La vuelta del Barbas. Contaba Enric González hace tiempo que un jugador con barba es ridículo o especial. Desde que alguien confió en el jerezano que llevaba demasiados años perforando redes en Segunda, la carrera de Güiza ha sumado un mundo de eventos que lo han colocado tozudamente en la segunda categoría: el 4-0 al Barça, la vaselina en la Euro, matrimonio con Nuria Bermúdez, extraña huida a Estambul, eterno dique seco, y ahora una travesía del desierto para volver a sentirse futbolista en el lugar donde es más querido y recordado. Segundos tiempos para entrar en la dinámica marcada por García Plaza, y hoy por fin un doblete sobre el que empezar a construir. Esperanza.
Levante
Apuntes de la décima jornada |
oct
27 |
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Secciones: Getafe, Levante, Malaga, Real Madrid, Sporting |
La nube granota |
oct
17 |
No queremos decir que el artículo que el pasado viernes dedicábamos en este mismo sitio a Valmiro Lopes Rocha haya tenido fuerza premonitoria. De hecho, el partido ante el Málaga CF parecía idóneo para bajar a la afición del Levante UD de la nube. Pero nada de eso ocurrió. Aferrado a la gloria como si le fuese la propia vida en ello, el conjunto granota desarmó al malacitano y confirmó su buen momento con un incontestable 3-0. Sin sufrir. Como un grande.
Valmiro, el hijo de José |
oct
14 |
Su historia es curiosa, de esas que parecen dibujadas por la caprichosa Olivetti de cualquier novelista. Una infancia peculiar y complicada, un pasado imborrable y una vida repleta de sobresaltos hasta alcanzar la madurez. Cuando a José Lopes le surgió la oportunidad de dejar atrás una vida de penurias y pobreza en su Cabo Verde natal no lo dudó ni un instante. Era la España de los años 70, tan necesitada de mano de obra como abonada a la precariedad. Allí, al noroeste de la provincia de León, donde la comarca de Laciana luchaba a diario por robarle a la tierra el sustento en forma de carbón, encontró trabajo y acomodo José, muy lejos, en lo geográfico y en lo espiritual, de su querida Praia. No fue el único caboverdiano que aterrizó en tan remoto lugar a la llamada de la riqueza producida por la entonces muy boyante minería. Fue así como la compañía Minero Siderúrgica de Ponferrada, siguiendo un ambicioso plan de explotación minera de la zona de Villablino, atrajo hasta la zona a un gran número de familias de inmigrantes portugueses y caboverdianos, en su mayor parte. Las minas, a plena producción, necesitaban personal que las trabajase.
Apuntes de la sexta jornada |
oct
03 |
El rugido de la bestia… Minuto noventa y muchísimos. El equipo de las franjas azules empata en casa, un 2-2 que le sirve de bien poco, a pesar de que satisfaga al espectador neutral. Se acerca volando el balón, más alto que bajo, más fuerte que lento. Y el futbolista de ébano, coordinado como un bailarín a pesar del armazón de adamantium, se eleva al cielo mediterráneo para alcanzar el remate invertido, irrechazable, imparable. Uno de esos momentos que aseguran cinco segundos de silencio antes de que griten gol hasta las plantas de los pies. Elijan ustedes, Julio… o Vitor.
…y los gritos de los bestias. Durante años, el Atlético de Madrid ha podido resumirse en dos jugadorazos en la vanguardia y una serie de individuos por detrás que oscilaban aleatoriamente entre lo discreto y la barraca de feria. Un equipo sin rumbo, agarrado a sus estrellas, que se debatía entre los nervios de su afición y la cada vez más acusada indiferencia de los neutrales. Sin embargo este año, por primera vez en muchos, el Atleti ha construido un equipo simpático y alegre, bien estructurado, que apetece ver: Falcao es el hombre del momento, Arda una culebra de las que levantan al respetable, y Diego el mago que, en forma, puede invocar a los astros del fútbol. Por esto, porque es un buen momento para difundir la imagen del club y para que los zagales vuelvan a pedirle a sus padres que le compren la zamarra del oso y el madroño, sería interesante que alguien de dentro saltara para señalar a los repugnantes subnormales que anoche en la grada se reían de un muerto. Porque hoy, la noticia es ésa, y no fueron dos ni tres.
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Así fue la Liga: Levante UD (14º) |
jun
04 |
Recién ascendido de la Liga Adelante la pasada temporada, el Levante UD afrontaba su retorno a Primera cauteloso. Sus anteriores y más recientes experiencias entre los grandes habían sido traumáticas y fugaces, y la experiencia aconsejaba no levantar los pies del suelo y tratar de amarrar la permanencia poco a poco, con constancia y practicidad. Sin tirar la casa por la ventana, la directiva granota decidió (o, más bien, se vio obligada, dadas las precarias circunstancias económicas) apostar por la continuidad del bloque del ascenso. Austeridad y unión en tiempos de crisis. Varias caras nuevas, casi todas ellas con sobrada experiencia en Primera (Sergio, Javi Venta, Munúa, Del Horno, Valdo…) y un par de apuestas arriesgadas, como el ecuatoriano Felipe Caicedo (cedido por el City tras su anterior experiencia en Málaga) y el uruguayo Christian Stuani.
Sin excesiva presión y con mucho que ganar y poco que perder, al conjunto levantinista le costó hacerse con el ritmo de competición de la nueva categoría: en los primeros tres partidos del campeonato sumó tres derrotas y encajó 10 goles. Parecía claro que la continuidad en Primera iba a ser poco menos que una quimera.
El peso de un 8-0
Rutinaria. Así se puede definir la victoria del Madrid de hoy ante el Levante, la misma que consuma el extraordinario récord de Mourinho de nueve años seguidos sin conocer la derrota como local en liga. El portugués realizó de entrada el gambito más arriesgado –prescindir de Xabi Alonso- pero Luis García Plaza, quizá influido por el tenebroso recuerdo de la Copa, dispuso un autobús digno de Maguregui y renunció a una presión un poco más adelantada que hoy en particular hubiera podido darle resultado. El partido lo rompió Di María con un triple regate desde parado que culminó Benzema y le puso el sello, poco antes del descanso, una falta de Cristiano que remachó Carvalho bajo los palos. Poco más que reseñar en un segundo tiempo donde ninguno de los dos equipos pareció tener mayor interés en cambiar el resultado: por decir algo, algunas cabalgadas de Juanfran por la banda izquierda, la constatación de que Kaká no está para grandes cosas, la exhibición de reflejos de Munúa y un slalom de Özil, que levitó entre futbolistas del Levante durante unos treinta metros, y acabó dejando un agradable regusto final en el Bernabéu. Por demás, un triunfo muy útil para el Madrid que tampoco dejará tocado al Levante, una escuadra por demás admirable que no ofrece, en ningún sentido, el aspecto de los equipos hundidos.
Levante: la pandilla salvaje |
feb
09 |
Ballesteros abría los brazos, en aspaviento crispado, y fijaba su aliento a medio palmo de la mirada apagada de Rossi, que sólo acertaba a mandar callar al contrario, desconcertado. Ballesteros parecía más gigante que nunca junto al pequeño Rossi, extramotivado, firmando contra el Villarreal, en el campo que un día fue su casa, una actuación monumental, liderando a la defensa más curtida de la Liga en la victoria más inesperada de la jornada. Tres centrales: Nano y Del Horno de 30 años, Ballesteros, el capitán, de 35. Dos laterales: Juanfran, de 34 años; y otro veterano querido en el club amarillo, Javi Venta, de 35. Descartes de otros equipos, orillados, ángeles caídos de algunas de las mejores canteras del fútbol español, hombres, al cabo, que se miran las cicatrices y ven dolor, cenizas y antiguas internacionalidades, inmersos en un otoño que resumen en las ruedas de prensa de presentación: quiero volver a sentirme futbolista, quiero volver a disfrutar del fútbol… Quiero volver. Quiero volver porque estuve ido, fuera. Quiero volver y formar una defensa para un milagro. Porque a base de retales cosió Luis García Plaza un traje impermeable que logró el sábado lo que nadie había logrado aún frente al exuberante Villarreal, en El Madrigal: ganar, y dejar la portería a cero.
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Secciones: La Liga, Levante, Villarreal |
Félix Ettien: de vuelta al infrafútbol |
feb
01 |
A Félix Ettien le daban de comer aparte. Y no es que fuera un tipo especialmente raro, que a lo mejor también, pero la cuestión es que cuando llegó al Levante, a finales de los noventa, en compañía del paisano marfileño Keita, fue tratado como un paria. A saber, le hacían entrenarse siempre con la misma vestimenta, le hacían comer siempre con los mismos platos y cubiertos. Nadie se fiaba de aquel par de negros, de las extrañas enfermedades que podrían portar, y aún menos, por lo visto, después de que el intermediario italiano que montó el desembarco se fugase con la pasta fresca a otra y lejana parte.
Víctima de la encerrona, Ettien se aferró al deseo de ser futbolista y tragó, siguiendo a lo suyo, a los dos mil abdominales diarios (eso sí que era para darle de comer aparte), y a esculpir ese físico de atleta que le llevó al profesionalismo. Superado el recelo inicial, Ettien subió con el Levante de 2ªB a 2ª, y de 2ª a 1ª. Atrajo el foco mediático tras una exhibición en el primer año en el infierno del Atlético, y nació la rumorología de supuestos e hipotéticos traspasos millonarios. En el Ciutat de València, entre otros, coincidió con Schuster, que se empeñaba en los entrenamientos en enseñarle a centrar, en otorgar finura a ese pie derecho que era un muñón, consciente de las demás virtudes del diamante que nunca se llegó a pulir. Porque Ettien era fuerza y potencia bruta, pero caía en la trampa que un día explicó Cappa que encierra el fútbol a los atletas. Si en el tartán, al llegar a la meta terminas, y ganas; en el césped, al llegar a la meta, al balón, empiezas.
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Secciones: Diarios de Futbol, Levante |
Sobre las barreras |
ene
20 |
El pasado fin de semana tuvimos ocasión de presenciar en varios campos diferentes algunos sucesos de importancia variopinta que tienen que ver con el uso de las barreras en el fútbol. Antes de entrar en ellos, no está mal recordar un poco la regla XIII, que dice que en cualquier tiro libre que se realice fuera del área de meta, los jugadores del equipo rival deben encontrarse mínimo a 9,15 metros del balón. Esto en particular es el fundamento de la existencia del círculo del centro del campo y de las medias lunas de las áreas, tan bonitas ellas.
Entre la niebla que presidió el Zaragoza-Levante, se produjo un lance que pudo tener su incidencia en el marcador final del partido (como muchos errores de los futbolistas, no debe olvidarse) y que resultó llamativo y polémico. El equipo maño fue sancionado con una falta en el borde del área, los jugadores granotas sacaron rápidamente, y como consecuencia obtuvieron gol. El árbitro Álvarez Izquierdo anuló el tanto entre las airadas protestas de los futbolistas, que alegaban no haber pedido distancia. Si asumimos este postulado como cierto y miramos las imágenes de TV, encontramos que el árbitro ha perdido de vista el balón, y por tanto la hipótesis más razonable es que manda repetir porque no está seguro de que la falta se haya ejecutado correctamente; ésta también fue la interpretación que dieron en El Día del Fútbol, donde analizaron la jugada.
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Levante-Real Madrid: incapaces ante el orden |
sep
26 |
Empate a cero. Dos porterías huérfanas. El Levante renunció al ataque y juntó las líneas para evitar la famosa pegada del Madrid. Los blancos dieron por hecho que el equipo granota no iría a por el partido y jugaron cómodamente arriba, con Marcelo permanentemente incrustado en la banda zurda. Sin embargo, la suma de Özil, Di Maria, Cristiano Ronaldo e Higuaín no garantizó los goles. El Madrid cayó en una depresión de juego, abusando de los balones al área, probando constantemente a Manuel Reina, que hoy fue el mejor de su equipo. Cuando vino Mourinho en verano los más agoreros anunciaron algo parecido a esto.
Un equipo seguro atrás y con capacidad para marcar un gol más que el contrario. Hoy ni eso. Los problemas se acumulan y hay síntomas que no hacen esperar nada bueno. Es la primera vez que tengo la sensación de que Cristiano Ronaldo crea más problemas que soluciones. Es un agujero negro que engulle la energía de todos sus compañeros. Que juega rápido pero impreciso, que elige la opción más difícil y que solivianta a los contrarios. Es un incentivo para el rival. Anularlo ha sido un estímulo más para los jugadores del Levante.
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