El portazo

 

Con el tiempo uno descubre que los portazos suelen ser definitivos. Que de los sitios donde a uno se le ha querido hay que irse con la cabeza alta y un abrazo. Aunque ese abrazo esconda rencor, viejos dolores, expectativas frustradas o simple desapasionamiento. En el abrazo se diluye el pasado y en el portazo se acentúa y retuerce. Genio tenemos todos, pero hay quien ha hecho el esfuerzo de atemperarlo, por pura supervivencia. Vitolo se fue del Sevilla como un ateo huye de la iglesia en la boda de su prima. Entre la culpa y el desprecio, a oscuras y con gesto grave. Mintió y medró, dijo una cosa, hizo otra y estiró la confianza hasta convertirla en una tira transparente.

Vitolo es libre. Todos lo somos. Nada nos ata a ninguna parte. Pero en la libertad está la responsabilidad, cómo hacer las cosas, cómo cerrar la puerta. Si afables o airados, si orgullosos o  agradecidos. Su marcha ya es pasado. El Sevilla se ha recompuesto y el fútbol ya empezó su circo de cuero. Pero la infamia de Vitolo tiene premio. El préstamo mamporrerista a Las Palmas y su entrada navideña al Atlético de Madrid, esa fórmula tan artificial y dudosa, tiene un nuevo capítulo de oprobio.

Vitolo no jugará en Liga contra el Atlético de Madrid defendiendo su actual, y transitoria, camiseta. No lo dice ningún papel. No es una obligación contractual. Es pura “cortesía”, dicho por boca de un dirigente canario. Las Palmas agradece el gesto del Atlético no contando con uno de sus mejores hombres. Adulterando el partido. Plegándose a una presión invisible. Enanismo futbolístico, servilismo y vergüenza.

Las cortesías no te hacen cortés, del mismo modo que esgrimir un serrucho no te hacen carpintero. La negativa a que el futbolista se enfrente al equipo que tiene su derecho va más allá de la “cláusula del miedo”. Es trasladar al campo los tejemanejes mercantilistas, pervertir la profesionalidad. Primar el chanchulleo, los favores, las palmaditas en la espalda, las llamadas de madrugada, los portazos, las palabras quebradas. Convertir al futbolista en un muñeco hueco, en un niño obediente al dictado de “los mayores”. Clubes sentados en una mesa como gigantes en una timba haciendo y deshaciendo a espaldas de sus futbolistas, desoyendo a sus aficiones. ¿Qué piensa el aficionado de Las Palmas de que uno de sus mejores futbolistas, pudiendo jugar, no juegue por “educación”? ¿Tan poco importan esos tres puntos? ¿Tanto tiene Las Palmas que agradecer al Atlético de Madrid que no se atreve a enfrentarse a ellos de igual a igual? No olvidemos que la cesión a Las Palmas no es un acto de generosidad, sino un subterfugio para burlar la sanción de la FIFA. Sin el equipo canario, que se prestó al juego, Vitolo aún seguiría en Sevilla.

Dicen del fútbol que es un deporte de caballeros jugado por villanos. Me cuesta pensar que la palabra de un futbolista sea tan frágil, que la mezquindad de los clubes sea tan grande, que este hermoso deporte esté tan sucio. Capítulos como el de Vitolo envilecen la pelota. Hay normas que deberían estar por encima del negocio. Que Vitolo juegue, que triunfe, que marque, que disfrute del balón. Que justifique su marcha. Que pague a Las Palmas su complicidad con goles. Y no con esta tibieza, con esta cortesía que nace más en la autocensura que en el respeto al rival. El portazo aún resuena en el pasillo. A un lado quedan los que te quisieron y al otro lado un oscuro pasillo que recorrer, a tientas, hasta la habitación contigua.

 

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

4 Comments

  1. Full Norbert

    22 de agosto de 2017 a las 9:53 pm

    La negativa a que el futbolista se enfrente al equipo que tiene su derecho va más allá de la “cláusula del miedo”.

    Díselo a tu Madrid, reyes de la cláusula del miedo…

  2. xtaoth

    23 de agosto de 2017 a las 8:56 am

    @Full Norbert

    Sin quitarte la razón, porque la tienes, este caso va incluso más allá de una cláusula ya de por sí vergonzosa. El Atlético ha hecho una trampa legal para fichar y ceder a un jugador, en vez de tenerlo en el dique seco como pasó con Arda Turan y el Barcelona, y Las Palmas se ha prestado a ser cómplice necesario de la trampa.

    Que, encima, haya una ‘clausula del miedo’ no escrita, ya es el insulto definitivo a la sanción de no fichar y el acabose de una cláusula que jamás debería existir, ni en este caso ni en los otros más habituales que llevan años añadiéndose a los contratos de cesión.

  3. Full Norbert

    23 de agosto de 2017 a las 10:27 pm

    Si tienes toda la razón, era para ver si se picaba Antonio, XD.
    Y sí, es un paso más allá todavía más vergonzoso.

  4. Juan

    26 de agosto de 2017 a las 12:22 pm

    Trampa legal es hacer lo mismo que tú vecino, y que a él le mantengan la sanción y a ti no.
    No es trampa legal utilizar a un club puente.
    Un saludo a los antiatleticos.

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