Como ya es sabido, FC Barcelona y Athletic Club reeditarán el próximo mes de mayo la Final de Copa del Rey del pasado año 2009. Con el recuerdo del gran espectáculo, tanto deportivo como social, que supuso aquel acontecimiento, ambos finalistas aguardan con tensa expectación el anuncio de la sede definitiva de su nuevo enfrentamiento. Desgraciadamente, no nos suena extraño. No nos parece chocante ni ridículo que, conociendo ya los nombres de los dos ilusionados finalistas, teniendo ya a las dos aficiones calentando motores para un partido que suele ser poco menos que una fiesta de fin de temporada para los clubes participantes, aún no sepamos, a tres meses vista, ni la sede ni la fecha definitiva del encuentro.
Barcelona
El Barça se cita con el Athletic
Como hace tres años, los dos equipos más laureados del torneo del K.O. se medirán en la final, ya veremos dónde. El Barcelona ha despachado esta noche al Valencia en un ejercicio de suficiencia que alcanzó la brillantez en muchos momentos, especialmente en la segunda mitad del primer tiempo. Paradójicamente, el partido había comenzado con dominio che, pero una indecisión entre Miguel y Alves permitió a Cesc marcar de disparo parabólico y virar la contienda. Siguió un chorro de ocasiones marradas del Barcelona, cuya delantera volvió a hacer grande al portero rival. En el segundo tiempo bajó el ritmo, posesión habitual de los locales punteada por alguna ocasión del Valencia, y el partido se acabó cerrando primero con la justa expulsión de Feghouli, y luego con un estupendo disparo a la escuadra de Xavi, reaparecido hoy. Muy destacable el partido de Cesc, especialmente en el primer tiempo, y también el de Pinto, pleno de reflejos toda la noche. Al Valencia, lastrado por la ausencia obligada de Soldado, le han pesado la poca presencia de Banega y la mala actuación de Víctor Ruiz, frágil y distraído toda la noche. Y Emery sigue sin ganarle a Guardiola, que va a por su título número catorce como entrenador del Barça. Que se dice pronto.
Todos están bien |
feb
02 |
Cuando ha faltado la victoria han empezado los nervios. El alarmismo ha requerido de un distanciamiento numérico con el Real Madrid para que volviese a florecer el espíritu barcelonista de toda la vida, porque en el fútbol primero hay que ganar y las otras cuestiones se discuten a posteriori. Sin embargo, en el empate y en la derrota, el aficionado del Barcelona tiene poco más a exigirle a su equipo, que corrió más que nunca en la desesperación de Villarreal y puso el pie en Valencia, incluso Pinto la mano, compitiendo hasta el último minuto por una final de Copa. I have the ball, I pass the ball. El estilo de juego no peligra ni se discute mientras Guardiola esté en el banquillo, esto se da por sabido. Cabe entonces entretenerse en los otros motivos de la segunda plaza, secundarios la mayoría, ensombrecidos por el monstruo competitivo en que ha resultado el segundo proyecto de José Mourinho.
Valencia y Barcelona aplazan el desenlace
Tras un partido más sudado que bien jugado, Valencia y Barcelona han empatado (1-1) en Mestalla en su semifinal de la Copa del Rey. Un resultado que puede considerarse justo, ya que valió el tópico de un tiempo para cada equipo. Guardiola envidó con una alineación revolucionaria, con Xavi y Alves fuera –el brasileño entraría más tarde-, y que sufrió mucho ante la presión valenciana de la primera mitad. Jonas adelantó a los locales con un toque de clase tras gran penetración de Mathieu, y poco después empató el Barça con otro cabezazo de Tarzán made in Puyol. Este Barça ha decidido al fin no despreciar los córners, y eso le ayuda a que este año más de sus goles no tengan relación con el juego. Los azulgrana han dado un paso adelante en la segunda y han podido cerrar la eliminatoria, primero en un penalty que le ha parado Diego Alves a Messi y después con un palo del otro Alves, pero el partido ha acabado muriendo entre las señales de cansancio de casi todos los jugadores. Estupendo partido de Banega el eje, el indiscutible faro del Valencia cuando quiere serlo, e imperial Puyol en el otro lado, igual de lateral que de central, y que se acabó desmelenando con dos ruletas encadenadas. Fantástica vuelta aguarda.
Siete puntos por azar |
ene
30 |
Quizá es porque el día después de que el FC Barcelona se pusiera a siete puntos del Real Madrid en la clasificación liguera uno esperaba una visión un poquito más crítica hacia el aparente bajón del equipo de Guardiola. Quizá es porque, en ciertas fuentes, uno aún confía en el periodismo deportivo sin bufandeo de por medio. Porque, en el enésimo panegírico a Pep (‘a diferencia de Mourinho, Guardiola no ensuciará los partidos‘, ‘no hay más líder que Guardiola‘, ‘solo Guardiola fue capaz de levantar el ánimo tras la final de Mestalla‘), todos los males que puedan acechar al cuadro azulgrana tienen un origen y una solución aparente. Son nimiedades, en esencia. Asuntos salvables.
Cuando el Madrid miró a los ojos al Barça |
ene
26 |
Dicen que el primer paso para acometer con mínimas garantías de éxito cualquier empresa o cometido es creer en lo que uno está haciendo. La confianza en el cómo, en la manera de desempeñar las cosas y de perseguir los objetivos, supone un refuerzo añadido en la búsqueda de un fin. Ayer, diez ediciones del Clásico después, que se dice pronto, José Mourinho fue capaz de transmitir a sus jugadores un método en el que creer. Pudo ser por decisión técnica, por imperativo procedente de la grada o porque el portugués decidió poner un micrófono en el vestuario y palpar el sentir de los futbolistas. Es lo de menos. Sí fue un método estudiado y quizá consensuado, fruto de la catarsis que implica el recibir un nuevo manoseo impune por parte del eterno rival, y en al que anoche decidieron aferrarse como si fuera su última esperanza de vida deportiva tanto los futbolistas como los seguidores blancos.
El Clásico descafeinado |
ene
24 |
El Clásico número 14 de Guardiola, décimo de Mourinho desde que está en el Real Madrid, se presenta como el más descafeinado de los que han disputado hasta el momento estos dos monstruos de los banquillos. Por una parte, y salvo un milagro madridista que casi nadie espera, es muy difícil suponer que el equipo blanco protagonice la gran hombrada en el Camp Nou y tumbe a un rival al que lleva casi cuatro años sin ganar por al menos dos goles de diferencia. Por otra, y muy afortunadamente, la tensión ambiental ha descendido de forma significativa desde el dedazo de Mou, siempre que excluyamos la bestialidad aislada de Pepe que –como lo oyen- va a quedar sin castigo. Y además, el vencedor sólo se llevará como premio, además de la satisfacción de imponerse al otro, el pase a semifinales de un torneo cuya importancia es relativa. Nada decisivo, sobre todo teniendo en cuenta que no es difícil un trayecto hasta la Copa que incluya equipos del calibre del Valencia o el Athletic de Bilbao.
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Secciones: Barcelona, Bwin, Diarios de Futbol, La Liga, Real Madrid |
Los fines imposibles conducen a la melancolía |
ene
19 |
Hay argumentos para defender a Mourinho. Por más que la prensa muerda la carne, por más que el aficionado se sienta traicionado, hay un puñado de motivos para entender el planteamiento del técnico portugués en el Bernabéu. El punto de arranque es indiscutible: este Real Madrid ha sido incapaz de ganar a su archienemigo jugando con sus mismas armas. Era hora de que el técnico mejor pagado del mundo justificara su fama de estratega y propusiera un once que debilitara el boyante planteamiento blaugrana, una trama que entorpeciera el juego directo y ganador de los hombres de Guardiola.
Por ahí iban los tiros. Con Lass y Pepe en el mediocampo y una pareja de laterales que pretendían, muy a priori, aprovechar las recuperaciones del mediocampo y atenazar, muy a priori, las subidas de Alves y Abidal. Este último marcó un gol, añado como resumen del éxito del dibujo táctico. Arriba tres satélites intimidantes, Benzema, Higuaín y Cristiano Ronaldo, más pendientes de imposibilitar la salida limpia del balón que de elaborar juego. Su misión era, como en una suerte de Humor Amarillo, correr detrás de los balones disparados por los cañones de Navarone de la retaguardia. Me niego a juzgar a Mourinho con base en la estética. Es un argumento tan laxo, tan alejado de la esencia futbolística, que he tenido que quitar la radio esta mañana. Si asumimos que el fútbol es un negocio, no podemos entender que la belleza supere las victorias. No digo nuestro disfrute, no digo nuestro interés, pero vamos a reconocer de una vez por todas que el fútbol es un juego donde se gana y se pierde, no es el Circo del Sol de la pelota ni una película de John Ford, por más que Pepe insista en ser un John Wayne de andar por casa.
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Secciones: Barcelona, Copa del Rey, Real Madrid |
¿Tiene motivos de queja el madridismo? |
ene
19 |
La resaca de un nuevo Clásico, el noveno en el último año, ha dejado al Real Madrid malherido. El 1-2 de anoche en el Santiago Bernabéu, en un partido no especialmente brillante de los azulgrana, es la enésima prueba de que el FC Barcelona tiene comida la moral al conjunto de Jose Mourinho. Parece que no hay antídoto que valga. Menos aún en las eliminatorias a doble partido, como la de la Liga de Campeones del año pasado, la de la Supercopa de este verano, o esta de la Copa del Rey. El veneno inoculado es cada vez más poderoso y nada, ni siquiera el para algunos infame blindaje del centro del campo blanco, pudo contener la ofensiva barcelonista.
Un Clásico atípico |
ene
18 |
Pese a que ya desde el sorteo de la ronda de octavos de final se adivinaba allá a lo lejos en el horizonte, el Clásico que enfrentará a doble entrega a Real Madrid y FC Barcelona por una plaza en la semifinal de la Copa del Rey tiene algo de inesperado. De inesperado, de atípico y tal vez, por qué no, de inoportuno. Inesperado, porque nadie a principios de temporada podía imaginar a ambos colosos dilucidando un pase de eliminatoria de manera tan anticipada y repentina. Atípico, porque resulta extraño e inhabitual ver a madridistas y culés midiendo fuerzas cuando aún nos encontramos a ni más ni menos que cuatro partidos de la final. E inoportuno, porque estoy seguro de que ninguno de los dos equipos tenía entre sus planes encontrarse con el máximo rival en un choque tan decisivo como éste a estas alturas de la temporada.
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