No sabemos qué parte hay de leyenda y qué parte se ciñe a los límites estrictos de la realidad. Todo lo que rodea a la Final de Copa de 1992, que el Atleti birló al Real Madrid de la Quinta en su propia casa, ha ido otorgando a aquel partido un estatus de momento mítico en la tradición rojiblanca. Es la referencia dentro del imaginario colchonero a la que acudir ante citas como la de esta noche. Pero aquel inesperado cero a dos tuvo una particularísima intrahistoria. Una anécdota que acrecenta el carácter icónico del inolvidable partido.
Equipos
La venganza de Pizo |
may
17 |
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Secciones: Atletico de Madrid, Copa del Rey, Frases lapidarias |
La Final uno a uno |
may
17 |
Uno a uno. Puesto por puesto. No son los onces confirmados para esta noche (no, al menos, el del Real Madrid), pero hemos querido poner ambos equipos frente a frente, individualidad frente a individualidad. No se trata ahora de juzgar quién es mejor futbolista, sino de quién llega en mejor punto al decisivo momento de la Final.
Diego López 1X2 Thibaut Courtois
Dos porteros excelentes, regulares, sobrios y que han rendido a un altísimo nivel en este tramo final de la temporada. Nunca un portero con fecha de caducidad conocida tuvo tanto calado en el Calderón como el que está teniendo el joven meta belga. Diego ha conseguido con sus actuaciones en momentos clave de la temporada hacer olvidar, al menos en el plano del rendimiento deportivo, a Iker Casillas. Poco a poco, además, está ganando en autoridad y capacidad de mando sobre sus compañeros.
Despedida y cierre |
may
17 |
Una final siempre es una final. Un partido decisivo, único, a cara o cruz. Una opción de acabar subiendo al palco con una bandera atada a la cintura y haciendo el mandril por el camino o de tragarte la rabia acumulada sentado sobre el césped como un invitado a fiesta ajena. Pero una final como la de la Copa del Rey que esta noche enfrenta a Real Madrid y Atlético de Madrid en el Santiago Bernabéu reúne ingredientes como para ser considerada algo más que una final más. De entrada, jamás un derby, un partido entre dos rivales de una misma ciudad, fue considerado como un partido más. Las sensaciones de una final se multiplican cuando el que tienes enfrente es tu compañero de oficina, tu vecino de la puerta de al lado o ese cuñado coñazo al que no puedes ni soportar. Pero es que, además, las circunstancias que rodean a uno y otro equipo en la previa del gran partido de final de temporada, hacen que la final de la Copa del Rey 2013 se presente con aroma de partido vital. De juicio sumarísimo a un proyecto o de salvoconducto hacia la gloria, depende de la acera desde la que se aguarde.
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Secciones: Atletico de Madrid, Bwin, Copa del Rey, Real Madrid |
El ego más grande |
may
06 |
Ocurrió el pasado viernes. Con la resaca por la tercera caída consecutiva en semifinales de la UEFA Champions League aún golpeando duro en la cabeza y el estómago del madridismo, José Mourinho decidió poner los puntos sobre las íes. Y cuando José Mourinho decide poner los puntos sobre las íes, cuando José Mourinho enchufa el ventilador de su hiriente locuacidad a la máxima potencia, más vale estar a cubierto. Hubiera sido más digestivo para la afición blanca encontrarse con un técnico asumiendo sus errores, con un técnico llamando a la calma del colectivo, aportando un punto de sensatez en mitad del dolor por la derrota. Pero no. Mourinho quiso salir airoso del envite, quiso salvar el pellejo y saltar el primero antes de que el barco empezase a hundirse irremediablemente. Pero no fue lo único. Mourinho, el capitán, el ideólogo, el mandamás, decidió abandonar la nave a la deriva colocando varias cargas explosivas en las bodegas del buque. Saltar, sí, pero asegurándose primero de que todo se vaya a pique.
Cuatro apuntes sobre el Madrid – Borussia Dortmund |
may
01 |
La carga del Séptimo de Caballería. Mucho se había hablado en la previa del partido de la importancia vital de subir los grados de la temperatura ambiente del Santiago Bernabéu hasta el extremo. Como no podía ser de otra manera tratándose de lo que se trataba, el público madridista respondió con creces. El primer paso estaba dado desde antes de que Howard Webb diese por arrancado el duelo. La caldera de Concha Espina hervía a borbotones cuando los dos equipos pisaron el césped para escuchar el siempre estimulante himno oficial de la competición. En aquel ambiente al rojo vivo, el Madrid respondió como debía. Fueron doce o quince minutos iniciales de creer en lo imposible, de responder a la ilusión de su gente con síntomas de que la misión era viable, de hacer sentir a los alemanes que aquello iba a ser peor de lo que esperaban. El 4-1 a uno de la ida no dejaba sitio para maneras más refinadas. Aquello era cuestión de recuperar la fe, de hacer creer de nuevo a todos los descreídos. Y el Madrid lo logró. Tanto, que con aquel arreón de inicio a punto estuvo de mandar a la lona al Borussia. Sólo la falta de acierto de Cristiano Ronaldo y Özil impidió que los blancos arrancaran el partido cumpliendo la segunda las consignas de la noche: hacer un gol en el primer cuarto de hora. Anduvo cerca, a un suspiro, pero fue imposible. Allí, en la ineficacia de aquella salida fulgurante, murieron muchas de las esperanzas madridistas.
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Secciones: Liga de Campeones, Real Madrid |
Sin Arbeloa |
abr
30 |
Lo de Álvaro Arbeloa es un caso extraño. Vive deportivamente en los extremos. Defendido a ultranza por los aficionados blancos más próximos a la línea dura del madridismo, suele ser generalmente el blanco preferido de los críticos ajenos al club y al entorno de éste, que le achacan vivir un peldaño por debajo en cuanto a capacidad técnica que el resto de sus compañeros. No descubrimos nada nuevo ni destapamos ninguna vergüenza oculta si afirmamos que el defensor salmantino no es un prodigio de técnica futbolística, al menos en comparación con lo que habitualmente le rodea. La ‘culpa’ es de quien decidió que los laterales, además de saber defender las incursiones por banda de los rivales, tenían que funcionar como un atacante más. Partiendo de esa base, Arbeloa se ha ganado la confianza de su entrenador (y no de cualquier entrenador, sino de uno tan exigente y perfeccionista en sus métodos como José Mourinho) y cuenta con el reconocimiento de la grada. No será el mejor lateral diestro del mundo, pero cumple con su labor como pocos. Y además, es de esos que ejercen motu proprio de portavoz del madridismo más agresivo. Arbeloa sabe cómo ganarse al aficionado, digamos.
Ganar en el Real Madrid |
abr
30 |
‘Lo bonito, bonito, bonito no es jugar en el Real Madrid o entrenar en el Real Madrid. Lo bonito, bonito, bonito es ganar en el Real Madrid‘. El 31 de mayo de 2010 José Mourinho se plantaba por primera vez ante los medios de comunicación como técnico del Real Madrid y dejaba claro para lo que había llegado a la capital de España. Ganar. Desde el primerísimo momento, desde su misma presentación como madridista, el técnico portugués dejó bien claro que su nivel de exigencia iba a ser extremo. Subió el nivel de revoluciones de su equipo desde el primer minuto. El objetivo final de la contratación del luso lo desveló el propio Florentino Pérez: levantar la décima Copa de Europa, el viejo anhelo del madridismo.
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Secciones: Liga de Campeones, Real Madrid |
Leo: para meter miedo a Jupp |
abr
28 |
No sé realmente si el Barça confiaba en proclamarse campeón de Liga en la terminal del aeropuerto de Loiu, allá sobre las diez de la noche, cuando conociera el resultado del derbi madrileño. El finiquito del campeonato pasaba, amén de por la derrota madridista en el derbi capitalino, por conseguir los tres puntos que se ponían en juego en la última visita del FC Barcelona a San Mamés. Nada inviable, desde luego, pero tal vez no fuera ésa la principal preocupación de los barcelonistas en la tarde de ayer. El título, ya en el bolsillo, podía aplazarse una semana más. Con la misión imposible del partido del miércoles próximo ante el Bayern en el horizonte, el duelo ante el Athletic tuvo mucho de preparatorio y de elemento de motivación.
Múnich, la noche más oscura |
abr
24 |
El Bayern de Múnich ha sufrido lo indecible. El resultado le incomodaba porque cualquier resultado le hubiese incomodado. El equipo de Jupp Heynckes sufrió pero no lo hizo en el sentido que normalmente se le atribuye a los equipos que sufren, que padecen. El Bayern sufría en positivo porque quería más, en cada balón que recuperaba Javi Martínez a la espalda de un azulgrana despistado, en cada carrera de Arjen Robben encarando a su marcador, en cada incorporación de Phillip Lahm para doblar al holandés y decirle adiós al mejor equipo de los últimos años. Thomas Müller había pedido el cambio, pero al no producirse corrió una última jugada como si le persiguiesen los demonios. Al límite, a romperse, así es como se consiguen los goles. El Bayern ganaba por cuatro a cero al Barcelona y quería el quinto, tal como lo ha querido toda la temporada contra todos y cada uno de los equipos de la Bundesliga. En cambio el rival que tenían enfrente bueno, sí, competía, pero en otra tesitura, como en un ambiente más calmado que proviene también de su progresión doméstica. Este Barça no se ha alterado para nada esta temporada, excepto en la vuelta ante el Milan. Ni por detrás en el marcador ni quedándose sin disparar un solo tiro a puerta. No se ha inquietado. No ha despertado. La debacle histórica del Allianz Arena les redirige al rincón de reflexionar, porque pese a ser atropellados por un equipo inmenso, que sufre sea cuál sea el resultado, no han desarrollado el fútbol que potencialmente pueden elaborar. “Son más rápidos, son más fuertes”, decía Gerard Piqué al acabar al encuentro, cuando realmente querría decir que están más rápidos y están más fuertes o que han trabajado más para estarlo. Físicamente el Bayern puede imponer una diferencia a su favor ante cualquier equipo, pero frente un Barcelona notable esa diferencia no puede ser abismal. Anoche lo fue, en un estadio entregado. El Bayern se vengó del 4 a 0 de 2009 y le inflingió un severo correctivo al Barcelona de Tito Vilanova. Uno de los que quedan marcados para toda la vida.
El ángel de Castrofeito |
abr
22 |
No suele ser sencillo recuperarse de un tiro en el pie. Al hecho del daño físico causado siempre se le une el menoscabo anímico que supone el tomar una decisión suicida y aplicársela a uno mismo. El Deportivo de La Coruña vació todo el cargador sobre sus pies el día en el que decidió que Domingos Paciência era el técnico ideal para asumir la dirección técnica de una nave a la deriva. Nadie podía preverlo, máxime teniendo en cuenta el breve pero notable currículo en los banquillos del exfutbolista de Porto y Tenerife, pero aquella decisión estuvo a punto de salirle muy cara al club gallego, y quién sabe si aún no tendrá graves consecuencias en un futuro muy cercano. Paciência decidió dar un prudente paso a un lado cuando vio que el vaso comenzaba a desbordársele en las manos. Rindió su autoridad y puso su cargo a disposición del club. No había posibilidad de dar un paso atrás porque el portugués acababa de claudicar y de manifestar una evidencia: la situación se había escapado de su control. El daño causado había sido lo suficientemente grave como para considerar que, efectivamente, la única vía posible para la salvación del equipo pasaba por pegar un tijeretazo y cambiar radicalmente de escenario.
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