Un día, un fichaje: Morata

No debe de resultar sencillo tomar la decisión de marcharse del equipo doble campeón de Europa y dominador del momento en el fútbol mundial. Mucho menos aún cuando, además ese equipo es, o ha sido, tu casa desde la adolescencia. Álvaro Morata (Madrid, 1992) hará las maletas por segunda vez en su carrera profesional para dejar atrás el sueño de triunfar en el equipo en el que la lógica y el arraigo imponían que triunfase. Morata deja Madrid para recalar en un Chelsea en plena reconstrucción, campeón en la Premier League pero una absoluta incógnita en Europa. Y lo hace en un gesto que, por encima de muchas otras consideraciones, es una muestra de valentía. Actitudes como la del delantero madrileño merecen todo el respeto y el reconocimiento del mundo. Quedan pocos futbolistas capaces de negar su participación en todo un Real Madrid si está va a quedar limitada a una insípida acumulación de minutos residuales y puntuales apariciones secundarias. Habrá quien le critique por no haber sabido esperar su turno y aprovechar la oportunidad en el Madrid, pero yo aplaudo a Morata porque su decisión es la de un inconformista, la de un jugador dispuesto a mandar y dejar huella, la de alguien que quiere no solo ser reconocido por su origen y su rancio abolengo, sino por sus méritos reales. Morata busca ser protagonista. Ansía jugar (y brillar) en partidos grandes, en duelos de referencia continental, en esos mismos encuentros que en su anterior equipo parecían indispensablemente reservados para Benzema. Y el Madrid no podía garantizarle el camino para lograrlo.

Con todo, la decisión del club blanco de prescindir del futbolista encierra un riesgo bien visible desde todos los ángulos. No será fácil para los de Chamartín encontrar un atacante capaz de asumir el rol desempeñado por Álvaro en esta última temporada. No va a ser sencillo dar con un delantero de su nivel de quince goles en la última liga y que acepte de buen grado estar por detrás de Karim Benzema en el orden de preferencias del técnico. No es ya una cuestión meramente económica, y menos aún con la morterada esa de 80 millones depositados por los londinenses por llevarse el talento hasta Fulham Road y que dan pie a pensar en una rápida reinversión. Es una cuestión de carácter, de compatibilidades y de llegar al actual mejor club del mundo con la vitola de estrella y de fichaje de postín sabiendo que sobre el césped la situación será bien diferente. Pierde el Madrid un baluarte ofensivo difícil de restituir y, en principio, debilita su plantilla porque pocas opciones ofrece el mercado capaces de asumir con naturalidad el papel desempeñado dentro del grupo por el ya delantero del Chelsea.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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