Los guiños de Grizi

Todos son mensajes encriptados. Señales sin descifrar, gestos pendientes de ser interpretados. Los ‘guiños’ de Antoine Griezmann, amplificados por el lado tenebroso de las redes sociales y su maquiavélica utilización, se mueven por barrios e intereses. A veces guiña al Madrid, otras al United y Mourinho y algunas, quizá las menos, a su equipo. Hasta tal punto llega el sobreanálisis de cada movimiento, gesto o frase del delantero francés, que el simple hecho de saludar y felicitar por el triunfo en la Champions a Raphael Varane ya ha sido interpretado y reinterpretado, a conveniencia en uno u otro sentido, varias veces en los dos últimos días. Saludar y felicitar a un amigo y compañero como mensaje en clave. Como señal cifrada al enemigo (o al aliado, según se interprete). Si a uno le da por extrapolar la situación, tan normal y corriente situación, lejos del plano del fútbol, llegará rápidamente a la conclusión de que todo aquel que gravita alrededor de este deporte se ha vuelto rematadamente gilipollas.

Antoine Griezmann, poca duda cabe, está de moda. En el punto álgido de su carrera deportiva, en plena promoción de su autobiografía en Francia y consagrado como uno de los futbolistas más resolutivos y con mayor presente del mundo, sabe que está en ese momento en el que por fin se encuentra en condiciones de apretar en la búsqueda de unas mejores condiciones contractuales o un aumento salarial. Lo que tal vez no han calibrado convenientemente el futbolista y su entorno negociador es la capacidad para manipular y manejar torticeramente cada una de las expresiones del atacante de Mâcon en plena campaña de posicionamiento en el mercado. Mal Griezmann, por nadar entre dos aguas, sembrar dudas sobre su futuro inmediato precisamente en uno de los momentos más emocionalmente convulsos del Atlético de Madrid en esta reciente era de felicidad y por un uso ‘delicado’ de sus redes sociales personales. Y peor aún los medios, por utilizar a su conveniencia y bajo una capacidad de sobreanálisis desmesurada (incluso para tratarse de prensa deportiva propagandística) todas las manifestaciones, gestos y actuaciones del internacional francés.

Que actúe el tiempo. Que Griezmann decida. Que su club se posicione. Que sus pretendientes se postulen. Pero que lo hagan sin injerencias, sin ensalada que invada el plato hasta ocultar el entrecot. Menudo verano nos espera.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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