Cuatro jornadas en Vitoria

Estoy seguro de que, interesándose por su próximo destino, alguien le comentó a Luis Zubeldía (Santa Rosa, Argentina, 1981) que Vitoria es una fabulosa ciudad para vivir pero que en el banquillo de Mendizorroza se pasa mucho frío cuando se adentran los meses de invierno. Seguro que el técnico argentino, quien fuese en su día el entrenador más joven en dirigir a un equipo de la Primera División de su país cuando se hizo cargo de Lanús con apenas 27 años, ha podido conocer algunas de las bondades que ofrece la capital alavesa a sus habitantes. Lo que no le ha dado tiempo a comprobar por sí mismo es la virulencia con la que el frío golpea el rostro en esas desapacibles tardes del invierno vitoriano. Una insostenible racha de cuatro derrotas en los cuatro primeros partidos de Liga, con cero goles anotados y siete encajados, se ha llevado por delante el proyecto que estaba llamado a consolidar al Deportivo Alavés en la máxima categoría.

La sombra de la brillantísima temporada de Mauricio Pellegrino en Vitoria no era garantía de nada. Luis Zubeldía debutaba en Europa, en una competición extraña y con una plantilla desconocida para él y su cuerpo técnico. Además, el club babazorro retrasó en exceso la incorporación de varios de sus futbolistas a la espera del chollo de mercado de ultimísima hora. Así, jugadores como Bojan Krkic, Álvaro Medrán o Munir, presuntas piezas angulares del nuevo proyecto, no llegaron a tierras alavesas hasta la misma semana de cierre del mercado de fichajes. Sin tiempo para hacerse al equipo, Bojan y Munir únicamente han podido participar en dos de los cuatro encuentros. Medrán únicamente en uno, precisamente ayer. No ha sido argumento a favor de la confianza en el trabajo del técnico y en descarga de su responsabilidad en estos primeros malos resultados. Tampoco lo ha sido el hecho de medirse al FC Barcelona en la segunda jornada del campeonato o al Villarreal en la cuarta, equipos ambos que, es evidente, compiten en otra liga diferente a la de los vitorianos.

Zubeldía se va tras apenas dos meses en el cargo y uno de competición oficial. Sin tiempo ni tan siquiera de aclimatarse ni de conocer a sus jugadores. Se va sin haber podido demostrar a la afición de Mendizorroza que con su trabajo, con una pizca de suerte y, sobre todo, con paciencia podía haber sido el técnico ideal para el Alavés de la continuidad en Primera. Se va sin haber dejado su sello y sin haber arrojado algo de luz sobre el porqué de su precocidad en los banquillos de primer nivel. Se va porque en el fútbol los resultados mandan y porque los proyectos en la elite no deben de proyectar de cara a un futuro, sino ofrecer soluciones y satisfacciones de inmediato. Quedará la duda para siempre porque cuatro jornadas, apenas un mes, son insuficientes para evaluar, juzgar y sentenciar el trabajo de nadie.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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