De un recurrente blanco, de un azul oscuro con ciertas ínfulas del pasado o incluso de estrambótico e inusual dorado. Pero nunca hasta hoy de celeste, el color que esta misma noche y ante Venezuela lucirá España por primera vez en su historia.
Camisetas Clásicas
España se viste de celeste |
feb
29 |
Camisetas clásicas: stars and stripes |
feb
27 |
Aquel Mundial tenía mucho de exótico. No era Estados Unidos un país precisamente cercano, ni futbolística ni geográficamente. A mis 17 años, y pese a un desaforado amor por el fútbol que me convertía a ojos de mis amigos y familiares en una especie de bicho raro con conocimientos enciclopédicos sobre ligas recónditas y competiciones absurdas, el fútbol estadounidense me era un completo desconocido. Quizá por eso y por el extraordinario recuerdo que me había dejado el muy cercano Mundial de Italia 90 (pese a haber sido una cita escasamente memorable en lo futbolístico) me resultaba complicado entender el porqué de la celebración de algo tan único como un campeonato del mundo en un país de tan escasa tradición futbolera. Para mí no existían razones de índole económica, ni de expansión del deporte rey en el país más poderoso e influyente del planeta.
Camisetas clásicas: nombres explosivos |
feb
15 |
Una de las cuestiones más importantes cuando se adquiere una camiseta de fútbol es decidir si ponerle o no un nombre en la espalda. Somos muchos los que giramos la cabeza al cruzarnos para observar si ese señor que pasa ocupando media vía, que lleva con orgullo la zamarra de su club -porque a ojos del mundo, si llevas una camiseta de fútbol te conviertes directamente en hincha de ese equipo- para observar nombre y dorsal, con la posterior decepción si el señor en cuestión ha decidido no incluir a su ídolo en su vestimenta o bien se ha estampado números inventados y un apodo que pretende ser gracioso. Hay quién no luce nombre porque ha dimitido de la decisión, que es sinceramente muy complicada. Cuando visité el Emirates Stadium en 2008 me moría de ganas de comprarme una camiseta de Cesc Fábregas, con el 4, pero los rumores de traspaso inminente me lo desaconsejaron. En cambio, el pasado mayo por fin me decidí a pedir la de Mikel Arteta, con el 8 del Everton. Bien, gracias a Cesc, que finalmente decidió irse de Londres, y a Wenger, que tiene buen gusto, su validez duró apenas dos meses.
Camisetas clásicas: interpretando |
feb
06 |
Hay muchas maneras de volver a sentirse un niño. Quizá una de las menos ridículas, de las más aconsejables para un tío de pelo en pecho, es sentirse futbolista. Sentirse futbolista es recuperar una de las principales actividades de la infancia. Y no es complicado. Basta juntarse con un grupo de amigos, echar un balón a rodar y uno se encuentra de nuevo como cuando tenía doce años y los partidos duraban hasta que se ponía el sol. Lo bueno es que, a partir de ciertos niveles, ni siquiera es necesaria una cierta condición física para creerse alguien… o eso cree uno. (Llegados a este punto, os voy a hacer una recomendación desinteresada: jamás toméis la inoportuna decisión de grabar en vídeo una de vuestras pachangas con los colegas para después verlo juntos y echaros unas risas; lo lamentaréis).
Camisetas clásicas: la del ídolo |
feb
01 |
‘El capitán de la Roma tendría poco de qué hablar con Einstein, pero la inconsciencia le da a su juego el toque de locura y genio de los grandes idiotas del fútbol: Totti forma parte de la dinastía de Garrincha, Best, Gascoigne, Cassano. Con la ventaja de no ser cojo, ni alcohólico, ni paranoico‘. Evidentemente, la genialidad no es mía. Es del maestro, de Enric González (extraída de su espléndido y conocido relato del ‘cucchiaio‘), pero no he conseguido construir una definición más precisa y ocurrente de la figura del gran capitano romanista. Podría perfectamente entender que alguien no idolatrase a Totti. Sin embargo, sería algo menos transigente con aquel al que la figura del emblema giallorosso le resultase intrascendente.
Camisetas clásicas: dulce y amargo |
ene
22 |
El fútbol tiene algo de animal. Cuatro idiotas se peinan la cresta y de bonito, vestidos con la provocativa camiseta de su equipo, están listos para el cortejo en la noche del suburbio. Los rosarios de Cristiano Ronaldo, los cinturones de Eto’o y Balotelli al completo son puro mensaje. Cochazos blancos cegadores para rituales extraños. Pero si asomamos la cabeza por la máquina del tiempo y miramos cien años atrás vemos al conde Airoldi de Palermo escribiéndole una carta al cónsul británico en la ciudad con diversas indicaciones estéticas. Joseph Whitaker, fundador del club y precursor del fútbol en Italia, consiente y obliga al Palermo a vestir de rosa para el resto de su vida. Tíos elegantes sembrando una semilla indebida.
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Secciones: Calcio, Camisetas Clásicas |
Camisetas Clásicas: me gusta el olor del césped artificial por las mañanas |
ene
13 |
Abonado, como estoy, a la patada disimulada, al fingimiento en el área, al pelotazo arriba como resumen de la creación; es normal que mi elástica de guerra vaya más unida a la tosca maraña de Uhlsport que a la elegancia brillante de Nike. Me siento más cómodo con una pesada y mate camiseta de Legea que con las rayas de purpurina con las que Adidas remata sus prendas. Para entender el fútbol hay que ponerse en la cabeza del amigo que llama religiosamente cada semana para confeccionar dos equipos. El amigo que elige campo, que reserva pista, que recoge el dinero y que paga, disciplinado, mientras nosotros bromeamos en el vestuario y nos quitamos las botas humedecidas por el contacto salvaje con el falso césped. Ese amigo es, curiosamente y no me he equivoco, el que más conjuntado viene. Pensad en él. En sus medias a juego, el pantalón ceñido a la perfección y la última camiseta que ha sacado su equipo. O lleva el blanco merdellón con dorado que podría haber firmado Volcom, o lleva la estilizada jaula azulgrana con la que Nike dio por finiquitado su trabajo, o la por fin elegante zamarra del Athletic que nos regaló Umbro. Cosas así.
Si miramos al vestuario, ese camerino del sudor y el castañear de dientes, veremos un par de jugadores vestidos de nada. Con esos modelos genéricos de Decathlon o Sprinter que son a la ropa deportiva lo que Ella Baila Sola son al Hard-Rock de los setenta. Esas camisetas que parecen confeccionadas con restos de chalecos reflectantes, con una tela que parece de disfraz de los chinos, con esos diseños a medio camino entre el corredor de mediamaratón y el profesor de gimnasia de los noventa. Y después, esquinados, orgullosos pero invisibles, estamos nosotros. Con nuestras camisetas del Nápoles, con una rareza del Bayern, con una carísima Adidas del Milan o quien sabe qué modelo que hayamos arañado de Ebay o de esta nuestra particular biblia de lo exótico.
Camisetas clásicas: póntela otra vez |
ene
10 |
Son tiempos complicados. Las mejores tardes han quedado atrás y el estadio que te aplaudió ya no existe. ¿Qué se siente ahora? De pie en el área técnica del Emirates Stadium, esperando que el balón salga fuera para poder entrar en el terreno de juego. No es la primera opción. Le adelanta por la derecha un correcaminos. Theo Walcott espera junto a él y pega un acelerón para salir. A su espalda luce un ’14′ que heredó con honor y que no ha cuidado con demasiada brillantez. Cada temporada se agarra a él y lo reivindica para sí. Conoce su significado, de donde viene y quién lo elevo categoría de dorsal trascendente, pero no se acerca. El que siempre ha sido el más rápido del grupo no parece poder liderarlo. “Si finalmente ficha será muy bueno para los jóvenes, tiene mucha experiencia”- no sólo no se incluye en la lección, sino que se niega a ceder su dorsal: “Ahora tengo su número, pero no lo va a recuperar aunque venga aquí por un tiempo. Ya le he avisado”.
Thierry Henry, el mejor jugador de la historia de la Premier League, se seca el sudor con la manga mientras Marouane Chamakh se aproxima a la banda. Mirada al suelo. Cualquier vista menos la espalda de Walcott.
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Secciones: Camisetas Clásicas |
Camisetas clásicas: Dennis the menace |
ene
03 |
Oh Dennis Wise,
Scored a fucking great goal,
In the San Siro,
With ten minutes to go…
Pequeñajo, malencarado, protestón… Un tipo capaz de montar una pelea en una habitación vacía, como llegó a definirle Alex Ferguson tras una de sus innumerables trifulcas sobre el césped. Dennis Frank Wise (Kensington, Londres, 1966), tuvo una escuela de formación inmejorable en aquel hormonal Wimbledon de la Crazy Gang. Siempre con el carnet de pendenciero en la boca, al menudo Wise le sobraba con su metro sesenta y seis para partirse la cara con cualquiera, exhibir cicatrices de peleas de pub a modo de tarjeta de visita y coleccionar ejemplares sanciones por sus repetitivas conductas antideportivas.
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Secciones: Camisetas Clásicas, Historia, Personajes, Premier League |
Camisetas clásicas: Reggae Boyz |
dic
19 |
Uno se imaginaba poco menos que una banda de desarrapados vestidos con chándales de colores llamativos. Una colección desordenada de rastas hasta la cintura, barbas desaliñadas, mucho ritmo metido en el cuerpo y una festiva querencia por ciertas sustancias poco aconsejables para la práctica deportiva profesional. De todo, menos un equipo profesional, vaya. Eran la apoteosis del exotismo. Y arrastraban consigo la simpatía generalizada que siempre despierta el teórico débil. Era Jamaica, debutante en un Mundial. Nunca antes el pequeño país caribeño se había colado entre los mundialistas. Y nunca jamás, desde entonces, ha vuelto a hacerlo. Corría el año 1998 y el mundo entero se preparaba para disfrutar al ritmo alegre y despreocupado de los Reggae Boyz.
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