La vida de Fabio Capello en Inglaterra es itinerante. De Goodison Park a Old Trafford, paso por el Emirates a la hora del té y merienda en Villa Park, antes de que anochezca. No le convence la televisión, quiere ver a sus jugadores in situ. Cuando la realización le enfoca, resalta entre la masa, con su abrigo oscuro, semblante inquieto y presencia desafiante. “He venido a verte, hazlo bien”, dice sin abrir la boca. A menudo desparece en los minutos finales y se le busca sin suerte en el graderío. No está. Una hora más tarde, en otro palco de la Premier, asoma de nuevo el hocico, apuntes en mano, dispuesto a trabajar. Al italiano le gusta tener a sus pupilos controlados al milímetro. En cada lista de 23 quiere a los que él considera mejores en ese momento, tengan la edad que tengan y jueguen el equipo que sea. Por eso, hoy, contra Montenegro, Kevin Davies (33) opta a la punta y Rio Ferdinand (31) lucirá el brazalete de capitán.
Euro-2012
Capello y el corto plazo |
oct
12 |
Así ruge Hampden Park |
oct
11 |
Cuando Escocia se viste de corto, cuando el león rampante del escudo de armas de Guillermo I se exhibe orgulloso, desafiante, sobre el robusto pecho del once escocés, hay algo que trasciende lo puramente deportivo y que supone un impulso adicional a lo que pueda dar de sí, futbolísticamente, el equipo de Craig Levein. Es el ‘Flower of Scotland’, el himno ‘no oficial’ de Escocia, que cuenta con tal apoyo popular que ha terminado ‘ganándose’ la oficialidad en prácticamente todas las manifestaciones deportivas en las que participa un combinado escocés.
Blanc y sentar las bases |
oct
10 |
La última vez que Rumanía y Francia se enfrentaban con fines europeos fue en Zúrich, en la Eurocopa de Austria y Suiza. Era el primer partido del Grupo C, dónde Italia y Holanda completaban el a priori grupo de la muerte. Al final acabó degenerando en grupo del aburrimiento, tedio y amargura, pero eso ahora no nos ocupa. El combinado galo afrontaba entonces sus primeros minutos en un gran torneo sin Zidane y Domenech se inclinó por no suplir su ausencia. Había dado demasiadas vueltas en busca de un mediapunta, así que reconvirtió a Ribéry. No salió bien, como la mayor parte de sus decisiones en los últimos cuatro años. De aquél once del astrólogo en 2008, sólo un futbolista ha repetido hoy en el equipo inicial de Laurent Blanc: Karim Benzema.
Durante el verano de 2008 el delantero francés sufrió un mareo perturbador. Titular en el primer partido, inédito en el segundo y de vuelta al equipo tipo en el tercero. No hubo más. Francia quedó ridículamente eliminada, última de grupo, con sólo un punto en el casillero. Se dijo que la selección francesa necesitaba un cambio, que había talento joven que podía suplir a los grandes estrellados. Se hablaba de Benzema, y también de Nasri. Lo del principito en ese torneo fue extravagante. Tuvo minutitos contra Rumanía y salió en el 10′ de partido contra Italia por la lesión de Ribéry. Un cuarto de hora después, Abidal fue expulsado, Nasri pagó los platos rotos y fue sustituido por Boumsong. Hoy, en el Stade de France, rodeados por compañeros que en 2008 no existían (salvo Malouda), ahí estaban ambos, Samir y Karim, Karim y Samir, titulares en la nueva Francia de Laurent Blanc.
De cabeza a la Euro
Tres testarazos, dos de Llorente y uno de Silva, otorgaron a España un trabajado triunfo sobre una aplicada Lituania (3-1), que no perdió el orden en ningún momento y logró, a duras penas, alcanzar con empate el tiempo de descanso. Y es que no marcó España hasta el segundo periodo, porque le faltó precisión en el primero. Ocasiones tuvo: un remate de Ramos al palo, un par de lujos orfebres de Silva en el área y, casi al final, la más clara, y doble: un cabezazo picado de Llorente y la pifia inverosímil de Villa, que disparó, con el portero vencido, a la madera. Tras el asueto, en cambio, se adelantó España a la primera. Llorente cabeceó a la red un centro de Ramos y, después de que el lituano Sernas aprovechase un agujero entre los centrales para empatar de modo sorprendente, repitió al definir otra vez de testa una rosca preciosa de Cazorla. Con la incertidumbre que marcaba el resultado, Del Bosque sentó a Villa, con evidentes síntomas de ansiedad, con la meta del récord de goles de Raúl enquistada en el cerebro. Y al poco, culminando una notable actuación individual, Silva firmó el tercero con un impecable cabezazo Premier, para rubricar la victoria y acercar a la selección, vigente campeona, a la próxima Eurocopa.
Jose Mourinho, el hombre medicina |
sep
17 |
Cuando leí que Portugal quería fichar a Jose Mourinho sólo para los dos próximos partidos, pensé que era una milonga periodística, o que en Portugal el día de los inocentes se celebra en pleno septiembre. La comida entre el presidente de la Federación portuguesa, el agente Jorge Mendes y el técnico me sacó ayer de mi error. Es difícil empeorar el arranque de Portugal en esta fase de clasificación para la Eurocopa 2010: empate en casa contra Chipre y derrota en Noruega. Al margen de la incompatibilidad que esto plantea, me pregunto: ¿es necesario acudir a un entrenador con contrato en vigor para dos únicos partidos? ¿No hay en Portugal, ni en el resto del mundo, otra persona capaz? Teniendo en nómina a Cristiano Ronaldo, Nani, Meireles y demás jugadores por todos conocidos, ¿sólo Mourinho puede guiarlos hacia la victoria contra Dinamarca e Islandia, nada menos?
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Secciones: Euro-2012, Real Madrid, Selecciones |
¿La Liga? ¡Que no pare la selección!
Dejar de ser un estorbo intrascendente irrumpiendo en el calendario, para pasar a convertirse en el mayor de los alicientes futbolísticos de nuestro país. ¡Cuántas cosas cambiaron aquella noche del pasado 11 de julio! No hay más que echar la vista atrás. Antaño, el clásico partido de la selección entre la primera y la segunda jornada de Liga se vivía como una especie de coitus interruptus ciertamente desagradable. Nos ponían el caramelito de la Liga en la boca, para quitárnoslo de golpe justo cuando empezábamos a saborearlo de nuevo. Y todo para ver el tostón ése de la selección cumpliendo el habitual trámite funcionarial ante Armenia, Estonia o Luxemburgo. Hoy España se mide a Liechtenstein en Vaduz. Y lo hace como campeona del mundo, como la mejor selección del planeta. Ya no es un mero trámite. Se trata de ratificar el poderío, de deja clara constancia del poderío. De meter miedo. Lo que futbolísticamente quizá sólo sea un compromiso intrascendente (nuestro rival de hoy es el 141º en el ranking mundial FIFA), encierra en sí una carga simbólica inédita hasta ahora en nuestro fútbol. Toca defender título, en esta ocasión europeo, y la carrera tiene como punto de partida el Rheinpark Stadion de la capital centroeuropea. Es hora de lucir la estrella.
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