Hasta hace bastante poco consideraba el “muchas veces me lío solo” de Amaranto Perea como una de las mejores excusas ante el mal rendimiento de un jugador. Me parecía brillante, sincera, humilde y divertida. Era como reconocer que, simplemente, había ocasiones en las que todo se torcía, que no siempre salía como uno quiere. O por ejemplo, en un ámbito más juvenil, esa típica respuesta con tus amigos de, bueno, no sé si salir, pero te llamo más tarde si me animo, ¿vale? Y una leche, ¿que me llamas, dices? Eso es que no vas a salir, no me cuentes historias a estas alturas.
Todavía, claro, no había escuchado lo de la camiseta gris del Manchester United.
















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