Derbi palmero: La mayor batalla campal de nuestro fútbol.

Derbi. 5 letras, rápida pronunciación.

Derbi. El partido en mayúsculas, el que llevas esperando desde que salió el calendario en verano mientras calzabas chanclas en una atestada playa del Mediterráneo.

Derbi. La rivalidad intrínseca en el ser humano, el enfrentamiento entre amigos y vecinos.

Derbi. El frenesí, el corazón sobrepasado de vueltas como si lo bombease una canción de los Ramones.

Derbi palmero. El partido más caliente de España (en todos los sentidos).

Nos vamos a las Islas Canarias. Concretamente a un paraíso de la naturaleza, como es la isla de La Palma. Porque en un ambiente bucólico rodeado de verdes montes se disputa un encuentro cuya rivalidad nos hace retrotraernos siglos atrás, cuando el carácter bélico de los aborígenes de la isla conllevaba continuas guerras civiles entre cantones vecinos. Tal era el grado de violencia que el estricto control de la natalidad en la isla obligaba al infanticidio como método infalible de registro demográfico. Las batallas entre bandos vecinos eran habituales hasta la conquista castellana en 1493, cuando los aborígenes liderados por Tanausú fueron derrotados en una encarnizada batalla por  Alonso Fernández de Lugo, quien capturó a Tanausú con intención de llevarlo a la Corte ante los Reyes. Sin embargo, Tanausú se negó a comer durante la travesía mientras repetía continuamente “vacaguaré, vacaguaré”. Otro de los controles demográficos de los benahoaritas era morir de inanición cuando se encontraban enfermos. Y así hizo Tanausú. Antes de llegar a puerto, había fallecido. Vacaguaré significa “Me quiero morir”.

Una de las princesas benahoaritas se llamaba Tenisca. Y fue este el nombre que un grupo de militares catalanes dieron a un club de fútbol de reciente creación en las escalinatas de la Plaza de San Francisco, en la capital palmera. Poco tiempo después, las rencillas entre fundadores conllevan la primera escisión: Nace el Club Deportivo Mensajero. En 1924 tiene lugar el primer enfrentamiento entre ambos clubes, que termina con empate a cero. El partido se disputa con el Mensajero prácticamente metido bajo palos, aguantando el resulto inicial con éxito. Los enfrentamientos entre ambos clubes son tan habituales que entre 1926 y 1930 se suspende la práctica del futbol en Santa Cruz de La Palma debido a la extraordinaria dureza con la que se empleaban ambos equipos.

Con los años los ánimos continuaban caldeándose. En las plazas de Santa Cruz los niños jugaban un “Mensajero – Tenisca”. Las madres acudían a las tiendas afines a Mensajero o Tenisca a comprar helecho y amagantes para hacer gofio. Los maridos de estas se quedaban sin cenar cuando perdía su equipo y creaban amistades solo con sus compañeros de grada. Los días previos al derbi había familias enteras enfrentadas. El carácter bélico benahoarita en su más puro esplendor. Nadie en la isla estaba al margen de la tensión que se respiraba en aquellos encuentros, que estalló finalmente en el encuentro disputado en 1983. 90 minutos que dieron para una película. No en vano, el Comité de Competición de la época lo tildó como “El partido más violento disputado hasta ahora en el fútbol español”.

Se disputaba la jornada 5 del grupo XII de Tercera División. Octubre de 1983. El Mensajero recibe al Tenisca en el mítico Silvestre Carrillo, ese templo del infrafútbol situado en el Barranco de los Dolores, donde las autoridades vertieron toneladas de escombro para vencer el desnivel existente. Un estadio inaugurado seis años antes que sustituía al viejo Bajamar, donde se habían disputado la mayor parte de los derbis. El de 1983 se consideraba especial, ya que ambos equipos llevaban un par de años sin enfrentarse y aspiraban a meterse en los puestos altos de la tabla. Tanto que las peñas de ambos equipos se juegan nada más y nada menos que dos millones de pesetas en apuestas. Las del Mensajero incluso dieron el empate como ventaja al Tenisca. Detalle muy importante.

Tras 90 minutos, el partido finaliza con 1-1. Todo normal hasta que llega el Comité de Competición y dicta sentencia: 3 partidos de clausura al Silvestre Carrillo, un directivo del Mensajero inhabilitado seis meses por pegar al árbitro, 11 partidos a Nuño Peña por pegar a un juez de línea, 6 a Sanjuán Martín por hacer la zancadilla al árbitro, 5 partidos a tres jugadores del Tenisca por insultar al árbitro, 3 partidos a Márquez Fernández del Mensajero por negarse a salir del campo, dos a García Pérez por incitar al público a agredir al árbitro, y uno a Carmelo Martínez por agredir a un contrario. Además, el masajista del Mensajero es sancionado 13 partidos por pegar a un juez de línea. Una batalla campal.

El árbitro fue el tinerfeño Gilberto Casañas, quien declaró posteriormente: “Tenía que haber expulsado a casi todos los jugadores de los dos equipos, pero no lo hice porque entonces yo y mis jueces de línea no hubiéramos salido vivos del campo; hubieran quedado en el terreno de juego sólo tres jugadores, los dos porteros y un defensa del Tenisca, que no se merecieron la expulsión. Expulsé a dos jugadores, uno de cada equipo, porque no tuve otro remedio, porque se agredieron”. El encuentro tuvo que se interrumpido en dos ocasiones por la actitud de los jugadores, y alcanzó su clímax con el pitido final, cuando el público invadió el terreno con intención de agredir al trío arbitral, quienes recibieron todo tipo de patadas y puñetazos. Tras abandonar el Silvestre Carrillo en un furgón policial, el colegiado pasó la noche en comisaría hasta que a las 2 de la mañana le dejaron salir para pasar la noche en casa de un amigo. La mañana siguiente al dirigirse al aeropuerto para volver a Tenerife se da cuenta que un grupo de aficionados le persiguen, por lo que volvió a llamar a la Policía para que le escoltasen. “Vacaguaré”, suponemos que gritaba.

La prensa nacional reacciona con estupor ante las noticias. Pero en La Palma la visión de los hechos es bien diferente. Se habla de exageración ante los hechos ocurridos, y se culpa directamente al árbitro del encuentro, Gilberto Casañasúnico culpable de lo poco o mucho sucedido, ya que no supo dirigir ni advertir las tan manidas tarjetas durante el encuentro, causando con el acta del partido un tremendo daño a ambos clubes”. El periódico local Diario de Avisos habla de juego viril, algo duro y en partes bronco, “pero que en ningún momento conllevó lesiones que merecieran traslados para atendimiento a centros sanitarios”. Vamos, que los Mensajero – Tenisca son así, sin más.

El próximo domingo ambos clubes volverán a verse las caras de nuevo en el Virgen de las Nieves en el derbi palmero. Un partido que paralizará de nuevo la capital de la Isla Bonita acaparando la atención del mundo del fútbol. El derbi que Tanausú anheló ver. El derbi que todo palmero anheló sentir.

Fotografías cedidas por José Ayut.

Internacional en 0 ocasiones. Fútbol, barro y torretas. No hay nada más bello que un gol en el minuto 90.

1 Comentario

  1. El Señor Lechero

    14 de febrero de 2018 a las 10:43 pm

    Qué tiempos aquellos. Era yo niño cuando todo aquello pasó y, si no me falla la memoria, salió hasta en “Supergarcía en la hora cero”, en la difunta Antena 3 TV.