#LaCopaMola

El caso es quejarse. Llevamos toda la vida protestando por el formato de la Copa del Rey; que si plano, que si previsible, que si peligrosamente preparado para los grandes como diría y dijo Simeone. Y ahora que por fin hemos imitado el muy británico partido único en casa del pequeño a algunos tampoco les gusta. ¿No habíamos quedado en que los ingleses lo hacen todo bien? Las voces discordantes han salido de la cueva únicamente a posteriori, claro está, cuando en una sola tarde Real Sociedad y Athletic se cargaron a los de Zidane y Setién, respectivamente. Pero, ¿fue de verdad una sorpresa?

Sabías a lo que venías. La fórmula matagigantes ya se aplicó —con variaciones aquí y allá— de 2000 a 2006 y en aquellas seis ediciones coperas campeonaron Betis, Mallorca, Espanyol, Deportivo y Zaragoza por partida doble. Mucha clase media, ahí. Total, que el no nuevo formato de Rubiales que ahora critican algunos tras haberlo exigido durante 14 años es en realidad un (en mi opinión acertado, saludable) restyling obra de la Federación. La demografía de los semifinalistas se antoja, además, consecuencia lógica de un modelo que intenta implementar relativa meritocracia a un torneo con 116 candidatos. ¿No anhelábamos el todos contra todos de la FA Cup?

Ejercicio de humildad. El fútbol vive hoy día en equilibrio precario entre emoción e industria, tratando de hacer felices a los patrocinadores sin enfadar demasiado a los aficionados y, en menor medida, viceversa. El calendario está indiscutiblemente sobrecargado y los partidos de vuelta sólo se sostienen —de momento— en la Champions, competición global que queramos o no ha comido terreno a lo doméstico. Es por eso que me parece inteligente que la revitalización de la Copa consista precisamente en ir al grano, en otorgar relevancia a cada choque y en poner en alerta a grandes y pequeños aunque éstos no lo necesitaran. Yo hasta llevaría el partido único a las semis

#LaCopaMola. Me hizo sonreír que la propia Federación lanzase un hashtag con deje «autocelebrativo» para poner en valor la presente edición copera, pero viendo su transcurso creo que ha resultado original y preciso. La Copa está molando. Modestos como Ibiza, Unionistas, Cultural o sobre todo Mirandés se ganaron sobre el campo merecida visibilidad y un bendito pellizco económico, mientras clubes de clase media como Granada, Athletic o Real Sociedad se sientan ahora en la mesa de la disputa de un título, manjar que parecía reservado a los (más) grandes. Y cuidado, con esto no digo que con blancos o azulgranas en semifinales la Copa sería mejor ni peor, que es por donde van los tiros de muchos aficionados que acuden a Twitter ya opinados.

El formato mola, el balón decide. http://www.tb-credit.ru/dengi-na-kartu.html