El delantero de Paraguay Lucas Barrios entonó anteayer una de las frases célebres que no por viejas dejan de gustar a la hinchada: “Las finales no se juegan, se ganan”. Una muestra de ambición, pero también de torpeza, porque demostraba no haber entendido nada de lo predicado por su técnico, el Gerardo el ‘Tata’ Martino, durante el transcurso de la Copa América. Paraguay juega a dejar pasar el tiempo y encomendarse al oportunismo. Ir a ganar es otra cosa. No por sus palabras, y sí por el mensaje al que hacen referencia, se quedó Barrios en el banquillo en la gran final. Paraguay ha jugado el torneo a no perder, cinco empates y billete al Monumental. Un descuido más y aún lo hubieran ganado. Pese a lo rácano de su propuesta, siempre esperando, lo lógico es que Martino la mantuviera vigente hasta el último día. Fuera Estigarribia, Barrios y Barreto, dentro más estopa. Si querían ganar la final no lo parecía. En cambio, Uruguay, con quizá menos mimbres para dominar la posesión de balón y el desarrollo del partido, despejó todas sus carencias con casta y orgullo. A través de fuerza y entusiasmo, y no otra cosa, metieron a Paraguay en su campo y le atosigaron hasta doblegarle. No andan sobrados de talento, pero sí de fútbol. Con Luis Suárez -nombrado mejor jugador del torneo- y Forlán, autores de los goles de la final, Uruguay se llevó su decimoquinta Copa América (3-0), la que le sitúa en la vanguardia del continente por delante de Argentina.
Copa América 2011
Uruguay, orgullo y victoria |
jul
25 |
Uruguay – Paraguay: alterar el guión |
jul
24 |
El último día en la Copa América trae consigo la última oportunidad para ver un gran partido. Hasta el momento, salvo un par de estallidos puntuales, los breves arranques de talento de Valdivia, detalles de Campbell, Alexis o Messi, el espectáculo lo ha provocado el formato de competición, y nunca un duelo abierto entre dos conjuntos atrevidos. Desempate, prórrogas y penaltis, sin ellos nadie habría vibrado con Paraguay, finalista sin haber ganando un solo partido. Muslera, Justo Villar, dos arqueros luchando por el trofeo al mejor futbolista del torneo. Un indicativo claro de a qué se ha jugado en esta Copa América, donde los favoritos han rendido por debajo de sus posibilidades y los humildes se han rebelado con fútbol ordenado y efectivo. Ese ha sido el guión general. El grande con el balón y el rival con la táctica, sintiéndose cómodos estos últimos en el desarrollo del partido. La final, en cambio, es algo distinto. La disputan dos selecciones que prefieren jugar en función del otro. Uruguay posee mucho más en ataque. Paraguay es una organización excelente. El guión es una incógnita.
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Paraguay-Venezuela: La primera vez |
jul
20 |
No hay nada en la vida como la primera vez. A menudo sale mal, o al menos peor de lo que podría salir, pero el abismo que uno bordea, el vértigo inevitable, es lo que hace que todo merezca la pena. La droga más efectiva. Esa fuerza opuesta al tedio que se impone cuando termina la novedad es la fuerza que ha movido a exploradores, a pioneros, a quienes empujaron la rueda del progreso. Superar el miedo a lo nuevo, disfrutarlo tanto como para desear vivirlo una y otra vez aúpa a los parias a territorios prohibidos de antemano. Ningún viaje al éxito es en vano, y no abundan las casualidades. En todos, la excitación es imparable y atrae a la fortuna. El trayecto de Venezuela, la pelagatos más pelagatos del fútbol sudamericano, se entiende a través del paciente trabajo de un hombre, Richard Páez, y de la conjunción de su mejor generación de siempre. Algunos dieron el salto a Europa, otros se empaparon de su experiencia. Si en 2007 ganó su segundo partido en la Copa América, en 2011 ha derribado todos los muros. Pase lo que pase, será su mejor clasificación. Y ese “pase lo que pase” será, además, su mejor arma. Sin nada que perder y todo por ganar, a Venezuela no le mueve otra cosa que el espíritu del pionero. El que busca lo que nadie quiere olvidar, la mejor sensación de la vida.
Venezuela busca su primera vez. Ha tenido su primera semifinal y, antes de soñar con su primera Copa, ansía su primera final. Ese empuje poético, sin embargo, se topa esta noche con la barrera más prosaica del torneo: Paraguay. Una especialista en negaciones.
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Uruguay – Perú: por un sitio en el Monumental |
jul
19 |
Comentaba el pasado domingo mi compañero Pol Gustems, tras la clasificación de Perú ante Colombia, que el combinado dirigido por Sergio Markarián tal vez no hubiera sido mucho mejor sobre el terreno que el seleccionado colombiano, pero que sí supo leer e interpretar infinitamente mejor la dinámica del duelo de lo que lo hizo el equipo cafetero. Es el secreto de los modestos. Quizá el único. Y quizá tan previsible y evidente que no merece siquiera ser calificado como secreto. A Perú le sobró con mostrar cierto orden y un mínimo de disciplina táctica (condición ciertamente inhabitual hasta la presente edición del torneo sudamericano) para, aderezado con el mínimo indispensable de fortuna, plantarse en semifinales de Copa América catorce años después de su última incursión entre los cuatro más poderosos del continente.
Los andinos pasaron la fase de grupos sin brillantez. Con rendimiento funcionarial, sin florituras, Perú sumó cuatro puntos fruto de una victoria ante la paupérrima selección ‘B’ mexicana, un empate ante Uruguay y una derrota ante Chile. Cuatro puntos y sólo dos goles a favor, ambos obra de Paolo Guerrero, que le sirvieron para comenzar a soñar. La historia de cuartos fue algo diferente. Los peruanos apenas cambiaron un guión que se sabían de memoria y la jugada les salió redonda ante una Colombia que acabó enredada en su juego físico y combativo.
Paraguay obra un milagro |
jul
18 |
Sin un solo tiro a puerta en todo el partido. Recogidos en campo propio y extremando su defensa respecto a lo habitual. Cuatro partidos, cuatro empates, y a semifinales. Paraguay, que llegó a la tanda de penaltis gracias a la mala puntería de Brasil y a la inspiración divina de Justo Villar, acabó venciendo en un desenlace dramático (0-0: 0-2), víctima la canarinha de un terreno imperfecto y una selección de lanzamiento horroroso -fallaron los cuatro que lanzaron, dos a las nubes-. En la lotería de los penaltis la selección guaraní no precisó de su guardameta. Brasil se despidió él solito de la Copa América en una de las peores tandas de la historia.
En la fase de grupos, Paraguay y Brasil empataron a 2 goles en un partido de ritmo y variantes. Entonces Paraguay fue defensiva, pero tuvo ciertos momentos de dominio y se prodigó en ataque con regularidad. Sin embargo, a Gerardo Martino no le convenció aquél escenario, donde se dejaron empatar en el último minuto, y para el cuarto de final sacó del once al único futbolista con talento creativo, Néstor Ortigoza, para ordenar la defensa a ultranza de su portería. Ninguna intención de ataque. Tres tristes disparos desviados en 120 minutos. Solo pisaron campo rival en aventuras sin sentido y muy esporádicas. Finalmente la propuesta les salió bien, porque entre la desesperante mala puntería de Brasil y la noche angelical de Villar, no encajaron ningún tanto. Pero el resultado final tuvo mucho de casualidad, y más que por acierto y trabajo defensivo de Paraguay, que lo hubo y mucho, la albirroja pasó a semifinales por la ineficacia brasileña.
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Secciones: Copa América 2011 |
Equipos contra futbolistas |
jul
17 |
Hasta el momento, esta Copa América adora los equipos y esquiva a los jugadores. Enfrentados a la rocosidad de las propuestas trabajadas, los futbolistas estrella han quedado en un segundo plano. Los carteles de favorito que se otorgaban por apellidos se han desmantelado. Las actuaciones individuales brillantes se cuentan con los dedos de una mano, ejemplos con los pases del Mago Valdivia ante Uruguay o las diabluras de Joel Campbell en la fase de grupos. Buenos futbolistas, pero no primeras espadas. Brasil y Argentina aglutinan buena parte de esos nombres lujosos. La albiceleste cayó ayer ante la garra charrúa. También dijo adiós Colombia, que ganaba por nombres a Perú, pero no le venció en trabajo. El escenario que se le presenta esta noche a la otra favorita es parecido. Futbolistas: Neymar, Ganso, Pato, contra equipo. Un gran equipo como Paraguay.
La selección guaraní es la más pegajosa del torneo. Ya enseñó de lo que era capaz en el Mundial de Sudáfrica, donde estuvo a un penalti -esa zurda de Cardozo, esa parada de Casillas- de acceder a semifinales. Jugar contra Paraguay es pasarlo mal, la incomodidad permanente durante noventa minutos. El tiempo pasa despacio. Muchas veces una tortura para el espectador. Pero aún sufre más el equipo contrario. Gerardo Martino, el técnico albirrojo, es uno más, a sumar con Óscar Tabárez y Sergio Markarián. Estudiosos de la táctica, exitosos en convertir selecciones en equipos.
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Secciones: Copa América 2011 |
Uruguay no tiene dudas |
jul
17 |
Ni con un hombre menos, la mejor delantera del torneo en frente, un cansancio enorme, prórroga y penaltis. Uruguay no deja de creer porque sus futbolistas son tercos y bregadores por naturaleza. Más allá de las debilidades de Argentina, en ningún momento dio la sensación que contaban con uno menos. Fue durante cerca de cincuenta minutos, y nunca perdieron la cara al partido. Podrán jugar con un esquema primitivo, prolongando balones verticales y valiéndose únicamente de balones colgados para crear cierto peligro. Sus ideas podrán ser todo lo rudimentarias que queramos, pero nadie les podrá negar que resulten de lo más efectivas. De nuevo en semifinales. Primero en el Mundial de Sudáfrica, ahora en la Copa América. Uruguay se vale el protagonismo de la victoria, porque ante cualquier otro rival solo hablaríamos de lo mal que lo ha hecho Argentina. Anoche la albiceleste no fue horrorosa, aunque al combinado de Sergio Batista -si aún sigue siendo suyo- le entran aguas al barco por mil y un agujeros. Uruguay eliminó a la favorita, en su casa, borró a patadas al mejor jugador del mundo y compitió sacando la lengua hasta los penaltis. Allí ganó, en la recreación de la escena más dramática, porque Carlos Tévez, el hombre al que la afición más quería, se le ocurrió fallar el suyo. (1-1, 4:5)
Perú, como habían planeado |
jul
17 |
“Estoy muerto”, decía el seleccionador peruano Sergio Markarián antes de empezar el torneo. Daba vueltas a cómo iba a solucionar las ausencias de Jefferson Farfán y Claudio Pizarro, lesionados, y se preocupaba por el estado físico de Juan Manuel Vargas, que llegaba a la Copa América arrastrando unas molestias. Un verdadero quebradero de cabeza. Hoy Perú es semifinalista, catorce años después, y en buena parte lo es gracias a su técnico y al plan que tuvo que rediseñar a última hora para competir con garantías. Quizá Perú no fuera mucho mejor que Colombia en el duelo que les midió anoche, pero sí supo leer mejor la dinámica del encuentro. Con menos estrellas y más trabajo, en el tú a tú no fueron lo inferiores que se podía intuir. Y como el empate técnico favorece al pequeño, porque se crece viendo sufrir al grande, Perú se clasificó para semifinales, ganando por 0 a 2 con tantos de Lobatón y Vargas.
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Secciones: Copa América 2011 |
Crece la Vinotinto |
jul
16 |
Hace tan sólo quince años, nombrar a un futbolista internacional por Venezuela hubiera sido una tarea complicada para cualquier avezado aficionado al fútbol. El país del petróleo y las bellezas era un simple desconocido, futbolísticamente hablando, a nivel mundial. Rodeados por un cinturón de países con fuerte tradición en el 105×70, los venezolanos ejercían de mera comparsa en el escenario balompédico sudamericano mientras aplacaban sus necesidades deportivas y lúdicas bateando pelotas de béisbol, el deporte más popular del país. Su falta de interés por el fútbol propiciaba, un año tras otro, sus innumerables ridículos en la Copa América, la única competición internacional de cierto renombre en la que Venezuela podía asomar la cabeza cada cierto tiempo, gracias a su situación geográfica y no a su nivel futbolístico. Una participación en un Mundial era, por supuesto, poco menos que una quimera.
Sin embargo, la selección Vinotinto representa uno de los modelos de crecimiento futbolístico más destacables de la última década. De ser un juguete en manos de selecciones como Brasil, Argentina, Chile, Colombia o Uruguay, países a una distancia sideral en cuanto a afición y tradición en el 105×70, el equipo venezolano ha pasado a ser un contrincante áspero, exigente y capaz de plantar cara a cualquiera.
Uruguay: audacia vence a nostalgia |
jul
15 |
Pese a que poco o nada tiene que ver con el suceso que en la Segunda Guerra Mundial enfrentó a navíos ingleses y alemanes lejos del escenario bélico principal de la lejana Europa, la Batalla del Río de la Plata, en su acepción estrictamente futbolística, vivirá un nuevo y vibrante episodio en el partido que enfrentará a Argentina y Uruguay en los cuartos de final de la Copa América 2011.
Un enfrentamiento entre albicelestes y charrúas trasciende siempre a lo meramente deportivo. El primer partido en la historia de ambas selecciones nacionales fue, cómo no, un Uruguay-Argentina, perdido en la noche de los tiempos allá por el año 1901. Desde aquella lejana fecha, el historial de enfrentamientos entre los dos vecinos, que deja un total de 178 encuentros, ha dejado un reguero de historias, anécdotas y acontecimientos marcados siempre por una incuestionable rivalidad. Aunque lejos quedan ya los encarnizados duelos de principios del siglo XX, el clásico rioplatense no entiende de estados de forma, ni siquiera de ánimo. Representa, como pocos partidos entre combinados nacionales en el mundo, la necesidad de exhibirse y mostrarse superior al vecino. El ansia por el orgullo y la preeminencia futbolística, en dos países donde el fútbol es religión y motivo de vida.
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