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	<title>Diarios de Futbol &#187; Cultural</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>Levántate y canta: amor en verde y blanco</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 20:35:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
		<category><![CDATA[Celtic-Glasgow]]></category>
		<category><![CDATA[Scottish_Premier_League]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1981, ya ha llovido y sobre todo por aquellas tierras, cuatro post-adolescentes de Essex ponían Inglaterra patas arriba y hacían bailar a todo el país sacando sonidos de un par de sintetizadores de andar por casa. Era su lanzamiento al estrellato, su búsqueda de un lugar dentro de un panorama musical estratosférico, abrumadoramente rico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="440" height="253"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/TspYx7EaF5A?version=3&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/TspYx7EaF5A?version=3&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" width="440" height="253" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>En 1981, ya ha llovido y sobre todo por aquellas tierras, cuatro post-adolescentes de Essex ponían Inglaterra patas arriba y hacían bailar a todo el país sacando sonidos de un par de sintetizadores de andar por casa. Era su lanzamiento al estrellato, su búsqueda de un lugar dentro de un panorama musical estratosférico, abrumadoramente rico en estilos, matices y tendencias. Cuando aquellos embrionarios <strong>Depeche Mode</strong> pegaron el pelotazo con ese himno inolvidable que es <em>&#8216;Just can&#8217;t get enough</em>&#8216;, el actual capitán del <strong>Celtic</strong> <strong>Scott Brown</strong> no había nacido y los padres de <strong>Gary Hooper</strong>, probablemente el jugador más decisivo de los <em>Bhoys</em> en la actualidad, ni siquiera se conocían.</p>
<p>Sin embargo, &#8216;<em>Just can&#8217;t get enough</em>&#8216;, pese a la aparente lejanía en el tiempo, suena como nunca en el graderío de Celtic Park. Potente, sonora y colectiva, extraordinariamente colectiva. Es lo que tienen los himnos generacionales, que son atemporales e inmortales, jamás caducan o se pasan de moda, ni pierden su vigencia y su frescura por muchos años que hayan pasado.</p>
<p><em>&#8216;When I see you Celtic, I go out of my head, I just can&#8217;t get enough&#8230;&#8217;</em></p>
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		<title>Libros de fútbol: delicioso boomerang</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/29/libros-de-futbol-delicioso-boomerang/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 02:41:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que gente como Eduardo Galeano, Jorge Valdano o los periodistas de Deportes de El País mostraran en el cambio de siglo que otra información deportiva era posible, mucha gente se lanzó a juntar letras en la convicción de se podía compatibilizar desde el periodismo o la literatura la adoración incondicional al deporte rey con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/libro-y-balon-fini.png"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/libro-y-balon-fini.png" alt="" title="libro y balon fini" width="506" height="426" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-26043" /></a> </p>
<p>Desde que gente como <strong>Eduardo Galeano</strong>, <strong>Jorge Valdano</strong> o los periodistas de Deportes de El País mostraran en el cambio de siglo que otra información deportiva era posible, mucha gente se lanzó a juntar letras en la convicción de se podía compatibilizar desde el periodismo o la literatura la adoración incondicional al deporte rey con ambiciones perfectamente legítimas de índole cultural y/o intelectual. La onda expansiva del fenómeno asumió pronto la Red como su medio natural de proliferación, y la necesidad expresiva cristalizó en un mundo de blogs deportivos que, durante un tiempo, constituyeron la respuesta del aficionado inquieto al “embrutecimiento” que suelen proponer, en el ámbito futbolero, los medios de comunicación habituales.</p>
<p>Esta situación, sin embargo, resultó efímera. Aparte algunos blogueros que obtuvieron un cierto reconocimiento y en general han acabado integrándose en medios más poderosos, o profesionales del medio que respaldan escritos de calidad con el prestigio de su firma, poco queda de aquellos años en que uno podía hacerse sin gran dificultad un <em>blogroll</em> futbolero con decenas de entradas. Un blog requería regularidad y dedicación, y el autor soñaba con una cuota de reconocimiento o al menos interactividad que raramente obtenía. La popularización de <em>twitter</em> acabó disparando el tiro de gracia de la mayor parte de estos blogs, ya que sus autores encontraron un medio de encontrar visibilidad en el ámbito deportivo sin la necesidad de elaborar con frecuencia un contenido de calidad. Así, podemos decir que el fenómeno blog  ha acabado experimentando –no sólo en deportes- una suerte de filtración natural. Se encuentra calidad, pero en lugares muy concretos que ya todo el mundo conoce, y algunas propuestas tan novedosas e interesantes como aisladas, léase <a href="http://www.jotdown.es/">Jot Down</a> o <a href="http://www.panenka.org/">Proyecto Panenka</a>.</p>
<p>Parecía que la popularización del matrimonio entre fútbol y literatura o periodismo serio moría en un <em>dead end</em>, y que el fenómeno quedaba como un triste parto de los montes. Sin embargo, una inesperada fiebre editorial ha cambiado la situación, en forma de un delicioso efecto boomerang. Si el deseo generalizado de otra información deportiva pasó de la letra impresa a la Red de modo natural, el boom de blogs y ciber-actividad en torno al fútbol ha llamado la atención de los editores sobre la existencia de un público ahí fuera que demanda leer sobre fútbol a un nivel superior al que le ofrece la prensa deportiva –aunque ambas cosas puedan ser compatibles-. El resultado de tal estimación ha venido dado por una profusión de <a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/">libros de fútbol</a> en 2011 de la que no podemos más que felicitarnos los aficionados.  </p>
<p>Si tenemos que nombrarlos todos no acabamos, y además los compañeros de <a href="http://lacoladevaca.blogspot.com/2011/12/libros-deportivos-de-2011.html">La Cola de Vaca</a> ya han dejado una buena recopilación aquí. Sí hay que mencionar algunos que no tenemos problema en recomendar, y que aseguran éxito, por ejemplo, como regalos de Navidad. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/11/03/frases-de-futbol/">Ya reseñamos</a> aquí &#8220;<strong><a href="http://www.frasesdefutbol.com/el-libro">Frases de Fútbol</a></strong>&#8220;, de <strong>Miguel Gutiérrez</strong>, que nos hubiera entusiasmado igual si su miembro no fuera fundador de DDF. De otro de los puntales del fenómeno blog que “sobrevive” hasta hoy, <strong>Martí Perarnau</strong>, llegó “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/senda-de-campeones-de-marti-perarnau/">Senda de campeones</a></strong>”, un estupendo análisis de la cantera del Barça desarrollado por alguien que demuestra casi a diario su enciclopédico conocimiento del asunto. <strong>Orfeo Suárez</strong>, periodista de El Mundo, ha publicado hace pocas fechas “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/palabra-de-entrenador-de-orfeo-suarez/">Palabra de entrenador</a></strong>”, sobre el a veces angustioso y siempre intenso mundo de los inquilinos del banquillo; <strong>Carlos Marañón</strong> contextualiza y agranda el mito de Evasión o Victoria en “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/un-partido-de-leyenda-de-carlos-maranon/">Un partido de leyenda</a></strong>” y <strong>Petón</strong> le mete ritmo a la historia del balompié en “<strong><a href="http://libros.lalibretadevangaal.com/futbol/el-futbol-tiene-musica-de-peton/">El fútbol tiene música</a></strong>”.</p>
<p>Es sólo la punta del iceberg, y nos harían falta varios posts para reseñar todo lo que nos gustaría leer de entre lo publicado. Pero es muy de agradecer que haya aparecido esta vía por la que uno puede, todavía, hacerse prófugo del puntopelotismo. Ojalá siga abierta mucho tiempo.</p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La importancia del balón</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/15/la-importancia-del-balon/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 20:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Sudáfrica 2010]]></category>

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		<description><![CDATA[Es bien sabido que el fútbol moderno se distingue del arcaico en el extremo cuidado de los detalles. El césped se corta a una altura predeterminada, se riega o no, se ensayan jugadas de estrategia de saque de banda, se contratan speakers profesionales para animar a la afición, o se opta por un modelo individualizado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/jabulani.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/jabulani.jpg" alt="" title="jabulani" width="500" height="390" class=centro_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25852" /></a></p>
<p>Es bien sabido que el fútbol moderno se distingue del arcaico en el extremo cuidado de los detalles. El césped se corta a una altura predeterminada, se riega o no, se ensayan jugadas de estrategia de saque de banda, se contratan<strong> speakers </strong>profesionales para animar a la afición, o se opta por un modelo individualizado de bota que permita maximizar el rendimiento del futbolista en cuestión. Cada rincón del juego o sus alrededores es explorado al milímetro, descompuesto al microscopio buscando esa particularidad que nadie ha visto y que pueda permitir arañar algún punto, alguna victoria, algún gol. Una obsesión por lo lateral que tan pronto prestigia a <strong>Benito Floro</strong> como hace famoso a <strong>Rory Delap</strong>.</p>
<p>Uno de estos rincones es el que ha inspeccionado recientemente <strong>Tim Myer</strong>s, un tipo muy inteligente, medio matemático medio físico, especialista en mecánica de fluidos. Además de tratar de sacarse la millonada que traen aparejada <a href="http://www.claymath.org/millennium/Navier-Stokes_Equations/">las ecuaciones de Navier-Stokes</a>, al profesor Myers también le interesa el fútbol. Y en este contexto, trata de contestar una pregunta que ha recibido bastante poca atención, pero que puede ser interesante. Dado que el equipo local es el encargado de suministrar el balón para cada partido, ¿sería posible elegirlo de un modo adecuado para que ayudase a ganar?</p>
<p>Recordemos que el reglamento sólo impone restricciones a la circunferencia (68-70 cm.), el peso (410-450 gr.) y la presión del balón (0,6-1,1 atmósferas al nivel del mar). Dice que su forma ha de ser esférica y nombra al cuero como material, aunque no obliga a su utilización. Basándose en estas premisas, se han fabricado todo tipo de balones, desde el diseño de goma de Goodyear a mediados del siglo XIX hasta los que actualmente guardan el secreto de un chip en su interior. Para un anfitrión, las únicas restricciones que admite el hecho de jugar con un balón u otro tienen que ver esencialmente con el tema de sponsors.</p>
<p>El profesor Myers investiga las causas que determinan el movimiento de una bola que gira a gran velocidad, y que se ve sometida a dos efectos contrarios debidos al flujo el aire: el referido a las <strong>ecuaciones de Bernoulli</strong>, que impulsa la trayectoria hacia arriba, y el <strong>efecto Magnus</strong>,  que la envía hacia abajo. A partir de este punto de partida, obtiene dos conclusiones muy interesantes: en general, la bola responde mejor a los efectos y curva más su trayectoria jugando al nivel del mar que en altitud; y además, un balón con superficie rugosa dibuja más y mejores efectos con el mismo tiro que un balón con superficie suave. Por tanto, si vives en la costa y te enfrentas a un equipo boliviano, utiliza un balón rugoso, que sea más incontrolable. Si es al revés, usa el suave y verás el rostro de decepción de tus rivales cuando no consigan que el balón describa la trayectoria que desearon. El estudio incluso explica con detalle por qué el <strong>Jabulani</strong> resultó tan odiado por todos en 2010.</p>
<p>No sirve como prueba, evidentemente, pero el Bidvest Wits sudafricano asumió las enseñanzas de Myers y no perdió ni un partido más en casa en la temporada. A lo mejor pronto más gente se toma el asunto en serio.</p>
<p>Tim Myers | <a href="http://www.google.es/url?sa=t&#038;rct=j&#038;q=%22tim%20myers%22%20ball%20sudafrica&#038;source=web&#038;cd=2&#038;ved=0CCcQFjAB&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.crm.es%2FPublications%2FCRMConferencies_Novembre2011%2FFootball_talk_IEC.pdf&#038;ei=aP3pTtTsM8H_-gbRveibCQ&#038;usg=AFQjCNHpWV028L7KCkGiJQadkm9x3i-WQA&#038;cad=rja">Does the football really matters?</a></p>
<p>El Periódico | <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/tim-myers-puedo-resolver-problemas-mientras-acuno-hijo-1035564">Entrevista a Tim Myers</a></p>
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		<title>Un debate extemporáneo sobre la pretendida profundidad del fútbol</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/12/02/un-debate-extemporaneo-sobre-la-pretendida-profundidad-del-futbol/</link>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 17:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
		<category><![CDATA[Axel Torres]]></category>
		<category><![CDATA[Enric-González]]></category>
		<category><![CDATA[John-Carlin]]></category>
		<category><![CDATA[Marca]]></category>

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		<description><![CDATA[Un deporte que se juega con los pies no puede ser refinado. Un deporte que se juega al aire libre sobre el caprichoso césped no puede aspirar a la estética ni a la métrica. Lo suyo, en el fútbol, es otra cosa: abandonarnos a la imprecisión, asumir el destino, tolerar que hay cien maneras de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/Carrizo.jpg"><img class="centro_sinmarco" title="Carrizo" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/Carrizo.jpg" alt="" width="432" height="261" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: left;">
<p style="text-align: left;">
<p>Un deporte que se juega con los pies no puede ser refinado. Un deporte que se juega al aire libre sobre el caprichoso césped no puede aspirar a la estética ni a la métrica. Lo suyo, en el fútbol, es otra cosa: abandonarnos a la imprecisión, asumir el destino, tolerar que hay cien maneras de introducir un balón ingobernable en una enorme portería apenas protegida por un hombre. Emocionarnos con esta danza esperpéntica de patadas y porfía es en buena parte el resultado de la imprecisión de su resultado. Que el número ciento cincuenta de la <strong>ATP</strong> venza al número uno de la <strong>ATP </strong>es un milagro. Que un <strong>Segunda B</strong> elimine al equipo más rico de <strong>España </strong>es, hoy por hoy, parte de la historia de este deporte.</p>
<p>Lo que rodea al fútbol, esos alrededores de los que presumimos en este <em>blog</em>, basculan también entre la chabacanería y la exquisitez. En ambos estadios los extremos dan grima. Encuentro una necesidad casi ridícula de justificar el fútbol de una forma intelectual, de dotarlo de sentido trágico y universal. Como si la vulgaridad del fútbol no fuera suficiente para su disfrute, como si este deporte necesitara una membrana literaria y sociopolítica para alcanzar estatus de hito comunitario.</p>
<p>El forofismo y tendenciosidad de la prensa mayoritaria ha engendrado una respuesta que en buena parte amanera el lenguaje futbolístico. Lo eleva artificialmente a un estado que no es realmente al que esta disciplina física pertenece. La ductilidad de este deporte permite muchas lecturas, algunas groseras y otras profundamente fingidas. Como si nos justificáramos por amar la brega, como si tuviéramos que excusarnos por disfrutar bárbaramente de un partido, como si tuviéramos que poner en pie una estructura cultural en torno a un deporte tosco de cara a la sociedad.</p>
<p>Hay una suerte de terrenos comunes, repetidos hasta la náusea, en el tratamiento que medios y aficionados dan al fútbol. El maniqueísmo y el desconocimiento han convertido a este deporte en el blanco de los dardos de la intelectualidad más intransigente. A pesar de las notables excepciones -siempre a <strong>Camus </strong>en la cabeza, también <strong>Serrat </strong>o <strong>Galeano </strong>por nombrar algunas debilidades-, se sigue teniendo la idea de que el balompié es un entretenimiento <em>idiotizante </em>y aún es común oír eso de “no te pega que te guste el fútbol” por el mero hecho de leer libros o simplemente por hablar con cierta coherencia, esto es, sin balbucear.</p>
<p>A rebufo de esta presión parece ganar fuerza un reverso fino, afectado, que trata de convertir al fútbol en una expresión culta, casi filosófica. No digo que haya que negar ese lado universal y reflexivo del deporte, pero desde luego no debemos despreciar lo que de tosco, enrevesado, parcial y rudimentario alberga. Huele a comida recién preparada, como si los nuevos comunicadores hayan mezclado la contextualización de <strong>Enric Gonzále</strong>z, la espontaneidad de <strong>Carlin</strong>, la precisión futbolística de <strong>Segurola</strong>, los conocimientos y sensibilidad de <strong>Axel Torres</strong>. Todo metido en un potaje que pretende salvar el lenguaje y el concepto futbolístico. Si bien los resultados, bienintencionados, no terminan de cuajar por una razón obvia: ninguno de estos cuatro referentes ignoran el lado más zafio y gualdrapa de este fenómeno. Lo interiorizan, lo matizan, pero nunca se elevan hasta el punto de perder de vista el césped levantado, el olor a sudor y el plantillazo inoportuno. Mucho de lo que he leído últimamente me resulta artificial, lejano, pretendidamente ejemplarizante. No hay nada menos honesto que escribir lo que la gente quiere leer. Son buenos referentes pero da la sensación de que se ha cogido el ingrediente menos auténtico de su postulado, el más convencidamente lejano del <em>mainstream </em>periodístico. Si algo tienen estos cuatro escritores es haber vencido a la cotidianidad con sus mismas armas, no se han evadido, han forcejeado de tú a tú en el mismo campo y todos han ganado.</p>
<p>La trascendencia es un funámbulo caminando sobre el vacío. Lo que quiere ir más allá tiene siempre el riesgo de quedarse a medias, de caer en la nadería. Tan loable es tratar de ir más allá como sano es valorar el resultado. La intención no es siempre lo que cuenta, al menos, no en la creación. El fútbol es de por sí lo suficientemente trágico, injusto y plástico que su puesta en altar sólo sirve para ahuyentar el sabor auténtico del espectáculo. Hay maneras de afrontar un texto sobre fútbol, puedes empezar en el punto central del campo o en las calles aledañas del estadio pero siempre hay que hacer girar las ideas en torno a la mecánica básica de una esfera incontrolable. Todo lo que se escape de ahí, todo lo que pierda la perspectiva del fenómeno ordinario, termina anclándose en las aguas pálidas de lo inane. Ni los datos, ni los sesgos sociales, ni las desdichas íntimas pueden hacer olvidar que el fútbol es un deporte de la colectividad para la colectividad y en eso reside su encanto, en la calle y en su idioma global.</p>
<p>No pretendo criticar los pasos adelante, pero me siento tan lejos de la morralla editorial de los periódicos mayoritarios como de la artificiosidad y <em>wikipedismo </em>de muchas publicaciones minoritarias actuales. La calidad es la vara de medir, la emoción si se permite. No basta con hablar de un equipo humilde de Malawi sino lograr hacernos parte de sus vivencias. La calidad no está en el tema sino en el enfoque, en la capacidad humana para mostrarnos una realidad que no es la nuestra. Y eso no lo da <em>Larousse </em>ni lo da la hemeroteca, eso sólo se consigue desde la honestidad, nunca a través del oportunismo o la moda. No es sólo lo que se escribe, también lo que se comenta, el cómo se vive. Esta manera de entender el fútbol como un fenómeno plástico, como si <strong>Nureyev </strong>se hubiera quitado las zapatillas para calzarse unas botas de tacos. Como si <strong>Guardiola</strong>, <strong>Sacchi</strong>, <strong>Mourinho </strong>y <strong>Cruyff </strong>no pudieran compartir el mismo espacio sobre la tierra o en nuestros corazones.</p>
<p>La tragedia, el disparate, son esenciales al fútbol. También lo es la superación, el florecimiento entre la miseria, la presión política, la homofobia, la soledad del ganador, el fracaso. El deporte, como fenómeno universal está cargado de humanidad, y el ser humano tiene luz y sombra en su interior. Soy humano y nada de lo futbolístico me es ajeno, dándole una vuelta de tuerca a <strong>Terencio</strong>.</p>
<p>Los inspiradores, los que lo consiguen, van de las patatas al filete sin inmutarse, con elegancia y exactitud. Mucho de lo que se escribe ahora sigue rumiando la patata sin el mínimo interés en hincar el diente a la esencia sangrante de esta realidad. Por el miedo al colesterol, por el miedo a mancharse de barro. El rigor ha sobrepasado a la emoción. Hay más hueco que carne y esta moda por la relevancia está ahondando en el problema: bonitos artículos descargados de nervio, del ímpetu propio de un lance futbolístico.</p>
<p>No sé hacia donde nos lleva la mutación. Yo me siento incómodo en esta cama, como tras una larga e insomne noche. Hay mucho de impostado en el nuevo lenguaje futbolístico, muy poca espontaneidad, una cortesía y blandura que vacían al fútbol de su esencia popular, de su sencillez universal, de su embrujo colectivo. Hay en los alrededores una nueva urbanización desde la que no se ve el campo de fútbol. Cuando uno lee a Enric González parece oler el césped mojado, cuando uno lee a <strong>Sid Lowe</strong> parece estar rodeado de aficionados gritones, cuando uno lee a Carlin parece escuchar el eco del entrenador en el vestuario; pero cuando uno lee mucho de lo que se publica ahora no pasa de oler el papel caro, nuevo y brillante, se siente rodeado de iluminados, parabólicos, estadistas o sesudos y tiene la sensación de escuchar un relato aburrido y mecánico sobre un deporte que ya no parece ni el mismo.</p>
<p style="text-align: left;">
<p><a href="http://twitter.com/antonioagredano"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_antonioagredano-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>El gol nuestro de cada día</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 20:59:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Kahn]]></category>
		<category><![CDATA[Leo-Messi]]></category>
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		<description><![CDATA[Todo lo que ocurre en el mundo es futura carne de poema. El amor, el hambre, la guerra o los besos que nunca dimos. Hasta lo que no está puede acabar llenando un cuaderno de versos, por ejemplo, la existencia de dios; por ejemplo, la ridícula mecánica de la existencia. Para muchos de vosotros, como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gol-día.jpg"><img class="centro" title="gol-día" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/gol-día.jpg" alt="" width="320" height="484" /></a></p>
<p>Todo lo que ocurre en el mundo es futura carne de poema. El amor, el hambre, la guerra o los besos que nunca dimos. Hasta lo que no está puede acabar llenando un cuaderno de versos, por ejemplo, la existencia de dios; por ejemplo, la ridícula mecánica de la existencia. Para muchos de vosotros, como para mí, no hay cosa más grave en este mundo que una derrota, ni más dichosa que una victoria, ni más amarga que un penalti fallado en el último minuto, ni más extática que alzar una copa. Como los poetas, por más que pueda sorprenderos, son gente normal, también escriben sobre fútbol. En mis manos está el libro <strong><a href="http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/27718/Poemas_escogidos_de_El_gol_nuestro_de_cada_dia">“El gol nuestro de cada día”</a></strong>, una antología de <strong>Francisco J. Uriz </strong>publicada por <strong><a href="http://vasorotoediciones.blogspot.com/2011/02/el-gol-nuestro-de-cada-dia.html">Vaso Roto Poesía</a></strong>. En él, gente de mal vivir desglosa su pasión balompédica en renglones que jamás llegan al margen derecho del folio. Entre ellos, ya adelanto, estoy yo mismo, la excepción que confirma la regla, porque el <a href="http://www.casadellibro.com/libro-el-gol-nuestro-de-cada-dia/9788493808716/1779590">libro </a>es una auténtica gozada.</p>
<p>Me cuesta seleccionar algún poema. Hay lugar para el panegírico más desgarrado como esa <strong>“Oda a Kahn”</strong> escrita desde el corazón por Albert Ostermaier o el laudatorio de Pablo Hidalgo al genio argentino Lionel Messi <em>“Te he visto parar el partido y preguntar. / ¿Qué queremos de todo esto, / un día de gloria o una forma de vida, / un trofeo o un proyecto en el tiempo para los demás?”</em>. Hay hasta una &#8220;<strong>Oda a Pep Guardiola&#8221;</strong> con versos como <em>“¡Salve, constructor de caminos / geómetra carnal, arquitecto / de torres de victoria!”</em>, que dejan a las claras que dentro del creador late un hincha con más tripa que seso, con más entusiasmo que reflexión calma. Es parte del encanto de este poemario, la doma de un sentimiento hirviente, su cristalización en algo más trabajado y menos perturbador que el alarido en el estadio, su conversión en un poema que encierra todo aquello y además algo de sensibilidad y orden.</p>
<p>Hay composiciones volcadas en el sentimiento futbolístico, en el marco en el que se desenvuelve el fenómeno del cuero <em>“Cómo vas a saber lo que es el amor / si nunca te hiciste hincha de un club”</em>, que canta Walter Saavedra, o la precisa descripción de Baldomero Fernández <em>“Son veintidós muchachos, las rodillas / al aire. Olor a magulladas hierbas”</em>. No es casualidad que la obra comience con la celebrada cita de <strong>Camus</strong> <em>&#8220;Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol&#8221;</em>.</p>
<p>No sé si sois lectores de poesía, tampoco importa demasiado. Siempre he dicho que para disfrutar de la poesía no hace falta saber sobre ella. Pasa igual con el fútbol, no es necesario conocer el club de origen de un extremo serbio para disfrutar de su regate. Que no os confundan. La poesía, como el fútbol, es una creación de gozo inmediato. Abandonaos un poco a la lírica, encontraréis en estos poemas extractos de nosotros mismos, fotografías de una pasión que sobre el césped o el papel merece ser revivida.</p>
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		<title>Las cuatro puertas</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 22:32:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades&#8220;. Patrick Rothfuss Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/puerta.jpg" alt="" title="puerta" width="300" height="300" class=derecha_sinmarco class="alignnone size-full wp-image-25108" /></a></p>
<p>&#8220;<strong>Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades</strong>&#8220;. </p>
<p><em>Patrick Rothfuss </em></p>
<p>Pasan por la Puerta del Sueño todos los acontecimientos cuya imposibilidad metafísica define al fútbol como onirismo colectivo. No puede ser que un futbolista controle un balón, dé una vuelta de vals en otra dirección y, milagrosamente, se encuentre la bola un año después para ajusticiar a un portero. Ni que el gol que todos hemos ejecutado alguna vez en un sueño, controlando en tu campo a la que no mancha y regateando a un ejército antes de empujar a puerta vacía, lo repitieran idéntico dos tipos a los que une un hilo de plata en tiempos y lugares diferentes. Y mucho menos lo que siempre llevamos en el fondo del corazón, y que repetimos una y otra vez en ese espejo de fantasía que son los videojuegos: tomar el equipo de tu barrio, de tu pueblo o de tu pequeña ciudad, y en un parpadeo hacerlo campeón de Europa. No puede ser. Y si ese tipo seductor se llama Sueño, Morfeo, Oneiros o Sandman, igual podemos conocerlo por Dennis, Armando, Leo o Brian. Qué sabemos nosotros.</p>
<p>Hasta aquí lo que se refiere a esos hermosos momentos en que sonreímos con los ojos cerrados y despertamos felices, dispuestos a exprimir el nuevo día o el nuevo lunes. Pero hay momentos terribles en los que todo parece ir al revés, las grietas resquebrajan las promesas de alegría, y percibimos entre la desazón y la angustia el mar negro e infinito que se anuncia detrás. Pongamos que nuestro club va por delante en el descuento de la final de la Copa de Europa, y la pierde en un minuto. O que morimos por ese equipo que es pequeño pero orgulloso, que se enfrenta al titán en la final, va perdiendo y consigue empatar, y vuelve a ir perdiendo y vuelve hacerlo, marca un gol, dos, tres, cuatro, se queda con diez y aguanta, se queda con nueve y sigue resistiendo, y que, con Ítaca ya a la vista, acaba condenado por un gol en propia puerta de su gran capitán. Cuando el dolor es excesivo, corren las lágrimas y el simple recuerdo regala un martillazo, no hay más solución que cruzar la Puerta del Olvido. Aunque parezca tan lejana que lleguemos a creer que no existe, en algún lugar nos espera para aliviarnos. ¿Dónde está Alesia?</p>
<p>Luego llegan los estados superiores. Si estos sueños o pesadillas siempre nos contemplan como espectador, más o menos implicado, muchas veces demasiado, momentos puntuales nos lanzan al paroxismo. Los minutos más intensos de la vida, los que sentimos con el cerebro, el corazón y el hígado, el borde de las pestañas y las puntas de los pies. Segundos en los que estamos viviendo tanto, sintiendo tanto, celebrando tanto, que el marciano que llegase del exterior saldría despavorido advirtiendo a sus compañeros de la irracionalidad y los sonidos desgarradores capaces de proferir los extraños bichos que habitan en este pequeño planeta. Nadie recuerda nada al cruzar la Puerta de la Locura, esa que por ejemplo reventó el disparo de un pequeño vampiro, y cerró suavemente un santo de barba venerable levantando al cielo seis kilos de gloria dorada. ¿Alguien podría describir qué ocurrió en esos minutos que definen la mente en blanco?</p>
<p>Pero todo acaba. Lo bueno, lo malo, lo alegre y lo duro, felicidad, gravedad y desesperación. La multitud marchándose tras el partidazo, esa tristeza infinita de las gradas sin nadie de la que hablaba Galeano. Nada puede sustituir al fútbol, Kevin, cuando toca la campana de la retirada, y las piernas niegan lo que en la cabeza han dibujado el talento y la experiencia. Un ruido sordo a derribo que nos llega de los fantasmas de Highbury, Sarriá o el auténtico Wembley, catedral desaparecida. El rumor de los que defendieron camisetas que ya no existen, clubes enteros perdidos en el océano de la codicia, la ineptitud o el tiempo. Y sobre todo, por encima de todo y de nosotros, la leyenda de los que nos dejaron: las flores en la Plaza de los Héroes recordando a Pancho, las multitudes despidiendo en Belfast a George Best mientras sentían en su interior mutar la admiración en añoranza; y la otra cara, Juanito en una carretera anónima, Escobar viendo un cañón, o Sindelar Dios sabe cómo. Aunque se fueron, siempre estarán aquí. ¿Por qué entonces, siendo inmortales, tuvisteis que cruzar la Puerta de la Muerte?  </p>
<p>El fútbol es eterno.</p>
<p><a href="http://twitter.com/ramonjflores" target="_blank"><img class="centro_sinmarco" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_ramonjflores-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>El traje de Zubi</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 17:27:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[andoni zubizarreta]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy la UEFA rinde homenaje a los internacionales españoles con más de cien entorchados en su palmarés. El que más internacionalidades tiene en este momento es Andoni Zubizarreta, uno de mis mayores ídolos de infancia. Este texto pretende ser un pequeño homenaje personal a lo que para muchos de nosotros él encarnó en nuestra infancia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/zubi.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/zubi-214x300.jpg" alt="" title="zubi" width="214" height="300" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p><em>Hoy <a href="http://www.elpais.com/articulo/deportes/exclusivos/Roja/elpepidep/20111110elpepidep_1/Tes">la UEFA rinde homenaje a los internacionales españoles con más de cien entorchados en su palmarés</a>. El que más internacionalidades tiene en este momento es <strong>Andoni Zubizarreta</strong>, uno de mis mayores ídolos de infancia. Este texto pretende ser un pequeño homenaje personal a lo que para muchos de nosotros él encarnó en nuestra infancia. </em></p>
<p><strong>1.</strong></p>
<p>El día de mi comunión recibí el mejor regalo que podía imaginar. No era, como es de suponer, entrar en la Iglesia Católica, ni recibir el cuerpo de Cristo, ni ser ya parte oficial de los millones de cristianos de todo el mundo, ni nada por estilo. No. Era algo mucho más importante, aún terrenal, que todo eso: el traje de Zubi.</p>
<p>Sería difícil explicar la absoluta y total felicidad que me dominó cuando lo tuve por primera vez en mis manos. Quizá si tú y yo fuéramos aún niños podríamos reconstruirla. Hazte cargo: tenía la equipación completa de Andoni Zubizarreta, aquella preciosa camiseta con parte superior y las mangas negras, una banda horizontal verde y el escudo del Athletic bordado en el pecho. Además, la zamarra tenía coderas y los pantalones protecciones almohadilladas en los laterales, con lo que podría lanzarme al suelo sin miedo a magullarme. Acompañando al traje, además, me regalaron unos fantásticos guantes de portero, unas botas de tacos de plástico, medias rojiblancas, y todo un tesoro: un balón Tango de cuero, como con el que jugaba el Athletic en San Mamés. </p>
<p>Como la felicidad no puede ser completa, no me dejaron aquella tarde, muy a pesar de mi insistencia, quitarme el disfraz de comunión para enfundarme en el  traje de Zubi y jugar al fútbol con mis primos y amigos. Peor para ellos, me dije, y decidí hacer de portero del Athletic vestido de primera comunión. De ese modo, la víctima colateral de la decisión paterna resultó ser el inmaculado traje con el que me recibió la Iglesia, pues mi mente era capaz de trascender ese nimio detalle debajo de la portería, y aquella ropa que debió haber sido usada muchos domingos posteriores (por suerte no me disfrazaron de marinerito) terminó ese mismo día en la basura, llena de verdín y barro y con las rodillas coronadas por agujeros. </p>
<p>El día siguiente, sin embargo, amaneció soleado y ya no había Conferencia Episcopal posible que me impidiera el pagano rito de vestirme con las ropas de mi ídolo. Abrí la ventana, sonreí como nunca antes, lancé el pijama a la otra parte del cuarto y desayuné con prisas y corriendo ya vestido como todo un portero del Athletic. </p>
<p>Bajé a la calle, pues, disfrazado de Zubizarreta de la cabeza a los pies. Era una caricatura en miniatura del mejor portero del mundo –tesis que defendía, si era necesario, a puñetazos ante quien se me pusiera delante-, pero una caricatura feliz al fin y al cabo. En el descampado que estaba detrás del edificio en el que entonces vivíamos, lugar habitual de las reuniones del grupo, me encontré con mis amigos: Roberto, Miguel, Patrik y Juan. Me recibieron con aplausos y vítores, llenos de envidia sana. Durante un rato les hice una especie de pase de modelos, para que pudieran admirar como se debía aquel tesoro que llevaba encima. </p>
<p>Después, organizamos unos “corners”. Tras unas cuantas salidas de puños fantásticas que fueron respondidas con aplausos por parte del imaginado público de San Mamés que habitaba en mi cabeza, les pedí a mis amigos que me echaran unos penaltis. Era momento de demostrar mi valía en la situación más límite a la que se enfrenta todo portero.</p>
<p>En esas estábamos cuando apareció en el descampado un chaval mayor. No sé que edad tendría. Acaso catorce o quince años, pero a mis ojos se antojaba un gigante. Nos miró y comenzó a reírse de mí. ¡Ese Zubi!, me gritó. Después dijo que con lo enano que era no le paraba ni una y me retó a que le detuviera un penalti. Sin duda cualquier otro día me habría negado, dominado por el miedo a recibir un balonazo, pero hacerlo en ese momento me pareció un insulto al traje que vestía. Como un superhéroe al que la fuerza le viene dada por su capa, fue mi traje el que decidió aceptar el reto que aquel gigante me lanzaba. </p>
<p>El mayor se dispuso a lanzar el penalti. Mientras cogía carrerilla, yo, encorvado y con las manos en las rodillas –postura que emulé de Zubi, por supuesto-, me imaginaba en el minuto final de un partido decisivo cuyo resultado dependía de aquella jugada. Real Madrid-Athletic, me decía. Final de Copa. Dos a uno para los madrileños. El árbitro ha pitado un penalti inexistente y ahora todo depende del joven Dadan Narval. Miles de personas aguantan la respiración, se muerden las uñas, cierran los puños a la espera del desenlace del penalti. Entre ellos, Andoni Zubizarreta, quien hace unos días afirmó a la prensa que se reconoce en ese joven y talentoso portero.</p>
<p>Mientras soñaba todo eso, en el mundo real el enorme gigantón comenzó a correr hacia el balón. Me infundé de valor. Lo paro, me repetía mil veces, lo paro, lo paro… Y lo paré. El quinceañero le dio al balón con la puntera de su bota y éste fue directo hacia mi cara. Por suerte, mi traje me dio unos reflejos que hasta entonces nunca tuve y pude poner las manos de barrera entre el cuero y mi rostro. Mal hecho. El balón me torció la mano derecha de tal modo que me rompió la muñeca. No fue gol, no, pero yo lloraba, tirado en el suelo, como si lo hubiera sido, como si hubiéramos perdido la final de Copa ante el Real Madrid en el último minuto y de penalti que injusto. </p>
<p>Subí a casa bañado en lágrimas, con el balón agresor debajo del brazo sano. Mis padres me llevaron a urgencias. En la sala del hospital la gente me miraba, y yo me sentía ridículo: vestido del enorme Zubizarreta, pero intentando contener el llanto de un niño de nueve años. El médico, intentando ser amable, hizo un par de bromas a cuenta de mi traje que hicieron que me sintiera mucho peor. Después dijo que tenía un esguince de muñeca y añadió que no era “nada grave”, lo cual me calmó, pero por otra parte hizo que me sintiera todavía peor, pues mis lágrimas quedaban fuera de lugar ante la poca gravedad del asunto, se revelaban propias de un niñato que no sabía aguantar el dolor.</p>
<p>Cuando volvíamos hacia casa, mi padre me dijo que todo futbolista sufría tarde o temprano alguna lesión y que era de campeones saber superarlas. Yo casi no le escuchaba. Con la mano enyesada, miraba por la ventanilla del coche el paisaje que recorríamos y pensaba, abatido, que había hecho el más terrible de los ridículos, que no estaba a la altura del traje que me habían regalado y que, además, nunca lo estaría. Me decía a mí mismo que era blando. Me recordaba que me daba miedo el balón, y que nadie que tuviera miedo al balón podía ser nunca un buen futbolista. Lloraba por fuera, y me desgarraba por dentro. </p>
<p>Recuerdo el momento exacto en el que, ya en casa, me quité el traje con la intención de no ponérmelo nunca más. Fue un gesto triste, porque equivalía a renunciar a un sueño, quizá el mayor de ellos en ese momento, nada menos que ser de mayor como Andoni Zubizarreta. Así, un anhelo murió, para no volver a nacer, en el mismo instante en que se cerró la puerta del armario donde dejé, a una mano, y para siempre, el traje de Zubi. </p>
<p><strong>2. </strong><br />
Muchos años después de que todo esto sucediera, conocí en persona al co-protagonista involuntario de aquel sueño. Con motivo de la edición del libro <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/02/09/culturas-del-futbol/">“Cultura(s) del fútbol”</a>, del que hice de editor, pude estrechar esas manos que un día fueron ejemplo para las mías. Recuerdo que llegué a nuestro primer encuentro nerviosísimo, tanto como no lo había estado en exámenes o citas de corte más erótico-festivo. Comprendedme: no siempre se puede compartir café con un ídolo de infancia. Lo que me encontré, sin embargo, me reconcilió con el mundo: Zubizarreta resultó ser un tipo extraordinariamente afable, dispuesto a hablar durante horas de fútbol, literatura, pero también de la vida y del sueño de ser futbolista. </p>
<p>Después de aquellos primeros encuentros, llegó la confirmación de su profundidad humana en forma de texto. El artículo que Zubizarreta presentó para el libro es de corte autobiográfico y se abre con él, de niño, jugando entre charcos a fútbol, soñando con que de mayor sería Iribar. Para mí fue una alegría comprobar que en el fondo, Zubi y yo compartíamos la misma experiencia en la niñez. Él anhelaba ser Iribar y en cierto sentido lo consiguió. Yo soñaba ser él y terminé llorando y con una mano rota. Pero los dos compartimos el mismo origen, aún cuando nuestros destinos fueron muy distintos. Y leer aquello –y sentirme parte de alguna manera de ese texto- fue para mí algo muy importante, pues sentía que de alguna manera se cerraba un círculo abierto muchos años atrás, el día después de mi primera comunión. </p>
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		<title>Dónde estás, a dónde vas, de dónde vienes</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 16:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Un buen amigo, corredor de maratones, suele decir que la reina de las carreras es como la vida, porque en los 42.195 metros que separan salida y llegada recorres todo el espectro posible de emociones. Dice que por momentos estás eufórico, mientras que en otros crees que llegar al final será imposible; afirma que hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/koi.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/koi-300x186.jpg" alt="" title="koi" width="300" height="186" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>Un buen amigo, corredor de maratones, suele decir que la reina de las carreras es como la vida, porque en los 42.195 metros que separan salida y llegada recorres todo el espectro posible de emociones. Dice que por momentos estás eufórico, mientras que en otros crees que llegar al final será imposible; afirma que hay trechos que recorres sin esfuerzo, como un coche que baja una pendiente, pero que en ocasiones cada paso te cuesta un esfuerzo sobrehumano, límite; nos jura, a quienes no somos capaces de correr cien metros sin detenernos dos o tres veces, que todo lo que va desde la felicidad plena hasta la más absoluta de las desolaciones  (y viceversa) cabe perfectamente en cuarenta y dos kilómetros y pico. </p>
<p>Cada vez que habla de su afición, nos lega otra comparación existencial que quiero compartir con vosotros: el maratón es como la vida, porque para recorrerlo no debes pensar demasiado en por qué lo estás corriendo y debes concentrarte en el siguiente paso, en el siguiente tramo, para llegar al final. </p>
<p>Yo, que soy más de letras que de zapatillas de deporte, y más de enquistarme en los porqués que en vislumbrar la meta,  a veces pienso que contar una historia es falsear la vida. Me explico: las historias tienen su propia lógica y ésta no es compatible con el transcurrir de nuestra existencia… a no ser que obviemos hechos, falseemos un final o nos inventemos datos inexistentes. La vida no es una novela, porque la novela exige una lógica narrativa y de construcción de personajes que de la que la vida y las personas carecen.</p>
<p>Pero claro, quizá no podamos narrar nuestra vida como una novela o un cuento, pero sí partes de ella. Tomemos dos puntos aleatorios de nuestra existencia y, <em>voilà</em>, tendremos una historia. Por ejemplo: “Con diez años Dadan se convenció definitivamente de que la meta en su vida era jugar en el Athletic. Veinticinco años después, en una visita guiada a San Mamés, se entristeció al darse cuenta de que a estas alturas ya debería estar anunciando tras esos micrófonos, su retirada” o “Pedro sonrió al ver en televisión que la derecha gobernaría de nuevo el país. Ya era hora se dijo. Evitó recordar que, veinte años antes, lanzaba piedras contra la policía entre consignas revolucionarias” o &#8220;Ayer llovía, y Cristina pudo disimular sus lágrimas entre las gotas de lluvia. Pero esta mañana amaneció soleada y no pudo ocultar sus ojos hinchados&#8221;. </p>
<p>Todo esto lo pensé ayer, que fue para mí un día difícil. Comenté con un amigo que últimamente me encontraba sin fuerzas para afrontar mis jornadas laborales, textos, anhelos, y él me obligó a repensar lo dicho desde la perspectiva de quién era yo hace poco tiempo. </p>
<p>- Piensa, Dadan, lo que habrías dado hace cuatro años por tener la posibilidad de trabajar en los proyectos que ahora afrontas –me dijo. </p>
<p>Y con eso basto. Joder, tenía razón, toda la razón. Si ese yo reciente pudiera venir al ahora, me daría dos sopapos, exigiéndome que espabilara. He ahí otra historia con una lógica narrativa aplastante, que me obligó a pensarme a mí mismo desde un plano distinto. Quizá el momento no sea el mejor, quizá haya sueños que se me escapen entre los dedos, como granos de arena, pero quien fui hace poco no me permite quejarme por cómo estoy ahora.  </p>
<p>Y he aquí que hoy por la mañana he amanecido ojeando las declaraciones de <strong>Koikili</strong>, lateral izquierdo del <strong>Athletic Club</strong>, sobre su situación en el equipo y he vuelto a pensar lo mismo. El bueno de Koi, querido por la afición dada su absoluta entrega sobre el campo, no cede un milímetro al abatimiento. Como si un delantero rival se tratara, marca en corto los estados de ánimo, sin dejar que se le escapen, que le metan un gol, y afirma, sin sombra de falsedad en sus palabras, que para él ir convocado los últimos partidos es un honor y una alegría. </p>
<p>He ahí una lección: si Koikili compara su situación con la de hace dos temporadas, por ejemplo, si narrara su historia desde aquel momento hasta hoy, la conclusión sería nefasta. Pero en lugar de ello, se ha forzado (y lo ha conseguido) a narrar esta temporada como si de una historia autónoma se tratara. Así, ha ubicado el comienzo de esa novela en un punto que conocemos: llegada de un técnico nuevo, que no cuenta con él y le aparta del grupo. Y desde esa perspectiva, es cierto, el momento actual es bueno y esperanzador. </p>
<p>Algunos dirán que está por ver cómo termina esta historia, que quizá Koi vuelva a la grada y todo esto quede en nada. Sin embargo, no han aprendido nada de la lección que Koikili hoy nos regala: si vuelve a la grada, esa será otra historia y será contada en otra ocasión, como diría <strong>Michael Ende</strong>. Porque ésta que hoy nos ocupa tiene un principio (comienzo de temporada) y un final eventual (hoy), y, como buena historia, es edificante.   </p>
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		<title>Frases de fútbol</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2011 20:38:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ramón Flores</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Frases lapidarias]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
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		<description><![CDATA[Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez1.jpg" alt="" title="Frases_de_futbol_Miguel_Gutierrez" width="209" height="320" class=derecha class="alignnone size-full wp-image-24902" /></a> Estarán ustedes de acuerdo en que “tocar un instrumento” constituye una actividad muy diferente de “tocar”, a secas. Mientras que lo segundo responde a una cuestión meramente sensitiva, cuando uno se enfrenta al piano, la guitarra o el arpa con la preparación adecuada, la sensibilidad golpeando y la ansiedad en las yemas, se produce algo que trasciende más allá del mero contacto entre el instrumentista y el artefacto, o entre la piel y la madera: los sonidos que rasgan corazones, una íntima comunión entre músico y oyente, y los recuerdos, reales o inventados, que evoca el mero tránsito de notas y que siempre, sin excepción, nos hacen más humanos y dotan a nuestra vida de un poco más de color. Tan diferentes son las dos acciones, que para lo primero existe un verbo aparte, quizá más preciso, sin duda más rotundo: “interpretar”. </p>
<p>No tenemos en castellano una palabra que codifique la idea “leer sobre fútbol”, pero cuando nos enfrentamos a un texto sobre nuestro deporte favorito, y la cosa marcha, lo que percibimos –y sentimos- en medio de la vorágine lectora dista mucho de lo que puede ofrecernos cualquier novela común. Basta con que se nombre un partido que hemos visto para que la imaginación viaje no sólo al partido, sino a los amigos con quienes lo compartimos, las lágrimas o risas que surgieron tras el lance definitivo, o incluso la rubia, allí al fondo del bar, a la que guiñábamos el ojo entre saque y saque de puerta. El cóctel de memoria compartida, ilusiones de grandeza y momentos irrepetibles que evocan estos tipos vestidos de corto es dinamita emocional, y cuando abrimos el libro con el balón en la portada –siempre hay alguno, compruébenlo- sabemos que de él pueden salir dardos que incendien dentro de nosotros regiones que ni conocíamos. Abismos de la memoria y el sentimiento que la mayor parte de las novelas convencionales ni siquiera sueñan con rozar.</p>
<p>Sin embargo, como siempre que se manipula material sensible, el autor del libro de fútbol debe ser muy cuidadoso. Basta un poco de sesgo medio malintencionado –o ni siquiera eso- en un sentido o en otro para que un mundo de lectores se sienta dolido, ofendido y, a menudo, incluso ultrajado; este tipo de persona no sólo declarará que el libro es una bazofia, sino que hará campaña activa contra él y, si se lo permites, te lo arrancará de las manos y lo lanzará a la hoguera cual Savonarola hooligan. Sin llegar a esos extremos, si el manuscrito anda lleno de obviedades y tópicos, se descartará sin piedad por vulgar e inane; y si en lo que consiste es un listado o aglomeración sucinta de situaciones, anécdotas o historias más o menos conocidas, los recuerdos que evoque en el lector andarán ya manidos, desprovistos de encanto por la repetición, y el libro, si es que se termina alguna vez, caerá rápido en el olvido.</p>
<p>Quizá no de modo tan explícito, pero todas las ideas anteriores anidaron en la cabeza el arriba firmante cuando tuvo noticia de que el compañero <strong>Miguel Gutiérrez</strong> escribía un libro cuyo hilo conductor serían frases futboleras. Fundador de éste y otros blogs relacionados con el deporte y pionero en España en la dignificación consciente de la relación entre literatura y fútbol –especialmente a través de Internet- era cuestión de tiempo que alguien confiara en él y le abriera la puerta de toriles que conduce al ruedo de la letra impresa. El desafío era notable, y si bien el conocimiento del sujeto descartaba que el asunto fuera tratado con forofismo, y a la vez garantizaba la saludable distancia que suele ser su marca de fábrica, no excluía la aridez que suele acompañar a los libros cuyo subsuelo es un listado, y que exigen, por tanto, un tratamiento especialmente delicado del contexto. Asimismo, se corría el riesgo ya explicado de que el afán de totalidad obligase a incluir demasiado material excesivamente conocido, y que el folklore acabase llevando el libro al terreno de lo prescindible.</p>
<p>Devorado <a href="http://www.frasesdefutbol.com/el-libro">el libro</a> en las pocas horas que una primera lectura exige –vendrán más- podemos afirmar que el autor ha logrado sortear las dificultades mencionadas trascendiendo el clásico concepto de envoltorio de frases de dos maneras diferentes. En primer lugar, las frases constituyen el armazón sobre el que se sustenta el libro, pero el fin último de éste pasa a ser la descripción de personajes y situaciones que las han generado a puñados. Así, el libro se convierte en una sucesión de semblanzas, tan vivas como documentadas, de algunos de los tipos alrededor de los cuales se han vertebrado más de cien años de fútbol. Nombres inevitables como <strong>Maradona</strong> o <strong>Cruyff</strong> conviven junto a otros menos evidentes como <strong>Vinnie Jones</strong>, <strong>Shankly</strong> o <strong>Toshack</strong>, y en todos ellos se busca, siempre a través de sus frases o las de sus coetáneos, a la persona que habita detrás del tópico que todos repetimos, y la historieta reveladora y oculta más que la ampliamente conocida. La técnica alcanza su cenit en la descripción de la pugna <strong>Menotti</strong>-<strong>Bilardo</strong>, quince páginas de duelo a fuego lento que podría haber firmado Sergio Leone.</p>
<p>En cuanto a la segunda dificultad, el demencial fondo de armario de <a href="http://www.frasesdefutbol.com">frases de fútbol</a> con el que uno puede encontrarse en cuanto investiga un poco, el principio es tajante: un libro se hace tanto con lo que se deja como con lo que se mete, y muchas frases quedan fuera por imposibles de encajar en la estructura general. Una filosofía que desagradará a los amantes de lo exhaustivo, que los hay, pero que agradece la obra, aligerada de un lastre que no le corresponde. Unas pocas páginas de miscelánea al final nos señalan lo que podría ser todo el libro si se hubiera estructurado de ese modo; está bien cerrar un gran banquete con un pastel de tiramisú, pero si la comida hubiese consistido en cinco kilos de dulzaina, poca gente se lo hubiera acabado. Y estarían en el servicio.</p>
<p>No es el caso. Miguel Gutiérrez ha logrado ese milagro de tan rara consecución, que la digestión sea tan sencilla como enriquecedor el contenido. El profano encontrará en su libro una deliciosa historia del fútbol de bolsillo a través de los bocazas que lo han ido llenando de picante, mientras que los que nos consideramos futboleros sacaremos de ellas un puñado de historias que seguramente no conocíamos, y unos perfiles que dibuja mejor que nunca una de las plumas más afiladas que diariamente escriben sobre fútbol en España. Una novedad refrescante hoy, pues, y una referencia estándar mañana. <strong>Imprescindible</strong>.</p>
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		<title>Una película para muy frikis: los cosacos y el fútbol</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2011 17:47:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy un friki. Todos los que me conocen los saben, y yo lo reconozco abiertamente. No tengo problemas identitarios. Ser un friki tiene sus ventajas (muchas) y sus inconvenientes (pocos). Una de las ventajas es que te emocionas fácilmente. Ves a un tipo en la calle con una camiseta de Futurama, en una conversación de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy un friki. Todos los que me conocen los saben, y yo lo reconozco abiertamente. No tengo problemas identitarios.</p>
<p><iframe width="580" height="423" src="http://www.youtube.com/embed/39v2URZO1wk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Ser un friki tiene sus ventajas (muchas) y sus inconvenientes (pocos). Una de las ventajas es que te emocionas fácilmente. Ves a un tipo en la calle con una camiseta de <strong>Futurama</strong>, en una conversación de repente alguien nombra a <strong>Guybrush Threepwood</strong>, dan de nuevo <strong>Indiana Jones</strong> en televisión, ves a un niño en el metro leyendo <strong>The Sandman</strong>, qué sé yo, y en ese instante sientes una alegría inmensa y sincera. Ya hablé de ello aquí, hace tiempo. El mayor de los inconvenientes, sin embargo, es que en algunos contextos te sientes terriblemente incomprendido. Es el reverso tenebroso (nótese el guiño friki de la expresión) de la alegría anterior. Igual que con todos aquellos te sentías entre iguales, hay veces que todos los que te rodean se muestran ante ti como monstruos sin sentimientos, seres extraños y feos, incapaces de hablar de libros (a veces, no siempre, raros), música (a veces rara), series (a veces raras), videojuegos (a veces raros), cómics (a veces raros)… y fútbol (por suerte, a veces raro).</p>
<p>Por eso para nosotros (los nuestros) Internet es un lugar maravilloso. No sólo por la fascinante tentación de perderte ahí dentro (mira el ratón que tienes delante y piénsalo, estás a un click, no sé… de los <strong>Monty Phython, Mafalda, de When Saturday Comes o el British Museum</strong>, cuatro universos por los que merece la pena olvidarse de todo lo demás) sino porque nos permite detectarnos a miles de kilómetros. ¿Cuántos de vosotros no tenéis amigos virtuales? Mi queridísimo <strong>Antonio Agredano</strong> ayer <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/11/01/camisetas-clasicas-la-pandilla-dedefista/">nos lanzaba a sus compañeros dedefianos</a> un guiño sentido, que quiero responder. Lo bueno de <strong>DDF</strong>, pero también de <strong><a href="http://www.lalibretadevangaal.com/">La Libreta</a></strong>, de <strong>Bar Deportes</strong> (<a href="http://bardeportes.blogspot.com/2011/10/viva-el-muerto.html">¿dónde reiremos ahora entre migos, si Manolo, nuestro anfitrión, ha cerrado el Bar?</a>), de <strong><a href="http://www.panenka.org/">Panenka</a></strong>, de nuestro querido <strong><a href="http://cafefutbol.blogspot.com/">Café Fútbol</a></strong>, de tantos otros, es que nos permite detectarnos unos a otros, mirarnos (virtualmente) y decir, en un gesto de fraternidad, “ese es de los míos”.</p>
<p>Habrá gente que lo vea mal. Que les den morcilla. Javier Cercas definió al friki como “un tipo que sabe que la normalidad es una estafa” y yo subrayo su definición. Por eso comparto el video de <strong>Kak Kazaki</strong> contigo. Porque lo vi hace tiempo y me emocionó. Me encanta cuando los cosacos dejan las armas para jugar a fútbol, qué metáfora, o el hecho de que alemanes, franceses e ingleses jueguen culturalmente, es decir determinados por su tópica forma de ser. También me fascina imaginar qué sentían los niños soviéticos viendo esto en sus televisores, qué emociones provocaba una película tan cándida. Por todo esto y más  quiero compartirlo contigo. Porque si estás leyendo esto, si has caído (o regresado a) DDF sabrás apreciarlo de la misma manera (friki) que lo hice yo. Y ya se sabe que cualquier libro, película o partido de fútbol, no fue creado solo para ser leído y visto, sino fundamentalmente, para ser comentado entre iguales. </p>
<p>[Por cierto, llevo semanas silbando la melodía de esta película. Así que si ves por Bilbao a un tipo calvo, pero francamente atractivo, con un volumen de Gil Pupila o con la última recopilación de cuentos de Richard Matheson que ha hecho Valdemar silbando eso mientras lee, que sepas que soy yo] </p>
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		<title>Levántate y canta: love on the terraces</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 15:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[1981 fue un año de mierda en Norwich para los que les gustaba el fútbol. La parroquia canaria vió como el equipo empaquetaba la maleta de vuelta a segunda tan sólo un año después de ascender. Y lo que es peor, a los del Ipswich la cosa les iba de perlas. Con el cachondo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="500" height="284" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/s7r0Qs1eMTg?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="500" height="284" src="http://www.youtube.com/v/s7r0Qs1eMTg?version=3&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>1981 fue un año de mierda en Norwich para los que les gustaba el fútbol. La parroquia canaria vió como el equipo empaquetaba la maleta de vuelta a segunda tan sólo un año después de ascender. Y lo que es peor, a los del Ipswich la cosa les iba de perlas. Con el cachondo de Bobby Robson pintando la pizarra se las agenciaron para ganar la Copa de Liga y no ganaron el campeonato de puro milagro. Gracias a Dios allí estuvo el Aston Villa para hacer un poco menos desgraciada a la canariada. Así estaban las cosas cuando cuatro hinchas del Norwich decidieron que aquel momento tan asqueroso era el mejor para formar una banda. Y a la vera de Carrow Road nacieron los Serious Drinking, para probar que se puede cantar al fútbol, las mujeres y la ingesta masiva de alcohol con un poco más de gracia que Julito Iglesias. Me gustan las mujeres, me gusta el vino. Y el amor teenager en la grada.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Three Sided Football</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 18:12:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Athletic]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[En los años 60, el artista danés Asger Jorn desarrolló un sistema de pensamiento que denominó trialéctica (triolectic) con la intención de superar el modo dual de pensamiento lógico occidental basado en la dialéctica. Para él, la dialéctica descansa sobre una lógica desfasada construida desde los contrapuestos nosotros-ellos, amigo-enemigo, que habría que superar. El modo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/3sided_football.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/3sided_football-215x300.jpg" alt="" title="3sided_football" width="215" height="300" class="derecha_sinmarco" /></a>En los años 60, el artista danés Asger Jorn desarrolló un sistema de pensamiento que denominó <em>trialéctica</em> (triolectic) con la intención de superar el modo dual de pensamiento lógico occidental basado en la dialéctica. Para él, la dialéctica descansa sobre una lógica desfasada construida desde los contrapuestos nosotros-ellos, amigo-enemigo, que habría que superar. El modo de hacerlo sería a través de la introducción de un tercer elemento.  </p>
<p>Asger Jorn aplicó su sistema lógico a diferentes ámbitos de la vida, entre ellos, el fútbol. </p>
<p>Para Asger Jorn el fútbol representa una metáfora perfecta del modelo dialéctico de enfrentamiento entre dos bandos que son enemigos por principio. En el terreno de juego, los equipos no tienen posibilidad de alcanzar acuerdos. El consenso es perseguido, penado, en la medida en que atenta contra la lógica del espectáculo como enfrentamiento. Sin embargo, al introducir un tercer equipo sobre el campo se disuelve este modelo, obligando a los equipos participantes en el partido a establecer alianzas y estrategias de colaboración dependientes en cada momento del resultado del marcador.</p>
<p>De ese modo nació un tipo de fútbol experimental llamado “fútbol a tres lados” o “fútbol situacionista”, en el que tres equipos juegan simultáneamente sobre un terreno de juego hexagonal. El equipo ganador es el que menos goles encaja y se permiten alianzas entre dos equipos durante el transcurso del partido. </p>
<p>Para Asger Jorn este fútbol se trataría de una suerte de <em>détournement</em>, en el sentido situacionista del término, del fútbol convencional, a través del cual se promueve una reflexión sobre el fenómeno fútbol y la sociedad. </p>
<p>En la <strong>Fundación Athletic Club</strong>, sin embargo, <a href="http://www.athletic-club.net/web/main.asp?a=0&#038;b=1&#038;c=1&#038;d=1000&#038;berria=11185&#038;idi=1">han recogido el guante que Asger Jorn lanza y hoy han presentado en Bilbao el primera campeonato de Three Sided Football</a> que se realizará en nuestro país. En el mismo participarán aproximadamente cuarenta equipos de toda Bizkaia y se celebrará en varias rondas de eliminación directa en las instalaciones de <strong>Lezama</strong>. De este campeonato saldrán seis ganadores que jugarán las finales en abril de 2012, junto a equipos invitados de veteranos. </p>
<p>El campeonato es paralelo a otras actividades que trabajan la relación fútbol sociedad (un conjunto de conferencias, la primera con la de nada menos que <strong>Enric González, Juan Villoro y Jorge Valdano</strong>), una exposición de arte contemporáneo del fotógrafo alemán <strong>Joachim Schmid</strong>) y un ciclo de arte y fútbol que se celebrará los días 4 y 5 de octubre en el <strong>Museo Guggenheim</strong>. </p>
<p>El campeonato de Three Sided Football comienza a finales de octubre. Sin embargo, para el día 8 hay programado un partido de exhibición en el campo de Fadura (Getxo). Estaremos atentos al mismo, porque la actividad promete. </p>
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		<title>Cultura del fútbol</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 17:19:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo una teoría: el fútbol nos ayuda a dividir el tiempo, a compartimentarlo, a dominarlo. No digo que los muy futboleros ordenemos nuestra vida en torno al fútbol, no, sino que la vamos (re)construyendo con el fútbol como apoyo, en el sentido de la memoria individual y colectiva, del relato sobre el transcurrir del tiempo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/9426271?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=222485" width="600" height="338" frameborder="0"></iframe></p>
<p>Tengo una teoría: el fútbol nos ayuda a dividir el tiempo, a compartimentarlo, a dominarlo. No digo que los muy futboleros ordenemos nuestra vida en torno al fútbol, no, sino que la vamos (re)construyendo con el fútbol como apoyo, en el sentido de la memoria individual y colectiva, del relato sobre el transcurrir del tiempo propio e histórico. En este sentido, innegablemente el fútbol es una cultura (aún cuando <a href="http://www.jotdown.es/2011/08/santiago-segurola-lo-que-mas-me-duele-del-futbol-actual-es-el-maltrato-al-hincha/">Santiago Segurola negaba este punto en una reciente entrevista</a>), es decir, un cierto modo de ordenar el mundo, de comprenderlo, de asimilarlo. También, para reforzar la culturalidad del asunto del balón, el fútbol en este mismo sentido es un factor de creación de una comunidad, la de los futboleros, aquellos que, por poner un solo ejemplo, saben perfectamente donde estaban y qué hacían el día que el Ajax de Van Gaal se coronó campeón de Europa y, desde este recuerdo, son capaces de reconstruir aquel tiempo vivido, los que fueron sus sentimientos, sus ideas, su manera de ver la vida y el mundo. </p>
<p>Esta gran comunidad de futboleros del mundo está dividida a su vez en subculturas. “Ferver Pitch”, de Nick Hornby, sería por ejemplo una suerte de relato fundacional para los gunners, que obviamente ya existían previamente pero que en torno a ese texto quedan por siempre preservados. Un día, en alguna facultad de antropología, quizá alguien escriba una tesis sobre lo que suponía ser del Arsenal en la Inglaterra de finales del s. XX, en la era pre-Wenger, cuando en Highbury el balón volaba por encima de la mayoría de las cabezas presentes, como una idea imprecisa o como una estrella fugaz a la que seguir. </p>
<p>Pero el gran relato fundacional de cada cultura futbolera no es un libro por supuesto, e incluso ni siquiera un club de fútbol, sino que es, como no podía ser de otra manera, un partido de fútbol. Es en los partidos, en esos “textos”, que, como la Biblia o el Corán, se someten a cientos de interpretaciones todas válidas y necesarias, donde se forman grupos de personas que en lo relativo a ese asunto se entienden como iguales y se proyectan hacia los demás como tales. Algo tienen determinados partidos que, como los grandes textos, son capaces de aglutinar en torno a sí diferentes sensibilidades, modos de entender la vida, de interpretar el mundo. Algo tienen, cuando hay personas que sienten que en ese momento preciso del tiempo y en ese estadio, de alguna manera se manifestó un modo de ser, una identidad. </p>
<p>Un ejemplo personal: el partido Francia-Alemania del Mundial 82, donde los Platini, Tigana y compañía fueron injustamente derrotados por un grupo de malvados liderados por Harald Schumacher. Yo tenía siete años, no más, pero cada lágrima que derramé cuando finalizó la tanda de penaltis fue por la (temprana y existencial) consciencia de que en la vida no hay lugar para la justicia, algo que se refrendó en México 86. Yo logré pasar página (al fin y al cabo me siento futbolísticamente francés del mismo modo que literariamente ruso, es decir, tengo por suerte tantas nacionalidades futbolísticas como literarias, que me permiten no sufrir más que lo necesario, cambiar de texto, de libro) pero de algún modo los seguidores franceses no lo hicieron definitivamente hasta que Francia levantó la Copa del Mundo en París en 1998. Durante esos dieciséis largos años, cada día, en algún lugar de la enorme Francia, alguna persona recordaba lo que sucedió mientras Battiston –a la postre el único francés que no fue testigo de la tragedia- dormía un sueño no buscado. Esa es la interpretación que di en su momento a la obra del colectivo de artistas y arquitectos Pied La Biche que abre este texto, en la que recreaban ese momento histórico en diferentes lugares de los suburbios de una ciudad francesa cualquiera. En Francia, en todo momento en algún parque, en algún ascensor, en algún metro, el algún espacio de la rutina francesa, emerge ese momento, reviviéndose cada penalti con idéntica tensión y angustia. Dicho de otro modo, ser francés en los ochenta y los noventa es tener en mente de alguna manera a Battiston y Schumacher. </p>
<p>Cuando hablas con un futbolero de esos en los que el tuétano de sus huesos es del mismo color que la camiseta de su equipo, pronto comprendes que su pasión nació y ha crecido a partir y en torno a momentos claves, a partidos inolvidables. Si exagera (o si es un exagerado) dirá que tal y tal encuentro fueron los momentos más felices o tristes de su vida. Si se extiende, encontrará también ejemplos de todo lo que se puede y debe vivir (la injusticia, la amistad, el honor, la traición, el fracaso, etcétera) acontecidos sobre el verde. Tan profundo y tan simple es el fútbol. </p>
<p>Recuerdo una entrevista a Raimundo Amador que decía que cuando era pequeño en su cuarto había dos posters, uno de Camarón y otro de Jimi Hendrix. Y con aquella frase resumía todo un fenómeno musical como el nuevo flamenco, del que Pata Negra era un modelo. De la misma manera, a la hora de interpretar el fútbol, de retratarse el modo de ver la vida a partir de él, los futboleros siempre tenemos dos posters. El heredado (la tradición en la que hemos crecido, nuestra cultura en el sentido de dónde nacemos, las banderas de nuestros padres) y el que nosotros compramos aún a riesgo de que nadie en nuestro entorno lo comprenda, héroes admirados desde lo personal, no lo colectivo. Así avanza el mundo, en un lugar donde nacemos y un camino que recorremos solos, pero siguiendo a otros que nos indican un camino. Por ello, no es el mismo lector el de hoy y el de hace veinte años. Tampoco el hincha es el mismo. El estrato cultural en el que creemos ha variado. </p>
<p>Escribe aquí hoy uno que dejó la habitación de la casa de sus padres con veintitrés años, con un amarilleado póster del Athletic de los años ochenta (Zubizarreta, Sola, De la Fuente, De Andrés, Goikoetxea o Argote son nombres que salen de mis labios con sabor a magdalena y té), rodeado en sus cuatro esquinas por otros de jugadores como Jay Jay Okocha, Jan Wouters, Ian Rush, Romario, Nwankwo Kanu, Erwin “Platini” Sánchez, Faustino Asprilla, Vinnie Jones o Gaston Taument y tantos y tantos otros que, cuando llegan a mis oídos pronunciados por otra persona sé, inmediatamente, que quien tengo delante es uno de los míos. </p>
<p>Y ese es el último argumento para demostrar que el fútbol es cultura. El del lenguaje, con el que se crea mundo, que todos nosotros compartimos y a través y gracias al cual somos lo que somos. </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Levántate y canta: Nice one Cyril</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/04/13/levantate-y-canta-nice-one-cyril/</link>
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		<pubDate>Wed, 13 Apr 2011 20:19:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[cultural]]></category>
		<category><![CDATA[cyril knowles]]></category>
		<category><![CDATA[tottenham-hotspur]]></category>

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		<description><![CDATA[A los parroquianos de White Hart Lane, que siempre han bebido los vientos por los futbolistas de buen pie, los sesenta les debieron saber a gloria. Aparcaron en un rincón de la memoria treinta años en el ascensor, mandaron el yo-yo a freir espárragos y entraron en la década pidiendo pista. Inaugurando el primer periodo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/uMUpwSIdpYc?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/uMUpwSIdpYc?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>A los parroquianos de <strong>White Hart Lane</strong>, que siempre han bebido los vientos por los futbolistas de buen pie, los sesenta les debieron saber a gloria. Aparcaron en un rincón de la memoria treinta años en el ascensor, mandaron el yo-yo a freir espárragos y entraron en la década pidiendo pista. Inaugurando el primer periodo exitoso de su historia con el primer doblete doméstico que el siglo veinte trajo al fútbol inglés. Danny Blanchflower, Mackay y Greaves se lo montaban con mucho estilo. El acuñado por el míster <strong>Bill Nicholson</strong>. El mismo que aun contagia al que se enfunda la camiseta blanca y perdura en el imaginario colectivo de la hinchada. 62 y el 67 fueron años con Copa, 63 con Recopa y la UEFA del 72 cerró en oro los buenos viejos tiempos. Cómo sería la cosa al norte de Londres que hasta al lateral del equipo le fabricaban canciones de éxito. Aunque a los que vieron a <strong>Cyril Knowles</strong> peinando suavemente el carril izquierdo del Lane esto no les parece extraño&#8230;</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Las ocho caídas de Mourinho: el fútbol y la emancipación social</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2011 15:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>

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		<description><![CDATA[El filósofo norteamericano Richard Rorty escribió un texto titulado “Trotsky y las orquídeas salvajes” en el que explica en clave biográfica que el reto intelectual que dio origen al conjunto de su obra fue el intento de conjugar en un mismo sistema de pensamiento la necesidad de la consecución de un ideal de justicia social [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/04/asdasd.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/04/asdasd-226x300.jpg" alt="" title="asdasd" width="226" height="300" class="izquierda_sinmarco" /></a>El filósofo norteamericano <strong>Richard Rorty</strong> escribió un texto titulado “Trotsky y las orquídeas salvajes” en el que explica en clave biográfica que el reto intelectual que dio origen al conjunto de su obra fue el intento de conjugar en un mismo sistema de pensamiento la necesidad de la consecución de un ideal de justicia social –encarnada para él en la figura de <strong>Leon Trotsky</strong>- con la existencia de ciertos intereses privados –que él metaforizaba en las orquídeas salvajes, que coleccionaba y cuyas especies conocía al detalle-. Dicho de otro modo, para Rorty la justicia colectiva –lo fundamental e inaplazable- había de ser no solo inexcusablemente compatible con ciertos intereses privados, sino que debía garantizarlos aún siendo socialmente irrelevantes. </p>
<p>Cuando ese texto cayó en mis manos yo cursaba mis primeros años de filosofía en la universidad. Desde entonces el norteamericano ha sido uno de mis autores de cabecera. De hecho, ahora que puedo contemplar con cierta distancia el camino que he recorrido desde aquel tiempo, creo que “Trotsky y las orquídeas salvajes” me marcó mucho más de lo que sospechaba, quizá porque donde él escribía nombres exóticos de orquídeas, yo leía impronunciables equipos de fútbol. </p>
<p>Si el proyecto con el que Rorty llegó a la universidad era el de reconciliar a Trotsky y las orquídeas, el mío al salir de la misma fue el de conjugar mi pasión por el fútbol con aquellas cuestiones que consideraba verdaderamente importantes. Un ideal de justicia social, por supuesto y ante todo, pero también por ejemplo una cierta manera de vivir la cultura –con mayúsculas- o de ver el mundo y a mis semejantes, caminos al fin y al cabo que convergen en una mismo ideal. El texto de Rorty –y con el tiempo muchos otros de autores como  <strong>Enric González, Edauardo Galeano, Juan Villoro</strong>, etcétera- me ayudó a salir del armario y reconciliar al menos personalmente lo fundamental con lo trivial-pero-también-necesario. Biográficamente: dejé de sentirme un sujeto extraño por aparcar durante hora y media a <strong>Boris Vian</strong> para ver un Derby County-West Ham; por perder el hilo de una lectura por pensar dónde andará ahora <strong>Pascal Feindouno</strong>; por despertarme existencialmente angustiado porque ese día el Athletic Club se jugaba el descenso frente al Levante…. y viceversa: por estar convencido de que <strong>Emmanuel Lèvinas</strong> y <strong>Ronaldinho</strong> cabían en una misma frase; de que en el descanso de un partido se puede hablar de una exposición del Museo de Bellas Artes; de que se puede ser políticamente contestatario al tiempo que se celebra un gol del Real Madrid; de que lo que acontece en el terreno de juego es más rico y mejor si tú aportas lo que has recolectado en otros ámbitos de la vida y la cultura.  </p>
<p>Así, desde la primera línea que escribí sobre fútbol, cada tecla que he pulsado ha sido con el convencimiento pleno de que el fútbol no solo es compatible con las convicciones sociales, políticas y culturales, sino que puede –e incluso quizá deba- ayudar a que la sociedad avance en esos tres ámbitos. </p>
<p>Con paso del tiempo, la profusión de textos y el transitar por ciertos lugares comunes, descubrí que, como en todo, en esta convicción particular uno no estaba solo. Aparte de los grandes referentes ya mentados, había escritores, periodistas, analistas, aficionados, que se resistían a que se cumpliera el tópico que identificaba el fútbol con lo más bajo de las pasiones, con los radicalismos políticos, con la simpleza de espíritu, con la nulidad cultural. Empecé a ver en otros autores –y blogs, y comentaristas y amigos- las mismas inquietudes que a mí me movían. Y me sentí feliz por ello. Más si cabe, cuando encontré un lugar en el que crecer, como es  Diarios de Fútbol. En este sentido, a  mis compañeros en esta casa debo tanto que no basta un texto para reconocerlo. </p>
<p>Sin embargo, esta convicción se está resquebrajando de un tiempo a esta parte. De hecho, la mayoría de textos que he publicado sobre fútbol en los últimos meses han sido una especie de excusa de por qué escribo de esta materia. Una venda, al fin y al cabo, en una herida que está abierta en mí. Hoy dudo, y no es una duda constructiva la que cobijo, sino una de esas vacilaciones que te van minando por dentro y te llevan a la inacción. Han pasado casi diez años desde que presentara en la universidad con juvenil altanería ante un tribunal de filosofía una tesina sobre fútbol y sociedad, y aunque sigo convencido de la validez de la tesis defendida –que el fútbol es el gran fenómeno social de la actualidad y que como tal dice mucho de las sociedades contemporáneas- de lo que no estoy del todo convencido es de que tenga sentido seguir trabajando en ella. </p>
<p>¿Por qué? Porque cuando se hace de algo humano materia de estudio, no solo se asume que la idea del espectador que modifica el objeto de estudio, sino que hay latente una voluntad de cambio. Uno quiere modificar el objeto de estudio, hacer de él algo que considera mejor. En ese mismo sentido, cuando uno hace suyo un ideal así, su intención es la de cambiar la tendencia general. Dicho de otro modo, cuando algunos afrontamos una manera que creímos diferente de ver el fútbol lo hicimos con voluntad de cambio. Leímos a <strong>Enric González, Juan Villoro, Eduardo Galeano, Santiago Segurola, Sergi Pàmies, Jon Agiriano, Axel Torres, David Trueba</strong> y tantos otros, y nos dijimos: eh, así deberían ser la información y la opinión deportivas. Y actuamos en consecuencia. Pero va pasando el tiempo, y compruebas que a pesar de la labor de unos pocos, en los que simbólicamente te incluyes, ésta no cuaja, y la tendencia general no va sino en la dirección contraria en la que trabajas. El ánimo va decayendo. Compruebas con tristeza, cómo los medios  insisten en un camino que entiendes viciado, que subraya el odio al rival, el todo vale, el amarillismo, el elogio gratuito, la crítica desaforada, infla lo intrascendente, lo anecdótico, lo trivial, ignora las historias humanas para construir una realidad de plástico, desprecia al lector, televidente radioyente, entierra la verdad si es necesario para ayudar a intereses inconfesables, plagia, manipula, maniata. Compruebas, en definitiva, que la realidad de la comunicación deportiva está trazada en blancos y negros, no ya sin tonos medios, sino también sin colores. </p>
<p>Quizá solo sea un estado de ánimo. Probablemente, de hecho así sea. Un cansancio temporal o la edad, que a uno ya le pesan los años. Pero el caso es que el va haciendo mella en uno. Así, si ahora mismo entrara en un debate serio, probablemente me rendiría a mi interlocutor y mirando al suelo, abatido, me sintiera obligado a reconocer que el fútbol hoy día, tal y como se narra por los grandes medios –y también por la mayoría de los no tan grandes-, es un impedimento para la emancipación social, un subproducto destinado al aturdimiento de las mentes, una máquina creada para alimentar la estupidez general. Con la metáfora de Rorty, que quizá sí  que hay “algo dudoso en ese interés por las flores socialmente inútiles”. Y creedme, hacer eso, sería para mí la renuncia a un ideal. </p>
<p>Ah, casi termino el texto sin explicar el por qué del título del mismo. El sábado tenía una fiebre altísima. Me dolía todo. Estaba en cama. Dormí todo el día. Sobre las ocho de la tarde, encendí la televisión para descansar de tanto silencio. El telediario de una cadena de cobertura nacional concedió unos minutos a unas imágenes que había grabado en exclusiva una de sus cámaras. <strong>José Mourinho</strong>, entrenador del Real Madrid casi se cae al salir del túnel de vestuarios. No se cayó, a penas fue un resbalón, un amago de caída. El informativo en su apertura, sin embargo, repitió la imagen ocho veces consecutivas. Nada menos que ocho ocasiones tuvimos de comprobar que José Mourinho casi se cae al salir al campo. </p>
<p>Apagué la televisión, creo que con más fiebre que antes de encenderla. Me giré en la cama e intenté dormir. Quizá fue por causa de la temperatura, pero soñé con un mundo mejor. </p>
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		<title>Levántate y canta: Shakhtar Donetsk</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Apr 2011 21:52:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Liga de Campeones]]></category>

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		<description><![CDATA[Estás ya en Gran Bretaña. Bájate de ese camión maloliente y comprende que las únicas caricias que vas a disfrutar en mucho tiempo son las de la lana de tu bufanda del Shakhtar. Como tu padre en Yugoslavia hace tantos años. Y tira, arrastrándote tan dignamente como la canción de Joe Strummer hasta el escáparatate [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/xCvGLSFIo6I?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/xCvGLSFIo6I?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Estás ya en Gran Bretaña. Bájate de ese camión maloliente y comprende que las únicas caricias que vas a disfrutar en mucho tiempo son las de la lana de tu bufanda del Shakhtar. Como tu padre en Yugoslavia hace tantos años. Y tira, arrastrándote tan dignamente como la canción de Joe Strummer hasta el escáparatate con electrodomésticos. Si limpias un poco ese engrudo de vaho y porquería acumulada, por ese hueco, verás que jugar los tuyos contra el mejor equipo del mundo.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Jim Baxter, el mejor hasta en pijama</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Mar 2011 14:00:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Glasgow-Rangers]]></category>
		<category><![CDATA[Jim Baxter]]></category>

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		<description><![CDATA[En un pub de Glasgow un grupo de oficinistas jóvenes, cinco de esos pipiolos que desayunaban Clearasil antes de ayer y el traje les sienta como a un cristo dos pistolas, se parten de risa mientras señalan al viejo harapiento que trasiega pintas al fondo de la barra. Y hay que reconocer que la escena [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter1.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-21597" title="baxter1" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter1.jpg" alt="" width="450" height="335" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/baxter.jpg"></a>En un pub de <strong>Glasgow </strong>un grupo de oficinistas jóvenes, cinco de esos pipiolos que desayunaban Clearasil antes de ayer y el traje les sienta como a un cristo dos pistolas, se parten de risa mientras señalan al viejo harapiento que trasiega pintas al fondo de la barra. Y hay que reconocer que la escena no sería tan extraña si el buen hombre no tuviera por costumbre bajar al bar en pijama. El caso es que los chicos cacarean y el anciano ni se inmuta. Al contrario, ajeno a las burlas y a su propia circunstancia se aprieta un vaso tras otro siempre con la cabeza bien alta. Pueden reir lo que quieran. No piensa así el dueño del garito, un orate bigotudo con tan mala leche como pueda tener el responsable de cualquier negocio hostelero. Entre las cuatro voces que ponen firme a la chavalada hay una que no deja lugar a la réplica. <strong>&#8220;El tipo del que os estáis descojonando es Jim Baxter, el mejor jugador escocés de la historia&#8221;</strong></p>
<p>Así debieron transcurrir, más o menos literatura, los últimos días en vida de <strong>Jim Baxter</strong>: leyenda del Rangers y de la selección escocesa desde que dejara su sello en la superficie del fútbol británico durante los fecundos sesenta. No en vano el tipo era un alcohólico recalcitrante ya desde su etapa como futbolista. Tanto que durante uno de sus intentos de rehabilitación decidió abrir su propio pub. Imaginen la estampa. Baxter era también, imagino que va en el sueldo del profesional, un mujeriego empedernido. <em><strong>&#8220;Cuando llegué a Glasgow las chicas se me tiraban. Realmente era un gran cambio y no iba a desaprovecharlo&#8221;</strong></em></p>
<p>Claro que Jim Baxter, por eso hablamos hoy de él, era igual de exhibicionista sobre el rectángulo verde. Fino es poco, ese hombre flotaba sobre el terreno. Sus carreras parecían un paseo con la ropa del domingo y con su zurda prodigiosa repartía unos regalos que llegaban a la bota del compañero tan solo para acariciarla. Resulta sencillo imaginar el impacto de Baxter en el fútbol escocés si consideramos que solo jugo cinco temporadas al máximo nivel en el Rangers. Del 60 al 65 para pescar apenas tres ligas y una copa de Escocia. No necesitó más para colarse en la mente de todos para siempre.</p>
<p>Luego estaba su otra faceta. La de histrión. Con la misma sangre corriendo por sus venas que otros ilustres entretenedores como <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/04/05/len-shackleton-el-principe-payaso/" target="_blank"><strong>Len Shackleton</strong></a> o <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/03/25/cassano-o-el-talento-malgastado-por-decreto/" target="_blank"><strong>Antonio Cassano</strong></a>,<strong> </strong>el flaco<strong> </strong>Baxter era un prodigio de aliños. El adorno y la provocación eran su marca. Todavía se recuerda en toda Inglaterra cuando en 1967, durante la sonada victoria escocesa en Wembley frente a la Inglaterra campeona del mundo, se dedico a subir la banda golpeando la pelotita con la bota izquierda sin dejarla caer en ningún momento. ¿Recuerdan la <a href="http://www.youtube.com/user/skimovic#p/a/u/0/D2nKcvr9U8Q#t=0m22s" target="_blank">monería </a>de Richard Witschge en un Ajax-Feyenoord? Pues lo mismo en el templo del fútbol y ante defensores británicos. Ganador nato, se embolsó 16 derbis contra el Celtic, Jim Baxter se sabía el mejor y cuando agarraba la pelota quería que se enterase hasta la última persona en el estadio.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="368" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/4RyCt1B5RXk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="368" src="http://www.youtube.com/v/4RyCt1B5RXk?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Pero al igual que muchos en esa legión de talentos británicos y mostrencos, Baxter tenía una querencia por la botella que terminó por llevarle a la tumba. Una inversamente proporcional a su afición por entrenarse en condiciones. Como <strong>George Best</strong>, el flaco tenía el mismo talento natural para jugar al fútbol que para desatender cualquier asunto serio que tuviese entre manos. Quizá por ello se cortó la coleta prematuramente, a los 31, tras varios años de rendimiento opaco en la liga inglesa (Sunderland y Nottingham Forest) y un breve e infructuoso retorno a su club de siempre. El tipo, arrogante como pocos, alardeaba de tener mejor hígado que Best cuando entró por primera vez al quirófano pero a la segunda no sobrevivió y murió en 2001 noqueado por un cáncer de páncreas. Entre medias la leyenda se paseaba en pijama, orgulloso, por algún pub de Glasgow.</p>
<p>Foto | <a href="http://www.dailyrecord.co.uk/">http://www.dailyrecord.co.uk</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Una coproducción anglo-italiana</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Mar 2011 16:59:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Copa Anglo-Italiana]]></category>
		<category><![CDATA[Gigi Peronace]]></category>
		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1969 el Swindon Town, un infraequipo de tercera, levantó la tapa de la alcantarilla y ojeó el panorama. Para cuando quisieron darse cuenta estaban en mitad del viejo Wembley levantado la Copa de la Liga frente a un tal Arsenal. Los gunners adujeron que ocho de los suyos habían jugado con gripe y que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg"><img class="derecha_sinmarco size-full wp-image-21312" title="copa_angloitaliana" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg" alt="" width="300" height="386" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/03/copa_angloitaliana.jpg"></a>En 1969 el <strong>Swindon Town</strong>, un infraequipo de tercera, levantó la tapa de la alcantarilla y ojeó el panorama. Para cuando quisieron darse cuenta estaban en mitad del viejo Wembley levantado la Copa de la Liga frente a un tal <strong>Arsenal</strong>. Los <em>gunners </em>adujeron que ocho de los suyos habían jugado con gripe y que aquella noche había un postre de chocolate por césped pero lo cierto es que se volvieron a casa con la cara mojada por un equipo que malvivía dos estratos por debajo de la superficie. Y el suceso, claro, se celebro por todo lo alto en el pueblo hasta que la UEFA, imagino una voz emergiendo al estilo de los supertacañones, decidió aportar algo al respecto. El Swindon se había ganado el derecho a su periplo europeo pero el alto mando, en un prodigio de injusticia, decidió impedirles tal privilegio alegando que el club procedía de una división demasiado baja. La misma cacicada que se habían sacado de la manga poco antes con el Queens Park Rangers.</p>
<p>Pero mientras tanto, en su hotelito londinense, un mercachifle calabrés acababa de inventar una pomada que calmaría en parte las dolencias del Swindon. Allí, quizá ensimismado con el bullicio propio de Marble Arch, <strong><a href="http://www.timesonline.co.uk/tol/sport/football/article839333.ece" target="_blank">Gigi Peronace</a></strong> (un representante de futbolistas que hizo fama y dinero importando <strong><a href="http://www.flickr.com/photos/manchesterunitedman1/3356440800/" target="_blank">estrellas británicas</a></strong> al calcio) acababa de parir una fórmula que estaría destinada a devolverle al Swindon algo de lo que los supertacañones le habían robado. Nacían así la <strong>Copa Anglo-Italiana de la Liga</strong> y la <strong>Copa Anglo-Italiana</strong>, una involucrando en una liguilla por grupos a seis equipos menores de cada país y otra una final a doble partido entre los vencedores de la Copa de Italia y los de la Copa de Liga inglesa. ¿Suena enrevesado? Espero que sí porque el invento realmente lo era.</p>
<p>En 1969, la edición inaugural de esta especie de Torneo Konami que se dio en llamar <strong>Copa Anglo-Italiana de la Liga</strong>, el que funcionaba como liguilla, fue a parar a las polvorientas vitrinas del Swindon Town. Doblegaron a la Roma. Y un año más tarde los <em>robins </em>supieron prolongar su racha en campeonatos estrafalarios de nuevo cuño plantándose en la final de la Copa Anglo-Italiana para barrer al Nápoles en San Paolo ante 55.000 almas. La derrota debió escocer en el templo partenopeo porque el partido tuvo que ser suspendido en el minuto 79 cuando los altercados en la grada local comenzaban a pasar ya de castaño oscuro. Aquello da idea de que, incomprensiblemente, el campeonato gozaba ya de un cierto predicamento.</p>
<p>Claro que los buenos tiempos acabaron pronto. Las dos ediciones siguientes de la extravagancia fueron las últimas en las que los organizadores decidieron involucrar a equipos profesionales. Una se la embolsó la Roma y otra el Newcastle, en ambas ocasiones ante el Blackpool. A partir de ahí un tobogán barnizado en decadencia. Languideciendo hasta 1986 la anglo-italiana extravagancia se convirtió en un contenedor de medianías semi-profesionales del que salieron victoriosos potencias como el Monza, el Bath City, el Sutton o el Modena. Mientras tanto la idea, che idea, iba pasando de manos de un patrocinador a otro. La Copa Alitalia, la Copa Talbot o el Memorial Gigi Peronace fueron las sucesivas reencarnaciones del asunto.</p>
<p>El otro torneo, la doble final entre ingleses e italianos, continuó hasta 1976 con un paréntesis entre el 72 y el 74 y casi siempre con victoria inglesa, exceptuando la edición que la Fiorentina le supo arrebatar al West Ham. La cosa no tenía ya excesivo prestigio, no se vayan a creer, aunque que los parroquianos del Manchester City o del Tottenham todavía incluyen el trofeo en la lista cuando les da por hacer recuento de honores. Sumando para la estrellita&#8230;</p>
<p>Inexplicablemente, alguien quiso desenterrar al muerto en 1992 y organizar un infame torneo entre equipos italianos e ingleses de segunda división que yo solo recuerdo por la imagen de un <strong>Massimo Cacciatori</strong>, entrenador del Ancona, molido a palos durante la auténtica batalla campal en la que mutó su cita contra el Birmingham. En 1995  un Wembley desangelado, apenas 12.000 butacas vendidas, acogió el canto del cisne del renacido torneo con un pobre espectáculo entre un Notts County, ya descendido a tercera, y el Ascoli. Imagino que con Gigi Peronace y los pioneros del Swindon revolviéndose en sus ataudes.</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Érase una vez en América</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Feb 2011 23:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
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		<description><![CDATA[Seguro que recuerdan la mojiganga de Matt Groening a cuenta del fútbol europeo en la que se pinta el juego como una sartenada desabrida de patadas, bajos marcadores e incluso sí ¡empates! Yo me la encontré el otro día dando tumbos entre vídeos y apareció la risotada, claro, pero también ganas de consultar un par [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-21141" title="dallastornado_dundee" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg" alt="" width="500" height="327" /></a></p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/02/dallastornado_dundee.jpg"></a>Seguro que recuerdan la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Wsozg9ARuLU" target="_blank"><strong>mojiganga de Matt Groening</strong></a> a cuenta del fútbol europeo en la que se pinta el juego como una sartenada desabrida de patadas, bajos marcadores e incluso sí ¡empates! Yo me la encontré el otro día dando tumbos entre vídeos y apareció la risotada, claro, pero también ganas de consultar un par de datos sobre, perdonen la redundancia, aquel soccer primario. Y es que echar un vistazo hoy en día a la supervitaminada selección yanqui  e imaginarse que la escena futbolística norteamerica era, no hace demasiado tiempo, un páramo apenas aliñado con camisetas imposibles y estrellas otoñales puede resultar faena complicada para el profano. Pero era, vaya si era, y al particular panorama contyribuyo notablemente la United Soccer Association. La USA, esa anomalía.</p>
<p>El caso es que un mes antes del nacimiento de la USA, en 1967, ya existía un campeonato oficial para el importado entretenimiento en los Estados Unidos. Era la <strong>National Profesional League Soccer</strong> y actuaba como un imán tanto para los pocos jugadores decentes de la nación como para los contratos televisivos. Los partidos de la NPLS, aun chapoteando en una falta de calidad casi pornográfica, eran ofrecidos para todo el país por la CBS. Quien sabe si frente a uno de aquellos televisores que escupían las retransmisiones del soccer primordial, estaba un joven y desconcertado Groening.  Así las cosas, matería prima y canales de distribución en manos de la competencia, los ideólogos de la United Soccer Association buscaron soluciones drásticas para colocar su producto.</p>
<p>¿<strong><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2007/11/14/viejos-conocidos-en-la-mls/" target="_blank">Comprar cromos</a></strong> más o menos otoñales y más o menos reputados? ¿Tirar la caña de pescar con fajo por cebo y procurarnos un Pelé o un Beckham aun útiles? Mejor, en la USA tiraron la casa por la ventana e importaron equipos completos. Doce planteles doce, principalmente británicos y sudamericanos. ¿Para quá tener solo un muñeco pudiendo agenciarse el fuerte de Playmobil al completo?. De este modo la frankenstiniana quiniela del campeonato USA 67 estaba compuesta por <strong><a href="http://www.nasljerseys.com/images/Wolves/Wolves%2067%20Home%20Team.jpg" target="_blank">Los Angeles Wolves</a></strong>, en realidad el <strong>Wolverhampton Wanderers</strong>; los <strong><a href="http://www.nasljerseys.com/images/Stokers/Stokers%2068%20Road%20Team.jpg" target="_blank">Cleveland Stokers</a></strong> (<strong>Stoke City</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Royals.htm" target="_blank">Vancouver Royal Canadians</a> (<strong>Sunderland</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Whips.htm" target="_blank">Washington Whips</a> (<strong>Aberdeen</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Tornado.htm" target="_blank">Dallas Tornado</a> (<strong>Dundee United</strong>), los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_TorontoCity.htm" target="_blank">Toronto City</a> (<strong>Hibernian</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Rovers.htm" target="_blank">Boston Rovers</a> (<strong>Shamrock Rovers</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Mustangs.htm" target="_blank">Chicago Mustangs</a> (<strong>Cagliari</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Cougars.htm" target="_blank">Detroit Cougars</a> (<strong>Glentoran</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_StarsHou.htm" target="_blank">Houston Stars</a> (<strong>Bangu</strong>), <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_skyliners.htm" target="_blank">New York Skyliners</a> (<strong>CA Cerro</strong>), y los <a href="http://www.nasljerseys.com/Jerseys/Jerseys_NASL_Gales.htm" target="_blank">San Francisco Golden Gate Gales</a> (<strong>ADO Den Haag</strong>).</p>
<p>Aquel campeonato irrepetible se lo embolsaron los Wolves batiendo en la final al Aberdeen. La distinción al goleador más prolífico, solo las mentes más retorcidas pueden imaginar como denominarían allí al galardón aunque uno tiene en mente a Juanma Lillo repitiendo como un mantra las frases &#8220;campeón de goleo&#8221;, fue a parar a manos del gran <strong>Roberto Bonisegna</strong>. Un año más tarde los directivos de la United Soccer Association, sin duda decepcionados por una afluencia de espectadores que salvo en contadas excepciones fue discreta, dieron carpetazo al extraño invento uniéndose a la NSPL para parir la North American Soccer League y certificar con ello la defunción de una de las mayores extravagancias que ha dado el fútbol. Claro que aun queda alguna huella del experimento. Repesen la historia de la famosa camiseta naranja del <strong><a href="http://www.historicalkits.co.uk/Scottish_Football_League/Dundee_United/Dundee_United.htm" target="_blank">Dundee United</a></strong> y aten cabos&#8230;</p>
<p>Foto | <a href="http://www.nasljerseys.com/">http://www.nasljerseys.com</a></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Levántate y canta: a message to you Rooney</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2011 22:39:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>
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		<category><![CDATA[Inglaterra]]></category>
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		<description><![CDATA[Crawley Town FC, si escavásemos un agujero en el reluciente césped de Old Trafford y continuáramos horadando hasta el quinto estrato del sistema futbolístico allí les encontraríamos. Se han colado en la quinta ronda de FA Cup y jugarán, sacando la cabeza a ver que se cuece en el mundo real, contra el Manchester United [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="300" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/vdEENBz1p40?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="300" src="http://www.youtube.com/v/vdEENBz1p40?fs=1&amp;hl=es_ES&amp;rel=0" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p><strong>Crawley Town FC, </strong>si escavásemos un agujero en el reluciente césped de Old Trafford y continuáramos horadando hasta el quinto estrato del sistema futbolístico allí les encontraríamos. Se han colado en la quinta ronda de FA Cup y jugarán, sacando la cabeza a ver que se cuece en el mundo real, contra el <strong>Manchester United</strong> precisamente en el Teatro de los Sueños. <strong>The Specials</strong>. Un himno. Dos tonos. Fiesta y canciones para la grada. A message to you Rooney. Munich 1958 y un mendrugo echando unas risas a cuenta del desastre, a lo Rambert, 50 años después. Lupa en mano imagino, le pillaron y no volverá a pisar un campo de fútbol. Todo en uno. This is England</p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La grada impune</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 16:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Agredano</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Debates]]></category>
		<category><![CDATA[Ayza-Gamez]]></category>
		<category><![CDATA[Jose-Mourinho]]></category>

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		<description><![CDATA[Las gradas pueden representar el lado más salvaje del fútbol. Ya no hablo de peleas, aludes y bengalas sino de ese coro sin escrúpulos que entona canciones sin límite, gruesas, lesivas, de mal gusto. Como si hubiera necesidad de insultar para acentuar el descrédito del rival, para sentirse superior a él. Una legión de malhumorados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/afición.jpg"><img class="izquierda_sinmarco" title="afición" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/01/afición.jpg" alt="" width="320" height="240" /></a></p>
<p>Las gradas pueden representar el lado más salvaje del fútbol. Ya no hablo de peleas, aludes y bengalas sino de ese coro sin escrúpulos que entona canciones sin límite, gruesas, lesivas, de mal gusto. Como si hubiera necesidad de insultar para acentuar el descrédito del rival, para sentirse superior a él. Una legión de malhumorados bordea la frontera de lo insano, impunemente se desgañitan para animar a los suyos punzando la sentimentalidad del contrario. Se reabre el debate tras la inclusión en el acta arbitral de <strong>Ayza Gámez</strong> el tristemente famoso “<em>Mourinho muérete</em>” durante el partido que enfrentó a <strong>Atlético de Madrid </strong>y <strong>Mallorca</strong>.</p>
<p>Es una excepción. Lo habitual es la absoluta permisividad en este tema. Recuerdo el plante de<strong> Eto´o </strong>ante el Zaragoza, o algunas sanciones en Italia tras gestos humillantes a jugadores negros. En cualquier caso, la sensación de “todo vale” en los estadios nos ofrece semanalmente imágenes de personas deformadas por el grito, de increpaciones al árbitro o a los jugadores contrarios, de lemas desafortunados y censurables, de episodios de vergüenza ajena con aficionados excesivos, desencajados.</p>
<p>Vivir apasionadamente este deporte es parte del espectáculo. Llorar o gritar no está reñido con la mesura. El insulto no puede ser la moneda de cambio entre las aficiones, por más rivalidad o encono que exista, por más <em>vendettas </em>políticas que pretendan cobrarse. No defiendo un fútbol aséptico, blando, pero sí ciertos límites para vivir los colores como algo más que una expresión furibunda del hastío vital. No ir al campo a exorcizar los temores y dramas domésticos, como hace nada defendía un contertulio, cuyo nombre de verdad no recuerdo, en la enésima perorata radiofónica.</p>
<p>Hay muchos paños calientes sobre este tema. Primero se culpa a unos pocos energúmenos, dejando inmaculado el nombre de la afición. Pero ni diez, ni quince, ni veinte pueden hacerse oír en un estadio abarrotado. Son fenómenos extendidos, palpables en cualquier campo. Hoy se habla del Atleti pero mañana podría subtitularse el griterío de cualquier otro estadio con similares resultados. También esta misma mañana en las insalubres tertulias se hablaba de la provocación previa, como si el dedo de Mourinho, las carreras de Emery o la efusividad al celebrar un gol fueran el detonante de una constante e inmisericorde cantinela de insultos. La falta de adecuación de las aficiones, sus celebraciones incendiadas y nocivas, son un fenómeno popularizado y abordado siempre con una laxitud pasmosa, con miedo a herir a esa otra gente que acude tímidamente a los estadios.</p>
<p>Imágenes de niños, muy recientes, insultando al portero contrario pueden ser un síntoma del ambiente de crispación constante del aficionado. No me tengo por un adalid de la educación, pero me sorprende ver en el fútbol actitudes que no pueden verse en ningún otro ámbito de la vida pública. Es cómico imaginarse mostrar semejante virulencia en un teatro ante una obra mal representada, al final de una película en el cine si no ha sido de nuestro agrado o en la cola de un banco cuando vemos que nos han vuelto a cobrar una comisión fantasma de las suyas.</p>
<p>En el fútbol, y no hablo del fútbol profesional, también en categorías inferiores, juveniles, hasta equipos de barrio, se ha instalado la permisividad de la salvajada, el insulto, la violenta respuesta a los hechos sobre el césped, cuyas consecuencias llevamos viendo años. Ahora son los cánticos los que ocupan algunos minutos en los noticieros, una buena oportunidad de empezar a apercibir a los clubes, de intentar apaciguar un fenómeno molesto, de acabar con esas pequeñas cosas que oscurecen y obligan a aborrecer un deporte de unión, de responsabilizar a los equipos de una afición que en ocasiones hace sangre del dolor ajeno para elevar sus propios colores.</p>
<p><a href="http://twitter.com/antonioagredano target="_blank"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_antonioagredano-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Humanizando al árbitro: la historia de Martin Hansson</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jan 2011 17:15:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Sudáfrica 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Vídeos]]></category>

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		<description><![CDATA[The Referee &#124; Rättskiparen [2010] from Freedom From Choice AB on Vimeo. &#8220;Tengo que evitar estar en el foco&#8221;. Corría octubre de 2009 cuando uno de los árbitros más reconocidos del panorama internacional, el sueco Martin Hansson, pronunciaba estas palabras. Se refería a su gran sueño: ser elegido para participar, de negro, en el Mundial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="450" height="253"><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="movie" value="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=13425028&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=0&amp;show_portrait=0&amp;color=00adef&amp;fullscreen=1&amp;autoplay=0&amp;loop=0" /><embed src="http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=13425028&amp;server=vimeo.com&amp;show_title=1&amp;show_byline=0&amp;show_portrait=0&amp;color=00adef&amp;fullscreen=1&amp;autoplay=0&amp;loop=0" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" width="450" height="253"></embed></object>
<p><a href="http://vimeo.com/13425028">The Referee | Rättskiparen [2010]</a> from <a href="http://vimeo.com/ffcab">Freedom From Choice AB</a> on <a href="http://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
<p><em>&#8220;Tengo que evitar estar en el foco&#8221;.</em></p>
<p>Corría octubre de 2009 cuando  uno de los árbitros más reconocidos del panorama internacional, el sueco Martin Hansson, pronunciaba estas palabras. Se refería a su gran sueño: ser elegido para participar, de negro, en el Mundial de Sudáfrica. Era consciente de la importancia de no cometer un error de bulto en lo que quedaba de clasificatorias, un error que desviara las cámaras del juego para centrarlas en su persona. </p>
<p>Como cualquier otro deportista de élite, la carrera de un árbitro depende de decisiones tomadas en cuestión de centésimas de segundo, en contextos de sobrepresión, sin posibilidad ninguna de rectificar o corregir un posible error. Hansson, tras haber realizado un gran trabajo durante años de trayectoria, ahora se encontraba en un momento clave. No fallar hasta final de año, era fundamental.</p>
<p>Sin embargo, un mes después ocurrió  lo que más temía. En el partido Francia-Irlanda de repesca de clasificación al Mundial, Hansson daba validez a un gol ilegal marcado por Gallas en los últimos minutos de la prórroga. La imagen del Thierry Henry controlando el balón con la mano ante los defensas irlandeses dio la vuelta al mundo y causó la indignación de millones de personas que dirigieron sus miradas hacia el trencilla sueco. La gran mayoría de los aficionados desconocían quién era Martin Hansson el día anterior. Pero eso no fue óbice para que después de aquella acción se le relacionara con conspiraciones internacionales, fobias históricas y hasta sectas satánicas. Nada bueno se escribió de él en los meses siguientes. Hansson reconoció que se había equivocado, pero al parecer un árbitro no tiene derecho a hacerlo. </p>
<p>Quiso la casualidad que el realizador sueco Mattias Löw se encontrara en aquel momento realizando un documental en torno a la figura del árbitro y que el elegido para protagonizarla fuera precisamente Hansson. De ese modo, lo que nació como una película para adentrarse en las razones que llevan a una persona a realizar una labor en principio tan ingrata, devino en el retrato de un hombre sobre el que las miradas de todo el mundo se han posado para mal. Es el retrato de un hombre consciente de haber fallado en un momento clave pero que sin duda no merece tal acoso mediático y que en lo más profundo de sí mismo ansía que ese error y el juicio público no pesen más que toda una vida de méritos. </p>
<p>De este modo, bajo el título <em>The Referee</em>, Mattias Löw nos regala una película intimista, que busca humanizar al árbitro, subrayar su faceta más cercana a la de cualquier persona, con sus sueños, anhelos y frustraciones, con sus aciertos y sus errores. Es casi media hora de obligado visionado en un país como el nuestro, en el que somos tan dados a demonizar al colectivo arbitral, a convertirlo en una diana que al parecer tiene la obligación de soportar lo insoportable. </p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_diariosdefutbol" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Fútbol, narcotráfico y violencia en Colombia (1974-1995) Parte IV y final</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2010/12/25/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-iv-y-final/</link>
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		<pubDate>Sat, 25 Dec 2010 15:43:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Negocios]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>
		<category><![CDATA[Selecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando la situación colombiana se estabilizó, el poder quiso cerrarle el grifo a Pablo Escobar. Éste se enteró antes de que fueran a por él y escapó de la prisión junto con Popeye y otros de sus hombres. No fue una fuga espectacular, simplemente se marcharon de un centro de máxima seguridad por la puerta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/12/andres_escobar-300x168.jpg" alt="" title="" width="300" height="168" class="izquierda_sinmarco" />Cuando la situación colombiana se estabilizó, el poder quiso cerrarle el grifo a <strong>Pablo Escobar</strong>. Éste se enteró antes de que fueran a por él y escapó de la prisión junto con <strong>Popeye</strong> y otros de sus hombres. <a href="http://colombiamania.com/turismo/?q=taxonomy/term/1537">No fue una fuga espectacular</a>, simplemente se marcharon de un centro de máxima seguridad por la puerta de atrás, en un episodio que todavía no ha sido aclarado por la justicia. Por año y medio sufrió el acoso del ejército y de los <strong>Pepes</strong> (paramilitares antiguamente socios del Cartel de Medellín) hasta que fue asesinado en diciembre de 1993. </p>
<p>Su desaparición dividió a la sociedad colombiana entre los que le consideraban un terrorista y aquellos que veían en él un <a href="http://www.pabloescobargaviria.info/index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=101&#038;Itemid=32">Robin Hood moderno</a>. Estos últimos acudieron a su multitudinario entierro. <a href="http://www.youtube.com/watch?v=9IkQVBhKivs">Con su muerte </a>y las detenciones posteriores, el Cartel de Medellín acabó desintegrándose, pero la violencia no hizo sino aumentar, sobretodo en Antioquia. Por su parte, los paramilitares, que formaban los Pepes o protegían las propiedades narcos de las <strong>FARC</strong>, terminarían formando las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), lideradas por los hermanos <strong>Castaño</strong>.</p>
<p>Ocho meses después de la muerte de Pablo, <strong>Colombia</strong> asistió en masa a otro funeral: el de <strong>Andrés Escobar</strong> tras su participación en la Copa del Mundo. No era sólo «el fin del fútbol de Colombia», según el escritor Ricardo Silva Romero, sino el fin del sueño en que el fútbol podría ganar la batalla a la violencia. Diversos incidentes enturbiaron el camino del equipo durante esos meses: <strong>Higuita</strong> fue encarcelado (cometió el error de dejarse ver durante una de las visitas a La Catedral), falleció el hermano de Luis Herrera (viajaba en un autobús abarrotado que se vio involucrado en un accidente de tráfico) y todo el equipo fue amenazado de muerte en caso de que <strong>Barrabás Gómez</strong> volviese a ser alineado. Todos son un ejemplo de cómo el fútbol no podía ser ajeno a los problemas de Colombia. Pero además, las dos últimas ocurrieron ya en el torneo, tras el primer partido. Ante tal entorno, nada pudo salir en lo deportivo y Colombia fue la primera selección en ser eliminada, tras el segundo partido. <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/05/31/historietas-de-los-mundiales-el-autogol-de-escobar/">Andrés Escobar marcó</a> en ese encuentro, precisamente contra los Estados Unidos, un gol en su propia portería que desencadenaría la discusión final que le costó la vida. </p>
<p>Contradiciendo las versión oficial del <a href="http://www.youtube.com/watch?v=CXAIs_nc8dM">asesinato</a> (una simple discusión a las puertas de una discoteca) o la popularmente difundida (provocado por los hermanos Gallón a causa de sus pérdidas en apuestas deportivas), Popeye nos ofrece una tercera vía. Según él, los hermanos Castaño, con el ego crecido tras la caza de Pablo, asesinaron también a Andrés tras un fatídico encuentro nocturno. Lo único cierto es que <strong>Humberto Muñoz</strong>, quien pagó la pena de prisión de 43 años y cumplió sólo 11, resultó ser un simple chófer.</p>
<p>Desgraciadamente, no sería éste el único encontronazo entre futbolista y narco que acabaría en tragedia. Diez años después, el antiguo compañero de Andrés en el Atlético Nacional y en la selección, <strong>Albeiro Usuriaga</strong>, fue tiroteado por un chico de 15 años. En septiembre de 2010 fueron detenidos en Valencia <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/sicarios/Ronco/Pollo/caen/Valencia/elpepiesp/20100915elpepinac_16/Tes">El Ronco y El Pollo</a>, dos antiguos sicarios del Cartel de Cali a quienes se acusa, entre muchos otros, del asesinato de Usuriaga.</p>
<p>Así que es indudable la existencia de relaciones, no ya sólo entre el fútbol y el narcotráfico colombianos, sino de ambos con lo más profundo de la sociedad. En palabras de los directores del documental: «[la muerte de Andrés Escobar] es la culminación de un período en la historia de Colombia que realmente tenía varios actores», también entre ellos «la autoestima de Colombia en esa época, necesaria para entender lo que pasó». El fútbol es una metáfora de esa autoestima y de los verdaderos intereses populares. Uno de los pocos méritos de la película de <strong>Cabrera</strong> es seguramente ese retrato de la tiranía de las élites. El comandante Felipe de las FARC y el sargento García del ejército, los máximos representantes, son los únicos que se niegan en un principio a detener el conflicto para ver el partido, al considerar el fútbol vulgar e inferior a sus propios principios. Puede que lo sea o no, pero lo que sí es seguro es que esta decisión acarrea el enfrentamiento, y como se señala en la película «es tan imposible prohibir el fútbol como la guerra». </p>
<p>Cabrera afirma que:<br />
<em>«Yo he querido que el público colombiano y que cualquier público que esté cerca de la guerra, recuerde durante la proyección lo hermoso que puede ser tener en la paz el extinguido privilegio de estar en un juego como en el fútbol, con reglas claras, objetivos claros y victorias claras. Una paz que como la urgencia de ver el partido no puede esperar si se quiere ver en vivo y en directo».</em></p>
<p>Desgraciadamente para Cabrera (que tuvo que abandonar su tierra ante las amenazas por un proyecto precisamente sobre la vida de Pablo) y los colombianos su fútbol no cuenta con unas reglas tan claras. Porque el fútbol es una «arena dramática privilegiada» donde leer o ver el reflejo de la sociedad en la que vive. Y la sociedad colombiana puede ser muchas cosas, pero desde luego no simple ni homogénea. Su principal problema no es ya que el interés privado prevalezca sobre el público, sino que éste no deja de ser otro interés privado: el de las élites. Y en un mundo así, otro poder privado, incluso una organización criminal, puede llegar a ser el mejor representante del beneficio público. </p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/">Parte I.<br />
</a><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/12/03/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-ii/">Parte II.<br />
</a><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/12/19/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-iii/">Parte III.</a></p>
<p><em>Texto original de Emilio Pons Guia, editado por Diarios de Fútbol.</em></p>
<p>foto: dedomedia.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Fútbol, narcotráfico y violencia en Colombia (1974-1995) Parte III</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Dec 2010 06:37:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El fútbol proporcionaba a los narcos de los 80 dos de sus objetivos principales: blanqueo de dinero y exhibicionismo social. Al igual que la financiación política, el continuo flujo de pesos en unas cuentas ya de por sí oscuras facilita tremendamente el blanqueo. Los ejemplos de mecenazgo más conocidos son los de Pablo Escobar sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/12/ImgArticulo_T1_143_200895_101551-300x187.jpg" alt="" title="" width="300" height="187" class="derecha_sinmarco" />El fútbol proporcionaba a los narcos de los 80 dos de sus objetivos principales: blanqueo de dinero y exhibicionismo social. Al igual que la financiación política, el continuo flujo de pesos en unas cuentas ya de por sí oscuras facilita tremendamente el blanqueo. Los ejemplos de mecenazgo más conocidos son los de <strong>Pablo Escobar</strong> sobre el Atlético Nacional y el Independiente de Medellín, su socio el <strong>Mejicano</strong> sobre el Millonarios y el de <strong>Fernando Rodríguez</strong>, del Cartel de Cali, sobre el América de Cali. Sin embargo, muchos otros equipos más humildes también recibían, de uno u otro modo, financiación ilegal. </p>
<p>Al fútbol no sólo llegaron los carteles, también lo hizo la guerra que los enfrentaba. Nacional y América se convirtieron en los dos equipos más potentes de Colombia y su rivalidad (unida al dinero de las apuestas y al ego de los capos) excedió con mucho el terreno de juego. <a href="http://www.elespectador.com/deportes/futbolcolombiano/articulo172180-pitazo-y-juicio-final">El árbitro Álvaro Ortega fue asesinado en 1989</a>, supuestamente por órdenes de Pablo, tras un Independiente-América, provocando la suspensión de la liga doméstica en el mismo año en que se coronaron campeones de Sudamérica. Nunca nadie fue procesado por el asesinato.</p>
<p>Pero esta nueva etapa de violencia en Colombia excedió los mundos del fútbol y el narcotráfico. El experimento de intentar combinar las élites públicas y narcos terminó en un divorcio irreconciliable. El diario El Espectador destapó diversos asuntos ilegales de Pablo y el ministro de Justicia, <strong>Rodrigo Lara</strong>, provocó su expulsión de la Cámara. La respuesta fue el asesinato de Lara, truncando así el período de paz del mandato Betancour. El estado terminó entonces con su tolerancia y declaró la guerra sin tegua los narcotraficantes, con guerrillas y paramilitares complicando la dimensión del problema. Ante la persecución, las FARC comenzaron entonces a cobrar el impuesto de protección de los cultivos campesinos de coca, lo que redundaría en un fortalecimiento de narcos y guerrilleros. Los paramilitares hicieron las veces de seguridad privada, al mismo tiempo que de contrapeso ideológico y físico de las FARC. Se le atribuyen a Pablo, además de la de Lara, las muertes de <strong>Guillermo Cano</strong> (director de <a href="http://www.elespectador.com/">El Espectador</a>) y del candidato a la presidencia y pro-extradición <strong>Luís Carlos Galán</strong>. El intento de asesinato del futuro presidente César Gaviria costó la vida a 107 personas al estallar un avión en ruta. Jhon Jairo Velásquez, alias Popeye, antiguo sicario de Pablo, admite la autoría de algunos de ellos, además de provocar <a href="http://www.youtube.com/watch?v=fIWTlFdhIAU">540 muertes, 800 heridos y 1.000 deserciones</a> sólo entre las filas de la policía. </p>
<p>El objetivo que Pablo y los otros carteles tenían en común se basaba en la frase “prefiero una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos”. Precisamente por ello, se les conocía como Los Extraditables. Popeye declaró en la Comisión de la Verdad que Los Extraditables habían pagado al M-19 dos millones de dólares para que se realizara la toma del Palacio de Justicia. Su interés y esfuerzos por la derogación de la extradición hacía que el proceso de negociación forzosamente pasara por este asunto. Una vez conseguido, Pablo se entregó en junio de 1991. Fue encarcelado en la prisión <a href="http://www.pabloescobargaviria.info/index.php?option=com_content&#038;task=view&#038;id=28&#038;Itemid=32">La Catedral</a>, donde contaba con todos los lujos y la capacidad de continuar liderando el Cartel. También recibía habitualmente visitas, incluidas las de su amigo <strong>René Higuita</strong> y del resto de la mejor selección colombiana de fútbol de todos los tiempos.</p>
<p>Tras clasificarse para el Mundial de 1990 y alcanzar dos semifinales de la Copa América, el combinado colombiano vivía su mejor momento futbolístico. Pero era el Mundial de 1994 el que debía marcar el cénit de la generación. Por si fuera poco, el campeonato se celebraba en los Estados Unidos. Entre julio de 1992 y abril de 1994, Colombia jugó 26 partidos y sólo perdió uno, además por penaltis. El momento cumbre fue sin duda el histórico <a href="http://www.youtube.com/watch?v=MyvnXemunk0">0-5 a Argentina</a>, que valió para clasificarse de forma brillante para el Mundial por delante de la albiceleste. Sobre este partido gira en torno la película “<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film154989.html">Golpe de Estadio</a>” (Sergio Cabrera, 1999). </p>
<p>El film refleja el conflicto entre las FARC y el ejército en clave de comedia. Se trata de una obra mayor en cuando a ambiciones y presupuesto dentro del cine colombiano, pero menor cualitativamente. Su reparto internacional (con la madrileña Emma Suárez y el italiano Andrea Giordana), unido a los personajes sencillos y tópicos da muestras de su orientación hacia el mercado extracolombiano. Muy promocionada e incluso levemente premiada en su estreno, el tiempo ha terminado por colocarla en su lugar dentro de la historia del séptimo arte. Nos narra la historia de dos destacamentos del ejército y de la guerrilla que, ante el inminente Argentina &#8211; Colombia,  terminan condenados a entenderse después de que los dos televisores de la zona hayan sido destruidos. Aunque como el propio autor muestra en los créditos iniciales: «esta historia no está basada en hechos reales&#8230; por desgracia».</p>
<p>Realmente la euforia se disparó en el país hasta tal extremo que el propio <strong>Carlos Valderrama</strong> confunde la anécdota de la película con la realidad. El fútbol sirvió como pegamento social y proyectó una imagen exterior positiva tras unos años dramáticos. El capitán del combinado admite que eran conscientes de la utilización que sufrían por parte de los políticos en un país huérfano de símbolos, pero «estaban contentos de entrar en esa campaña [...] inaugurando una imagen que estaba quebrada». Mientras, el presidente César Gaviria presumía de «la mejor selección del continente». Su presencia en los Estados Unidos sería en calidad de «embajadores» y para «representar al país», en palabras de Andrés Escobar. El fracaso de todas las instituciones, políticas e ideológicas, había terminado con la responsabilidad de la construcción de la identidad nacional colombiana en las botas de la selección nacional de fútbol. El mismo equipo que debía disfrazarse cuando visitaba en la cárcel al mayor criminal del país.</p>
<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/">Parte I.<br />
</a><a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/12/03/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-ii/">Parte II.<br />
</a><br />
<em>Texto original de Emilio Pons Guia, editado por Diarios de Fútbol.</em></p>
<p>foto: Henry Agudelo/Archivo Semana</p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Fútbol, narcotráfico y violencia en Colombia (1974-1995) Parte II</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 21:45:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tras el varapalo de la renuncia, Colombia se repuso de la mejor manera posible, deportivamente hablando. Hasta entonces la selección nacional de fútbol tan sólo había participado en un Mundial de los doce disputados y alcanzado las semifinales en una de las treinta y dos ediciones celebradas de la Copa América. En cuanto a los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/12/c333b4bde4490be46c7fb870dcae08c3-300x199.jpg" alt="" title="" width="300" height="199" class="derecha_sinmarco" />Tras el varapalo de <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/">la renuncia</a>, <strong>Colombia</strong> se repuso de la mejor manera posible, deportivamente hablando. Hasta entonces la selección nacional de fútbol tan sólo había participado en un Mundial de los doce disputados y alcanzado las semifinales en una de las treinta y dos ediciones celebradas de la Copa América. En cuanto a los clubes, el <strong>Deportivo Cali</strong> había sido el único en disputar una final de la Copa Libertadores, el torneo más importante de Sudamérica. En cambio, en 1985 comenzó lo que se conoció como <strong>El Proceso</strong>: el paso del fútbol cafetero hacia una década dorada. La selección se clasificó para tres Mundiales consecutivos y llegó a semifinales en cuatro de las cinco Copas América siguientes. Entre la edición de la Copa Libertadores de ese año y la de 1996 hubo siempre un representante colombiano entre los tres mejores equipos del subcontinente. Más que un cambio, un auténtica metamorfosis.</p>
<p>Sin duda, un motivo capital fue la coincidencia de una magnifica generación de futbolistas. René <strong>Higuita</strong>, Andrés <strong>Escobar</strong>, Luis <strong>Herrera</strong>, Leonel <strong>Álvarez</strong> y Albeiro <strong>Usuriaga</strong> formaban la columna vertebral del <strong>Atlético Nacional</strong>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=RIh0RTeQANA&#038;feature=related">campeón</a> de la Copa Libertadores en <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Xo_X-vG54-8&#038;feature=related">1989</a>. <strong>Pacho Maturana</strong> era su entrenador y, desde 1987, también fue el seleccionador nacional. Junto a ellos, Carlos <strong>Valderrama</strong>, Anthony <strong>de Ávila</strong>, Freddy <strong>Rincón</strong> o Faustiano <strong>Asprilla</strong> formaron una quinta difícilmente igualable. Sin embargo, aquello no fue únicamente la aparición de once buenos jugadores nacidos en un mismo país durante un breve espacio de tiempo. Varios equipos colombianos (Atlético Nacional, América de Cali, Millonarios, Júnior, Independiente de Medellín&#8230;) pasaron, además, a estar entre los más potentes de la zona. Y no es ningún secreto que las relaciones del fútbol con el narcotráfico contribuyeron fuertemente a ello.</p>
<p>Precisamente este es el tema principal del documental <a href="http://www.filmaffinity.com/es/film963076.html">“Los dos Escobar”</a> (Jeff Zimbalist y Michael Zimbalist, 2010). Los <strong>Escobar</strong> que menciona el título son <strong>Andrés Escobar</strong>, zaguero de la selección Colombiana y del Atlético Nacional (de quien hablaremos más adelante), y <strong>Pablo Escobar</strong>, patrón del <strong>Cartel</strong> de Medellín. La producción, aunque algo sensacionalista y con ligeras alteraciones cronológicas en la narración de ciertos acontecimientos, es una más que correcta reconstrucción del popular y polémico matrimonio entre fútbol y narcotráfico.</p>
<p>Pablo Escobar comenzó su actividad en los violentos años 70 colombianos. Supo dar el salto de la pequeña delincuencia al tráfico de marihuana y, cuando el mercado así lo demandó, al de cocaína. Aunque este negocio nació en Perú y Bolivia, al disponer de la materia prima de la pasta de coca, los ecos de su lucratividad  facilitaron que cruzara la frontera norte. Pablo fundó el Cartel de Medellín a finales de la década junto a Gonzalo Rodríguez Gacha el Mejicano, Carlos Lehder y los hermanos Ochoa, corporativizando así el tráfico. </p>
<p>A principios de los 80, Pablo comenzó a ser conocido en toda Colombia. Paralelamente, el <strong>M-19</strong> puso en práctica el secuestro de narcotraficantes para financiarse. Nuevos ricos, dinero fácil. Tras varios intentos fallidos contra el Cartel de Medellín, <strong>Martha</strong>, hermana de los Ochoa, fue una de las víctimas. Los medellinenses organizaron una reunión con otros carteles que se resolvió con la creación del <strong>MAS</strong> (Muestre a los Secuestradores). Este hecho se considera como el inicio del fenómeno paramilitar en Colombia, que añadía un nuevo actor a la escena de violencia en el país. En apenas tres meses el MAS delató, entregó o secuestró a decenas de militantes y, supuestamente, asesinó a diez de sus líderes. El M-19 se vio obligado a negociar la paz y a liberar a Martha, quedando completamente inoperativo en la zona de Medellín y Magdalena. La batalla perdida contra el narcotráfico y las consecuencias de la toma del Palacio de Justicia precipitaron la participación del M-19 en las negociaciones de paz con Betancour. Precisamente, aquel seis de noviembre de 1985, mientras el Palacio era asaltado por la fuerza, la televisión colombiana ofrecía un Millonarios-Unión Magdalena. En el asalto murieron 33 guerrilleros, 12 magistrados y 31 civiles, y al menos 12 personas continúan desaparecidas. La <a href="http://www.verdadpalacio.org.co/">Comisión de la Verdad</a> de 2005 desmontó la versión original y acusó al Ejército de la mayor parte de las muertes, y al mismo tiempo que no escatimaba responsabilidades al ejecutivo. En cualquier caso, sí resultó el principio del fin para el M-19, cuya desmilitarización definitiva y su entrada en política llegaría a partir de 1990.</p>
<p>Un tiempo atrás, también Pablo había comenzado una carrera política. En las elecciones de 1982 consiguió una plaza como suplente de congresista por <strong>Alternativa Liberal</strong>, lo que le otorgaba la inmunidad parlamentaria. Este podría haber sido el motivo principal del interés de Pablo por la política, dado que en septiembre de 1979 los Estados Unidos comenzaron a amenazar con extraditar a los capos más importantes. Pablo consiguió afianzar una masa electoral fuerte entre los más humildes, ya que fue (y sigue siendo) muy querido por sus proyectos sociales. Entre otros, levantó el barrio <strong><a href="http://www.youtube.com/watch?v=nn2sJE9eEdw&#038;NR=1">Medellín Sin Tugurios</a></strong> (más conocido como <a href="http://www.lopaisa.com/index2.php?option=com_content&#038;do_pdf=1&#038;id=501">barrio Pablo Escobar</a>) donde dio hogar a más de 5.000 personas e iluminó decenas de canchas de fútbol para llenarlas de jóvenes. En ellas se formaron varios de los jugadores que se proclamaron, una década después, campeones de Sudamérica con Atlético Nacional. La permanente imagen positiva de Pablo aún se refleja en muchos de ellos, como en las palabras de <strong>Leonel Álvarez</strong>: «qué bueno que le regalaran a uno canchas [independientemente de su procedencia ilícita], y que no le regalaran vicio».</p>
<p><em>Texto original de Emilio Pons Guia, revisado y editado por Diarios de Fútbol. </em><br />
foto: elespectador.com</p>
<p>Lee <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/">aquí</a> la Parte I.</p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>La revolución de Cantona</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 17:21:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En DDF: Eric Cantona, el genio que se retiró dos veces (Parte I y Parte II)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object width="540" height="385"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/pY7fiZdX5n0?fs=1&amp;hl=es_ES"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/pY7fiZdX5n0?fs=1&amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="540" height="385"></embed></object></p>
<p>En DDF:<br />
Eric Cantona, el genio que se retiró dos veces (<a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/01/03/eric-cantona-el-genio-que-se-retiro-dos-veces/">Parte I</a> y <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/03/13/eric-cantona-el-genio-que-se-retiro-dos-veces-ii/">Parte II</a>)</p>
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		<title>Fútbol, narcotráfico y violencia en Colombia (1974-1995) Parte I</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/26/futbol-narcotrafico-y-violencia-en-colombia-1974-1995-parte-i/</link>
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		<pubDate>Fri, 26 Nov 2010 16:23:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Diarios de Futbol</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>

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		<description><![CDATA[Aunque la legislación colombiana hable del tejo como el deporte nacional, no cabe duda alguna de que el fútbol es, al menos, el más popular. Pasatiempo habitual en las calles, levanta pasiones entre los millares de aficionados que acuden a los estadios o siguen los encuentros por televisión. Todo ello no supone ninguna diferencia con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/mundial-86.jpg" alt="" title="" width="296" height="219" class="izquierda_sinmarco" />Aunque la legislación colombiana hable del <strong>tejo</strong> como el deporte nacional, no cabe duda alguna de que el <strong>fútbol</strong> es, al menos, el más popular. Pasatiempo habitual en las calles, levanta pasiones entre los millares de aficionados que acuden a los estadios o siguen los encuentros por televisión. Todo ello no supone ninguna diferencia con respecto al resto de estados latinoamericanos, ni a la práctica totalidad de todos los que pueblan el globo. Sin embargo, el fútbol sí estuvo cerca de conseguir en <strong>Colombia</strong> una victoria que nunca ha logrado en otro lugar.</p>
<p>El fútbol llegó a Colombia a finales de la primera década del siglo pasado. Viajeros y comerciantes británicos canjearon el futuro deporte rey a cambio de café y frutas tropicales en los puertos de Barranquilla o Santa Marta. Resulta cuanto menos curioso que el entretenimiento nacional llegara por mar, en un país que ha crecido de espaldas a éste. Su desarrollo fue tardío en comparación a los estados vecinos pero, al llegar de la mano del <a href="http://www.museodeprensa.cl/1948/el-bogotazo">Bogotazo y La Violencia</a>, ya adquirió en su nacimiento características de la vida política y social colombianas de las que nunca podría desprenderse. Se conoce a este período con el nombre de El Dorado, en clara referencia a la leyenda sobre la ciudad esplendorosa. </p>
<p>Como tal, el fútbol colombiano de los primeros 50 atrajo a base de talonario a los mejores futbolistas del continente y derrotó a los mejores equipos del mundo en los torneos amistosos que sólo entonces existían. El caso más célebre es el del <a href="http://www.youtube.com/watch?v=VXj715wWzY0&#038;feature=related">Ballet Azul</a> de los <strong>Millonarios</strong> de Bogotá, con <strong>Alfredo Di Stefano</strong> a la cabeza. El motivo principal de este éxodo fue la huelga de los clubes de ambas orillas del río de La Plata, en una época en la que todavía no estaba claro hasta qué punto el deporte de masas debía abandonar la senda del amateurismo.</p>
<p>Pero quitando la excepción de El Dorado, la historia de los éxitos del fútbol cafetero hasta principios de los años 80 es tan intrascendente como la resonancia de prácticamente cualquier otro aspecto del país en el marco internacional. A pesar de todo ello, en 1974 la FIFA le eligió como sede de la Copa del Mundo de 1986. El tiempo pasó, sin que la viabilidad de este proyecto convenciera a nadie, sospecha que se confirmó en octubre de 1982 cuando la FIFA envió el “cuaderno de cargos”: una serie de exigencias económicas e infraestructurales completamente inalcanzable. Tan sólo unos días después, el recién electo jefe del ejecutivo, <strong>Belisario Betancour</strong>, anunciaba <a href="http://hemeroteca.elmundodeportivo.es/preview/1982/10/27/pagina-17/1094790/pdf.html">la renuncia definitiva</a>: «tenemos un montón de cosas que hacer y no disponemos de tiempo suficiente para atender las exigencias de la FIFA [...] El Campeonato debería servir a los intereses de Colombia y no a las multinacionales del fútbol».</p>
<p>Con estas palabras, Betancour hacía referencia a los rumores sobre un boicot dirigido por Hermann Neuberger, vicepresidente de la FIFA. Tras él estaría la también alemana <strong>Adidas</strong>, una de sus mayores patrocinadoras, que amenazaba con dejar de serlo al considerar al estado sudamericano un mercado poco rentable. El periodista suizo Bertrand Zimmerman afirmó al respecto que «en Colombia, ocho de cada diez personas van descalzas, lo que resulta escasamente interesante para las grandes industrias de calzado».</p>
<p>Pero lo cierto es que, aparte del económico, había otros motivos palpables que desaconsejaban la elección. Entre 1974 y 1982 se consolidó la violencia en Colombia, gestada en la década anterior. La guerrilla <a href="http://www.semana.com/noticias-conflicto-armado/hace-30-anos-m19-tomo-embajada/135505.aspx">M-19</a> se afianzó, con algunos de sus <a href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-18087">golpes más espectaculares</a> como el robo de armas del Cantón Norte o la toma de la embajada de la República Dominicana. Igualmente, el resto de grupos armados colombianos (FARC, ELN y EPL) fueron en estos años cogiendo fuerza o reconstruyéndose. Bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala se aprobó el <a href="http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso-del-estatuto-de-seguridad-seguridad-democratica">Estatuto de Seguridad</a>, para intentar acabar de un modo represivo con estos movimientos armados, en una actitud encuadrada en el contexto sudamericano de aquellos años. La fórmula, como es de suponer en estos casos, ni solucionó el problema ni agradó a todos, incrementando además el problema de la estabilidad al sacudir los cimientos democráticos del estado.</p>
<p>Por ello, a pesar de que Turbay logró un fuerte apoyo económico del Grupo Grancolombiano de Jaime Michelsen Uribe, los avances en la preparación del Mundial de fútbol fueron prácticamente nulos, pasando a su sucesor la patata caliente de una renuncia que ya nadie podía evitar. La imagen exterior de Colombia, quien por aquel entonces era también la máxima productora mundial de marihuana, la convertía en el lugar menos indicado para organizar un gran evento internacional.</p>
<p><em>Texto original de Emilio Pons Guia, revisado y editado por Diarios de Fútbol.</em></p>
<p>foto: futbolsiemprefutbol.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/diariosdefutbol" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_diariosdefutbol-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Por qué escribo de fútbol (2)</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/18/por-que-escribo-de-futbol-2/</link>
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		<pubDate>Thu, 18 Nov 2010 18:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dadan Narval</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>

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		<description><![CDATA[Con cierto y justificado retraso -uno no es ya, y felizmente, dueño de su tiempo-, publico la segunda parte del texto que improvisé para el encuentro de escritores que el Ministerio de Cultura organiza cada año en la localidad asturiana de Verines. 2. El fútbol como espectáculo. El hincha. La edad adulta Hoy son un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/san-mames4.jpg"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/san-mames4-300x199.jpg" alt="" title="san mames4" width="300" height="199" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p><em>Con cierto y justificado retraso -uno  no es ya, y felizmente, dueño de su tiempo-, publico la segunda parte del <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/10/29/por-que-escribo-de-futbol-1/">texto que improvisé para el encuentro de escritores</a> que el Ministerio de Cultura organiza cada año en la localidad asturiana de Verines.</em> </p>
<p><strong>2. El fútbol como espectáculo. El hincha. La edad adulta</strong></p>
<p>Hoy son un hincha. Ser hincha no es fácil. Es una experiencia compleja, rica en matices, que se puede vivir de muchas y variadas maneras. Por ello, quiero centrarme en una sola. Aquella que hace referencia al estatuto ontológico de eso que acontece ante el espectador de fútbol.</p>
<p>El fútbol no es real. Eso al menos dicen quienes no comparten la pasión por este espectáculo. Un buen amigo te ve sufriendo un lunes, tras la derrota de tu equipo, y señala lo obvio: </p>
<p>- Nada pierdes, nada ganas con el fútbol.</p>
<p>Tú, que eres consciente de esto, respondes que para poder sentir el fútbol, como el cine o la literatura, haces un ejercicio de suspensión de la realidad. Cuando ves una película eres consciente de que aquellos que en pantalla fingen besarse son actores, pero durante hora y media juegas a que no lo sabes, para poder vivir la historia que se narra. Con el fútbol, sucede lo mismo. Durante hora y media te recreas fingiendo que en lo que acontece en el verde realmente se pone en juego algo importante para ti. Pero en realidad, eres consciente de que todo es ficción. </p>
<p>Pero, ¿es esto realmente así? ¿Sabe el hincha que el fútbol es ficción? </p>
<p>Lo dudo. Al menos, yo no he arrastrado durante una semana la pena por el destino de un personaje de novela. Tampoco he sonreído durante quince días porque al final de la película, el chico besa a la chica ante el regocijo general. Cuando he cerrado el libro, cuando he apagado la televisión o he salido del cine, se terminó la historia. Nunca mejor dicho. </p>
<p>Sin embargo, en fútbol, he de reconocerlo, no sé dónde comienza lo real y acaba la ficción, o viceversa. No sé cuando termina la historia. </p>
<p>Umberto Eco escribió que la primera vez que sintió el absurdo de la existencia fue en un campo de fútbol. A mí me sucedió algo parecido, que quiero compartir con vosotros. </p>
<p>Fue hace exactamente veinte años, en septiembre de 1990. Un día, sin previo aviso, mi abuelo, mi <em>aitite</em>, al que quería –y quiero- con toda el alma, murió. Qué razón tiene Voland, el diablo de “El maestro y Margarita” cuando dice que el problema no es que muramos, sino que lo hacemos de repente. Joder, qué experiencia más terrible, saber que no volverás a ver a quien estaba ahí contigo hace solamente unas horas. </p>
<p>No me extenderé en el dolor de la muerte, que todos conocemos. Sólo quiero hablar de ella con referencia a lo que hoy y aquí nos atañe. Os cuento que fue mi aitite quien hizo que el Athletic fuera para mí algo tan importante. Él lo vivió siempre intensamente y nos lo transmitió a quienes estábamos a su alrededor. </p>
<p>Como hacía tiempo había sido directivo del club, el siguiente partido que el equipo jugó lo hizo con un brazalete negro en señal de duelo. Fue un Athletic-Osasuna, el 16 de septiembre de 1990. Ayer hizo veinte años exactos de aquel día. Aquella tarde, a las siete y veinte, viví una experiencia compleja. En ese preciso instante, Mendiguren batió a Roberto, marcando el 1-0 y todo San Mamés cantó el gol, al unísono. Yo entre ellos. De pronto, sin embargo, me di cuenta de que aquel gol era el primero que se había perdido mi abuelo. Era el primer gol que vivía solo, sin él. Y sentí un profundísimo ridículo.  Cantar un gol, cuando una de las personas que más quieres había muerto hacía seis días… eso era no ya una estupidez –como dicen los antifutboleros-, sino incluso una traición. Sospeché que en cierto sentido cantar ese gol representaba empezar a olvidar, significaba asumir que todo debía seguir, a pesar de la pérdida. Algo, en definitiva, que no quería pensar. </p>
<p>Cuando aún el júbilo de los demás por el gol no se había extinguido, me giré y busqué con la mirada la localidad en la que mi aitite habitualmente se sentaba, su sitio en el estadio. No encontré la imagen tópica de un asiento vacío. No. Otro hincha había ocupado su lugar y celebraba el gol, igual que una semana antes era mi abuelo el que ahí brincaba de alegría. Y sentí que todo aquello conformaba una imagen cruel, absurda: mi grito al marcar el Athletic, las personas que me rodeaban abrazándose entre ellas, ese hincha que saltaba sobre el asiento de aquel por quien yo hacía duelo. </p>
<p>Después llegó el 2-0, pero no lo celebré. Era incapaz de hacer ese ejercicio de suspensión de la realidad. Mi aitite había muerto y todo lo demás carecía de sentido. </p>
<p>Hubo muchos goles que no celebré a partir de aquel. Pasó mucho tiempo en el que no pude disfrutar o sufrir con el fútbol. Desde aquel gol de Mendiguren, sentí que era ciertamente grotesco eso de sentir por algo ilusorio. La realidad estaba ahí: cruel, aplastante, inapelable. Distraerse de ella era un pecado, una traición, no sólo a quien tanto había querido, sino a todos los que morían cada día, a la gente que sufría. Una traición, en definitiva, a lo que de humano tiene este mundo.  </p>
<p>Volví a disfrutar, por suerte, con esto del balón. Me costó mucho. Fue un proceso largo, pausado, en el que intervinieron muchos factores, biográficos, intelectuales. La razón fundamental fue que la frontera entre lo real y lo ilusorio se fue difuminando. A medida que pasaban los años, me costaba más discernir entre lo real y lo ficticio, entre lo importante y lo fútil. Me di cuenta de que si aplicaba a otros órdenes de la vida el mismo criterio que me impedía disfrutar o sufrir con el fútbol, todo caía ante él. Nada resistía la cuestión sobre su importancia. A partir del fútbol, pues, llegué a la consciencia de la levedad del ser</p>
<p>Escribe Kundera, ¿qué importancia tienen los miles de muertos de una guerra entre estados africanos del s. XVIII? Dice Nietzsche: nada importa realmente, si no está destinado a repetirse una y otra vez. Canta Antonio Machado: Y cuando vino la muerte / el viejo a su corazón, / preguntaba ¿tú eres sueño? / ¡Quien sabe si despertó!</p>
<p>Hoy sigo pensando lo mismo: que eso de sentir por lo fútil, de celebrar lo que no tiene importancia, de lamentarse por lo intrascendente, es algo absurdo. Pero hoy con el matiz que da el saber que todo es absurdo. Incluso las cosas más importantes de nuestras vidas, si lo pensamos bien, son profundamente absurdas: el amor, el trabajo, la literatura, la amistad, el arte. </p>
<p>Sé que aquel día erré, sin embargo, al concluir que del hecho de la constatación del absurdo se derivaba la imposibilidad de sentir otra cosa más que un enorme vacío. No. En eso estaba profundamente equivocado. La consciencia del absurdo no tiene por qué concluir en la nada. No hay un paso necesario entre saber que es absurdo celebrar un gol y no poder realmente hacerlo. Igual que no hay un paso necesario entre la consciencia trágica del absurdo de la existencia y el suicidio.  </p>
<p>Así, cuando hoy salto de alegría en San Mamés porque Llorente ha reventado la red de un balonazo soy perfectamente consciente del absurdo del hecho… y de todo lo que lo rodea: el estadio, la ciudad, el mundo. </p>
<p>Sin embargo, disfruto sinceramente, pues hace tiempo concluí que para vivir, como para sentir el fútbol, hay que hacer, cada día, cada mañana, un ejercicio de suspensión de la realidad. </p>
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		<title>Educación para la ciudadanía</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Nov 2010 01:17:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sergio Cortina</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[arbitraje]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Trevillion]]></category>
		<category><![CDATA[You are the Ref]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;¿Por qué no me amonestaron ni una sola vez en toda mi carrera? Tal vez fue debido a todas aquellas tardes leyendo &#8220;You are the Ref&#8221; cuando era un crío&#8230;&#8221;, Gary Lineker. Si pasásemos la mayor parte de partidos de la liga española por un imaginario medidor de antideportividad, el reciente Sporting de Gijón-Real Madrid [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/phpxy1KilPM.jpg"><img class="centro_sinmarco size-full wp-image-19177" title="phpxy1KilPM" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/phpxy1KilPM.jpg" alt="" width="500" height="228" /></a></em></p>
<p><em><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/11/phpxy1KilPM.jpg"></a>&#8220;¿Por qué no me amonestaron ni una sola vez en toda mi carrera? Tal vez fue debido a todas aquellas tardes leyendo &#8220;You are the Ref&#8221; cuando era un crío&#8230;&#8221;, </em><strong>Gary Lineker.</strong></p>
<p>Si pasásemos la mayor parte de partidos de la liga española por un imaginario medidor de antideportividad, el reciente <strong>Sporting de Gijón-Real Madrid</strong> sin ir más lejos nos serviría, no le daríamos a la aguja del cachivache ni un maldito momento de respiro. Uno no se extraña de nada porque si algo somos en España es brutitos devotos y si algo le gusta al español es ganar a base de astucias en el sentido más oscuro del término. Prácticamente en cada jornada vemos codazos alevosos (la artimaña de moda de unos años a esta parte) zancadillas arteras, intolerables actitudes de según que futbolistas para con el árbitro y sus rivales, saltos a la piscina que harían trempar al jurado más experto en las artes natatorias, periódicos que acosan a los árbitros, parroquianos con un talento especial para el agravio, entrenadores que hacen de la marrullería más obscena una marca de fábrica&#8230; En resumen, una retahíla apestosa de ataques a los principios básicos de convivencia que deberían regir cualquier deporte. Y el caso es que reflexionando sobre esta sartenada de malas artes pienso, ¡Qué bien le vendría al fútbol español un &#8220;<strong>You are the Ref</strong>&#8220;!</p>
<p>¿Pero qué es &#8220;You are the Ref&#8221;? Dibujada por el pincel maestro de <strong><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Trevillion" target="_blank">Paul Trevillion</a></strong> y escrita por los principales <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Keith_Hackett" target="_blank">árbitros</a> ingleses, &#8220;You are the Ref&#8221; es una tira deportiva que lleva entreteniendo y educando al hincha británico desde su debut en 1957. En cada entrega, actualmente las publica el Guardian y se han convertido en objeto de culto, se plantean una serie de dilemas arbitrales (situaciones inverosímiles del juego y alguna incluso tirando al hardcore) que colocan al espectador exactamente en la embarazosa posición del trencilla. Evidentemente las tiras no incorporan un pequeño altavoz que escupa alusiones cariñosas a tu familia o puntualizaciones sobre la graduación de tus gafas pero te ponen justo cara a cara con la duda. Y educan, vaya si lo hacen. Uno que es lector del asunto desde que el Guardian comenzó a colgarlas en su versión digital e incluso se ha comprado varios volúmenes que recopilan la obra de Trevillion les jura, sobre el silbato de Collina, que ha aprendido a mirar a los árbitros con otros ojos.</p>
<p>Volviendo al principio del artículo, si fuese directivo de cualquier club español y quisiera gastarme el dinero en algo honesto no dudaría en destinar parte del presupuesto a encargar un &#8220;You are the Ref&#8221; patrio a cualquier buen dibujante. Al principio de cada temporada colocaría un montoncito en cada vestuario, en cada despacho, y lo incluiría como lectura obligada para todos los futbolistas y empleados que estuviesen bajo el paraguas de mi club. Por narices. Si alguno recuerdan como aquellas insoportables lecturas que nos obligaban a llevar bajo el brazo en el colegio le ayudó a interesarse por la cultura comprenderá lo que digo.</p>
<p>You are the Ref en <strong><a href="http://www.guardian.co.uk/football/series/you-are-the-ref" target="_blank">The Guardian</a></strong></p>
<p><a href="http://twitter.com/sergiocortina" target="_blank"><img class="centro_sinmarco size-medium wp-image-18238" title="bt_sergiocortina" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/10/bt_sergiocortina-300x51.jpg" alt="" width="300" height="51" /></a></p>
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		<title>Santiago Segurola: Garrincha, el genio tullido</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Oct 2010 21:25:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Borja Barba</dc:creator>
				<category><![CDATA[Breves]]></category>
		<category><![CDATA[Cultural]]></category>
		<category><![CDATA[Futbol Mediático]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Garrincha]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago-Segurola]]></category>

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		<description><![CDATA[Anoche tuvimos la oportunidad de gozar con una nueva entrega futbolística de la sección &#8220;Los relatos de Segurola&#8220;, dentro del espacio deportivo &#8220;Al primer toque&#8221;, en Onda Cero Radio. Como ya ha quedado instaurado como costumbre en DDF, y tal y como ya hicimos en fechas pasadas con los relatos dedicados a Brian Clough y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Anoche tuvimos la oportunidad de gozar con una nueva entrega futbolística de la sección &#8220;<em>Los relatos de Segurola</em>&#8220;, dentro del espacio deportivo &#8220;Al primer toque&#8221;, en Onda Cero Radio. Como ya ha quedado instaurado como costumbre en DDF, y tal y como ya hicimos en fechas pasadas con los relatos dedicados a <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/09/17/santi-segurola-brian-clough-y-los-44-dias/">Brian Clough</a> y a <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/10/08/santi-segurola-george-best-genio-y-figura/">George Best</a>, queremos compartir con nuestros lectores estos minutos de radio deportiva de auténtica calidad. <strong>Manuel Francisco Dos Santos, <em>Garrincha</em></strong>, el futbolista indomable, el ídolo deforme, el extremo más legendario de todos los tiempos.<br />
Onda Cero Radio| <a href="http://www.ondacero.es/OndaCero/Al-primer-toque/Relatos-Segurola/R_2038671_11489458">Los relatos de Segurola: Garrincha</a></p>
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