Pues Eres Noveno

Ahora que está a punto de arrancar la era del “seleccionador sin cláusula” Luis Enrique, conviene y apetece epilogar la turbulenta transición vivida en el banquillo de España, que de junio a septiembre de 2018 tuvo los mismos inquilinos (tres) que de 2002 a 2016. Tras el fiasco de Brasil 2014, es de recibo destacar la originalidad de nuestra Selección, capaz de abrir el habitual ciclo de reconstrucción posmundialista ¡antes! de Rusia 2018 desmintiendo la creencia popular según la cual los españoles dejamos todo para última hora.

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Para despistar, eso sí, liamos La Mundial a dos días del debut. Atónitos pero en el fondo divertidos —es nuestra índole—, presenciamos con cierto sonrojo aquella sucesión de acontecimientos que desembocó en la elección last-minute de Hierro y antes de sentarnos delante de la tele ya habíamos elegido a nuestro culpable del triángulo amoroso Florentino-Lopetegui-Rubiales. Poco importaba que la ruleta rusa dictase enfermería o puerta grande para los nuestros, las opiniones ya estaban bien claras en borradores, listas para ser twitteadas. Así somos.

Al final salió enfermería. Los mismos jugadores que aseguraron que el cambio no afectaría al grupo porque la cita era demasiado importante no tuvieron reparo alguno en contradecirse y declarar, después de pasarse el balón sin sentido ni intención durante cuatro partidos y una prórroga que se nos hiceron eternos, que lógicamente aquella decisión influyó en el rendimiento del equipo. Su reacción egoísta fue tan predecible como nuestro juego.

Una vuelta de tuerca

La Federación volvió a hacer gala de su reactividad y entregó el cargo al 62 veces internacional Luis Enrique, quien exhibió su talante frontal ya desde el discurso de investidura en el que de forma inteligente se desmarcó de la idea de revolución abusando deliberadamente de otro concepto: evolución. Y es que después de haber dormido en los laureles desde 2012, si algo necesitaban equipo y afición era una buena dosis de realismo, por lo que el pragmático Lucho encajaba en el puzle.

“Vengo a darle una vuelta de tuerca a la Selección”, afirmó el asturiano antes de prometer sorpresas en su primera lista. Las ha habido sólo hasta cierto punto si consideramos que Campeones del Mundo como Iniesta, Piqué o Silva habían abandonado por voluntad propia el grupo de Whatsapp de La Roja, quién sabe si para evitarse el mal trago de ser descartados como Koke, Aspas (que al final ha entrado gracias a la paternidad de Diego Costa) o Jordi Alba, ausencia llamativa y sonada que despertó esa bendita creatividad lingüística que a menudo acompaña a la crónica deportiva, que tituló certera: Luisenricada.

La situación del lateral azulgrana se antoja paradigmática para intentar descrifrar el libro de estilo del temperamental Lucho; independencia total en la toma de decisiones, confianza absoluta en su modus operandi, un discurso prudente y realista y una muy personal cabezonería flexible —utilizo esta expresión contradictoria como halago al nuevo seleccionador, quede claro— son algunos de los rasgos que empezamos a intuir.

Las líneas maestras del técnico quedaron aún más claras cuando se sentó delante de los medios a comentar la primera y esperada lista de 23. “No tengo nada que decir, ni positivo ni negativo, de los que no están en la lista”. A pesar de su semblante tranquilo y conciliador —que denota el innegable esfuerzo de Lucho por suavizar su versión Barça—, es inevitable percibir en el asturiano una innata y genuina incomodidad al tener que dar explicaciones a la prensa. Creo que la sensación es unánime y existe una especie de acuerdo tácito de convivencia que evolucionará en función de los resultados, que como siempre determinarán el relato.

Antes de que el balón eche a rodar en Wembley y nos midamos a una Inglaterra que querrá demostrar ser más que una canción pegadiza, conviene que nos escribamos una especie de post-it emocional que actúe como brújula en este nuevo ciclo; parafraseando al nuevo seleccionador nacional cuando se le preguntó por nuestras ambiciones deportivas, “el ranking FIFA dice que estamos los novenos; esto es como toda la vida. ¿Cómo quedaste, primero, segundo o noveno? Noveno. Pues eres noveno”. Tomemos nota.

1 Comentario

  1. Cristian*

    29 de octubre de 2018 a las 12:05 pm

    Y yo que entré a comentar pensando en un post sobre la situación actual del Real Madrid en liga….
    Sobre Lucho y su singularidad, creo que por su propio bien, le convendría replantearse la situación de Alba en la selección.
    Aunque en lo personal, prefiero que siga sin convocarlo, así podemos disfrutar de un Alba en plenitud a nivel de clubes.

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