Una plantilla con nueve nuevas caras, en un mercado fuertemente marcado por la austeridad propia de los tiempos que corren, puede ser motivo más que suficiente para convertirse en el equipo de moda del verano. En toda España y buena parte de Europa, el nuevo Málaga orquestado por la aparentamente inagotable chequera de Abdullah bin Nasser Al Thani es el protagonista hacia el que dirigir las miradas. El equipo que más dinero ha invertido en fichajes de todo el continente (58 millones de euros hasta la fecha) es, sin duda, una invitación a la curiosidad.
Van Nistelrooy, Toulalan, Mathijsen, Monreal, Joaquín, Isco, Buonanotte, Sergio Sánchez y, el último, Cazorla. Si los unimos a los Baptista, Demichelis, Duda, Seba, Rondón o Maresca, el plantel malaguista incita al alborozo, a la ilusión, casi hasta a la pérdida del decoro. Sabido ya que el dinero no es problema para el jerifalte catarí que siembra los sueños de la parroquia de La Rosaleda, la única incógnita es comprobar si, en esta versión malacitana, nombres hacen títulos (o, al menos, se aproximan a ellos).






Era enero, pero lucía el sol. Cuatro mil personas poblaron las gradas de la Rosaleda, y hubo conciertos, banderas, balones y firmas. Julio Baptista debió sonreír al sentir el calor andaluz en su presentación oficial como futbolista del Málaga. El sur, el mediodía, la libertad. “Quiero poder volver a demostrar lo que fui”, musitó, antes de vestirse de corto de nuevo para recordar, en efecto, al futbolista que un día fue. La bestia que brilla en el sur mejor que en cualquier otra parte, la que marcó 39 goles en dos temporadas en Sevilla, y la que ha recuperado en Málaga la voracidad frente al marco. A su estela, el cuadro de Pellegrini es el más en forma del campeonato, con 16 puntos en las últimas siete jornadas, rearmado moralmente para encarar la recta final del torneo, con la permanencia en la élite en juego.






RSS