
Con el inevitable esfuerzo que requiere nadar en lo pantanaso pero sin apurones de última hora certificó Osasuna la salvación. Un año más, jugará en Primera División. En la antepenúltima cita y frente a esas hermanas de la caridad a rayas blanquiazules que han sido los jugadores del Deportivo de la Coruña durante casi toda la segunda vuelta, es cierto, pero goleando en casa (3-1) y con cierta suficiencia. Los de El Sadar, que el lector me disculpe la disidencia con lo mercantil, llevaban dos temporadas consecutivas salvando los muebles en la última jornada así pues, no sería injusto calificar la 2009-2010 como exitosa en toda regla. José Antonio Camacho, la plantilla al completo y media Liga habría firmado, con los ojos cerrados al comienzo del ciclo, un final como el de los rojillos.
Alejado de los puestos de descenso, verdadero objetivo, durante todo el curso, es cierto que Osasuna pudo aspirar a algo más durante el campeonato. El propio Camacho ha reconocido en alguna ocasión que el equipo bordeó, estuvo en el mismo umbral, de engancharse a la zona con premio pero la falta de acierto en el gol, principalmente, y la irregularidad manifiesta en su juego, han privado a los navarros de mayores glorias. Echar un vistazo a aquellos sabrosos doce puntos que los rojillos supieron embolsarse a caballo entre enero y febrero es entender la queja. Atender al escaso complemento que le han brindado al siempre letal (rifle por algo) Pandiani, especialmente un decepcionante Aranda, es comenzar a vislumbrar el problema.





El plan de Camacho para tomar el Camp Nou radicó en el respeto. Respeto al Barcelona y a su gigantesco poder ofensivo: ayudas constantes a los laterales, superpoblación del centro del campo, obsesión por terminar los ataques y no conceder, así, contragolpes claros. Y respeto, sobre todo, por uno mismo, por Osasuna: alejar la acción del área de Ricardo, prohibido encerrarse y, ante la baja de Pandiani, Aranda y Dady, potenciar la habilidad y la llegada de su segunda línea, Camuñas, Juanfran, Vadocz y Masoud. Con eso, orden y descaro, le valió a Osasuna para tutear al Barça en el primer tiempo (clarísima oportunidad de Vadocz en el arranque) y para aguantarle el tipo en el segundo, hasta que los de Guardiola enhebraron la ocasión definitiva, que decantó un encuentro que terminó 2-0, y que eleva al cuadro azulgrana al liderato, a expensas de lo que ocurra mañana en el Coliseum de Gefate, donde jugará el Real Madrid de Pellegrini.
Osasuna se salvó del descenso, como un puñado de equipos,
11. Almería. La sombra de Emery era alargada. Arconada no cayó en gracia y, en cambio, Hugo Sánchez reflotó al equipo para decepción de sus detractores. La permanencia, no obstante, se cimentó sobre los goles de Negredo: 19 de los 45 del equipo.
13. Athletic. La Liga se acabó en cuanto se selló el pase a la final de Copa. El colchón acabó siendo suficiente, pues la distracción desde ese momento fue colosal. La temporada deja eso y la esperada explosión de Fernando Llorente.
14. Sporting. La propuesta ofensiva, casi inconsciente de Manolo Preciado acabó teniendo premio. Permanecer en Primera con 79 goles en contra, un solo empate y 23 derrotas es casi un milagro.
El Osasuna ha sido uno de los equipos en situación de riesgo hasta el final del torneo. Durante gran parte de la temporada, la entidad navarra 

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