Cuando he entrado en la web del Cardiff City me he encontrado con una foto gigante de Craig Bellamy, algo desaturada para darle un tinte épico. Son declaraciones sobre el reciente ascenso del equipo galés a la Premier League.
Bellamy es la viva imagen del club. Llegó el pasado verano procedente del Liverpool a precio cero para jugar en el equipo de su ciudad. Allí vive su familia, a los que más necesitó en los últimos tiempos: primero, tras el suicidio de Gary Speed en noviembre de 2011, íntimo amigo, también galés y entrenador de la Selección de fútbol del país, que causó un fuerte impacto emocional en la vida de Bellamy; segundo, tras el divorcio un año más tarde de su mujer Claire Jansen, a quien conocía desde la adolescencia, y con la que tuvo tres hijos. El primero de ellos, Ellis, debutó con el combinado galés Sub 16 en la última edición de la Victory Shield. En la grada de aquel partido estaba Craig Bellamy, que asistía al debut de su hijo como años antes su padre había visto el suyo. Hace unos días, tras consumarse el ascenso de un Cardiff City liderado por Craig Bellamy, su padre le dijo: “Ahora puedo morir feliz, gracias”.
Había vuelto a Cardiff para ascender a su equipo en 2013.








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