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	<title>Diarios de Futbol &#187; Enrique Ballester</title>
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	<description>&#34;Los delanteros ganan partidos. Las defensas ganan campeonatos&#34; (John Gregory)</description>
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		<title>A propósito de Mario Rosas</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 00:03:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Rosas]]></category>

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		<description><![CDATA[- ¿Xavi o Iniesta? - Busquets. - Bah, en serio. ¿Xavi o Iniesta? - ¿En serio? Mario Rosas. Soy tan vago que perdería un concurso de vagos por no presentarme. Soy tan vago que mi foto debería estar al lado de la entrada de vago, ga (Del lat. vacŭus) en la enciclopedia. Soy tan vago [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/02/Rosas-300x262.jpg" alt="" title="" width="300" height="262" class="izquierda_sinmarco" /><br />
- ¿Xavi o Iniesta?</p>
<p>- Busquets.</p>
<p>- Bah, en serio. ¿Xavi o Iniesta?</p>
<p>- ¿En serio? Mario Rosas.</p>
<p>Soy tan vago que perdería un concurso de vagos por no presentarme. Soy tan vago que mi foto debería estar al lado de la entrada de vago, ga<br />
(Del lat. vacŭus) en la enciclopedia. Soy tan vago que empiezo este artículo con un par de tópicos que apestan, y soy tan vago que retomo aquí lo que dejé ayer a medias. Soy tan vago que una vez estuve tres días sobreviviendo a base de azúcar y cerveza por no cruzar la calle hasta el supermercado. Soy vago, sí, extremo, y lo saben mis amigos, mi familia y mis compañeros de trabajo. Lo sabe hasta el colega Borja Barba, que perdona con infinita comprensión mi catálogo de excusas para no escribir apenas en Diarios de Fútbol. Soy tan vago que mi pereza es mayor que mi vanidad, porque si subo algo aquí, y algún muchacho tipo <a href="http://twitter.com/Bortibort">Bortibort</a> me dice en Twitter, oye mola eso que has escrito, me pongo en modo pavo real, abro mis plumas y llamo a mi novia: ¿Ves? No he tendido la ropa, no he puesto el lavavajillas y no he bajado a comprar&#8230; pero mira esto.</p>
<p>Soy tan vago que soy muy de Mario Rosas. Por imperfecto. Por humano en esta época de deportistas modelo. Por inmoral. La semana pasada fichó por el Huesca, y soy tan vago que quería escribir algo pero no lo hago hasta ahora. Y porque la alternativa a la escritura era ir al gimnasio, que conste. Hasta hace poco, Mario estaba en no sé qué equipo de Azerbaijan o por ahí. Un día entré en la web y no entendí mucho, pero llegué hasta su ficha, y a su foto con sonrisa de jugón, que parecía la foto de un jugador de béisbol molón. La vi y pensé, qué cabrón. En Azerbaijan, qué tío, con un par.</p>
<p>Para el que no lo sepa, Mario Rosas nació en Málaga. Con 12 o 13 años el Barcelona lo reclutó para La Masia. No tardó en ser la estrella de su equipo en cada uno de los escalones que precedieron su salto mordido a la plantilla profesional. &#8220;El bueno era Mario&#8221;, recuerda Xavi, amigo y escolta en el verde, cada vez que tiene ocasión. &#8220;El bueno era Mario&#8221;, confirma Iniesta, que lo observaba con admiración, unos años menor. Nadie dudaba de su valía, encerrada en un cuerpo enjuto de menos de 1,70 de altura y peso escaso, que decantaba partidos desde la mediapunta. El creativo de toda la vida. Ni seleccionadores de las sub-loquefuera, ni los jugadores del primer equipo. Con 17 años subió al vestuario de los mayores. Nadie dudaba. No tardó en compinchar con Guardiola y Figo, no tardó en convencer a Louis Van Gaal. Talento llamando a talento. La promesa a punto de confirmar.</p>
<p>Y Mario llegó. Pero no se quedó. Tuvo algún minuto en Liga, calentó la banda incluso en Champions, y luego se enredó en lesiones musculares y matices que con el tiempo devienen excusas. Se dejó llevar, resumiendo, y al salir del Barça todavía más. Una vez lo entrevisté, una de esas entrevistas largas y pretendidamente profundas, y me dijo que no se arrepentía de nada, que también había sido y era feliz, que no se pregunta hasta dónde, de haber tenido otra pasta, u otra pizca de suerte, podría haber llegado. No sé. Su voz me decía eso. Sus ojos, lo contrario.</p>
<p>Mario se fue de Barcelona y se empapó del trauma de entender que al fútbol se juega de otras maneras, allá fuera. Para muchas de ellas no estaba preparado. Deambuló por Alavés, Salamanca, Cádiz, Fulham&#8230; Hasta estuvo en una pretemporada en Estados Unidos, flipando. Le dieron un fajo de billetes y una lista de entrenamientos. &#8220;Has de venir aquí, aquí y aquí, a tal hora. El resto del tiempo haced lo que queráis&#8221;. Eso, en un resort de lujo, o parecido. No llegó a debutar, claro.</p>
<p>El desplome de Mario tocó fondo cuando bajó a Tercera con el Girona. Entonces aterrizó en Castellón, y se pasó una temporada entera sin apenas jugar. El vuelco se produjo en la siguiente. Pepe Moré, el entrenador, retrasó su posición, y Mario halló un desafío bello y extraño. Quizá se dijo a sí mismo que era la última oportunidad, que ya era hora, quizá le motivó su nuevo oficio de organizador, o quizá alguien le cogió del cuello y le abrió los ojos de un broncazo. No lo sé. Pero Mario se convirtió en uno de los mejores jugadores de Segunda, añadió un montón de muescas a su fútbol y, a su vera, el Castellón pasó de pelear por no bajar a luchar por subir. Y anduvo cerca, ya con Abel en el banquillo, esperando en el mercado invernal el empujón definitivo de su dirigencia. Y hubo empujón, pero hacia abajo.</p>
<p>Mario salió de Castellón y volvió el Castellón de antes. También volvió el Mario de antes. El <em>desastrito</em> que tanto comprendemos quienes compartimos su tendencia a la autodestrucción, sin ni siquiera soñar con tener su talento. Si viviera en Huesca, me acercaría a algún entrenamiento. Merece la pena. Es inmortal en los rondos, sin un fallo, sobradísimo en los ejercicios de posesión en espacios reducidos. Seguramente no hará nada en Liga pero a mí, que vivo bien lejos y el Huesca me da igual, qué carajo me importa. Si pienso en Mario recuerdo un jugador bronceado, que utiliza las dos piernas, el exterior y el interior, se asocia en corto, es preciso en largo, sabe regatear y conduce la bola con pasito corto, tan suyo, engañando en la finta y el regate con media sonrisa. No corre, trota. No suda, brilla. Y no trabaja, juega.</p>
<p>Y si es tan bueno, ¿por qué no está con Iniesta y Xavi? Bien. Soy tan vago que me ahorraré sus defectos.</p>
<p>foto: lankaranfc.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Simeone Resurrection</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 05:19:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Atletico de Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Cholo-Simeone]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/2012_1_30_osasuna_atletico12-300x200.jpg" alt="" title="" width="300" height="200" class="izquierda_sinmarco" />Cuando Diego Pablo Simeone regresó en enero al Manzanares, el Atlético de Madrid no había ganado un solo partido a domicilio en todo el torneo liguero, lo había eliminado un Segunda B de la Copa del Rey y sólo sumaba tres victorias en los últimos doce partidos. Además, la grada clamaba en contra de la dirigencia y el aire que todo lo empapaba era el conocido, por repetido. El enredo destructivo. Manzano se perdía en un mar de excusas y la temporada se añadía a la retahíla de sinsabores de una entidad herida de muerte por un mal estructural: la familia Gil, sus satélites y las cicatrices sin cerrar.</p>
<p>En ese paisaje, el fichaje de Simeone alumbró una primera y fácil interpretación. La del gesto populista. La del rescate del ídolo del doblete que apaciguara los ánimos de la masa enfurecida. Y quizá fuera así, en el fondo, un despeje angustioso del consejo de administración, pero la jugada ha nacido con un éxito tan inesperado como superlativo.</p>
<p>Para empezar, que hablen los números. Cuatro partidos, tres victorias (dos a domicilio) y un empate (en la Rosaleda). Diez puntos de doce posibles. Ocho goles a favor y ninguno en contra. Goleada en el único partido en casa, al Villarreal. Victorias en Anoeta y el Reyno de Navarra. De mirar de reojo al descenso a observar de cerca los puestos europeos. En un mes. Casi nada.</p>
<p>Simeone no ha tocado lo que más brillaba: Courtois. Después ha agitado la conciencia de un equipo tendente a la dispersión. Ahora maneja soldados. Agresivos en la pelota dividida, letales en la emboscada, tratando de estar siempre todos muy cerca de todos&#8230; El Atleti maneja esos términos tan etéreos como la solidez, la personalidad, la intensidad y la gallardía. Pero el mérito no termina en la pose, en el rechinar de dientes, en el fruncir de ceño, en la patada intimidante. El mérito termina no sólo en el resultado, incontestable, sino en la imagen colectiva y en la recuperada conexión con su hinchada. Hay cuajo. Y el yunque de Simeone no achata talentos. Porque hay hueco para la expresividad,  para Adrián, para Falcao, para Diego, que se exhibieron en el Calderón contra el Villarreal, y hay un resquicio para el repunte de Tiago, al que parecen haber pulsado el botón exacto del orgullo, camino de alcanzar un nivel que antes sólo había sugerido.</p>
<p>Acaba de empezar, vale, y los largos plazos basados en la excitación son complicados, pero el Atlético puede volver a llamarse equipo. De fútbol. Equipo de fútbol. Que, vistos los precedentes, no es poco.</p>
<p>foto: http://www.clubatleticodemadrid.com/</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Cumpleaños total. Hoy: Michael Robinson</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 14:38:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Diarios de Futbol]]></category>
		<category><![CDATA[Michael-Robinson]]></category>

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		<description><![CDATA[Corría la temporada 79/80 y a Michael John Robinson le faltaba poco para ser internacional con Irlanda, y mucho para encabezar el mejor programa de la televisión española. La foto ya habla por sí sola. Michael exhibe sonrisa de jugón, directamente heredada de su padre, que apoya la mano en el hombro que deja libre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/la-foto2-224x300.jpg" alt="" title="" width="224" height="300" class="izquierda_sinmarco" />Corría la temporada 79/80 y a Michael John Robinson le faltaba poco para ser internacional con Irlanda, y mucho para encabezar el <a href="http://www.canalplus.es/informe-robinson/">mejor programa de la televisión española</a>. La foto ya habla por sí sola. Michael exhibe sonrisa de jugón, directamente heredada de su padre, que apoya la mano en el hombro que deja libre su madre, que gira la muñeca para verter el líquido de la tetera en la taza más próxima, mientras el hijo prometedor y soltero trincha sin piedad el pollo de rigor. La entrañable escena familiar de <em>Sunday roast </em>se complementa con un cuestionario tan banal como revelador. Así era Michael en el límite de los setenta con los ochenta y así sería, imaginamos, su cumpleaños favorito.</p>
<p>Robinson subiría a su <a href="http://farm5.static.flickr.com/4086/5014969349_8a81f1d5ec.jpg">VW Passat</a> molón y se acercaría al entrenamiento del Buccaneer FC, el equipo en el que ponía en práctica aquello que luego nos enseñó en el mítico Atocha del <a href="http://www.youtube.com/watch?v=MmG4niJGPcw">El Día Después</a> original. Allí se acercaría su ídolo <a href="http://www.youtube.com/watch?v=8NtyDsd3WB4">Kevin Keegan</a>, en la primera sorpresa del día. El saludo sería tal que &#8220;hey, soy Kevin, me han dicho que eres muy bueno, casi tanto como yo&#8221; y, tras el abrazo sincero, empezaría la jornada, basada en los pilares confesos de la felicidad del protagonista. A saber: &#8220;ganar, marcar goles y dormir&#8221;. Y a evitar: &#8220;la mala comida y la gente ignorante&#8221;.</p>
<p>Michael se despediría de Keegan con lágrimas en los ojos, se saltaría el entrenamiento con el Manchester City y viajaría de inmediato a su país preferido, Holanda, donde comería un steak al punto. Sin pasarse, porque reconoce que &#8220;su peso&#8221; es su mayor oponente. Ojo. En el viaje de vuelta revisaría un par de capítulos de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=V2Dk4_gXB68">Coronation Street </a>y, al llegar, le esperaría un concierto privado de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=PtzgBJ13vro&#038;feature=fvst">Genesis</a> y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=er8-VQzy9bc&#038;feature=fvst">Earth Wind and Fire</a>. Tras la sobredosis de rock progresivo, tendría que despertar a <a href="http://digilander.libero.it/guido_1953/pics/boots-2/boots-1969-susan-george.jpg">Susan George</a>, que se había quedado dormida, la pobre, su actriz fetiche, que le cantaría el <em>Happy Birthday to you </em>ante la atenta mirada del colega <a href="http://www.imdb.com/media/rm518625280/nm0000661">Donald Sutherland</a>, con el que se bebería un gin tonic (y lo del gin tonic es aportación mía). </p>
<p>Por último, después de despedir uno a uno a sus amigos (&#8220;creo que tengo demasiados&#8221;) se reunirían en comandita sus grandes influencias y anhelos: Alan Kelly, el ayudante del manager en su época en el Preston, y <a href="http://www.rondux.org.uk/wp-content/uploads/2011/10/3010.jpg">Ron Grenwood</a>, entonces seleccionador inglés, que le entregaría el regalo más preciado (y siempre incumplido): la confirmación del debut con Inglaterra.</p>
<p>Antes de dormir, rememoraría de nuevo su mejor partido: el doblete goleador en el 2-2 contra Sheffield United. Después, y sin entender nada todavía, soñaría con un mapa en un idioma extraño, y con ese pueblo que suena a siseo imposible de encontrar&#8230; Algo así como Osasuna.</p>
<p>Foto: elaboración cutre/propia del libro recopilatorio Studs!, original del archivo de la revista Shoot!</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Álvaro Vázquez, la sangre</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 23:46:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espanyol]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Vázquez]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un tiempo, en una entrevista, Raúl Tamudo se quejó, con amargo desdén, de la ausencia de lugares en la calle para jugar a fútbol. Resulta que en el antiguo descampado en el que de niño le daba a la pelota con su hermano hay ahora un Ikea. No sé. Creo que no me equivoco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2012/01/1326319231425-233x300.jpg" alt="" title="" width="233" height="300" class="izquierda_sinmarco" />Hace un tiempo, en una entrevista, Raúl Tamudo se quejó, con amargo desdén, de la ausencia de lugares en la calle para jugar a fútbol. Resulta que en el antiguo descampado en el que de niño le daba a la pelota con su hermano hay ahora un Ikea. No sé. Creo que no me equivoco si sugiero a Raúl, el que ya no está, que pregunte a Álvaro Vázquez, el que reclama su trono. El chico enseña cosas que no se aprenden en ninguna escuela.</p>
<p>Hace poco, en una entrevista, <strong>Álvaro Vázquez </strong>explicó, con un punto de orgullo, por qué se besa una de sus muñecas cuando marca gol. &#8220;Por la sangre&#8221;, dijo. Tal cual.</p>
<p>Hace nada, Álvaro la lió. Lo suyo no es nuevo, pero esta irrupción última esconde el cuajo necesario para quedarse, para subir de galones, para ser el delantero del Espanyol, el club de su vida, de su gente. Lleva el ocho en la espalda pero el nueve en el corazón, donde late esa sangre que mueven los alambres que se llaman piernas. Salió en el derbi con su equipo abajo, en el límite de la resistencia. Se pegó con todos, con recado incluido para Alves y culminó su pequeña revuelta con el tanto del empate. Con astucia, con instinto, se fabricó el hueco para quedarse solo en el área, y embocarla de cabeza. Entonces la rabia contenida de su revolución, esa que empezó siendo interior, mutó en compartida, en colectiva. Y el matiz no es banal. Es el éxito el que diferencia a un valiente de un macarra.</p>
<p>En Copa, contra el Córdoba, fue titular. La actuación resume su potencial. Álvaro alberga dos propiedades básicas en los grandes atacantes. Una, mejora a medida que se acerca a la portería rival. Otra, es un magnífico rematador a un toque. Así marcó su triplete, anoche. En el 1-0, asomando en la segunda ola, escalonado para abrir línea de pase, recoger la descarga y clavarla cerca del larguero. En el 2-0, iluminando el centro a la larga, castigando la espalda del central, en área pequeña, demostrando que sabe ir, pero también irse, que es otra manera de llegar. Álvaro, recapitulamos y es lo que queremos subrayar, tiene el carácter del extrarradio, la sangre, y tiene el oportunismo del pícaro. Tiene todo eso. Pero incluso tiene más.</p>
<p>Fútbol. Con y sin balón. El Espanyol suspiraba por un gol. Se insinuaba la carga final. Antes, sin embargo,  Álvaro dejó una maniobra deliciosa, control y caño, para polvorear de arte el arrebato que estaba por provocar. Ese imberbe que agitó el derbi cuando amenazaba con languidecer, ni se inmutó cuando el portero del Córdoba desvió con mérito su latigazo de diestra. Álvaro se levantó, retó con la mirada al arquero y asimiló la frustración en deseo. Ya nadie lo pudo detener. En el minuto siguiente arrancó por la diestra y tensó el centro a Sergio García, que no acertó en el segundo palo. Uy. Insistió. Tras el saque de puerta completó la secuencia con un golazo. El desmarque, la carrera y la vaselina. En el 4-2, otra vez, intuición y puntería letal. A un toque, por supuesto. </p>
<p>Así es Álvaro, empapado de frescura, de desparpajo, de gol. Tiene todo lo que define a una promesa, pero lo mejor es que apunta todo lo que se necesita para perdurar. Debut en el Bernabéu. Gol después en su estreno como titular. Bota de Plata en el Mundial Juvenil. Lo de ahora no puede llamarse casualidad.</p>
<p>foto: EFE/Andreu Dalmau</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Cuando el Barcelona ganó otra vez en el Bernabéu</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Dec 2011 07:30:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando Valdés pifió el pase a la banda y Benzema cazó el segundo rechace de Busquets para marcar el uno a cero pensé, de inmediato, en la cantidad de sesudos análisis que se basarían en el capricho de un accidente. Cuando Marcelo desvió la volea picuda de Xavi y la pelota superó a Casillas para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/2011-12-10_PARTIDO_102.v1323557969.jpg"><img class="centro_sinmarco" title="2011-12-10_PARTIDO_102.v1323557969" src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/12/2011-12-10_PARTIDO_102.v1323557969.jpg" alt="" width="475" height="267" /></a>Cuando Valdés pifió el pase a la banda y Benzema cazó el segundo rechace de Busquets para marcar el uno a cero pensé, de inmediato, en la cantidad de sesudos análisis que se basarían en el capricho de un accidente. Cuando Marcelo desvió la volea picuda de Xavi y la pelota superó a Casillas para golpear en el palo y rubricar el uno a dos pensé, otra vez, en la cantidad de crónicas borradas o matizadas por el azaroso baile de la recompensa, que viene y va, a menudo, sin que se imponga una manera única de explicarla.</p>
<p>Cuando, entre una imagen y otra, el Barça se sostuvo en el afán interminable y guerrero de Puyol, que compensó la flojera de Piqué, en el oficio táctico y genético de Busquets, que domó desde el eje la briosa presión adelantada de los blancos, y creció en torno a la superlativa estela de Leo Messi, que se compinchó con Alexis para subrayar la condición de mejor pelotero del mundo, pensé en lo difícil que es reafirmarse en la incertidumbre.</p>
<p>Cuando, en la otra vera, el esfuerzo titánico de Di María, la pincelada discontinua de Özil y el vuelo cerebral de Benzema languidecían en el puñal romo de Cristiano, el gran perdedor de la velada</p>
<p>Cuando Enrique Ballester, cronista de madrugada, escribía estas líneas, su mujer rompió aguas y tuvo que salir pitando. Apagó el ordenador y el largo día de clásico se dio por  terminado.</p>
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		<title>Una historia feliz</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 07:38:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fútbol Modesto]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Ligas]]></category>

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		<description><![CDATA[Es una historia de poca monta, puede. Una historia de ir por casa, vale. Pero es una historia feliz. Moderadamente feliz. Porque el Exeter City, si obviamos una inverosímil gira por Brasil y Argentina en los albores del pasado siglo, siempre fue un equipo de poca monta. Un equipo de ir por casa. Pero un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/010436347037800-300x300.jpg" alt="" title="" width="300" height="300" class="izquierda_sinmarco" />Es una historia de poca monta, puede. Una historia de ir por casa, vale. Pero es una historia feliz. Moderadamente feliz.</p>
<p>Porque el Exeter City, si obviamos una inverosímil gira por Brasil y Argentina en los albores del pasado siglo, siempre fue un equipo de poca monta. Un equipo de ir por casa. Pero un equipo moderadamente feliz. Miembro fundador de la Tercera División en 1920, compitió en su feudo provinciano sin abandonar la categoría nacional hasta el fatídico año 2003. Ahí bajó a Conference y lo peor no fue el descenso, no, lo peor fue constatar que los dueños se habían lucrado a su costa antes de abandonar el club a la deriva, con un capazo de deudas que ponían en duda su supervivencia.</p>
<p>En la necesidad, un puñado de hinchas tomó la iniciativa y toda la ciudad, la pequeña ciudad costera del sur de Inglaterra, respondió. Bajo el nombre de Exeter City Supporters Trust, los aficionados tomaron el control del club. Hubo colectas de dinero, hubo jornadas de trabajo voluntario. La fortuna, por una vez, ayudó para paliar el agujero financiero. En el sorteo de la FA Cup cayó en suerte el Manchester United. La ida fue en Old Trafford y el reparto de taquilla supuso un maná económico. Hubo replay, y el dinero de la tele supuso otro. Era 2004, y ese gustazo no fue el único, sin obviar la selección de viejas glorias brasileñas que se enfrentó en el viejo St James Park al equipo, en el punto álgido de los festejos por el centenario. Paralelamente, se demostró que dos de los directivos del anterior consejo habían desviado fondos en beneficio propio. Uno terminó en la cárcel, otro realizando servicios a una comunidad que, de nuevo, fue moderadamente feliz con el fútbol. Fue la afición. Subió una vez, subió otra, y ahí sigue ahora, en League 1, creciendo en su ecosistema natural, sin ceder el mando del club y orgullosa de sí misma.</p>
<p>Os avisé. Es una pequeña historia, de poca monta, pero sirve de terapia. Fui vocal en una mesa electoral el otro día. Deseo volver a creer en la especie humana. Y, bueno, ya casi es Navidad. También. Necesitaba una historia feliz.</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>La Selección</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 06:47:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Selección Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay un momento en la vida, mientras creces, y si te lo pasas demasiado bien, que deseas un poco de sufrimiento. Es un anhelo inconsciente y falto de perspectiva pero es, creo, un impulso relativamente habitual en la adolescencia. Escuchas, por concretar, multitud de canciones que hablan de cosas que todavía no te han pasado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Captura-de-pantalla-2011-11-16-a-las-01.34.03-300x177.png" alt="" title="" width="300" height="177" class="izquierda_sinmarco" />Hay un momento en la vida, mientras creces, y si te lo pasas demasiado bien, que deseas un poco de sufrimiento. Es un anhelo inconsciente y falto de perspectiva pero es, creo, un impulso relativamente habitual en la adolescencia. Escuchas, por concretar, multitud de canciones que hablan de cosas que todavía no te han pasado, unas buenas, otras malas, y te gana el ansia de correr hacia adelante, quemar etapas y vivir todas esas experiencias que te cuentan los versos libres de las letras: amores, desamores, drogas, vida interior, revoluciones colectivas, viajes, sexo y demás. Uno quiere ser mayor, viejo, gordo incluso, y durante el camino busca cicatrices que le recuerden que sigue respirando. Cuando termina, cuando conoce ese millón de mundos por descubrir, se mira las manos, cuenta los dedos y reconoce: igual no era para tanto. Entonces, lo que desea es volver al cobijo del útero, sin más. Pero ya es tarde. A veces.</p>
<p>Quiero decir, uno alardea de resacas cuando todavía no sabe lo que es una de verdad.</p>
<p>Durante mucho tiempo, en ese sentido, la <strong>Selección</strong> fue un equipo adolescente. Escuchaba las canciones de sus mayores, tan ajenos, leía con desconfianza esas letras que no terminaba de entender. Sólo creía tener derecho a experimentar con el fracaso. Pero cuando aquel cúmulo de circunstancias, no pocas casuales, encaró al equipo hacia el éxito, todo cambió. Para empezar, halló acomodo en el mejor refugio para protegerse de la estupidez: la belleza. Después, comenzó a vivir, ahora sí, en el tobogán de promesas propias de las canciones. Lo bueno y lo malo, excepto la muerte: tuvo su Eurocopa, tuvo su Mundial, y tropezó en el contraste de la Confederaciones.</p>
<p>El desgaste, años más tarde, es el propio que deriva de la rutina. Al núcleo duro de ese grupo apenas le quedan rendijas por las que se podría colar la sorpresa, la excitación. No es nuevo, porque no en vano completar un ciclo como al que aspira España en la Euro ha sido una utopía para cualquiera. Los más grandes campeones han fracasado en el intento. Y es que el paso de la seguridad al exceso de confianza es demasiado pequeño. Sin dramas, los amistosos son síntomas de la doble velocidad del grupo. Nadie valora esas partes del proceso que ya se ha cansado de escuchar en miles de canciones, y de superar en anteriores curvas del trayecto a la victoria. La preparación se convierte en trámite y el relajo es peligroso. Porque todos somos conscientes de poseer un puñado de futbolistas de potencial maravilloso, una mezcla brillante de generaciones, y que ese equipo no saldrá con la &#8220;actitud Costa Rica&#8221; en el cruce de cuartos de la Eurocopa. Pero, a la vez, empezamos a dudar de su capacidad para recuperar, cuando lo desee, la esencia que los hizo campeones. Porque ya se sabe, al final del juego quieres volver a lo que fuiste. Pero es tarde. A veces.</p>
<p>foto: fifa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Andiamo a Berlino</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 00:17:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Selecciones]]></category>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/3def10bb48e1d119d179e73f0b69af98_extras_albumes_0.jpg" alt="" title="" width="512" height="414" class="centro_sinmarco" />Duele confesarlo, pero a veces uno quiere lo que tuvieron sus mayores. Quizá porque no hay nada más evocador que la nostalgia, sobre todo cuando es ajena y selectiva, durante demasiado tiempo, para mí, el Mundial no era tan grande por lo vivido como por lo leído, lo escuchado, lo diferido. No sólo por las ediciones en blanco y negro, prácticamente ciegas en lo televisivo, alimento sencillo de mitos y misterios, también por ese par de décadas previas a los noventa, cuando cada cita dejaba al menos un partidazo memorable. Pienso en el éxtasis de las prórrogas de Francia, de sus cruces con Alemania, o de ésta con Italia, o de la otra con Brasil&#8230; Un éxtasis que sólo vi en redifusiones, en vídeos, con el filtro de la retina de mis primos, de mis tíos, de mi padre. Un éxtasis que yo interioricé como el Mundial verdadero, y no encontré en Italia, de refilón, ni en Estados Unidos, el descubrimiento, ni en Francia, la primera gran decepción, ni en Corea y Japón, menos ingenuo. Lo encontré, ese éxtasis, ese vértigo de sentir que el juego se eleva a otra dimensión, en una noche calurosa, en uno de los últimos partidos en el sofá de la casa familiar. Ya ves. Tanto tiempo después. El Mundial puro, desatado, vivero de valientes y épica futbolística. El que sabes que es Historia mientras lo vives en el presente. El que no necesita del pasado, ni de la filia partidista, para resultar trascendental.</p>
<p>La prórroga del Alemania-Italia de 2006 significó todo eso. Dos selecciones históricas. Un campo lleno. Semifinal. Calor, verano, noche. Un partido igualado que deviene en explosión de furia y talento. Un anfitrión que sufre con el entrecortado aliento del país entero, con la obligación ancestral de aplicar el rodillo. Un visitante que crece y crece contra marea, contra la adversidad, contra la inercia y contra su propia genética. En la hora de los valientes, hombres que demuestran su arrojo, sin alardes, sin abrir la boca. Nadie se achica en un brutal duelo a garrotazos. Pelean, crean, caen y se levantan. Fútbol. Lippi junta a Pirlo, Del Piero, Totti, Iaquinta y Gilardino, rompiendo clichés. Italia embiste de veras, en un tiempo extra colosal, que justificó un campeonato, una vigilia, muchas cosas. El baile de Gilardino que frustra el palo, el latigazo de Zambrotta que revienta el travesaño. Los centros cruzados alemanes, el bombardeo que sostiene Cannavaro. El drama que asoma en cada jugada. La gloria, que también. Buffon, Lehmann. El río que suma caudal y desemboca en un final inolvidable. El córner, la pausa sabia de Pirlo, el zurdazo primero (luego vendría otro, en la final) de la vida de Grosso, iluminado. Los dos últimos intentos de la moribunda Alemania, los dos despejes del capo Cannavaro, omnipresente, el segundo, estirado en el rechace, que caza Totti, que alarga para Gilardino, que espera a Del Piero, artista, que exhibe toque y clase para curar unas cuantas cicatrices. Italia que sobrevive para matar, la bestia que es bella cuando se desboca, y nos paga una deuda que se alargaba. Por fin, Mundial, la inmensa Copa del Mundo. En mayúsculas. El orgullo de nuestros padres.</p>
<p><iframe width="480" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/kIdZXDKCewM" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>foto: publispain.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Forza Talentino!</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Nov 2011 12:18:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio-Cassano]]></category>

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		<description><![CDATA[Nunca he estado muy de acuerdo con aquella máxima futbolera que desprecia a quienes no ganan. Mentira, digo; mentira, me rebelo, que les den a los campeones. Que les den, aunque sea por un rato, un rato largo, a las academias, a los manuales, a los céspedes artificiales y a los ciudadanos modelos que devienen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/11/Captura-de-pantalla-2011-11-01-a-las-03.02.29.png" alt="" title="" width="440" class="centro_sinmarco" />Nunca he estado muy de acuerdo con aquella máxima futbolera que desprecia a quienes no ganan. Mentira, digo; mentira, me rebelo, que les den a los campeones. Que les den, aunque sea por un rato, un rato largo, a las academias, a los manuales, a los céspedes artificiales y a los ciudadanos modelos que devienen en deportistas ejemplares, en chapados de vitrina, en señuelos para turistas. Porque yo pienso, a bote pronto, en el fútbol de la última década, en quién me ha hecho disfrutar de veras, qué partidos vi sólo por aguardar un chispazo de verdad no manipulada, a qué jugadores recordaré nostálgico cuando sea viejo, me cague encima y no pueda ni cortarme las uñas de los pies, cuando tenga un tiempo limitado que me obligue a elegir bien las ensoñaciones, quiero decir, y no bajo del cajón del podio a uno que apenas ha ganado nada, nada tangible al menos, ni falta que le hace. No bajo de ese podio, ni en broma, al amigo Cassano. Y por eso, mientras aguardamos noticias fiables acerca de su estado de salud, quiero convertir este panegírico <em>cassanista</em> en un baile de recuerdos puros, un viaje escueto y concreto en el tiempo y a los rincones de mi memoria, sin consultar nada y a nadie acerca del poso estadístico y contable de <strong>Antonio Cassano</strong>, el futbolista, el poeta. El que no requiere medallas para ser héroe, ni prosa para crear Literatura.</p>
<p>&#8220;Antonio Cassano, poeta&#8221;, tituló Enric González uno de sus más memorables artículos sobre el Calcio. En él, enfrentaba a dos jóvenes que maravillaban en el campeonato italiano. En el contraste, Kaká era el guapo, el buen chico, el que adorarían las marcas multinacionales, y Cassano, bueno, Cassano era catalogado en la estirpe de los malditos: Baudelaire, Rimbaud&#8230; <em>Talentino</em> era el feo, el gamberro feliz, el que no tardaría en estropearse, en entrar en combustión. Recuerdo anotar una frase de aquella columna, como suelo: &#8220;Un tipo como él no puede crear tanta belleza y quedar impune&#8221;.</p>
<p>La primera vez que vi a Cassano era de noche, como ahora, y era lunes, como ahora, también. Estaba Maldini en la pantalla, juraría que el programa era el añorado Fiebre de Fútbol y, probablemente, mi madre venía al comedor para quitarme el mando de la tele. Cuando abrió la puerta, se encontró a su querido hijo, su primogénito, sangre de su sangre, al que amamantó con amor, generosidad y todo eso, saltando junto al sofá, en batín, por un gol de un equipo al que no conocía de nada, con las manos en la cabeza y gritando en sordina para no despertar a nadie: &#8220;Qué golazo, qué golazo&#8230;&#8221;. El gol en cuestión, el que confirmó a mi madre lo que ya debía intuir (más le valía buscarse una buena jubilación), fue, cómo no, el que Cassano marcó en Bari, al Inter, en su segundo partido en la Serie A. Aparte de la evidente belleza que acentuó mi excitación adolescente, el gol tenía más. Lo tenía todo. Tenía un control maravilloso, tenía sutileza, tenía picardía, tenía improvisación, tenía valor y tenía gracia. Tenía un punto de barro y otro de alma. Tenía forma, y fondo. Qué poeta aquel. Sí, poeta. Qué hallazgo, qué emocionante y qué historia rebelde. Tan mago, tan vulnerable. Efímero pero eterno. El chico pobre del Sur que liquida al equipo rico del Norte. El chico que sabe todo lo que no se enseña. El chico que evita lo que demás aprenden. El chico que es único, por esto, y por lo otro. Único.</p>
<p>Recuerdo que a la mañana siguiente, en el instituto, mientras simulábamos escuchar al profesor de turno, abrí el cuaderno de mi compañero de pupitre. No podía olvidar aquel golazo, aquella genialidad tan poco forzada, aquel talento tan natural y fluyente, pero sí el nombre del artista. &#8220;Casseno, o Cassaro, o algo así&#8221;, escribí, &#8220;dentro de unos años será Balón de Oro&#8221;.</p>
<p>Y no lo ha sido, ni lo será, pero qué más da. Con los años, cuando anduvo obediente, o cuando anduvo remolón, Cassano ha logrado algo más difícil de lograr que una pelota pintada de oro. Lo más difícil, y juro que no hay nada más difícil en esta vida, es lo suyo. Que lo aceptemos como es. Que lo queramos. ¿Por qué? Porque nos divierte. ¿Y por qué más? Porque se divierte.</p>
<p>Cassano marchó de Bari y, antes de engordar en el Madrid, resurgir en la Sampdoria y volver a ganar en el Milan, fue campeón con la Roma. Los equipos campeones suelen tener apellido. Y con la Roma campeona suele haber discusión. Unos dicen que fue la Roma de Capello; otros, la Roma de Totti. No, parece que definitivamente, y aún menos por el último del Milan, a il Talentino no lo recordaremos por los títulos. Qué cutrez, ni por los registros goleadores, qué ordinariez, si casi prefiere regalarlos. No los necesita. Y no sólo eso: Cassano es tan grande, tanto, que es de los pocos que no necesitaba, no necesita, un final trágico para convertirse en leyenda.</p>
<p>Forza Talentino!</p>
<p>foto: fifa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>La pesadilla de Garrido</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 20:59:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Villarreal]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando-Roig]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Garrido]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde que empezó la Liga, y contando la Champions, el Villarreal ha jugado once partidos. Sólo ha ganado uno. El Levante acentuó la crisis amarilla el pasado domingo, ocho meses después de encender la mecha del declive. Porque sí, lo del Villarreal no es nuevo. Su segunda vuelta fue mediocre, de mitad tabla, un catálogo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/Captura-de-pantalla-2011-10-25-a-las-16.47.01.png" alt="" title="" width="400" height="270" class="centro_sinmarco" />Desde que empezó la Liga, y contando la Champions, el Villarreal ha jugado once partidos. Sólo ha ganado uno. El Levante acentuó la crisis amarilla el pasado domingo, ocho meses después de encender la mecha del declive. Porque sí, lo del Villarreal no es nuevo. Su segunda vuelta fue mediocre, de mitad tabla, un catálogo de insinuaciones preocupantes que se han revelado con claridad en el inicio del presente curso. Y todo, recordemos, empezó en un <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/02/09/levante-la-pandilla-salvaje/">Villarreal-Levante</a> de aparente trámite, en el lejano mes de febrero.</p>
<p>A aquel partido llegó el <strong>Levante</strong> en zona de descenso, rodeado de dudas y temores, y salió de él con un botín de gigantesco valor. Y no sólo por los tres puntos, que también. En aquel cero a uno forjó un carácter que desde entonces es símbolo granota. Fue aquella cita la reivindicación definitiva de un grupo de veteranos orillados en sus anteriores clubes que marcó el estilo del club para los siguientes meses. Un estilo que nace en el orden, el trabajo, la sensatez, la sobriedad y el espíritu colectivo. Y un estilo que trasciende al entrenador (de Luis García Plaza a <strong>Juan Ignacio Martínez</strong>), que le sirvió para evitar el descenso como antesala de la explosión del presente curso. El Levante es líder de Primera. Sin más.</p>
<p>El Villarreal, en cambio, recuerda aquel partido y se sumerge en la pesadilla. Porque a ese partido que parecía uno más se presentaba el Villarreal envuelto por la euforia. El equipo de <strong>Garrido</strong> era una máquina brutal en su estadio y exhibía un balance casi perfecto, con once partidos, diez victorias, 31 puntos y 26 goles. Y un juego valiente, creativo, ambicioso. Pero tras la inesperada sorpresa del Levante, en un encuentro muy táctico, con el muro de los tres centrales enfrente, anclados en la impotencia, los números del Villarreal empeoraron de modo alarmante. Jugó siete partidos ligueros más en casa, en los que sólo marcó 7 goles y obtuvo 11 puntos. Y el juego cambió también, de la mano de la mentalidad generalizada. Se priorizó sobre cualquier objetivo la clasificación para la Liga de Campeones, clave en los planes económicos del club. Garrido captó el mensaje de su directiva y comenzó la doctrina del ahorro. El <strong>Villarreal</strong> dejó de soñar con lo máximo para mutar en un pragmatismo tibio. Administró su ventaja en la tabla y braceó en la vulgaridad, hasta llegar a la orilla con lo justo. Hipotecó el estilo y, pasado el verano, ha sido incapaz de encontrar su mejor versión, esa que unía la rabia y la agresividad de Garrido a la rueda de apoyos y asociaciones de Pellegrini. Quiere, pero le está costando volver.</p>
<p>Cabe recordar, a estas alturas, que <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/02/07/garrido-y-el-aroma-perdido/">Garrido subió al primer equipo</a> para que el Villarreal jugase como su presidente, <strong>Fernando Roig</strong>, entiende que debe jugar. Recogió de Valverde un grupo aparentemente desganado, con tendencia a la dispersión, y falto de ansia competitiva. Remontó en el tramo final de la 2009-10, y con la ayuda de los despachos logró plaza europea. En la 2010-11, anudó un equipazo pese a reducir presupuesto. Acertó en los fichajes (Borja-Marchena), en relación calidad-precio, y aupó al grueso del filial. Concretó un proyecto de entidad, de múltiples aristas teóricas, en un once, en el césped, en la práctica. En aquella primera vuelta el Villarreal se marcó el objetivo de ser grande, y salió a que le partieran la cara en el Camp Nou o en el Bernabéu, consciente de que algún golpe él también repartiría. Ese Villarreal extramotivado, intenso, voraz, casi suicida, se ha esfumado. Y con él, la excitación febril de El Madrigal, donde los porteros rivales eran héroes incluso llevándose un carro de goles. </p>
<p>Fue el tiempo, nada tan clave como el paso del tiempo, lo que mató el despegue. A Garrido lo condena el medio plazo, más allá de las lesiones, más allá de que, por vez primera, la exigencia de la grada es mayor que la del club. Cuando los rivales conocieron el juego de espejos y engaño, ese que inducía Nilmar (desaparecido desde hace demasiado) no halló ningún plan alternativo que no fuera el de la precaución, ese que le sirvió para sobrevivir, bueno, pero no ahora para construir. Garrido es bueno en un mundo en el que no vale con ser bueno si además eres previsible. Agotó discurso, táctica y relato. El club bajó el listón a su vera, y las opciones del desenlace se reducen en el embudo.</p>
<p>Ya no se habla de grandeza, de alternativa, de títulos, de sueños. El Villarreal piensa a la contra. Se habla de ultimátum, de culpables, de traición, de pesadillas.</p>
<p>7 de febrero de 2010 &#8211; <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/02/07/garrido-y-el-aroma-perdido/">Garrido y el aroma perdido</a><br />
13 de noviembre de 2010 &#8211; <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/13/el-villarreal-quiere-ser-mayor/">El Villarreal quiere ser mayor</a><br />
18 de enero de 2011 &#8211; <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/01/18/asi-respira-el-villarreal-de-garrido/">Así respira el Villarreal de Garrido</a><br />
14 de abril de 2011 &#8211; <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/04/14/cuando-termina-la-novedad/">Cuando termina la novedad</a><br />
16 de junio de 2011: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/06/16/asi-fue-la-liga-villarreal-cf-4º/">Así fue la Liga: Villarreal CF (4º)</a></p>
<p>foto: villarrealcf.es / ACF Fotografía</p>
<p> <a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Arte Van Persie</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 14:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Robin-van-Persie]]></category>

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		<description><![CDATA[Robin van Persie era un flacucho de 18 años cuando se dio a conocer en Europa. Era el talento joven y delicado de aquel Feyenoord salvaje que logró, en 2002, la Copa de la UEFA, con Kalou en el otro costado y la dupla de mezcla perfecta en la delantera, formada por el danés Tomasson [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/gun__1318835832_rvp_sunderland.jpg" alt="" title="" width="460" height="250" class="centro_sinmarco" />Robin van Persie era un flacucho de 18 años cuando se dio a conocer en Europa. Era el talento joven y delicado de aquel <strong>Feyenoord</strong> salvaje que logró, en 2002, la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1q_oXVbcDIw&#038;feature=related">Copa de la UEFA</a>, con Kalou en el otro costado y la dupla de mezcla perfecta en la delantera, formada por el danés Tomasson revoloteando alrededor de la bestia veterana Van Hooijdonk, cuyo instinto goleador se consagró en la que fue la competición de su vida, con goles salvadores en cada una de las eliminatorias decisivas, hasta la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=CdNC0ygoDA4&#038;feature=related">final</a>, donde también marcó y donde también lució a su vera el tallo elegante que limpiaba rivales con la pelota cosida al pie. Van Persie, el niño que diez temporadas después ya es hombre, capitán y líder de un Arsenal que aspira a reconstruirse más pronto que tarde, tras el impacto sufrido en el pasado y reciente verano.</p>
<p>Van Persie, en esta década, como cualquiera que quiera mejorar, ha cambiado. Si en principio perfeccionaba a la estirpe conocida de extremos holandeses de siempre -la zancada, el freno, el amague, la rosca, la conducción&#8230;- después certificó en profesionales aquellas virtudes que insinuó de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=6hp77xZfGJk&#038;feature=related">juvenil</a>. Mostró su capacidad para jugar por dentro, o de espaldas, para aparecer por cualquier parte del frente de ataque. Creció en capacidad asociativa, en la destreza en su pierna derecha, e incluso en el remate de testa. Se las apañó para coleccionar recursos que le sirvieran para elevar sus registros goleadores y, en definitiva, dejó de ser un especialista para ser, simplemente, un magnífico futbolista.</p>
<p>Esta temporada, además, una vez alcanzada la madurez plena, a sus 28 años, Van Persie aborda un reto superlativo. Ya no le vale con ser bueno, con demostrar sus aptitudes técnicas, físicas (ay, las lesiones) o tácticas. El holandés porta ahora el brazalete en un equipo deseoso de encontrar nuevas referencias espirituales. En el brete, el año está subrayado en rojo. Es especial. Oposita a líder de la manada.</p>
<p>PD. Leí que su madre es pintora. Su padre, escultor. No extraña, pues, que el hijo también se dedique al arte.</p>
<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/vlnty1-4a8g" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>foto: arsenal.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Newcastle-Tottenham: Un buen rato de fútbol</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Oct 2011 15:47:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bwin]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Newcastle-United]]></category>
		<category><![CDATA[Tottenham]]></category>

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		<description><![CDATA[No es muy grande, pero en Castellón hay una pequeña colonia de urracas. Yo conozco a dos, Adam y Gavin Brenes, y con los dos coincidí a menudo en el pasado FIB, allá en julio, cuando apenas nadie entendía los movimientos en el mercado de fichajes del Newcastle United. &#8220;¡Qué pasa con Barton, y con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/10/0102781006428600.jpg" alt="" title="" width="450" height="280" class="centro_sinmarco" />No es muy grande, pero en Castellón hay una pequeña colonia de urracas. Yo conozco a dos, Adam y Gavin Brenes, y con los dos coincidí a menudo en el pasado FIB, allá en julio, cuando apenas nadie entendía los movimientos en el mercado de fichajes del <strong>Newcastle United</strong>. &#8220;¡Qué pasa con Barton, y con Nolan!&#8221;, me decía Adam poco después de la exhibición de Portishead en la explanada del Escenario Maravillas. &#8220;Nolan es un jugadorazo&#8221;, provocaba yo, por divertirme un rato. &#8220;Lo de Carroll en invierno, vale, porque por ese precio&#8230;&#8221;, seguía él, mientras yo pensaba, observando desde la grada de prensa a los decenas de miles de guiris que iban de un lado a otro, que las guerras de antes debían ser la extrema brutalidad, &#8220;&#8230; pero es que, además, no hacen más que fichar franceses&#8221;. Oh, ¡franceses!. En Benicàssim. En verano. Eso sí que no.</p>
<p><em>Cada semana, y de la mano de <strong>bwin.com</strong>, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las <a href="http://www.bwin.com/es/apuestas-futbol.html">apuestas en internet</a>.</em></p>
<p>No son muchos, digo, pero los veo casi siempre. Urracas. Porque aún son menos, o somos, los que en este pueblecito vamos a conciertos con cierta regularidad. <a href="http://www.adambrenes.com/">Adam hace unos vídeos</a> muy chulos; <a href="http://www.adambrenes.com/?p=139">Gavin tiene una banda nueva</a>, y acaba de grabar un disco. Ya en otoño, la semana pasada o por ahí, volvimos a coincidir. Entre la pausa de un concierto y otro, salió el tema de la pelota. &#8220;No le va mal al Newcastle&#8221;, dije. &#8220;Buah, tienes que ver a Cabaye&#8221;, contestaba uno, ilusionado. &#8220;Bah, que sumen puntos, que en Navidad viene lo duro del calendario y estaremos demasiado tiempo sin ganar&#8221;, replicaba el otro, contenido. Y sí, ya he visto a Cabaye, y bien, merecía la pena. Y también, ahora se sirve un aperitivo de lo duro. Ahora es el domingo, y lo duro es el <strong>Tottenham Hotspur</strong>.</p>
<p>El Tottenham ha fichado poco, pero ha vendido menos. Eso es importante. Retuvo a Bale y, sobre todo, retuvo a Luka Modric, sobre la bocina, cuando parecía más fuera que dentro. Puede asumir las marchas de Crouch, Palacios y Jenas pero no podía, pese a la llegada de Scott Parker y Adebayor, ser el mismo equipo de haber perdido a Modric. Pero no, Modric no se ha ido y los Spurs siguen en su sitio, merodeando la elite, madurando una idea, la de abordar lo máximo cuando alguien se despiste. Mientras, deja ratos de moderado arte balompédico, la intención digna siempre presente, y continúa siendo un equipo atractivo de ver, con las cositas de Van der Vaart, los vuelos de Bale y Defoe y el aroma a canela de Modric. Ahí anda, con todo, mirando hacia arriba.</p>
<p>En el ático, en el objetivo, aguarda un sorprendente Newcastle. Vale que, salvedad del debut frente al Arsenal, aún no se ha cruzado con los grandes, pero nadie negará el mérito de andar invicto a estas alturas del curso. Nadie lo esperaba, ni los Brenes, ni un servidor. La bonanza despierta más curiosidad aún, por el partido de la tarde del domingo, por medir el nivel de la clase aspirante de la Premier, por palpar el ambiente de dos equipos que quieren crecer desde el coraje y, por qué no, por pasar un buen rato de fútbol. Sólo eso. Tan simple y tan grande como eso.</p>
<p><em>En<strong> bwin.com</strong> se presentan varias <a href="http://adserver.itsfogo.com/click.aspx?zoneid=138759">cuotas de apuestas</a> interesantes. La victoria del Newcastle se paga a 2.75, una cuota muy generosa teniendo en cuenta que juega en su casa. El empate se paga a 3.40 por euro apostado y la victoria visitante a 2.40 euros.</em></p>
<p>foto: http://www.nufc.co.uk/</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Silva eleva a España (3-1)</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/10/11/silva-eleva-a-espana-3-1/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2011 02:40:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Breves]]></category>
		<category><![CDATA[Selecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Como zurdito mentiroso que de joven fui, y de viejo sigo siendo, a ratos, he de confesarme en la primera línea: David Silva es exactamente el futbolista que siempre quise ser. Anoche en el Rico Pérez, estirando su magnífico arranque de temporada, jugó igual de bien de cara que de espaldas, de falso nueve, o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como zurdito mentiroso que de joven fui, y de viejo sigo siendo, a ratos, he de confesarme en la primera línea: <strong>David Silva</strong> es exactamente el futbolista que siempre quise ser. Anoche en el Rico Pérez, estirando su magnífico arranque de temporada, jugó igual de bien de cara que de espaldas, de falso nueve, o de diez, por dentro y por fuera. Lideró ataques y marcó dos goles: uno rematando de primeras un balón que venía desde la izquierda, como hacen los zurdos; otro después de controlar, amagar y clavarla suavemente al palo contrario, desde la derecha, como también hacen los zurdos. Tras el descanso, antes de ser sustituido, dejó el partido tres a cero, al coronar una jugada preciosa de la turba de centrocampistas españoles, y ceder el gol a <strong>David Villa</strong> con una maniobra -control+pase- maravillosa. Se fue Silva con su media sonrisa, un punto insolente, como hacen los zurdos, y abrió a su estela una retahíla de preguntas. ¿Es &#8216;suplente&#8217; en España porque no juega en un grande de la Liga? ¿Le ocurre lo mismo que le ocurrió, en su día, a Cesc Fàbregas? Por un lado. ¿Juega mejor España si lo hace sin dos delanteros -con uno, o con medio-? ¿Juega mucho mejor si sólo hay un pivote por delante de la defensa? ¿Pierde solidez defensiva por ello? Por otro.<br />
Y, ah, casi al final, Escocia marcó de penalti, porque España se relajó con los cambios, y Valdés regaló la pena máxima en una salida acelerada. Ya no importaba mucho, la verdad. </p>
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		<title>El fútbol y los intereses</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 08:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Debates]]></category>
		<category><![CDATA[FASFE]]></category>

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		<description><![CDATA[La inmensa mayoría de aficionados españoles al fútbol sabrá qué son la LFP, la RFEF y la AFE. Sabrán quiénes representan a jugadores, federaciones y clubes pero, en extraña paradoja, apenas unos pocos sabrán quiénes tratan de defender sus intereses. Los intereses del hincha de toda la vida. Porque la FASFE, la Federación de Accionistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/09/TorcidaVerde-I-300x225.jpg" alt="" title="" width="300" height="225" class="izquierda_sinmarco" />La inmensa mayoría de aficionados españoles al fútbol sabrá qué son la LFP, la RFEF y la AFE. Sabrán quiénes representan a jugadores, federaciones y clubes pero, en extraña paradoja, apenas unos pocos sabrán quiénes tratan de defender sus intereses. Los intereses del hincha de toda la vida. Porque la <strong>FASFE</strong>, la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español, existe pero, por desgracia, todavía permanece oculta para muchos. Tal y como explican en su web: &#8220;La <a href="http://www.fasfe.org/">FASFE</a> es una organización independiente y sin ánimo de lucro que agrupa a las asociaciones de pequeños accionistas y socios de los clubes de fútbol con el fin de representar unitariamente los intereses de los mismos ante los distintos organismos deportivos y la administración&#8230;». Su cuajo en el colectivo imaginario del fútbol español es, hoy por hoy, escaso. No en vano, sólo los aficionados de diez clubes (Atlético, Betis, Levante, Sevilla, Tenerife, Valencia, Castellón, Zaragoza, Espanyol y Oviedo) están integrados en ella. Pero, de hecho, su organización y su empuje son notables. Por lo pronto, lleva camino de plantar en el Congreso la posibilidad de que la forma jurídica de la SAD sea voluntaria. En esa prioritaria pelea están, y ahora, como veremos, han olido una oportunidad idónea para buscar aliados. </p>
<p>En la FASFE, que pertenece a <a href="http://www.supporters-direct.org/">Supporters&#8217; Direct</a>, &#8220;la organización europea que promueve la propiedad democrática de los clubes por sus aficiones&#8221; y a<br />
<a href="http://www.fanseurope.org/">Football Supporters Europe</a>, &#8220;la unión europea de aficionados al fútbol&#8221;, se ha vivido con curiosidad el último episodio mediático en la Liga Española. A saber, el todos a una contra la LFP, por el canon de las radios y el reparto de los derechos televisivos. En ese ramo, la inquietud se ha plasmado en el <a href="http://www.fasfe.org/index.php?option=com_content&#038;view=article&#038;id=204:ivolvio-el-futbol-por-jose-angel-zalba&#038;catid=37:noticias&#038;Itemid=18">recomendable artículo </a>del presidente de la FASFE, José Ángel Zalba. Mirando al retrovisor, <strong>Zalba</strong> recuerda cómo, hace 19 años, a los socios se les quitó el derecho a serlo. Pasaron a ser abonados, meros clientes sin voz ni voto. &#8220;Fueron a por los socios, pero como vosotros no erais socios, no hicisteis nada&#8221;, dispara, directo a la memoria de las ondas.</p>
<p>Zalba repasa igualmente qué significó ese cambio a Sociedad Anónima Deportiva en la mayoría de los clubes. En lugar de solventar los problemas de endeudamiento del fútbol español, catapultó la deuda por las nubes. «Privatizaron un sentimiento con el resultado conocido: la ruina.», dice de unos clubes que son más que nunca caldo de cultivo ideal para manipuladores, tiburones y escapistas financieros. &#8220;Hemos sido humillados, nos han arrebatado y han vendido nuestro patrimonio, nos han endeudado, han jugado con nuestros escudos y ensuciado nuestros colores&#8230;&#8221;.</p>
<p>Zalba incide en la huelga de la AFE, con una segunda bala que sisea en el guiño a Niembler (&#8220;Fueron a por los jugadores, pero como vosotros no erais jugadores no hicisteis nada&#8221;) y concluye exigiendo coherencia a los aludidos, acordándose del silencio habitual de los grandes medios ante los logros reivindicativos de la FASFE. Unos logros que, de ampliarse, sí cambiarían de veras, porque tratan de cimientos y no de parches, la estructura del fútbol español.</p>
<p>Aquí, sin ánimo de profundizar y con el deseo de abrir debate, entiendo que esto es un conflicto de intereses. Y entiendo que en la guerra cada uno defienda los suyos. Las radios lo hacen, los propietarios de los clubes también. No entiendo, entonces, por qué a los aficionados se les pide y aceptan defender los intereses ajenos: los de las radios, los de los dueños de sus clubes. ¿Por qué en este país los aficionados no apoyan en masa a quienes defienden los suyos? ¿Aún no saben que nadie lo hará por ellos?</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
<p>foto: fanseurope.org</p>
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		<title>Otro título para el Barcelona de leyenda (2-0)</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/08/26/otro-titulo-para-el-barcelona-de-leyenda-2-0/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2011 03:10:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Breves]]></category>

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		<description><![CDATA[Casi por inercia y lejos de su verdadero potencial, el Barcelona no falló en la Supercopa de España frente al Real Madrid y no ha fallado, hace un rato, en Monáco y frente al Porto, en la Supercopa de Europa. Un gol de Messi antes del descanso y otro de Cesc Fàbregas, a poco del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Casi por inercia y lejos de su verdadero potencial, el Barcelona no falló en la Supercopa de España frente al Real Madrid y no ha fallado, hace un rato, en Monáco y frente al Porto, en la Supercopa de Europa. Un gol de Messi antes del descanso y otro de Cesc Fàbregas, a poco del final, concretaron en tangibles los réditos acumulados durante un partido que pareció parejo, sin grandes desequilibrios, hasta la acción del primer tanto. Guarín atacó con imprudencia un balón dividido, y plantó involuntariamente a Messi frente al portero Helton. Mal negocio. Messi enlazó finta y remate con naturalidad y acercó a los suyos al trofeo. En sus manos estuvo durante todo el segundo tiempo, y sólo un error semejante pudo evitar el triunfo final. Fue en un error de Abidal, primero con la pelota y luego en la entrada desmedida a Guarín, en el área. Se salvó el Barça de penalti, y braceó sin apuros desde entonces. Para la rúbrica, asomó Cesc desde el banquillo. En una ruptura muy suya, embolsó un pase picado de Messi, se acomodó la bola y la empujó a gol. Era el final de una final que el Barça resolvió sin alardes, pero con cirujana precisión. Solvente, acumula récords y parabienes. Insaciable, no existe mejor posición desde la que encarar la nueva temporada.</p>
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		<title>Arsenal-Liverpool: Contrastes</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 22:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bwin]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Arsenal]]></category>
		<category><![CDATA[Liverpool]]></category>

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		<description><![CDATA[Me gustan, y mucho, los partidos que cruzan dinámicas, que contrastan inercias y estados de ánimo. Me gustan, porque después suelen ofrecer oportunidades de cambio. Sobre todo, para quien se presenta arrastrando los pies y mirando al césped sin mucho convencimiento, envuelto en todo tipo de crisis imaginables, reales o irreales, casi siempre mentales. Y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/gun__1313563575_walcott_udinese1.jpg" alt="" title="" width="510" height="250" class="centro_sinmarco" />Me gustan, y mucho, los partidos que cruzan dinámicas, que contrastan inercias y estados de ánimo. Me gustan, porque después suelen ofrecer oportunidades de cambio. Sobre todo, para quien se presenta arrastrando los pies y mirando al césped sin mucho convencimiento, envuelto en todo tipo de crisis imaginables, reales o irreales, casi siempre mentales. Y me gustan porque dan chance a las buenas historias: las de superación, firmeza o perdón. Por ejemplo, pensemos en el Arsenal de hoy en día. El capitán saltó del barco y toca reconstruirse. Se duda seriamente, por vez primera, del líder espiritual y tangible del proyecto -Wenger-, y de la filosofía del proyecto en sí. Se constata que los ciclos no terminan tanto por el tiempo, por la edad, como por el hastío, por la muerte de la excitación que deriva de la convivencia, y de la carrera infinita sin pisar metas que merezcan la pena. Se teme que nada se sostenga sin premios, y preocupa enquistarse en el escalón previo a la gloria, en la franja del casi eterno, donde asoma con fuerza y en trayectoria opuesta el rival del sábado mañanero. El Liverpool que apunta lo contrario: recobra confianza y galones, entronca con su tradición y encara el curso, pese al empate inaugural en Anfield, con un renovado optimismo.</p>
<p><em>Cada semana, y de la mano de <strong>bwin.com</strong>, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las <a href="http://www.bwin.com/es/apuestas-futbol.html">apuestas</a>.</em></p>
<p>Lo que los dos equipos insinúan será verdad o mentira ganen o pierdan el partido bisagra del arranque de temporada. El Arsenal tímido y timorato que vimos en la previa de la Champions, en la escueta victoria frente al Udinese, con menos baile y armonía, menos cuajo en el medio y menos imaginación en la cercanía de área. Se fue Cesc, amaga Nasri, y Gervinho no parece suficiente, de momento, para paliar las carencias competitivas mostradas en el pasado. Nadie duda de Wilshere, sí del estado real de Ramsey en su retorno a la primera fila, y de la consistencia de otros tantos que no han terminado de explotar. En una paradoja, el Arsenal se aferra a la portería a cero, Szczesný, y a la vuelta de Vermaelen para volver a empezar. Al menos, mientras aguarda una incorporación que agite el orgullo de la plantilla, resignada en apariencia.</p>
<p>En Liverpool, y hablo de sensaciones, el panorama es distinto. La llegada de Kenny Dalglish al banquillo estabilizó el alma de un club que quiere reencontrarse consigo mismo. Si en el pasado mercado invernal se ocupó de la pegada -todos esperamos capazos de goles de la complementaria dupla que forman Carroll y Suárez-, este verano ha sido el centro del campo -Adam, Henderson, Downing- el principal foco de fichajes. Huele bien de lo Anfield, o como poco mejor que antes. Pasar, correr y jugar, sin inventos, en esencia. Crece la expectativa en torno a un proyecto para tenerle fe, en el intento de fabricarse un rinconcito en la exigente elite de la Premier, en un viaje que necesita de una cadena de sonrisas para arraigar. Qué mejor que un triunfo en el Emirates para empezar a creérselo.</p>
<p><em>La <a href="http://adserver.itsfogo.com/click.aspx?zoneid=138759">casa de apuestas online</a> presenta más de sesenta apuestas distintas y unas interesantes cuotas para el partido. La victoria local se paga 2,40; el empate a 3,20; y el triunfo visitante a 2,90.</em></p>
<p>foto: arsenal.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Real Madrid &#8211; FC Barcelona: el aperitivo de la Supercopa</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 16:42:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Bwin]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Supercopa]]></category>

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		<description><![CDATA[Se nos escurre el verano, vuelve el fútbol oficial y la vida sigue parecida. Lo nuevo culé: viene Cesc, por fin, de verdad, o eso dicen, y Alexis Sánchez tapa la marcha de Bojan. El Barça mantiene el bloque, el estilo y los argumentos, de entrada, a falta de comprobar si todavía le queda el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/2AM5192-300x189.jpg" alt="" title="" width="300" height="189" class="derecha_sinmarco" />Se nos escurre el verano, vuelve el fútbol oficial y la vida sigue parecida. Lo nuevo culé: viene Cesc, por fin, de verdad, o eso dicen, y Alexis Sánchez tapa la marcha de Bojan. El Barça mantiene el bloque, el estilo y los argumentos, de entrada, a falta de comprobar si todavía le queda el hambre necesario para nivelar la furia que se presupone en el segundo asalto de Mourinho al trono de Guardiola. Para ello, lo nuevo merengue: Coentrao, Varane, Sahin, Altintop, Callejón. Clase media, para entendernos, porque es el Barça campeón quien se rearma fichando en la galaxia para soportar una batalla, contra el aspirante blanco, que se adivina larga y pesada, y también memorable y exuberante. El no va más de los dos gigantes del fútbol español está servido y lo de esta noche, la ida de la Supercopa de España, se antoja un aperitivo curioso. Lejos del insoportable ruido fanático que marcó la anterior retahíla de enfrentamientos, el clásico estival asoma en un trofeo menor y en un mes disperso de vacaciones, festividades y ocios varios. Es agosto, y todo lo definitivo está demasiado lejos como para preocuparse de veras. Si acaso, el berrinche durará un rato y no llegará ni a eso. Sobran tópicos que convertir en excusas.</p>
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<p>A lo tonto, hacía 14 años que Barcelona y Real Madrid no se cruzaban en la Supercopa patria. El último duelo se produjo en 1997 y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZhWOEcmjOT0&#038;feature=related">la ida se jugó en el Camp Nou</a>. Marcó pronto Raúl, de cabeza, y no tardó en empatar Nadal, igualmente de testa, al rematar un córner botado por el hoy entrenador azulgrana, Pep Guardiola. El gol postrero de penalti de Giovani sirvió de poco en la vuelta, donde el veinteañero Raúl lideró la contundente victoria blanca. Raúl marcó los dos primeros, y Mijatovic y Seedorf el tercero y el cuarto, respectivamente. Giovani maquilló el resultado, casi al final, firmando el cuatro a uno definitivo.</p>
<p>Aquella noche en el Bernabéu, Heynckes apostó por un centro del campo de una sola dirección, con Guti y Seedorf al timón. Meses más tarde, al término de esa temporada, la final de Amsterdam contra la Juve fue otro cantar, con Redondo y Karembeu en la zona ancha. Baste el contraste para ubicar en su justa importancia este par de derbis, y su hipotética trascendencia en el devenir de la campaña que hoy comienza. No en vano, el Madrid penó en Liga en la 97-98 y el Barça, que salió apalizado de Chamartín, logró el doblete en el primer proyecto de Van Gaal. Así, para el verano, bicicletas. Las conclusiones aguardan en el cajón.</p>
<p><em>Bwin ofrece unas <a href="http://adserver.itsfogo.com/click.aspx?zoneid=138759">cuotas de apuestas</a> muy interesantes. La victoria del Madrid, teniendo en cuenta que juega en casa y llega, en apariencia, más rodado a la cita, se paga a 2,20. El empate, a 3,40, y el triunfo visitante a 3,00. Un gol de Benzema, el delantero más en forma durante la pretemporada, se paga a 2,40.</em></p>
<p>foto: rfef.es</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Italia-España: Nada que demostrar</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/08/10/italia-espana-nada-que-demostrar/</link>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 06:22:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Selecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Española]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[Italia nos daba miedo. Reconozcámoslo. Pocos partidos han marcado tanto a una generación, por lo menos, como el que se coronó con aquella secuencia maldita e inolvidable. 1994, Boston, Pagliuca tapando a Julito Salinas, Roberto Baggio desnudando a Zubi y Abelardo, y Tassotti frustrando el último anhelo de Luis Enrique. La crueldad hecha fútbol. Las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/08/espana-italia-05-300x204.jpg" alt="" title="" width="300" height="204" class="derecha_sinmarco" />Italia nos daba miedo. Reconozcámoslo. Pocos partidos han marcado tanto a una generación, por lo menos, como el que se coronó con aquella secuencia maldita e inolvidable. 1994, Boston, Pagliuca tapando a Julito Salinas, Roberto Baggio desnudando a Zubi y Abelardo, y Tassotti frustrando el último anhelo de Luis Enrique. La crueldad hecha fútbol. Las lágrimas sangrientas, o la sangre salada. La fatalidad que caía por inercia. La desgracia que creímos eterna.</p>
<p>Italia nos daba miedo porque era el contraste perfecto. Un espejo quebrado. El malo de toda la vida. Ellos ganaban, nosotros perdíamos. A un lado, divagábamos sobre la forma y el cómo; al otro, se limitaban al fondo y al qué. Si aquí ganábamos para, después, sufrir; allá sufrían para ganar, después. Nuestro plan era un medio, su vida un fin. Italia era el símbolo que contrastaba y otorgaba sentido a la historia victimista del fútbol español. Con árbitros e injusticias de por medio, desde los lejanos años treinta, sin números que reforzaran los argumentos de la balanza de la discusión entre el merecer y el ser. </p>
<p>Italia era la barrera y el fantasma. Era el muro dominante que no cayó hasta 2008, en compañía de otro obstáculo recurrente, el de cuartos. Desde entonces, el viento giró. El Campeón del Mundo es otro, y el de Europa también. Las dudas, sobre el juego, sobre el sistema, sobre el discurso, sobre el tipo de jugador preferido, han cruzado el Mediterráneo. España presume de fondo de armario y exhibe un catálogo fabuloso e interminable de centrocampistas. Italia aspira hoy a lo que España aspiraba hace un lustro. Como mucho, presumir de triunfos en partidos amistosos. Como el de hoy, claro, el que pasará a la historia por el debut de la nueva perla, Thiago Alcántara, que nació hace un par de décadas, precisamente, en Italia, cuando el Calcio era el fútbol más potente del mundo, sin discusión, y su padre jugaba en el Lecce. Pero hace tanto, tan lejos, que ya nadie parece acordarse.</p>
<p>La tanda aquella de 2008 cambió al fútbol español para siempre. El cero a cero con el que terminó la prórroga no era ni justo ni injusto. Olía a lo de siempre. Italia se presentó sin Pirlo y sin Gattuso, sancionados, dos de los héroes de su reciente victoria en Alemania 2006. España concluyó el encuentro sin Xavi y sin Iniesta, sustituidos, pero con partidazo de Silva y Senna, sin peso más tarde en 2010. Frente a frente, jugándose también el honorífico título de mejor portero del mundo, Buffon y Casillas. Y empezó la tanda. Gol de Villa. Gol de Grosso. Gol de Cazorla. Tiro de De Rossi y parada de Iker. Gol de Senna. Gol de Camoranesi. La parada de Buffon a Güiza. La réplica memorable de Casillas con Di Natale. Y el penalti definitivo de Cesc Fábregas, porque así es la vida, que nunca había tirado uno antes como profesional. La cumbre alcanzada y el principio de todo. Del cambio de hegemonía, de la era de la España campeona. De que hoy, en definitiva, nos presentemos en Bari sin nada que demostrar.</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Paraguay-Venezuela: La primera vez</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jul 2011 01:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bwin]]></category>
		<category><![CDATA[Copa América 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Paraguay]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[No hay nada en la vida como la primera vez. A menudo sale mal, o al menos peor de lo que podría salir, pero el abismo que uno bordea, el vértigo inevitable, es lo que hace que todo merezca la pena. La droga más efectiva. Esa fuerza opuesta al tedio que se impone cuando termina [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/07/1474759_FULL-LND-300x162.jpg" alt="" title="" width="300" height="162" class="derecha_sinmarco" />No hay nada en la vida como la primera vez. A menudo sale mal, o al menos peor de lo que podría salir, pero el abismo que uno bordea, el vértigo inevitable, es lo que hace que todo merezca la pena. La droga más efectiva. Esa fuerza opuesta al tedio que se impone cuando termina la novedad es la fuerza que ha movido a exploradores, a pioneros, a quienes empujaron la rueda del progreso. Superar el miedo a lo nuevo, disfrutarlo tanto como para desear vivirlo una y otra vez aúpa a los parias a territorios prohibidos de antemano. Ningún viaje al éxito es en vano, y no abundan las casualidades. En todos, la excitación es imparable y atrae a la fortuna. El trayecto de <strong>Venezuela</strong>, la pelagatos más pelagatos del fútbol sudamericano, se entiende a través del paciente trabajo de un hombre, Richard Páez, y de la conjunción de su mejor generación de siempre. Algunos dieron el salto a Europa, otros se empaparon de su experiencia. Si en 2007 ganó su segundo partido en la Copa América, en 2011 ha derribado todos los muros. Pase lo que pase, será su mejor clasificación. Y ese &#8220;pase lo que pase&#8221; será, además, su mejor arma. Sin nada que perder y todo por ganar, a Venezuela no le mueve otra cosa que el espíritu del pionero. El que busca lo que nadie quiere olvidar, la mejor sensación de la vida. </p>
<p>Venezuela busca su primera vez. Ha tenido su primera semifinal y, antes de soñar con su primera Copa, ansía su primera final. Ese empuje poético, sin embargo, se topa esta noche con la barrera más prosaica del torneo: <strong>Paraguay</strong>. Una especialista en negaciones.</p>
<p><em>Cada semana, y de la mano de la <a href="https://www.bwin.com/es/default.aspx">casa de apuestas online</a> <a href="http://www.bwinblog.es/"><strong>bwin</strong></a>, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las <a href="http://www.bwin.com/es/apuestas-futbol.html">apuestas por Internet</a>.</em></p>
<p>Si algo sabe Paraguay es decir no. Por aquí no. No vas a pasar, no me vas a ganar, no me voy a rendir. No me voy a aburrir porque nada quiero más que no perder, ni el orden, ni el partido, ni la compostura. Paraguay saca rédito del error del contrario, aunque tenga que esperar a la tanda de penalties, y del inmenso valor que ofrece el juego a quienes, precisamente, no se equivocan. Consciente de que, al final, las ocasiones terminarán llegando (la zurda de Estigarribia, la pelota parada, el hambre sereno y sabio de sus delanteros, algún rato de Ortigoza&#8230;), Paraguay tiene tantas vidas porque, por sistema, se niega a aceptar la muerte. Quizá no sepa matar. Pero sobrevive.</p>
<p>En el verde, pues, habrá cruce. Los que quieren ir (a lo desconocido), y los que no quieren irse (de lo que ya conocen). Tras décadas de páramo en la vitrina, Paraguay se ve en una posición desconocida, favorita a unas alturas de torneo en las que, habitualmente, puede elegir su estimado papel de víctima. Ya no puede limitarse a la negación. Esta vez no será así, y deberá demostrar que está preparada para jugar en positivo. De su respuesta a esa premisa, dependerán las soluciones a las demás incógnitas.</p>
<p><em>Las <a href="https://www.bwin.com/es/sportsbook.aspx">cuotas de apuestas</a> en <strong>bwin.com</strong> dan favoritos a los paraguayos. A <strong>1.88</strong> euros por euro apostado se paga su victoria. La cuota es más jugosa, lógicamente, con Venezuela, ideal para los amantes de las <a href="http://www.bwin.com/es/apuestas-futbol.html">apuestas</a> más arriesgadas. Así, el triunfo de Venezuela, que nunca se ha visto en una similar, cotiza a <strong>4.25</strong> euros, mientras que el empate en los noventa minutos lo hace a <strong>3.20</strong>.</em></p>
<p>foto: fifa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Brasil salva el honor sobre la hora</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jul 2011 03:03:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Copa América 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Paraguay]]></category>
		<category><![CDATA[Paulo Henrique Ganso]]></category>

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		<description><![CDATA[En la Copa América no pasa mucho, la verdad. Y si pasa, que diría aquel, se le saluda. Lo importante, de momento, es realmente lo que no pasa. Messi, por supuesto, infeliz en su limbo argentino, por encima de todo. Y el resto, con sus dudas, con su eterno languidecer, con el ritmo cansino que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/07/001170620115507-300x162.jpg" alt="" title="" width="300" height="162" class="izquierda_sinmarco" />En la Copa América no pasa mucho, la verdad. Y si pasa, que diría aquel, se le saluda. Lo importante, de momento, es realmente lo que no pasa. Messi, por supuesto, infeliz en su limbo argentino, por encima de todo. Y el resto, con sus dudas, con su eterno languidecer, con el ritmo cansino que todo lo envuelve y del que apenas nadie escapa. El césped espeso, la lentitud exasperante, la alta definición que no lo es, y el enamoramiento reducido a detalles que no justifican un noviazgo. El ratito de Valdivia, el picoteo de Luis Suárez, esas cosas que quedan ocultas bajo la sensación cegadora. Lo malo, al final, no es tanto que pase como que no pase. Lo peor, en esos campos tan raros, es que nunca parece que algo vaya a pasar. Y el fútbol, ya lo saben, se alimenta de expectativa. La expectativa, concluimos, es la que mantiene la atención. Sin ella, si es que llega, la inspiración nos cogerá dormitando. Y no es plan.</p>
<p>En el Brasil-Paraguay de hace un rato, más allá del resultado (2-2), pasaron algunas cosas. No muchas, pero algunas. La mayoría nos cogió de soponcio. Lo mejor, antes que nada, Paulo Henrique Ganso. Esa mezcla de Riquelme y Guti, un diez de aire clásico y aura atemporal. Sólo sus chispazos de ingenio aceleraron el balanceo estéril del partido. Los primeros toques, los controles que mutan en regates, el apoyo clave en la pared sencilla y demoledora de toda la vida. Ganso es el fútbol de siempre, en esencia, el que hace correr la pelota y la mente. Una delicia.</p>
<p>Recién salido de una lesión, la cuerda le dura a Ganso menos de lo deseado. Cuando su fuelle termina, se termina Brasil. Como poco, lo que nos interesa de Brasil. Neymar apenas dejó huella, sustituido, tampoco Pato, diluido. Jadson firmó el zarpazo del gol, y nada más. Ni Leiva, ni Ramires ni Elano movieron la bola con alegría, plácida Paraguay en su orden incorruptible. Los de Martino, en ataque, se asieron a la zancada elegante y a la zurda de Estigarribia, y al pulso sereno de sus delanteros. Con temple, Santa Cruz tuvo una; Valdez, otra. Las dos fueron gol. Sumadas, valían una victoria hasta el último minuto. Entonces, regresó Ganso para trazar su última pincelada. Pintó un pase picadito como quien enhebra una aguja. ¡Tic! Fred lo embocó a la media vuelta. Y Brasil suspiró. Salvó el honor sobre la hora.</p>
<p>foto: ca2011.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Así fue la Liga: Valencia CF (3º)</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jun 2011 18:43:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[La Liga]]></category>
		<category><![CDATA[Valencia]]></category>
		<category><![CDATA[Unai-Emery]]></category>

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		<description><![CDATA[Observada desde la media distancia, la campaña del Valencia merece una buena nota. Primero en la Liga de los otros, tercero en el campeonato nacional, el cuadro ché logró su principal objetivo de la temporada: repetir en la Champions League, maná económico del plan balsámico financiero, herencia obligada del desastroso mandato de Juan Bautista Soler. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/06/cronica-16-abril-2011.jpg_1494554400-300x189.jpg" alt="" title="" width="300" height="189" class="izquierda_sinmarco" />Observada desde la media distancia, la campaña del Valencia merece una buena nota. Primero en la Liga de los otros, tercero en el campeonato nacional, el cuadro ché logró su principal objetivo de la temporada: repetir en la Champions League, maná económico del plan balsámico financiero, herencia obligada del desastroso mandato de Juan Bautista Soler. Por concretar, a Unai Emery no le queda ni uno de los campeones de la Eurocopa de 2008. Ni Albiol, ni Marchena, ni, sobre todo, ni Villa, ni Silva. Los dos Davides del <strong>Valencia</strong>, los dos jugadores más determinantes en la parcela ofensiva, el goleador y el talento más delicioso, emigraron para dejar caja. Sin ellos, el equipo se rearmó subrayando el concepto de bloque. El resultado, si se piensa, es lógico. Notable en el torneo de la regularidad. Peor, falto de estrellas que decantasen la balanza en la igualdad de las eliminatorias, en Champions y Copa del Rey.</p>
<p>Ha sido un año de relevo en la portería, con <strong>Guaita</strong> (quizá la mejor noticia individual de la temporada) recogiendo el testigo del veterano César. Un año de tibiezas en defensa, con la alternancia de la línea de cuatro con la estrategia de los tres centrales, y de dudas perennes en el centro del campo, por la irregularidad de Banega, por la ausencia de un armador que asegurara el cuajo y el mando de los partidos. Topal, Costa&#8230; Hubo más llegada que timón. El Valencia ha sido más peligroso en la réplica que en la propuesta. En las ráfagas punzantes de <strong>Mata</strong>, en los espacios alrededor de la boya Aduriz, en los picotazos postreros de <strong>Soldado</strong>. Meses de transición para Pablo, meses de despedida para Joaquín y Vicente&#8230; Retales insinuantes de Jonas. La suma de todo ha valido la plaza en el podio, sentenciada en el 5-0 al Villarreal, cuarto y rival vecinal, en la noche más dulce de Mestalla.</p>
<p>El Villarreal, precisamente, frustró al Valencia en Copa del Rey. Los amarillos, inferiores en tres cuartas partes del cruce, remontaron en el segundo tiempo de la vuelta, en cuarenta y cinco minutos de frenesí. La eliminación provocó la mayor lluvia de críticas hacia Emery. A menudo en la picota, siempre en discusión, más por cuestiones estéticas que numéricas, el entrenador sufrió los vientos habituales en uno de los banquillos más calientes del país.</p>
<p>El ruido volvió tras la extraña ronda con el <strong>Schalke</strong>. El Valencia cayó en octavos de la Champions con la peor sensación posible, la de sentirse mejor que quienes te acaban de enviar a casa. Ocurrió en Mestalla, con el gol inicial de Soldado y la impía respuesta de Raúl, que exprimió los méritos alemanes. Y ocurrió en la vuelta, también, con la suplencia de Soldado, con Neuer marcando los límites de Aduriz, y con otra ventaja desperdiciada de la manera más tonta, dolorosa y cruel. Una espina amarga difícil de digerir.</p>
<p><strong>Lo mejor:</strong> El sprint final de Soldado. La novedad de Guaita. Tercer puesto liguero.</p>
<p><strong>Lo peor:</strong> La eliminatoria con el Schalke. La actitud en determinados momentos de la temporada, como la visita del Madrid a Mestalla.</p>
<p>foto: valenciacf.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Así fue la Liga: Villarreal CF (4º)</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 11:58:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/06/Captura-de-pantalla-2011-06-16-a-las-07.44.36-300x214.png" alt="" title="" width="300" height="214" class="izquierda_sinmarco" />Como si de dos equipos distintos en una misma temporada se tratase, el <strong>Villarreal</strong> mostró dos caras opuestas a lo largo del pasado curso. El juego alegre y festivo de la primera vuelta, la de los récords batidos, la de la fortaleza de El Madrigal, la de la máquina de sumar puntos sin tregua y la del infinito catálogo de recursos ofensivos, de entrada; y la del elogio del ahorro y el pragmatismo de la segunda, la de la pesadilla de los tres centrales ajenos, en la que sólo el Almería marcó menos goles que el Villarreal, que se reinventó con Marchena en el medio para sobrevivir, braceando con oficio para llegar hasta la orilla con el objetivo de la cuarta plaza logrado, después.</p>
<p>Si el qué de la extraña e inesperada mutación amarilla se explica a través de los números (3º en la primera vuelta, con 39 puntos, 12 victorias y 38 goles; 13º en la segunda, con 23 puntos, 6 victorias y 16 goles), el porqué atiende a diversas interpretaciones.</p>
<p><strong>Lesiones</strong><br />
Más allá de su gravedad, que también, las lesiones partieron al equipo<br />
por la importancia de los afectados en el rendimiento del grupo. Fueron ausencias claves. La de Senna, la experiencia y el equilibrio como relevo indispensable en el centro del campo. La de Nilmar, que truncó un estado de forma monumental, de un jugador que ya no enseñó su mejor nivel excepto a cuentagotas. Y la de Gonzalo, que desbarató la novedad táctica de Garrido, que tuvo que retrasar a Marchena a la posición de central, para acompañar a Musacchio.</p>
<p><strong>El factor Nilmar</strong><br />
Nilmar fue el máximo goleador amarillo de la primera vuelta. Leyendo mejor que nadie el engranaje ofensivo de Garrido, cayendo con sigilo letal a las espaldas descuidadas de los laterales, el brasileño marcó diez goles y creó infinidad de situaciones ventajosas para sus compañeros. Finísimo, se enredó después en sus problemas de rodilla, que rescataron su imagen de futbolista tan frágil como delicioso. En la segunda vuelta, sólo marcó un gol.</p>
<p><strong>Refuerzo fallido</strong><br />
La lesión de larga duración de Ángel provocó la contratación apresurada de Cicinho, que nunca dio el rendimiento esperado. Fuera de forma, visiblemente pesado, el buen hacer de Mario minimizó daños en el lateral diestro. En invierno, además, se marchó, entre otros, Jefferson Montero, un jugador que pasó de rendir con interés a desaparecer de las convocatorias. Sus cualidades, sin réplica en una plantilla sin extremos, podrían haber aportado una variante única cuando el juego de ataque se convirtió en previsible, y los atascos fueron habituales.</p>
<p><strong>El deseo de la Europa League</strong><br />
El bajón liguero del Villarreal no se entendería de modo íntegro sin detenerse en la meritoria senda del equipo en la Europa League. El plantel amarillo tuvo que convivir en dos competiciones de máximo nivel, hasta casi el final, puesto que en el continente llegó hasta las semifinales con el Porto, con el consiguiente desgaste añadido de unos recursos escasos de por sí. Esta tentación de sentir el título al alcance de la mano, el primero en la historia del club, llevó a repartir rotaciones, esfuerzos y prioridades, teniendo en cuenta que los cambios en la primera parte de la campaña habían sido prácticamente testimoniales. Varios de los jugadores claves del equipo compitieron en el tramo decisivo lejos de su mejor pico de forma. Así, a menudo, el equipo se encastilló y se aferró al mazo fiable de Rossi, demoledor, pero insuficiente.</p>
<p><strong>Lo mejor: </strong> El salto de Garrido a la élite. La espectacular primera vuelta. La remontada al Valencia en Copa. El viaje de la Europa League. La confirmación de Rossi y Bruno. Los fichajes de Borja y Marchena. La recuperación total de Cazorla. La madurez de Cani. La irrupción de Musacchio, primero, y Mario, después. El retorno a la Liga de Campeones. El alumbramiento, postrero y esperado, de un grupo de animación en El Madrigal.</p>
<p><strong>Lo peor:</strong> La broma de Cicinho. Las lesiones graves de Ángel, Gonzalo y Senna. El presumible final de Senna. Los mordiscos de Falcao. El bajón de la segunda vuelta.</p>
<p><strong>El Villarreal en DDF:</strong><br />
13 de noviembre: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/11/13/el-villarreal-quiere-ser-mayor/">El Villarreal quiere ser mayor</a><br />
9 de enero: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/01/09/rossi-la-amenaza-amarilla/">Rossi, la amenaza amarilla</a><br />
18 de enero: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/01/18/asi-respira-el-villarreal-de-garrido/">Así respira el Villarreal de Garrido</a> (Resumen de la primera vuelta)<br />
25 de febrero: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/02/25/el-villarreal-se-clasifica-creciendo/">El Villarreal se clasifica creciendo</a><br />
10 de marzo: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/03/10/el-villarreal-busca-otra-pegatina/">Villarreal, pegatinas que son galones</a><br />
14 de abril: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/04/14/cuando-termina-la-novedad/">Cuando termina la novedad</a><br />
29 de abril: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/04/29/falcao-aniquila-el-sueno-amarillo/">Falcao aniquila el sueño amarillo</a></p>
<p>foto: villarrealcf.es (ACF)</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Anales del Fútbol Moderno: La Canción del Verano</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jun 2011 16:14:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Anales del Fútbol Moderno]]></category>
		<category><![CDATA[Humor]]></category>
		<category><![CDATA[Premier League]]></category>
		<category><![CDATA[Fabrizio Ravanelli]]></category>
		<category><![CDATA[Middlesbrough]]></category>

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		<description><![CDATA[Llega el calor, amiguitos, y con él las chicas en bikini, las horchatas, las líquidas, las vacaciones y, para compensar, los rumores de fichajes y las canciones del verano. En éstas, permiso para un (breve) homenaje. A 1996, a aquel Liverpool de Fowler y McManaman que se quedó a medias, y a aquel Middlesbrough de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe width="620" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/v40w_y-OOXQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Llega el calor, amiguitos, y con él las chicas en bikini, las horchatas, las líquidas, las vacaciones y, para compensar, los rumores de fichajes y las canciones del verano. En éstas, permiso para un (breve) homenaje. A 1996, a aquel Liverpool de <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/01/23/robbie-fowler-leyenda-y-nostalgia/">Fowler</a> y McManaman que se quedó a medias, y a aquel <strong>Middlesbrough</strong> de un Juninho que también fue menos de lo que pudo ser. O de lo que pareció poder ser. Pero aquella tarde de agosto, en el estreno de la nueva temporada, el protagonista fue otro. Fue el debut de <strong>Ravanelli</strong>, que clavó tres goles en tres zurdazos para el recuerdo. El primero, en un penalti imparable; el segundo, lanzándose con todo al balón que cortaba el área; y el tercero, en un latigazo cruzado, mordido y letal. No ganó, 3-3, pero el impacto fue tremendo. La afición local, por eso de que para los guiris italianos y españoles somos más o menos lo mismo, no tardó en construir un cántico delicioso: &#8220;We&#8217;ve got a player he&#8217;s called Ravanelli, Scored three goals first time he was on the telly, After each goal he showed us his belly, Whoaaah Ravanelli !!&#8221;. Todo, claro, con el ritmo y la melodía de la Macarena, ese éxito increíble de Los del Río. Porque, sí, amiguitos, el calor, las vacaciones, las chicas en bikini y, en 1996, aquella fue la canción del verano.</p>
<p><iframe width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/nd5hXdSEnWA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Cesc Fàbregas, la vida en la encrucijada</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 05:55:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Cesc-Fábregas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cesc es un poco de todos y mucho de nadie. Porque se fue del Barcelona, sin dramas y por voluntad propia, a los 16 años. Porque tiempo más tarde, sin irreverencias pero con firmeza, le dijo no al Real Madrid. Porque era feliz en Londres, no se quejaba de la lluvia, de las nubes y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/06/Captura-de-pantalla-2011-06-13-a-las-01.35.41-300x217.png" alt="" title="" width="300" height="217" class="izquierda_sinmarco" />Cesc es un poco de todos y mucho de nadie. Porque se fue del Barcelona, sin dramas y por voluntad propia, a los 16 años. Porque tiempo más tarde, sin irreverencias pero con firmeza, le dijo no al Real Madrid. Porque era feliz en Londres, no se quejaba de la lluvia, de las nubes y esas cosas. Y porque, de algún modo, instalada en este país tan bipolar como a menudo autárquico la idea de que en la Premier los méritos son menos méritos, no fue con la selección hasta que pisó el Bernabéu en Champions para exhibirse. Y en ella, sin la coraza protectora de unos u otros, no ha tenido más remedio que buscarse la vida a modo de comparsa, picoteando oportunidades en las migajas de la gloria. Todavía hoy, recién cumplidos los 24, con pocos se utiliza tanto como con <strong>Cesc</strong> el término sobrevalorado, como si tuviese que demostrar en cada partido, en cada balón, el porqué de su indudable prestigio internacional. Y todavía hoy, como cada verano, su futuro es una incógnita mediática y millonaria. Cada verano, porque es muy bueno, Cesc es un poco de todos, mucho de nadie, y algo menos del Arsenal de Wenger.</p>
<p>En la vida de Cesc cada verano es una encrucijada. Y, últimamente, un plan de viaje que no se cumple. Pero hablemos primero del <strong>Arsenal</strong>, de su debut a los 16 años, de la retahíla de registros adolescentes, de su amistad en la casa de acogida con Senderos, de la demasiado lejana final de Copa contra el United, titular imberbe, campeón por última vez en 2005. De su salto a la capitanía y de la asunción brutal de responsabilidades. Del progreso de los réditos estadísticos de su fútbol. De la sensación de bucle del proyecto, de la prueba constante a la confianza y a la paciencia, del vacío sin títulos. De la paradoja del modelo de <strong>Wenger</strong> que, inducido por el coste a pagar por el nuevo estadio, redujo la inversión en fichajes, priorizándola hacia los más jóvenes. De esa política de club que le ayudó, quizá, a la hora de situarse en el escaparate y crecer en edad temprana y que le frenó, posiblemente, a la hora de competir con el poderío musculoso de United y Chelsea. Del desgaste mental de perseguir zanahorias sin premio. De que el sufrimiento por lo que te estás perdiendo engulla casi todo lo bueno que tienes.</p>
<p>Hablemos después de la selección, del rol siempre de reparto, a menudo desubicado. De la costumbre virada, de jugar de frente, opción preferida en la rueda de la circulación en el Arsenal, a penar de espaldas, fuera del foco de la pelota, más cerca del punta con reincidencia, casi invisible en el engranaje colectivo, secundario con España. De su primera irrupción importante, en 2006, clave en la remontada contra <strong>Túnez</strong>. Del inolvidable penalti contra <strong>Italia</strong> en 2008, el primero que pateó como profesional, para engañar a <strong>Buffon</strong> y derribar la maldita barrera de los cuartos. Del delicioso rato de fútbol contra <strong>Rusia</strong> en la semifinal, el mayor deleite de la era <strong>Aragonés</strong>, cuando la lesión de Villa juntó a cinco centrocampistas en la escolta de un único delantero. De la marginalidad del último Mundial, en el que arañó minutos para enseñar sus virtudes en la jugada de nuestras vidas, la que empieza con una ayuda defensiva de Cesc a Ramos en el lateral, en un área, que continúa con su segunda aparición para estirar la transición, pasada la medular, y que se cierra en la frontal contraria, en la caza del rechace y la presentación impecable del pase definitivo a Andrés Iniesta. De polo a polo, <strong>todocampista</strong>. Muy Fàbregas.</p>
<p>Hablemos, por último, de lo que viene. De la impresión enquistada de que es el fichaje que urge, desde hace años, en el Real Madrid. Del deseo indisimulado del jugador de regresar a Can Barça, con los amigos que allí dejó, con la pandilla de aquel cadete de Cesc, Piqué y <strong>Messi</strong>, con los títulos que echa a faltar, que añora y no volverán. De la exigencia tremenda que se encontraría, novedad polémica de un equipo que lo ha ganado todo, sospechoso de traición para la grada, por marcharse, por renovar. De que será el culpable más a mano, de los pitidos que le despidieron en su última visita al Camp Nou. De la fe de <strong>Guardiola</strong>, del escepticismo de Rosell. De la variante que puede ofrecer a este <strong>Barça</strong> que sólo puede morir de aburrimiento, complacencia o previsibilidad. De lo que puede tapar a <strong>Thiago</strong>, queridísimo por la grada, o a <strong>Sergi Roberto</strong>, de un perfil más similar. De lo bien que mezcló en el Mundial con <strong>Xavi</strong> e <strong>Iniesta</strong> (Paraguay, Holanda). De su dimensión como futbolista, de los números (alrededor de los 20 goles &#8211; 20 asistencias en la 2009-10) que pocos centrocampistas del mundo pueden igualar, de las dudas respecto al aguante de su musculatura&#8230;</p>
<p>De anhelos, fidelidades, oportunidades y renuncias. De todo, mientras Cesc aguarda -la vida en la encrucijada- el bandazo que agite, para bien o para mal, el resto de su carrera deportiva.</p>
<p>En DDF:<br />
Junio 2008: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2008/06/10/la-hora-fabregas/">La hora Fàbregas</a><br />
Octubre 2009: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/10/11/me-llamo-cesc/">&#8220;Me llamo Cesc&#8221;</a><br />
Noviembre 2009: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2009/11/08/como-ser-el-jefe-con-solo-22-anos/">Cómo ser el jefe con sólo 22 años</a><br />
Marzo 2010: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/03/12/sobre-la-hipotetica-puja-por-fabregas/">Sobre la (hipotética) puja por Fàbregas</a><br />
Julio 2010: <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2010/07/05/fabregas-o-torres-el-debate-es-inocuo/">Fàbregas-Torres, el debate es inocuo</a></p>
<p>foto: fifa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>España brilla y barre a Estados Unidos</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/06/05/espana-brilla-y-barre-a-estados-unidos/</link>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2011 04:54:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Breves]]></category>
		<category><![CDATA[Selección Española]]></category>

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		<description><![CDATA[Subrayando que por encima de los nombres está la defensa del estilo, España se dio un festín en Estados Unidos, para transformar en lógica goleada su inapelable superioridad sobre el césped. Comandada por un extraordinario Xabi Alonso, la Selección fue un rodillo que encontró también espacio para la sutileza, en las botas y el talento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Subrayando que por encima de los nombres está la defensa del estilo, <strong>España</strong> se dio un festín en Estados Unidos, para transformar en lógica goleada su inapelable superioridad sobre el césped. Comandada por un extraordinario Xabi Alonso, la Selección fue un rodillo que encontró también espacio para la sutileza, en las botas y el talento de Silva y Cazorla. Los tres mentados futbolistas protagonizaron la jugada del primer tanto. Alonso enlazó con Silva que descargó a la frontal, donde <strong>Cazorla</strong> enroscó un disparo delicioso a la escuadra. Al poco, llegó el segundo, prueba de las diferentes texturas ofensivas que maneja el combinado español. Alonso, otra vez, lanzó un pase largo y profundo a la carrera de <strong>Negredo</strong> que, tras ganar la espalda a los centrales y romper el fuera de juego, fusiló a un vendido Howard. Todavía antes del descanso llegó el tercero. De nuevo Silva conectó con <strong>Cazorla</strong>, y el asturiano definió con clase desde el punto de penalti. Tras el asueto se produjo el habitual carrusel de cambios, y el partido bajó un pistón de intensidad. Destacó el debut de Borja Valero, que dejó su huella en el envite, con una maniobra de cadencia perfecta que plantó a <strong>Torres</strong> frente al portero. Con la puntera, y cierto suspense, el delantero marcó el cero a cuatro definitivo. España, sin despeinarse, presumió de alternativas y fondo de armario, en una cita idónea para la reivindicación individual, y colectiva.</p>
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		<title>Sampstoria</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jun 2011 00:11:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calcio]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sampdoria]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de semanas, recién consumado el descenso de la Samp, a Palombo, su capitán, le atrapó un llanto inconsolable. Se dirigía de un fondo a otro del Luigi Ferraris, convertido en un quejido colectivo. Las lágrimas rodaban sin vergüenza por las mejillas de los hinchas genoveses. Era aquella la rúbrica inesperada y atormentada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/sampstoria-225x300.jpg" alt="" title="" width="225" height="300" class="izquierda_sinmarco" />Hace un par de semanas, recién consumado el descenso de la Samp, a <strong>Palombo</strong>, su capitán, le atrapó un llanto inconsolable. Se dirigía de un fondo a otro del Luigi Ferraris, convertido en un quejido colectivo. Las lágrimas rodaban sin vergüenza por las mejillas de los hinchas genoveses. Era aquella la rúbrica inesperada y atormentada a una temporada que arrancó en un mes de agosto que se veía entonces tan lejano como irreal. El verano, la previa de la Champions con el Werder Bremen, el gol encajado en el tiempo añadido de la vuelta, que desembocó en una prórroga de aciago final. Que desembocó, también, en una crisis estructural. Ahí nació la herida que se convirtió en muerte, nueve meses más tarde. Se fue Cassano, se fue Pazzini, y se fueron los anhelos de grandeza de la escuadra. En el barro, el equipo, o lo que quedó de él, se enredó de tal manera que el postre no fue otro que la desgracia. Palombo, la grada repleta e impotente, y las lágrimas húmedas y saladas. Y el drama, justo veinte años después de la felicidad absoluta, invadió el césped más venerable del barrio de <strong>Marassi</strong>.</p>
<p>Porque veinte años atrás, en 1991, sobre ese mismo césped en el que mostraba su dolor el capitán Palombo, daban los jugadores locales la vuelta de honor. Eran campeones. Era la tarde gloriosa del primer y único Scudetto de la <strong>Sampdoria</strong>. Ahí correteaban, perseguidos por una nube de fotógrafos, portando un escudo y observando dichosos la triple cortina de humo que tapaba el fondo más bullicioso del estadio. Tres colores, verde, blanco y rojo, que simbolizaban la distinción que les otorgaba el tan deseado triunfo sobre el Lecce, gracias a tres goles marcados, también, en la portería de ese fondo que veinte años después, se compadecería de las lágrimas célebres de Palombo.</p>
<p>Pero en 1991, en la culminación del proyecto del presidente <strong>Mantovani</strong>, la Sampdoria de <strong>Boskov</strong> se hizo con el título. Era el Calcio entonces, sin discusión, el fútbol más poderoso y competitivo del mundo. Estaba el <strong>Inter</strong> del astuto Trapattoni, del Matthäus Balón de Oro y campeón mundial; estaba el <strong>Milan</strong> del maestro Arrigo Sacchi, de la tripleta holandesa; estaba el <strong>Nápoles</strong> decadente de Maradona, que dio positivo en marzo e inició el derrumbe; estaba la <strong>Roma</strong> del gran Giannini, la <strong>Juve</strong> del joven talento Roberto Baggio. Estaban todos, los mejores equipos de Europa, y a todos venció aquella <strong>Sampdoria</strong> irreverente, que concretaba varias de las virtudes de aquel fútbol musculoso, marcial y vertiginoso.</p>
<p>En la tarde decisiva, en la penúltima jornada, la Samp recibía al <strong>Lecce</strong> de Boniek, que dirigía a dos campeones del Mundo, uno pasado y otro futuro: Pasculli, que trató de buscarse la vida en punta, sin éxito, y Mazinho, que intentó ordenar la salida de balón de los suyos, sin mucho peso. Con los locales no estuvo Mancini, pero sí estuvieron todos los demás. Gianluca <strong>Pagliuca</strong> bajo palos, sobrio, sereno. Ese perro de presa llamado <strong>Vierchowod</strong> en la defensa, con las señas de identidad consabidas: anticipación, asfixia, contundencia. La brújula y la cadencia de Toninho <strong>Cerezo</strong> en el medio, la zancada elegante de <strong>Katanec</strong>, el despliegue intuitivo de <strong>Dossena</strong>&#8230; Y, sobre todo, el galope desbocado de <strong>Lombardo</strong> en la derecha, y el olfato excepcional de <strong>Vialli</strong> en el área. Todavía con pelo, máximo goleador y estrella multicolor.</p>
<p>El Lecce le duró un rato a la Sampdoria, que se lo merendó envuelto por el aura mágica del estadio. Ambientazo creciente en una grada repleta de banderas y corazones negros, rojos, blancos y azules, esos que luce la camiseta más bella del Calcio. Al segundo minuto, Lombardo arrancó con furia por la diestra, sin que nadie lo pudiera detener. Su centro al área lo descolgó Vialli, que presentó la pelota en la frontal, a la llegada de <strong>Cerezo</strong>. El golpeo seco del brasileño fue el uno a cero que, pronto, tuvo continuidad con el segundo. Fue otro golazo, aún más espectacular. <strong>Mannini</strong> escapó de su rol de reparto para cazar una volea preciosa desde lejos, tras el despeje que siguió al saque de un córner. Antes de la media hora, en pleno éxtasis local, llegó el tercero y definitivo. Fue <strong>Vialli</strong>, cómo no, coronando su magnífica temporada a la media vuelta, empalando un pase de testa en el interior del área.</p>
<p><strong>Sampstoria</strong>!!!, rezaba la portada conmemorativa de Guerin Sportivo. La Sampdoria ganó aquel Scudetto como antes había levantado Copas nacionales, y la Recopa del año anterior, en el momento más dulce de su historia. El curso siguiente perdió en Wembley y contra el Barcelona la final de la Copa de Europa, en la prórroga, tras aquel zapatazo de Koeman. Milímetros, detalles, separaron al vencedor del vencido. Dos décadas después, no podrían haberse alejado más. Uno se carcome en su quebranto, masticando la caída a la Serie B; el otro, instalado en la felicidad continua, celebra su cuarta Liga de Campeones.</p>
<p>foto: http://twb22.blogspot.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Barça-United: la Final</title>
		<link>http://www.diariosdefutbol.com/2011/05/27/barca-united-la-final/</link>
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		<pubDate>Sat, 28 May 2011 00:16:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Bwin]]></category>
		<category><![CDATA[Liga de Campeones]]></category>
		<category><![CDATA[David_Villa]]></category>
		<category><![CDATA[FC Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Víctor-Valdés]]></category>

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		<description><![CDATA[Quizá sea que todavía dura la resaca del cuádruple enfrentamiento entre Madrid y Barcelona, que nos exprimió a todos, o quizá simplemente necesitemos que sea sábado cuanto antes, salten los dos equipos desafiantes y enfilados, a una y otra vera de la Copa que evitarán mirar, para que nos demos cuenta de la verdadera grandeza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/Sin-título-300x214.png" alt="" title="" width="300" height="214" class="derecha_sinmarco" />Quizá sea que todavía dura la resaca del cuádruple enfrentamiento entre Madrid y Barcelona, que nos exprimió a todos, o quizá simplemente necesitemos que sea sábado cuanto antes, salten los dos equipos desafiantes y enfilados, a una y otra vera de la Copa que evitarán mirar, para que nos demos cuenta de la verdadera grandeza del partido que nos espera en <strong>Wembley</strong>. Dos de los clubes más poderosos del planeta, los dos equipos más sobresalientemente regulares de Europa en los últimos años, dos leyendas vivientes en los banquillos y un capazo de los mejores jugadores del mundo. Una oferta de menú insuperable, con todos los ingredientes para que la batalla resulte memorable. A modo de previa, y sin dejar de recordar los panegíricos mancunianos a <a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/05/27/el-goleador-adaptado/">Chicharito</a> y V<a href="http://www.diariosdefutbol.com/2011/05/25/el-viejo-edwin/">an der Sar</a>, resaltamos algunas de las claves de la final de la Liga de Campeones.</p>
<p><strong>La fe de Víctor Valdés</strong><br />
Recién terminaba de certificar virtualmente su triunfo liguero el Barcelona en El Madrigal, cuando un cántico rompió la noche en Castellón: &#8220;Es, es, es, la Copa/Liga de Valdés&#8221;. El portero azulgrana había evitado un gol postrero del Villarreal, en un desvío cuasi milagroso, y varios aficionados culés rescataron entonces en su honor la tonada que nació en Paris, donde <strong>Valdés</strong> reivindicó su categoría mundial con aquellas intervenciones de mérito ante Henry. También infalible en los arreones iniciales del United en la final de 2009, es en las grandes ocasiones donde el cancerbero catalán ha marcado distancias con sus predecesores en la portería. Esa parcela era un hervidero inestable hasta que se asentó Valdés. Hoy se discute si es el mejor portero de la actualidad pero, en realidad, lo que no tiene discusión es que no hay mejor portero posible para este Barcelona.</p>
<p><strong>Los ojos en Villa</strong><br />
El primer curso de Villa en el Barcelona languidece con un regusto amargo. Reducido a la labor de comparsa intendente, de más a menos, ha terminado eclipsado por el afán goleador de Messi, que casi todo lo acapara. Sus mejores noches datan de la primera vuelta, excepción del valioso gol en Londres al Arsenal. De vuelta a la capital insular, de su rendimiento en la final, y del resultado, dependerá en buena medida el balance particular de su temporada. Con la victoria, todo sacrificio habrá merecido la pena.</p>
<p><strong>Abidal o Mascherano</strong><br />
El único puesto que baila en las horas previas está en la defensa. La duda consiste en sostener la apuesta por Mascherano como defensa central, desplazando a <strong>Puyol</strong> a la izquierda; o dar por finalizada la recuperación de Abidal y formar en el eje con la pareja clásica Piqué-Puyol. En los pros y contras el rédito es similar, y posiblemente no se trate tanto de lo que ofrezca uno u otro como de lo que se pierda en la decisión colateral. Puyol es más Puyol en el medio y, de paso, <strong>Piqué</strong> es más Piqué a su lado.</p>
<p><strong>El fin de la novedad</strong><br />
No es que hayan estado mal, los muchachos, pero es cierto que varias de las cegadoras apariciones del Barcelona original de <strong>Guardiola</strong> han rendido esta temporada un peldaño por debajo de su mejor versión. Hablo de Piqué, de <strong>Busquets</strong>, de <strong>Pedro</strong>&#8230; que, sin dejar de sumar, de ser útiles, no han brillado tanto como en 2008-09, o 2009-10. El vacío que sigue al fin de la novedad, la catarsis de haberlo ganado todo, incluido el Mundial, tan pronto&#8230; Esas tentaciones globales al relajo se concretarán en la inminente final, donde no se requiere motivación externa, y donde se activan las alarmas de la atención sin importar del todo lo que haya ocurrido en el camino.</p>
<p><strong>Siempre Messi</strong><br />
Es Messi, con permiso del plus imprevisible de <strong>Dani Alves</strong>, quien convierte al Barcelona de Guardiola, el del émbolo delicioso <strong>Xavi-Iniesta</strong>, ya de por sí un equipo buenísimo, sobresaliente, excepcional, en un equipo irrepetible. El mejor que muchos hemos visto jamás en vivo, y el llamado a marcar una época: la actual. Nada da más lustre histórico que los grandes títulos, y no hay ninguno más grande a nivel de club que la Champions. Dinero llama a dinero y grande llama a grande. La noche es para todos pero para Messi es un poco más que para cualquier otro. Porque, cuando la cosas se ponga seria, su duelo estelar con Rooney debe decantar la gloria a uno de los bandos.</p>
<p><em>C</em><em>ada semana, y de la mano de <a href="https://www.bwin.com/es/sportsbook.aspx?pid=1639&amp;zoneid=120068&amp;adid=10074&amp;redir=1" target="_blank">bwin.com</a>, os ofreceremos los partidos más interesantes del fútbol mundial, con especial atención a todos aquellos que os manejáis en el mundo de las apuestas on-line</em>. Como era de esperar, con el Barça favorito, el triunfo del United se paga a 3.50 euros en <em><a href="https://www.bwin.com/es/sportsbook.aspx?pid=1639&amp;zoneid=120068&amp;adid=10074&amp;redir=1" target="_blank">bwin.com</a> frente a los 1.95 que daría una victoria del Barcelona. Que el partido termine en empate se paga a 3,50. Hay en BWIN más de 300 apuestas distintas a realizar. </em></p>
<p>foto: uefa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Aquel Madrid de Valdano</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2011 20:45:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Real Madrid]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge-Valdano]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/rivalidad-historica-11-300x200.jpg" alt="" title="" width="300" height="200" class="izquierda_sinmarco" />Todos tenemos, sin qué sepamos muy bien por qué, un grupo selecto de libros, discos, películas, personas&#8230; que marcan nuestra vida hasta el punto de convertirse en influencias decisivas, y en referencias atemporales, que forman lo que llamamos universo propio. Sin ellos, por resumir, no seríamos lo que somos. En mi caso, y ciñéndonos a lo futbolístico, todo cambió en el verano del 94. En la primavera, mi visión respecto a la pelota era puramente parnasiana, un fútbol por el fútbol sin más pretensión que la lúdica, el simple divertimento. El fútbol era escuchar los goles del domingo en los viajes en coche, acercarse con suerte a Castalia para ver a un Castellón cada año peor, ver los resúmenes de Estudio Estadio y memorizar nombres y apellidos en el álbum de cromos. Mi acercamiento era estrictamente superficial, como podía serlo con otra de mis infantiles aficiones. Lo tomaba con distancia. Por ejemplo, a mis once años, desconocía cualquier tipo de polémica respecto a la convocatoria mundialista de Clemente. En mi cabeza inocente una idea era segura: en las selecciones juegan los mejores de cada país y los que juegan con España son los mejores de España. Y punto. No cabía otra posibilidad.</p>
<p>Pero, y creo que no fui el único, tras ese verano mundialista mi grado de interés subió varios escalones. Y fue entonces, en plena fiebre, cuando me crucé con aquel inolvidable Real Madrid de <strong>Valdano</strong>, que me conquistó no tanto por lo alegre de la propuesta, que también, sino por lo didáctico de su credo. Por vez primera descubrí que el fútbol se hacía varias preguntas (cómo, por qué, quién) y no sólo se reducía a la evidente (qué). Descubrí, además, desde la primera noche, un trofeo Santiago Bernabéu espectacular con el Palmeiras, que yo podía comprenderlas, y participar por fin en algo más que en el envoltorio del negocio. Porque tuve un balón desde antes de saber andar, pero no habité las entrañas del juego hasta esa temporada. Concretando, si sé explicarme: pasé de divertirme en el patio, en la calle, en el pueblo, a insistir en la absoluta necesidad de competir en un equipo de verdad, con entrenador, pizarra, árbitro y rivales. Fue en esos días, dejando el yo para reivindicar el nosotros, cuando el juego se convirtió en asunto serio.</p>
<p>Aquel <strong>Madrid</strong> de Valdano me llegó en ese tramo oportuno de la vida en el que la capacidad para absorber parece ilimitada. Era una esponja, y todo resultaba tan novedoso como arrebatador. Éramos unos críos, pero recuerdo hablar en el colegio de achique, de defensa en zona, del rombo del centro del campo. Era algo que no habíamos hecho jamás, y si lo hacíamos era porque entendíamos al fin que las cosas no pasaban porque tuviesen que pasar. Quizá no conociésemos todas las claves, ni siquiera hoy, pero lo que antes era imposible de predecir, de repente se antojaba sencillo de explicar.</p>
<p>Aquel Madrid de 1994 cargaba de antemano con dos losas en sus hombros. El <strong>Barça</strong> del Dream Team había ganado las últimas cuatro Ligas y en su último cruce en el Camp Nou le había metido cinco. En su primer año en el banquillo de <strong>Chamartín</strong>, Valdano construyó un equipo de manual. <strong>Buyo</strong> se resistía a ceder el puesto en la portería a un joven Cañizares, y se aferró a él con uñas y dientes. Por delante, <strong>Hierro</strong> y <strong>Sanchís</strong> aseguraban una salida de balón cristalina, en corto y en largo. <strong>Quique Sánchez Flores</strong> ocupó el carril diestro y el izquierdo, hasta la lesión de Míchel en Anoeta, fue para un reconvertido <strong>Luis Enrique</strong>. Cuando cayó Míchel, Luis Enrique cruzó su plaza a la de interior diestro, y <strong>Lasa</strong> (mítico Lasazo contra el Sevilla) fue el lateral izquierdo. En la posición de pivote, hubo pugna y polémica entre <strong>Milla</strong> y Redondo. En la punta del rombo lució con esplendor <strong>Michael Laudrup</strong>, en su última gran temporada, recién llegado de Barcelona. En la izquierda había dos planes. El más conservador, con Martín Vázquez, y el más vertical, con José Emilio <strong>Amavisca</strong>, que alternó la banda con la delantera. Ahí irrumpió <strong>Raúl</strong>, adolescente, entre el declive de Butragueño y la gravísima lesión de Alfonso en la primera jornada en Sevilla. En punta, explotó contra pronóstico Iván <strong>Zamorano</strong>, autor de 28 goles. En pretemporada, era uno de los descartes de Valdano, junto al propio Amavisca. Finalmente, ni Rubén Sosa ni Eric Cantona, los pretendidos, firmaron por el Madrid, y el entrenador se la envainó, con magnífico resultado.</p>
<p>Aquel Madrid de Valdano resultaba muy didáctico porque su pureza ideológica era extrema. Lo decíamos en el colegio, lo hemos dicho antes y lo repetimos ahora. La defensa en zona, el achique que seguía a la presión, un delantero que va y otro que merodea, el ancla del cinco y la habilidad de crear espacios para el enganche, una banda que percute y otra que ayuda en posiciones interiores&#8230; Aprendimos mucho, y el Bernabéu disfrutó a menudo. Con la devolución del 5-0 al Barcelona, con los cuatro que se marcaron al Atlético… con el nacimiento de un ídolo eterno (Raúl), y sobre todo, con la consecución del anhelado título de Liga.</p>
<p>Tras el éxito, el Madrid encaró el desafío de la Copa de Europa con los refuerzos de Miquel Soler, Freddy Rincón y Juan Eduardo Esnaider. Por distintas razones, los tres resultaron un fiasco, y a ello se unió el cambio en la presidencia, de Ramón Mendoza a Lorenzo Sanz, y el marchitar de varios veteranos. En ésas, Valdano se apoyó en la cantera (Álvaro, Guti, Gómez, Marcos, García Calvo, Sandro&#8230;) pero el curso se torció tanto que, tras perder en casa ante el Rayo, fue destituido. En el recuerdo queda el silencio rebelde de Raúl, que no festejó su gol al Athletic en San Mamés, como protesta por el despido de su valedor, en un partido que dirigió Vicente del Bosque, de modo interino, antes del fichaje fugaz de Arsenio Iglesias.</p>
<p>Aquel Madrid de Valdano, en definitiva, tuvo una vida breve, pero dejó un legado. Devolvió a la esfera campeona a un equipo que había sido martirizado sistemáticamente por el Barcelona, golpeando de muerte al Dream Team, herido desde la final de Atenas. Recuperó, desde el rescate de los parámetros clásicos del juego, el aura de frescura y cierta modernidad, y encauzó a la entidad en la senda europea. En 1994 parecía una quimera un Madrid de nuevo campeón de Europa, con casi tres décadas de vacío. En menos de una década, el club blanco levantó la copa por partida triple.</p>
<p>Aquel Madrid de Valdano (y <strong>Cappa</strong>) nos enseñó también a militar en un estilo. Pasados los años, convenimos que no existen las verdades absolutas, y menos en el fútbol, donde todo es tan válido o tan falso como quiera la pelota. Pasados los años, difuminado nuestro credo en el desencanto y devorado el líder por su personaje, su despido no es tan doloroso como aquel de los noventa pero, un poco sí, sabe igual de amargo.</p>
<p><iframe width="480" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/YJd5RvsTtTQ" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>El viejo Edwin</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2011 00:46:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Edwin van der Sar]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/1623235_w2.jpg" alt="" title="" width="450" height="250" class="alignnone size-full wp-image-22785" /><br />
Tan largo, tan seco, tan rígido&#8230; Cada vez que cae al suelo parece que no se vaya a levantar, cada vez que se retuerce en el escorzo se quiebra, en un quejido, el engranaje de las articulaciones, desgastadas, erosionadas por tanto choque, tanta percusión, tanto barro futbolístico profesional acumulado desde 1990. Tan largo, tan viejo, tan todo&#8230; que <strong>Edwin Van der Sar</strong> se ha mimetizado sin ruido con el paisaje del fondo de Old Trafford. Nadie parece verlo, incluyendo delanteros, pero siempre ahí está. Sin milagros, sin intervenciones imposibles, pero sin apenas fallos, ni estruendos, ni portadas. Parando las parables y dejándose de tonterías con las imparables, abundando en la sobriedad marca de la casa de un portero gigantesco, que se reinventó sobre la marcha para no dejar más rendija al riesgo que su sabida querencia a exhibir dominio en el juego con los pies. Cerca de los 41 años, Van der Sar dirá adiós el sábado, en un escenario inmejorable, en Wembley, en la final de la Copa de Europa. La copa más grande, la misma que ganó, primero en los noventa, siendo el vértice inicial de los triángulos de apoyo que diseñó Van Gaal, y que desembocaban en el vértigo atacante, y después, en aquella inolvidable tanda de penaltis del resbalón de Terry; y la que perdió, también, hace un par de cursos, precisamente ante el Barcelona de Guardiola. </p>
<p>El fútbol le ofrece, sobre la hora, una última revancha al portero del Manchester United. Si algo sabe Van der Sar, si algo ha aprendido, es abrazar a la paciencia. La carrera del guardameta internacional parecía marchita tras su descorazonador paso por la Juventus. Era el año 2001 cuando llegó de rebote al Fulham, con una carga insoportable en sus hombros, casi descartado para el máximo nivel. Dolía la conciencia, apaleado por la crueldad del desempate en el fútbol, porque no había parado ninguno de los cinco penaltis que tiró Francia en la ruleta de cuartos de la Euro 96, ni de los cuatro que tiró Brasil en la semifinal del Mundial del 98, ni valió de nada el único que detuvo en casa, en la primera semifinal de la Euro de 2000, a Italia. Obviando los cantos de la depresión, sin embargo, Van der Sar emigró a Londres y empezó prácticamente desde cero. Alejado de los focos abrasadores cimentó de nuevo su confianza. Paso a paso, llenando con esmero un vaso que desbordó en 2004, cuando se le ofreció una llave para la redención. Bajo la mirada examinante del fondo naranja del Estadio Algarve, Van der Sar se enfrentó con los fantasmas de siempre. Cuartos de final, empate y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=P3hYLlrv5yo&#038;feature=related">penaltis</a>. Y no había errores, creciente la tensión, hasta que la estrella del rival, Ibrahimovic y Suecia, pateó el suyo, y lo tiró a las nubes. Cuando le llegó el turno a Ljunberg, el cuarto, el destino simuló reírse del arquero. La pelota dio al travesaño y golpeó en la espalda de Van der Sar, para introducirse en la portería. Por esa misma espalda se dibujó un escalofrío fatal, cuando Cocu falló el suyo, anulando la ventaja y volteando emociones. Pero contra la inercia, Van der Sar se rebeló para ser lo que es ahora. El viejo Edwin le enseñó su diestra a Mellberg y se tiró a su izquierda, tan largo, tan seco y tan rígido, para desviar la pelota. Al buscarle la cámara, no halló más respuesta que el rictus serio, la máscara que sujetaba la explosión de júbilo interior. Esa catarsis esperada durante ocho largos y penitentes años que se culminó con el último y definitivo lanzamiento de Robben. Liberado, ya nada fue igual, sino mejor.</p>
<p>Ocurrió en 2004 y, a los 34 años, Van der Sar arrancó una segunda juventud. No tardó en fichar por el United, lo ganó todo, otra vez, y recuperó por fin la paz consigo mismo. Subrayó el ajuste de cuentas con los once metros, además, con la parada a Anelka que siguió al celebérrimo resbalón de Terry, y desafía todavía hoy a su cuerpo como prodigio de longevidad. Lo que ocurre, quizá, no lo descarten, es que sea cierto que volvió a nacer. Una noche, en concreto, en la Eurocopa de Portugal.</p>
<p>foto: uefa.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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		<title>Lo Pelat: el adiós de Iván De la Peña</title>
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		<pubDate>Fri, 20 May 2011 11:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Enrique Ballester</dc:creator>
				<category><![CDATA[Personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Iván_de_la_Peña]]></category>

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		<description><![CDATA[Era en mi pueblo, era en verano, era por la tele, era un torneo subnosequé, y era de noche, seguro, porque sólo de noche, en verano y en mi pueblo, dejábamos de jugar a fútbol para verlo, cuando la falta de luz, el asomar del hambre y el tope horario materno aconsejaba regresar a casa. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2011/05/Captura-de-pantalla-2011-05-20-a-las-06.08.01-300x245.png" alt="" title="" width="300" height="245" class="izquierda_sinmarco" />Era en mi pueblo, era en verano, era por la tele, era un torneo subnosequé, y era de noche, seguro, porque sólo de noche, en verano y en mi pueblo, dejábamos de jugar a fútbol para verlo, cuando la falta de luz, el asomar del hambre y el tope horario materno aconsejaba regresar a casa. Era en mi pueblo, digo, en algún año sin determinar del primer lustro noventero, y fue la primera vez que vi a<strong> Iván De la Peña</strong>. Era imposible no fijarse, no tener ojos únicamente para él, con la calva cegadora, y con el absoluto protagonismo en el juego del equipo. Era imposible que pasara desapercibido. Todo pasaba por él, y entonces todo se aceleraba, desde el riesgo casi inconsciente, en aquel catálogo de pases inverosímiles, mirando y sin mirar, por alto y a ras de césped, con el interior o con el exterior, que al día siguiente, fascinados, comentamos y tratamos de imitar, en mi pueblo, y en verano.</p>
<p>Creo que fue Cappa quien escribió un día que hay tres tipos de jugadores. Los malos, que son incapaces de dar el pase que tú estás viendo desde la grada. Los buenos, que lo dan. Y los mejores, que allá abajo, en el césped, ven y dan el pase que desde arriba, en la tribuna, tú ni siquiera te atreves a imaginar. Iván, convendremos, pertenecía a este selecto club. Si no fue el pasador más espectacular de los últimos quince años, merece una plaza en el podio. Y con el tiempo, además, aprendió a valorar la prosa. Se domesticó, no del todo, pero sí lo suficiente como para sobrevivir al vacío que aparece cuando se acaba la novedad, cuando se apaga la excitación. Le costó. Antaño niño prodigio, salió del Barça, donde la afición siempre le adoró más que los entrenadores, y penó por Italia y Francia, sin acercarse al tope de su potencial. Rebotado, fuera de foco, De la Peña fichó por el Espanyol.</p>
<p>De blanquiazul, sufrió y disfrutó tanto como para afirmar, en su despedida, que &#8220;el fútbol es lo más grande que hay”. Peleó por mantener la categoría, creció para tocar metal en la Copa, y para jugar la final de la UEFA. Gozó como punto de arrancada de ese triángulo mágico que formó con Luis García y Raúl Tamudo, y con ellos regresó al Camp Nou para convertirse en villano. Probó fugazmente el dulce sabor de la Selección, y su talento alcanzó para vivir de la pelota sin traicionarse. Insobornable, si el sábado juega un rato, de despedida, se arrancará con esos inolvidables pases de vértigo suicida e imposible, que yo vi una noche de verano, en mi pueblo, y en la tele.</p>
<p>Porque quizá no haya cumplido todos esos sueños adolescentes que compartía con Raúl en aquel Mundial juvenil tan lejano, pero logró algo más complicado: un hueco en la memoria. Y lo mejor que se puede decir de él es lo mejor que se puede decir de cualquiera: no habrá otro igual, ni parecido.</p>
<p>foto: rcdespanyol.com</p>
<p><a href="http://twitter.com/eballester"><img src="http://www.diariosdefutbol.com/images/2010/09/bt_eballester-300x51.jpg" alt="" title="" width="300" height="51" class="centro_sinmarco" /></a></p>
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