La venganza de Moctezuma

El comienzo de esta historia se sitúa varios cientos de años antes de que el fútbol fuese fútbol. Estamos en el siglo XVI, y la acción nos sitúa en Mesoamérica. Es la época de los conquistadores, y el ejército de Hernán Cortés avanza imparable por el actual territorio mexicano con destino a Tenochtitlán, capital del Imperio azteca. A su llegada a la imponente ciudad, el conquistador español trata de convencer al gobernante Moctezuma II de que mediara entre las tropas españolas y el pueblo tenochca, encolerizado ante la entrada en su ciudad del ‘invasor’ español.

Incapaz Moctezuma de aplacar la ira de sus súbditos, estos acabaron volviéndose contra él, circunstancia que devino en el magnicidio del gobernador azteca ante la impasividad de Cortés y sus tropas. Desde aquel desafortunado incidente, la leyenda dice que Moctezuma se cobra cumplida venganza de todo aquel visitante extranjero que llega al país, actual México, en forma de incontrolables enfermedades estomacales.

Pero todo, como es natural, tiene una explicación médica. La enfermedad no es más que una grastroenteritis agravada, causada por el consumo de alimentos con deficiencias higiénicas y excesivamente especiados, que provoca vómitos, diarreas y náuseas en quienes la contraen, habitualmente turistas y visitantes extranjeros, ante los que Moctezuma se tomaría así su particular ‘venganza’.

Habiéndose celebrado en dos ocasiones el Campeonato del Mundo de fútbol en el país azteca, no es de extrañar que la ‘Venganza de Moctezuma’ cuente con alguna víctima ilustre en su anecdotario particular.

La primera nos sitúa en el Campeonato celebrado en 1970, quizá el mejor Mundial de la Historia. Inglaterra se mide a Alemania en cuartos de final, en lo que es la reedición anticipada de la Final del 66 en Wembley. Gordon Banks, quizá el mejor portero de la historia del fútbol inglés, pasa una noche de perros el día previo a la disputa del gran partido. Una diarrea incontrolable le mantiene en vela y con un pie en la cama y otro en el cuarto de baño. Finalmente, y ante su debilidad manifiesta, Sir Alf Ramsey decide no alinearle frente a los alemanes, colocando en su lugar a Peter Bonetti. Cuando Inglaterra consigue adelantarse a los teutones por dos goles a cero, Banks decide ir a la habitación de su hotel a tratar de descansar y recuperarse, pensando ya en la hipotética semifinal. Alemania, tal vez ayudada por Moctezuma, consiguió remontar el resultado en veinte minutos, dejando a la selección campeona fuera de los puestos de privilegio. Banks sólo se enteró de la eliminación horas después de terminado el choque.

Pero no fue Gordon Banks el único futbolista aquejado del mal de Moctezuma. En 1986, Ramón María Calderé, uno de los principales puntales de la ‘Furia’ dirigida por Miguel Muñoz, fue víctima de las citadas dolencias estomacales. Los médicos de la selección recetaron al tarraconense antibióticos y suero para tratar la enfermedad, y el centrocampista azulgrana consiguió no perderse ni un sólo partido. Eso sí, pasado el control antidopaje posterior al partido de la fase previa frente a Irlanda del Norte, Calderé arrojó un resultado positivo por el tratamiento seguido frente a la ‘vengativa’ bacteria. Finalmente, la FIFA aceptó las alegaciones de los nuestros y decidió no sancionar al jugador español.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com