La hazaña norcoreana

La de Corea del Norte en 1966 fue una de esas actuaciones inesperadas que dejarán huella para siempre. Fue como una enorme fábula, el empate ante Chile, la victoria ante Italia –sorpresa mayúscula donde las haya-, el pase a cuartos de final y ese 3-0 inicial con el que vencían a Portugal antes de que Eusebio tomara cartas en el asunto y los mandase a casa con un póker de goles y despedazara el sueño oriental de la manera más drástica imaginable. Todo es una fabulosa leyenda alrededor de ese equipo: que cambiaban jugadores en los descansos aprovechando el parecido físico, que tuvieron que dormir en un convento porque estaban tan seguros de perder que no habían reservado hotel tras la primera fase del torneo… Seguramente todas esas anécdotas alrededor del exótico combinado norcoreano no eran más que mitos cuya existencia hace justicia a la impronta que dejó aquel equipo.

Sin duda, si uno de esos episodios protagonizados por los norcoreanos quedó en la memoria futbolística colectiva, fue el de la sorprendente eliminación de Italia de Mazzola, Rivera o Facchetti, merced al 0-1 con el que el combinado asiático consiguió derrotarlos en el último partido de la fase de grupos disputado en el viejo Ayresome Park de Middlesbrough. El gol de Pak Doo Ik batiendo en disparo cruzado a Albertosi, culminando un rápido contraataque que consiguió sorprender a la defensa italiana, acabó dejando a los azzurri en la cuneta y provocando uno de los mayores sonrojos que se recuerdan en la historia del fútbol transalpino.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *