Era la temporada 91-92 del calcio. Con 25 chicharros de Marco Van Basten como principal argumento, al Milan de Fabio Capello le daba por embolsarse el que iba a ser el primero de cuatro scudettos consecutivos, a Zdeněk Zeman por maravillar al país entero convirtiendo al modesto Foggia en una máquina de jugar (58 goles a favor con Baiano y Signori incontestables) y de palmar (58 en contra) y a la Fiorentina por pasearse de norte a sur con éste engendro trufado de rayas y despropósitos que están viendo sobre el párrafo. Digo pasearse y digo bien porque en el club viola dieron carpetazo a la temporada sentados en un despampanante décimosegundo puesto. Si aquello no era un castigo divino de San Giovanni, patrón eterno de la capital toscana, por la camisetucha de recambio lo parecía…
Camisetas Horribles
Camisetas horribles: dos rombos |
ene
09 |
Si abriéramos la cabeza de cualquier español talludo y metiéramos la mano hasta el fondo seguramente encontraríamos, revoloteando en una esquina, dos rombos blancos. Cuando Televisión Española era una y no tan libre el contenido inapropiado para nuestros menores (unos Ángeles de Charlie o un Chicho para que se hagan una idea) venía acompañado de su heraldo particular, dos polígonos como dos puños en la esquina de nuestra Telefunken. Y así, aprendiendo a base de obstinado catodismo, asimilé que los rombos solo podían depararme cosas buenas. Después crecí y me aficioné al fútbol hasta llegar al punto de malgastar la mañana del domingo rebuscando teluchas raras en el stock de cualquier tienda en internet. Entonces fue cuando el mito poligonal se me hizo añicos. Porque un futbolista puede pasear palmito en franjas verticales, incluso lucir con dignidad una camiseta rayada horizontalmente pero jamás podrá mirar a nadie la cara vistiendo una zamarra infestada de paralelogramos.
Sin embargo creo que nací para el rombo antes de tener ordenador. Fue en 1994 durante el mundial de Estados Unidos cuando España, con Javier Clemente empleando industriales cantidades de tiza en embadurnar la pizarra de mecanismos defensivos y Julito Salinas haciendo encaje de bolillos, rozó la gloria mundialista. El caso es que hicimos lo que hicimos paseando uno de los trajes mas horripilantes que jamás haya engendrado la marca Adidas. ¿Que carajo eran aquellos rombos y por qué los alemanes se empeñaban en manufacturar el espanto en serie? Al final sucedió lo que tenía que suceder. Que Italia, meca incontestable de la moda mundial, nos eliminó en increíble paradoja no sin que antes la inesperada dupla Tassotti-Luis Enrique tiñera de sangre la historia del polígono en la piel de toro.
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Camisetas horribles: Nottingham Forest 1995-97 |
oct
02 |
Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo…tonterías. Yo tengo mi propio camello y con eso me basta. Se podría decir que soy como Amy Winehouse pero con más kilos, menos pelo de gato y más sangre que química en mis venas. Y todo esto se lo debo a Martín, del buen establecimiento que es Café Fútbol. El se ha convertido en mi aliado fiel a la hora de convivir con esta adicción a las camisetas horribles que me está llevando a la tumba. Para que os hagais una idea de la profesionalidad de este tipo os copio el mail que recibí hace un tiempo en mi buzón mientras rastreaba por Ebay algunos gramos de textil en pleno síndrome de abstinencia: “Hola sergio, por si te quieres sumar al homenaje al Forest por su ascenso, a tu manera…te envio la posiblemente peor camiseta de su historia”. Ta ta ta ¡genio!. Un aplauso para mi Bodie Broadus particular.
Y era cierto, esta cosa que están contemplando ahora, imagino asqueados, no es como la gasolina que alimenta a la nueva diva del soul pero es buena mierda después de todo. El vómito tejido en algodón que nos ocupa es la camiseta que vestía el legendario Nottingham Forest, equipo de culto donde los haya, en la temporada 1995. Stuart Pearce, Stan Collymore y Byan Roy. Cuartos de final de la UEFA en la memoria. Y yo pregunto dos cosas: ¿Tan difícil era meterse en la mollera, artistas de Umbro, la conveniencia de que el Forest luzca de blanco impoluto cuando por alguna razón no pueda hacerlo con su emblemática camiseta roja? ¿No es más sencillo eso que inventarse esta chapuza digna del armario del Príncipe de Bel-Air?.
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Camisetas horribles: CASLA y la astronomía |
ago
08 |

Quiero comenzar una nueva entrega de la sección del horror agradeciendo a mi camello particular, a ese Huggy Bear de las camisolas vomitivas que es el cafetero Martín Díaz. Dealer de raza, nunca falla el tiro y ha vuelto a tocar a mi puerta con la mejor basura. Con perdón de las damas, camiseta suplente del Club Atlético San Lorenzo de Almagro. No me importa cual fue la temporada en que los chavales del Cuervo se pasaron un año carnavaleando con ésta telucha estrellada, ni tampoco quienes de aquellos tuvieron que soportar el duro trance. Tan sólo pienso en diseños para cajas de cereales, en fiesta de pijamas, en Bertín Osborne emergiendo de entre el aguacero estelar y en que seguro que alguna emo idiota adscrita a esa absurda moda de tatuarse estrellitas soñadoras por el lomo me pagaría un saco de euros por esta joya. Una pena tener sólo la fotografía
Decía el Bambino Veira, ídolo eterno del Nuevo Gasómetro por la evidencia futbolística y a escala global por razones intelectuales que entenderán en el mismo momento en tecleen su nombre en Google, que el estadio de San Lorenzo es el lugar donde nace el viento. Y el tipo no lo decía por mitología vendehumista, tipo Carl Lewis, sino porque el Nuevo Gasometro es de esos campos, recuerden Zorrilla, donde siempre corre un aire que te hiela hasta el pensamiento. Bien yo creo firmemente que ésta camiseta se tejió el mismo día en el que el Bamba parió la ocurrencia. Que la elástica original era rayada en azulgrana como Dios manda hasta que apareció una ráfaga traicionera por detrás de una platea y término de descontrolar el atuendo. De otra manera no me explico que hacen ahí esas estrellas. Aparte de deshonrar la historia de CASLA.
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Camisetas horribles: Bayer Uerdingen 94-95 |
jul
27 |

“Quizá encuentres interesante esta camiseta del Bayer Uerdingen”, leí de buena mañana en mi buzón de correo. Era un amigo. Se me ocurren otros adjetivos para el pijama de la fotografía, le respondí para sorber a continuación el último trago de café, esbozar media sonrisa y comenzar los tres párrafos de rigor al instante. Aprovechando que alguien ha hecho el scouting por mi y que en verano la actualidad futbolística languidece más allá del retiro de algún icono y las resacas mundialistas, no me ha quedado otra que desempolvar la sección y ofrecerles un nueva entrega de camisetas horribles. Trataré de ser piadoso con el uniforme de trabajo del Bayer Uerdingen para la 94-95, al fin y al cabo son alemanes pobres y no pueden evitar pergreñar chapuzas estéticas como la que nos ocupa. Trataré pero dudo que lo consiga.
Antes de nada quiero aclarar que Jorge Campos, el arco iris azteca del área chica, nunca jugó ni un minuto para el equipo de la fábrica de aspirinas. El saltimbanqui policromo es inocente. Todo lo que ven en las camisolas del Uerdingen para la 94-95 es única y exclusiva responsabilidad de la buena voluntad de la otrora gloriosa directiva y de los iluminados de Reusch. La manga izquierda tutti frutti, como vidriera de catedral. La clase de educación vial en el pecho. El amarillo canario de la camiseta suplente que sería capaz de provocar más epilepsia en el profano que un festival de anime japonés. Pastillas para alérgicos por sofisticada publicidad. Todo. Pero al fin y al cabo, no se pueden pedir peras al olmo o buen gusto a un equipo fabril o una camiseta de fútbol digna a unos señores que se dedican a coser guantes.
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Secciones: Camisetas Horribles, Otras Ligas |
Camisetas horribles: Bayern-Lyon |
abr
21 |
La Champions League ha querido cruzar al Bayern de Múnich y al Olympique de Lyon, dos conjuntos aparentemente aseados en el vestir. Aparentemente. Verán, aprovechando la ocasión y comenzando por los alemanes, les pido que hagan un ejercicio de abstracción. Imagínense, por un instante, que no han visto ni un partido del conjunto bávaro durante las últimas temporadas. Ni una mísera fotografía en al Marca. ¿Listos?. Bien, ahora contéstenme con franqueza a la siguiente pregunta. ¿De que maldito color van a ir vestidos los jugadores del club muniqués hoy? No se esfuercen, el acertijo es imposible de descifrar. Allí, en la sede del Hollywood FC siempre han tenido una querencia inusitada por exprimir las posibilidades de la paleta cromática a la hora de confeccionar su vestimenta. De rojo plano, de rojo oscuro rayando el granate, a rayas horizontales, a rayas verticales, de negro, de negro y rojo, de amarillo y verde, de azulgrana, a rayas azulgranas, de blanco. Así las gastan en Munich. Siempre diferentes, siempre adidas, casi siempre horribles.
Ejemplo de ello es la elástica que ilustra el texto, la que el equipo utilizó como suplente en la temporada 1998. ¿Tienen escalofríos?. Pues imagínensela con un Carsten Janker sudoroso en su interior. En primer lugar está el asunto de las rayas, peliaguda cuestión cuando se trata de diseñar una camiseta con un mínimo de dignidad. Alguien debería colgar un cuadro en ese cuartucho donde los artistas de la aguja y el patrón de Adidas innovan, que advierta. Es fútbol, nada de rayas horizontales, beste dank. Las rayas horizontales son para el rugby. Luego está el aspecto general del engendro que yo definiría en dos palabras, Rivers Cuomo. Y es que, señores de Adidas, las camisetas de fútbol son para jugar el fútbol, no para ir olisqueando la falda de alguna indie despitada en Benicassim.
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Secciones: Camisetas Horribles, Liga de Campeones, Otras Ligas |
Camisetas horribles: el clásico 96-97 |
abr
09 |
Mañana se juega la madre de todos los partidos y me hago cargo de que lo que les pone, de verdad, es devorar datos y más datos sobre tácticas, permutas y sistemas al estilo Johnny 5, pero dado que, entre una cosa y otra, hacía ya demasiado tiempo que no les invitaba a chapotear en las pantanosas aguas del diseño deportivo y material hay de sobra para la causa, no he podido resistirme. Tómenlo como un respiro a la vorágine previa o, en el peor de los casos, como el bálsamo reconstituyente tras la derrota de los suyos. Al fin y al cabo siempre resulta reconfortante tener un trocito del eterno rival para poder reírse a gusto hasta que vuelvan tiempos mejores. Corría la temporada 96-97, Fabio Capello debutaba en el banquillo de Chamartín añadiendo un nuevo título de Liga a las vitrinas blancas y Sir Bobby Robson (D.E.P) guiaba el triunfo del Barcelona en (casi) todos los títulos restantes en juego (Copa, Supercopa y Recopa de Europa) Bueno, Robson y los golazos de aquel Ronaldo famélico y astro que anotaba 34 dianas tan sólo en liga. Los noventa agonizaban y tanto el Real Madrid como el FC Barcelona tenían camisetas suplentes que eran sendos poemas.
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Secciones: Barcelona, Camisetas Horribles, La Liga, Real Madrid |
Darío Urzay redecora el Centenario del Arenas |
sep
25 |
Quizá llegamos algo tarde, es cierto, pero el Centenario del Arenas Club de Getxo, histórico cofundador de la Liga española junto a aquellos nueve pioneros que sembraron y cultivaron la simiente, en el año 1929, de lo que hoy es uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo, no podía pasársenos por alto.
El club del barrio de Las Arenas, a escasos 15 kilómetros de Bilbao, fue fundado en el año 1909, bajo el británico nombre de Arenas Football Club, aunque posteriormente pasaría a denominarse Arenas Club de Getxo, haciéndose así con la representación futbolística de todo el municipio de Getxo, al que pertenece Las Arenas. Campeón de Copa en el 19 y subcampeón en el 17, 25 y 27, el club vizcaíno fue considerado como uno de los grandes en las siete temporadas que permaneció en Primera División. Desde su descenso de categoría, en el año 1935, el Arenas nunca volvió a recuperar el prestigio perdido, y la Guerra Civil acabó condenándolo definitivamente a vagar entre categorías menores de nuestro fútbol. Actualmente, el Arenas es ya un ‘clásico’ del Grupo IV de Tercera.
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Camisetas horribles: suplente del Atlético 97-98 |
sep
22 |

Se que no es el momento para largar del Atleti, que no está el horno para bollos, que los indios andan más quemaos que la pipa de un ídem… Por ello vayan por delante mis disculpas a la muy sufrida afición colchonera pero la camiseta suplente que el Atlético de Madrid vistió en aquella UEFA del 97, que el Inter de Zamorano y el Ronaldo gordo (y genio) supo llevarse a casa, tiene un comentario. Soy perfectamente consciente de que no se trata de la camisola alternativa más execrable de la historia rojiblanca, el hombre araña tendría un par de cositas que decir al respecto, pero merece indudablemente los tres párrafos de rigor. Cierto, es bastante chunga, pero la incluyo en la galería de los horrores por la vía de la adivinan
Don Gregorio Jesús Gil y Gil no tenía ni idea pero cuando puso en manos de Puma lo de tejerle una camisetita guapa guapa para el periplo comunitario, los alemanes se la estaban metiendo doblada. Y con mensaje. No saben de lo que les hablo, ¿verdad? Pues ojo al jeroglífico pretendidamente profético que los acreditados fabricantes de botas con sede en Herzogenaurach se inventaron para la susodicha elástica uefa. Algo se olían, ¡menudos son! Se abre el telón y se ve una camiseta del Atlético en la que pone MARBELLA y bajo el grafismo marbellí unas rejas rojiblancas. Imagínense por un momento que el gorila del Burgo de Osma hubiese conseguido descifrar el acertijo inculpatorio. La noche de los cuchillos largos quedaría como una travesura de escolares, a lo Pozuelo, comparado con la que el de las Noches de Tal y Tal hubiese liado en la Baviera a lomos de Imperioso…
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Secciones: Atletico de Madrid, Camisetas Horribles, Copa de la UEFA, Europa League |
Camisetas horribles: Barça-Chelsea |
abr
28 |
Dice Tomàs Pumarola, Microbiólogo del Hospital Clínic de Barcelona, al hilo de la posible pandemia porcina, que lo que tiene que hacer el pueblo es dejarse de mascarillas y preocuparse del Chelsea-Barça, porque todo está bajo control. Y yo, que desde pequeño he sentido un respeto reverencial por los microbiólogos catalanes con gracia, me he aplicado el cuento. He sacado un cerdo y un pañuelo lleno de mocos de mi mollera y en el hueco he metido algún dato inutil más con motivo del estelar Chelsea-Barcelona de esta noche. Concretamente la imagen de dos de las camisetas más horrendas que jamás hayan vestido londinenses y barceloneses. Allá van
Amarillo eléctrico. Así llamaron los cráneos privilegiados de Adidas a la camiseta suplente del Chelsea de hace unas cuantas temporadas, ignorando que la única electricidad que merecen, oh vanguardia, por vestir a hombres hechos y derechos como John Terry o Michael Ballack de gusyluz, sólo se sumisnistra en silla y mediante electrodos en la cabeza. Quizá porque los rusos son muy amigos de lo nuclear o como guiño a ese pléyade de chavalines del extraradio londinense que mojan la cama lo mismo con un golazo de Drogba que con unos neones fluorescentes para reventar el asfalto los sábados por la noche, lo cierto es que el Chelsea vestía como recien salido de la central nuclear de Springfield. Quizá la lamentable prenda sea un arma para llegar a la victoria por la epilepsia. Con Mou en el banquillo nunca se sabe…
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