Como hace tres años, los dos equipos más laureados del torneo del K.O. se medirán en la final, ya veremos dónde. El Barcelona ha despachado esta noche al Valencia en un ejercicio de suficiencia que alcanzó la brillantez en muchos momentos, especialmente en la segunda mitad del primer tiempo. Paradójicamente, el partido había comenzado con dominio che, pero una indecisión entre Miguel y Alves permitió a Cesc marcar de disparo parabólico y virar la contienda. Siguió un chorro de ocasiones marradas del Barcelona, cuya delantera volvió a hacer grande al portero rival. En el segundo tiempo bajó el ritmo, posesión habitual de los locales punteada por alguna ocasión del Valencia, y el partido se acabó cerrando primero con la justa expulsión de Feghouli, y luego con un estupendo disparo a la escuadra de Xavi, reaparecido hoy. Muy destacable el partido de Cesc, especialmente en el primer tiempo, y también el de Pinto, pleno de reflejos toda la noche. Al Valencia, lastrado por la ausencia obligada de Soldado, le han pesado la poca presencia de Banega y la mala actuación de Víctor Ruiz, frágil y distraído toda la noche. Y Emery sigue sin ganarle a Guardiola, que va a por su título número catorce como entrenador del Barça. Que se dice pronto.
Breves
Bwin y DDF te regalan entradas para el Getafe-Real Madrid
Bwin y DDF regalan una entrada doble para el partido que se disputará el próximo sábado día 4 de Febrero, a partir de las 20 horas, en el Coliseum Alfonso Pérez entre el Getafe y el Real Madrid. Tras tumbar en su feudo al Barça, los azulones pretenden convertirse en el primer equipo en mucho tiempo que es capaz de vencer en una temporada a los dos gigantes de nuestro fútbol. Para poder conseguir las entradas, tienes que contarnos en los comentarios de este post, con un email real para que podamos contactar contigo, tu anécdota favorita sobre alguno de los jugadores que han cruzado el Manzanares y han cambiado el blanco por el azul. La respuesta que más nos guste se lleva el premio, y el plazo para recibirlas concluye mañana viernes día 3 a las 14 horas. Anímate y… ¡suerte!
Valencia y Barcelona aplazan el desenlace
Tras un partido más sudado que bien jugado, Valencia y Barcelona han empatado (1-1) en Mestalla en su semifinal de la Copa del Rey. Un resultado que puede considerarse justo, ya que valió el tópico de un tiempo para cada equipo. Guardiola envidó con una alineación revolucionaria, con Xavi y Alves fuera –el brasileño entraría más tarde-, y que sufrió mucho ante la presión valenciana de la primera mitad. Jonas adelantó a los locales con un toque de clase tras gran penetración de Mathieu, y poco después empató el Barça con otro cabezazo de Tarzán made in Puyol. Este Barça ha decidido al fin no despreciar los córners, y eso le ayuda a que este año más de sus goles no tengan relación con el juego. Los azulgrana han dado un paso adelante en la segunda y han podido cerrar la eliminatoria, primero en un penalty que le ha parado Diego Alves a Messi y después con un palo del otro Alves, pero el partido ha acabado muriendo entre las señales de cansancio de casi todos los jugadores. Estupendo partido de Banega el eje, el indiscutible faro del Valencia cuando quiere serlo, e imperial Puyol en el otro lado, igual de lateral que de central, y que se acabó desmelenando con dos ruletas encadenadas. Fantástica vuelta aguarda.
Eso es Anduva
Veintitrés años ha tardado la comunidad autónoma de Castilla y León en volver a tener un representante en semifinales de la Copa del Rey de fútbol. En 1989, el Valladolid total de Vicente Cantatore alcanzó la final del torneo con un extraordinario equipo en el que formaban futbolistas como Fernando Hierro, Mauro Ravnić o Janko Janković. Desde entonces, un erial. Lo curioso del caso es que hoy, más de dos décadas después, no ha sido el Real Valladolid, ni siquiera el Numancia, el Salamanca o la Ponferradina. La gesta del CD Mirandés, tercer equipo de Segunda B en alcanzar las semifinales coperas tras Deportivo Logroño (1931) y UE Figueres (2002), rompe con un vacío indigno y desalentador. El conjunto rojillo es la versión mejorada y perfeccionada de otro equipo castellano y leonés, el Numancia del 96. Aquel equipo dirigido por Lotina apenas logró alcanzar los cuartos de final. Lo de los Pablo Infante, Ander Lambarri, César Fernández de las Heras y compañía supera con creces lo conseguido por los sorianos. Ahora aguarda la semifinal. Una semifinal que, sobre el papel, no parece un imposible para un equipo y una ciudad que se han ganado el corazón de toda España y que ayer, a eso de las once y veinte de la noche, con todos los ingredientes para la épica ya en el puchero, aunó un grito de júbilo y sorpresa en los salones de medio país. Un momento de esos que, muy de vez en cuando, el fútbol decide regalar al aficionado neutral, incluso al que ni siente ni padece con los veintidós tíos detrás de la pelotita. Enhorabuena, Mirandés; enhorabuena, Miranda.
Magia de la Copa
Da igual que sea el torneo ninguneado por antonomasia. Lo mismo da que se juegue de forma casi clandestina, que su sistema de competición la haya diseñado algún enemigo del fútbol, o que demasiado a menudo sea el torneo de los suplentes. La Copa tiene sus propias leyes, y todos los años nos ofrece un puñado de partidos para recordar. Ayer tuvimos quizá los diez minutos más locos del año aliñados con la salsa de la remontada y la especia del fallo garrafal –pobre Zubikarai-, y la gran sensación del Segunda B que graba su nombre en el torneo para que ya no lo olvidemos. Hoy, un partido macho en el Pizjuán con goles en el segundo tiempo (2-1), como mandan los cánones del torneo, y minutos finales de terrible intensidad con el Valencia achicando agua para lograr el premio. El Español ha prolongado la euforia del domingo a base de vértigo y presión; lo que atropelló al Barça ha servido para derribar al Córdoba (4-2), aunque los andaluces han vendido caro su pellejo en la segunda mitad. Álvaro Vázquez hat-trick en la semana de su vida. El partido con menos historia, el del Levante, que se ha creído de verdad que es el Grupo Salvaje y ha arrollado al Alcorcón (4-0). Y en lontananza, en una semana, hay… lo que hay. Viva la Copa.
Gloria a Messi, gloria al rey
Ya tenemos Balón de Oro, el que todo el mundo esperaba y en el que casi todo el mundo está de acuerdo. Leo Messi levanta por tercera vez el galardón que lo acredita como el mejor futbolista del año, y es difícil encontrar a alguien que se juegue un solo euro a que sea el último que consiga. El gran futbolista de nuestra era culmina de este modo un año fantástico tanto en lo personal como en lo colectivo, en el que ha logrado todos los títulos posibles excepto la Copa del Rey, y en la que ha confirmado cómo año a año es mejor jugador: conserva el regate de los mejores extremos, sigue acreditando unas cifras goleadoras que firmaría el más letal delos arietes, y recientemente ha añadido una frecuencia en el pase definitivo que le empareja con cualquier mediapunta de alto nivel. Casi la mitad de los votos globales han ido para él, la quinta parte para Cristiano, y la décima para Xavi Hernández. Y tiene 24 años.
Casi cerrando la liguilla
Se acerca ya el final de la ronda inicial de la Liga de Campeones, y con ello el comienzo de la auténtica Copa de Europa. En ella estará el Madrid, firmando la que puede ser mejor clasificación de cualquier equipo en la historia de la competición; hoy ha destruido 6-2 a un bisoño Dinamo de Zagreb, en una noche que se recordará por el 3-0 en los ocho primeros minutos, el claqué de Benzema y la reivindicación de Callejón. Exactamente el camino opuesto ha completado hoy el Villarreal, arrollado en el Allianz (3-1) por un Bayern que constituye la alternativa clara al poderío español. La gran incógnita ronda Manchester, tras caer el City hoy en San Paolo (2-1) ante un gran Nápoles y un mejor Cavani, y empatar el United en su feudo (2-2) frente al Benfica, en un partido repleto de despropósitos. Los de Fergie deberán ganar en Basilea al equipo de Shaqiri, que cumplió en Otelul (2-3) y ahora depende de sí mismo, mientras que los citizens han de esperar el arranque de dignidad del Villarreal mientras ellos tumban al Bayern. La segunda fase también contará con el Inter, que ha logrado el punto que le faltaba en Trabzon, y casi seguro con el Ajax, empatado a cero en el Arena frente a esta triste versión del OL. A la plaza restante aspirará el Lille, que tiene un tesoro en Hazard, y que conquistó Moscú (0-2) ante un CSKA que perdió su gran oportunidad.
Un Xavi histórico rescata al Barça
352 partidos en Liga con la camiseta del FC Barcelona. Una cifra, en 112 años de historia, al alcance de una única persona. En el partido en el que Xavier Hernández superaba al ‘Tarzán’ Migueli como el futbolista con más partidos ligueros en sus botas en toda la historia barcelonista tuvo que ser precisamente él quien salvara los muebles de un Barça espeso, grisáceo y particularmente torpe de cara a la portería rival. La situación del cuadro de Guardiola no es novedosa. A lo largo de las últimas campañas, el equipo ha ido encadenando periódicamente rachas de tres-cuatro partidos feos, excesivamente atascados. Algunos se fueron al limbo e implicaron pérdida de puntos y otros, como el de Granada, se resolvieron de manera poco brillante pero igualmente efectiva que las vistosas goleadas. Lo malo es que el aficionado azulgrana está tan mal acostumbrado, que cualquier resultado que no demuestre una superioridad insultante sobre el rival deja un extraño regusto de amargor. Sin embargo, una Liga también se gana con partidos como el del Nuevo Los Cármenes. Ausente Messi, que no anda fino en los últimos partidos, un destello de genialidad de Xavi, ejecutando con dominio del arte una falta en la frontal del área nazarí a la media hora de partido, fue suficiente para sumar tres puntos tan poco vistosos como importantes, tras el esfuerzo baldío del pasado sábado frente al Sevilla.
La gran noche de Javi
Dicen que los deseos son más valorados al conseguirlos cuanto más tiempo se han anhelado. Los deseos de Javi Varas (Sevilla, 1982) permanecieron durante mucho tiempo germinando, casi tanto que parecía imposible que algún día pudiesen llegar a cumplirse. La oportunidad llegó tarde (no debutó en Primera hasta los 26 años), pero acabó llegando. Habían quedado atrás no pocas penurias, un buen número de incómodas e inoportunas dudas, rodillas abiertas en campos de tierra y lunes de caderas entumecidas. Nada que cualquiera que haya probado suerte en cualquier modesta portería de equipo de pueblo o de barrio no haya experimentado nunca. En la noche del Camp Nou, ante el mejor equipo del planeta, ante la ofensiva más variada y efectiva del mundo, Javi Varas fue creciendo conforme pasaban los minutos y su equipo se iba viendo encajonado en torno a su área. Y creció y creció hasta hacerse enorme, gigantesco. Vestido de llamativo amarillo, su figura parecía agrandarse a cada balón imposible que repelía y cada ocasión que desmantelaba. La prueba final llegó con el penalti a favor del Barça en el minuto 91. Y Varas, a estas alturas del choque ya descomunal, acertó. Se lanzó hacia su lado izquierdo, el lado natural para el lanzamiento de Messi, y detuvo el intento del argentino. Nada iba ya a enturbiar la gran noche de su carrera. Ha tenido que esperar hasta los 29 años, una edad a la que no pocos futbolistas comienzan ya un evidente declive, para ver reconocida su valía de manera incondicional. Un chico modesto, humilde de los de verdad, de los que han tenido que serlo durante muchos muchos años y a una edad a la que otros ya son héroes nacionales para poder alcanzar sus deseos, aquellos que comenzaron a germinar, años atrás, sobre el albero de cualquier campucho sevillano.
Silva eleva a España (3-1)
Como zurdito mentiroso que de joven fui, y de viejo sigo siendo, a ratos, he de confesarme en la primera línea: David Silva es exactamente el futbolista que siempre quise ser. Anoche en el Rico Pérez, estirando su magnífico arranque de temporada, jugó igual de bien de cara que de espaldas, de falso nueve, o de diez, por dentro y por fuera. Lideró ataques y marcó dos goles: uno rematando de primeras un balón que venía desde la izquierda, como hacen los zurdos; otro después de controlar, amagar y clavarla suavemente al palo contrario, desde la derecha, como también hacen los zurdos. Tras el descanso, antes de ser sustituido, dejó el partido tres a cero, al coronar una jugada preciosa de la turba de centrocampistas españoles, y ceder el gol a David Villa con una maniobra -control+pase- maravillosa. Se fue Silva con su media sonrisa, un punto insolente, como hacen los zurdos, y abrió a su estela una retahíla de preguntas. ¿Es ‘suplente’ en España porque no juega en un grande de la Liga? ¿Le ocurre lo mismo que le ocurrió, en su día, a Cesc Fàbregas? Por un lado. ¿Juega mejor España si lo hace sin dos delanteros -con uno, o con medio-? ¿Juega mucho mejor si sólo hay un pivote por delante de la defensa? ¿Pierde solidez defensiva por ello? Por otro. Y, ah, casi al final, Escocia marcó de penalti, porque España se relajó con los cambios, y Valdés regaló la pena máxima en una salida acelerada. Ya no importaba mucho, la verdad.
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