tiempo justo para que UEFA y FIFA adoptaran idéntica medida que su afiliada inglesa con respecto al uniforme arbitral). Fue el turno del <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/players/zinedine-zidane/dd2001-02-real-madrid-centenary-away-shirt-l.html">Real Madrid</a>, del <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/european-clubs/italian-clubs/serie-a-clubs/ac-milan/1996-97-ac-milan-third-shirt-l-57718.html">Milan</a>, del <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/european-clubs/german-clubs/dortmund/dd1995-96-dortmund-away-shirt-m.html">Borussia Dortmund</a> o de la <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/european-clubs/italian-clubs/serie-a-clubs/juventus/1996-97-juventus-third-shirt-l.html">Juventus</a>, por traer algunos de los más recordados osados.</p>
<p>Desde entonces, pocos clubes han resistido a la implacable moda del negro desde que en 1992 el Manchester United y Umbro decidiesen poner fin a tantos años de tabú.</p>
<p><em>Puedes comprar esta camiseta y cientos más en <a href="http://www.classicfootballshirts.co.uk/"><strong>Classic Football Shirts</strong></a>.</em></p>
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		<title>Mourinho-Guardiola, undécima partida</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Aug 2011 18:41:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Anatoli Kárpov]]></category>
		<category><![CDATA[Gari Kaspárov]]></category>
		<category><![CDATA[Jose-Mourinho]]></category>
		<category><![CDATA[Pep-Guardiola]]></category>

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		<description><![CDATA[Fue en el 87, en Sevilla. A primera vista, un simple torneo que dirimiría el título de campeón del mundo de ajedrez: dos tipos frente a un tablero durante horas, prácticamente inmóviles, repitiendo un ritual en el que, a pesar de desarrollarse bajo reglas conocidas, sólo los muy iniciados poseen la capacidad para discernir si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/karpov.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/karpov.jpg" alt="" title="karpov" width="600" height="400" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-23767" /></a></p>
<p>Fue en el 87, en Sevilla. A primera vista, un simple torneo que dirimiría el título de campeón del mundo de ajedrez: dos tipos frente a un tablero durante horas, prácticamente inmóviles, repitiendo un ritual en el que, a pesar de desarrollarse bajo reglas conocidas, sólo los muy iniciados poseen la capacidad para discernir si una jugada ha resultado genial o errónea, si alguien lleva ventaja, o si están perdiendo el tiempo y lo mejor es ir a tablas. A estos niveles, un juego más allá de lo complejo, despiadado y fríamente elitista, que uno podría pensar muy alejado del interés de los <em>mass media</em> y del público en general.</p>
<p>Sin embargo, aquel otoño, todos los focos apuntaban a España. Los telediarios informaban puntualmente de los resultados de cada partida –el campeonato estaba pactado al mejor de 24-, los periódicos se llenaban de analistas prestos a desentrañar los arcanos del juego al aficionado de a pie, y muchos nos esforzábamos sin descanso para lo que, en otros juegos o deportes, es inmediato de las imágenes: saber qué demonios estaba pasando en esa habitación. A veces, incluso colocábamos las piezas en el tablero y repetíamos los movimientos de los maestros, en un intento normalmente vano de capturar algo de la magia que sabíamos que, pese a todo, estaba ahí.</p>
<p>Si el duelo de Sevilla alcanzó tal relevancia mediática, fue sin duda por el carisma y la personalidad de los dos contendientes, y también por el contraste –al menos aparente- entre ellos. Con <strong>Fischer</strong> desaparecido en combate, se trataba de los dos mejores jugadores del momento, a una distancia sideral de los demás. <strong>Kárpov </strong>era el representante de la vieja guardia, el niño mimado del antiguo <em>establishment</em> comunista que, en tiempos de perestroika, se estaba desmoronando: <strong>Kaspárov</strong>, en cambio, mostraba simpatías por el reformismo que estaba al fin abriéndose paso en su país, y era bastante más joven. El cóctel de competividad, genio, ferocidad y capacidad estratégica resultaba irresistible para la opinión pública, y llevaba el duelo a la altura de los más enconados que haya visto el deporte: <strong>Foreman</strong> vs <strong>Ali</strong>, <strong>Ben Johnson</strong> vs  <strong>Carl Lewis</strong>, <strong>Nadal</strong> vs <strong>Federer</strong>, o el más visceral y prolongado de estos tiempos,  <strong>Mourinho</strong> vs <strong>Guardiola</strong>.</p>
<p><em>Cada semana, y de la mano de <strong>bwin.com</strong>, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las <a href="	http://www.bwin.com/es/apuestas-futbol.html">apuestas on-line</a></em>.</p>
<p>Es fácil a priori establecer el paralelismo entre las dos <em>prima donna</em> de los banquillos y aquellos dos genios de los escaques. José tiene mucho de Anatoli: las virtudes como estratega en condiciones difíciles, el caràcter hosco y autoritario, un cierto conservadurismo en su concepción del mundo, y haber llevado al límite de su eficacia algunos sistemas tácticos bien conocidos. Pep, en cambio, ha destacado por lanzar el fútbol hacia el futuro, por mirar más hacia delante. Más cercano en el trato personal, la semejanza con Kasparov llega hasta un apego desaforado a sus raíces: tanto da Cataluña como Azerbaiyán.</p>
<p>Antes de Sevilla, la doble K se había enfrentado tres veces. En el primer duelo, tras 48 partidas y un final muy polémico, Karpov retuvo el título, y podemos decir que la prensa mundial sacó los aspersores. En el segundo, Moscú-85, el cetro cambió de manos; Gari jugó un ajedrez de altísimo nivel,  y aunque no pudo coronarse campeón hasta prácticamente el final, todo el mundo sabía desde hace tiempo que ese título tenía dueño. La mítica partida 16, una exhibición del azerí, admite sin problemas la comparación con un 5-0. La revancha se disputó al año siguiente, entre Londres y la antigua Leningrado, y la resistencia de Kárpov resultó tan numantina que el mundo se sorprendió cuando su rival, hasta entonces tranquilo y frecuentemente simpático, mostró su rostro más acre y desagradable vertiendo todo tipo de acusaciones, acusando de espionaje a sus analistas, y exhibiendo una parte de su personalidad desconocida hasta el momento. En cualquier caso, consiguió retener el campeonato en las escasas partidas que restaban, y llegó a Sevilla tanto con el favoritismo por su sensacional desempeño como con la aureola angelical que le granjeaba las simpatías de un público que no dio importancia a su comportamiento en el  tenso final del campeonato anterior. Allí, un nuevo empate técnico volvería a dejar el título en sus manos.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/guamou.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/guamou.jpg" alt="" title="guamou" width="400" height="267" class=derecha class="alignnone size-full wp-image-23768" /></a> Busquen las semejanzas si las hay, puede que no, pero lo cierto es que Guardiola ha ganado dos partidos más que su rival en los enfrentamientos directos (diríamos 6-4 en términos ajedrecísticos) y también aventaja a Mou en títulos ganados tras dichos choques. Hoy encaran su undécimo enfrentamiento, y es de esperar que, a diferencia del partido de ida, el catalán alinee sus mejores piezas sobre el tablero. Si <strong>Villa</strong> mantuvo a su equipo en la eliminatoria con un movimiento diagonal digno del mejor alfil y <strong>Messi</strong> casi la resuelve –la <em>Pulga</em> es la reina, nadie tan poderoso como él sobre los escaques-, hoy es muy probable que vuelva <strong>Piqué</strong> para fortalecer el enroque, y retornen <strong>Xavi </strong>y <strong>Busquets</strong> para asegurar el centro del tablero, territorio clave cuyo control suele garantizar la victoria; para eso también ha venido <strong>Fàbregas</strong>. Con estos mimbres, no es fácil que la victoria se le escape al Barça, a quien –como a Gari en Sevilla- le vale el empate, o al menos los empates habituales.</p>
<p>Habrá que ver también qué inventa Mourinho, que puede envidar con <strong>Coentrao</strong>, un pura sangre capaz de brincar por todo el tablero, y que debería refrenar un poco a ese <strong>Pepe</strong> que cada vez que se aventura alocadamente en territorio enemigo se juega acabar demasiado pronto fuera de la partida. En cualquier caso, y tras la buena impresión del partido de ida, puede que el luso vuelva a renunciar a la defensa siciliana de anteriores ocasiones, y plantee de nuevo una apertura agresiva que le otorgue la ventaja de inicio. La solución, a partir de la una de la mañana, mínimo, gentileza de la UEFA y la Federación.</p>
<p>Por cierto, las primeras partidas del envite de Sevilla despertaron una expectación inusitada, pero poco a poco la repetición menguó el interés. Y no es descabellado ver 24 clásicos en tres o cuatro años&#8230;</p>
<p><em>Bwin ofrece un amplio abanico de <a href="http://adserver.itsfogo.com/click.aspx?zoneid=138759">apuestas</a> para este partido. Que se adelante el Madrid en el primer tiempo, por ejemplo, se paga a 3,10. Un gol de Messi da 1,90, lo cual no está mal si pensamos que ya le ha anotado 11 goles al Madrid. Una combinada &#8220;final de Copa&#8221; (victoria del Madrid 0-1 con gol de Cristiano) da 30 a 1. La exhibición de una tarjeta roja se paga a 3,10, y que el Madrid no reciba tarjetas en el segundo tiempo se paga a 4,33.</em></p>
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		<title>Dos veces en la vida</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Aug 2011 19:26:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[New-York-Cosmos]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos veces en la vida. Twice in a lifetime. Es el relevante mensaje, en referencia al extraordinario documental que recoge su inolvidable historia, que se ha anunciado en la web oficial del que un día, hace casi cuarenta años, fuera el gran sueño de miles de aficionados al fútbol (llámenlo soccer) de los Estados Unidos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/new-york-cosmos.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/new-york-cosmos.jpg" alt="" title="new-york-cosmos" width="340" height="234" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Dos veces en la vida. <em>Twice in a lifetime</em>. Es el relevante mensaje, en referencia al <a href="http://www.youtube.com/view_play_list?p=E168F0C6FD9DB246">extraordinario documental que recoge su inolvidable historia</a>, que se ha anunciado <a href="http://nycosmos.com/">en la web oficial</a> del que un día, hace casi cuarenta años, fuera el gran sueño de miles de aficionados al fútbol (llámenlo <em>soccer</em>) de los Estados Unidos de Norteamérica. El <strong>New York Cosmos</strong> irrumpió en mitad de la nada en una ciudad tan representativa como la Gran Manzana en el año 1970, en una descomunal urbe que bullía en torno a símbolos socioculturales como el <em>Studio54</em>, Andy Warhol o las revueltas populares en reacción al interminable conflicto bélico en Vietnam. Era el caldo de cultivo ideal para el desarrollo del gran deporte del Viejo Continente. La inquietud cultural, la reaccionaria juventud y las necesidades de ocio crecientes propiciaron el nacimiento de la <strong>North American Soccer League</strong> (NASL), un intento de importar aquel juego que movía masas (y millones) al otro lado del Atlántico. Fue tan sólo uno más, no el definitivo.</p>
<p>Creado a imagen de la emblemática urbe que lo acogía, el Cosmos pronto destacó por reunir en sus filas a una pléyade de estrellas, algunas de ellas venidas a menos, con el evidente fin de motivar el seguimiento de un deporte que, hasta la fecha, había sido clarísimamente marginal con respecto a los cuatro grandes norteamericanos (béisbol, baloncesto, <em>football</em> y hockey). Así, iconos de la talla de <strong>Pelé</strong>, <strong>Beckenbauer</strong>, <strong>Carlos Alberto</strong> o <strong>Giorgio Chinaglia</strong> apuraron sus últimos sorbitos de fama al abrigo de los jugosos dólares de la emprendedora franquicia neoyorquina. Todo ello contribuyó a crear un aura especial alrededor del club. Un misticismo que se acrecentó cuando, en 1985, la NASL cerró definitivamente sus puertas ante la pérdida paulatina de espectadores en los estadios y el Cosmos se vio obligado a desaparecer, sólo catorce años después de su nacimiento. La gran urbe perdía su equipo de fútbol. Era el fin de un sueño que empezó, todo hay que decirlo, en la cresta de una ola que fue incapaz de cabalgar.</p>
<p>Desde que en 1993 se constituyera la <strong>Major League Soccer</strong>, enésimo intento de afianzar el deporte rey en los Estados Unidos, la posibilidad de revivir al mítico equipo de Nueva York siempre estuvo latente. Parecía impensable que la principal ciudad del país no tuviese un representante en el nuevo proyecto. La creación de una nueva franquicia neoyorquina, bajo el nombre de <strong>New York Metrostars</strong> (actual New York Red Bulls) pareció calmar un poco las ansias de fútbol en la Gran Manzana. Sin embargo, y pese al notable empuje que supuso la celebración del Mundial de 1994 en tierras estadounidenses, el nuevo equipo no pudo jamás competir en cuanto a carisma y relevancia social con el recordado Cosmos de los 70 y 80.</p>
<p>Pero hoy, cinco de agosto de 2011, es un día especial para el fútbol norteamericano. Esta noche, veintiséis años después de su último partido en la NASL, el viejo Old Trafford de Manchester (¿se os ocurre mejor escenario?) será testigo de la reaparición en escena del viejo sueño futbolero neoyorquino. El nuevo Cosmos, reconstituido a finales del pasado año, disputará <a href="http://www.guardian.co.uk/football/video/2011/aug/04/manchester-united-new-york-cosmos-video">su primer partido de la nueva era</a> ante el <strong>Manchester United</strong>, en el homenaje al <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/04/30/camisetas-clasicas-paul-scholes-la-misma-de-siempre/">inolvidable <strong>Paul Scholes</strong></a>. Es el primer paso de una, esperemos, nueva leyenda rodeada de misticismo y simbolismo. Confiamos en que no merezca tan triste final como su predecesora.</p>
<p>En DDF| <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/07/20/new-york-cosmos-un-sueno-fugaz/">New York Cosmos: un sueño fugaz</a></p>
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		<title>Paolo Sollier, algo en la mollera</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jul 2011 17:07:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>

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		<description><![CDATA[Melena y barba desbarajustadas, arriba hay un puño cerrado, de peón, para saludar a la grada del viejo estadio de Santa Giuliana. El que tras fichar de salida en la Fiat no pierde un segundo y esprinta hacia las reuniones del sindicato es el mismo que emboca la pelotita cada domingo para que su equipo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/07/sollier1.jpg"><img class="izquierda_sinmarco size-full wp-image-23600" title="sollier1" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/07/sollier1.jpg" alt="" width="300" height="363" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/07/sollier1.jpg"></a>Melena y barba desbarajustadas, arriba hay un puño cerrado, <a href="http://3.bp.blogspot.com/_Mb6VE9QCee0/Srew3KategI/AAAAAAAABfM/DT__RY1zaRs/s1600-h/04.jpg" target="_blank"><strong>de peón</strong></a>, para saludar a la grada del viejo estadio de Santa Giuliana. El que tras fichar de salida en la Fiat no pierde un segundo y esprinta hacia las reuniones del sindicato es el mismo que emboca la pelotita cada domingo para que su equipo pueda asomarse por primera vez a la Serie A. Ese barbas que trabaja el gol en el Perugia 74 es una anómalía a todas luces. Como muchos jóvenes de la época calza a la izquierda, sí, pero siendo futbolista jamás lo oculta y acaba convirtiéndose en la excepción del gremio. Cromo indeleble con alquiler vitalicio en la memoria italiana, pasea enfundado en la roja del Perugia Paolo Sollier, mediapunta y militante.</p>
<p>Poco más que un currante del infrafútbol, un número trajinando en la C para la Pro Vercelli y la Cossatese alcanza fama cuando asciende con el Perugia y pone la primera piedra del equipo que asombraría a Italia años más tarde rozando el scudetto. No era un prodigio depositándola contra la malla pero cuando buscas material suyo y encuentras únicamente entrevistas atentas a su circunstancia política intuyes la clase de icono que tienes enfrente. A continuación miras la imagen del universitario Sollier, bolso a cuestas con los apuntes de Ciencias Políticas y Leyes, posando para la prensa mientras ojea Il Manifesto y acabas por entenderlo.</p>
<p><em>&#8220;Siempre trabajé de peón y como futbolista. Entraba en el vestuario, me ponía la camiseta y las botas y entraba en otro mundo. El día a día quedaba fuera. Luego me volvía a cambiar, me despedía de todos y volvía a mi vida. Comencé a realizar trabajos sociales en mi barrio, la Vanchiglia (entonces zona obrera en Turín) en una organización católica llamada Manai Tese. Éramos voluntarios. Al crecer me fuy acercando a la izquierda y a la democracia proletaria&#8221;</em>. Al aparato Sollier, incluso durante su breve etapa como jugador de Primera miembro activo de la Avanguardia Operaia, la organización obrera de extrema izquierda nacida de la efervescencia del 68.</p>
<p>Su diferencia. <em>&#8220;Había pocos jugadores que quisieran hablar de política. De los grandes de la época tan solo Gianni Rivera mostró cierto interés por lo que estaba sucediendo, su actividad tras dejar el fútbol (Rivera activo en política desde 1987 al punto de llegar a eurodiputado) demuestra que tenía buena cabeza. Del resto, ninguna noticia&#8221;</em>. Al hilo, la rareza de Sollier fue que se mantuvo en sus trece aun cuando saltó a la fama. Mientras otros acarician el volante del último BMW este seguía viviendo en una casa modesta, alejada del centro histórico de Perugia y forrada de propaganda política.</p>
<p>Decía Sollier que no se consideraba diferente al resto tan solo porque los aficionados le idolatrasen (a la izquierda de Dios solían cantarle) y que sus intereses en la vida, su pasión era la fotografía, no terminaban en el fútbol. Quizá por ello se hartó fútbol de élite a las primeras de cambio y tras solo una temporada en primera regresó a la B con el Rimini y de nuevo al comienzo del círculo con la Pro Vercelli y la Cossatese. A la C y más abajo. Un romántico, abogó por una visión social del deporte  alejado de los disparates del profesionalismo y lleva más de treinta años denunciando los excesos del tifo y el divismo de sus compañeros de profesión. Por todo ello, por tener voz propia en un mundo que acostumbra a acogotar al que tiene algo en la mollera, merece el aplauso. Tan fuerte como el que le brindaba la curva perugina cuando marcaba y alzaba el puño.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Sampstoria</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 00:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sampdoria]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de semanas, recién consumado el descenso de la Samp, a Palombo, su capitán, le atrapó un llanto inconsolable. Se dirigía de un fondo a otro del Luigi Ferraris, convertido en un quejido colectivo. Las lágrimas rodaban sin vergüenza por las mejillas de los hinchas genoveses. Era aquella la rúbrica inesperada y atormentada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/sampstoria-225x300.jpg" alt="" title="" width="225" height="300" class="izquierda_sinmarco" />Hace un par de semanas, recién consumado el descenso de la Samp, a <strong>Palombo</strong>, su capitán, le atrapó un llanto inconsolable. Se dirigía de un fondo a otro del Luigi Ferraris, convertido en un quejido colectivo. Las lágrimas rodaban sin vergüenza por las mejillas de los hinchas genoveses. Era aquella la rúbrica inesperada y atormentada a una temporada que arrancó en un mes de agosto que se veía entonces tan lejano como irreal. El verano, la previa de la Champions con el Werder Bremen, el gol encajado en el tiempo añadido de la vuelta, que desembocó en una prórroga de aciago final. Que desembocó, también, en una crisis estructural. Ahí nació la herida que se convirtió en muerte, nueve meses más tarde. Se fue Cassano, se fue Pazzini, y se fueron los anhelos de grandeza de la escuadra. En el barro, el equipo, o lo que quedó de él, se enredó de tal manera que el postre no fue otro que la desgracia. Palombo, la grada repleta e impotente, y las lágrimas húmedas y saladas. Y el drama, justo veinte años después de la felicidad absoluta, invadió el césped más venerable del barrio de <strong>Marassi</strong>.</p>
<p>Porque veinte años atrás, en 1991, sobre ese mismo césped en el que mostraba su dolor el capitán Palombo, daban los jugadores locales la vuelta de honor. Eran campeones. Era la tarde gloriosa del primer y único Scudetto de la <strong>Sampdoria</strong>. Ahí correteaban, perseguidos por una nube de fotógrafos, portando un escudo y observando dichosos la triple cortina de humo que tapaba el fondo más bullicioso del estadio. Tres colores, verde, blanco y rojo, que simbolizaban la distinción que les otorgaba el tan deseado triunfo sobre el Lecce, gracias a tres goles marcados, también, en la portería de ese fondo que veinte años después, se compadecería de las lágrimas célebres de Palombo.</p>
<p>Pero en 1991, en la culminación del proyecto del presidente <strong>Mantovani</strong>, la Sampdoria de <strong>Boskov</strong> se hizo con el título. Era el Calcio entonces, sin discusión, el fútbol más poderoso y competitivo del mundo. Estaba el <strong>Inter</strong> del astuto Trapattoni, del Matthäus Balón de Oro y campeón mundial; estaba el <strong>Milan</strong> del maestro Arrigo Sacchi, de la tripleta holandesa; estaba el <strong>Nápoles</strong> decadente de Maradona, que dio positivo en marzo e inició el derrumbe; estaba la <strong>Roma</strong> del gran Giannini, la <strong>Juve</strong> del joven talento Roberto Baggio. Estaban todos, los mejores equipos de Europa, y a todos venció aquella <strong>Sampdoria</strong> irreverente, que concretaba varias de las virtudes de aquel fútbol musculoso, marcial y vertiginoso.</p>
<p>En la tarde decisiva, en la penúltima jornada, la Samp recibía al <strong>Lecce</strong> de Boniek, que dirigía a dos campeones del Mundo, uno pasado y otro futuro: Pasculli, que trató de buscarse la vida en punta, sin éxito, y Mazinho, que intentó ordenar la salida de balón de los suyos, sin mucho peso. Con los locales no estuvo Mancini, pero sí estuvieron todos los demás. Gianluca <strong>Pagliuca</strong> bajo palos, sobrio, sereno. Ese perro de presa llamado <strong>Vierchowod</strong> en la defensa, con las señas de identidad consabidas: anticipación, asfixia, contundencia. La brújula y la cadencia de Toninho <strong>Cerezo</strong> en el medio, la zancada elegante de <strong>Katanec</strong>, el despliegue intuitivo de <strong>Dossena</strong>&#8230; Y, sobre todo, el galope desbocado de <strong>Lombardo</strong> en la derecha, y el olfato excepcional de <strong>Vialli</strong> en el área. Todavía con pelo, máximo goleador y estrella multicolor.</p>
<p>El Lecce le duró un rato a la Sampdoria, que se lo merendó envuelto por el aura mágica del estadio. Ambientazo creciente en una grada repleta de banderas y corazones negros, rojos, blancos y azules, esos que luce la camiseta más bella del Calcio. Al segundo minuto, Lombardo arrancó con furia por la diestra, sin que nadie lo pudiera detener. Su centro al área lo descolgó Vialli, que presentó la pelota en la frontal, a la llegada de <strong>Cerezo</strong>. El golpeo seco del brasileño fue el uno a cero que, pronto, tuvo continuidad con el segundo. Fue otro golazo, aún más espectacular. <strong>Mannini</strong> escapó de su rol de reparto para cazar una volea preciosa desde lejos, tras el despeje que siguió al saque de un córner. Antes de la media hora, en pleno éxtasis local, llegó el tercero y definitivo. Fue <strong>Vialli</strong>, cómo no, coronando su magnífica temporada a la media vuelta, empalando un pase de testa en el interior del área.</p>
<p><strong>Sampstoria</strong>!!!, rezaba la portada conmemorativa de Guerin Sportivo. La Sampdoria ganó aquel Scudetto como antes había levantado Copas nacionales, y la Recopa del año anterior, en el momento más dulce de su historia. El curso siguiente perdió en Wembley y contra el Barcelona la final de la Copa de Europa, en la prórroga, tras aquel zapatazo de Koeman. Milímetros, detalles, separaron al vencedor del vencido. Dos décadas después, no podrían haberse alejado más. Uno se carcome en su quebranto, masticando la caída a la Serie B; el otro, instalado en la felicidad continua, celebra su cuarta Liga de Campeones.</p>
<p>foto: http://twb22.blogspot.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Ocurrió en Wembley&#8230;</title>
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		<pubDate>Sat, 28 May 2011 19:05:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/guembli.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/guembli.jpg" alt="" title="guembli" width="500" height="362" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-22883" /></a></p>
<p>…mucho antes de que el impersonal mamotreto de <strong>Norman Foster</strong> ocupase el solar del único campo que podría disputarle con razón a San Mamés el título de catedral. Sí, de acuerdo, es moderno y enorme, cinco o seis estrellas de la UEFA, qué mas da. Se sigue reservando para los grandes momentos, y sólo para ellos, ningún club puede reclamarlo como propio. Y el arco impacta por tamaño, y se distingue en lontananza desde muy, muy lejos, como una puerta de entrada a un impoluto siglo XXI de metales y tecnología.  Pero la gran experiencia, la de bajarte del metro y contemplar el viejo coloso y las torres gemelas que no por casualidad recordaban un templo, se fue para siempre. Al menos, queda el pasillo que allí lleva, el <em>White Horse Bridge</em>, ye eso hablaremos hoy. Del caballo.</p>
<p>Fue en 1923, cuando el viejo Wembley, recién inaugurado, respondía aún flamante al nombre del Estadio del Imperio Británico, y era el campo más grande del mundo.  No había ni Mundiales, y aunque la Copa inglesa se dirigía ya a su edición número 48, nadie en las altas esferas pensaba que pudieran llenarse las más de cien mil localidades del nuevo coliseo; máxime si los oponentes eran el Bolton –que está muy lejos de Londres- y un West Ham que penaba en Segunda, exactamente como lo hará la próxima temporada. De hecho, por la mente de las autoridades vagaba una sombra de gradas vacías, el fantasma de un estadio desierto, lóbrego e impersonal, vacío como el estómago de una vaca en la Antártida. Como dice <strong>Galeano</strong>, nada hay más triste que las gradas sin nadie. Ni más vergonzoso, con el Rey en el palco.</p>
<p>No podía ser, así que se decidió no pedir entrada, abrir las puertas del campo –nunca mejor dicho- y que viniese quien quisiera. Ahora ya todos sabemos de las consecuencias que produce minusvalorar el poder del fútbol como fenómeno de masas, pero es dudoso que pudieran calibrarlo aquellos optimistas políticos de entreguerras. Como no podía ser de otra manera, la gente acudió a Wembley, y no fueron uno ni dos, ni cien ni mil. Si acudió en turbión la hinchada <em>trotter</em>, qué podía esperarse de los <strong>hammers</strong>, que sólo tenían que cruzar la ciudad de este a norte. En medio del ambiente festivo, ríos de multitudes se acercaban al recinto, que dos horas antes del comienzo del m<em>atch</em> presentaba ya unas gradas repletas. Se dio orden a la policía de que cerrase las puertas, pero la los aficionados las reventaron con total tranquilidad, apartaron al <em>bobby</em> más cercano y siguieron entrando. A la hora del partido, la estimación es que había 250.000 personas allí dentro, que ocupaban gradas, pasillos, corredores, baños y techos; de hecho, el césped tenía tanta gente encima que hubiera podido cambiar su color a amarillo limón sin que nadie se hubiera enterado. No es que no se pudiese empezar a jugar, es que allí podía pasar cualquier cosa. Hasta que llegaron George y Billie.</p>
<p>Sentado tranquilamente en el salón de su casa, <strong>George Scorey</strong> seguramente pensaba en un tranquilo fin de semana cuando recibió la llamada. No estaba de servicio ese día, pero  las cosas en Wembley se estaban poniendo feas, y la Policía Metropolitana necesitaba todo el personal disponible. Así que George se puso el uniforme, embridó a <strong>Billie</strong> y marchó hacia el estadio. De algún modo, y no fue esta su menor hazaña del día, consiguió abrirse paso por el mar de cabezas del exterior y penetró en el estadio. Una vez dentro, se las arregló para poder colocarse en el mismo círculo central; sin duda le ayudó el color de su compinche, un gris claro que en medio de la multitud, parecía tan blanco como Sombragrís.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/Whitehorsefinal.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/Whitehorsefinal.jpg" alt="" title="Whitehorsefinal" width="300" height="198" class=izquierda_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-22885" /></a> Es en este momento cuando la historia y la leyenda se confunden, quizá porque lo real tiende a lo legendario para darse importancia, o porque este mito goza de la plausibilidad y la verosimilitud de las grandes historias. Sea como fuere, parece ser que Billie empezó a trotar en círculos concéntricos cada vez más grandes, mientras su jinete gritaba a los que le rodeaban para que entrelazasen sus manos y fueran retrocediendo. Lentamente, inexorable pero dócil, mansa como la marea que se retira de la orilla, la multitud se fue retirando, hasta que acabó situándose justo detrás de las líneas de cal. Y el partido, aunque constantemente interrumpido por la gente que entraba al campo como las gotas de sopa se desparraman al borde de una escudilla, se acabó jugando. Un milagro como cualquier otro, que dejó como herencias un título para el Bolton, la fama eterna de un policía y su caballo, y, entre otros millones de ellas, las entradas impresas que esta noche facilitarán el acceso, en el mismo lugar, a otro estadio. </p>
<p>Sólo con que la final de hoy produzca una historia como ésta, habrá merecido la pena. </p>
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