Borja Barba
Quizá llegamos algo tarde, es cierto, pero el Centenario del Arenas Club de Getxo, histórico cofundador de la Liga española junto a aquellos nueve pioneros que sembraron y cultivaron la simiente, en el año 1929, de lo que hoy es uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo, no podía pasársenos por alto.
El club del barrio de Las Arenas, a escasos 15 kilómetros de Bilbao, fue fundado en el año 1909, bajo el británico nombre de Arenas Football Club, aunque posteriormente pasaría a denominarse Arenas Club de Getxo, haciéndose así con la representación futbolística de todo el municipio de Getxo, al que pertenece Las Arenas. Campeón de Copa en el 19 y subcampeón en el 17, 25 y 27, el club vizcaíno fue considerado como uno de los grandes en las siete temporadas que permaneció en Primera División. Desde su descenso de categoría, en el año 1935, el Arenas nunca volvió a recuperar el prestigio perdido, y la Guerra Civil acabó condenándolo definitivamente a vagar entre categorías menores de nuestro fútbol. Actualmente, el Arenas es ya un ‘clásico’ del Grupo IV de Tercera.
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Sergio Cortina

Se que no es el momento para largar del Atleti, que no está el horno para bollos, que los indios andan más quemaos que la pipa de un ídem… Por ello vayan por delante mis disculpas a la muy sufrida afición colchonera pero la camiseta suplente que el Atlético de Madrid vistió en aquella UEFA del 97, que el Inter de Zamorano y el Ronaldo gordo (y genio) supo llevarse a casa, tiene un comentario. Soy perfectamente consciente de que no se trata de la camisola alternativa más execrable de la historia rojiblanca, el hombre araña tendría un par de cositas que decir al respecto, pero merece indudablemente los tres párrafos de rigor. Cierto, es bastante chunga, pero la incluyo en la galería de los horrores por la vía de la adivinan
Don Gregorio Jesús Gil y Gil no tenía ni idea pero cuando puso en manos de Puma lo de tejerle una camisetita guapa guapa para el periplo comunitario, los alemanes se la estaban metiendo doblada. Y con mensaje. No saben de lo que les hablo, ¿verdad? Pues ojo al jeroglífico pretendidamente profético que los acreditados fabricantes de botas con sede en Herzogenaurach se inventaron para la susodicha elástica uefa. Algo se olían, ¡menudos son! Se abre el telón y se ve una camiseta del Atlético en la que pone MARBELLA y bajo el grafismo marbellí unas rejas rojiblancas. Imagínense por un momento que el gorila del Burgo de Osma hubiese conseguido descifrar el acertijo inculpatorio. La noche de los cuchillos largos quedaría como una travesura de escolares, a lo Pozuelo, comparado con la que el de las Noches de Tal y Tal hubiese liado en la Baviera a lomos de Imperioso…
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Sergio Cortina

Dice Tomàs Pumarola, Microbiólogo del Hospital Clínic de Barcelona, al hilo de la posible pandemia porcina, que lo que tiene que hacer el pueblo es dejarse de mascarillas y preocuparse del Chelsea-Barça, porque todo está bajo control. Y yo, que desde pequeño he sentido un respeto reverencial por los microbiólogos catalanes con gracia, me he aplicado el cuento. He sacado un cerdo y un pañuelo lleno de mocos de mi mollera y en el hueco he metido algún dato inutil más con motivo del estelar Chelsea-Barcelona de esta noche. Concretamente la imagen de dos de las camisetas más horrendas que jamás hayan vestido londinenses y barceloneses. Allá van
Amarillo eléctrico. Así llamaron los cráneos privilegiados de Adidas a la camiseta suplente del Chelsea de hace unas cuantas temporadas, ignorando que la única electricidad que merecen, oh vanguardia, por vestir a hombres hechos y derechos como John Terry o Michael Ballack de gusyluz, sólo se sumisnistra en silla y mediante electrodos en la cabeza. Quizá porque los rusos son muy amigos de lo nuclear o como guiño a ese pléyade de chavalines del extraradio londinense que mojan la cama lo mismo con un golazo de Drogba que con unos neones fluorescentes para reventar el asfalto los sábados por la noche, lo cierto es que el Chelsea vestía como recien salido de la central nuclear de Springfield. Quizá la lamentable prenda sea un arma para llegar a la victoria por la epilepsia. Con Mou en el banquillo nunca se sabe…
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Sergio Cortina

Advertirán que mis compañeros en DDF le están aplicando un análisis poco menos que quirúrgico a la jornada de Champions League. Por eso, ante la imposibilidad de aportar un grano medio sustancioso al asunto, no he tenido más salida que tirar por la calle de en medio. Una callejuela malholiente flanqueada por tendederos rebosantes de indumentarias delirantes. Así que, bien esterilizado y con las dosis extra de profilaxis que la experiencia aconseja, me he zambullido en tan proceloso pasadizo para ofrecerles unos apasionantes octavos de final de la Copa de Europa desde el punto de vista de los terroristas del patrón y la aguja. Allá va: noche europea de tejidos desastrosos.
Chelsea-Juventus. Ilustrando el texto y con visos de empate peleado hasta el descuento, la celebérrima Umbro gris y naranja del Chelsea (Classic Football Shirts la define a la perfección: “Rare shirt with crazy grey and orange design” ) contra una rareza que la Juventus encargó a Kappa (los rumores dicen que a sus especialistas en wrestling) a finales de la década de los 90. Nuestra primera eliminatoria, a imagen y semejanza de la real, es incierta pero la elástica londinense, pese al patrocinador (mmm rico patrocinador) sería la justa vencedora del duelo aberrante. Del carnaval juventino mejor no hablar demasiado. 1-0 .
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Sergio Cortina

Seguro que les suena. Seguíamos con veintidós equipos encima del tapete patrio gracias a uno de los mayores pucherazos de la historia del fútbol civilizado; las adolescentes de media España tenían por costumbre babear sobre las fotografías de Vitor Baía (quien sabe si adheridas a sus carpetas a base de hormonas); a Patxi Salinas le faltaba un pelo para zurrar en El Molinón a un Mostovoi en su plenitud macarra y Ronaldo hacía del fútbol un juego de arcade. Por su parte, el Real Madrid de Capello y Tony El Gordo se embolsaba el título gracias a una de las politicas de fichajes más brillantes que se recuerda. Era la temporada 96-97 y los blancos comercializaban esta camiseta para celebrar sus fastos: un Monte Rushmore merengón que afortunadamente nunca vio la luz en partido oficial.
La elástica nos permitía recrearnos, a modo de milagro en Bélmez, con las fachas de Raúl (ya por entonces ídolo absoluto de la causa) Fernando Hierro (en característica estampa) el Mijatovic futbolista; Clarence Seedorf, Davor Suker, Roberto Carlos, Guti, Rafa Alkorta o con las de los incansables Buyo, Chendo y Manolo Sanchís. A la espalda figuraban, entre otros, Fernando Redondo, Ilgner (sin su mujer), Panucci, Mikel Lasa o Amavisca. Incluso hubo sitio para calzar a iconos del humor como Rambo Petkovic o Secretario. Kelme, empresa ligada secularmente a la chapuza en el vestir, mataba así dos pájaros de un tiro. Hacía realidad el sueño de ese target de emuladoras de Nuria Bermúdez que aporrean la puerta de Valdebebas cada mañana, esto es dormir con la plantilla en pleno del Real Madrid por cuatro duros y paría una de las camisetas más horrendas de la historia del club. Algo paranormal.
Sergio Cortina
Camisetas horribles se complace en presentarles por petición popular: una del St. Pauli. Veinte mil espectadores pendientes de un marcador manual en la grada de Millerntor, único equipo que en lugar de saltar al césped sufriendo himnos más antiguos que el hilo negro (lease todos los de la liga española) lo hace al ritmo de AC/DC, esos que reservan un hueco en su grada para gente tan maja como Turbonegro o Bad Religion y antifascistas por excelencia. ¿Todo es precioso a las orillas del Elba? Rotundamente no. Echen un vistazo al espanto de su derecha y se darán con un canto en los dientes por seguir domingo a domingo las calamidades de su Logroñés, Polideportivo Ejido o Barcelona de turno.
Y ahora basta, dejen de mirar la camiseta si aprecian su salud. Tres de cada cuatro médicos alemanes afirman que los advenedizos en los artículos sobre las luminarias del patrón y la aguja corren el riesgo auténtico de morir por sobredosis. Por mi no se preocupen. Yo ya estoy inmunizado al mal por el método galo, esto es, tras zambullirme y pasar abundantes horas en Ebay intentando encontrar una camiseta mínimamente decente del equipo de culto por excelencia. Una que al menos no me exponga a los salivazos de los chavalines de mi barrio si me la pongo para ir a comprar el MARCA.
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Sergio Cortina
Dicen que Jimmy Hill fue un adelantado a su época y lo cierto es que, visto lo visto, no queda más remedio que comulgar con la leyenda. Profesional del infrafútbol en el Crystal Palace, Brentford y Fulham además de personaje televisivo por excelencia gracias a sus personales retransmisiones en la BBC, Hill comenzó a labrar su extravagante hoja de servicios tras su llegada como entrenador al Coventry City de los primeros 60. El fue quien acuñó el sobrenombre de Sky Blues para el club del centro de Inglaterra, quien construyó el primer estadio del país con todas las localidades de asiento (aunque los hinchas del Leeds se encargaron de devolver la grada al estado original mediante el método tradicional inglés, a hostias) o el responsable de que el Coventry City juegue, aun hoy, con unas bonitas camisetas celestes. Nota: si ha leído bonitas pase al segundo párrafo.
Un club cuyo escudo tiene cabida suficiente para un castillo, dos pajarracos, un balón de playa y un elefante enfermero es digno de protagonizar una bizarrada como la que se sacó Jimmy Hill de la manga en la temporada 81-82. Resulta que el artista, que por entonces ya era presidente de la entidad celeste, tenía en mente asociarse comercialmente con la Talbot, fabricante local de automóviles (uno recuerda aquel mítico Talbot Samba campeón de rallyes), y rebautizar el club con el más adecuado a los intereses del momento Coventry Talbot. Las autoridades competentes se pasaron la aspiración de Hill por el arco del triunfo pero el tipo, lejos de deponer su actitud, decidió vestir al equipo de la guisa que se puede apreciar en la fotografía. ¿Escudos?, ¿Quién necesita eso?
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Sergio Cortina
Esta va para la parroquia merengue. Se que es duro ver a tu equipo dejarse los cuernos detrás de once barcelonistas tocados por la gracia del momento para sacar en claro tan sólo dos chicharros en contra y el deshaucio de aquí al final de temporada. Por eso, desde el Departamento de Solidaridad de Diarios de Fútbol hemos decidido ofreceros un bálsamo, un trozo de tela del que reirse a gusto hasta que vuelva la época de los Arpones, Josemaris, Sánchez Jaras y Korneievs: la camiseta suplente del Fútbol Club Barcelona de la temporada 94-95. Una vez leidas estas líneas podrán criticarnos sin piedad por ir a lo fácil con el pijamadecadatemporada en Can Barça pero rogamos que entiendan la situación. 12 puntos son 12 puntos.

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Sergio Cortina

El desastre ocurrió durante el año del doblete. Schmeichel, Steve Bruce, Dennis Irwin, Pallister, Gary y Phil Neville, Roy Keane, Beckham, Scholes, Nikki Butt, Andy Cole y Eric Cantona. ¿Realmente merecía el primer equipo en la historia del fútbol inglés que se embolsaba Liga y Copa en la misma temporada pasearse por los campos de media inglaterra con el espanto que ilustra el texto? Seguramente no. Ni siquiera ese paladín del fútbol mostrenco que atiende por Roy Keane tras astillar el tobillo de alguno merece vestir el espantajo. Gris a rayas por debajo, millones de puntitos catódicos por arriba (no es casualidad lo de Sharp) y dos barras rojinegras para delimitar el despropósito. Un poema.
A aquellos red devils se le denominó como los del doble doble, erroneamente. Al Manchester United de la temporada 95-96, al menos cuando portaban la elástica visitante se les tendría que haber conocido como “lo que Victoria Beckham pudo haber evitado si ya hubiese cazado a su hombre” ¿O ustedes creen que el calzonazos marido probo de David se hubiese atrevido a dejar atrás el felpudo de su casa vestido de tal guisa bajo la mirada fiscalizadora de su muy soviética (por lo inflexible) señora spice? Ni en sueños, aquel Manchester habría levantado las dos copas del más aristocrático de los rojos. Por sus rulos.
¿Por qué se llega a estos extremos? ¿Qué diabolica fuerza guía el hilo y la aguja en la mano de algún artista del dseño para parir estas telucha? En descargo de Umbro hay que reconocer que han fabricado algunas de las camisetas más bonitas de la historia de la pelota y que los años noventa fueron trágicos para la vista, pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Por eso desde DDF hago un llamamiento a los modistos del balón: por caridad, encarrilen su efervescencia creativa hacia la cordura y tengan a bien ojearse por una vez en su vida los estatutos de cada club donde a buen seguro encontrarán información precisa sobre como deben vestir sus trabajadores. Mientras recapacitan, seguiremos informando.
Sergio Cortina
Aun a riesgo de que no sólo el Frente Atlético sino también el resto de la opinión pública, súbitamente (ultra) tolerante con el fenómeno ultra, quieran churruscar mi cabeza en una pira, lo diré. Lo único que quiero es que Santos Mirasierra salga de la cárcel, eso si, sólo si encierran en su lugar al cráneo privilegiado que tuvo la genial ocurrencia de diseñar la camiseta suplente del Olympique de Marsella para la temporada en curso. Hay que ver. Cinco minutos de efervescencia romboide en el cerebro de un modisto y todo un año de sufrimiento en la retina. Si no más, ya se sabe que la muchachada barrial gusta de vestir este tipo de aberraciones para ir a echar unos litros al parque. Paladar…
Trato de buscarle explicaciones a la boutade que porta aquel ser de sexo indeterminado que ilustra mis palabras, pero me cuesta. Mucho. Quizá el artista del patrón, a sueldo en la multinacional de las tres rayitas era mod en su juventud y al pedirle el bueno de Pape Diouf una camiseta elegante, vio la suya y con los ojos hechos rombos y dianas se lanzó a tejer tamaña desvergüenza. Podría ser esto o podría haber acontecido también que el OM hubiese decidido diversificar el negocio hacia el noble arte del golf aprovechando el parón veraniego del Velodrome, al estilo del Benfica del muy antiestético Melchor “unavueltadechiripa” Mauri, con su sección de ciclismo. Chi lo sa?. Seguir leyendo »