Los frutos de St. George´s

Soccer Football – FIFA Under 17 World Cup Final – England vs Spain – Vivekananda Yuba Bharati Krirangan, Kolkata, India – October 28, 2017 England celebrate winning the 2017 Fifa U-17 World Cup REUTERS/Danish Siddiqui

Voy a hacer una confesión que quizá no sea del todo bien recibida ni entendida: estoy deseando que Inglaterra vuelva a ganar un Mundial. Sí, Inglaterra. Esa que estamos acostumbrados a ver fracasar en cada cita. Esa que dispara las expectativas en las previas para desesperar a la hora de la verdad. Esa que emperifolla su potentada liga a base de derroches obscenos de dinero y parece despreciar sistemáticamente a su producto nacional y al futbolista de kilómetro cero. Esa que necesita de la erudición en los banquillos que parece proporcionar la mano del continente para poder salir de la caverna futbolística en la que se encuentra acomodada desde el origen de los tiempos. Inglaterra, torpona y primaria en su puesta en escena, representa como pocas el espíritu clásico del juego. Ese respeto por las tradiciones, tan infantil que roza la admiración, que hace que de repente uno vuelva a creerse que el fútbol es solo un juego. Inglaterra es un trilero que nos hace creer que tiene la pelotita bajo el cubilete del amateurismo más romántico, cuando en realidad lo ha escondido hábilmente bajo el del profesionalismo más frío y adinerado.

Sea como sea, los que aquí nos juntamos siempre hemos conocido a una Inglaterra estereotipada en el fracaso. Hemos visto desfilar generación tras generación, comandadas siempre por brillantes futbolistas aunque quizá no lo suficientemente extraordinarios, perpetrando una actuación para el olvido tras otra. Y todo, mientras el amarillismo mediático británico se desesperaba por desenmascarar fiestas, excesos y escándalos de todo tipo que ayudasen a jalonar el habitualmente lamentable espectáculo ofrecido sobre el césped por su selección nacional. Respeto a las tradiciones, sí, pero muy a su manera.

El pasado sábado, en Calcuta y en un estadio que parecía una plaza ajardinada de cualquier urbanización futurista, Inglaterra pasó por encima de España (2-5) para alzarse con el título mundial en categoría U17. Lo hizo, entre otras cosas, porque ha conseguido reunir a lo que parece ser una extraordinaria generación de futbolistas (una más), encabezada por el centrocampista del Manchester City Phil Foden, elegido mejor jugador del torneo. Con el título de Calcuta, la selección inglesa firma una brillante racha en selecciones inferiores en el presente año 2017: han sido campeones del mundo U20, campeones de Europa U19 y, por último, campeones del mundo U17. Una trayectoria que hace pensar que el futuro a corto y medio plazo de Inglaterra en torneos de selecciones pudiera ser exitoso como no lo ha sido en las últimas décadas. La simiente parece estar germinando.

Cinco años atrás, la federación inglesa admitió que la distancia entre su profesionalizadísima liga y las categorías inferiores era demasiado grande. Si el fútbol inglés quería seguir creciendo y no quedarse al margen de la evolución continua que sí presentaban Alemania, Francia, Italia o España, necesitaba invertir en la base del sistema, en los futbolistas más jóvenes. Así, se levantó la ciudad deportiva de St. George’s Park, al norte de Birmingham. Una inversión de 130 millones de euros reflejada en once campos de fútbol, otro más cubierto, un pabellón polideportivo y todo tipo de servicios destinados al desarrollo de sus futbolistas. Unas instalaciones, al estilo de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, Clairefontaine, o Casa Italia en Coverciano, que, por increíble que parezca, no existían en Inglaterra. Unas instalaciones que, apenas cinco años después de su inauguración, comienzan a ofrecer sus frutos.

Cimentada la base, falta por saber si el edificio continua levantándose firme. El salto desde las categorías inferiores y las diferentes Academy de los principales clubes del país hasta el fútbol profesional se percibe aún demasiado largo. Futbolistas parece que hay, o al menos así parecen indicarlo los resultados obtenidos por las selecciones inferiores. Solo falta que la última parte implicada en la cadena formativa ponga de su parte. Que la inmediatez y la necesidad imperiosa de resultados no superen a la paciencia con los jóvenes. Que todos esos futbolistas que han brillado en este 2017 en los torneos de la India, de Corea del Sur o de Georgia encuentren acomodo en las primeras plantillas de sus clubes y que empiecen a gozar de minutos de calidad. Y que Inglaterra, después de toda una vida, no vuelva a fracasar.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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