Prehistoria del fútbol: la desgracia de Jimmy Thorpe

Volvamos atrás en el tiempo. Es el fútbol de entreguerras. Ése del que sólo hay constancia por alguna inocente crónica o del que únicamente aparecen imágenes más cercanas al dibujo a carboncillo que a una fotografía química. En Inglaterra, esos años de la década de los 30, huelen a leyenda y tradición. A equipos modestos plantando cara a los que hoy son gigantes europeos en estadios con tribunas de madera. La prehistoria del fútbol, el germen de la Premier League.

Corría la temporada 1935/36. Un año antes, el Sunderland había conseguido el subcampeonato de liga (en un torneo conquistado por el Arsenal), quedándose a punto de reeditar los éxitos de años anteriores y coronándose como uno de los primeros dominadores del fútbol inglés con sus primeros cinco títulos ligueros. El objetivo de la nueva temporada parecía evidente: el título de liga era poco menos que una obligación. Eran los años de Patrick Gallacher, Raich Carter o Bobby Gurney (hasta la fecha, máximo goleador de la historia del club, con 227 goles) y aquel Sunderland infundía mucho respeto.

Nuestra historia se detiene forzosamente en la portería de aquel equipo. Bajo el larguero del ya derruido Roker Park, Jimmy Thorpe se había convertido indiscutible desde la temporada 32/33, pese a la dura competencia a la que debía enfrentarse campaña tras campaña. Era, sin lugar a dudas, uno de los pilares básicos de aquel exitoso equipo de la primera década de los años 30.

Pero a Jimmy Thorpe la historia le tenía reservado un destino trágico. Muy probablemente, hoy, muchos años después de sus éxitos deportivos con el Sunderland, no tendría su pequeño hueco reservado en DDF, de no haber sido por lo que aconteció la tarde del 1 de febrero de 1936.

El por aquel entonces poderoso Sunderland recibía en su estadio al Chelsea, un equipo que, por aquella época, no pasaba de ser un habitual de la zona media baja de la tabla clasificatoria y que había logrado el ascenso a la máxima categoría sólo seis temporadas antes. El juego de los Blues era extremadamente físico. Rudo y, en ocasiones, incluso violento. Aquella tarde, los londinenses fueron más fieles a su estilo que nunca.

Las crónicas hablan de un partido bronco, con continuos enfrentamientos entre los futbolistas de ambos equipos. Los visitantes vieron como su extremo Billy Mitchell era expulsado por su actitud violenta, pero eso no hizo mella en su ánimo. En apariencia, su objetivo era lesionar a Thorpe, hasta el momento, un muro infranqueable ante la portería de los Black Cats. Las entradas violentas y los golpes sobre el portero se sucedieron. Tanto fue así, que finalmente consiguieron mermar sus facultades bajo palos, y el Chelsea acabó remontando un 3-0 para rescatar un punto del complicado estadio norteño.

SUNDERcarter2

Finalizado el partido, Jimmy Thorpe hubo de ser trasladado al Monkwearmouth and Southwick Hospital, aquejado de fuertes dolores. Como consecuencia de las malas artes empleadas por los jugadores londinenses, presentaba varias costillas rotas y un fuerte golpe en la cabeza, por lo que quedó ingresado. Una semana después de su ingreso, Thorpe fallecía en el hospital como consecuencia de un coma diabético y de un fallo cardiaco, todo ello supuestamente agravado por las lesiones sufridas en el partido ante el Chelsea. Tenía 22 años. Su trágica muerte, afortunadamente, no fue en vano. En un fútbol aún por desarrollar pero ya profesional, la federación inglesa decidió tomar cartas en el asunto tras el fallecimiento del meta del Sunderland. La norma sobre la protección del portero frente al resto de jugadores se modificó (el delantero no podría entrar al portero cuando éste tuviera el balón bajo su posesión), limitando así su exposición al riesgo de lesiones y golpes.

Finalmente, el Sunderland acabó conquistando aquel título de liga de la temporada 1935/36, con el joven Thorpe como mártir involuntario, recuperando así un prestigio algo marchito tras sus éxitos de principios de siglo.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *