Indulto Colectivo

Un texto de Juan Carlos González Guerrero (@jcguerrero87)

Si hay alguna posibilidad de que este Madrid tenga un epílogo exitoso más allá de Kiev, pasa por el indulto colectivo. Que se perdonen unos a otros y cada uno a sí mismo por todos los errores cometidos y prometan que no volverá a ocurrir, como dijo otro miembro de la realeza, pero sin terminar abdicando como él. Zidane dio el primer paso alineando a Bale, al que parece que habría puesto de inicio incluso con Hazard, porque por el belga jugó Vinicius. El mañana nunca llegó y Bale sigue aquí hoy, habrá que darle trabajo.

Al galés le ha venido bien que ya nadie espere nada de él: por no esperar, no se esperaba ni volver a verlo vestido de blanco. Incluso se llegó a dar por buena su salida gratis. Todo lo que dé a partir de ahora se considerará un extra, una propina de más con las monedas que aparecen entre los huecos del sofá.

No sólo Bale dio un regusto añejo, en Balaídos hubo momentos que recordaron al Madrid hegemónico en Europa de antes de ayer: en el tercer gol sólo faltó que apareciera Cristiano Ronaldo en lugar de Lucas Vázquez marcando y quitándose la camiseta. Únicamente al comprobar que no había una exposición de abdominales bronceados sobre el césped, entendimos que no habíamos vuelto a 2017, a pesar de que James, otro de los indultados por Zidane, estaba en el banquillo.

El madridismo también tendrá que practicar su propio perdón a jugadores como Isco y Marcelo después de que se hayan reconciliado con la báscula. Además, deberá retirar el cartel de “acabado” a Casemiro, que vuelve a ser el prólogo del gol: alguien tiene que robar la posesión al rival. Kroos y Modric volvieron a ser dominantes y, junto al brasileño, llevaron a autoengañarse a algunos con la idea de que quizás no haga falta fichar a nadie para el centro del campo. Vivir con el estado de ánimo del último partido no es hacerlo en una montaña rusa, sino en un centrifugado permanente.

Quién sabe si de seguir en la plantilla también habría indultos para Llorente o Ceballos. Tuvo suerte el Madrid de ganar en Vigo porque de no haber sido así ya habría una manifestación a las puertas del Bernabéu pidiendo dimisiones por la cesión del utrerano después del partido que se marcó en el Emirates unas horas antes. Los nostálgicos de lo que pudo haber sido son los peores: ante la falta de realidad a la que volver, se la inventan sin pedir perdón.

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