Las generaciones perdidas

No recuerdo un gran torneo de selecciones al que Inglaterra acudiese con tan escasas expectativas de éxito. Con las lógicas excepciones del trágico interruptus del Mundial de 1994, al que la selección entonces dirigida por Graham Taylor no pudo acudir tras no poder sobreponerse a un grupo clasificatorio en el que sí sacaron su billete Holanda y Noruega, y del enorme fiasco que supuso para la generación más rutilante de la época reciente en los Three Lions no conseguir plaza para la Eurocopa de 2008, en todos los grandes torneos disputados por el combinado inglés desde que alcanza mi memoria, siempre ha partido como uno de los equipos a tener en cuenta para ir avanzando rondas. No ya tanto por juego o por equipo, pero sí por solera, por plantel, por poso y por trascendencia.

Por la selección inglesa han pasado en los últimos treinta años futbolistas como Paul Gascoigne, David Platt, Gary Lineker, Alan Shearer, John Terry, David Beckham, Michael Owen, Steven Gerrard, Wayne Rooney, Frank Lampard… jugadores todos ellos con extraordinario cartel y que, en algún momento de su presencia en el combinado nacional, parecieron estar llamados a reverdecer los laureles del 66. Sin embargo, la sucesión de fracasos en Mundiales y Eurocopas fue inevitable. Inglaterra no ha sido nunca capaz de gestionar la presión que recae sobre un equipo nacional al que le llevan cinco décadas exigiendo volver al primer nivel mundial. Tampoco ha contribuido positivamente el hecho de ser la selección del país con el sistema liguero más poderoso, influyente y acaudalado del mundo. La desmedida rutilancia de su campeonato jamás ha tenido reflejo en sus actuaciones internacionales.

Por primera vez en muchos años, Inglaterra no acude a una gran cita enarbolando un ramillete de estrellas mundiales en su plantel. Cuenta con un capitán general que ya es figura internacional y pieza codiciada. Harry Kane, tan inglés que parece recién salido de la cabina de un Spitfire, encabeza a una generación inglesa inusitadamente joven en la que únicamente tres futbolistas (Ashley Young, Gary Cahill y Jamie Vardy) superan los treinta años y solo cinco repiten convocatoria con respecto al Mundial de Brasil. Southgate pretende lavar la pésima imagen tradicionalmente ofrecida por Inglaterra en las grandes citas con una apuesta arriesgada. En su camino hasta Rusia, Inglaterra ha sido una sucesión de debuts de jóvenes futbolistas con la idea de trasladar los recientes éxitos de las categorías inferiores inglesas (campeones del mundo U20 y U17 y del europeo U19 en el pasado año 2017). Cimentada la base para el futuro inmediato, el dilema se ciñe sobre si Inglaterra será capaz de extrapolar los éxitos de la Academia de St. George´s Park a la parcela de los mayores. Sobre si la generación actual, la que deben encabezar Kane, Stones, Dele Alli o Dier, se acabará convirtiendo en una más de las generaciones perdidas.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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