Tal y como hicimos con Ronald Koeman y haremos con Michel Laudrup, nuestra serie sobre los tres jugadores del ‘Dream Team’ azulgrana con experiencias en banquillos de nuestro fútbol, sigue adelante. En esta ocasión el protagonismo es para Hristo Stoichkov.
Hablar del fútbol búlgaro a lo largo de la historia es citar, en menos de cinco segundos, a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Y es que sería imposible alejar a Hristo Stoichkov de esa lista de reyes históricos porque si por algo se caracterizan los mismos, es por sus títulos, galardones individuales y participaciones destacadas en citas de primer interés. Hristo lo tiene todo y más, ya que es el único jugador búlgaro nombrado Balón de Oro (lo fue en 1994).
Aquél chico que había salido de la cantera del modestísimo Maritza, equipo de segundo nivel dentro de su Plovdiv natural, fue dando saltos de gigante en una carrera tan larga como el quiso. El Zhevros Jarmanli fue su segundo escalón, justo antes de que el ‘gigante’ nacional, CSKA de Sofía, consiguiera su traspaso en 1985, cuando el sólo tenía 19 años.




Poco ha durado esta vez la aventura celtista en primera. Sorprendente ha sido su descenso después de haber conseguido brillantemente la clasificación para la UEFA, el año pasado, justo en su regreso a primera. 
Esta semana nos enteramos por la prensa que la plantilla del Celta está plagada de futbolistas vagos, pasotas y poco o nada profesionales. La exclusiva en cuestión llevaba la firma de su propio entrenador, Hristo Stoichkov, que aprovechó su colaboración semanal con 
Si hay una cosa que ha dejado bien clara esta jornada 34 del Campeonato Nacional de Liga en Primera División, es que nada se aclara, todo se complica aún más, a 4 jornadas del final de Liga.
El búlgaro Hristo Stoichkov, ex jugador entre otros del FC Barcelona, será a partir de hoy el nuevo entrenador del Celta de Vigo tras la destitución de Fernando Vázquez.
CA Osasuna y RCD Espanyol reabren esta tarde, y en lo que a equipos españoles en la UEFA se refiere, las competiciones europeas tras el consabido parón invernal, con dos encuentros con muchas similitudes entre sí. Mientras que Osasuna viaja a Burdeos arropado por más de 5.000 aficionados pamplonicas para medirse al Girondins, el Espanyol visita la industrializada Livorno pendiente de frenar a Lucarelli, capitán y gran amenaza de los toscanos, con la vista puesta en la siguiente ronda de la competición. Dos cruces atractivos para el espectador, igualados y frente a equipos que vienen realizando muy dignos papeles en sus respectivos campeonatos ligueros.
Diez partidos ligueros consecutivos sin ganar son capaces de hundir en la tabla a cualquier teórico aspirante a UEFA. En Vigo pueden dar fe de ello. El empate del Celta en esta 21ª jornada del Campeonato Nacional de Liga frente al colista Nàstic en Balaídos, coloca a los de Fernando Vázquez en una peligrosa 17ª posición, empatados a 22 puntos con el Levante, primer equipo en ocupar plaza de descenso a Segunda División.
Sufrió el RC Celta de Vigo, tal y como estaba previsto, en su visita a Sicilia. Al final, el empate a un gol conseguido frente al Palermo, clasifica a los gallegos para la siguiente ronda de la Copa de la UEFA (dieciseisavos de final) como segundos clasificados del grupo, por detrás del Newcastle. Partido abierto, con continuas idas y venidas de un área a otra, poco centrocampismo y fútbol bastante directo, en el que los de Fernando Vázquez han sabido tirar de oficio para aguantar las acometidas de un Palermo más voluntarioso que acertado en los metros finales, y que sólo ha conseguido poner en verdaderos apuros a los celestes con el empate en el marcador y apenas diez minutos para el final. Salía el Celta muy metido en el partido, como ya hiciera en St. James’ Park, y en apenas diez minutos gozó de dos claras oportunidades. Primero fue Canobbio con un disparo que sólo la mano de Agliardi evitó que fuera gol, y pocos minutos después el brasileño Nené, cambiado de banda y empalmando un buen disparo en parábola hacia la escuadra izquierda italiana, que se fue fuera por muy poco.

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