31 sobre el campo. La animosa tifoseria de la Juventus FC no pierde ocasión de sacar pecho en cuanto tiene la menor oportunidad. Para el tifoso bianconero, presumir de los títulos ligueros obtenidos por la escuadra turinesa conlleva siempre consigo, desde la pasada temporada, hacerlo con la coletilla de ‘sobre el campo’, incluyéndose así como presuntos ganadores de los presuntos campeonatos italianos (que diría el maestro Enric González) de las campañas 2004/05 y 2005/06. El ánimo reivindicativo siempre presente. El problema es que las cuentas reales y justas son otras. Que nadie se creería jamás aquellos dos títulos ganados vaya usted a saber cómo. La merecida sanción impuesta a la Juve por el Tribunal de Apelación de la FIGC como consecuencia del escándalo del Moggi-gate supuso la retirada de los Scudetto conquistados en aquel bienio de la vergüenza. Además, descendió a una Vecchia Signora, que cada vez tenía más de vecchia y menos de signora, a la Serie B. Por primera vez en su dilatada historia, para recalcar el escarnio. La deshonra de la pérdida de categoría, sin embargo, implicó de manera indirecta un efecto catártico en el club. La Serie B fue para la Juve como una de esas clínicas de salud a las que acuden los ancianos ricachones cuando ya no tienen otra cosa que hacer en sus vidas que intentar parecer menos viejos de lo que realmente son. Se dejan allí los cuartos y salen con color de vigilante de la playa y más hambre que un gorrión en invierno. Aquel fue un castigo durísimo, pero con un beneficioso efecto terapéutico para los juventinos.
Calcio
Camisetas clásicas: Sueños del Calcio |
abr
16 |
La temporada en Italia se ha apagado. El último choque entre Napoli y Milan, segundo y tercero de la tabla, acabó con un empate que satisfizo tanto a unos y otros que los últimos minutos del partido se convirtieron en el perfecto final de una película romántica: por mucho que se hubieran peleado con anterioridad, al final nadie iba a lastimar a nadie. El Napoli estaba contento con su plaza segura en la Champions League. El Milan con disputar la previa. La Juventus, virtual campeona, se lo miraba de reojo once puntos por encima, con la voluntad de certificar en los próximos dos partidos -en casa frente al Milan y en el derbi contra el Torino-, que este año son de largo el mejor equipo de Italia. Hasta que lleguen estos duelos la Vecchia Signora se aburre. Se le ha acabado en gran parte el divertimento competitivo. También la prensa busca otros focos en torno al equipo más popular del país, tanto es así que el pasado viernes Zlatan Ibrahimovic en una pose de equilibrista ilustraba la portada de la Gazzetta dello Sport: “Ibra voglia di Juve”.
Jugadores que ya no importan: Pietro Fanna |
mar
21 |
‘Pierino’ trabajó antes para la Juve pero bien podría haber currado en la FIAT. Allí habría fabricado tuercas, nunca embellecedores. Fanna, calvo como eran antes los calvos. Fanna, modesto ya desde el pelo ralo que le circundaba la coronilla. El chaval apocado al que le llamaban señor en las escaleras del metro parecía destinado a no destacar excepto por una cosa. Era un maravilloso futbolista. Lo intuyó el Verona y lo celebró el entrenador Bagnoli cuando ayudó más que nadie a que la afición pudiera llorar de alegría por aquel ‘scudetto’ irrepetible. En 1985, Fanna fue Turbo Fanna. Él era el contragolpe y la seda en el Verona demoledor. El concepto. Por la derecha o a pie cambiado, había un calvo en moto con los guantes de seda. Ni la melena de Bruno Conti brilló aquel año como el cartón del 7. Pero es un jugador que ya no importa.
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Secciones: Calcio, Jugadores que no importan |
El teatro de Balotelli |
feb
04 |
Mario Balotelli es mejor actor que futbolista. Representa a un personaje imprescindible y además lo hace sin esfuerzo alguno, porque coincide con su persona. Le sale de forma natural. Es un privilegiado al que las circunstancias acompañan. Siempre triunfa porque actúa en frente de un público que nunca queda decepcionado. Algún despistado sí que se enfada, alguna vez, pidiéndole esfuerzo con balón, más acierto, regularidad, pero es algo que suele pasar cuando no se revisa el programa de la obra. A Balotelli, aún, no le han dado el papel de bueno. No es un héroe. No encaja. No lo es y muy probablemente no lo sea nunca, pero, y ahí está la gracia del personaje que interpreta, es el cabezón con el afán de reinar, el que quiere ganarse el premio pero tropieza cada vez con los vicios más populares, el exceso de velocidad o los fuegos artificiales.
Venga, Mario |
ene
29 |
Balotelli se va de Inglaterra igual que como llegó. Sin término medio, retando al bien y al mal y compensando con portadas excelsas, o no tanto, su falta de rendimiento. En el Daily Mail se despiden de él de esta manera: “904 días, 30 goles, CUATRO tarjetas rojas, sólo UNA asistencia e innumerables fuegos artificiales. Adiós Mario…”. Dolorosa despedida, qué duda cabe, porque no hay dos personas en el fútbol que den tanto juego como Balotelli. La pena es que no sea en el campo. Recuerdo que en la Eurocopa seguía pensando que podía ser buenísimo. Quizás por entrega, por confianza o porque es imposible que alguien pase tantísimo de su carrera, sigo teniendo algo de esperanza. Es como seguir teniendo fe en tu compañero que siempre suspende porque le importa un pimiento el colegio pero tú sabes que si pusiera un poco de su parte lo podría hacer bien. Este razonamiento suele ser difícil de explicar.
La escuela italiana |
ene
23 |
Este artículo forma parte del libro ‘Cultura(s) del fútbol’, una obra multidisciplinar coordinada en 2008 por Galder Reguera y Luis V. Solar en la que tomaron parte autores y deportistas, como Santiago Segurola, Juan Villoro, Andoni Zubizarreta, Xabier Azkargorta, Juanma Lillo, Patxi Alonso, Pablo Nacach, Patxi Laceros, Miguel Gutiérrez o Borja Barba o el propio Enric González. Pasados unos años de su publicación, hemos querido compartir este texto con vosotros, aquí, en DDF. Para ello, contamos con el permiso de su autor, que hoy mismo presenta su último libro “Memorias Líquidas”, en Madrid. Como clave de lectura, hay que tener en cuenta que el mismo se escribió a finales de 2007
En un extremo, Inglaterra. En el otro, Italia. En esta época global no existen ya estilos puros, pero sobreviven los conceptos. Y, de una forma platónica, en cada escuela futbolística europea conviven, en porcentajes distintos, los dos arquetipos antitéticos del continente: juego contra trabajo, empuje contra especulación, alegría contra disciplina, empeño contra estrategia. Inglaterra contra Italia.
La diferencia aflora claramente en los entrenamientos y en los vestuarios. Fabio Capello, uno de los máximos defensores de la escuela italiana, se sorprende por la gravedad con que los futbolistas de su país acuden a los entrenamientos. “Se toman el entrenamiento como un trabajo y se nota que preferirían estar en cualquier otra parte, haciendo cualquier otra cosa”, dice Capello. Para los ingleses, en cambio, la preparación es un simple entretenimiento físico, no demasiado importante, que se realiza entre bromas y puede compatibilizarse con una resaca de medianas proporciones.
Jugadores que ya no importan: Anselmo Robbiati |
ene
03 |
Giuseppina, Luigi y Maria Grazia. Madre, padre y hermana trabajando en el Bar Derby, que respira los colores del Inter y además de bar les sirve de estanco a los del pueblo. El pelo cortito, simple cepillo, entre un mar de crines exhuberantes y barbas embellecidas al milímetro. ¿El apodo? por un secundario en una serie yanqui que ya nadie recuerda. Todo era vulgar en Anselmo Robbiati hasta que la pelota rodaba para rozarle la izquierda. Después el quiebro seco, la esquiva lánguida y la manía por la parábola hacia las esquinas iluminaban a aquel zurdo cerrado que desatascaba la tarde en el Artemio Franchi cuando a Batistuta y Rui Costa se les apagaban las luces. A ‘Spadino’ le gustaba a lo Sabas; entrar con el reloj en marcha y la dinamita bajo el brazo. Arrancar con el apellido a la espalda y rematar beatificado. Cuando la Fiorentina anunciaba Nintendo en el pecho tuvo un suplente que jugaba en modo arcade. Uno de esos jugadores que ya no importan.
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Secciones: Calcio, Jugadores que no importan |
Apenas nos queda Italia |
dic
11 |
Una sorprendente estadística sacude Europa: si sumamos la distancia en puntos de los líderes de las cuatro grandes ligas a sus inmediatos perseguidores, obtenemos la friolera de 27 puntos, más de seis de media. El resultado, con matices, nos habla de que acaba de comenzar la temporada y al menos dos de estos torneos están casi decididos y otro está en camino. Merece la pena, por tanto, detenerse un poco en cada caso para ver qué ha ocurrido en estos meses tan atípicos.
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De héroes y antihéroes |
nov
23 |
El ser humano es raro. Como caso de estudio para una raza extraterrestre sería inviable. Ninguna especie en el planeta es capaz de mostrar una conducta tan errática y alejada de un patrón estable como el hombre. No sabes dónde encajarlo porque nunca sabes por dónde te puede salir. En apenas horas, y sin nada que aparentemente justifique el cambio de conducta, el ser humano es capaz de mostrar dos caras completamente opuestas. Pasar del blanco al negro sin tan siquiera tocar el gris. Mutar del descerebrado sin escrúpulos y carente de toda ética al abnegado, sufrido y entregado devoto movido por un sentimentalismo ciego. Hala, venga.
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Secciones: Calcio, Europa League |
La tele de Pogba |
nov
07 |
Pasaba lo que les ocurre a todos esos que piensan que la mejor manera de solventar un problema con la televisión es apagarla y encenderla al instante por si así, por un casual que nunca llegaremos a descifrar a lo largo de nuestra vida, vuelve a funcionar tal y como esperábamos. En estos casos el objetivo es cortar de raíz con cualquier conflicto que haya surgido entre la televisión y nosotros, un botón que pulsamos sin querer, el maldito teletexto que no sabemos cómo quitarlo o cualquier historia, y cruzar los dedos para que en ese acto milagroso de apagar y encender, en esos momentos de tensión mientras se reinicia, todo recupere la normalidad.
Paul Pogba se cansó de esperar. Y entonces apagó la tele.
Todos los hemos hecho alguna vez.
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