La Mundial

El mes de mayo más largo que recuerdo dio paso a la primera quincena de junio más turbulenta y frenética de nuestras vidas. Me siento a escribir unas líneas exhausto tras días emocionantes que han contenido meses de noticias y semanas en las que se han fraguado cambios propios de un lustro. Por si la cuenta atrás del Mundial fuera poco, la actualidad nos ha empujado sin preguntar al entrañable “Rincón del alma y del tiempo” donde se entrenaban con devoción Goku y compañía, una habitación en la que un año transcurrido equivalía a un día terrestre.

Rincón del alma y del tiempo, desde donde hemos vivido la previa del Mundial

Aún conservaban su gracia los memes del patoso Karius cuando cayó el gobierno de Rajoy, el mismo día en que Zizou se despidió del Real Madrid a la francesa y con insólito tino. Al menos en la selección la cosa va tranquila, porque vaya país, pensábamos divertidos. De la noche a la mañana se formó otro ejecutivo con una alineación de ministros all-star que removió pantallazos y hemeroteca. Tras una semana escasa en el Ministerio y previo paso por París para felicitar a Rafael El Undécimo, el tertuliano Huerta hubo de abandonar el plató socialista cuando se supo que compartía costumbres fiscales con alguno de sus predecesores populares.

Nunca sabremos qué ministro hubiera sido Màxim ni qué tal nos hubiera ido en el Mundial con Julen, destituido a dos días del debut contra la Portugal de (ahora ya su) Cristiano Ronaldo. En Krasnodar se lio la Mundial. Muchos apuntaron con el dedo hacia Florentino, que llevaba dos largas semanas compuesto y sin técnico y que, tras agotar los dedos de una mano sumando rechazos en varios idiomas, echó un tiento irrechazable a Lopetegui, recién renovado por el a su vez recién llegado Rubiales.

Todo muy frenético, ya digo. Pero lícito. El presidente blanco puede y debe contactar con quien considere mejor capacitado para suceder al tricampeón galo y el hasta hace poco seleccionador podía y debía elegir la que considerase mejor opción para su futuro. Sin lecciones de ética ni patriotismo, just business. Dejando a un lado el teatrillo de la renovación con España —es mucho dejar, lo sé, pero ya nos hemos acostumbrado a que éstas sean más una señal de alarma que una confirmación de fidelidad—, dos feísimos detalles de Julen convirtieron el cese en inevitable: una negociación secreta que hizo saltar por los aires su compromiso (contractual, tangible) con la Federación y una elección egoísta tomada en el peor momento posible y que invalidó cualquier discurso (moral, intangible) dirigido a los jugadores.

Como escribí tras el incandescente 6-1 contra Argentina, la Selección nos espera, nos concede cómodos ciclos de cuatro años para crecer y redecorar nuestro carácter, nos otorga plena libertad mientras nos forjamos y vuelve puntual sin exigir nada a cambio ni preguntarnos que dónde hemos estado. El equipo nacional debería ser un oasis deportivo donde aunar energías policromas y distraernos (en el buen sentido) remando en la misma dirección. Sólo durante unas semanas. Por cambiar, por variar. Cada cuatro años. ¿De verdad era imposible aparcar o silenciar el tema hasta después del Mundial, Julen?

Lopetegui quiso collar y galgo y Rubiales, con mano firme y el ímpetu de los inicios, respondió cesándolo a la hora de comer y presentando a Hierro a la hora del café. Todo muy frenético, repito. Impulsivo. Pero lícito. “Queremos mover las cosas lo menos posible”, nos soltó el presi en mitad del período más convulso que recordamos.

El Mundial que empieza hoy ordena nuestras vidas, determina los fotogramas que compondrán el mosaico de nuestra memoria. Lopetegui no se merecía la oportunidad única de guiarnos hasta gloria eterna o descalabro tras sufrir un resbalón en la escala de prioridades de ese tamaño. El Mundial es para siempre. Merece y exige máxima atención y requiere monogamia deportiva y mental. No es casualidad que a las semanas de retiro previo de jugadores y cuerpo técnico se las denomine concentración. Julen, han sido días frenéticos para todos pero tú esto tenías que saberlo.

2 Comments

  1. Chema Bezares

    14 de junio de 2018 a las 11:29 am

    Estoy empezando a escribir artículos de opinión en mi nuevo blog. El primero ha sido, como no podía ser de otra forma, sobre este tema. Aquí te dejo el Link por si queréis echarle un vistazo. No comparto la misma opinión y me gustaría que leyeras la mía.
    Un saludo,
    Gracias.

  2. Julio Planetax

    14 de junio de 2018 a las 3:21 pm

    Excelente cierre.