Hay un tópico futbolero que reza que el público, aún cuando no patea la bola, puede ganar partidos. Es cierto, yo lo he visto. He asistido a encuentros en los que un equipo que tenía todo para perder, terminó imponiéndose al rival gracias a la comunión con la grada, desde la que brotaban rachas de ánimo en forma de gritos y cánticos de sus seguidores, que empujaron a los jugadores a lograr lo imposible. En esas ocasiones, uno se reconcilia con el fútbol, lo entiende como una representación única del poder de la identidad común, en el que el espectador es capaz de por una suerte de magia extraña, vestirse de corto, saltar al campo y ser uno más en la búsqueda del gol y, consecuentemente, de la victoria.
Sin embargo, tengo la mala suerte de ser seguidor del FC Barcelona, de que mis sueños futboleros habiten en el Nou Camp, teatro frío en el que el público se denomina “el que paga” más que “el que siente” y, consecuentemente, tiende sólo a aplaudir al final de la representación, si es que ha sido de su gusto, y también a hacer sentir su presencia cuando a mitad de obra entiende que es turno de exigir la devolución del importe de la entrada, pues el espectáculo no está siendo de su agrado.
Ayer el público del Nou Camp volvió a hacerse presente a mitad de un partido y, una vez más, no lo hizo para espolear a su aturdido equipo, para reanimar a los jugadores que necesitan del apoyo de la grada, para demostrar a los alemanes que sin en Gelsenkirchen se anima aquí más, sino para pitar y sacar pañuelos por una nimiedad: Frank Rijkaard en el minuto setenta y pico de un partido ganado, al final de una temporada cargada de partidos y con un equipo plagado de lesionados osó quitar del campo a Bojan para dar entrada a Giovani. Pecado imperdonable, sin duda, por parte del entrenador que llevó al club en dos años de arrastrarse por los campos de España a ganar la Champions de París, que fue respondido por la grada de la mejor manera posible: silbando. Es comprensible, como es sabido, nos sobran las Copas de Europa y el Barcelona nunca en su historia ha caído antes de semifinales de la Champions.
Seguir leyendo »
Permalink
Trackback
Secciones: Barcelona, Liga de Campeones
Valora esta noticia:





(
3.9,
8 votos)

Actualizando...