Valdés. No demasiado exigido durante el partido, anduvo un poco blando en el primer gol del Madrid, aunque no es suya la mayor responsabilidad; en el de Ronaldo no tuvo ninguna culpa, y le sacó al portugués un testarazo al comienzo en estirada felina. En cualquier caso, no está cuajando su mejor año.
Adriano. La opción de Guardiola para cubrir la baja de Abidal cumplió sin demasiados alardes. Pasó algunos problemas con Özil cuando el alemán cayó por su banda, y la presencia de un extremo puro como Tello en su carril le restó espacio para proyectarse como suele. Superado por Pepe en la jugada del primer gol.
Puyol. Concentrado como suele, el gran capitán del Barcelona debió multiplicarse para defender los vertiginosos contragolpes del Madrid. Debió emparejarse con frecuencia con Cristiano, y el delantero madridista le superó más de lo habitual. Extrañamente irrelevante en el balón parado ofensivo.














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