“El ascenso, el ascenso”, repetíamos durante años y años como una palabra mágica. En el fondo, se trataba casi de un horizonte mítico: salvo nuestros padres y abuelos no teníamos mucha idea de lo que se encerraba en esa palabra, pero nos servía para almacenar en siete letras todas nuestras ilusiones. Y así, la repetíamos constantemente en cada temporada, tanto si la cosa fuera bien como si todo acabara en un desastre. Más o menos, como los madridistas hablaban de La Séptima o los barcelonistas suspiraban por su primera Copa de Europa antes de 1992. Muchas veces (la mayoría), el año futbolero acababa en una gran decepción o, a veces, en algo incluso peor, como es la nadería, la mitad de tabla sin emoción; pero al verano siguiente retomábamos la ilusión. Somos ya gente con algunas canas y, aunque no lo quisiéramos reconocer, compartíamos algo del realismo seco de los que nos decían que estábamos perdiendo el tiempo, que esto era todos los años la misma frustración. Pero además de realistas también debemos tener algo de niños para ilusionarnos siempre con la misma palabra, aunque no fuera más que un deseo que podía quedar muy lejano.
Elche
Elche CF: la ilusión por volver |
oct
02 |
Llevábamos ya varias semanas en las que, mirando la tabla en la Liga Adelante, nos alegraba la vista el ver a un clásico como el Elche CF en las posiciones de cabeza. Los franjiverdes, que llevan ya unos añitos en esto de conquistar el ascenso, son siempre un motivo de feliz nostalgia para todos aquellos que nacimos en los años setenta y empezamos a emocionarnos con el fútbol con aquellos cromos de cartón en los ochenta. El Elche merecía un hueco en DDF. Y, aprovechando la coyuntura, acudimos a nuestro ilicitano de cabecera, Chimo Baeza, para que nos contara un poco cómo se están viviendo estas ilusionantes semanas en el entorno del club. La competición es muy larga en Segunda y nada está hecho. Pero ¡ay la ilusión!, ésa que no nos la toquen.
Nadie, ni siquiera el propio Fran Escribá, esperaba un comienzo así. Tras la tristeza con la que terminó el play-off de hace dos años, con aquel fatídico gol de Ighalo que supuso el ascenso del Granada, y la atonía de la pasada temporada, en la que el equipo se descompuso tras marchar líder en Navidad, existía poca ilusión para los aficionados ilicitanos durante esta última pretemporada. Que el nuevo entrenador fuera un desconocido cuyo mayor mérito fuera haber sido segundo de Quique Sánchez Flores y que entre los fichajes tampoco abundaran las caras famosas no hizo levantar demasiado el optimismo.








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