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	<title>Diarios de Futbol &#187; Cultural</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Gales pide paso en 2013</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Apr 2013 21:40:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro de Grado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Cardiff-City]]></category>
		<category><![CDATA[Gales]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando he entrado en la web del Cardiff City me he encontrado con una foto gigante de Craig Bellamy, algo desaturada para darle un tinte épico. Son declaraciones sobre el reciente ascenso del equipo galés a la Premier League. Bellamy es la viva imagen del club. Llegó el pasado verano procedente del Liverpool a precio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/04/Captura-de-pantalla-15.png"><img class="centro_sinmarco" title="Captura de pantalla (15)" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/04/Captura-de-pantalla-15-e1366314514439.png" alt="" width="485" height="242" /></a></p>
<p>Cuando he entrado en la web del <strong>Cardiff City</strong> me he encontrado con una foto gigante de <strong>Craig Bellamy</strong>, algo desaturada para darle un tinte épico. Son declaraciones sobre el reciente ascenso del equipo galés a la Premier League.</p>
<p>Bellamy es la viva imagen del club. Llegó el pasado verano procedente del Liverpool a precio cero para jugar en el equipo de su ciudad. Allí vive su familia, a los que más necesitó en los últimos tiempos: primero, tras el suicidio de Gary Speed en noviembre de 2011, íntimo amigo, también galés y entrenador de la Selección de fútbol del país, que causó un fuerte impacto emocional en la vida de Bellamy; segundo, tras el divorcio un año más tarde de su mujer Claire Jansen, a quien conocía desde la adolescencia, y con la que tuvo tres hijos. El primero de ellos, Ellis, debutó con el combinado galés Sub 16 en la última edición de la Victory Shield. En la grada de aquel partido estaba Craig Bellamy, que asistía al debut de su hijo como años antes su padre había visto el suyo. Hace unos días, tras consumarse el ascenso de un <strong>Cardiff City</strong> liderado por Craig Bellamy, su padre le dijo: &#8220;Ahora puedo morir feliz, gracias&#8221;.</p>
<p>Había vuelto a Cardiff para ascender a su equipo en 2013.</p>
<p>En Gales, meses antes, en una ciudad cercana pero más pequeña, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2013/02/25/33533/">el <strong>Swansea</strong> se iba a Wembley</a>. Era la culminación a un proyecto edificado en varios años: Roberto Martínez le dio identidad cuando nadie lo sabía situar en un mapa, Brendan Rodgers lo ascendió a la Premier League y los futbolistas españoles fueron el sello distintivo. Así que, tras haber eliminado al Liverpool y al Chelsea, el nuevo proyecto de Laudrup iba a enfrentarse a un tierno Bradford City, cuya machada era todavía mayor, para ganar la Capital One Cup. Ganaron 5-0 con una superioridad incontestable el título más importante de su historia y el año que viene jugarán en Europa.</p>
<p>Justo un mes después del trofeo de Michu, Dyer, De Guzmán, Rangel, Pablo Hernández y compañía, el <strong>Wrexham</strong>, modestísimo club galés de quinta división que juega en las competiciones inglesas desde hace años, también conquistó Wembley. El torneo en cuestión era la FA Trophy, que es algo así como una copa donde sólo compiten los equipos que están entre el quinto y octavo escalón del fútbol inglés. 35.000 espectadores en Wembley. Se impusieron al Grimsby Town en la tanda de penaltis tras el 1-1 del partido para seguir poniendo a Gales en el punto de mira del 2013.</p>
<p>A quien no para nadie de mirar es a <strong>Gareth Bale</strong>, cuyo inicio de 2013 está siendo apoteósico. No nos extenderemos en este apartado porque <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2013/03/01/el-mes-de-bale/">ya lo hicimos en su día</a>. El galés del Tottenham es uno de los máximos candidatos a ganar el Player of the Year y todo el mundo se pregunta dónde jugará el año que viene. Está imparable.</p>
<p>Una manera de detenerle sería con un placaje, por ejemplo, algo que se sanciona en el fútbol pero no en el rugby, donde la <strong>Selección de Gales</strong> consiguió su 26º VI Naciones gracias a un trascendental triunfo ante Inglaterra por 30-3 en el Millenium Stadium, sede galesa. Además nombraron a <strong>Leigh Halfpenny</strong> (brillante apellido) como mejor jugador del torneo. Lejos del deporte, aunque relacionados con él, uno de los grupos de música más importantes del país ha sacado nuevo disco. <strong>Stereophonics </strong>presentó en 2013 &#8220;Graffiti on the train&#8221;, que rápido se hizo con el nº1 de las listas indies. ¿Que por qué está relacionado con el fútbol? Wayne Rooney lleva tatuado en su brazo derecho el nombre de su tercer disco, &#8220;Just Enough Education To Perform&#8221;, porque representaba su vida: dejó el colegio muy pronto para entrenar con el Everton cada día. Además, su mujer Coleen le preparó una sorpresa: Stereophonics actuaría en el día de su boda como regalo. Y por si fuera poco, también galés es un superhéroe de culto:<strong> Christian Bale</strong> es Batman tras haber arrasado en The Fighter.</p>
<p>Casi nada, ¿verdad? Gales está de moda.</p>
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		<title>11 ciudades. Viajes de un periodista deportivo</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Apr 2013 13:20:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Axel Torres]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8216;El libro es muyyyyy personal&#8216;, me advertía Àxel Torres unas semanas antes de la publicación de su primera obra. Efectivamente, &#8217;11 ciudades. Viajes de un periodista deportivo&#8217; (Contra, 2013) es un libro extremadamente personal. Quizá sea eso precisamente lo que lo hace tan disfrutable, tan especial. De la Sabadell natal del autor y sus primeros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/04/image.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/04/image-e1365142710450.jpg" alt="" title="image" width="344" height="440" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>&#8216;<em>El libro es muyyyyy personal</em>&#8216;, me advertía <strong>Àxel Torres</strong> unas semanas antes de la publicación de su primera obra. Efectivamente, <strong>&#8217;11 ciudades. Viajes de un periodista deportivo&#8217;</strong> (<em>Contra</em>, 2013) es un libro extremadamente personal. Quizá sea eso precisamente lo que lo hace tan disfrutable, tan especial. De la Sabadell natal del autor y sus primeros escarceos con el mundo del fútbol (entonces aún como hincha o incluso como joven practicante) hasta la desbordante experiencia profesional que supuso la cobertura para las Eurocopas de 2004 y 2008, o el Mundial de 2006, pasando por estaciones tan pintorescas como la muy entrañable Medvode (Eslovenia) o la insólita Asunción (Paraguay), <strong>&#8217;11 ciudades&#8217;</strong> es, en esencia, un libro de viajes. Pero un libro de viajes muy particular: el que a todo apasionado del fútbol le hubiese gustado escribir.</p>
<p>Àxel se echa la mochila a la espalda y te traslada a Avenell Road en día de partido, al campo de entrenamiento del <strong>Wigan Athletic</strong> o al corazón de una Sevilla tomada por la bulliciosa afición del <strong>Celtic</strong> horas antes de la final de la UEFA del año 2003. En aquel partido, que los escoceses perderían ante el Porto de Mourinho, conseguía cerrar el círculo abierto años atrás en torno a <strong>Martin O&#8217;Neill</strong>, cuando siendo el norirlandés técnico del Leicester Àxel descubría la irresistible atracción que sobre él ejercía el fútbol que se jugaba a muchos kilómetros de la Nova Creu Alta.</p>
<p>Porque el libro, las vivencias del periodista, se estructuran en base a círculos que se abren y (algunos) se cierran. En torno a <strong>Roberto Martínez</strong>, a <strong>Cesc Fàbregas</strong> o, por encima del resto, al <strong>Centre d&#8217;Esports Sabadell</strong>, principio, fin y me atrevería a decir que motor de la obra. Al fin y al cabo, este es un libro &#8220;<em>muyyyyy personal</em>&#8221; y al lector sólo le queda rendirse al texto, envidiar en lo más profundo al autor y darle las gracias por haber compartido con nosotros lo que a todos nos hubiese gustado poder vivir.</p>
<p>Editorial Contra| <a href="http://editorialcontra.com/producto/11-ciudades">&#8220;<em>11 ciudades. Viajes de un periodista deportivo</em>&#8220;</a></p>
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		<title>Parecía un buen fichaje</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Mar 2013 13:11:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Parecía un buen fichaje]]></category>

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		<description><![CDATA[Empezaremos con la verdad por delante: se me da mal, muy mal, hablar en tono elogioso de alguien a quien conozco personalmente. Es esa sensación de no querer caer en el jaboneo injustificado motivado por la simple relación de amistad. En el caso que nos ocupa, conozco a Miguel Gutiérrez desde el año 2005. Concretamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/03/parecia-fichaje.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/03/parecia-fichaje.jpg" alt="" title="parecia fichaje" width="432" height="340" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Empezaremos con la verdad por delante: se me da mal, muy mal, hablar en tono elogioso de alguien a quien conozco personalmente. Es esa sensación de no querer caer en el jaboneo injustificado motivado por la simple relación de amistad. En el caso que nos ocupa, conozco a <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/author/miguelg/">Miguel Gutiérrez</a></strong> desde el año 2005. Concretamente desde una mañana de finales de diciembre de aquel año en el que <strong>Pablo García</strong> repartía juego, es un decir, en la medular del Real Madrid, <strong>Mateja Kezman</strong> se convertía en el nueve del Atleti y <strong>Santi Ezquerro</strong> llegaba al Camp Nou con la vitola de jugador revelación de la temporada anterior. Efectivamente, todos ellos parecían buenos fichajes.</p>
<p><strong>&#8216;<em>Parecía un buen fichaje</em>&#8216;</strong>, segundo libro publicado por Miguel tras &#8216;<em>Frases de fútbol</em>&#8216;, no incluye ni a Pablo García, ni a Kezman ni a Ezquerro. Pero sí habla de la estrambótica contratación de <strong>Romerito</strong> por un FC Barcelona en el que Cruyff ya empezaba a ofrecer síntomas de su desmedida autoconfianza, de los problemas de <strong>Predrag Spasic</strong> a su llegada al Bernabéu o de los decandentes treinta y cuatro días en Oviedo de <strong>Stan &#8216;the man&#8217; Collymore</strong>, entre otros.</p>
<p>Lejos de someter el libro a la dictadura de un simple listado de fichajes fracasados, &#8216;<em>Parecía un buen fichaje</em>&#8216; profundiza y traza cuidadosamente un perfil personalísimo de cada uno de los sonados fiascos retratados en sus páginas. La cita inicial del maestro <strong>Enric González</strong> con la que se abre la obra ya advierte sobre las intenciones del autor: &#8216;<em>Cuando se escribe sobre fútbol se escribe sobre personas</em>&#8216;. Quedarse en el mero chascarrillo, en aquel sonoro &#8216;<em>Al negro le corto el cuello</em>&#8216; con el que aquella fuente de titulares que era Jesús Gil se despachó contra el colombiano <strong>Adolfo Valencia</strong> o en el inolvidable &#8216;<em>Soy como Ronaldo, pero con e</em>&#8216; con el que el delantero brasileño <strong>Renaldo</strong> se autopresentó en Riazor, hubiera sido impropio de Miguel. Pese a la frivolidad que, a priori, pudiera transmitir el tema, cada jugador es presentado atendiendo a su particular entorno, a las circunstancias que rodearon su fichaje y, por supuesto, a los condicionantes de cada uno de ellos.</p>
<p>Porque detrás de todos aquellos caricaturescos fracasos se escondían historias especialísimas, en ocasiones auténticos dramas personales, que alumbraron en buena medida el porqué de aquellos fascinantes descalabros. Y, por encima de todas aquellas historias, un hilo argumental común: los años en los que los fracasos y los derroches injustificados se convirtieron en norma. Aquella era de vacas gordas en la que equivocarse de manera sistemática no tenía consecuencias, porque se hacía con dinero ajeno. Una crítica más o menos velada a una manera de gestionar los clubes de fútbol que acabó degenerando en la hecatombe económica que vive el fútbol español a día de hoy. &#8216;<em>Lo más importante es no pensar en el precio que costó ficharme</em>&#8216;, se exculpaba <strong>Dmitro Chigrinskiy</strong> tras su falta de adaptación al Barça. Se equivocaba. Precisamente, aquello era lo más importante.</p>
<p>Amazon.es| <a href="https://www.amazon.es/dp/8415242433/ref=as_li_ss_til?tag=lalidevaga-21&#038;camp=3634&#038;creative=24822&#038;linkCode=as4&#038;creativeASIN=8415242433&#038;adid=1YSZ47YEZB6ZYYW00ZQH&#038;">Parecía un buen fichaje</a><br />
eBook| <a href="https://www.amazon.es/dp/B00BF0QPXK/ref=as_li_ss_til?tag=lalidevaga-21&#038;camp=3634&#038;creative=24822&#038;linkCode=as4&#038;creativeASIN=B00BF0QPXK&#038;adid=0GAKQTFZ4HGRCRZGMN4M&#038;">Parecía un buen fichaje</a><br />
En DDF| <a href="http://www.diariosdefutbol.com/tag/los-peores-fichajes/">Los peores fichajes</a> </p>
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		<title>En el aeropuerto</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2013/02/25/en-el-aeropuerto/</link>
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		<pubDate>Mon, 25 Feb 2013 22:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro de Grado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Blackburn-Rovers]]></category>

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		<description><![CDATA[Escribo desde el aeropuerto. He llegado aquí a las 15h pero mi avión sale a las 18:50h. Se supone. He estado leyendo el libro que me traje de viaje, he comido una bolsa de patatas y un bocadillo, mi blackberry no tiene red y todavía me queda más de una hora de espera. Vengo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/02/IMG_0640.jpg"><img class="centro_sinmarco" title="IMG_0640" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2013/02/IMG_0640-e1361814135811.jpg" alt="" width="485" height="270" /></a></p>
<p>Escribo desde el aeropuerto.</p>
<p>He llegado aquí a las 15h pero mi avión sale a las 18:50h. Se supone. He estado leyendo el libro que me traje de viaje, he comido una bolsa de patatas y un bocadillo, mi blackberry no tiene red y todavía me queda más de una hora de espera.</p>
<p>Vengo de estar dos días en Blackburn.</p>
<p>Me ha gustado. Aunque no sé si debería reconocerlo.</p>
<p>Blackburn es una ciudad fea. Tan fea que hasta sus habitantes se han contagiado: es decir, la gente de Blackburn es fea. El Blackburn Rovers no es feo, porque un equipo no puede serlo, pero son malos: malos porque descendieron el año pasado y necesitan un milagro para que en éste recuperen la categoría. Ewood Park no es bonito, porque todo lo que hay allí dista mucho del concepto que podemos tener de belleza, pero al menos tiene historia. Con las cuatro esquinas del estadio abiertas, con un riachuelo al lado de una de las gradas y con una corriente que refresca como si te hubieras metido en una nevera, lo raro es que no les hayan birlado la Premier League que ganaron a principios de los noventa, su mejor título hasta la fecha.</p>
<p>Fui allí lleno de valor para ver un partido de fútbol.</p>
<p>El partido no fue feo, porque un partido no puede ser ni feo ni guapo, pero sí puede ser una mierda. Ejemplo: un partido de mierda fue lo que vi en Anfield hace poco más de un año cuando empataron 0-0 contra el Stoke. Esta vez coincidió con que yo iba a Blackburn para que el encuentro entre el Rovers y el Leeds fuese, efectivamente, una mierda. Me volví a quedar sin goles porque, ya sabemos, los que no entran en la portería no se suman por mucho que los grite la afición, como un disparo de Rhodes que se estrelló en el lateral de la red y que lo cantó todo el estadio. También celebraron los córners porque casi no tuvieron ocasiones. Pero, como se sabe, los córners tampoco son goles. En el resumen televisivo de por la noche redujeron el partido a tres jugadas. Al menos no eran de archivo. La única prueba que quedará en el futuro para corroborar que estos 90 minutos se jugaron supongo que será el acta.</p>
<p>En el descanso entramos al interior del estadio para tomar algo. Ahí, al lado de la señorita que servía, había una pantalla de color azul a la que todo el mundo estaba prestando atención: eran los marcadores de la jornada. La conclusión de los resultados era que el Blackburn no marcaba y sus rivales directos por el ascenso sí lo hacían. Se iban sus ilusiones por subir. Cada semana están más lejos.</p>
<p>Entonces lo supe.</p>
<p>Fue al ver a, yo qué sé cuántos, setenta o noventa tíos mirando con preocupación una pantalla cuando me dije: partidos de mierda y equipos de mierda hay en todos sitios, como también hay ciudades feas, ciudades bonitas y países más o menos atractivos, pero si tengo que elegir entre todos ellos y sólo puedo quedarme con uno, a mí que me vuelvan a llevar a Inglaterra a ver otros noventa minutos de fútbol.</p>
<p>Me llaman para embarcar.</p>
<p>Termino.</p>
<p>Ahora sí que lo reconozco: me ha encantado el viaje.</p>
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		<title>La escuela italiana</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2013/01/23/la-escuela-italiana/</link>
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		<pubDate>Wed, 23 Jan 2013 14:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enric González</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Enric-González]]></category>

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		<description><![CDATA[Este artículo forma parte del libro &#8216;Cultura(s) del fútbol&#8217;, una obra multidisciplinar coordinada en 2008 por Galder Reguera y Luis V. Solar en la que tomaron parte autores y deportistas, como Santiago Segurola, Juan Villoro, Andoni Zubizarreta, Xabier Azkargorta, Juanma Lillo, Patxi Alonso, Pablo Nacach, Patxi Laceros, Miguel Gutiérrez o Borja Barba o el propio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="izquierda_sinmarco" width="130px"  id="image409" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2006/09/enric_gonzalez.gif" alt="Enric González" /><em>Este artículo forma parte del libro <a href="http://culturasdelfutbol.blogspot.com.es/">&#8216;Cultura(s) del fútbol&#8217;</a>, una obra multidisciplinar coordinada en 2008 por Galder Reguera y Luis V. Solar en la que tomaron parte autores y deportistas, como Santiago Segurola, Juan Villoro, Andoni Zubizarreta, Xabier Azkargorta, Juanma Lillo, Patxi Alonso, Pablo Nacach, Patxi Laceros, Miguel Gutiérrez o Borja Barba o el propio Enric González. Pasados unos años de su publicación, hemos querido compartir este texto con vosotros, aquí, en DDF. Para ello, contamos con el permiso de su autor, que hoy mismo <a href="http://www.jotdown.es/events/ramon-lobo-y-enric-gonzalez/">presenta su último libro &#8220;Memorias Líquidas&#8221;, en Madrid</a>. Como clave de lectura, hay que tener en cuenta que el mismo se escribió a finales de 2007</em> </p>
<p>En un extremo, Inglaterra. En el otro, Italia. En esta época global no existen ya estilos puros, pero sobreviven los conceptos. Y, de una forma platónica, en cada escuela futbolística europea conviven, en porcentajes distintos, los dos arquetipos antitéticos del continente: juego contra trabajo, empuje contra especulación, alegría contra disciplina, empeño contra estrategia. Inglaterra contra Italia.</p>
<p>La diferencia aflora claramente en los entrenamientos y en los vestuarios. <strong>Fabio Capello</strong>, uno de los máximos defensores de la escuela italiana, se sorprende por la gravedad con que los futbolistas de su país acuden a los entrenamientos. “Se toman el entrenamiento como un trabajo y se nota que preferirían estar en cualquier otra parte, haciendo cualquier otra cosa”, dice Capello. Para los ingleses, en cambio, la preparación es un simple entretenimiento físico, no demasiado importante, que se realiza entre bromas y puede compatibilizarse con una resaca de medianas proporciones.</p>
<p><strong>Gianluca Vialli</strong>, un ex futbolista italiano que ejerció como técnico del Chelsea, compara, en <strong><a href="http://www.amazon.es/s/?_encoding=UTF8&#038;camp=3626&#038;creative=24822&#038;field-keywords=gianluca%20vialli%20the%20italian%20job&#038;linkCode=ur2&#038;rh=i%3Aaps%2Ck%3Agianluca%20vialli%20the%20italian%20job&#038;tag=lalidevaga-21&#038;url=search-alias%3Daps">su libro “The italian job”</a></strong>, el ánimo previo al partido en los vestuarios de ambos países: “En Italia reinaba un silencio de tumba: parecía que estuviéramos en una iglesia o en una biblioteca. Todo el mundo se concentraba y la tensión podía cortarse con un cuchillo. Era todo dramáticamente serio y falto de alegría. En Inglaterra, por el contrario, parecía que estuviéramos en una discoteca, con la música a todo volumen, risas y bromas; los jugadores estaban completamente relajados y a la vez dispuestos a dar el máximo”.</p>
<p>Teoricemos sobre las raíces de esas diferencias. Y empecemos por lo que significa el deporte. Para los ingleses, inventores del término “sport”, lo esencial es el juego, la participación, el esfuerzo. Para los italianos, el componente competitivo resulta mucho más importante. Mientras los ingleses creen en la generosidad y <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/12/13/el-fair-play-existe/">el “fair play”</a>, los italianos creen en la astucia y la victoria.</p>
<p>Esa diferencia cultural se complementa con las diferencias sociales. Aunque el fútbol nunca ha sido del gusto de la aristocracia y la “upper class” inglesas, más interesadas en el cricket, el rugby y el tenis (en las selectas y carísimas “public schools” nadie da patadas a un balón si no es oval), el público de los estadios ingleses incluye ricos y pobres, intelectuales y paletos. En el campo, sin embargo, y salvo rarísimas excepciones, sólo hay hijos de obreros e hijos de futbolistas. El trabajo, la cerveza y la bronca son los valores imperantes.</p>
<p>En Italia, en cambio, el fútbol representa una alternativa profesional interesante para los hijos de la burguesía. Jugadores como <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/02/del-piero-los-records-se-han-acabado/">Del Piero</a></strong>, <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/02/19/el-juego-de-pirlo/">Pirlo</a></strong> o Vialli nacieron en familias muy acomodadas. Y acudieron desde pequeños a una de las muchísimas escuelas de fútbol que funcionan por toda Italia. Mientras los niños ingleses juegan en equipos que se limitan a eso, a jugar, los niños italianos son sometidos a charlas teóricas y largos ensayos de estrategia. Mientras los niños ingleses corren, los niños italianos perfeccionan la técnica individual y trabajan obsesivamente las cuestiones tácticas. La omnipresencia de la escuela de fútbol (generalmente un negoción para sus propietarios) forma parte de las peculiaridades italianas.</p>
<p>La reciente “revolución cultural” del fútbol inglés, protagonizada por equipos como el Chelsea (con técnicos continentales como <strong>Gullit</strong>, Vialli, <strong>Ranieri</strong> y ahora <strong>Mourinho</strong>) y, sobre todo, el <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/03/31/el-arsenal-en-ddf/">Arsenal</a>, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/07/17/arsene-who/">de la mano del francés <strong>Arsène Wenger</strong></a>, ha sido el cambio más portentoso registrado en el fútbol contemporáneo. Hace poco más de una década, hasta mediados de los 90, el Arsenal encarnaba lo mejor (el esfuerzo) y lo peor (el patadón adelante) del arquetipo británico. El Arsenal exageraba hasta tal punto sus características locales, que en ciertas cosas parecía italiano: durante años, en las gradas se gritó “One nil to Arsenal”. Uno a cero para el Arsenal.</p>
<p>Desprovisto de la exuberancia propia de otros clubes (Manchester United y Liverpool, por ejemplo) y de la tradición “intelectual” (es decir, de balón raso y jugada inteligente) inculcada por <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/09/21/goodbye-mr-clough/">Brian Clough</a></strong> en varias generaciones del Nottingham Forest, el juego del Arsenal resultaba difícilmente soportable. Lo reconoce <strong>Nick Hornby</strong>, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/10/31/lo-imposible/">celebérrimo seguidor de los “gunners”</a> y autor del <strong><a href="http://www.amazon.es/s/?_encoding=UTF8&#038;camp=3626&#038;creative=24822&#038;field-keywords=Nick%20Hornby%20fiebre%20en%20las%20gradas&#038;linkCode=ur2&#038;tag=lalidevaga-21&#038;url=search-alias%3Daps">libro “Fever pitch”, autobiografía de un “hooligan”</a></strong>: “El Arsenal era realmente horrible”.</p>
<p>Para <strong>George Graham</strong>, técnico histórico de los “gunners” del norte de Londres, el 4-4-2 que desde los 60 caracterizaba a los equipos ingleses era casi una religión. Los defensas tenían la obligación de despejar el balón, a ser posible hacia los delanteros; a los centrocampistas correspondía ver pasar el balón sobre sus cabezas, cuando atacaban, y cortar los avances contrarios, cuando se defendía. Los externos debían correr la banda, sin separar jamás los pies de la línea de cal, y centrar al área cuando tenían ocasión. Los delanteros corrían y remataban, preferentemente de cabeza. En realidad, el estilo inglés exigía, en el Arsenal y en todos los demás equipos, una disciplina táctica exagerada, casi frustrante.</p>
<p>Se llegó a eso por el aislamiento. Los ingleses permanecían convencidos de que, como inventores del fútbol moderno, su estilo era forzosamente más genuino y, en último extremo, mejor que el del continente. El famoso destrozo realizado por la selección de Hungría en Wembley ante la selección de Inglaterra (3-6 en 1953) suscitó algunas dudas sobre la tradición autóctona, pero la victoria en el Mundial de 1966, conseguida gracias a una generación de óptimos jugadores (<strong>Charlton</strong>, <strong>Moore</strong>, etcétera), al uso indiscriminado de un perro de presa como <strong>Stiles</strong> y a la benevolencia de los árbitros, reforzó las convicciones por otro cuarto de siglo.</p>
<p>Hizo falta que irrumpiera en Inglaterra la televisión de pago de <strong>Rupert Murdoch</strong>, inundando de dinero la nueva Premier League (1992), y que la policía afrontara con la máxima severidad la violencia que imperaba en las gradas y alrededor de los estadios, para que el fútbol hiciera autocrítica. La consecuencia fue una invasión de jugadores y técnicos continentales. La “sangre nueva” hizo posible la adopción de sistemas tácticos alternativos al 4-4-2 y el balón empezó a correr, de vez en cuando, pegado a la hierba.</p>
<p>La tradición italiana es muy distinta. Cuando técnicos y empleados de las empresas inglesas empezaron a difundir el fútbol por el continente, a finales del siglo XIX, Italia era un país enamorado del ciclismo. El fútbol fue adoptado, inicialmente, por estudiantes y jóvenes de la burguesía. Algo parecido pasó en España. El “calcio” (literalmente, “patada”) sólo alcanzó más popularidad que el ciclismo en los años 30, gracias a las dos victorias mundialistas de la época fascista (1934 y 1938). En la posguerra, los equipos italianos asumieron la función de banderas, de signos de pertenencia en una época confusa y difícil, marcada por la singular experiencia bélica (los italianos fueron a la vez perdedores y vencedores, porque cambiaron de bando tras la invasión aliada y la caída de Mussolini), las migraciones masivas y la pérdida de las identidades locales. La reindustrialización llevó hacia el norte a millones de meridionales. Turín, la antigua y selecta capital de los Saboya, se convirtió en la primera ciudad siciliana. Milán adoptó las hechuras de un gigante metropolitano con gente de todas las procedencias. En una época de alienación intensa, los italianos se abrazaron a la iglesia católica (los democristianos), a la política (los comunistas) y a un equipo de fútbol (todos sin excepción).</p>
<p>Italia es el país del “campanilismo”, un término referido al campanario de la iglesia del pueblo que el diccionario traduce, de forma lamentablemente restrictiva, como “patriotería”. El sentimiento nacional nunca se ha impuesto con la misma claridad que en las viejas naciones europeas (Francia, Inglaterra o incluso España) porque Italia es relativamente joven (se formó en 1870) y sufre la marca histórica de muchísimos siglos de ocupación extranjera y de dominio de la autoridad papal. Más allá de la perenne división entre el norte rico y el sur pobre, el italiano cree en su ciudad o en su barrio. La práctica “campanilista” supone un odio feroz hacia el vecino (Livorno-Siena, Nápoles-Avellino, Juventus-Torino, Roma-Lazio, <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/01/25/maneras-de-vivir-el-derby-milanes/">Milan-Inter</a>, etcétera), más intenso que en cualquier otro país, y una necesidad absoluta, fisiológica, de vencerle. Cuando los clubes de fútbol se convirtieron en banderas identitarias, adoptaron como valor supremo la victoria. El juego, el mérito y demás consideraciones quedaron relegadas a una función secundaria. Sólo vale ganar y mofarse del vencido.</p>
<p>Las cosas ya eran así en el Medioevo. La historia italiana está  compuesta por una constelación de guerras civiles más o menos larvadas (Colonna-Orsini, guelfos-gibelinos) y de rivalidades tan enconadas como incomprensibles.</p>
<p>El “calcio”, como el fútbol argentino, se juega con picardía. La pérdida de tiempo, la falta técnica, la presión sobre el árbitro, la guerrilla física o psicológica (basta pensar en <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/09/11/yo-no-lo-quiero-en-mi-equipo/"><strong>Materazzi</strong> y sus provocaciones</a> para pillar la idea), el oportunismo y la pura chiripa son aplaudidos como suertes esenciales del juego. Suele decirse que la mejor victoria contra el peor rival es el 1-0 en el último minuto de penalti injusto. En Italia, esa es una verdad de fe.</p>
<p>La picardía, sin embargo, acaba conduciendo a cuestiones más complejas. En un país históricamente caracterizado por la resistencia pasiva al invasor (muy, muy pasiva: la cuestión siempre fue sacarle al extranjero todo el dinero posible, a base de sonrisas y grandilocuencia verbal, y procurar que enredara poco en los “affari” locales), el discurso futbolístico se orientó inexorablemente hacia una filosofía parecida a la del judo: aprovechar las acometidas del rival para derribarle con su propia fuerza. La idea del “catenaccio” (candado), nacida en el Servette suizo pero inmediatamente introducida en Italia por el técnico Nereo Rocco (desde 1947 en la Triestina, luego en el Padova y el Milan) y perfeccionada por el argentino <strong>Helenio Herrera</strong> (Inter), no era sólo una táctica ultradefensiva. Equipos como el Milan y el Inter practicaban el “catenaccio”, utilizaban un “hombre libre” por detrás de la defensa de cuatro marcadores y exigían un intenso trabajo de destrucción a sus centrocampistas, pero no aspiraban al empate sin goles. Eran clubes grandes y querían ganar. El objetivo era exasperar al contrario, dejarle el balón y el esfuerzo, y rematarlo en un contragolpe.</p>
<p>La mejor representación conceptual del “catenaccio” la ofreció un boxeador inteligente, <strong>Muhammad Ali</strong>, en el <strong><a href="https://www.youtube.com/watch?v=55AasOJZzDE">combate de Kinshasa (1974)</a></strong> contra un boxeador fortísimo, <strong>George Foreman</strong>. Ali se apoyó contra las cuerdas, se cubrió con los brazos y dejó que Foreman pegara sin cesar, un asalto tras otro. Foreman se cansó de pegar antes que Ali de encajar, y a éste le bastó un esfuerzo final (el contraataque de última hora) para vencer por KO.</p>
<p>Cuando se intenta convertir en debilidad la fuerza del contrario, conviene conocer bien la mecánica del juego y sus límites. Con el tiempo, los italianos han adquirido una excepcional maestría táctica. A eso han ayudado las escuelas de fútbol anteriormente citadas; la habilidad estratégica, en cualquier caso, forma parte desde siempre del código genético del “calcio”.</p>
<p>Pocos equipos son capaces de cambiar de registro. Quienes funcionan con un 4-3-3 sufren al cambiar a un 4-4-2 o al “sistema español” (así se conoce en Italia) del 4-2-3-1. Los pocos equipos capaces de transformarse, y de hacerlo eficazmente varias veces durante un partido, son italianos. Jose Mourinho, técnico del Chelsea, subraya esa característica del “calcio”: “Los italianos piensan el fútbol en función del adversario y cambian su juego en consecuencia”. <strong>Marcello Lippi</strong>, ex técnico de la Juventus y de la selección italiana campeona del mundo en 2006, considera que el “calcio” es “tácticamente pragmático”. Y afirma: “Los entrenadores italianos somos muy sofisticados tácticamente; probablemente somos, en ese terreno, los más evolucionados del mundo”. Un dato curioso: en la Serie A italiana no hay, desde 2003, ningún técnico extranjero. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/06/03/benitez-deja-el-liverpool/"><strong>Rafa Benítez</strong>, técnico del Liverpool</a>, dedicó años a estudiar los sistemas de trabajo del “calcio”, especialmente los del <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/09/12/camisetas-clasicas-rossoneri-siamo-noi/">Milan</a>, y habla un italiano estupendo. Es muy posible que esa experiencia le sirviera para vencer en la espectacular <a href="http://www.archivoddf.com/2005/05/25/hombrada-del-liverpool/">final de la Liga de Campeones de 2006</a>, precisamente frente al Milan, que alcanzó una ventaja de tres goles y acabó cayendo en los penaltis: justo lo que, en teoría, no le puede ocurrir jamás a un equipo del “calcio”.</p>
<p>La “sofisticación táctica” de los entrenadores se corresponde necesariamente con la capacidad de los futbolistas para comprender y aprovechar ese recurso. En ese sentido, el Milan constituye una institución emblemática. Todos los clubes italianos de primer nivel entrenan mañana y tarde, muchas más horas que en Inglaterra o en España; todos dedican mucho tiempo a desarrollar tácticas y a ensayar jugadas a balón parado; todos trabajan hasta el hastío el fuera de juego, la presión, los marcajes.</p>
<p>Pero el Milan lleva el “enfoque científico” a extremos desconocidos. No sólo por el MilanLab, el centro médico que vigila la salud, el metabolismo y el estado físico de los futbolistas, y que hace posibles metamorfosis como la de Pirlo (llegó como mediapunta liviano y hoy es un mediocentro de piernas fuertes), longevidades como las de <strong>Maldini</strong>, <strong>Costacurta</strong> y <strong>Cafú</strong>, y adelgazamientos (de momento) como el de <strong>Ronaldo</strong>. La ciencia del Milan se hizo manifiesta en la semifinal de Liga de Campeones contra el Manchester United, en 2007: el equipo italiano no tenía, en ese enfrentamiento, mejores futbolistas que el equipo inglés, salvo quizá <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/07/24/kaka-o-lo-que-quedo-de-el/">Kaká</a>; sus futbolistas, en cambio, sabían mucho más acerca del fútbol que sus rivales de Manchester. Comprendieron cómo había que jugar en cada momento, se adaptaron mejor al barro y, en general, dieron una lección (3-0 en San Siro) a los “Diablos Rojos”.</p>
<p>Basta ver por televisión tres partidos de las tres principales ligas europeas (Premier, Liga y Serie A) para captar que el juego es el mismo pero se juega distinto. Fijémonos en la pantalla inglesa: abundan las carreras, las sorpresas, los despejes en la misma línea de gol, los balones largos, los disparos; en general, se trata de un espectáculo muy entretenido. Pasemos a la pantalla española: la primera impresión es la de que faltan jugadores, porque se ven más espacios y los futbolistas disponen de más tiempo para pensar y realizar jugadas elegantes; en general, el espectáculo es brillante. ¿Y la pantalla italiana? En un sentido estricto, resulta la menos divertida. Hay pocos espacios, mucha simulación y muchas faltas técnicas, y sólo los delanteros se permiten alguna frivolidad. Las “bicicletas” y los regates inútiles en territorio de nadie apenas se consienten. En un país en el que la forma domina sobradamente sobre el fondo, en el que se aprecia la frivolidad y en el que hacer “bella figura” es el objetivo primordial del ciudadano cuando sale de casa, el fútbol se empeña en la contradicción y se concentra en lo esencial.</p>
<p>El “calcio” tiene algo de ajedrez. Más que la inspiración, cuentan la práctica y el conocimiento de las variantes: si el rival se despliega con una apertura siciliana, hay que conocer los puntos débiles de esa apertura y tener previstos con antelación todos sus posibles desarrollos. Por eso mismo, porque el “calcio” cuenta con toda esa carga táctica, los futbolistas de pies torpes disponen de margen para mejorar. Un <strong>Gattuso</strong> no habría llegado a debutar en el Real Madrid o el Barcelona; quizá sí en el Manchester United o en el Liverpool, por su fortaleza física y mental. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/05/23/gattuso-por-bertold-brecht/">Gattuso</a>, como muchos antes que él (<strong>Di Livio</strong>, <strong>Pesotto</strong>, o hasta un brasileño como <strong>Emerson</strong>), ha desarrollado una exitosa carrera gracias a la fuerza, el carácter y, sobre todo, la capacidad para adaptarse a distintas situaciones tácticas. Con los años y el entrenamiento, Gattuso ha aprendido a centrar pasablemente y a pasar el balón a más de cinco metros de distancia: Pero sigue siendo un peón especializado, <a href="http://www.archivoddf.com/2006/07/10/pirlo-gattuso-y-la-devotio/">un producto típico del “calcio”</a>.</p>
<p>Materazzi puede parecer solamente un central violento, provocador y con tendencia al descontrol; con el tiempo, sin embargo, ha adquirido una colocación y una capacidad de anticipación (en las dos áreas) que no quedan muy lejos de las de <strong>Baresi</strong>. Un muchacho sin especial talento en los pies pero con disciplina, voluntad y sentido táctico puede triunfar en el “calcio”. Un joven de gran talento pero refractario a la disciplina colectiva topa de inmediato con dificultades, e incluso si es lo bastante bueno como para imponerse será siempre una rareza, una pieza de mal encaje. No hace falta pensar en exageraciones como <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/06/28/sonrie-se-feliz/">Cassano</a></strong>. <strong>Baggio</strong>, <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/10/10/gianfranco-zola-magia-sarda/">Zola</a></strong>, <strong>Mancini</strong>, fueron genios tolerados, jugadores a los que se dejaba a su aire, con reticencias, porque disponían de una capacidad creativa o resolutiva más allá de discusiones. Ese papel lo desempeña hoy <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/03/06/simplemente-ibra/">Ibrahimovic</a></strong>.</p>
<p>Frente al rígido “ajedrez” italiano, el entusiasta fútbol inglés resulta idóneo para asimilar locos extraordinarios, especialmente en los extremos: el desaparecido <strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2006/11/25/un-ano-sin-el-chico-de-belfast/">Best</a></strong> y el inefable <strong>Cantona</strong>, por citar dos ejemplos, dieron años de felicidad a los seguidores del Manchester United.</p>
<p>El fútbol global, con su frenesí de importaciones y exportaciones, con la expansión de la Liga de Campeones y con la transformación de los clubes en sociedades mercantiles del sector del espectáculo, está acabando poco a poco con las diferencias. Existen aún, pero se converge hacia un modelo único. Y ese modelo tiene mucho de italiano.</p>
<p>Fue Silvio Berlusconi quien inventó el fútbol-“glamour”. El Milan de Sacchi, Gullit, <strong>Van Basten</strong>, <strong>Rijkaard</strong> y Baresi dio un paso decisivo cuando, con ocasión de un encuentro europeo con el Real Madrid, decidió alojarse en el hotel Ritz. Aquel Milan era ya un grupo de figurines, vestidos a medida y peinados por estilistas, cuando <strong>Beckham</strong> andaba aún en pantalón corto. Fue en Italia donde se empezó a explotar con éxito la imagen publicitaria de los futbolistas, donde los jugadores desplazaron a actores y cantantes de las portadas de la prensa rosa y donde nació un fenómeno económico basado en el fútbol, pero ajeno al juego en sí.</p>
<p>Esto, en cuanto a la superficie. La esencia del fútbol europeo vira también hacia el “calcio”: Mourinho, Benítez o el propio Rijkaard, formado por <strong>Sacchi</strong> y Capello, pertenecen a la “escuela italiana”; los métodos de entrenamiento personalizados, la profundización en los esquemas tácticos, el cuidado por los detalles y el uso intensivo de la más avanzada tecnología médica son igualmente de origen italiano.</p>
<p>Dicen que el fútbol romántico sólo se aprende en la calle. Muy pocos niños europeos pueden permitirse hoy ese lujo: en la calle falta espacio y seguridad. Quedan las inagotables canteras de las favelas brasileñas y los suburbios argentinos, de donde salen regularmente nuevos fenómenos. Y queda la inmensa mina africana. Pero <strong>Kaká</strong>, el brasileño más brillante del momento, nunca jugó en la calle. Y <strong>Messi</strong>, el nuevo fenómeno argentino, es un producto de laboratorio creado y formado en Barcelona.</p>
<p>El fútbol del siglo XXI será un híbrido. Heredará genes de todas las escuelas europeas, americanas y africanas. Quizá tenga también algo de asiático. En la intimidad, sin embargo, hablará italiano.</p>
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		<title>Historia de una rivalidad: Leeds y Manchester United (parte 2)</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Dec 2012 15:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro de Grado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La historia dice que en un enfrentamiento entre Manchester United y Leeds los primeros son favoritos. De lo que no habla la historia ni las estadísticas es de los sentimientos de muchos futbolistas con respecto a su rival. No mencionan el nombre de su oponente y se refieren a ellos con el término &#8216;scum&#8216; (escoria) [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/smith_184723s1.jpg"><img class="izquierda_sinmarco" title="smith_184723s1" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/smith_184723s1-e1356548463690.jpg" alt="" width="222" height="350" /></a>La historia dice que en un enfrentamiento entre Manchester United y Leeds los primeros son favoritos. De lo que no habla la historia ni las estadísticas es de los sentimientos de muchos futbolistas con respecto a su rival. No mencionan el nombre de su oponente y se refieren a ellos con el término &#8216;<em>scum</em>&#8216; (escoria) en el mejor de los casos. Es una rivalidad inexplicable: &#8220;<em>El Liverpool y el Manchester United se detestan pero existe respeto y admiración entre ellos. Nada de eso ocurre entre United y Leeds</em>&#8220;, comentó Pat Crerand, jugador de los red devils en los años 60. Algunos se entregaron a los colores de su equipo, otros pasaron sin pena ni gloria y, cómo no, hubo alguno que se pasó al eterno rival. Esto es lo que dijo Gordon McQueen: &#8220;<em>Pregunta a todos los jugadores del país en qué equipo les gustaría jugar y el 99% dirá el Manchester United. El otro 1% son unos mentirosos</em>&#8220;. Correcto. Él cambió el Leeds por Old Trafford en febrero de 1978. Como tantos otros.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Del Manchester United al Leeds</strong></p>
<p>Johnny Giles: Uno de los mejores jugadores que ha dado Irlanda en su historia. Cambió el Manchester United por el Leeds en 1963 y se convirtió en un emblema de los segundos en los años 60 y 70. Matt Busby dijo de él: &#8220;Venderlo al Leeds y no darme cuenta de su potencial como centrocampista fue el mayor fallo de mi carrera&#8221;.</p>
<p>Gordon Strachan: Dejó el Manchester United en 1989 para ir al Leeds, entonces en la Second Division. De la mano de Vinnie Jones y compañía ascendieron en 1990, capitaneó al equipo y en 1992 ganaron la First Division por encima del Man Utd.</p>
<p>Lee Sharpe: Llegó al Manchester United como una joven promesa, pero la banda izquierda <a href="http://i.telegraph.co.uk/multimedia/archive/02004/leeds-united_2004216c.jpg">se la quitó Giggs</a> en cuanto empezó a despuntar. Tras muchas lesiones en su carrera dejó Old Trafford por el Leeds en 1996 por una cantidad de 4&#8217;5 millones de libras, que se convirtió en el precio más alto pagado por un jugador en Elland Road.</p>
<p>Otros: Freddie Goodwin en 1960, Brian Greenhoff en 1979, Danny Pugh en 2004 y Liam Miller (cesión) en 2005.</p>
<p><strong>Del Leeds al Manchester United</strong></p>
<p>Gordon McQueen: Así recuerda uno de los encuentros entre ambos equipos: &#8220;<em>En una charla pre-partido contra el Leeds en Elland Road, Ferguson me dijo: &#8216;entra al campo, consigue un buen resultado y sal tan rápido como puedas porque no somos bienvenidos aquí</em>&#8220;. Llegó al Manchester United en 1978. Pero aún hay más: &#8220;<em>En mi primer partido de vuelta en Elland Road con el United ellos estuvieron vendiendo camisetas de &#8220;Judas&#8221; y cantaron &#8216;scum&#8217; cada vez que tocaba el balón</em>&#8220;. Precioso todo.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/cantona.jpg"><img class="derecha_sinmarco" title="cantona" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/cantona.jpg" alt="" width="226" height="284" /></a>Eric Cantona: Aitor Lagunas lo cuenta así en la revista Panenka: &#8220;El enfant terrible francés, con su glamour y su charme, personaliza la nueva era de la Premier tanto como el bad boy de &#8216;Gazza&#8217; simboliza la vieja, herrumbrosa y adorable First Division. &#8216;En aquellos años, el fútbol inglés era un desastre. Pero se reinventó a sí mismo y Cantona hizo lo mismo a nivel personal. Él solo no define la Premier League pero esta competición es lo que es gracias a Cantona&#8217;, proclama Auclair, biógrafo del marsellés. Incluso su incidente de 1995 con aquel aficionado ayudó a la internacionalización de la nueva marca. &#8216;Fue la primera imagen verdaderamente global de la Premier, que paradójicamente -pese a tratarse de un gesto violento- colaboró en la creación de una renovada iconografía&#8217;, apostilla Auclair.&#8221;</p>
<p>Rio Ferdinand: En el verano de 2002, tras una gran actuación en el Mundial, uno de los mejores centrales que ha dado Inglaterra en la última década cambió el Leeds por el Manchester United por el módico precio de 29 millones de libras. El defensa más caro de la historia y el actual capitán del equipo de Old Trafford.</p>
<p>Alan Smith: Nacido en Leeds, icono de una época e ídolo de un club. En 2004 descendió a Segunda y lloró a más no poder, se besó el escudo sin saber que sería su último partido en el equipo, a pesar de haber asegurado días antes que jamás jugaría en el Manchester United. El problema no fue que quisiese irse, sino la situación económica del Leeds, explica Peter Lorimer: &#8220;<em>La razón por la que tuvo que irse al United fue que estábamos muy presionados por el dinero, y en esa situación desesperada de que ellos eran el único equipo que pagaría esa cantidad de dinero que necesitábamos, tuvimos que vender</em>&#8220;. 7 millones de libras tuvieron la culpa de su marcha. Alan Smith se pasó al bando contrario. Se convirtió en <a href="http://img.thesun.co.uk/multimedia/archive/00061/a_61237a.jpg">Judas</a> para los hinchas del Leeds. Las lesiones y demás historias terminaron casi con <a href="http://www.journallive.co.uk/nufc/newcastle-united-news/2012/04/27/interview-alan-smith-on-regrets-relegation-and-life-after-football-61634-30849658/">su carrera</a>. Años después fichó por el Newcastle y actualmente está jugando en League One en el MK Dons.</p>
<p>Otros: Joe Jordan en 1978 y Arthur Graham en 1983.</p>
<p>Fotos: The Guardian</p>
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		<title>Historia de una rivalidad: Leeds y Manchester United (parte 1)</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Dec 2012 15:00:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro de Grado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Eric Cantona llegó al Leeds en febrero de 1992. Quince partidos más tarde, el equipo entrenado por Howard Wilkinson se proclamaba campeón de la First Division por última vez en su historia. Apenas unos meses después de la celebración, Cantona aterrizó en Old Trafford a cambio de algo más de un millón de libras. Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/cantonautd1.jpg"><img class="izquierda_sinmarco" title="cantonautd" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/cantonautd1-e1356323849232.jpg" alt="" width="130" height="207" /></a>Eric Cantona llegó al Leeds en febrero de 1992. Quince partidos más tarde, el equipo entrenado por Howard Wilkinson se proclamaba campeón de la First Division por última vez en su historia. Apenas unos meses después de la celebración, Cantona aterrizó en Old Trafford a cambio de algo más de un millón de libras. Y en de junio de 1993, el Manchester United se alzaba con la primera edición de la Premier League, su primer campeonato en un tiempo de 25 años. Dos títulos en dos años para el futbolista que cambió la concepción del fútbol en Inglaterra y dos títulos en dos años repartidos entre los dos equipos que mayor rivalidad histórica han tenido en el fútbol inglés.</p>
<p><strong>Guerras y disputas</strong></p>
<p>Para entender la rivalidad entre el Manchester United y el Leeds hay que remontarse hasta el siglo XV, en medio de una guerra civil que enfrentó a los condados ingleses de Yorkshire y Lancashire conocida como la &#8220;Guerra de las Rosas&#8221;. El nombre <em>Wars of the Roses</em> se escogió en referencia a <a href="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/d/d8/Lancashire_and_Yorkshire_roses.svg">las rosas</a> que eran emblemas de ambos contados: la rosa de Lancashire era roja (los colores del Manchester United) y la rosa de Yorkshire era blanca (los colores del Leeds). Con el añadido de que las dos ciudades están separadas por poco más de 60 kilómetros, la Guerra de las Rosas causó muchísimas bajas en la población inglesa. La llegada de la Revolución Industrial en los siglos XVIII y XIX acrecentó una rivalidad latente en todo el país. La ciudad de Manchester creció gracias al algodón mientras que Leeds se basaba en la lana, por lo que las grandes fábricas de Manchester se impusieron a los tejedores de Leeds.</p>
<p><strong>Llega el fútbol</strong></p>
<p>Fue en el año 1878 cuando varios trabajadores de una compañía de ferrocarril de Lancashire y Yorkshire fundaron un club, el Newton Heath &amp; L&amp;YR, que en 1902 cambió su nombre para denominarse Manchester United. Por su parte, en 1904 surgió el Leeds City, que desapareció en 1919 para dar origen al nuevo Leeds United. A pesar de que en los primeros años de su historia se enfrentaron en multitud de ocasiones, los choques no estaban cargados de la tensión y rivalidad que existe ahora mismo. El punto de inflexión fue después de la II Guerra Mundial, cuando el Manchester United se convirtió en el equipo dominador de Inglaterra con tres títulos de liga en los años 50 de la mano de los Busby Babes, un grupo de futbolistas jóvenes, carismáticos y talentosos que fallecieron en <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2012/12/11/united-la-tragedia-de-munich/">el accidente de Múnich de 1958</a>. En cambio, el Leeds representaba otra serie de características en el campo: más rudimentarios, más agresivos y, en definitiva, mucho más <em>&#8216;british&#8217;</em> hasta el punto de que llegaron a ser conocidos con el nombre de Dirty Leeds. Además, aquellos años fueron decisivos para que, hoy en día, el Leeds sea uno de <a href="http://bleacherreport.com/articles/1323519-the-50-most-hated-teams-in-sports/page/8">los equipos más odiados</a> del panorama europeo. Tampoco les ha importado demasiado. Con ambos equipos en la First Division y luchando por todos los torneos nacionales, el Leeds, con <a href="http://i3.mirror.co.uk/incoming/article843701.ece/ALTERNATES/s615b/Leeds++United++footballer++Billy++Bremner++with++his++son++Billy++who++has++a++large++poster++of++hero++George++Best++on++the++bedroom++wall++at++home++November++1970 ">Billy Bremner</a>, Norman Hunter o Johnny Giles, y el Manchester United, con George Best o Dennis Law, se enfrentaron en los 60 y 70 en los años con mayor rivalidad en un campo de fútbol.</p>
<p>Pero hubo más: una familia que puso a <a href="http://i.dailymail.co.uk/i/pix/2009/04/27/article-0-003C57FF00000258-982_468x437.jpg">un hermano en cada equipo</a>. Jack Charlton jugó toda su carrera deportiva en el Leeds y Bobby Charlton, dos años menor, llevó la camiseta del Manchester United la mayor parte de su trayectoria. Los dos formaron parte de la plantilla de la Inglaterra vencedora del Mundial de 1966.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/papertimes19650401semifinal.jpg"><img class="centro_sinmarco" title="papertimes19650401semifinal" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/papertimes19650401semifinal-e1356295690950.jpg" alt="" width="485" height="240" /></a> Un año antes, en medio de los primeros fichajes entre ambos clubes, se produjo uno de los encuentros más tensos y duros en la historia de la rivalidad entre los dos equipos. Las semifinales de la FA Cup de 1965 emparejaron al Manchester United y al Leeds en un duelo a cara de perro por alcanzar la final. Así cuentan aquel choque en el blog &#8220;<a href="http://spanishleeds.blogspot.com.es/2009/10/rivales-i-manchester-united-la-guerra.html">Spanish Leeds</a>&#8220;: <em>Empataron tanto en Old Trafford como en Elland Road. El desempate se disputó en Hillsborough, un partido que fue durísimo. Jack Charlton y Denis Law se enzarzaron <a href="http://www.mightyleeds.co.uk/images/19650327riot.jpg">en una pelea</a>. El Yorkshire Post comentó que &#8220;ambos parecían perros intentando morderse y gruñendo por conseguir un hueso&#8221;. El partido acabó 0-0 por lo que se jugó otro replay más, esta vez en City Ground, donde Billy Bremner marcaría el gol definitivo en el minuto 89. Ese mismo año la liga la ganaría el Manchester United por el golaverage, ya que ambos clubes terminaron empatados a puntos. En aquella época el Leeds tuvo más éxitos domésticos, mientras que el Manchester United conseguía ganar su primera Copa de Europa.</em></p>
<p>Entre los años 60 y 70, el Leeds, de la mano de su carismático Don Revie, pasó de estar en la Second Division a ganar dos veces la First Division y hasta en cinco veces fue segundo (una década entera entre los cuatro primeros clasificados), además de varias copas. Un crecimiento exponencial&#8230; hasta que se fue Revie. Con su sustituto Brian Clough el Leeds comenzó su decadencia particular y el fútbol inglés sufrió el inicio del hooliganismo donde, también, tuvieron problemas con el Manchester United. El Leeds&#8217; Service Crew y el Manchester United&#8217;s Red Army fueron dos de los grupos más influyentes en el mundo de la violencia y el <a href="http://www.youtube.com/watch?v=n5RtYIzVwN8">hooliganismo</a> de la época.</p>
<p><strong>En otro nivel</strong></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/20100103beckswhite.jpg"><img class="derecha_sinmarco" title="20100103beckswhite" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/20100103beckswhite-e1356329426327.jpg" alt="" width="250" height="350" /></a>Tras varios años en el segundo escalón del fútbol inglés, el Leeds volvió en los noventa a la First Division y de la mano de Cantona, Strachan, Speed o McAllister conquistaron la tercera y última liga del equipo de Yorkshire. Un contraste que fue mayor tras el dominio de Sir Alex Ferguson y el Manchester United tan pronto como comenzó la era Premier League, un título que han levantado en 12 ocasiones desde 1992, y el trasvase de jugadores de un equipo a otro, generalmente del pequeño al mayor. Mientras en un sitio triunfaban por Europa y se paseaban en el campeonato nacional, en el otro luchaban por no caer en el pozo del fútbol inglés. En la época moderna no han sido muchos los enfrentamientos entre ambos clubes, ya que el Leeds lleva desde 2004 en divisiones inferiores. Sin embargo, hay dos fechas muy recientes de dos duelos en partidos coperos. El primero data de 2010, cuando el Leeds, por entonces en League One (Tercera División), venció 28 años después en Old Trafford en la 3ª ronda de la FA Cup con un <a href="http://www.youtube.com/watch?v=owpnrxCXZJ4">solitario gol de Beckford</a>, algo que fue tremendamente celebrado por los 9000 seguidores que viajaron a Manchester y que supuso uno de los mayores <em>cupset</em> de los últimos años. En el segundo, en 2011, el Manchester United se tomó la revancha en la Carling Cup y se impuso por 0-3.</p>
<p>Fotos extraídas de la muy recomendable web <a href="http://www.mightyleeds.co.uk/matches/19650331.htm">Mighty Leeds</a>.</p>
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		<title>&#8220;United&#8221;, la tragedia de Múnich</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2012 15:00:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro de Grado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Bobby-Charlton]]></category>
		<category><![CDATA[Busby Babes]]></category>
		<category><![CDATA[Duncan Edwards]]></category>
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		<category><![CDATA[Manchester-United]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/CFD93982B57B42B5B8CEB1654DBEA958.jpg"><img class="derecha_sinmarco" title="CFD93982B57B42B5B8CEB1654DBEA958" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/12/CFD93982B57B42B5B8CEB1654DBEA958.jpg" alt="" width="240" height="311" /></a></p>
<p>&#8220;<em>¿A qué hora es el partido del sábado contra el Wolverhampton?</em>&#8220;, se cuenta que fue lo que preguntó <strong>Duncan Edwards</strong>, estrella del Manchester United e ilusión futbolística de Inglaterra, desde la cama de un hospital, recién salido de un accidente aéreo, a su entrenador <strong>Jimmy Murphy</strong>. Murió dos semanas después consecuencia de las heridas que había sufrido. Tenía solo 21 años. Hoy todavía se le recuerda como el mejor jugador del mundo al que la vida no le dejó demostrar su valía, se habla de él en tono épico y cuentan, quienes lo vieron jugar, que no han vuelto a ver nada parecido. Tampoco les dio tiempo a disfrutarlo mucho, a pesar de que debutó con 16 años y jugó varias veces con la selección absoluta. Edwards fue una de las 23 víctimas de aquel 6 de febrero de 1958.</p>
<p>Ni siquiera <strong>Bobby Charlton</strong>, un año más joven, estaba a la altura de su compañero. El que ahora es una leyenda viva del equipo inglés también estaba en el avión que no consiguió despegar de Múnich. El Manchester United venía de clasificarse para las semifinales de la Copa de Europa tras eliminar al Estrella Roja. Esperaba el Milan. Para el largo vuelo estaba prevista una parada en Múnich para echar gasolina&#8230; Pero no volvieron a despegar. Dos miembros de la tripulación, ocho futbolistas de la primera plantilla, tres del staff, ocho periodistas y otros dos pasajeros perdieron su vida en Alemania. De todos los futbolistas supervivientes tan solo tres siguen vivos en 2012. El primero es Bobby Charlton, el segundo es <strong>Bill Foulkes </strong>y el tercero es el portero <strong>Harry Gregg</strong>, el héroe de la tragedia. Tras el choque del avión, Gregg consiguió sacar de los escombros y salvar a varios pasajeros, entre otros una mujer embarazada, a su hija pequeña, al propio Charlton o al manager <strong>Sir Matt Busby</strong>. Hace apenas unas semanas falleció Kenny Morgans, otro de los que permanecía con vida.</p>
<p>He resumido los hechos para avisar de que este 11 de diciembre, o lo que es lo mismo, hoy, sale a la venta en España la película que narra la tragedia: &#8220;<a href="http://www.europapress.es/deportes/futbol-00162/noticia-futbol-dvd-united-historia-manchester-antes-despues-accidente-aereo-llega-espana-11-20121114132303.html "><strong>United</strong></a>&#8220;. En ella se cuentan los primeros días en la plantilla de Bobby Charlton, su debut, su convivencia y amistad con Duncan Edwards, la relación entre Murphy y Busby y las causas y consecuencias de la tragedia de Múnich. Se recuerda, en definitiva, cómo un grupo de chavales jóvenes, que habían conseguido dominar el fútbol en Inglaterra y se estaban expandiendo por Europa, bautizados como los <em>Busby Babes</em>, perdieron su vida en un accidente. No tengo ni idea de cine y mi opinión no es de fiar, pero he podido ver la película en inglés y me voy a permitir el lujo de recomendarla aunque sea solo por las escenas que comparten Murphy y Charlton en Old Trafford días antes de su debut o semanas después del accidente aéreo.</p>
<p>Solo tres meses más tarde de la tragedia, el Manchester United llegó a la final de la FA Cup. En el equipo titular solo había tres futbolistas de la plantilla anterior al accidente de Múnich: Bobby Charlton, Bill Foulkes y Harry Gregg. El resto o había muerto, o no volvería a jugar al fútbol o todavía no estaban plenamente recuperados. Perdieron el partido 2-0 contra el Bolton. Desde entonces, no han dejado de ganar.</p>
<p><iframe width="500" height="281" src="http://www.youtube.com/embed/LmqIhkCi0m4?fs=1&#038;feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Fotografía: <a href="http://www.manutd.com/en/Players-And-Staff/Legends/Duncan-Edwards.aspx">Manchester United</a><br />
En DDF: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/02/05/cincuenta-anos-de-la-tragedia-de-munich/">Cincuenta años de la tragedia de Múnich</a></p>
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		<title>Levántate y canta: amor en verde y blanco</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2012/01/24/levantate-y-canta-amor-en-verde-y-blanco/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 20:35:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Levántate y canta]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[Celtic-Glasgow]]></category>
		<category><![CDATA[Scottish_Premier_League]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1981, ya ha llovido y sobre todo por aquellas tierras, cuatro post-adolescentes de Essex ponían Inglaterra patas arriba y hacían bailar a todo el país sacando sonidos de un par de sintetizadores de andar por casa. Era su lanzamiento al estrellato, su búsqueda de un lugar dentro de un panorama musical estratosférico, abrumadoramente rico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="440" height="253"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/TspYx7EaF5A?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/TspYx7EaF5A?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="440" height="253" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>En 1981, ya ha llovido y sobre todo por aquellas tierras, cuatro post-adolescentes de Essex ponían Inglaterra patas arriba y hacían bailar a todo el país sacando sonidos de un par de sintetizadores de andar por casa. Era su lanzamiento al estrellato, su búsqueda de un lugar dentro de un panorama musical estratosférico, abrumadoramente rico en estilos, matices y tendencias. Cuando aquellos embrionarios <strong>Depeche Mode</strong> pegaron el pelotazo con ese himno inolvidable que es <em>&#8216;Just can&#8217;t get enough</em>&#8216;, el actual capitán del <strong>Celtic</strong> <strong>Scott Brown</strong> no había nacido y los padres de <strong>Gary Hooper</strong>, probablemente el jugador más decisivo de los <em>Bhoys</em> en la actualidad, ni siquiera se conocían.</p>
<p>Sin embargo, &#8216;<em>Just can&#8217;t get enough</em>&#8216;, pese a la aparente lejanía en el tiempo, suena como nunca en el graderío de Celtic Park. Potente, sonora y colectiva, extraordinariamente colectiva. Es lo que tienen los himnos generacionales, que son atemporales e inmortales, jamás caducan o se pasan de moda, ni pierden su vigencia y su frescura por muchos años que hayan pasado.</p>
<p><em>&#8216;When I see you Celtic, I go out of my head, I just can&#8217;t get enough&#8230;&#8217;</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Libros de fútbol: delicioso boomerang</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 02:41:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que gente como Eduardo Galeano, Jorge Valdano o los periodistas de Deportes de El País mostraran en el cambio de siglo que otra información deportiva era posible, mucha gente se lanzó a juntar letras en la convicción de se podía compatibilizar desde el periodismo o la literatura la adoración incondicional al deporte rey con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/libro-y-balon-fini.png"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/libro-y-balon-fini.png" alt="" title="libro y balon fini" width="506" height="426" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-26043" /></a> </p>
<p>Desde que gente como <strong>Eduardo Galeano</strong>, <strong>Jorge Valdano</strong> o los periodistas de Deportes de El País mostraran en el cambio de siglo que otra información deportiva era posible, mucha gente se lanzó a juntar letras en la convicción de se podía compatibilizar desde el periodismo o la literatura la adoración incondicional al deporte rey con ambiciones perfectamente legítimas de índole cultural y/o intelectual. La onda expansiva del fenómeno asumió pronto la Red como su medio natural de proliferación, y la necesidad expresiva cristalizó en un mundo de blogs deportivos que, durante un tiempo, constituyeron la respuesta del aficionado inquieto al “embrutecimiento” que suelen proponer, en el ámbito futbolero, los medios de comunicación habituales.</p>
<p>Esta situación, sin embargo, resultó efímera. Aparte algunos blogueros que obtuvieron un cierto reconocimiento y en general han acabado integrándose en medios más poderosos, o profesionales del medio que respaldan escritos de calidad con el prestigio de su firma, poco queda de aquellos años en que uno podía hacerse sin gran dificultad un <em>blogroll</em> futbolero con decenas de entradas. Un blog requería regularidad y dedicación, y el autor soñaba con una cuota de reconocimiento o al menos interactividad que raramente obtenía. La popularización de <em>twitter</em> acabó disparando el tiro de gracia de la mayor parte de estos blogs, ya que sus autores encontraron un medio de encontrar visibilidad en el ámbito deportivo sin la necesidad de elaborar con frecuencia un contenido de calidad. Así, podemos decir que el fenómeno blog  ha acabado experimentando –no sólo en deportes- una suerte de filtración natural. Se encuentra calidad, pero en lugares muy concretos que ya todo el mundo conoce, y algunas propuestas tan novedosas e interesantes como aisladas, léase <a href="http://www.jotdown.es/">Jot Down</a> o <a href="http://www.panenka.org/">Proyecto Panenka</a>.</p>
<p>Parecía que la popularización del matrimonio entre fútbol y literatura o periodismo serio moría en un <em>dead end</em>, y que el fenómeno quedaba como un triste parto de los montes. Sin embargo, una inesperada fiebre editorial ha cambiado la situación, en forma de un delicioso efecto boomerang. Si el deseo generalizado de otra información deportiva pasó de la letra impresa a la Red de modo natural, el boom de blogs y ciber-actividad en torno al fútbol ha llamado la atención de los editores sobre la existencia de un público ahí fuera que demanda leer sobre fútbol a un nivel superior al que le ofrece la prensa deportiva –aunque ambas cosas puedan ser compatibles-. El resultado de tal estimación ha venido dado por una profusión de <a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/">libros de fútbol</a> en 2011 de la que no podemos más que felicitarnos los aficionados.  </p>
<p>Si tenemos que nombrarlos todos no acabamos, y además los compañeros de <a href="http://lacoladevaca.blogspot.com/2011/12/libros-deportivos-de-2011.html">La Cola de Vaca</a> ya han dejado una buena recopilación aquí. Sí hay que mencionar algunos que no tenemos problema en recomendar, y que aseguran éxito, por ejemplo, como regalos de Navidad. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/11/03/frases-de-futbol/">Ya reseñamos</a> aquí &#8220;<strong><a href="http://www.frasesdefutbol.com/el-libro">Frases de Fútbol</a></strong>&#8220;, de <strong>Miguel Gutiérrez</strong>, que nos hubiera entusiasmado igual si su miembro no fuera fundador de DDF. De otro de los puntales del fenómeno blog que “sobrevive” hasta hoy, <strong>Martí Perarnau</strong>, llegó “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/senda-de-campeones-de-marti-perarnau/">Senda de campeones</a></strong>”, un estupendo análisis de la cantera del Barça desarrollado por alguien que demuestra casi a diario su enciclopédico conocimiento del asunto. <strong>Orfeo Suárez</strong>, periodista de El Mundo, ha publicado hace pocas fechas “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/palabra-de-entrenador-de-orfeo-suarez/">Palabra de entrenador</a></strong>”, sobre el a veces angustioso y siempre intenso mundo de los inquilinos del banquillo; <strong>Carlos Marañón</strong> contextualiza y agranda el mito de Evasión o Victoria en “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/un-partido-de-leyenda-de-carlos-maranon/">Un partido de leyenda</a></strong>” y <strong>Petón</strong> le mete ritmo a la historia del balompié en “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/el-futbol-tiene-musica-de-peton/">El fútbol tiene música</a></strong>”.</p>
<p>Es sólo la punta del iceberg, y nos harían falta varios posts para reseñar todo lo que nos gustaría leer de entre lo publicado. Pero es muy de agradecer que haya aparecido esta vía por la que uno puede, todavía, hacerse prófugo del puntopelotismo. Ojalá siga abierta mucho tiempo.</p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La importancia del balón</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/15/la-importancia-del-balon/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 20:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Sudáfrica 2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Es bien sabido que el fútbol moderno se distingue del arcaico en el extremo cuidado de los detalles. El césped se corta a una altura predeterminada, se riega o no, se ensayan jugadas de estrategia de saque de banda, se contratan speakers profesionales para animar a la afición, o se opta por un modelo individualizado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/jabulani.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/jabulani.jpg" alt="" title="jabulani" width="500" height="390" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25852" /></a></p>
<p>Es bien sabido que el fútbol moderno se distingue del arcaico en el extremo cuidado de los detalles. El césped se corta a una altura predeterminada, se riega o no, se ensayan jugadas de estrategia de saque de banda, se contratan<strong> speakers </strong>profesionales para animar a la afición, o se opta por un modelo individualizado de bota que permita maximizar el rendimiento del futbolista en cuestión. Cada rincón del juego o sus alrededores es explorado al milímetro, descompuesto al microscopio buscando esa particularidad que nadie ha visto y que pueda permitir arañar algún punto, alguna victoria, algún gol. Una obsesión por lo lateral que tan pronto prestigia a <strong>Benito Floro</strong> como hace famoso a <strong>Rory Delap</strong>.</p>
<p>Uno de estos rincones es el que ha inspeccionado recientemente <strong>Tim Myer</strong>s, un tipo muy inteligente, medio matemático medio físico, especialista en mecánica de fluidos. Además de tratar de sacarse la millonada que traen aparejada <a href="http://www.claymath.org/millennium/Navier-Stokes_Equations/">las ecuaciones de Navier-Stokes</a>, al profesor Myers también le interesa el fútbol. Y en este contexto, trata de contestar una pregunta que ha recibido bastante poca atención, pero que puede ser interesante. Dado que el equipo local es el encargado de suministrar el balón para cada partido, ¿sería posible elegirlo de un modo adecuado para que ayudase a ganar?</p>
<p>Recordemos que el reglamento sólo impone restricciones a la circunferencia (68-70 cm.), el peso (410-450 gr.) y la presión del balón (0,6-1,1 atmósferas al nivel del mar). Dice que su forma ha de ser esférica y nombra al cuero como material, aunque no obliga a su utilización. Basándose en estas premisas, se han fabricado todo tipo de balones, desde el diseño de goma de Goodyear a mediados del siglo XIX hasta los que actualmente guardan el secreto de un chip en su interior. Para un anfitrión, las únicas restricciones que admite el hecho de jugar con un balón u otro tienen que ver esencialmente con el tema de sponsors.</p>
<p>El profesor Myers investiga las causas que determinan el movimiento de una bola que gira a gran velocidad, y que se ve sometida a dos efectos contrarios debidos al flujo el aire: el referido a las <strong>ecuaciones de Bernoulli</strong>, que impulsa la trayectoria hacia arriba, y el <strong>efecto Magnus</strong>,  que la envía hacia abajo. A partir de este punto de partida, obtiene dos conclusiones muy interesantes: en general, la bola responde mejor a los efectos y curva más su trayectoria jugando al nivel del mar que en altitud; y además, un balón con superficie rugosa dibuja más y mejores efectos con el mismo tiro que un balón con superficie suave. Por tanto, si vives en la costa y te enfrentas a un equipo boliviano, utiliza un balón rugoso, que sea más incontrolable. Si es al revés, usa el suave y verás el rostro de decepción de tus rivales cuando no consigan que el balón describa la trayectoria que desearon. El estudio incluso explica con detalle por qué el <strong>Jabulani</strong> resultó tan odiado por todos en 2010.</p>
<p>No sirve como prueba, evidentemente, pero el Bidvest Wits sudafricano asumió las enseñanzas de Myers y no perdió ni un partido más en casa en la temporada. A lo mejor pronto más gente se toma el asunto en serio.</p>
<p>Tim Myers | <a href="http://www.google.es/url?sa=t&#038;rct=j&#038;q=%22tim%20myers%22%20ball%20sudafrica&#038;source=web&#038;cd=2&#038;ved=0CCcQFjAB&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.crm.es%2FPublications%2FCRMConferencies_Novembre2011%2FFootball_talk_IEC.pdf&#038;ei=aP3pTtTsM8H_-gbRveibCQ&#038;usg=AFQjCNHpWV028L7KCkGiJQadkm9x3i-WQA&#038;cad=rja">Does the football really matters?</a></p>
<p>El Periódico | <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/tim-myers-puedo-resolver-problemas-mientras-acuno-hijo-1035564">Entrevista a Tim Myers</a></p>
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		<title>Un debate extemporáneo sobre la pretendida profundidad del fútbol</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 17:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
		<category><![CDATA[Axel Torres]]></category>
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		<description><![CDATA[Un deporte que se juega con los pies no puede ser refinado. Un deporte que se juega al aire libre sobre el caprichoso césped no puede aspirar a la estética ni a la métrica. Lo suyo, en el fútbol, es otra cosa: abandonarnos a la imprecisión, asumir el destino, tolerar que hay cien maneras de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/Carrizo.jpg"><img class="centro_sinmarco" title="Carrizo" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/Carrizo.jpg" alt="" width="432" height="261" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">
<p>Un deporte que se juega con los pies no puede ser refinado. Un deporte que se juega al aire libre sobre el caprichoso césped no puede aspirar a la estética ni a la métrica. Lo suyo, en el fútbol, es otra cosa: abandonarnos a la imprecisión, asumir el destino, tolerar que hay cien maneras de introducir un balón ingobernable en una enorme portería apenas protegida por un hombre. Emocionarnos con esta danza esperpéntica de patadas y porfía es en buena parte el resultado de la imprecisión de su resultado. Que el número ciento cincuenta de la <strong>ATP</strong> venza al número uno de la <strong>ATP </strong>es un milagro. Que un <strong>Segunda B</strong> elimine al equipo más rico de <strong>España </strong>es, hoy por hoy, parte de la historia de este deporte.</p>
<p>Lo que rodea al fútbol, esos alrededores de los que presumimos en este <em>blog</em>, basculan también entre la chabacanería y la exquisitez. En ambos estadios los extremos dan grima. Encuentro una necesidad casi ridícula de justificar el fútbol de una forma intelectual, de dotarlo de sentido trágico y universal. Como si la vulgaridad del fútbol no fuera suficiente para su disfrute, como si este deporte necesitara una membrana literaria y sociopolítica para alcanzar estatus de hito comunitario.</p>
<p>El forofismo y tendenciosidad de la prensa mayoritaria ha engendrado una respuesta que en buena parte amanera el lenguaje futbolístico. Lo eleva artificialmente a un estado que no es realmente al que esta disciplina física pertenece. La ductilidad de este deporte permite muchas lecturas, algunas groseras y otras profundamente fingidas. Como si nos justificáramos por amar la brega, como si tuviéramos que excusarnos por disfrutar bárbaramente de un partido, como si tuviéramos que poner en pie una estructura cultural en torno a un deporte tosco de cara a la sociedad.</p>
<p>Hay una suerte de terrenos comunes, repetidos hasta la náusea, en el tratamiento que medios y aficionados dan al fútbol. El maniqueísmo y el desconocimiento han convertido a este deporte en el blanco de los dardos de la intelectualidad más intransigente. A pesar de las notables excepciones -siempre a <strong>Camus </strong>en la cabeza, también <strong>Serrat </strong>o <strong>Galeano </strong>por nombrar algunas debilidades-, se sigue teniendo la idea de que el balompié es un entretenimiento <em>idiotizante </em>y aún es común oír eso de “no te pega que te guste el fútbol” por el mero hecho de leer libros o simplemente por hablar con cierta coherencia, esto es, sin balbucear.</p>
<p>A rebufo de esta presión parece ganar fuerza un reverso fino, afectado, que trata de convertir al fútbol en una expresión culta, casi filosófica. No digo que haya que negar ese lado universal y reflexivo del deporte, pero desde luego no debemos despreciar lo que de tosco, enrevesado, parcial y rudimentario alberga. Huele a comida recién preparada, como si los nuevos comunicadores hayan mezclado la contextualización de <strong>Enric Gonzále</strong>z, la espontaneidad de <strong>Carlin</strong>, la precisión futbolística de <strong>Segurola</strong>, los conocimientos y sensibilidad de <strong>Axel Torres</strong>. Todo metido en un potaje que pretende salvar el lenguaje y el concepto futbolístico. Si bien los resultados, bienintencionados, no terminan de cuajar por una razón obvia: ninguno de estos cuatro referentes ignoran el lado más zafio y gualdrapa de este fenómeno. Lo interiorizan, lo matizan, pero nunca se elevan hasta el punto de perder de vista el césped levantado, el olor a sudor y el plantillazo inoportuno. Mucho de lo que he leído últimamente me resulta artificial, lejano, pretendidamente ejemplarizante. No hay nada menos honesto que escribir lo que la gente quiere leer. Son buenos referentes pero da la sensación de que se ha cogido el ingrediente menos auténtico de su postulado, el más convencidamente lejano del <em>mainstream </em>periodístico. Si algo tienen estos cuatro escritores es haber vencido a la cotidianidad con sus mismas armas, no se han evadido, han forcejeado de tú a tú en el mismo campo y todos han ganado.</p>
<p>La trascendencia es un funámbulo caminando sobre el vacío. Lo que quiere ir más allá tiene siempre el riesgo de quedarse a medias, de caer en la nadería. Tan loable es tratar de ir más allá como sano es valorar el resultado. La intención no es siempre lo que cuenta, al menos, no en la creación. El fútbol es de por sí lo suficientemente trágico, injusto y plástico que su puesta en altar sólo sirve para ahuyentar el sabor auténtico del espectáculo. Hay maneras de afrontar un texto sobre fútbol, puedes empezar en el punto central del campo o en las calles aledañas del estadio pero siempre hay que hacer girar las ideas en torno a la mecánica básica de una esfera incontrolable. Todo lo que se escape de ahí, todo lo que pierda la perspectiva del fenómeno ordinario, termina anclándose en las aguas pálidas de lo inane. Ni los datos, ni los sesgos sociales, ni las desdichas íntimas pueden hacer olvidar que el fútbol es un deporte de la colectividad para la colectividad y en eso reside su encanto, en la calle y en su idioma global.</p>
<p>No pretendo criticar los pasos adelante, pero me siento tan lejos de la morralla editorial de los periódicos mayoritarios como de la artificiosidad y <em>wikipedismo </em>de muchas publicaciones minoritarias actuales. La calidad es la vara de medir, la emoción si se permite. No basta con hablar de un equipo humilde de Malawi sino lograr hacernos parte de sus vivencias. La calidad no está en el tema sino en el enfoque, en la capacidad humana para mostrarnos una realidad que no es la nuestra. Y eso no lo da <em>Larousse </em>ni lo da la hemeroteca, eso sólo se consigue desde la honestidad, nunca a través del oportunismo o la moda. No es sólo lo que se escribe, también lo que se comenta, el cómo se vive. Esta manera de entender el fútbol como un fenómeno plástico, como si <strong>Nureyev </strong>se hubiera quitado las zapatillas para calzarse unas botas de tacos. Como si <strong>Guardiola</strong>, <strong>Sacchi</strong>, <strong>Mourinho </strong>y <strong>Cruyff </strong>no pudieran compartir el mismo espacio sobre la tierra o en nuestros corazones.</p>
<p>La tragedia, el disparate, son esenciales al fútbol. También lo es la superación, el florecimiento entre la miseria, la presión política, la homofobia, la soledad del ganador, el fracaso. El deporte, como fenómeno universal está cargado de humanidad, y el ser humano tiene luz y sombra en su interior. Soy humano y nada de lo futbolístico me es ajeno, dándole una vuelta de tuerca a <strong>Terencio</strong>.</p>
<p>Los inspiradores, los que lo consiguen, van de las patatas al filete sin inmutarse, con elegancia y exactitud. Mucho de lo que se escribe ahora sigue rumiando la patata sin el mínimo interés en hincar el diente a la esencia sangrante de esta realidad. Por el miedo al colesterol, por el miedo a mancharse de barro. El rigor ha sobrepasado a la emoción. Hay más hueco que carne y esta moda por la relevancia está ahondando en el problema: bonitos artículos descargados de nervio, del ímpetu propio de un lance futbolístico.</p>
<p>No sé hacia donde nos lleva la mutación. Yo me siento incómodo en esta cama, como tras una larga e insomne noche. Hay mucho de impostado en el nuevo lenguaje futbolístico, muy poca espontaneidad, una cortesía y blandura que vacían al fútbol de su esencia popular, de su sencillez universal, de su embrujo colectivo. Hay en los alrededores una nueva urbanización desde la que no se ve el campo de fútbol. Cuando uno lee a Enric González parece oler el césped mojado, cuando uno lee a <strong>Sid Lowe</strong> parece estar rodeado de aficionados gritones, cuando uno lee a Carlin parece escuchar el eco del entrenador en el vestuario; pero cuando uno lee mucho de lo que se publica ahora no pasa de oler el papel caro, nuevo y brillante, se siente rodeado de iluminados, parabólicos, estadistas o sesudos y tiene la sensación de escuchar un relato aburrido y mecánico sobre un deporte que ya no parece ni el mismo.</p>
<p style="text-align: left;">
<p><a href="http://twitter.com/antonioagredano"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_antonioagredano-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>El gol nuestro de cada día</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 20:59:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Kahn]]></category>
		<category><![CDATA[Leo-Messi]]></category>
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		<description><![CDATA[Todo lo que ocurre en el mundo es futura carne de poema. El amor, el hambre, la guerra o los besos que nunca dimos. Hasta lo que no está puede acabar llenando un cuaderno de versos, por ejemplo, la existencia de dios; por ejemplo, la ridícula mecánica de la existencia. Para muchos de vosotros, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gol-día.jpg"><img class="centro" title="gol-día" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gol-día.jpg" alt="" width="320" height="484" /></a></p>
<p>Todo lo que ocurre en el mundo es futura carne de poema. El amor, el hambre, la guerra o los besos que nunca dimos. Hasta lo que no está puede acabar llenando un cuaderno de versos, por ejemplo, la existencia de dios; por ejemplo, la ridícula mecánica de la existencia. Para muchos de vosotros, como para mí, no hay cosa más grave en este mundo que una derrota, ni más dichosa que una victoria, ni más amarga que un penalti fallado en el último minuto, ni más extática que alzar una copa. Como los poetas, por más que pueda sorprenderos, son gente normal, también escriben sobre fútbol. En mis manos está el libro <strong><a href="http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/27718/Poemas_escogidos_de_El_gol_nuestro_de_cada_dia">“El gol nuestro de cada día”</a></strong>, una antología de <strong>Francisco J. Uriz </strong>publicada por <strong><a href="http://vasorotoediciones.blogspot.com/2011/02/el-gol-nuestro-de-cada-dia.html">Vaso Roto Poesía</a></strong>. En él, gente de mal vivir desglosa su pasión balompédica en renglones que jamás llegan al margen derecho del folio. Entre ellos, ya adelanto, estoy yo mismo, la excepción que confirma la regla, porque el <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-gol-nuestro-de-cada-dia/9788493808716/1779590">libro </a>es una auténtica gozada.</p>
<p>Me cuesta seleccionar algún poema. Hay lugar para el panegírico más desgarrado como esa <strong>“Oda a Kahn”</strong> escrita desde el corazón por Albert Ostermaier o el laudatorio de Pablo Hidalgo al genio argentino Lionel Messi <em>“Te he visto parar el partido y preguntar. / ¿Qué queremos de todo esto, / un día de gloria o una forma de vida, / un trofeo o un proyecto en el tiempo para los demás?”</em>. Hay hasta una &#8220;<strong>Oda a Pep Guardiola&#8221;</strong> con versos como <em>“¡Salve, constructor de caminos / geómetra carnal, arquitecto / de torres de victoria!”</em>, que dejan a las claras que dentro del creador late un hincha con más tripa que seso, con más entusiasmo que reflexión calma. Es parte del encanto de este poemario, la doma de un sentimiento hirviente, su cristalización en algo más trabajado y menos perturbador que el alarido en el estadio, su conversión en un poema que encierra todo aquello y además algo de sensibilidad y orden.</p>
<p>Hay composiciones volcadas en el sentimiento futbolístico, en el marco en el que se desenvuelve el fenómeno del cuero <em>“Cómo vas a saber lo que es el amor / si nunca te hiciste hincha de un club”</em>, que canta Walter Saavedra, o la precisa descripción de Baldomero Fernández <em>“Son veintidós muchachos, las rodillas / al aire. Olor a magulladas hierbas”</em>. No es casualidad que la obra comience con la celebrada cita de <strong>Camus</strong> <em>&#8220;Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol&#8221;</em>.</p>
<p>No sé si sois lectores de poesía, tampoco importa demasiado. Siempre he dicho que para disfrutar de la poesía no hace falta saber sobre ella. Pasa igual con el fútbol, no es necesario conocer el club de origen de un extremo serbio para disfrutar de su regate. Que no os confundan. La poesía, como el fútbol, es una creación de gozo inmediato. Abandonaos un poco a la lírica, encontraréis en estos poemas extractos de nosotros mismos, fotografías de una pasión que sobre el césped o el papel merece ser revivida.</p>
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		<title>Las cuatro puertas</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 22:32:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades&#8220;. Patrick Rothfuss Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg" alt="" title="puerta" width="300" height="300" class=derecha_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25108" /></a></p>
<p>&#8220;<strong>Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades</strong>&#8220;. </p>
<p><em>Patrick Rothfuss </em></p>
<p>Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. No puede ser que un futbolista controle un balón, dé una vuelta de vals en otra dirección y, milagrosamente, se encuentre la bola un año después para ajusticiar a un portero. Ni que el gol que todos hemos ejecutado alguna vez en un sueño, controlando en tu campo a la que no mancha y regateando a un ejército antes de empujar a puerta vacía, lo repitieran idéntico dos tipos a los que une un hilo de plata en tiempos y lugares diferentes. Y mucho menos lo que siempre llevamos en el fondo del corazón, y que repetimos una y otra vez en ese espejo de fantasía que son los videojuegos: tomar el equipo de tu barrio, de tu pueblo o de tu pequeña ciudad, y en un parpadeo hacerlo campeón de Europa. No puede ser. Y si ese tipo seductor se llama Sueño, Morfeo, Oneiros o Sandman, igual podemos conocerlo por Dennis, Armando, Leo o Brian. Qué sabemos nosotros.</p>
<p>Hasta aquí lo que se refiere a esos hermosos momentos en que sonreímos con los ojos cerrados y despertamos felices, dispuestos a exprimir el nuevo día o el nuevo lunes. Pero hay momentos terribles en los que todo parece ir al revés, las grietas resquebrajan las promesas de alegría, y percibimos entre la desazón y la angustia el mar negro e infinito que se anuncia detrás. Pongamos que nuestro club va por delante en el descuento de la final de la Copa de Europa, y la pierde en un minuto. O que morimos por ese equipo que es pequeño pero orgulloso, que se enfrenta al titán en la final, va perdiendo y consigue empatar, y vuelve a ir perdiendo y vuelve hacerlo, marca un gol, dos, tres, cuatro, se queda con diez y aguanta, se queda con nueve y sigue resistiendo, y que, con Ítaca ya a la vista, acaba condenado por un gol en propia puerta de su gran capitán. Cuando el dolor es excesivo, corren las lágrimas y el simple recuerdo regala un martillazo, no hay más solución que cruzar la Puerta del Olvido. Aunque parezca tan lejana que lleguemos a creer que no existe, en algún lugar nos espera para aliviarnos. ¿Dónde está Alesia?</p>
<p>Luego llegan los estados superiores. Si estos sueños o pesadillas siempre nos contemplan como espectador, más o menos implicado, muchas veces demasiado, momentos puntuales nos lanzan al paroxismo. Los minutos más intensos de la vida, los que sentimos con el cerebro, el corazón y el hígado, el borde de las pestañas y las puntas de los pies. Segundos en los que estamos viviendo tanto, sintiendo tanto, celebrando tanto, que el marciano que llegase del exterior saldría despavorido advirtiendo a sus compañeros de la irracionalidad y los sonidos desgarradores capaces de proferir los extraños bichos que habitan en este pequeño planeta. Nadie recuerda nada al cruzar la Puerta de la Locura, esa que por ejemplo reventó el disparo de un pequeño vampiro, y cerró suavemente un santo de barba venerable levantando al cielo seis kilos de gloria dorada. ¿Alguien podría describir qué ocurrió en esos minutos que definen la mente en blanco?</p>
<p>Pero todo acaba. Lo bueno, lo malo, lo alegre y lo duro, felicidad, gravedad y desesperación. La multitud marchándose tras el partidazo, esa tristeza infinita de las gradas sin nadie de la que hablaba Galeano. Nada puede sustituir al fútbol, Kevin, cuando toca la campana de la retirada, y las piernas niegan lo que en la cabeza han dibujado el talento y la experiencia. Un ruido sordo a derribo que nos llega de los fantasmas de Highbury, Sarriá o el auténtico Wembley, catedral desaparecida. El rumor de los que defendieron camisetas que ya no existen, clubes enteros perdidos en el océano de la codicia, la ineptitud o el tiempo. Y sobre todo, por encima de todo y de nosotros, la leyenda de los que nos dejaron: las flores en la Plaza de los Héroes recordando a Pancho, las multitudes despidiendo en Belfast a George Best mientras sentían en su interior mutar la admiración en añoranza; y la otra cara, Juanito en una carretera anónima, Escobar viendo un cañón, o Sindelar Dios sabe cómo. Aunque se fueron, siempre estarán aquí. ¿Por qué entonces, siendo inmortales, tuvisteis que cruzar la Puerta de la Muerte?  </p>
<p>El fútbol es eterno.</p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>El traje de Zubi</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 17:27:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[andoni zubizarreta]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy la UEFA rinde homenaje a los internacionales españoles con más de cien entorchados en su palmarés. El que más internacionalidades tiene en este momento es Andoni Zubizarreta, uno de mis mayores ídolos de infancia. Este texto pretende ser un pequeño homenaje personal a lo que para muchos de nosotros él encarnó en nuestra infancia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/zubi.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/zubi-214x300.jpg" alt="" title="zubi" width="214" height="300" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p><em>Hoy <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/exclusivos/Roja/elpepidep/20111110elpepidep_1/Tes">la UEFA rinde homenaje a los internacionales españoles con más de cien entorchados en su palmarés</a>. El que más internacionalidades tiene en este momento es <strong>Andoni Zubizarreta</strong>, uno de mis mayores ídolos de infancia. Este texto pretende ser un pequeño homenaje personal a lo que para muchos de nosotros él encarnó en nuestra infancia. </em></p>
<p><strong>1.</strong></p>
<p>El día de mi comunión recibí el mejor regalo que podía imaginar. No era, como es de suponer, entrar en la Iglesia Católica, ni recibir el cuerpo de Cristo, ni ser ya parte oficial de los millones de cristianos de todo el mundo, ni nada por estilo. No. Era algo mucho más importante, aún terrenal, que todo eso: el traje de Zubi.</p>
<p>Sería difícil explicar la absoluta y total felicidad que me dominó cuando lo tuve por primera vez en mis manos. Quizá si tú y yo fuéramos aún niños podríamos reconstruirla. Hazte cargo: tenía la equipación completa de Andoni Zubizarreta, aquella preciosa camiseta con parte superior y las mangas negras, una banda horizontal verde y el escudo del Athletic bordado en el pecho. Además, la zamarra tenía coderas y los pantalones protecciones almohadilladas en los laterales, con lo que podría lanzarme al suelo sin miedo a magullarme. Acompañando al traje, además, me regalaron unos fantásticos guantes de portero, unas botas de tacos de plástico, medias rojiblancas, y todo un tesoro: un balón Tango de cuero, como con el que jugaba el Athletic en San Mamés. </p>
<p>Como la felicidad no puede ser completa, no me dejaron aquella tarde, muy a pesar de mi insistencia, quitarme el disfraz de comunión para enfundarme en el  traje de Zubi y jugar al fútbol con mis primos y amigos. Peor para ellos, me dije, y decidí hacer de portero del Athletic vestido de primera comunión. De ese modo, la víctima colateral de la decisión paterna resultó ser el inmaculado traje con el que me recibió la Iglesia, pues mi mente era capaz de trascender ese nimio detalle debajo de la portería, y aquella ropa que debió haber sido usada muchos domingos posteriores (por suerte no me disfrazaron de marinerito) terminó ese mismo día en la basura, llena de verdín y barro y con las rodillas coronadas por agujeros. </p>
<p>El día siguiente, sin embargo, amaneció soleado y ya no había Conferencia Episcopal posible que me impidiera el pagano rito de vestirme con las ropas de mi ídolo. Abrí la ventana, sonreí como nunca antes, lancé el pijama a la otra parte del cuarto y desayuné con prisas y corriendo ya vestido como todo un portero del Athletic. </p>
<p>Bajé a la calle, pues, disfrazado de Zubizarreta de la cabeza a los pies. Era una caricatura en miniatura del mejor portero del mundo –tesis que defendía, si era necesario, a puñetazos ante quien se me pusiera delante-, pero una caricatura feliz al fin y al cabo. En el descampado que estaba detrás del edificio en el que entonces vivíamos, lugar habitual de las reuniones del grupo, me encontré con mis amigos: Roberto, Miguel, Patrik y Juan. Me recibieron con aplausos y vítores, llenos de envidia sana. Durante un rato les hice una especie de pase de modelos, para que pudieran admirar como se debía aquel tesoro que llevaba encima. </p>
<p>Después, organizamos unos “corners”. Tras unas cuantas salidas de puños fantásticas que fueron respondidas con aplausos por parte del imaginado público de San Mamés que habitaba en mi cabeza, les pedí a mis amigos que me echaran unos penaltis. Era momento de demostrar mi valía en la situación más límite a la que se enfrenta todo portero.</p>
<p>En esas estábamos cuando apareció en el descampado un chaval mayor. No sé que edad tendría. Acaso catorce o quince años, pero a mis ojos se antojaba un gigante. Nos miró y comenzó a reírse de mí. ¡Ese Zubi!, me gritó. Después dijo que con lo enano que era no le paraba ni una y me retó a que le detuviera un penalti. Sin duda cualquier otro día me habría negado, dominado por el miedo a recibir un balonazo, pero hacerlo en ese momento me pareció un insulto al traje que vestía. Como un superhéroe al que la fuerza le viene dada por su capa, fue mi traje el que decidió aceptar el reto que aquel gigante me lanzaba. </p>
<p>El mayor se dispuso a lanzar el penalti. Mientras cogía carrerilla, yo, encorvado y con las manos en las rodillas –postura que emulé de Zubi, por supuesto-, me imaginaba en el minuto final de un partido decisivo cuyo resultado dependía de aquella jugada. Real Madrid-Athletic, me decía. Final de Copa. Dos a uno para los madrileños. El árbitro ha pitado un penalti inexistente y ahora todo depende del joven Dadan Narval. Miles de personas aguantan la respiración, se muerden las uñas, cierran los puños a la espera del desenlace del penalti. Entre ellos, Andoni Zubizarreta, quien hace unos días afirmó a la prensa que se reconoce en ese joven y talentoso portero.</p>
<p>Mientras soñaba todo eso, en el mundo real el enorme gigantón comenzó a correr hacia el balón. Me infundé de valor. Lo paro, me repetía mil veces, lo paro, lo paro… Y lo paré. El quinceañero le dio al balón con la puntera de su bota y éste fue directo hacia mi cara. Por suerte, mi traje me dio unos reflejos que hasta entonces nunca tuve y pude poner las manos de barrera entre el cuero y mi rostro. Mal hecho. El balón me torció la mano derecha de tal modo que me rompió la muñeca. No fue gol, no, pero yo lloraba, tirado en el suelo, como si lo hubiera sido, como si hubiéramos perdido la final de Copa ante el Real Madrid en el último minuto y de penalti que injusto. </p>
<p>Subí a casa bañado en lágrimas, con el balón agresor debajo del brazo sano. Mis padres me llevaron a urgencias. En la sala del hospital la gente me miraba, y yo me sentía ridículo: vestido del enorme Zubizarreta, pero intentando contener el llanto de un niño de nueve años. El médico, intentando ser amable, hizo un par de bromas a cuenta de mi traje que hicieron que me sintiera mucho peor. Después dijo que tenía un esguince de muñeca y añadió que no era “nada grave”, lo cual me calmó, pero por otra parte hizo que me sintiera todavía peor, pues mis lágrimas quedaban fuera de lugar ante la poca gravedad del asunto, se revelaban propias de un niñato que no sabía aguantar el dolor.</p>
<p>Cuando volvíamos hacia casa, mi padre me dijo que todo futbolista sufría tarde o temprano alguna lesión y que era de campeones saber superarlas. Yo casi no le escuchaba. Con la mano enyesada, miraba por la ventanilla del coche el paisaje que recorríamos y pensaba, abatido, que había hecho el más terrible de los ridículos, que no estaba a la altura del traje que me habían regalado y que, además, nunca lo estaría. Me decía a mí mismo que era blando. Me recordaba que me daba miedo el balón, y que nadie que tuviera miedo al balón podía ser nunca un buen futbolista. Lloraba por fuera, y me desgarraba por dentro. </p>
<p>Recuerdo el momento exacto en el que, ya en casa, me quité el traje con la intención de no ponérmelo nunca más. Fue un gesto triste, porque equivalía a renunciar a un sueño, quizá el mayor de ellos en ese momento, nada menos que ser de mayor como Andoni Zubizarreta. Así, un anhelo murió, para no volver a nacer, en el mismo instante en que se cerró la puerta del armario donde dejé, a una mano, y para siempre, el traje de Zubi. </p>
<p><strong>2. </strong><br />
Muchos años después de que todo esto sucediera, conocí en persona al co-protagonista involuntario de aquel sueño. Con motivo de la edición del libro <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/02/09/culturas-del-futbol/">“Cultura(s) del fútbol”</a>, del que hice de editor, pude estrechar esas manos que un día fueron ejemplo para las mías. Recuerdo que llegué a nuestro primer encuentro nerviosísimo, tanto como no lo había estado en exámenes o citas de corte más erótico-festivo. Comprendedme: no siempre se puede compartir café con un ídolo de infancia. Lo que me encontré, sin embargo, me reconcilió con el mundo: Zubizarreta resultó ser un tipo extraordinariamente afable, dispuesto a hablar durante horas de fútbol, literatura, pero también de la vida y del sueño de ser futbolista. </p>
<p>Después de aquellos primeros encuentros, llegó la confirmación de su profundidad humana en forma de texto. El artículo que Zubizarreta presentó para el libro es de corte autobiográfico y se abre con él, de niño, jugando entre charcos a fútbol, soñando con que de mayor sería Iribar. Para mí fue una alegría comprobar que en el fondo, Zubi y yo compartíamos la misma experiencia en la niñez. Él anhelaba ser Iribar y en cierto sentido lo consiguió. Yo soñaba ser él y terminé llorando y con una mano rota. Pero los dos compartimos el mismo origen, aún cuando nuestros destinos fueron muy distintos. Y leer aquello –y sentirme parte de alguna manera de ese texto- fue para mí algo muy importante, pues sentía que de alguna manera se cerraba un círculo abierto muchos años atrás, el día después de mi primera comunión. </p>
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		<title>Dónde estás, a dónde vas, de dónde vienes</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 16:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Un buen amigo, corredor de maratones, suele decir que la reina de las carreras es como la vida, porque en los 42.195 metros que separan salida y llegada recorres todo el espectro posible de emociones. Dice que por momentos estás eufórico, mientras que en otros crees que llegar al final será imposible; afirma que hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/koi.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/koi-300x186.jpg" alt="" title="koi" width="300" height="186" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Un buen amigo, corredor de maratones, suele decir que la reina de las carreras es como la vida, porque en los 42.195 metros que separan salida y llegada recorres todo el espectro posible de emociones. Dice que por momentos estás eufórico, mientras que en otros crees que llegar al final será imposible; afirma que hay trechos que recorres sin esfuerzo, como un coche que baja una pendiente, pero que en ocasiones cada paso te cuesta un esfuerzo sobrehumano, límite; nos jura, a quienes no somos capaces de correr cien metros sin detenernos dos o tres veces, que todo lo que va desde la felicidad plena hasta la más absoluta de las desolaciones  (y viceversa) cabe perfectamente en cuarenta y dos kilómetros y pico. </p>
<p>Cada vez que habla de su afición, nos lega otra comparación existencial que quiero compartir con vosotros: el maratón es como la vida, porque para recorrerlo no debes pensar demasiado en por qué lo estás corriendo y debes concentrarte en el siguiente paso, en el siguiente tramo, para llegar al final. </p>
<p>Yo, que soy más de letras que de zapatillas de deporte, y más de enquistarme en los porqués que en vislumbrar la meta,  a veces pienso que contar una historia es falsear la vida. Me explico: las historias tienen su propia lógica y ésta no es compatible con el transcurrir de nuestra existencia… a no ser que obviemos hechos, falseemos un final o nos inventemos datos inexistentes. La vida no es una novela, porque la novela exige una lógica narrativa y de construcción de personajes que de la que la vida y las personas carecen.</p>
<p>Pero claro, quizá no podamos narrar nuestra vida como una novela o un cuento, pero sí partes de ella. Tomemos dos puntos aleatorios de nuestra existencia y, <em>voilà</em>, tendremos una historia. Por ejemplo: “Con diez años Dadan se convenció definitivamente de que la meta en su vida era jugar en el Athletic. Veinticinco años después, en una visita guiada a San Mamés, se entristeció al darse cuenta de que a estas alturas ya debería estar anunciando tras esos micrófonos, su retirada” o “Pedro sonrió al ver en televisión que la derecha gobernaría de nuevo el país. Ya era hora se dijo. Evitó recordar que, veinte años antes, lanzaba piedras contra la policía entre consignas revolucionarias” o &#8220;Ayer llovía, y Cristina pudo disimular sus lágrimas entre las gotas de lluvia. Pero esta mañana amaneció soleada y no pudo ocultar sus ojos hinchados&#8221;. </p>
<p>Todo esto lo pensé ayer, que fue para mí un día difícil. Comenté con un amigo que últimamente me encontraba sin fuerzas para afrontar mis jornadas laborales, textos, anhelos, y él me obligó a repensar lo dicho desde la perspectiva de quién era yo hace poco tiempo. </p>
<p>- Piensa, Dadan, lo que habrías dado hace cuatro años por tener la posibilidad de trabajar en los proyectos que ahora afrontas –me dijo. </p>
<p>Y con eso basto. Joder, tenía razón, toda la razón. Si ese yo reciente pudiera venir al ahora, me daría dos sopapos, exigiéndome que espabilara. He ahí otra historia con una lógica narrativa aplastante, que me obligó a pensarme a mí mismo desde un plano distinto. Quizá el momento no sea el mejor, quizá haya sueños que se me escapen entre los dedos, como granos de arena, pero quien fui hace poco no me permite quejarme por cómo estoy ahora.  </p>
<p>Y he aquí que hoy por la mañana he amanecido ojeando las declaraciones de <strong>Koikili</strong>, lateral izquierdo del <strong>Athletic Club</strong>, sobre su situación en el equipo y he vuelto a pensar lo mismo. El bueno de Koi, querido por la afición dada su absoluta entrega sobre el campo, no cede un milímetro al abatimiento. Como si un delantero rival se tratara, marca en corto los estados de ánimo, sin dejar que se le escapen, que le metan un gol, y afirma, sin sombra de falsedad en sus palabras, que para él ir convocado los últimos partidos es un honor y una alegría. </p>
<p>He ahí una lección: si Koikili compara su situación con la de hace dos temporadas, por ejemplo, si narrara su historia desde aquel momento hasta hoy, la conclusión sería nefasta. Pero en lugar de ello, se ha forzado (y lo ha conseguido) a narrar esta temporada como si de una historia autónoma se tratara. Así, ha ubicado el comienzo de esa novela en un punto que conocemos: llegada de un técnico nuevo, que no cuenta con él y le aparta del grupo. Y desde esa perspectiva, es cierto, el momento actual es bueno y esperanzador. </p>
<p>Algunos dirán que está por ver cómo termina esta historia, que quizá Koi vuelva a la grada y todo esto quede en nada. Sin embargo, no han aprendido nada de la lección que Koikili hoy nos regala: si vuelve a la grada, esa será otra historia y será contada en otra ocasión, como diría <strong>Michael Ende</strong>. Porque ésta que hoy nos ocupa tiene un principio (comienzo de temporada) y un final eventual (hoy), y, como buena historia, es edificante.   </p>
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		<title>Frases de fútbol</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 20:38:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Frases lapidarias]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
		<category><![CDATA[Bill-Shankly]]></category>
		<category><![CDATA[Diego-Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Johan-Cruyff]]></category>
		<category><![CDATA[Vinnie Jones]]></category>

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		<description><![CDATA[Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg" alt="" title="Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez" width="209" height="320" class=derecha class="alignnone size-full wp-image-24902" /></a> Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo que trasciende más allá del mero contacto entre el instrumentista y el artefacto, o entre la piel y la madera: los sonidos que rasgan corazones, una íntima comunión entre músico y oyente, y los recuerdos, reales o inventados, que evoca el mero tránsito de notas y que siempre, sin excepción, nos hacen más humanos y dotan a nuestra vida de un poco más de color. Tan diferentes son las dos acciones, que para lo primero existe un verbo aparte, quizá más preciso, sin duda más rotundo: “interpretar”. </p>
<p>No tenemos en castellano una palabra que codifique la idea “leer sobre fútbol”, pero cuando nos enfrentamos a un texto sobre nuestro deporte favorito, y la cosa marcha, lo que percibimos –y sentimos- en medio de la vorágine lectora dista mucho de lo que puede ofrecernos cualquier novela común. Basta con que se nombre un partido que hemos visto para que la imaginación viaje no sólo al partido, sino a los amigos con quienes lo compartimos, las lágrimas o risas que surgieron tras el lance definitivo, o incluso la rubia, allí al fondo del bar, a la que guiñábamos el ojo entre saque y saque de puerta. El cóctel de memoria compartida, ilusiones de grandeza y momentos irrepetibles que evocan estos tipos vestidos de corto es dinamita emocional, y cuando abrimos el libro con el balón en la portada –siempre hay alguno, compruébenlo- sabemos que de él pueden salir dardos que incendien dentro de nosotros regiones que ni conocíamos. Abismos de la memoria y el sentimiento que la mayor parte de las novelas convencionales ni siquiera sueñan con rozar.</p>
<p>Sin embargo, como siempre que se manipula material sensible, el autor del libro de fútbol debe ser muy cuidadoso. Basta un poco de sesgo medio malintencionado –o ni siquiera eso- en un sentido o en otro para que un mundo de lectores se sienta dolido, ofendido y, a menudo, incluso ultrajado; este tipo de persona no sólo declarará que el libro es una bazofia, sino que hará campaña activa contra él y, si se lo permites, te lo arrancará de las manos y lo lanzará a la hoguera cual Savonarola hooligan. Sin llegar a esos extremos, si el manuscrito anda lleno de obviedades y tópicos, se descartará sin piedad por vulgar e inane; y si en lo que consiste es un listado o aglomeración sucinta de situaciones, anécdotas o historias más o menos conocidas, los recuerdos que evoque en el lector andarán ya manidos, desprovistos de encanto por la repetición, y el libro, si es que se termina alguna vez, caerá rápido en el olvido.</p>
<p>Quizá no de modo tan explícito, pero todas las ideas anteriores anidaron en la cabeza el arriba firmante cuando tuvo noticia de que el compañero <strong>Miguel Gutiérrez</strong> escribía un libro cuyo hilo conductor serían frases futboleras. Fundador de éste y otros blogs relacionados con el deporte y pionero en España en la dignificación consciente de la relación entre literatura y fútbol –especialmente a través de Internet- era cuestión de tiempo que alguien confiara en él y le abriera la puerta de toriles que conduce al ruedo de la letra impresa. El desafío era notable, y si bien el conocimiento del sujeto descartaba que el asunto fuera tratado con forofismo, y a la vez garantizaba la saludable distancia que suele ser su marca de fábrica, no excluía la aridez que suele acompañar a los libros cuyo subsuelo es un listado, y que exigen, por tanto, un tratamiento especialmente delicado del contexto. Asimismo, se corría el riesgo ya explicado de que el afán de totalidad obligase a incluir demasiado material excesivamente conocido, y que el folklore acabase llevando el libro al terreno de lo prescindible.</p>
<p>Devorado <a href="http://www.frasesdefutbol.com/el-libro">el libro</a> en las pocas horas que una primera lectura exige –vendrán más- podemos afirmar que el autor ha logrado sortear las dificultades mencionadas trascendiendo el clásico concepto de envoltorio de frases de dos maneras diferentes. En primer lugar, las frases constituyen el armazón sobre el que se sustenta el libro, pero el fin último de éste pasa a ser la descripción de personajes y situaciones que las han generado a puñados. Así, el libro se convierte en una sucesión de semblanzas, tan vivas como documentadas, de algunos de los tipos alrededor de los cuales se han vertebrado más de cien años de fútbol. Nombres inevitables como <strong>Maradona</strong> o <strong>Cruyff</strong> conviven junto a otros menos evidentes como <strong>Vinnie Jones</strong>, <strong>Shankly</strong> o <strong>Toshack</strong>, y en todos ellos se busca, siempre a través de sus frases o las de sus coetáneos, a la persona que habita detrás del tópico que todos repetimos, y la historieta reveladora y oculta más que la ampliamente conocida. La técnica alcanza su cenit en la descripción de la pugna <strong>Menotti</strong>-<strong>Bilardo</strong>, quince páginas de duelo a fuego lento que podría haber firmado Sergio Leone.</p>
<p>En cuanto a la segunda dificultad, el demencial fondo de armario de <a href="http://www.frasesdefutbol.com">frases de fútbol</a> con el que uno puede encontrarse en cuanto investiga un poco, el principio es tajante: un libro se hace tanto con lo que se deja como con lo que se mete, y muchas frases quedan fuera por imposibles de encajar en la estructura general. Una filosofía que desagradará a los amantes de lo exhaustivo, que los hay, pero que agradece la obra, aligerada de un lastre que no le corresponde. Unas pocas páginas de miscelánea al final nos señalan lo que podría ser todo el libro si se hubiera estructurado de ese modo; está bien cerrar un gran banquete con un pastel de tiramisú, pero si la comida hubiese consistido en cinco kilos de dulzaina, poca gente se lo hubiera acabado. Y estarían en el servicio.</p>
<p>No es el caso. Miguel Gutiérrez ha logrado ese milagro de tan rara consecución, que la digestión sea tan sencilla como enriquecedor el contenido. El profano encontrará en su libro una deliciosa historia del fútbol de bolsillo a través de los bocazas que lo han ido llenando de picante, mientras que los que nos consideramos futboleros sacaremos de ellas un puñado de historias que seguramente no conocíamos, y unos perfiles que dibuja mejor que nunca una de las plumas más afiladas que diariamente escriben sobre fútbol en España. Una novedad refrescante hoy, pues, y una referencia estándar mañana. <strong>Imprescindible</strong>.</p>
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		<title>Una película para muy frikis: los cosacos y el fútbol</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 17:47:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy un friki. Todos los que me conocen los saben, y yo lo reconozco abiertamente. No tengo problemas identitarios. Ser un friki tiene sus ventajas (muchas) y sus inconvenientes (pocos). Una de las ventajas es que te emocionas fácilmente. Ves a un tipo en la calle con una camiseta de Futurama, en una conversación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy un friki. Todos los que me conocen los saben, y yo lo reconozco abiertamente. No tengo problemas identitarios.</p>
<p><iframe width="580" height="423" src="http://www.youtube.com/embed/39v2URZO1wk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Ser un friki tiene sus ventajas (muchas) y sus inconvenientes (pocos). Una de las ventajas es que te emocionas fácilmente. Ves a un tipo en la calle con una camiseta de <strong>Futurama</strong>, en una conversación de repente alguien nombra a <strong>Guybrush Threepwood</strong>, dan de nuevo <strong>Indiana Jones</strong> en televisión, ves a un niño en el metro leyendo <strong>The Sandman</strong>, qué sé yo, y en ese instante sientes una alegría inmensa y sincera. Ya hablé de ello aquí, hace tiempo. El mayor de los inconvenientes, sin embargo, es que en algunos contextos te sientes terriblemente incomprendido. Es el reverso tenebroso (nótese el guiño friki de la expresión) de la alegría anterior. Igual que con todos aquellos te sentías entre iguales, hay veces que todos los que te rodean se muestran ante ti como monstruos sin sentimientos, seres extraños y feos, incapaces de hablar de libros (a veces, no siempre, raros), música (a veces rara), series (a veces raras), videojuegos (a veces raros), cómics (a veces raros)… y fútbol (por suerte, a veces raro).</p>
<p>Por eso para nosotros (los nuestros) Internet es un lugar maravilloso. No sólo por la fascinante tentación de perderte ahí dentro (mira el ratón que tienes delante y piénsalo, estás a un click, no sé… de los <strong>Monty Phython, Mafalda, de When Saturday Comes o el British Museum</strong>, cuatro universos por los que merece la pena olvidarse de todo lo demás) sino porque nos permite detectarnos a miles de kilómetros. ¿Cuántos de vosotros no tenéis amigos virtuales? Mi queridísimo <strong>Antonio Agredano</strong> ayer <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/11/01/camisetas-clasicas-la-pandilla-dedefista/">nos lanzaba a sus compañeros dedefianos</a> un guiño sentido, que quiero responder. Lo bueno de <strong>DDF</strong>, pero también de <strong><a href="http://www.lalibretadevangaal.com/">La Libreta</a></strong>, de <strong>Bar Deportes</strong> (<a href="http://bardeportes.blogspot.com/2011/10/viva-el-muerto.html">¿dónde reiremos ahora entre migos, si Manolo, nuestro anfitrión, ha cerrado el Bar?</a>), de <strong><a href="http://www.panenka.org/">Panenka</a></strong>, de nuestro querido <strong><a href="http://cafefutbol.blogspot.com/">Café Fútbol</a></strong>, de tantos otros, es que nos permite detectarnos unos a otros, mirarnos (virtualmente) y decir, en un gesto de fraternidad, “ese es de los míos”.</p>
<p>Habrá gente que lo vea mal. Que les den morcilla. Javier Cercas definió al friki como “un tipo que sabe que la normalidad es una estafa” y yo subrayo su definición. Por eso comparto el video de <strong>Kak Kazaki</strong> contigo. Porque lo vi hace tiempo y me emocionó. Me encanta cuando los cosacos dejan las armas para jugar a fútbol, qué metáfora, o el hecho de que alemanes, franceses e ingleses jueguen culturalmente, es decir determinados por su tópica forma de ser. También me fascina imaginar qué sentían los niños soviéticos viendo esto en sus televisores, qué emociones provocaba una película tan cándida. Por todo esto y más  quiero compartirlo contigo. Porque si estás leyendo esto, si has caído (o regresado a) DDF sabrás apreciarlo de la misma manera (friki) que lo hice yo. Y ya se sabe que cualquier libro, película o partido de fútbol, no fue creado solo para ser leído y visto, sino fundamentalmente, para ser comentado entre iguales. </p>
<p>[Por cierto, llevo semanas silbando la melodía de esta película. Así que si ves por Bilbao a un tipo calvo, pero francamente atractivo, con un volumen de Gil Pupila o con la última recopilación de cuentos de Richard Matheson que ha hecho Valdemar silbando eso mientras lee, que sepas que soy yo] </p>
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		<title>Levántate y canta: love on the terraces</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 15:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Levántate y canta]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="500" height="284" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/s7r0Qs1eMTg?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="284" src="http://www.youtube.com/v/s7r0Qs1eMTg?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>1981 fue un año de mierda en Norwich para los que les gustaba el fútbol. La parroquia canaria vió como el equipo empaquetaba la maleta de vuelta a segunda tan sólo un año después de ascender. Y lo que es peor, a los del Ipswich la cosa les iba de perlas. Con el cachondo de Bobby Robson pintando la pizarra se las agenciaron para ganar la Copa de Liga y no ganaron el campeonato de puro milagro. Gracias a Dios allí estuvo el Aston Villa para hacer un poco menos desgraciada a la canariada. Así estaban las cosas cuando cuatro hinchas del Norwich decidieron que aquel momento tan asqueroso era el mejor para formar una banda. Y a la vera de Carrow Road nacieron los Serious Drinking, para probar que se puede cantar al fútbol, las mujeres y la ingesta masiva de alcohol con un poco más de gracia que Julito Iglesias. Me gustan las mujeres, me gusta el vino. Y el amor teenager en la grada.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Three Sided Football</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 18:12:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[En los años 60, el artista danés Asger Jorn desarrolló un sistema de pensamiento que denominó trialéctica (triolectic) con la intención de superar el modo dual de pensamiento lógico occidental basado en la dialéctica. Para él, la dialéctica descansa sobre una lógica desfasada construida desde los contrapuestos nosotros-ellos, amigo-enemigo, que habría que superar. El modo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/3sided_football.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/3sided_football-215x300.jpg" alt="" title="3sided_football" width="215" height="300" class="derecha_sinmarco" /></a>En los años 60, el artista danés Asger Jorn desarrolló un sistema de pensamiento que denominó <em>trialéctica</em> (triolectic) con la intención de superar el modo dual de pensamiento lógico occidental basado en la dialéctica. Para él, la dialéctica descansa sobre una lógica desfasada construida desde los contrapuestos nosotros-ellos, amigo-enemigo, que habría que superar. El modo de hacerlo sería a través de la introducción de un tercer elemento.  </p>
<p>Asger Jorn aplicó su sistema lógico a diferentes ámbitos de la vida, entre ellos, el fútbol. </p>
<p>Para Asger Jorn el fútbol representa una metáfora perfecta del modelo dialéctico de enfrentamiento entre dos bandos que son enemigos por principio. En el terreno de juego, los equipos no tienen posibilidad de alcanzar acuerdos. El consenso es perseguido, penado, en la medida en que atenta contra la lógica del espectáculo como enfrentamiento. Sin embargo, al introducir un tercer equipo sobre el campo se disuelve este modelo, obligando a los equipos participantes en el partido a establecer alianzas y estrategias de colaboración dependientes en cada momento del resultado del marcador.</p>
<p>De ese modo nació un tipo de fútbol experimental llamado “fútbol a tres lados” o “fútbol situacionista”, en el que tres equipos juegan simultáneamente sobre un terreno de juego hexagonal. El equipo ganador es el que menos goles encaja y se permiten alianzas entre dos equipos durante el transcurso del partido. </p>
<p>Para Asger Jorn este fútbol se trataría de una suerte de <em>détournement</em>, en el sentido situacionista del término, del fútbol convencional, a través del cual se promueve una reflexión sobre el fenómeno fútbol y la sociedad. </p>
<p>En la <strong>Fundación Athletic Club</strong>, sin embargo, <a href="http://www.athletic-club.net/web/main.asp?a=0&#038;b=1&#038;c=1&#038;d=1000&#038;berria=11185&#038;idi=1">han recogido el guante que Asger Jorn lanza y hoy han presentado en Bilbao el primera campeonato de Three Sided Football</a> que se realizará en nuestro país. En el mismo participarán aproximadamente cuarenta equipos de toda Bizkaia y se celebrará en varias rondas de eliminación directa en las instalaciones de <strong>Lezama</strong>. De este campeonato saldrán seis ganadores que jugarán las finales en abril de 2012, junto a equipos invitados de veteranos. </p>
<p>El campeonato es paralelo a otras actividades que trabajan la relación fútbol sociedad (un conjunto de conferencias, la primera con la de nada menos que <strong>Enric González, Juan Villoro y Jorge Valdano</strong>), una exposición de arte contemporáneo del fotógrafo alemán <strong>Joachim Schmid</strong>) y un ciclo de arte y fútbol que se celebrará los días 4 y 5 de octubre en el <strong>Museo Guggenheim</strong>. </p>
<p>El campeonato de Three Sided Football comienza a finales de octubre. Sin embargo, para el día 8 hay programado un partido de exhibición en el campo de Fadura (Getxo). Estaremos atentos al mismo, porque la actividad promete. </p>
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		<title>Cultura del fútbol</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 17:19:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo una teoría: el fútbol nos ayuda a dividir el tiempo, a compartimentarlo, a dominarlo. No digo que los muy futboleros ordenemos nuestra vida en torno al fútbol, no, sino que la vamos (re)construyendo con el fútbol como apoyo, en el sentido de la memoria individual y colectiva, del relato sobre el transcurrir del tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/9426271?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=222485" width="600" height="338" frameborder="0"></iframe></p>
<p>Tengo una teoría: el fútbol nos ayuda a dividir el tiempo, a compartimentarlo, a dominarlo. No digo que los muy futboleros ordenemos nuestra vida en torno al fútbol, no, sino que la vamos (re)construyendo con el fútbol como apoyo, en el sentido de la memoria individual y colectiva, del relato sobre el transcurrir del tiempo propio e histórico. En este sentido, innegablemente el fútbol es una cultura (aún cuando <a href="http://www.jotdown.es/2011/08/santiago-segurola-lo-que-mas-me-duele-del-futbol-actual-es-el-maltrato-al-hincha/">Santiago Segurola negaba este punto en una reciente entrevista</a>), es decir, un cierto modo de ordenar el mundo, de comprenderlo, de asimilarlo. También, para reforzar la culturalidad del asunto del balón, el fútbol en este mismo sentido es un factor de creación de una comunidad, la de los futboleros, aquellos que, por poner un solo ejemplo, saben perfectamente donde estaban y qué hacían el día que el Ajax de Van Gaal se coronó campeón de Europa y, desde este recuerdo, son capaces de reconstruir aquel tiempo vivido, los que fueron sus sentimientos, sus ideas, su manera de ver la vida y el mundo. </p>
<p>Esta gran comunidad de futboleros del mundo está dividida a su vez en subculturas. “Ferver Pitch”, de Nick Hornby, sería por ejemplo una suerte de relato fundacional para los gunners, que obviamente ya existían previamente pero que en torno a ese texto quedan por siempre preservados. Un día, en alguna facultad de antropología, quizá alguien escriba una tesis sobre lo que suponía ser del Arsenal en la Inglaterra de finales del s. XX, en la era pre-Wenger, cuando en Highbury el balón volaba por encima de la mayoría de las cabezas presentes, como una idea imprecisa o como una estrella fugaz a la que seguir. </p>
<p>Pero el gran relato fundacional de cada cultura futbolera no es un libro por supuesto, e incluso ni siquiera un club de fútbol, sino que es, como no podía ser de otra manera, un partido de fútbol. Es en los partidos, en esos “textos”, que, como la Biblia o el Corán, se someten a cientos de interpretaciones todas válidas y necesarias, donde se forman grupos de personas que en lo relativo a ese asunto se entienden como iguales y se proyectan hacia los demás como tales. Algo tienen determinados partidos que, como los grandes textos, son capaces de aglutinar en torno a sí diferentes sensibilidades, modos de entender la vida, de interpretar el mundo. Algo tienen, cuando hay personas que sienten que en ese momento preciso del tiempo y en ese estadio, de alguna manera se manifestó un modo de ser, una identidad. </p>
<p>Un ejemplo personal: el partido Francia-Alemania del Mundial 82, donde los Platini, Tigana y compañía fueron injustamente derrotados por un grupo de malvados liderados por Harald Schumacher. Yo tenía siete años, no más, pero cada lágrima que derramé cuando finalizó la tanda de penaltis fue por la (temprana y existencial) consciencia de que en la vida no hay lugar para la justicia, algo que se refrendó en México 86. Yo logré pasar página (al fin y al cabo me siento futbolísticamente francés del mismo modo que literariamente ruso, es decir, tengo por suerte tantas nacionalidades futbolísticas como literarias, que me permiten no sufrir más que lo necesario, cambiar de texto, de libro) pero de algún modo los seguidores franceses no lo hicieron definitivamente hasta que Francia levantó la Copa del Mundo en París en 1998. Durante esos dieciséis largos años, cada día, en algún lugar de la enorme Francia, alguna persona recordaba lo que sucedió mientras Battiston –a la postre el único francés que no fue testigo de la tragedia- dormía un sueño no buscado. Esa es la interpretación que di en su momento a la obra del colectivo de artistas y arquitectos Pied La Biche que abre este texto, en la que recreaban ese momento histórico en diferentes lugares de los suburbios de una ciudad francesa cualquiera. En Francia, en todo momento en algún parque, en algún ascensor, en algún metro, el algún espacio de la rutina francesa, emerge ese momento, reviviéndose cada penalti con idéntica tensión y angustia. Dicho de otro modo, ser francés en los ochenta y los noventa es tener en mente de alguna manera a Battiston y Schumacher. </p>
<p>Cuando hablas con un futbolero de esos en los que el tuétano de sus huesos es del mismo color que la camiseta de su equipo, pronto comprendes que su pasión nació y ha crecido a partir y en torno a momentos claves, a partidos inolvidables. Si exagera (o si es un exagerado) dirá que tal y tal encuentro fueron los momentos más felices o tristes de su vida. Si se extiende, encontrará también ejemplos de todo lo que se puede y debe vivir (la injusticia, la amistad, el honor, la traición, el fracaso, etcétera) acontecidos sobre el verde. Tan profundo y tan simple es el fútbol. </p>
<p>Recuerdo una entrevista a Raimundo Amador que decía que cuando era pequeño en su cuarto había dos posters, uno de Camarón y otro de Jimi Hendrix. Y con aquella frase resumía todo un fenómeno musical como el nuevo flamenco, del que Pata Negra era un modelo. De la misma manera, a la hora de interpretar el fútbol, de retratarse el modo de ver la vida a partir de él, los futboleros siempre tenemos dos posters. El heredado (la tradición en la que hemos crecido, nuestra cultura en el sentido de dónde nacemos, las banderas de nuestros padres) y el que nosotros compramos aún a riesgo de que nadie en nuestro entorno lo comprenda, héroes admirados desde lo personal, no lo colectivo. Así avanza el mundo, en un lugar donde nacemos y un camino que recorremos solos, pero siguiendo a otros que nos indican un camino. Por ello, no es el mismo lector el de hoy y el de hace veinte años. Tampoco el hincha es el mismo. El estrato cultural en el que creemos ha variado. </p>
<p>Escribe aquí hoy uno que dejó la habitación de la casa de sus padres con veintitrés años, con un amarilleado póster del Athletic de los años ochenta (Zubizarreta, Sola, De la Fuente, De Andrés, Goikoetxea o Argote son nombres que salen de mis labios con sabor a magdalena y té), rodeado en sus cuatro esquinas por otros de jugadores como Jay Jay Okocha, Jan Wouters, Ian Rush, Romario, Nwankwo Kanu, Erwin “Platini” Sánchez, Faustino Asprilla, Vinnie Jones o Gaston Taument y tantos y tantos otros que, cuando llegan a mis oídos pronunciados por otra persona sé, inmediatamente, que quien tengo delante es uno de los míos. </p>
<p>Y ese es el último argumento para demostrar que el fútbol es cultura. El del lenguaje, con el que se crea mundo, que todos nosotros compartimos y a través y gracias al cual somos lo que somos. </p>
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		<title>Levántate y canta: Nice one Cyril</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 20:19:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Levántate y canta]]></category>
		<category><![CDATA[cultural]]></category>
		<category><![CDATA[cyril knowles]]></category>
		<category><![CDATA[tottenham-hotspur]]></category>

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		<description><![CDATA[A los parroquianos de White Hart Lane, que siempre han bebido los vientos por los futbolistas de buen pie, los sesenta les debieron saber a gloria. Aparcaron en un rincón de la memoria treinta años en el ascensor, mandaron el yo-yo a freir espárragos y entraron en la década pidiendo pista. Inaugurando el primer periodo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/uMUpwSIdpYc?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/uMUpwSIdpYc?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>A los parroquianos de <strong>White Hart Lane</strong>, que siempre han bebido los vientos por los futbolistas de buen pie, los sesenta les debieron saber a gloria. Aparcaron en un rincón de la memoria treinta años en el ascensor, mandaron el yo-yo a freir espárragos y entraron en la década pidiendo pista. Inaugurando el primer periodo exitoso de su historia con el primer doblete doméstico que el siglo veinte trajo al fútbol inglés. Danny Blanchflower, Mackay y Greaves se lo montaban con mucho estilo. El acuñado por el míster <strong>Bill Nicholson</strong>. El mismo que aun contagia al que se enfunda la camiseta blanca y perdura en el imaginario colectivo de la hinchada. 62 y el 67 fueron años con Copa, 63 con Recopa y la UEFA del 72 cerró en oro los buenos viejos tiempos. Cómo sería la cosa al norte de Londres que hasta al lateral del equipo le fabricaban canciones de éxito. Aunque a los que vieron a <strong>Cyril Knowles</strong> peinando suavemente el carril izquierdo del Lane esto no les parece extraño&#8230;</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Las ocho caídas de Mourinho: el fútbol y la emancipación social</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 15:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>

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		<description><![CDATA[El filósofo norteamericano Richard Rorty escribió un texto titulado “Trotsky y las orquídeas salvajes” en el que explica en clave biográfica que el reto intelectual que dio origen al conjunto de su obra fue el intento de conjugar en un mismo sistema de pensamiento la necesidad de la consecución de un ideal de justicia social [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/04/asdasd.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/04/asdasd-226x300.jpg" alt="" title="asdasd" width="226" height="300" class="izquierda_sinmarco" /></a>El filósofo norteamericano <strong>Richard Rorty</strong> escribió un texto titulado “Trotsky y las orquídeas salvajes” en el que explica en clave biográfica que el reto intelectual que dio origen al conjunto de su obra fue el intento de conjugar en un mismo sistema de pensamiento la necesidad de la consecución de un ideal de justicia social –encarnada para él en la figura de <strong>Leon Trotsky</strong>- con la existencia de ciertos intereses privados –que él metaforizaba en las orquídeas salvajes, que coleccionaba y cuyas especies conocía al detalle-. Dicho de otro modo, para Rorty la justicia colectiva –lo fundamental e inaplazable- había de ser no solo inexcusablemente compatible con ciertos intereses privados, sino que debía garantizarlos aún siendo socialmente irrelevantes. </p>
<p>Cuando ese texto cayó en mis manos yo cursaba mis primeros años de filosofía en la universidad. Desde entonces el norteamericano ha sido uno de mis autores de cabecera. De hecho, ahora que puedo contemplar con cierta distancia el camino que he recorrido desde aquel tiempo, creo que “Trotsky y las orquídeas salvajes” me marcó mucho más de lo que sospechaba, quizá porque donde él escribía nombres exóticos de orquídeas, yo leía impronunciables equipos de fútbol. </p>
<p>Si el proyecto con el que Rorty llegó a la universidad era el de reconciliar a Trotsky y las orquídeas, el mío al salir de la misma fue el de conjugar mi pasión por el fútbol con aquellas cuestiones que consideraba verdaderamente importantes. Un ideal de justicia social, por supuesto y ante todo, pero también por ejemplo una cierta manera de vivir la cultura –con mayúsculas- o de ver el mundo y a mis semejantes, caminos al fin y al cabo que convergen en una mismo ideal. El texto de Rorty –y con el tiempo muchos otros de autores como  <strong>Enric González, Edauardo Galeano, Juan Villoro</strong>, etcétera- me ayudó a salir del armario y reconciliar al menos personalmente lo fundamental con lo trivial-pero-también-necesario. Biográficamente: dejé de sentirme un sujeto extraño por aparcar durante hora y media a <strong>Boris Vian</strong> para ver un Derby County-West Ham; por perder el hilo de una lectura por pensar dónde andará ahora <strong>Pascal Feindouno</strong>; por despertarme existencialmente angustiado porque ese día el Athletic Club se jugaba el descenso frente al Levante…. y viceversa: por estar convencido de que <strong>Emmanuel Lèvinas</strong> y <strong>Ronaldinho</strong> cabían en una misma frase; de que en el descanso de un partido se puede hablar de una exposición del Museo de Bellas Artes; de que se puede ser políticamente contestatario al tiempo que se celebra un gol del Real Madrid; de que lo que acontece en el terreno de juego es más rico y mejor si tú aportas lo que has recolectado en otros ámbitos de la vida y la cultura.  </p>
<p>Así, desde la primera línea que escribí sobre fútbol, cada tecla que he pulsado ha sido con el convencimiento pleno de que el fútbol no solo es compatible con las convicciones sociales, políticas y culturales, sino que puede –e incluso quizá deba- ayudar a que la sociedad avance en esos tres ámbitos. </p>
<p>Con paso del tiempo, la profusión de textos y el transitar por ciertos lugares comunes, descubrí que, como en todo, en esta convicción particular uno no estaba solo. Aparte de los grandes referentes ya mentados, había escritores, periodistas, analistas, aficionados, que se resistían a que se cumpliera el tópico que identificaba el fútbol con lo más bajo de las pasiones, con los radicalismos políticos, con la simpleza de espíritu, con la nulidad cultural. Empecé a ver en otros autores –y blogs, y comentaristas y amigos- las mismas inquietudes que a mí me movían. Y me sentí feliz por ello. Más si cabe, cuando encontré un lugar en el que crecer, como es  Diarios de Fútbol. En este sentido, a  mis compañeros en esta casa debo tanto que no basta un texto para reconocerlo. </p>
<p>Sin embargo, esta convicción se está resquebrajando de un tiempo a esta parte. De hecho, la mayoría de textos que he publicado sobre fútbol en los últimos meses han sido una especie de excusa de por qué escribo de esta materia. Una venda, al fin y al cabo, en una herida que está abierta en mí. Hoy dudo, y no es una duda constructiva la que cobijo, sino una de esas vacilaciones que te van minando por dentro y te llevan a la inacción. Han pasado casi diez años desde que presentara en la universidad con juvenil altanería ante un tribunal de filosofía una tesina sobre fútbol y sociedad, y aunque sigo convencido de la validez de la tesis defendida –que el fútbol es el gran fenómeno social de la actualidad y que como tal dice mucho de las sociedades contemporáneas- de lo que no estoy del todo convencido es de que tenga sentido seguir trabajando en ella. </p>
<p>¿Por qué? Porque cuando se hace de algo humano materia de estudio, no solo se asume que la idea del espectador que modifica el objeto de estudio, sino que hay latente una voluntad de cambio. Uno quiere modificar el objeto de estudio, hacer de él algo que considera mejor. En ese mismo sentido, cuando uno hace suyo un ideal así, su intención es la de cambiar la tendencia general. Dicho de otro modo, cuando algunos afrontamos una manera que creímos diferente de ver el fútbol lo hicimos con voluntad de cambio. Leímos a <strong>Enric González, Juan Villoro, Eduardo Galeano, Santiago Segurola, Sergi Pàmies, Jon Agiriano, Axel Torres, David Trueba</strong> y tantos otros, y nos dijimos: eh, así deberían ser la información y la opinión deportivas. Y actuamos en consecuencia. Pero va pasando el tiempo, y compruebas que a pesar de la labor de unos pocos, en los que simbólicamente te incluyes, ésta no cuaja, y la tendencia general no va sino en la dirección contraria en la que trabajas. El ánimo va decayendo. Compruebas con tristeza, cómo los medios  insisten en un camino que entiendes viciado, que subraya el odio al rival, el todo vale, el amarillismo, el elogio gratuito, la crítica desaforada, infla lo intrascendente, lo anecdótico, lo trivial, ignora las historias humanas para construir una realidad de plástico, desprecia al lector, televidente radioyente, entierra la verdad si es necesario para ayudar a intereses inconfesables, plagia, manipula, maniata. Compruebas, en definitiva, que la realidad de la comunicación deportiva está trazada en blancos y negros, no ya sin tonos medios, sino también sin colores. </p>
<p>Quizá solo sea un estado de ánimo. Probablemente, de hecho así sea. Un cansancio temporal o la edad, que a uno ya le pesan los años. Pero el caso es que el va haciendo mella en uno. Así, si ahora mismo entrara en un debate serio, probablemente me rendiría a mi interlocutor y mirando al suelo, abatido, me sintiera obligado a reconocer que el fútbol hoy día, tal y como se narra por los grandes medios –y también por la mayoría de los no tan grandes-, es un impedimento para la emancipación social, un subproducto destinado al aturdimiento de las mentes, una máquina creada para alimentar la estupidez general. Con la metáfora de Rorty, que quizá sí  que hay “algo dudoso en ese interés por las flores socialmente inútiles”. Y creedme, hacer eso, sería para mí la renuncia a un ideal. </p>
<p>Ah, casi termino el texto sin explicar el por qué del título del mismo. El sábado tenía una fiebre altísima. Me dolía todo. Estaba en cama. Dormí todo el día. Sobre las ocho de la tarde, encendí la televisión para descansar de tanto silencio. El telediario de una cadena de cobertura nacional concedió unos minutos a unas imágenes que había grabado en exclusiva una de sus cámaras. <strong>José Mourinho</strong>, entrenador del Real Madrid casi se cae al salir del túnel de vestuarios. No se cayó, a penas fue un resbalón, un amago de caída. El informativo en su apertura, sin embargo, repitió la imagen ocho veces consecutivas. Nada menos que ocho ocasiones tuvimos de comprobar que José Mourinho casi se cae al salir al campo. </p>
<p>Apagué la televisión, creo que con más fiebre que antes de encenderla. Me giré en la cama e intenté dormir. Quizá fue por causa de la temperatura, pero soñé con un mundo mejor. </p>
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		<title>Levántate y canta: Shakhtar Donetsk</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Apr 2011 21:52:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Levántate y canta]]></category>
		<category><![CDATA[Liga de Campeones]]></category>

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		<description><![CDATA[Estás ya en Gran Bretaña. Bájate de ese camión maloliente y comprende que las únicas caricias que vas a disfrutar en mucho tiempo son las de la lana de tu bufanda del Shakhtar. Como tu padre en Yugoslavia hace tantos años. Y tira, arrastrándote tan dignamente como la canción de Joe Strummer hasta el escáparatate [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/xCvGLSFIo6I?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/xCvGLSFIo6I?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Estás ya en Gran Bretaña. Bájate de ese camión maloliente y comprende que las únicas caricias que vas a disfrutar en mucho tiempo son las de la lana de tu bufanda del Shakhtar. Como tu padre en Yugoslavia hace tantos años. Y tira, arrastrándote tan dignamente como la canción de Joe Strummer hasta el escáparatate con electrodomésticos. Si limpias un poco ese engrudo de vaho y porquería acumulada, por ese hueco, verás que jugar los tuyos contra el mejor equipo del mundo.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Jim Baxter, el mejor hasta en pijama</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/03/20/jim-baxter-el-mejor-hasta-en-pijama/</link>
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		<pubDate>Sun, 20 Mar 2011 14:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Glasgow-Rangers]]></category>
		<category><![CDATA[Jim Baxter]]></category>

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		<description><![CDATA[En un pub de Glasgow un grupo de oficinistas jóvenes, cinco de esos pipiolos que desayunaban Clearasil antes de ayer y el traje les sienta como a un cristo dos pistolas, se parten de risa mientras señalan al viejo harapiento que trasiega pintas al fondo de la barra. Y hay que reconocer que la escena [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter1.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-21597" title="baxter1" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter1.jpg" alt="" width="450" height="335" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter.jpg"></a>En un pub de <strong>Glasgow </strong>un grupo de oficinistas jóvenes, cinco de esos pipiolos que desayunaban Clearasil antes de ayer y el traje les sienta como a un cristo dos pistolas, se parten de risa mientras señalan al viejo harapiento que trasiega pintas al fondo de la barra. Y hay que reconocer que la escena no sería tan extraña si el buen hombre no tuviera por costumbre bajar al bar en pijama. El caso es que los chicos cacarean y el anciano ni se inmuta. Al contrario, ajeno a las burlas y a su propia circunstancia se aprieta un vaso tras otro siempre con la cabeza bien alta. Pueden reir lo que quieran. No piensa así el dueño del garito, un orate bigotudo con tan mala leche como pueda tener el responsable de cualquier negocio hostelero. Entre las cuatro voces que ponen firme a la chavalada hay una que no deja lugar a la réplica. <strong>&#8220;El tipo del que os estáis descojonando es Jim Baxter, el mejor jugador escocés de la historia&#8221;</strong></p>
<p>Así debieron transcurrir, más o menos literatura, los últimos días en vida de <strong>Jim Baxter</strong>: leyenda del Rangers y de la selección escocesa desde que dejara su sello en la superficie del fútbol británico durante los fecundos sesenta. No en vano el tipo era un alcohólico recalcitrante ya desde su etapa como futbolista. Tanto que durante uno de sus intentos de rehabilitación decidió abrir su propio pub. Imaginen la estampa. Baxter era también, imagino que va en el sueldo del profesional, un mujeriego empedernido. <em><strong>&#8220;Cuando llegué a Glasgow las chicas se me tiraban. Realmente era un gran cambio y no iba a desaprovecharlo&#8221;</strong></em></p>
<p>Claro que Jim Baxter, por eso hablamos hoy de él, era igual de exhibicionista sobre el rectángulo verde. Fino es poco, ese hombre flotaba sobre el terreno. Sus carreras parecían un paseo con la ropa del domingo y con su zurda prodigiosa repartía unos regalos que llegaban a la bota del compañero tan solo para acariciarla. Resulta sencillo imaginar el impacto de Baxter en el fútbol escocés si consideramos que solo jugo cinco temporadas al máximo nivel en el Rangers. Del 60 al 65 para pescar apenas tres ligas y una copa de Escocia. No necesitó más para colarse en la mente de todos para siempre.</p>
<p>Luego estaba su otra faceta. La de histrión. Con la misma sangre corriendo por sus venas que otros ilustres entretenedores como <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/04/05/len-shackleton-el-principe-payaso/" target="_blank"><strong>Len Shackleton</strong></a> o <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/03/25/cassano-o-el-talento-malgastado-por-decreto/" target="_blank"><strong>Antonio Cassano</strong></a>,<strong> </strong>el flaco<strong> </strong>Baxter era un prodigio de aliños. El adorno y la provocación eran su marca. Todavía se recuerda en toda Inglaterra cuando en 1967, durante la sonada victoria escocesa en Wembley frente a la Inglaterra campeona del mundo, se dedico a subir la banda golpeando la pelotita con la bota izquierda sin dejarla caer en ningún momento. ¿Recuerdan la <a href="http://www.youtube.com/user/skimovic#p/a/u/0/D2nKcvr9U8Q#t=0m22s" target="_blank">monería </a>de Richard Witschge en un Ajax-Feyenoord? Pues lo mismo en el templo del fútbol y ante defensores británicos. Ganador nato, se embolsó 16 derbis contra el Celtic, Jim Baxter se sabía el mejor y cuando agarraba la pelota quería que se enterase hasta la última persona en el estadio.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/4RyCt1B5RXk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/4RyCt1B5RXk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Pero al igual que muchos en esa legión de talentos británicos y mostrencos, Baxter tenía una querencia por la botella que terminó por llevarle a la tumba. Una inversamente proporcional a su afición por entrenarse en condiciones. Como <strong>George Best</strong>, el flaco tenía el mismo talento natural para jugar al fútbol que para desatender cualquier asunto serio que tuviese entre manos. Quizá por ello se cortó la coleta prematuramente, a los 31, tras varios años de rendimiento opaco en la liga inglesa (Sunderland y Nottingham Forest) y un breve e infructuoso retorno a su club de siempre. El tipo, arrogante como pocos, alardeaba de tener mejor hígado que Best cuando entró por primera vez al quirófano pero a la segunda no sobrevivió y murió en 2001 noqueado por un cáncer de páncreas. Entre medias la leyenda se paseaba en pijama, orgulloso, por algún pub de Glasgow.</p>
<p>Foto | <a href="http://www.dailyrecord.co.uk/">http://www.dailyrecord.co.uk</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Una coproducción anglo-italiana</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 16:59:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1969 el Swindon Town, un infraequipo de tercera, levantó la tapa de la alcantarilla y ojeó el panorama. Para cuando quisieron darse cuenta estaban en mitad del viejo Wembley levantado la Copa de la Liga frente a un tal Arsenal. Los gunners adujeron que ocho de los suyos habían jugado con gripe y que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg"><img class="derecha_sinmarco size-full wp-image-21312" title="copa_angloitaliana" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg" alt="" width="300" height="386" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg"></a>En 1969 el <strong>Swindon Town</strong>, un infraequipo de tercera, levantó la tapa de la alcantarilla y ojeó el panorama. Para cuando quisieron darse cuenta estaban en mitad del viejo Wembley levantado la Copa de la Liga frente a un tal <strong>Arsenal</strong>. Los <em>gunners </em>adujeron que ocho de los suyos habían jugado con gripe y que aquella noche había un postre de chocolate por césped pero lo cierto es que se volvieron a casa con la cara mojada por un equipo que malvivía dos estratos por debajo de la superficie. Y el suceso, claro, se celebro por todo lo alto en el pueblo hasta que la UEFA, imagino una voz emergiendo al estilo de los supertacañones, decidió aportar algo al respecto. El Swindon se había ganado el derecho a su periplo europeo pero el alto mando, en un prodigio de injusticia, decidió impedirles tal privilegio alegando que el club procedía de una división demasiado baja. La misma cacicada que se habían sacado de la manga poco antes con el Queens Park Rangers.</p>
<p>Pero mientras tanto, en su hotelito londinense, un mercachifle calabrés acababa de inventar una pomada que calmaría en parte las dolencias del Swindon. Allí, quizá ensimismado con el bullicio propio de Marble Arch, <strong><a href="http://www.timesonline.co.uk/tol/sport/football/article839333.ece" target="_blank">Gigi Peronace</a></strong> (un representante de futbolistas que hizo fama y dinero importando <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/manchesterunitedman1/3356440800/" target="_blank">estrellas británicas</a></strong> al calcio) acababa de parir una fórmula que estaría destinada a devolverle al Swindon algo de lo que los supertacañones le habían robado. Nacían así la <strong>Copa Anglo-Italiana de la Liga</strong> y la <strong>Copa Anglo-Italiana</strong>, una involucrando en una liguilla por grupos a seis equipos menores de cada país y otra una final a doble partido entre los vencedores de la Copa de Italia y los de la Copa de Liga inglesa. ¿Suena enrevesado? Espero que sí porque el invento realmente lo era.</p>
<p>En 1969, la edición inaugural de esta especie de Torneo Konami que se dio en llamar <strong>Copa Anglo-Italiana de la Liga</strong>, el que funcionaba como liguilla, fue a parar a las polvorientas vitrinas del Swindon Town. Doblegaron a la Roma. Y un año más tarde los <em>robins </em>supieron prolongar su racha en campeonatos estrafalarios de nuevo cuño plantándose en la final de la Copa Anglo-Italiana para barrer al Nápoles en San Paolo ante 55.000 almas. La derrota debió escocer en el templo partenopeo porque el partido tuvo que ser suspendido en el minuto 79 cuando los altercados en la grada local comenzaban a pasar ya de castaño oscuro. Aquello da idea de que, incomprensiblemente, el campeonato gozaba ya de un cierto predicamento.</p>
<p>Claro que los buenos tiempos acabaron pronto. Las dos ediciones siguientes de la extravagancia fueron las últimas en las que los organizadores decidieron involucrar a equipos profesionales. Una se la embolsó la Roma y otra el Newcastle, en ambas ocasiones ante el Blackpool. A partir de ahí un tobogán barnizado en decadencia. Languideciendo hasta 1986 la anglo-italiana extravagancia se convirtió en un contenedor de medianías semi-profesionales del que salieron victoriosos potencias como el Monza, el Bath City, el Sutton o el Modena. Mientras tanto la idea, che idea, iba pasando de manos de un patrocinador a otro. La Copa Alitalia, la Copa Talbot o el Memorial Gigi Peronace fueron las sucesivas reencarnaciones del asunto.</p>
<p>El otro torneo, la doble final entre ingleses e italianos, continuó hasta 1976 con un paréntesis entre el 72 y el 74 y casi siempre con victoria inglesa, exceptuando la edición que la Fiorentina le supo arrebatar al West Ham. La cosa no tenía ya excesivo prestigio, no se vayan a creer, aunque que los parroquianos del Manchester City o del Tottenham todavía incluyen el trofeo en la lista cuando les da por hacer recuento de honores. Sumando para la estrellita&#8230;</p>
<p>Inexplicablemente, alguien quiso desenterrar al muerto en 1992 y organizar un infame torneo entre equipos italianos e ingleses de segunda división que yo solo recuerdo por la imagen de un <strong>Massimo Cacciatori</strong>, entrenador del Ancona, molido a palos durante la auténtica batalla campal en la que mutó su cita contra el Birmingham. En 1995  un Wembley desangelado, apenas 12.000 butacas vendidas, acogió el canto del cisne del renacido torneo con un pobre espectáculo entre un Notts County, ya descendido a tercera, y el Ascoli. Imagino que con Gigi Peronace y los pioneros del Swindon revolviéndose en sus ataudes.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Érase una vez en América</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Feb 2011 23:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
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		<description><![CDATA[Seguro que recuerdan la mojiganga de Matt Groening a cuenta del fútbol europeo en la que se pinta el juego como una sartenada desabrida de patadas, bajos marcadores e incluso sí ¡empates! Yo me la encontré el otro día dando tumbos entre vídeos y apareció la risotada, claro, pero también ganas de consultar un par [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-21141" title="dallastornado_dundee" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg" alt="" width="500" height="327" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg"></a>Seguro que recuerdan la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Wsozg9ARuLU" target="_blank"><strong>mojiganga de Matt Groening</strong></a> a cuenta del fútbol europeo en la que se pinta el juego como una sartenada desabrida de patadas, bajos marcadores e incluso sí ¡empates! Yo me la encontré el otro día dando tumbos entre vídeos y apareció la risotada, claro, pero también ganas de consultar un par de datos sobre, perdonen la redundancia, aquel soccer primario. Y es que echar un vistazo hoy en día a la supervitaminada selección yanqui  e imaginarse que la escena futbolística norteamerica era, no hace demasiado tiempo, un páramo apenas aliñado con camisetas imposibles y estrellas otoñales puede resultar faena complicada para el profano. Pero era, vaya si era, y al particular panorama contyribuyo notablemente la United Soccer Association. La USA, esa anomalía.</p>
<p>El caso es que un mes antes del nacimiento de la USA, en 1967, ya existía un campeonato oficial para el importado entretenimiento en los Estados Unidos. Era la <strong>National Profesional League Soccer</strong> y actuaba como un imán tanto para los pocos jugadores decentes de la nación como para los contratos televisivos. Los partidos de la NPLS, aun chapoteando en una falta de calidad casi pornográfica, eran ofrecidos para todo el país por la CBS. Quien sabe si frente a uno de aquellos televisores que escupían las retransmisiones del soccer primordial, estaba un joven y desconcertado Groening.  Así las cosas, matería prima y canales de distribución en manos de la competencia, los ideólogos de la United Soccer Association buscaron soluciones drásticas para colocar su producto.</p>
<p>¿<strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/11/14/viejos-conocidos-en-la-mls/" target="_blank">Comprar cromos</a></strong> más o menos otoñales y más o menos reputados? ¿Tirar la caña de pescar con fajo por cebo y procurarnos un Pelé o un Beckham aun útiles? Mejor, en la USA tiraron la casa por la ventana e importaron equipos completos. Doce planteles doce, principalmente británicos y sudamericanos. ¿Para quá tener solo un muñeco pudiendo agenciarse el fuerte de Playmobil al completo?. De este modo la frankenstiniana quiniela del campeonato USA 67 estaba compuesta por <strong><a href="http://www.nasljerseys.com/images/Wolves/Wolves%2067%20Home%20Team.jpg" target="_blank">Los Angeles Wolves</a></strong>, en realidad el <strong>Wolverhampton Wanderers</strong>; los <strong><a href="http://www.nasljerseys.com/images/Stokers/Stokers%2068%20Road%20Team.jpg" target="_blank">Cleveland Stokers</a></strong> (<strong>Stoke City</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Royals.htm" target="_blank">Vancouver Royal Canadians</a> (<strong>Sunderland</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Whips.htm" target="_blank">Washington Whips</a> (<strong>Aberdeen</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Tornado.htm" target="_blank">Dallas Tornado</a> (<strong>Dundee United</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_TorontoCity.htm" target="_blank">Toronto City</a> (<strong>Hibernian</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Rovers.htm" target="_blank">Boston Rovers</a> (<strong>Shamrock Rovers</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Mustangs.htm" target="_blank">Chicago Mustangs</a> (<strong>Cagliari</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Cougars.htm" target="_blank">Detroit Cougars</a> (<strong>Glentoran</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_StarsHou.htm" target="_blank">Houston Stars</a> (<strong>Bangu</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_skyliners.htm" target="_blank">New York Skyliners</a> (<strong>CA Cerro</strong>), y los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Gales.htm" target="_blank">San Francisco Golden Gate Gales</a> (<strong>ADO Den Haag</strong>).</p>
<p>Aquel campeonato irrepetible se lo embolsaron los Wolves batiendo en la final al Aberdeen. La distinción al goleador más prolífico, solo las mentes más retorcidas pueden imaginar como denominarían allí al galardón aunque uno tiene en mente a Juanma Lillo repitiendo como un mantra las frases &#8220;campeón de goleo&#8221;, fue a parar a manos del gran <strong>Roberto Bonisegna</strong>. Un año más tarde los directivos de la United Soccer Association, sin duda decepcionados por una afluencia de espectadores que salvo en contadas excepciones fue discreta, dieron carpetazo al extraño invento uniéndose a la NSPL para parir la North American Soccer League y certificar con ello la defunción de una de las mayores extravagancias que ha dado el fútbol. Claro que aun queda alguna huella del experimento. Repesen la historia de la famosa camiseta naranja del <strong><a href="http://www.historicalkits.co.uk/Scottish_Football_League/Dundee_United/Dundee_United.htm" target="_blank">Dundee United</a></strong> y aten cabos&#8230;</p>
<p>Foto | <a href="http://www.nasljerseys.com/">http://www.nasljerseys.com</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Levántate y canta: a message to you Rooney</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2011 22:39:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Levántate y canta]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
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		<description><![CDATA[Crawley Town FC, si escavásemos un agujero en el reluciente césped de Old Trafford y continuáramos horadando hasta el quinto estrato del sistema futbolístico allí les encontraríamos. Se han colado en la quinta ronda de FA Cup y jugarán, sacando la cabeza a ver que se cuece en el mundo real, contra el Manchester United [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="300" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/vdEENBz1p40?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="300" src="http://www.youtube.com/v/vdEENBz1p40?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p><strong>Crawley Town FC, </strong>si escavásemos un agujero en el reluciente césped de Old Trafford y continuáramos horadando hasta el quinto estrato del sistema futbolístico allí les encontraríamos. Se han colado en la quinta ronda de FA Cup y jugarán, sacando la cabeza a ver que se cuece en el mundo real, contra el <strong>Manchester United</strong> precisamente en el Teatro de los Sueños. <strong>The Specials</strong>. Un himno. Dos tonos. Fiesta y canciones para la grada. A message to you Rooney. Munich 1958 y un mendrugo echando unas risas a cuenta del desastre, a lo Rambert, 50 años después. Lupa en mano imagino, le pillaron y no volverá a pisar un campo de fútbol. Todo en uno. This is England</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La grada impune</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 16:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Debates]]></category>
		<category><![CDATA[Ayza-Gamez]]></category>
		<category><![CDATA[Jose-Mourinho]]></category>

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		<description><![CDATA[Las gradas pueden representar el lado más salvaje del fútbol. Ya no hablo de peleas, aludes y bengalas sino de ese coro sin escrúpulos que entona canciones sin límite, gruesas, lesivas, de mal gusto. Como si hubiera necesidad de insultar para acentuar el descrédito del rival, para sentirse superior a él. Una legión de malhumorados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/afición.jpg"><img class="izquierda_sinmarco" title="afición" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/afición.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></p>
<p>Las gradas pueden representar el lado más salvaje del fútbol. Ya no hablo de peleas, aludes y bengalas sino de ese coro sin escrúpulos que entona canciones sin límite, gruesas, lesivas, de mal gusto. Como si hubiera necesidad de insultar para acentuar el descrédito del rival, para sentirse superior a él. Una legión de malhumorados bordea la frontera de lo insano, impunemente se desgañitan para animar a los suyos punzando la sentimentalidad del contrario. Se reabre el debate tras la inclusión en el acta arbitral de <strong>Ayza Gámez</strong> el tristemente famoso “<em>Mourinho muérete</em>” durante el partido que enfrentó a <strong>Atlético de Madrid </strong>y <strong>Mallorca</strong>.</p>
<p>Es una excepción. Lo habitual es la absoluta permisividad en este tema. Recuerdo el plante de<strong> Eto´o </strong>ante el Zaragoza, o algunas sanciones en Italia tras gestos humillantes a jugadores negros. En cualquier caso, la sensación de “todo vale” en los estadios nos ofrece semanalmente imágenes de personas deformadas por el grito, de increpaciones al árbitro o a los jugadores contrarios, de lemas desafortunados y censurables, de episodios de vergüenza ajena con aficionados excesivos, desencajados.</p>
<p>Vivir apasionadamente este deporte es parte del espectáculo. Llorar o gritar no está reñido con la mesura. El insulto no puede ser la moneda de cambio entre las aficiones, por más rivalidad o encono que exista, por más <em>vendettas </em>políticas que pretendan cobrarse. No defiendo un fútbol aséptico, blando, pero sí ciertos límites para vivir los colores como algo más que una expresión furibunda del hastío vital. No ir al campo a exorcizar los temores y dramas domésticos, como hace nada defendía un contertulio, cuyo nombre de verdad no recuerdo, en la enésima perorata radiofónica.</p>
<p>Hay muchos paños calientes sobre este tema. Primero se culpa a unos pocos energúmenos, dejando inmaculado el nombre de la afición. Pero ni diez, ni quince, ni veinte pueden hacerse oír en un estadio abarrotado. Son fenómenos extendidos, palpables en cualquier campo. Hoy se habla del Atleti pero mañana podría subtitularse el griterío de cualquier otro estadio con similares resultados. También esta misma mañana en las insalubres tertulias se hablaba de la provocación previa, como si el dedo de Mourinho, las carreras de Emery o la efusividad al celebrar un gol fueran el detonante de una constante e inmisericorde cantinela de insultos. La falta de adecuación de las aficiones, sus celebraciones incendiadas y nocivas, son un fenómeno popularizado y abordado siempre con una laxitud pasmosa, con miedo a herir a esa otra gente que acude tímidamente a los estadios.</p>
<p>Imágenes de niños, muy recientes, insultando al portero contrario pueden ser un síntoma del ambiente de crispación constante del aficionado. No me tengo por un adalid de la educación, pero me sorprende ver en el fútbol actitudes que no pueden verse en ningún otro ámbito de la vida pública. Es cómico imaginarse mostrar semejante virulencia en un teatro ante una obra mal representada, al final de una película en el cine si no ha sido de nuestro agrado o en la cola de un banco cuando vemos que nos han vuelto a cobrar una comisión fantasma de las suyas.</p>
<p>En el fútbol, y no hablo del fútbol profesional, también en categorías inferiores, juveniles, hasta equipos de barrio, se ha instalado la permisividad de la salvajada, el insulto, la violenta respuesta a los hechos sobre el césped, cuyas consecuencias llevamos viendo años. Ahora son los cánticos los que ocupan algunos minutos en los noticieros, una buena oportunidad de empezar a apercibir a los clubes, de intentar apaciguar un fenómeno molesto, de acabar con esas pequeñas cosas que oscurecen y obligan a aborrecer un deporte de unión, de responsabilizar a los equipos de una afición que en ocasiones hace sangre del dolor ajeno para elevar sus propios colores.</p>
<p><a href="http://twitter.com/antonioagredano target="_blank"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_antonioagredano-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Humanizando al árbitro: la historia de Martin Hansson</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jan 2011 17:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sudáfrica 2010]]></category>
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<p><a href="http://vimeo.com/13425028">The Referee | Rättskiparen [2010]</a> from <a href="http://vimeo.com/ffcab">Freedom From Choice AB</a> on <a href="http://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
<p><em>&#8220;Tengo que evitar estar en el foco&#8221;.</em></p>
<p>Corría octubre de 2009 cuando  uno de los árbitros más reconocidos del panorama internacional, el sueco Martin Hansson, pronunciaba estas palabras. Se refería a su gran sueño: ser elegido para participar, de negro, en el Mundial de Sudáfrica. Era consciente de la importancia de no cometer un error de bulto en lo que quedaba de clasificatorias, un error que desviara las cámaras del juego para centrarlas en su persona. </p>
<p>Como cualquier otro deportista de élite, la carrera de un árbitro depende de decisiones tomadas en cuestión de centésimas de segundo, en contextos de sobrepresión, sin posibilidad ninguna de rectificar o corregir un posible error. Hansson, tras haber realizado un gran trabajo durante años de trayectoria, ahora se encontraba en un momento clave. No fallar hasta final de año, era fundamental.</p>
<p>Sin embargo, un mes después ocurrió  lo que más temía. En el partido Francia-Irlanda de repesca de clasificación al Mundial, Hansson daba validez a un gol ilegal marcado por Gallas en los últimos minutos de la prórroga. La imagen del Thierry Henry controlando el balón con la mano ante los defensas irlandeses dio la vuelta al mundo y causó la indignación de millones de personas que dirigieron sus miradas hacia el trencilla sueco. La gran mayoría de los aficionados desconocían quién era Martin Hansson el día anterior. Pero eso no fue óbice para que después de aquella acción se le relacionara con conspiraciones internacionales, fobias históricas y hasta sectas satánicas. Nada bueno se escribió de él en los meses siguientes. Hansson reconoció que se había equivocado, pero al parecer un árbitro no tiene derecho a hacerlo. </p>
<p>Quiso la casualidad que el realizador sueco Mattias Löw se encontrara en aquel momento realizando un documental en torno a la figura del árbitro y que el elegido para protagonizarla fuera precisamente Hansson. De ese modo, lo que nació como una película para adentrarse en las razones que llevan a una persona a realizar una labor en principio tan ingrata, devino en el retrato de un hombre sobre el que las miradas de todo el mundo se han posado para mal. Es el retrato de un hombre consciente de haber fallado en un momento clave pero que sin duda no merece tal acoso mediático y que en lo más profundo de sí mismo ansía que ese error y el juicio público no pesen más que toda una vida de méritos. </p>
<p>De este modo, bajo el título <em>The Referee</em>, Mattias Löw nos regala una película intimista, que busca humanizar al árbitro, subrayar su faceta más cercana a la de cualquier persona, con sus sueños, anhelos y frustraciones, con sus aciertos y sus errores. Es casi media hora de obligado visionado en un país como el nuestro, en el que somos tan dados a demonizar al colectivo arbitral, a convertirlo en una diana que al parecer tiene la obligación de soportar lo insoportable. </p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_diariosdefutbol" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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