Mari Luz era una niña. No era como la niña de Rajoy, una invención electoral. Era como nuestra hermana, nuestra prima, nuestra sobrina, nuestra vecina, una niña de carne y hueso. Hace dos meses se perdió o hicieron que se perdiera y ayer, día de luto por muchas razones, la encontraron muerta en la ría de Huelva.
Os invito a que cerréis los ojos y os imaginéis a ese pequeño ser flotando sobre el agua con un fuerte golpe en la cabeza, estoy seguro que entenderéis en qué mundo miserable vivimos. Para desgracia de todos. Su padre Juan José Cortés, que seguro que en estos momento sólo quiere irse con ella, es un hombre de fútbol. Fue entrenador de los juveniles del Recreativo de Huelva.
El decano del fútbol español ha decretado dos días de luto institucional. No sólo porque el progenitor de Mari Luz hubiera sido un empleado de la casa, sino también porque la ciudad está conmocionada por un crimen de ‘otra galaxia’. Oscura y salvaje, por supuesto. Este post podría servirme como excusa para hablar del Recreativo de Huelva, pero no me apetece.





Junto a
Disputada la tercera jornada del Campeonato Nacional de Liga, podemos afirmar que si algo está caracterizando este arranque de la temporada es la irregularidad en la mayor parte de los equipos. Exceptuando al Real Madrid y al Sevilla FC (éste con un partido menos), el resto de equipos aún no han definido bien cuál es el patrón de resultados al que sus respectivas aficiones deberán acostumbrarse en la presente campaña. 
Sí, con la Liga como está (en un puño, cada jornada más emocionante) es muy aventurado referirse al Real Madrid como el futuro campeón de la competición, pero la manera en que se han desarrollado los acontecimientos en el Nuevo Colombino frente al Recreativo de Huelva deja a los blancos en un estado anímico cercano a la euforia del que ya se sabe campeón a falta de tres jornadas (pese a que el Barça en estos momentos está dándose un homenaje en el Calderón y no parece querer arrojar la toalla).

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