Dennis the menace

Oh Dennis Wise,
Scored a fucking great goal,
In the San Siro,
With ten minutes to go…

Pequeñajo, malencarado, protestón… Un tipo capaz de montar una pelea en una habitación vacía, como llegó a definirle Alex Ferguson tras una de sus innumerables trifulcas contra el United sobre el césped. Dennis Frank Wise (Kensington, Londres, 1966), tuvo una escuela de formación inmejorable en aquel visceral Wimbledon de la Crazy Gang. Siempre con el carnet de pendenciero en la boca, al menudo Wise le sobraba con su metro sesenta y seis para partirse la cara con cualquiera, exhibir cicatrices de peleas de pub a modo de tarjeta de visita y coleccionar ejemplares sanciones por sus repetitivas conductas antideportivas.

‘No me preocupa lo grande que sea, si alguien en el campo me intenta hacer algo, voy a devolvérselo’. Y tanto. Wise las tuvo tiesas con gran parte de sus contemporáneos, en aquellos años en los que el fútbol inglés no olía tanto a delicatessen y a paladar fino. Y no solo anduvo a la gresca con rivales. A Bobby Gould, el que fuera su técnico en el Wimbledon campeón de la FA Cup, le partió una costilla en dos con un crochet de izquierdas para zanjar una discusión de vestuario. Gould, un tipo que se jactaba de dirimir sus diferencias con sus futbolistas a puño descubierto, se había opuesto públicamente a su inminente traspaso al Chelsea. Sabía de la importancia del temperamental Wisey en su plantilla.

Pero, por encima de ser un tipo duro, Wise fue un excelente futbolista. Un jugador que dejó un extraordinario recuerdo en todos aquellos que empezamos a seguir con cierta asiduidad el fútbol inglés en los años noventa. Lo demostró con aquel memorable gol ante el Milan en San Siro, en la liguilla de la Champions League 1999/2000., gracias a un pie izquierdo infinitamente más delicado y exquisito que su puño. Lo suficientemente bueno como para convertirse en capitán y leyenda del Chelsea de los noventa, aquel del gran desembarco europeo protagonizado por los Gullit, Vialli, Desailly, Zola, Lebouef o Di Matteo. Lo suficientemente impactante como para ser escogido como mejor jugador Blue en los años 1998 y 2000. Lo suficientemente inolvidable como para, aún hoy, ser recordado como un futbolista legendario.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com