
Advertirán que mis compañeros en DDF le están aplicando un análisis poco menos que quirúrgico a la jornada de Champions League. Por eso, ante la imposibilidad de aportar un grano medio sustancioso al asunto, no he tenido más salida que tirar por la calle de en medio. Una callejuela malholiente flanqueada por tendederos rebosantes de indumentarias delirantes. Así que, bien esterilizado y con las dosis extra de profilaxis que la experiencia aconseja, me he zambullido en tan proceloso pasadizo para ofrecerles unos apasionantes octavos de final de la Copa de Europa desde el punto de vista de los terroristas del patrón y la aguja. Allá va: noche europea de tejidos desastrosos.
Chelsea-Juventus. Ilustrando el texto y con visos de empate peleado hasta el descuento, la celebérrima Umbro gris y naranja del Chelsea (Classic Football Shirts la define a la perfección: “Rare shirt with crazy grey and orange design” ) contra una rareza que la Juventus encargó a Kappa (los rumores dicen que a sus especialistas en wrestling) a finales de la década de los 90. Nuestra primera eliminatoria, a imagen y semejanza de la real, es incierta pero la elástica londinense, pese al patrocinador (mmm rico patrocinador) sería la justa vencedora del duelo aberrante. Del carnaval juventino mejor no hablar demasiado. 1-0 .





Camisetas horribles se complace en presentarles por
Dicen que Jimmy Hill fue un adelantado a su época y lo cierto es que, visto lo visto, no queda más remedio que comulgar con la leyenda. Profesional del infrafútbol en el Crystal Palace, Brentford y Fulham además de personaje televisivo por excelencia gracias a sus personales retransmisiones en la 

Aun a riesgo de que no sólo el Frente Atlético sino también el resto de la opinión pública, súbitamente (ultra) tolerante con el fenómeno ultra, quieran churruscar mi cabeza en una pira, lo diré. Lo único que quiero es que Santos Mirasierra salga de la cárcel, eso si, sólo si encierran en su lugar al cráneo privilegiado que tuvo la genial ocurrencia de diseñar la camiseta suplente del Olympique de Marsella para la temporada en curso. Hay que ver. Cinco minutos de efervescencia romboide en el cerebro de un modisto y todo un año de sufrimiento en la retina. Si no más, ya se sabe que la muchachada barrial gusta de vestir este tipo de aberraciones para ir a echar unos litros al parque. Paladar…

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