El sueño de Jimmy Grimble

Lo primero que vamos a decir antes de dar más detalles es que este artículo desvela la trama de la película “El sueño de Jimmy Grimble”. Es decir, si algún lector despistado no ha visto la mencionada cinta y le gustaría verla sin conocer el final, que deje de leer ahora. Hecho el apunte, vamos al lío.

“El sueño de Jimmy Grimble” es una película para niños que narra la historia de un adolescente que quiere jugar al fútbol pero es muy malo y, en consecuencia, apenas tiene oportunidades de participar en el equipo del colegio. Además, es acosado por unos cuantos compañeros que son contrarios a su filiación futbolística. Él es hincha acérrimo  del City, ellos, fieles seguidores del United. Aunque a los guionistas no les bastaba con este ejercicio de maniqueísmo. En un meritorio trabajo de casting, los matones que hacen la vida imposible al protagonista,  están caracterizados como el núcleo duro del United de aquel entonces. A saber, David Beckham, Roy Keane, Paul Scholes y Nicky Butt. Y, por supuesto, estos sí son titulares todos los fines de semana en la liga escolar. Un día, antes de ir a una de esas citas futboleras de sábado, tiran las botas de Jimmy a un camión de basura. Este, desesperado por no perder la convocatoria, acaba dando, en su intento de recuperación del calzado, con una señora mayor bastante misteriosa la cual, obviamente, no tiene las mencionadas botas pero sí otras. Son unas que parecen sacadas de los años treinta, que, supuestamente, tienen propiedades mágicas y que, para más señas, han sido utilizadas por un antiguo futbolista del Manchester City. Casualidades de la vida, esa jornada el chico juega con ellas y marca.

A partir de ese momento, Jimmy Grimble no para. Se convierte en el mejor de largo y lleva a los suyos a las finales del campeonato. Los Beckham y compañía, muertos de la envidia, repiten la tropelía justo antes de disputar el choque por el título. Un choque por el título, por cierto, que se ha de celebrar en Maine Road, el antiguo terreno de juego del que era propietario el City antes de la modernidad y los millones del jeque. Sin las botas mágicas,  el muchacho se muestra totalmente falto de confianza pero aquí interviene su entrenador, interpretado por Robert Carlyle (el rubio de Full Monty), que convence a su pupilo de que no hay nada mágico en su fútbol, solo talento. La charla surte efecto y Jimmy resuelve el duelo con un nuevo gol. Así llegamos al final de la historia cuando un emisario del Manchester United se presenta en la zona de vestuarios con intención de fichar a la futura estrella. Su oferta, sin embargo, es rechazada sin ningún atisbo de duda por parte del joven Grimble. Desconcertado ante la negativa, el ojeador quiere saber qué puede haber mejor que el Manchester United. La respuesta, el Manchester City.

Recuerdo haber ido a ver “El sueño de Jimmy Grimble” a unos cines de una localidad próxima a Madrid. Recuerdo también que fui con mi amigo Adrián porque fue el único insensato que quiso acompañarme. Como seguidor del Liverpool,  la película me pareció maravillosa. Como aficionado al fútbol, me resultó difícil de creer. Me refiero a su resolución, claro, no a lo de las botas mágicas (que eso ya tenía claro que no). Rodada en el 2000, pocos niños habría entonces, con un Manchester United campeón de todo la temporada anterior (la del triplete), que dijeran que el City era mejor que el United. He pensado en ello todo este tiempo. Incluso tras el agónico triunfo de Mancini en el 2012 y el insulso título de Pellegrini en el 2014. Y he pensado en ello hasta el pasado domingo, cuando Guardiola se coronó rey de la Premier con una autoridad nunca antes vista. Curiosamente, dieciocho años después, ahora sí tiene sentido la narrativa de Jimmy Grimble. Ahora sí, el City es mejor que el United.

Contacto: juan.liverpool@gmail.com

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