Todo gran equipo necesita un gran central. El kaiser, el guardián del área, el jugador sobrio y expeditivo que anula a los delanteros rivales, que despeja cada balón que osa acercarse a sus proximidades. La máxima dice: los delanteros ganan partidos, las defensas ganan campeonatos. El zaguero, ese hombre. Hablar de Spasic es hablar de una incognita con piernas, de un futbolista incomprendido. Marcó donde más duele como más duele, en el clásico en su propia meta. El cavó el agujero donde cayeron después Mejía, Pavón, Samuel, Campo o Woodgate. Partizan, Real Madrid, Osasuna y Atlético Marbella, partidos para la historia. Un recuerdo para Predrag, el yugoslavo impenetrable, un recuerdo para Jaro, un recuerdo también para Salinas.
Anales del Fútbol Moderno
« Página anterior « Página anterior Siguientes posts »






RSS