Ni Real Madrid ni Barcelona ceden un ápice en el mano a mano en el que se ha convertido la Liga. Se presentó el Madrid en el Heliodoro con voluntad dominadora, juego rápido y, sobre todo, la pegada de un Gonzalo Higuaín que antes del descanso ya había firmado un doblete. El Tenerife, cuyo juego combinativo es tan meritorio como deficiente su línea defensiva, acortó distancias, y jamás le perdió la cara al partido. Sin embargo, la respuesta inmediata de Kaká al gol de Ayoze encarriló una victoria blanca que acabarían completando Cristiano, de penalty, y un Raúl que aprovechó los minutos de la basura para igualar a Di Stéfano como goleador del Madrid. El 1-5 final dio paso al partido del Camp Nou, donde el Barça se mostró tan autoritario en su juego como impreciso en el remate. Al Málaga le alcanzó un trabajo defensivo ejemplar y una buena dosis de fortuna para llevar el 0-0 al último cuarto de partido, en el que Pedrito fulminó a Munúa con un trallazo marca de la casa. El rápido empate de Valdo enmudeció el coliseo blaugrana, pero poco después una eléctrica combinación de Xavi, Alves y Messi, los mejores del partido, dejó un 2-1 mucho más justo. Al Barça le cuesta sacar los partidos, pero hoy mejoró sensiblemente en profundidad, intensidad y competitividad. Lo que aporta, entre otras cosas, el gran Dani Alves, cuya presencia es crucial en este equipo.
Tenerife
28 Febrero 2010
30 Octubre 2009
Domingos Paciencia, de crack secundario a entrenador de lujo

Cuando a mediados de la pasada década de los 90, en plena irrupción de la Ley Bosman, los equipos de la zona media baja de la Liga española se reforzaban con un sinfín de extranjeros a precios desorbitados, a nadie le extrañaba que un modesto como el CD Tenerife contratara a un delantero portugués por una cantidad normal por aquella época y desorbitada en la actualidad. Domingos Paciencia llegaba a la Liga española avalado por sus buenas actuaciones en la delantera de un Oporto que dominaba con mano firme en la liga portuguesa bajo la dirección de Bobby Robson y con el que fue máximo goleador del campeonato luso en la temporada 1995/96, campaña en la que fue reconocido como el mejor jugador del torneo.
La llegada de Domingos al Heliodoro Rodríguez López en el verano del 97 fue un paso más en el crecimiento del club tinerfeño. Allí compartió delantera con un fenómeno como Roy Makaay, pero su adaptación a la isla, al club y al fútbol español no llegaba. Finalmente, Domingos, que sólo hizo seis tantos en toda su trayectoria como futbolista chicharrero, acabó dejando las Canarias para tratar de recuperar el prestigio perdido de nuevo en las filas del Oporto.
28 Septiembre 2009
Drenthe y los atenuantes

Ningún crimen sin ley. Eso dice nuestro Derecho Penal. No hay castigo si una norma previa no lo fija así. De este modo funciona para los que roban y para los que matan. En el fútbol es otra cosa. El juez es tan arbitrario que se llama árbitro. Si leemos el significado de arbitrariedad en nuestro diccionario encontraremos algo espeluznante: acto o proceder contrario a la justicia, la razón o las leyes, dictado solo por la voluntad o el capricho. Bertrán se quedará fuera durante los próximos cuatro meses, y podría haber sido peor. Drenthe se lanzó al tobillo del lateral del Tenerife. Resultado: tarjeta amarilla. Muñiz Fernández vio el entradón como un lance del juego feo, pero no del todo censurable. El bueno de Royston siguió con su cruzada mientras el defensa ilerdense aguantaba dignamente sobre el campo hasta que el dolor le obligó a retirarse del juego.
Hablar de los árbitros me aburre, y leer sobre ellos también. Son malos por humanos. Es difícil situar nuestro cerebro en el lugar del suyo. En medio de un estadio fervoroso, con las imperfecciones propias de un órgano tan limitado como es el ojo, y la aplicación de un reglamento azaroso y de tan interpretable, diría, que casi creado por los colegiados en cada nuevo partido. Por eso, prefiero hablar hoy del reconvertido extremo holandés, del infractor impune.
22 Agosto 2009
CD Tenerife: a no pagar la novatada
Mucho ha llovido desde aquella temporada 2001/02, última del CD Tenerife entre los grandes. Aquel último descenso de categoría, aún con Javier Pérez (el presidente de los éxitos del club de la mano de Jorge Valdano y Ángel Cappa) en la Presidencia, fue la antesala de un sinfín de problemas económicos y de inestabilidad institucional, que dejarían a los tinerfeños en una travesía por el desierto durante las últimas seis temporadas.
El proceso de reforma y reedificación del club isleño fue complicado. Las limitaciones económicas, generadas por la galopante deuda arrastrada, ponían el listón de los fichajes altísimo. Fueron años de barbecho, de confianza ciega en la cantera chicharrera y de escasos, por no decir ninguno, fichajes de postín. Pasaron varias temporadas hasta que el cub comenzó a notar cierta estabilidad económica. Así, poco a poco, comenzaron a llegar al Heliodoro futbolistas contrastados como el camerunés Kome, el ex sevillista Alejandro Alfaro (quien de momento ha vuelto al Sevilla), el meta Sergio Aragoneses, o el delantero Nino, hombres, todos ellos, básicos en el brillante ascenso conseguido la temporada pasada de la mano de José Luis Oltra, en el segundo año del técnico valenciano en la isla.



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